21. De malas respuestas
Gakuto gruño por lo bajo, sabiendo perdida la atención de su novio. Realmente... ¿Era tanto pedir que no siguiese con la mirada a cada par de piernas que pasase cerca de su mesa? Al parecer sí, pensó el acróbata. Reprimió un suspiro y le llevó su cuchara con helado a la boca. Era en sí una linda mañana de verano, pero le molestaba que, a pesar de haber sido idea de Yuushi sacarlo a desayunar ahí, este ahora ni bola le daba.
Pasaron así en casi absoluto silencio, hasta que en algún momento ya no lo soportó más.
-Ya deja de mirarla –masculló malhumorado, sabiendo inmediatamente la mirada de Yuushi sobre él.
-No la estoy mirando –respondió con simpleza el genio, terminando de vaciar su vaso de jugo-. ¿Qué te hace pensar que la estoy mirando?
-El hecho de que no me prestas atención –farfulló el más pequeño, desviando la mirada.
Yuushi sonrió.
-Pero si te estoy escuchando… Es solo que no estás muy conversador hoy…
-¿Cuándo lo he estado?
-Con Jiroh siempre lo eres.
De no haber estado tan irritado esa mañana, Gakuto se habría percatado de la nota de reproche que residía en la voz del prodigio. Pero no, no se percató de ello.
-Jiroh no se la para siguiendo con la mirada a toda minifalda que se pavonea a su lado –acusa ofendido, mirando hacia la mesera que atendía en la mesa vecina-. Al menos ahora sé por qué elegiste este local…
Y Yuushi suspira.
-¿Por qué debería estarla mirando –cuestiona-, si tienes de lejos el mejor trasero?
Lo único que logro con eso fue que Gakuto lo ignorara por el resto del mes.
