Aquí todo es miel sobre hojuelas

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La luz del sol del mediodía caía sobre ellos. El caos del lugar, era el resultado de la pasión y la lujuria ocurrida instantes atrás. Ben le acariciaba el cabello, mientras ella dormía plácidamente. Se sentía pleno. Cerró los ojos y decidió entrenar su percepción de la Fuerza.

Mientras intentaba expandir sus sentidos, comenzó a sentir la Fuerza que provenía de su cuerpo, así como el de Rey, notó cierto cambio en su esencia, una variación débil, pero lo atribuyó a que el entrenamiento la estaba haciendo muy poderosa. Siguió buscando, en la lejanía podía sentir a Mayba, cuya energía estaba radiante aquel día. Intentó descifrar si había algún otro usuario de la Fuerza en aquel planeta y no, no lo había.

-Tengo hambre -Le dijo Rey moviéndolo suavemente- ¿Ya es la hora de comer?

Ben abrió los ojos sonriendo, la miró y vio su cara somnolienta y su cabello despeinado. Sin duda era hermosa, aun estando descuidada.

- ¿Quieres comer aquí o en un restaurante? -Preguntó.

-Aun es temprano, podemos comer y salir un rato. De seguro hay mucho que ver -Respondió terminando con un bostezo.

Ben asintió. Se levantó de la cama, completamente desnudo. Rey abrió los ojos como platos y se sonrojó. Un par de horas antes no parecía ser tan tímida, por lo que Ben rio.

-Báñate tú primero, aprovecharé de hacer unas llamadas y realizar las reservas -Dijo poniéndose su pantalón- A no ser que desees que te acompañe -Levantó la ceja divertido.

Rey sonrió y le lanzó un cojín que él esquivo. Ella se levantó y se fue a la ducha, Ben al quedar solo sacó un comunicador, busco entre sus pertenecías y se puso una chaqueta negra formal que le cubría hasta el cuello, era la hora de contactar a Hux.

-General Hux -Saludó seriamente, mientras se iba a la terraza- ¿Cómo va todo?

-Líder Supremo, todo se encuentra perfectamente. Tenemos informes de posibles colaboradores de la Rebelión y estamos siguiendo esas pistas -Hux estaba serio e intentaba no sonar arrogante- Además le informo que los planetas que ha comprometido con nosotros, ya han comenzado a darnos los insumos que les ha ordenado.

-Muy bien General, me alegra oír eso. Con respecto a la Rebelión, quiero que la información sea completamente fidedigna. No quiero gastar recursos necesarios en un objetivo mermado. Apenas tenga los resultados de Inteligencia, hágamelo saber.

-Señor, de hecho, intenté contactarlo, pero Mayba Ren no me lo permitió, indicó que no era relevante para interrumpirle en su actual misión -Hux pareció enrojecer de la ofuscación que tan inútilmente trataba de esconder.

-Si ella pensó que no era relevante, entonces no lo es -Ben sonrió internamente, se hizo la nota mental de recompensar a Mayba por dejar en ridículo al pelirrojo- Eso es todo por ahora, me volveré a contactar.

-Si se…

Hux no alcanzó a terminar la frase cuando Kylo cortó la comunicación. Lo maldijo internamente, mientras pensaba como derrocarlo. De hecho, ya tenía un par de ideas, por lo cual se estaba asesorando con sus propios espías. Tenía que haber una forma de eliminar al inútil principito, como solía llamarle y estaba dispuesto a todo por averiguarlo.

Ben miró el mar y decidió entrarse rápidamente de la terraza, aunque estaba a gran altura, no podía ir por ahí con esa ropa y menos con su llamativo peinado. Mientras entraba, Rey salía del baño cubierta de una toalla con el pelo húmedo. Él se mordió el labio mirándola intensamente.

- ¿Por qué llevas esa chaqueta? -Preguntó ella con curiosidad.

-Deberes imperiales -Respondió rodando los ojos.

Rey lo miró asustada, temió que hubiesen encontrado a los rebeldes por su culpa y se decidió a preguntar. De nada valía estar con él y no ser sincera en sus dudas.

- ¿Encontraste a la Rebelión? -Cuando las palabras salieron de su boca, se sintió apesadumbrada.

-Podría hacerlo -Dijo encogiéndose de hombros- Pero no me serviría a mis propósitos -Prosiguió acortando su distancia- Echaría a perder todo lo que tenemos en este instante y no soportaría que me odiaras nuevamente.

Rey lo miró y vio la sinceridad en sus ojos, él estaba haciendo un gran esfuerzo y al igual que ella, estaba cometiendo traición. Por una vez le creyó sin dudas y asintió. Ben se le acercó y le dio un beso suave en la frente, mientras la abrazaba.

-Mientras te vistes, iré a bañarme.

Rey asintió y el la dejo allí sola cuando el se introdujo en el cuarto de baño. Sonrió mientras pensaba que al menos por este instante, sus compañeros estarían seguros. Cerró los ojos y se pensó en todos los que quedaban, que en definitiva no llegaban a veinte personas.

Abrió los ojos un poco mas tranquila y decidió vestirse. Buscó en su equipaje y dio con un vestido verde, largo hasta el tobillo, con mangas largas y anchas, recogidas en los puños, un corte hasta media pierna y escote en V. La tela era vaporosa e ideal para una tarde. Se amarró el pelo en una coleta y se calzó un par de sandalias.

Ben salió del baño cubierto en una toalla bajo el ombligo, mientras se terminaba de secar el cabello con una toalla mas pequeña. Se sentó y Rey se acercó para ayudarle. Él se dejó hacer mientras ella tarareaba. Era una escena cotidiana, como si estuvieran acostumbrados a ello. Una vez que el cabello de Ben quedó casi seco, Rey le ayudó a buscar entre el equipaje algo que ponerse. Notó que el sable de Ben estaba entre sus cosas, pero no dijo nada.

Él se puso el bóxer y el pantalón, mientras ella le buscaba una camisa. Encontró una de color gris acero, era la mas clara en esa maraña de ropa negra. Cuando se la acercó, él la recibió con una sonrisa. Se la colocó rápidamente y le dio un beso en la frente a Rey.

-Lo único que no me gusta de todo esto es esta estúpida peluca -Dijo Ben mientras la recogía del suelo junto a sus botas.

-A mi me agrada, te hace ver muy dulce -La sonrisa de Rey opacó la molestia de Ben y asintió.

Después de todo, gracias a ese disfraz, podría pasar desapercibido y pasearse por cualquier lugar sin temor a ser reconocido.

Terminaron de arreglarse y salieron al pasillo, el cual estaba desierto a esa hora, el restaurant probablemente no, pero tenían hambre y Rey quería salir y conocer.

El restaurant estaba en la azotea, todo cubierto de carpas de color blanco. Los bordes estaban cubiertos de macetas con flores de todos colores y en el centro, un árbol enorme, con cascadas de flores en tonos rosas. Rey estaba fascinada. Salieron del ascensor y el Maitre les saludo cordialmente indicándoles una mesa cerca de la orilla para que pudieran contemplar el paisaje. La mesa era para dos personas y quedaban uno frente al otro. Ben miraba a la gente, parejas con niños, matrimonios ancianos, seres de todas las especies. En el centro de la mesa, había un holo menú, que mostraba los platillos y su apariencia. Rey lo miró con curiosidad, él le asintió dándole a entender que era libre de elegir lo que quisiera. Eligió varios platos y dejó el postre elegido. Un droide mesero no tardó en llegar con el pedido de ambos.

Rey comenzó a comer con ganas, Ben y sus modales de príncipe estaban erizados. Pronto dejó de preocuparse, precisamente cuando recordó lo que había visto en su conexión. Una niña pequeña pasando hambre y cambiando lo poco recolectado por unas miserables porciones y algo de agua. Si en sus manos estuviera, ella jamás volvería a pasar hambre nunca más.

No había música de fondo, el murmullo de los visitantes lo llenaba todo. Rey miraba a los pequeños niños que revoloteaban entre los pasillos y los que estaban sentados con sus padres negándose a comer. Pensó en sus hijos, en como serían, si también gritarían de ese modo. Ben estaba un poco irritado por el ruido, pero se calmaba a ver a Rey tan feliz y ensimismada.

- ¿Quieres algo de beber? -La interrumpió de su callado mastique- Hay un vino muy bueno que podemos pedir.

-Yo no bebo -Se apresuró a decir, aun no estaba lista para confesar el verdadero motivo- Tal vez un refresco o un jugo.

-Ni siquiera me darás la oportunidad de emborracharte -Dijo él con una sonrisa irónica- Yo esperaba llevar champaña a nuestro cuarto.

-Podría… creo que podría hacer una excepción -Respondió apresurada y sonando neutra.

Su conversación fue interrumpida por un holograma en el centro de la mesa, que anunciaba un baile de gala la siguiente noche en el hotel. Solo debían dejar confirmado.

-No me gustan estas estupideces -Dijo Ben a punto de presionar la opción de no ir, pero Rey le interrumpió.

-Yo nunca he ido a uno… Me gustaría mucho… -Dijo ella mirándolo a los ojos suplicante- Vamos Be… Matt -Se corrigió mirando alrededor- Aunque no tengo un vestido de gala…

Ben se quedó sorprendido. Él siempre vivió rodeado de lujos, fue testigo de bailes de sus padres, de reuniones sociales de la Republica y ella nunca había tenido nada. Si estaba dispuesto a todo, darle todo, esto solo era un trozo y lo haría.

Ben presionó la opción de asistir y el holograma desapareció.

-Bien, iremos, pero si no te gusta, nos iremos de allí -Dijo tratando de sonar serio- Tampoco traje ropa adecuada…

Sacó de su bolsillo un pequeño transmisor que Rey observó curiosa.

-Mayba, te necesito en la entrada del hotel en media hora -Cerró la comunicación y volvió a guardarlo.

Rey lo miró con duda y Ben le tomó la mano.

-Mayba es algo así como una amiga, te ayudará a elegir algo que te quede bien.

-Si confías en ella, lo haré también -Le aseguró con una sonrisa- ¿Irás conmigo?

-Yo iré por algo para mí. Nos encontraremos luego en el cuarto -La miró con ternura- Mayba te protegerá con su vida si es necesario, te lo prometo.

Terminaron de comer, o, mejor dicho, Rey terminó de comer los postres y bajaron a la recepción donde se sentaron en uno de los sofás blancos a esperar a Mayba. Ben la tenía abrazada, mientras ella estaba apoyada en su hombro. Estaban absortos en sus propios pensamientos, cuando Rey se alteró. Una perturbación en la fuerza la hizo levantarse y tratar de buscar su blaster, se sintió indefensa cuando se percató que estaba desarmada. Ben se levantó y la abrazó.

-Es solo Mayba, te dije que no le temas, ella es de mi plena confianza… Nos consiguió las reservaciones y este ridículo disfraz -Dijo para calmarla.

- ¿Es una Sith? -Preguntó Rey con preocupación.

-Es una Caballero de Ren, parte de mi guardia personal.

Eso no tranquilizaba a Rey, que se sentía nerviosa, esperando que la mujer apareciera en cualquier momento. Esperaba encontrarse con una enmascarada tan alta como una torre y seria como era Ben siendo Kylo.

-Buenas tardes chicos -Dijo Mayba entrando en escena- Espero no haberme tardado, la playa estaba maravillosa… Aunque mucha gente.

Rey contempló a Mayba, no era nada de lo que esperaba. Su tono de piel como el de Finn y ese pelo afro no le parecieron nada terrorífico y menos su ropa. Arriba llevaba la parte superior de un bikini color bronce y abajo un pareo del mismo tono levemente traslucido. Una chica castaña con una túnica de flores la acompañaba.

-Hola -Saludó Rey.

-Bueno, esta es Mayba y su acompañante, es mi criada Solana -Dijo Ben haciendo las presentaciones- Ella es Jaina.

-Así que tú eres la pobre que soporta a este adolescente gigante -Dijo Mayba mirando a Rey con una sonrisa- Sé que tu nombre no es Jaina, pero le haremos caso a este idiota.

-Mayba -Replicó Ben aparentando irritación.

-Uff, está bien Matt ¿Qué necesitas? -Mayba rodó los ojos, odiaba la parsimonia de Ben.

-Necesito que la acompañes de compras…

-Supongo que no son actividades que te apetezcan, grandote.

-Supones bien, pero debo hacer lo mismo para mí -Ahora si estaba irritado.

-Hay un centro comercial de lujo cercano aquí, no tendremos que tomar un speeder y podremos caminar.

-Me parece, yo me llevaré a Solana -Dijo Ben- Necesito una garantía de que me la regreses.

-Es muy guapa, pero no es de mi tipo además… -Mayba miró el vientre de Rey y prefirió callarse al ver su cara de aterrorizada- Bien, la cuidaré con mi vida, haz lo mismo por mi -Concluyó cerrándole un ojo.

Rey suspiró aliviada y sonrió. Pudo sentir a Mayba tanteando los bordes de su mente, pero no intentó entrar. Había algo en ella que le producía confianza y calma, pero no pudo determinar que era.

Salieron del hotel los cuatro y caminaron en parejas por la costanera. La brisa marina era refrescante, Rey deseaba poder bañarse y ver que había bajo el agua. Siempre pensó, que no tenía fondo y quería comprobarlo. Aun cuando no sabía nadar.

El centro comercial era enorme, de al menos unos cuatro pisos. Los mercados que Rey había visitado alguna vez, parecían un completo basural al lado de este. El techo de cristal fue lo que mas llamó su atención, parecía haber sido tallado y los dibujos tenían formas de peces de todos tamaños y formas.

Ben y Solana se separaron de ellas y partieron a las tiendas de caballeros. Mayba guio a Rey al otro lado.

-Si que Benny está loco por ti -Dijo Mayba sin mirarla- Está arriesgando todo por estar aquí y no en su aburrido trono.

-Creo que ambos estamos un poco locos -Dijo Rey bajando la cabeza- ¿Él te dijo quién soy?

-No necesita decirlo. Tu firma en la fuerza es demasiado… Como decirlo… Única -Mayba la miró con una sonrisa- El Señor de los Caballeros de Ren y una Jedi enamorados… me parece una de esas historias de los holos rosas.

-Nadie esperaba que eso pasara.

-Tienes razón, nadie nunca esperó que Benny se enamorara de la que podría acabar con él y de mil formas distintas -Mayba se detuvo y miró a los lados antes de preguntarle mirándola de frente- ¿Sabe que tienes un bollo en el horno?

Rey abrió los ojos sorprendida. Esperaba que la alteración en la fuerza no fuera tan evidente. Aunque tal vez alguien con un grado de entrenamiento superior, podría darse cuenta en un parpadeo.

-Yo… Él no lo sabe… Aun no sé cómo hacerlo -Confesó conteniendo las lágrimas- ¿Qué me acusó? ¿Una alteración en la fuerza?

-No, tengo algunas habilidades y una de ellas es leer las feromonas, por así decirlo -Le puso el brazo en el hombro- Quédate tranquila, no diré nada, no es mi asunto.

-Debo hacerlo, solo espero el momento adecuado para decirle… Es algo complicado.

Mayba la observó callada.

-Mira, esta es la tienda. Solo tienen exclusividades -Avanzó tomando del brazo a Rey- Y con los créditos que tenemos, de seguro encontraremos algo hermoso.

Rey asintió y la siguió adentro. No estaba tranquila, pero al menos algo en la presencia de Mayba la relajaba.