Capítulo 10
Al caminar por las calles, yendo hacia la tienda, Poppy noto cerca de ahí, entre un callejón, un letrero apagado, sobresalía desde debajo de una enredadera con bellas flores, "El calabozo del placer", simpático nombre, pensó ella, ¿Qué venderían en esa tienda? Sonaba a algún tipo de cafetería, postrera o algo mejor, una tienda de cheleares especializada, esas que tienen leche de sabores, cereales de todo tipo y año, que se podían combinar con helados, yogures y frutas. "Ese sin duda sería un calabozo del placer para mi" concluyo, pero ¿Por qué tener la luz apagada del letrero? De esa manera nadie notaba la tienda, de hecho, en todas las veces que ella había ido a Cloud City jamás la noto y en la placa conmemorativa del lugar decía "10 aniversario". Curiosa de acerco a la ventana, no se veía nada, estaban polarizadas, dudo si entrar o no.
Moana: Vamos Poppy, hay que comprar lo que hace falta.
Poppy: Claro, es solo que… (de verdad sentía curiosidad por saber que vendían)
Juddy: ¿Pasa algo?
Poppy: Oh no, no es nada, solo, olvide que tenía que comprar algo aquí y… ¿Podrían ir ustedes a la tienda, yo las veo aquí mismo cuando regresen?
Juddy: Claro, no hay problema.
Poppy sabía que dejar solas a sus invitadas iba en contra de las reglas de ser una buena anfitriona. Pero de verdad sentía curiosidad de saber que vendía esa tienda, y tener al menos cinco minutos de soledad, sin pensar en los problemas con su esposo, en cómo les diría a sus hijos que su padres los dejaría y sin tener que lidiar con Marianne y las demás invitadas, realmente necesitaba entrar sola a esa tienda.
La fachada era muy bonita, algo afrancesada con un letrero de hierro que seguro brillaba con los focos color neón que estaban apagados, parecía mucho a la entrada de una casa de muñecas. "Dulces" pensó antes de entrar por la puerta "Debe de vender dulces". Vaya golpe a la realidad, cuando lo primero que se topó al abrir la puerta fue una repisa llena de dildos que dividían el pequeño lugar en dos pasillos. A Poppy se le abrió la boca del asombro, había de todo tipo de dildos, pequeños, grandes, pequeños y anchos, grandes y anchos, con textura, chupón, con vibrador integrado, con diferentes velocidades y formas, desde gatos, conejos, de obelisco, hasta los híper realistas. Ese lugar no se parecía en nada a la tienda que encontró cuando fue su luna de miel. La mujer no podía despegarle la vista a uno enorme que le recordaba mucho al de su esposo.
Personal del establecimiento: Veo que tiene buen gusto (le dijo asomándose desde el mostrador) Ese es el por-star, es la medida que tiene los actores porno, súper grande y súper ancho, puede usarlo en el agua, por si quiere tener una tarde relajante en la tina, mi nombre es Nangus, ¿le interesa comprarlo?
Poppy: ¡NO! No, no, no… yo no, estoy casada y… no lo necesito y yo solo entre por…
Nangus: Vamos, aquí no hay prejuicios, que esté casada no tiene nada que ver con que no se divierta sola de vez en cuando. ¿Porque no le echa un vistazo a la tienda? Tal vez encuentre algo que le interese.
Poppy: No, es que yo debería… alguien me espera… (dijo tratando de salir, pero apenas toco la perilla de puerta Nangus le comento)
Nangus: A su esposo no le gustan los juguestes sexuales, ¿cierto? Está bien, si como pareja decidieron no usarlo, pero si usted los quiere y él no se los permite, eso sí está mal, usted tiene tanto derecho de tener alguno, no necesariamente tienen que compartirlo, tenemos muchos juguetes solo para "ella", su esposo no tiene por qué enterarse, son muy discretos.
Poppy cerró la puerta y fue al mostrador, algo apenada dijo.
Poppy: Esta bien, les echare un vistazo, creo que si podría comprar algo.
Fueron los 15 minutos más estresantes para el vendedor de la tienda, amaba su trabajo y le gustaba la duda de no saber qué tipo de cliente podía entrar por su puerta, pero esa mujer, desde que comenzó a hablar no había parado de llorar, Nangus le pasa pañuelo por pañuelo, ella sola estaba por acabar con una caja entera. Al inicio pensó que escucharla le ayudaría en mucho, pero simplemente no se callaba.
Nangus: Déjame ver si entendí, tú esposo lleva un buen tiempo sin disfrutar el sexo, ambos lo disfrutan de maneras diferentes, están pensando en el divorcio porque no están encontrando una solución, pero tú no quiere divorciarte porque aun lo amas ¿cierto?
Poppy: (sollozando) Si, y los niños…
Nangus: Los niños no tienen nada que ver, no pueden fingir tener una relación solo para que sus hijos crezcan en una "familia". Poppy, tú esposo necesita ayuda, ayuda que tú no le puedes dar, él…necesita encontrarse a sí mismo, ha pasado demasiado tiempo siendo esposo y padre, preocupándose mucho por cosas innecesarias y sintiendo que nadie valoraba lo que hacía, solo era cuestión de tiempo para que alguien intentara algo con él… y que él cayera en la tentación.
Poppy: ¿Quieres decir que debí de dejar que se fuera con el bobo modelo descerebrado? (pregunto con ojos vidriosos)
Nangus: Para nada, tú esposo necesita terapia, y mucha, tiene problemas, pero ¿Quién no los tiene? Esto suele pasar seguido, créeme, lo sé por mi giro de ventas.
Poppy: ¿En serio? (cuestiono tomando el ultimo pañuelo de la caja)
Nangus: Si, las parejas vienen aquí para darle una nueva chispa a la relación, la rutina es fatal, y alguno de los dos siempre está más cómodo con ella que el otro, pero por eso es importante hablar las cosas, ni tú ni yo, un punto medio, si te gusta llenar a tu pareja de crema chantillí y a ella no le gusta por quedar pegajosa, puedes hacerlo de vez en cuando para darle gusto, recompensarlo después haciendo algo que a ella le guste y a ti no tanto, puntos medios. (dijo mientras les ponía precio a algunos productos detrás del mostrador)
Poppy: A él le gusta duro… a mí no tanto…
Nangus: ¿Lo ves? Porque no te llevas este lindo juego de lencería, se vende muy bien, es de encaje fino y por todos lados dice "cógeme" déjalo que lo haga como quiera, te aseguro que mejorara las cosas.
Poppy: Bueno… pero me lo llevo puesto.
Nangus: Ese no es problema, pasa, los vestidores están de este lado.
Poppy salió como si nada de la tienda a esperar a las demás, de alguna forma se las había ingeniado para ponerse la lencería y guardar su ropa íntima en el bolsillo de la falda que llevaba, para nada se notaba que la tenía ahí.
Moana: Hola, ¿nos esperaste por mucho tiempo?
Poppy: No, para nada, ¿consiguieron lo que buscaban?
Juddy: Claro que si. (dijo mientras le mostraba las bolsas llenas de dulces, chocolates, galletas y bombones)
Sarah: Tu encontraste lo que buscabas en… ¿El calabozo del placer?
Poppy: Ah no, no, para nada entre, yo solo… vayamos a casa.
Las mujeres regresaron a casa, a Poppy se le veía más relajada después de la pequeña ida a la tienda, todas pensaron que fue por tomar aire fresco, pero la fue más por desahogarse con Nangus, que alguien la escuchara sobre sus preocupaciones era lo mejor que le había pasado ese fin de semana. Al entrar enseguida ella busco a su esposo, pero solo vio a los invitados acabando de yeno con una botella de vino.
Marianne: ¡Bog! ¿Qué te dije sobre beber?
Bog: Cielo, solo fueron dos copas y no estaban llenas.
Sarah: A mí no me parece mal, Jareth suele hacerlo, una copa al día ayuda al corazón.
Mientras se habla de eso y las demás acaban las cosas de las bolsas, Poppy pregunto.
Poppy: ¿Dónde está Ramón? (le dijo algo preocupada de la respuesta)
Maui: Se fue a dormir.
Poppy: ¿Qué se fue a qué?
Nick: A dormir, no se veía nada bien, parecía que se iba a desmallar.
Maui: Si, yo le ayude a subir, creo que el vino le cayó pesado, debilucho, no aguanta nada. (dijo riendo un poco)
Poppy: No puedo creerlo… (susurró molesta)
Se fue directo arriba, entro de forma ruidosa al cuarto, donde encontró durmiendo a Ramón.
Poppy: Levántate… (le exigió) ¡Que te levantes! (dijo dándole un leve golpe en los pies) Ramón despierta ya… (comenzó a sacudirlo y al ver que no le despertaba entro en pánico) ¿Ramón? ¿Mi vida? ¿Qué tienes? ¿Te sientes mal? Por favor, despierta, abre los ojos, ¿Ramón?
Jareth: Cariño, no creo que despierte pronto. (le dijo sin ninguna emoción detrás de ella, aquello le saco un buen susto)
Poppy: ¡Jareth! Dios… me tomaste por sorpresa, yo, creo que algo le pasa, normalmente no…
Jareth: Yo le dije que tomar pastillas para dormir y vino no era una buena combinación, pero tendrá sus motivos para querer dormir como una roca, tal vez evitar algo o a alguien, déjalo cielo, que pase con Morfeo esta noche y ven a divertirte con nosotros. Con la dosis que tomo seguro que no despierta hasta mañana (dijo con tono de burla para irse de la habitación riendo sonoramente)
Poppy tomo asiento a su lado, lo miro tan profundamente dormido, no entendía porque lo había hecho, "¿Evitar algo o alguien?" seguramente no quería lidiar con ella, se secó un par de lágrimas y se recostó a su lado, luego de un rato de sollozar ella también se quedó dormida.
La mañana del sábado había llegado, el ajetreo dentro de la casa comenzó a tomar volumen, Ramón con algo de dificultad abrió los ojos para después volver a caer profundamente dormido, el primer parpadeo le había mostrado la tenue luz del amanecer, cuando los volvió a abrir por segunda ocasión, el sol de mediodía le sonreía.
Ramón: Pero que jaqueca… (murmuro mientras se sostenía la cabeza, el dolor era muy parecido al de una pequeña resaca)
Unos tacones sonaron fuertes, subiendo por las escaleras, cruzando el pasillo, la puerta se abrió, entro Poppy luciendo un vestido de rayas verticales azul y blando que se abotonaba por completo por enfrente.
Poppy: ¿Sabes qué hora es? (pregunto molesta)
Ramón: No lo sé (contesto sin ganas)
Poppy: Son casi las doce del día, le he tenido que decir a todos que dormiste hasta tarde porque estabas muy cansado, sabes que no me gusta mentirles a nuestros invitados.
Ramón: Por favor (dijo irónico) Ellos no son "nuestros" invitados, son solo tuyos, a ninguno de ellos les importa si estoy con ellos o no…
Poppy: ¿Cómo lo sabes? Mira, ni siquiera has intentado entablar una conversación con alguno de ellos.
Ramón: Oh, sí claro, podría tomar una copa de vino mientras hablo con Jareth, tenemos tanto en común, podrías pasarnos tips de como cogerte, ¿eso es lo que quieres? (pregunto sarcástico)
Poppy: Yo no te estoy engañando (dijo con una mezcla de sentimientos entre el odio y la tristeza) ayer tenía planeado demostrártelo (se desabrocho la parte superior del vestido, deteniéndose en el grueso cinto café que le hacía cintura, mientras que levantaba la parte de abajo mostrándole un sensual juego de lencería) Compre esto para darte una sorpresa a ti, quería que te divirtieras conmigo… (comento con los ojos vidriosos)
Ramón: Ah (la vio con algo de desprecio) Así es como funciona, una vez con él y otra conmigo, mira, a mí no se me da compartir.
Poppy: ¡Ramón!
Ramón: Y como yo no estaba disponible de seguro aprovechaste para estrenarlo con Jareth.
Poppy: Pero yo no…
Ramón: Gracias por el detalle, pero no me gusta comer sobras. (Se levanto dispuesto a ir al baño cuando ella le contesto)
Poppy: Realmente que estas mal. (le menciono con coraje)
Ramón: ¿Disculpa?
Poppy: Nangus tiene razón, necesitas ir a terapia.
Ramón: No lo menciones, sabes que detesto que lo digas. (le reclamo)
Poppy: Pues Nangus tiene razón, esto entre nosotros no está funcionando porque tú de verdad necesitas ayuda, no es que estés mal, es el estrés que te está volviendo loco. Nangus también dijo que…
Ramón: ¿Quién es Nangus? (pregunto molesto)
Poppy: ¡ES OTRO DE MIS AMANTES! (Grito molesta al ver que Ramón no la estaba tomando enserio, tal vez con eso reaccionaria) Él si me escucha y me da mayores placeres de los que tú me das, además de…
Ramón: Ya no quiero saber el nombre y número de las personas con las que me engañaste, lo único que quiero de ti es que tengas listos los papeles del divorcio al llegar a casa, los quiero en la mesa del comedor y que sea lo primero que veamos entrando a casa, tú hiciste una promesa y ahora tienes que cumplirla. (le advirtió)
Poppy: No, yo no lo dije enserio, solo estaba enojada, Nangus es un amigo, lo acabo de conocer ayer, fue el que me vendió la lencería, trabaja en…
Poppy iba detrás de él tratando de explicarle, pero Ramón le cerró la puerta justo en la cara. La mujer salió de la habitación mientras abotonaba la parte superior de su vestido, sus ojos estaban al borde del llanto.
Juddy: Poppy ¿Qué paso? Escuchamos gritos…
Moana: ¿Estas bien?
Poppy: ¿Yo? Pss, estoy genial, ¿Qué les hace creer que no? (dijo sin notar que varias lagrimas se le escaparon.
Juddy: Estas llorando.
Poppy: ¿Esto? (pregunto mientras se secaba las lágrimas) solo es arena que se me metió en los ojos, no es nada.
Moana: ¿Dentro de la casa?
Poppy: Es que me asome afuera.
Juddy: Estamos en el segundo piso.
Poppy: ¿No es sorprendente lo fuerte que puede llegar ser el aire? Vayamos abajo, tengo una actividad para nosotras, nuestros hijos nos dieron un regalo y hay que agradecérselos con scrapbook.
Las mujeres se miraron entre sí, para luego seguir a la anfitriona a la planta de abajo.
Ramón tardo en bajar, no tenía ganas, pero su estómago comenzaba a rugir, el hambre lo mataría si no bajaba, no tendía otra opción. Apenas llego, tomo algo del refrigerador, lo engullo, cuando sintió que alguien lo jalaba del brazo.
Poppy: Ramón, que bueno que bajas, los demás padres estarán felices que te les unas, de verdad, necesitas conocerlos mejor a todos.
Ramón: Claro, en especial a Jareth ¿no? (dijo molesto)
Poppy: (apretándole el brazo) Los niños no dejan de preguntar por ti, querías que todo fuera discreto y al esconderte no lo estas siendo, necesito que te quedes abajo y convivas con alguien. (le rogo en voz baja)
Ramón suspiro, en eso tenía razón, los niños se podían dar cuenta muy fácilmente. Poppy, Moana, Juddy y Sarah estaban haciendo scrapbook sobre la barra de la cocina, mientras los padres estaban en la sala charlando y comiendo botana. El hombre sintió nauseas.
Jareth: Miren quien se nos quiere unir, Palmon.
Bog: Es Ramón.
Jareth: Como sea, ¿Qué tal te cayo el vino de ayer?
Los demás padres rieron, aunque al ver la cara de Ramón se pararon de golpe.
Maui: No le hagas caso al afeminado. (le comento desde el sofá)
Jareth: ¿Cómo me llamo? Mi obeso amigo.
Ramón: Voy al baño. (dijo sin mucho ánimo de seguir ahí)
Ramón entro y mientras pensaba que podía hacer para zafarse de convivir con el amante de su mujer, una brisa fresca entro por la ventana. Era perfecto, podría salir por la ventana, nadie lo notaria. Se sostuvo del marco y un solo brinco saco sus piernas, seguido por el reto de su cuerpo por la ventana, recordaba que no era una distancia tan lejana al piso, caería bien. Más al aterrizar por poco le cae encima a Marianne.
Marianne: AAAAAHHHH
Ramón: AAAAAAHH… ¿Pero qué demonios haces aquí? (pregunto cayendo de sentón enfrente de ella)
Marianne: ¿Y tú qué demonios haces saltando por la ventana?
Ramón y la mujer se vieron en silencio por un momento.
Ramón: No quiero estar adentro, yo solo… ¿Y tú?
Marianne: No quiero hacer nada de las bobadas que doña perfecta quiere que hagamos.
