Capitulo 21.
Solos
-0-
-¿Hay algo en especial que quieras hacer mañana?- le preguntó Kai Hiwatari, a su hijo que llegaba por primera vez de visita.
Después de recogerlo en casa de Takao habían decidido –milagrosamente- regresar a casa a descansar. Goh se mostraba algo dócil, el día anterior había tenido una ligera discusión con su padre y la conclusión había sido que el adolescente debía comportarse lo mejor posible, tragándose un poco del cinismo con el que vivía todos los días en Rusia, y por cuenta propia había decidido ser mas abierto con su padre, dentro de él había una batalla entre su orgullo y su curiosidad, sus ganas de tener una relación aceptable con su padre –aunque estas ganas estuvieran muy ocultas dentro de su conciencia- y el rencor que sentía por la vida.
-No tengo idea…- Después de un considerable momento de silencio preguntó.- ¿Qué haces normalmente? Cuando no está… ehm…- no podía terminar esa frase.
-¿Rei?- completó.- Voy a entrenar a la BBA.
-Me gustaría ir a la BBA… nunca he ido a un centro de entrenamiento…
Kai sonrió discretamente, contento de que su hijo hubiera cambiado de actitud y se mostrara abierto y familiar con él. No era una conversación animada, como cualquier Hiwatari, ambos eran de pocas palabras, pero los pequeños momentos de conversación fluían decentemente, esperaba poder seguir por ese camino.
Aquella noche fue inesperada para ambos, se encontraban viendo alguna película sobre la segunda guerra mundial y se comentaban detalles históricos, Kai se sorprendió de lo mucho que sabía su hijo, se notaba que si a algo le ponía empeño era al estudio, aunque no era de extrañarse, viviendo bajo el techo de Voltaire el chico debía mostrar alguna cualidad excepcional.
-¿Tu abuelo te trata bien?- preguntó de repente, había dejado que sus pensamientos se externaran.
-Bien… ¿En que sentido?
-Pues… ¿Ha hecho algo con lo que te sientas incomodo o inconforme?
-Papá… eso suena tan mal…- lo miró con una ceja levantada.
Kai le devolvió una mirada sorprendida.
-Es la primera vez que me dices "papá".
-Hmpf… bueno, tengo que llamarte de alguna manera.
Al fin podía darle una sonrisa confiada a su hijo, no era la mejor conversación que podrían tener, pero lo consideraba un gran avance.
-Tengo hambre…
-Hmpff… Estábamos hablando de tu abuelo.
-Estamos bien, papá, mientras él no se meta en mis asuntos ni yo en los suyos no tenemos problemas ¿Podemos cenar ya?- intento no hacerlo sonar agresivo, no quería faltarle al respeto a su padre otra vez.
Kai suspiró. Creía que habían progresado y luego nada. Se levantó y ordenaron algo para cenar. Después de media noche ambos bicolores se fueron a dormir, esperando que el día siguiente fuera mejor que este.
-¡Papá!- Escuchaba a lo lejos la voz de su pequeña, entre toda la gente en la sala vio esa cabellera rosa agitarse al dar saltos de alegría.
-Lin.- sonrió Rei acercándose mientras su hija corría con los brazos abiertos hacia él.
-¡Papá! Me alegra tanto verte aquí.- Al fin ambos chinos se habían encontrado en un cálido abrazo.- Te extrañé mucho.
Después de unos minutos mas de palabras dulces y abrazos amorosos se dirigieron a recoger las maletas de Rei, apenas vio el gigante peluche que llevaba por equipaje la chica soltó un gritillo emocionado.
-¡Es el que vi en navidad! Yo lo quería y tú no me lo quisiste comprar.- Le mostró un gesto molesto.
-¡Es porque Kai te había regalado otro unos días antes!
-¡Pero a papá le gusta regalarme cosas!
-Si, precisamente por eso que él te envía este…
-¡Me encanta!- En sus brazos el tigre se veía aun mas grande y deforme.
Ambos fueron a la salida donde Mao y Rai los esperaban. Mao miró a Rei con esa expresión que nunca pudo identificar, era como nostalgia y dolor, pero con un poco de alegría, una mirada a la que nunca le faltaba dignidad.
-Hola Mao.- le saludo con esa sonrisa nostálgica suya.- ¿Cómo has estado?
-Muy bien Rei.- Al fin cambió su expresión por una de completa alegría.- Feliz de que nuestra niña ya es toda una mujer.
-¡Mamá!- grito Lin completamente roja.- ¡¿Es que todos se tienen que enterar?! Apuesto a que por eso le dijiste a papá que no podía ir a visitarlo ¡¿No?!
-¿Que mas podría haberle dicho?
-¡No puede ser!- se cubrió la cara apenada.
A decir verdad los cambios en Lin eran algo evidente, la última vez que la había visto todavía tenía el típico cuerpo delgado y plano, el cuerpo de una niña que no se acercaba a la adolescencia, ahora por el contrario las curvas comenzaban a acentuarse, a pesar de no ser tan pronunciadas como las de su madre cuando tenía la misma edad, si se notaba un cambio en ella. Rei dio un suspiro, esa nueva imagen de su hija era evidencia de que no sería mas una niña, pronto sería una jovencita capaz de atraer las miradas de otros chicos… soltó un resoplido, no, Lin sería su niña, aunque fuera una señorita, no la podría dejar de ver como una niña.
-¿Y cómo está papá Kai?-preguntó Lin cuando estuvieron todos dentro del taxi.-¿Porqué no vino contigo?
-Es porque… Goh fue a visitarlo.
-¿Goh? ¿Su hijo? –preguntó Mao curiosa desde el otro lado.
-Si… tenía que pasar en algún momento… supongo.
-¿Y cómo es Goh? ¿Es guapo también?- intervino Lin.
-Es idéntico a Kai… incluso en el carácter… mas bien, al carácter que tenía a su edad.
-Wow.- suspiro.- Quisiera conocerlo.
-Quizá no sea el mejor momento.
-¿Por qué?
Rei no sabía como explicárselo a su hija enfrente de Mao, a pesar de que ella sabía que a los ojos del abuelo de Kai, su relación con Rei no era bien vista, siempre evitaba decirles algo al respecto. De alguna manera sentía que no era justo contarles del odio de otras personas por ellos dos cuando Mao había sido tan comprensiva.
-Pero si lo conociera justo ahora sabría como era mi papá cuando te enamoraste de él.
-¡Lin porfavor! – le reclamó Mao.- Tu padre es Rei, no Kai.
-¡Mamá! –hiso un puchero- ¡Él también es mi papá! Y quiero conocer a Goh, él sería como mi hermano.
La visión de Lin y Goh como hermanos era algo que Rei siempre soñó, aun cuando fuera lo mas difícil de conseguir en la realidad.
-¿Entonces papá?- le sonrió su hija- ¿Qué piensas de que vaya y conozca a Goh?
Como era costumbre en Kai, se despertaba unos minutos antes de que sonara el despertador, se arregló con ropa deportiva y fue a tocar a la puerta de su hijo, quien ya se encontraba listo también. A falta de creatividad en la cocina decidieron comer algo en la cafetería del Centro, que era lo más cercano a la comida de Rei, después de, obviamente, el restaurant donde trabajaba.
Apenas dieron un paso dentro de la recepción y todo el edificio parecía ponerles excesiva atención, los chicos que esperaban les dirigían miradas emocionadas –aunque Goh supuso que eran por su padre, pues ahí nadie lo conocía.
-Señor Hiwatari.- saludo con emoción la recepcionista.- Que agradable verlo por aquí ¿Viene a entrenar o de visita?
-A entrenar ¿Está libre mi sala?
-Claro que si señor, adelante.
Goh podía escuchar los murmullos de las chicas uniformadas que se asomaron a la puerta quienes compartían diálogos como "¿Es ese el hijo del señor Kai?" "¿Qué no ves el parecido?" "Son idénticos" "Así se debió ver el señor Hiwatari a su edad" "No puedo creerlo".
Kai se abrió paso entre ellas sonriéndoles ligeramente a modo de saludo y provocándoles un sonrojo a todas, luego Goh detrás de él les dirigió una mirada fría que termino por derretirlas –era inevitable que amaran a los chicos malos. Ambos entraron a un gran salón pero este se encontraba por debajo del nivel al que ellos se encontraban, para llegar hasta el área donde se entrenaban los presentes debían bajar unas largas escaleras de metal.
El rumor de las voces que aclamaban al legendario Kai Hiwatari se extendió hasta el entrenador, quien volteó hacia donde señalaban las voces. Al ver a su amigo y a su hijo mirarlos desde aquel lugar sonrió, agito el brazo para llamar su atención.
-¡Increíble Kai!- gritó Takao.- ¡No puedo creer que todavía logres detener el mundo con tu presencia!
El aludido sonrió satisfecho. Y con toda la tranquilidad del mundo bajó las escaleras ignorando al grupo de gente que se había asomado por las entradas del lugar.
-¡Sigan con lo suyo chicos!- instó el rubio a los alumnos que tenían en ese momento.
-Se nota que no esta Rei. Solo cuando no él está somos digno de tu visita.
-Cállate Takao.- dijo con un tono asesino que sorprendió a Goh.
-Si, de verdad se nota que no esta tu neko contigo. Hasta me recuerdas al viejo Kai.
-¿Goh?- afortunadamente Makoto había aparecido de la nada, y así su padre se evitó otra respuesta cortante.- Así que al fin decidiste venir a conocer la BBA.
Ambos chicos se apartaron de los adultos que empezaron a conversar sobre alguna sala de entrenamiento nueva.
-¿Cómo ha ido todo?
-¿De que hablas?
-¡Con tu padre, obviamente! ¿Han progresado algo?
-Solo ha pasado un día, Makoto, y hablas como si de verdad estuviera intentado progresar en algo.
-¿No lo estas haciendo?
-No.
-Claro que lo intentas, por eso estas aquí hoy. Lo intentas aunque no estés consciente de ello.
-… ¿No me vas a preguntar "¿Y con eso como te sientes?"?
-¡Claro que no!
-Por cierto ¿Por qué es que todos aquí se sorprenden al ver a mi papá?
-¡¿Cómo que por qué?!-grito ofendido el peliazul.- Tu padre es algo así como una legenda por aquí, no tanto como el mio, pero si en algún nivel similar, solo que a mi papá se han acostumbrado a verlo siempre, por eso ya no hacen tanto escandalo de verlo…
-¿Pero que no es usual verlo por aquí? Digo, vive aquí ¿No lo ven seguido?
-Bueno, si, pero la mayoría de veces viene por cosas del trabajo, no sé si lo sabes, pero él es el mayor inversionista de la BBA.
-No lo sabía…- Pero no se sorprendió, había muchísimas cosas que todavía no sabía de su padre.
-Pues si. Entonces cuando viene a entrenar es algo "sorprendente".
Los chicos fueron sacados de su conversación por el llamado de los mayores, al parecer iban a probar la dichosa nueva arena. Caminaron en silencio por algunos pasillos, hasta que llegaron a un enorme salón oscuro. Max se adelantó para encender las luces y estas prendieron una en una revelando una sala de entrenamiento mucho más pequeña que el gimnasio donde habían estado antes y en el centro un plato gigante.
-Estamos pensando en cambiar el plato.- comentaba Takao.- Me parece que este no es lo suficiente cóncavo, los Beyblades se deslizan sin control.
-Quizá eso es lo mejor.- respondió Kai.- Después de todo es una sala de entrenamiento privada, se supone que los que tengan mejor control en el Beyblade entrenen aquí.
-Si, eso pensamos también.- defendió Max.- Pero nos preocupa que a estas alturas no se utilice.
-Si Kai, estos chicos no son como nosotros.- se quedo un momento en silencio.- No tienen el control de una bestia bit.
-Debemos empezar a forzarlos, si siempre los mantenemos en el área donde se sientan cómodos no forzaran sus limites.
-Creo que tienes razón…
-Siempre la tengo.
-¡Nunca se te va a quitar lo prepotente!
Kai sonrió sarcásticamente.
-Entrenaremos aquí Goh.
Cuando la familia de Kinomiya escuchó esto se despidieron, Makoto le deseó suerte a su amigo y salieron de la sala.
-Usas el Beyblade de Boris ¿No es asi?- le preguntó a su hijo, aunque solo era formalidad ya que los rusos lo mantenían suficientemente informado al respecto de Goh.
-Uhm… si.
-¿Quieres usar a Dranzer?
De verdad su padre le permitiría volver a usar ese maravilloso Blade que de niño veía como un juguete valioso. Después de tanto tiempo.
-No logró hacer que Fallborg salga.- contesto como si con esa respuesta mostrara duda.
-¿Eso te preocupa mucho?
-Hmpf ¡Claro que si! Si no puedo lograr hacer salir a Fallborg ¿Cómo esperas que logre controlar a una bestia tan poderosa con Dranzer?
-No espero que logres controlar a Dranzer.- sonrió.- Al menos no esta vez. Y si de verdad te preocupa tanto deberías intentarlo, para empezar a trabajar sobre ello.
Esas palabras llenaron de emoción a Goh, significaba que su padre estaba dispuesto a entregarle a Dranzer, algún día. Se acercó y Kai extendió el blade hacia él, dejándolo sobre su mano firme. Ambos pares de ojos brillaron con ese tinte anaranjado rojizo que solo se muestra cuando dos miradas poderosas chocan, cuando la confianza se demuestra con esa acción.
El chico sostuvo a Dranzer frente a él y también lo pudo ver brillar. Preparó su lanzador, y entonces se dio cuenta algo.
-¿Qué blade usarás? ¿Necesitas el Fallborg?
-¿Fallborg? Jamás usaría la bestia bit de otro, a menos que sea el de Rei.
-¿Usarás a Drigger?
-Si, Drigger me conoce, me dejará usarlo.
Esas palabras confundían al menor pero no hiso preguntas, le daba la impresión de que su padre las respondería mas adelante sin necesidad de preguntar. Se colocaron uno frente al otro con el plato entre ellos, sería el primer lanzamiento, la primera lección que le daría de como usar una bestia bit, cuando era un niño solo le enseñó a jugar Beyblade, pero Dranzer, como una fuerza mayor, era inalcanzable.
Ambos lanzaron con fuerzas, y a pesar de no ser su dueño de Drigger, Kai fue el único que mostró dominio.
-¡Maldita sea!- gritaba Goh al ver el blade balancearse sin control.
-¡Llámalo!- le ordenó Kai.
-¡Pero ni siquiera puedo controlarlo!
-¡Es por eso que debes llamarlo! Si no lo llamas por su nombre jamás saldrá, debe saber que lo necesitas.
-¡Pero…!- su reclamo fue cortado por la voz de su padre llamando a Drigger, sintió una poderosa ráfaga de viento salir de su blade, toda esa energía chocando contra él y su blade, "¡¿Por qué no haces nada?! Vamos Dranzer ¡Has algo!"- ¡Dranzer!- Enfocó toda su frustración en esa sola palabra y sintió un poder emerger del blade, un ligero resplandor rojizo. Pero no duró demasiado, el beyblade salió del plato sin control y chocó con una pared pasando muy de cerca del rostro de Kai.
-¿P-Papá?- los ojos de Goh estaban bien abiertos por lo que acababa de suceder.
-Dranzer no me haría daño, si es lo que te preocupa.- dijo con tranquilidad recogiendo el blade.- Ahora sabes que si te responde, solo queda que aprendas a controlarlo.
-¿Pero porqué no salió completamente? ¿Por qué se descontroló así?
-Porque tú no estabas concentrado, estabas frustrado de no poder controlarlo y él lo sintió, de eso se trata la conexión del beyluchador con su bestia bit, de las emociones, si tú no te controlas, él jamás lo hará.
-Con Fallborg nunca logré sentir su poder… pero esta vez, con Dranzer, fue diferente.
-Fallborg no tiene ninguna razón para obedecerte, jamás han pasado por algo que haga que su lealtad exista para ti también. Así que solo es otro Beyblade más.
-Entonces… no es porque yo sea malo en el blade… la razón por la que no puedo usar una bestia bit… solo debía usar al indicado…
Por primera vez en mucho tiempo, Goh había sonreído amplia y sinceramente.
-0-
-0-
Waaa, cuando releí esto me frikee tanto xD estaba acostumbrada a escribir como en un AU y de repente hablo sobre el Beyblade en sí como si fuera la cosa mas normal del mundo, fue un sacón de onda cabrón D: de seguro les pasó lo mismo, lo siento u_u se supone que esto es después de TODO el universo Beyblade, por eso quise meterlo, sobre todo en las partes de "reconciliación" con Goh :/ como si fuera la cosa con la que mas unido se siente con KAI ;O; y blablablablabla
No se preocupen ;_; sigo escribiendo esta historia –y Sin hogar también :V- así que no lo dejaré abandonada aunque me tarde siglos actualizando!
Gracias por sus reviews! Me hacen saber que siguen interesados en esto ;O;
