Capítulo 20 – Menos cuatro


Lo verdadero es siempre sencillo, pero solemos llegar a ello por el camino más complicado.

George Sand


Hey, Lavi, yo soy Daisya, mucho gusto.

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Lavi asintió mientras formaba con sus labios una sonrisa amigable y se preguntaba qué rayos hacía ese tipo en su puerta. Bien sepa, en la boda de Marie solo intercambiaron saludos, y un comentario que iba más en vía de: "Las piernas de Lenalee son magníficas". Y todo eso, Lavi bien suponía, no era razón alguna para ir a visitarlo de improviso. No. Es más en ese momento olía a rancio. Le dio la mano.

— ¿Daisya, qué tal desde aquella vez? ¿No te dolió la cabeza al día siguiente de eso?

— Si verías, tras la fiesta dormí solo dos horas, de ahí a pesar de la resaca, Tiedoll nos hizo salir de la cama y buscar a mi hermanito.

— Ah, que desgracia. ¿Y dónde se metió? — respondió, sintiéndose un hipócrita.

— A saber, tal vez todo el tiempo estuvo dentro. Solo sé que lo encontramos más tarde en su casa y sin ganas de mover su trasero de donde estaba meditando.

— ¿Y cómo…?

— Tiedoll pidió una copia al portero, asegurando que Kanda podía estar muerto.

— Ah, ya veo.

Ambos guardaron silencio en ese momento, y Lavi intentó no pensar en la mala espina que le traía presencia de Daisya ahí —una presencia venida de la nada, y de momento sin motivo respetable-; clavando sus uñas en las palmas de sus manos. No funcionó y por el contrario su boca se encontraba muy predispuesta a tirar directamente la interrogante. Lo cual de momento no le parecía acertado, ya que con eso lograba salir de su sitio de confort. Era una desgracia que el personaje de Lavi, se encontrara inhabilitado de hacer algo tan simple, como cerrarle la puerta en las narices. Envidió a Yu, que sin lugar a dudas lo hubiera hecho y… este chico era hermano de Yu. En ese instante se dio cuenta a dónde se dirigían las cosas.

— ¿A ti cómo te fue al día siguiente de la fiesta?

Tu hermano perdido estuvo conmigo — hasta debajo de mí, si hay que ser específicos—, un tiempo y luego…

— Dormí, ese día me di unas merecidas vacaciones.

Daisya rió a la par de la suya, y parecía un chico muy amigable, afable y hasta en cierta forma interesante, a tal punto que Lavi tenía ganas de investigarlo. No entendía muy bien por qué Yu, solo tenía insultos para él. Aunque claro, como era Kanda…

— Bien, Lavi iré al grano. Ese día mi hermano se acostó contigo, ¿verdad?

Si no lo hubiera esperado, el aprendiz de Bookman, ya se premeditaba al menos una mueca de asombro de su parte, pero como no, logró hacer que su risa aumente de tono y se vuelva más larga. Él ya había quedado con Yu –aunque nunca de forma textual y directa-, que aquel juego en el que ambos se habían metido, era cosa de dos, los demás sobraban —diablos, no se lo dijo ni a Panda—.

— Amigo, has hablado con Lenalee, ¿no? Ella tiene unas ideas tan coloridas y surrealistas. Pero para tu información soy heterosexual y a lo que sé, tu hermanito también.

— ¿Lo son? Lo siento, es que no te digo esto, porque la amiga de mi hermano haya venido con sus cuentos. Por decir sé que guardas una entrañable marca oculta bajo tu bufanda — Lavi casi hizo una mueca. Debía haberlo esperado, esa mañana fue de lo más… ajetreada —, sé que le miraste el trasero durante toda la fiesta, y para colmo los vi. Chicos, si no quieren ser descubiertos, no se besen en lugares donde corren el riesgo de ser vistos.

Lavi le dio sus debidos puntos de mérito, es más si no hubiera sido él, el culpado y para colmo atrapado, hasta le hubiera ofrecido unos cuantos aplausos y ovaciones a pie, pero… como no, solo tuvo que hacer lo posible para que su sonrisa de plástico no se despegue de sus labios. Debía agradecer, de ser lo suficiente listo, como para saber que negarse ya no era la vía adecuada.

— Ya veo, nos pillaste entonces, aunque no veo cómo le subiste el escalafón a un simple beso, pero… digamos que estás en lo cierto. ¿Has venido solo para preguntar eso?

— No, vengo a preguntarte: ¿Estás saliendo con él?

Pestañeó repetidas veces, intentando encontrar el punto, donde Daisya había sacado semejante estupidez. Le molestaba la ideología romántica de la gente, que no podía separar lo carnal con lo afectivo. Le era de lo más insulso el que para una persona "deseo", sea nada más que "amor". Bobadas. Lavi no tenía la capacidad suficiente, para pensar en algo tan banal como tener una pareja. A fin de cuentas, él era un Bookman.

(Eso sí, él estaba dejando de lado, el hecho de ser solo un aprendiz, y que por alguna razón seguía sin encontrar las agallas para decirle a Bookman, que se estaba acostando con una de sus figuras de trabajo).

— ¿Cómo crees? Es imposible, nosotros no estamos interesados en esas cosas. Yo y Yu vivimos en mundos diferentes, además fue solo una aventura.

Se sentía orgulloso de lo que dijo, pero su sentir se dilató, cuando notó que Daisya no tenía intención alguna de irse. Su pulso aumentó de ritmo y las ganas de cerrar la puerta, y hacer como si lo que estaba sucediendo, no había pasado, se intensificó con mayor fuerza.

No entendía a esta gente. Todos insistían demasiado en restregarle en su cara los fallos, y además necesitaban de etiquetar todo tipo de relación. Lenalee venía insistiendo, Ticky iba a insistir, Allen a veces insinuaba algo, y ahora este tipo iba con esas preguntas.

¿Dónde estaba la supremacía heterosexual en ese momento?

¿Acaso a nadie le alarmaba, que un hombre que se había casado con una mujer, ahora estuviera revolcándose con otro hombre?

Lavi odiaba sentirse tan estúpido y jodidamente perdido. Para colmo él sabía que no había caso en todo esto. No importaba si el mundo andaba aumentando muchos niveles a su relación, no importaba si ellos se habían acostado más de una vez, ni que en realidad él estuviera cediendo más terreno del permitido. Lo que les unía a ambos era una relación banal, que desaparecería dentro de unos pocos meses. Lo que les hacía relacionarse, valía muy poco al lado de su trabajo, y la amante muerta de Yu.

— Ya veo. Lenalee viene diciendo que él, ya encontró un reemplazo para Alma.

Rio en ese momento, de una forma tal, que ni él mismo sabía cómo sonaba la melodía de su risa.

La misma idea de poder acaparar un lugar, que decididamente él no podría llenar nunca –ni aunque tuviera las ganas de hacerlo-, le parecía de lo más ridícula e irrealizable. El mundo de distancia entre él y Alma, era demasiado grande, porque…

— Eso es imposible, amigo. Como dije, lo de nosotros es superficial, en cambio su historia con ella es tan grande, que no me sorprendería verlo lloriquear su nombre mientras duerme.

— ¿La conocías?

Más de lo necesario, quizá, habría podido decir, ya que en realidad eso era cierto. Había leído de Alma, con más detalle de lo que hizo con Lenalee, Allen y el mismo Kanda. Le buscó un perfil psicológico, intentó plasmar virtudes y defectos de la forma más objetiva posible, intentó imaginarla en varios paisajes de su vida, e hizo todo lo posible para ver su encanto – y callar a esa parte, que se sentía molesta, cuando lo lograba-. La conocía, tal vez mejor de lo que otros, pero al mismo tiempo sentía que no lo hacía. Y al final, todo era para entender un poco más el perfil de Yu. Se preguntó de nuevo si estaba mal lo que hacía, y su conciencia otra vez le suplicó llamar a Panda. Pero… ¿Qué le iba a decir el viejo además de un simple regaño?

— No, solo escuché rumores de por ahí.

Daisya asintió y… definitivamente no se tragó su historia completa. Idiota. Pero en esta ocasión –a lo mejor, debido a su infranqueable resistencia de admitir algo que no existía-, dio señales de querer irse.

— Bueno, dejémoslo así entonces. Me has quitado la diversión de intimidar al novio de mi hermano — Barry rio ese momento, rascándose la cabeza con su mano izquierda —. Pero te digo, me lo tienes que cuidar.

— ¿Aun si no hay nada?

— Aun así, ya sabes que dicen que aquel que no habla mucho, siente mucho. Mi hermano, por algo se habrá metido con alguien como tú.

Por deseo, ¿nunca has escuchado ese término?

— ¿Me lo das a cuidar? No creo que sea apropiado, soy una mierda de persona. Ya sabes, un día puedo querer algo tan loco como robar un banco. ¿Qué pasa si lo vuelvo mi cómplice?

Daisya sonrió con los ojos, y con ese maquillaje que traía puesto -¿a qué se debía eso?-, se exaltó de mayor forma sus orbes.

— Pues ahí habría una charla más seria, ya que te tendría que romper la cara, y empezar a hablar de la su futura unión de hecho*.

Lavi no lo tomó con mucha gracia, así que solo torció la nariz en disgusto. Que feo sonaba el que las cosas se pongan así de serias –e innecesarias-. Hasta le daba un poco de miedo la misma idea.

— No lo creo, amigo. En serio, no quiero eso.

-o-

En la noche se la pasó viendo la puerta y jugueteando con sus llaves –y de vez en cuando, daba una pequeña mirada a los papeles que tenían la información personal de Alma Karma-, sin saber si deseaba morirse de hambre, o ceder directamente a su estómago y ansias de comida.

La verdad era que este último, se la había pasado viviendo a base de comida chatarra, y había llegado al extremo donde él se sintió engordar, y para colmo le salieron unos molestos barros, que no sabía cómo ocultar. Ya tenía suficiente con las pecas de su cuello y espalda, el que su piel sufra estragos por esta desacostumbrada cantidad de grasa consumida, le hacía sentirse de cierta forma cohibido. Y como su bolsillo este último no daba para mucho más…

Su estómago sonó, y decidió que tan solo haría más tarde abdominales, alguna caminata al día siguiente, y tal vez… tendría que pedirle algún consejo a Allen y su piel impecable –además de su cicatriz en la cara, claro-, o a Yu, aunque con él…

En esta ocasión lo que sonó fue su celular, y a la par que metía las llaves en su bolsillo trasero, contestó.

— ¿Hola?

— Idiota — era Panda — ¿Por qué no me contestaste en la mañana?

— Ah — abrió la puerta —, estaba… ocupado.

Sus ojos que miraron hacia adelante, se encontraron con Yu, y como acto reflejo intentó cerrar la puerta. Algo le decía que crear al menos un contacto indirecto entre Kanda y su maestro, ahora le causaría problemas. Pero tal como apareció su acto de supervivencia, se acabó cuando el japonés logró evitar que cierre la misma pieza de madera que los dividía. Mierda.

— ¿Por qué estás escapando?

— ¿Qué pasa?

Ante el nerviosismo, intentó sonreír lo más que podía, y mantener su papel estable. No funcionó demasiado.

— Nada, digo… de nada.

— ¿Qué? — escuchó al unísono, y Lavi no supo si debía botar en ese momento a Yu, o por el contrario colgar su teléfono. Ambas opciones le premeditaban, horribles resultados. Kanda estaba frunciendo fuertemente el entrecejo.

— Panda, sucedió un altercado. ¿Podrías llamarme mañana?

El viejo guardó un momento de silencio, el suficiente como para que Kanda se cruzara de brazos, y levantara una ceja. Esos segundos le parecieron eternos.

— Está bien, mañana llamaré temprano.

Una vez colgó, se quedó en un silencio tenso conjunto a su no invitado. Kanda parecía molesto y no sabía por qué, bien sepa no había hecho nada malo, es más él debería ser el ofendido, ya que el hermano mayor de cierta persona fue a fregarle su día –uno que desde su encuentro con Mikk, no pintaba de un color rosa— y… Ah.

— Lo siento, esta mañana… tocaron y… entré en pánico.

— ¿Sabes lo que estaba pasando esta mañana, idiota?

— ¿Estabas duro?

Kanda pareció no encontrarle gracia a su comprensión clara y llana de las cosas, ya que lo agarró de su bufanda, con una tremenda fuerza opresora. Y él sinceramente no sabía qué hacer para defenderse, salvo decir que también compartía su dolor, ya que se fue con una erección en sus pantalones. Y recordando eso, se sintió frustrado otra vez. No le sorprendería que dentro de poco, tenga un encuentro con Tiedoll y de una forma que no le placía. ¿Cómo había podido ser tan estúpido?

— Lo siento, Yu.

Recibió en respuesta un duro beso, que hizo que hasta sus dientes tiemblen. Su trato este último se había basado demasiado en lo carnal. De forma tal, que Lavi ya no recordaba mucho de las tomaduras de pelo, ni el agarre brusco que no acabase de esta forma y…

— Y de verdad pido perdón, pero… hoy no tengo ganas de acostarme contigo — o al menos ya no —. Me muero de hambre.

Yu torció la boca en ese momento, mientras le quitaba las manos de encima. Lo más seguro es que su orgullo había sido golpeado y de aquí en adelante tendría un trato más frío de lo habitual, donde tendría que rogar para volver a iniciar su trato censurado a ojos públicos. Yu era tan complicado, tan difícil de tratar.

Mas, al contrario de su creencia dijo:

— El idiota de Tiedoll, hizo comida de más y me la dejó toda a mí. Así que ve a mi casa, porque si no la voy a tirar.

-o-

Comieron juntos y por primera vez –para gran maravilla de Lavi —, lo que consumieron no fue Soba. Y más tarde, por falta de sueño y ganas de quedarse solo en su cuarto, Lavi fue a su apartamento a traer un tablero de ajedrez.

Extrañamente, Kanda accedió a tenerlo dentro y hasta fue cooperativo –al menos un poco-, en su incesable charla, y el juego improvisado. Además no hubieron —demasiados—, insultos fluyentes, ni ceños fruncidos y al mismo tiempo su sonrisa falsa, se despidió cuando se dio cuenta, que no tenía todas las de ganar.

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Más tarde se dio cuenta, que Kanda era muy bueno en el juego y… perdió.


· La Unión de hecho. Es –bien sepa-, una modalidad que en el Reino Unido, les ofrecen tomar a las parejas homosexuales, cuando quieren… estrechar su relación. Y si bien la Unión de hecho, no es lo mismo que el matrimonio, tiene muchos de sus atributos y al mismo tiempo les permite algo al menos similar a este tipo de parejas.}


No estaba muerta, andaba de parranda ~.

Ya, en serio, esta es la vez donde tardé más en actualizar, y la razón es porque… estuve un poco hundida en los estudios, otro porque me metí en muchos retos y en diferentes foros –y aún me falta hacer unos tres retos-, porque estuve con mi familia y ellos… me distrajeron –necesito soledad al escribir-, y… porque me vi por segunda vez Gintama, y ahora ese fandom me ruega leerlo, y hacer algo de ellos a como dé lugar. Pero como sea, lo siento y juro no volver a cometer la misma falta más –a no ser que pase algo muy urgente-, y que sin lugar a dudas seguiré con esto.

Advertencia para el próximo episodio: Kanda volverá a tener sus partes narradas por él.

Bueno… no sé qué más decir:

¿A alguien le gustó el episodio?


Respuesta a comentario:

Ninoska Shamta: Hola linda. Oh, en serio me hace feliz que me sigas leyendo, a pesar de lo floja y vueltera que soy, jajaja, me haces muy feliz. Y sí, te entiendo, yo a veces no toco fanfic alguno, a no ser –claro-, los que tengo en favoritos al ser actualizados, luego buscar… de nuevo es un dolor de cabeza, y a veces hasta da flojera, jajaja. Y sí, querida, es horrible este bloqueo de escritor, pero como dije, no voy a dejar que esto me sea el más grande problema, y menos que menos dejaré la historia, además me hace feliz que mi esfuerzo sea apreciado por ciertas personas –por decir tú, jajaja-. Y bueno con respecto a tus dudas: En lo que respecta a Ticky, solo nos queda esperar, ya sabes si lo digo se pierde la siguiente sorpresa, en cuanto a Panda… no sé si Lavi algún día tenga las agallas de decirle, pero… es Panda, se enterará ya sea a boca de Lavi, de otra persona o lo compruebe él mismo. Y con respecto a Allen y Lenalee –jajaja-, obvio que hicieron más que dormir –en ciertos sentidos me da ganas de detallar más la relación de este par, a fin de cuentas ya tengo su propia historia en mi cabeza. En fin… gracias por comentar linda, me dio mucha alegría volverte a ver por aquí. Hasta otra.