Todos los personajes de Inuyasha y Ranma ½ pertenecen a Rumiko Takahashi, salvo toda su descendencia que ha nacido de nuestra imaginación.
Conquistando a la flor
por
Freya & Sakura
Hola a todos ;) , gracias por sus comentarios, esperamos que les guste este capítulo, especialmente largo porque no quise cortarlo hasta acabar con cierta escena :P
Epílogo, capítulo once
Ella miró una vez más por la ventana, el atardecer ya se adueñaba de los cielos de la ciudad anunciándole que faltaba muy poco para lo que había estado esperando todo el día.
—Ya dejen eso... no quiero llegar tarde —protestó haciendo un intento por ponerse de pie, pero no tuvo éxito gracias a las manos que se apoyaron sobre sus hombros impidiéndoselo.
—Tranquilízate, mi hermano no va a escapar del Dojo —comentó Ranko, su paciencia comenzaba a disminuir a medida que el nerviosismo de su amiga aumentaba. Delicadamente continuó retocando su maquillaje tratando de ignorar la expresión de fastidio de la muchacha.
—Y si lo hace nosotros nos encargaremos de traerlo de vuelta —sonrió Shinichi haciendo sonar sus puños—…, aunque dudo que eso pase, está loco por ti, hermanita —sonrió guiñando un ojo.
—Baka, eso lo sé —sonrió Hanako relajándose considerablemente—. Recuerda que tuvo que convencerme para que nos casáramos.
—Aún no entiendo por qué rayos te hiciste tanto de rogar —bufó Mamoru cruzándose de brazos—, pero estoy seguro que no tuvo muchos problemas para convencerte... ¿na?
—No le fue tan fácil —sonrió Hanako recordando aquella noche.
—Esa es mi hija… —sonrió emocionada Kagome abrazando efusivamente a su hija. Con mucho cuidado acomodó la tiara de brillantes que adornaba sus cabellos.
Mamoru observó confundido a las dos mujeres —Cuando Hana dijo que no pensaba casarse aún, fuiste la más afectada...¿entonces por qué ahora parece gustarte que no aceptara tan fácil? ... kuso, las mujeres son extrañas...
Kagome sonrió abiertamente. —A veces la mujer tiene que parecer difícil para que el hombre la aprecie más… Kei-chan está a los pies de Hana-chan —comentó radiante—…demo, no tienes que hacerlo sufrir tanto, quizás no sea tan necesario en el caso de él… —agregó mirando seriamente a la muchacha.
—Claro que no es necesario —espetó Ranko terminando con el maquillaje finalmente—, mi hermano ha estado enamorado toda la vida de Hana-chan. Estoy segura que haría lo que le pidieras —sonrió traviesamente tomándose del brazo de Shinichi.
—Yo no lo hago sufrir —sonrió Hanako levemente sonrojada—, bueno... tal vez un poco, pero sólo cuando se lo merece.
—¿Cuando lo merece? —sonrió divertido Shinichi—. Pobre muchacho, va a ser difícil su vida… —rió imaginando a su hermana menor castigándolo. Con delicadeza acercó a su novia para sí besando sus cabellos.
—Kei-chan es un amor… dudo que haga mal las cosas —afirmó la mujer de cabellos azabaches defendiendo a su yerno.
—Nosotros siempre se lo advertimos hermano, pero Kei-baka es muy terco —rió abiertamente Mamoru.
—¿No creen que ya deberíamos partir al Dojo? —preguntó Ranko mirando a Shinichi y Mamoru.
—Sí, lo mejor es ir allá… tenemos que animar a Kei-baka, debe estar peor que Hana-chan —rió divertido el pelinegro mientras entrecruzaba sus manos con las de la jovencita.
—Matte —espetó Hanako logrando detener a los muchachos antes que cruzaran el umbral de la puerta—, no se les ocurra molestar a Keishii o me las van a pagar —advirtió dirigiendo una amenazante mirada al par de gemelos.
—¡Keh! Tranquila... sólo vamos a animarlo un poco... después de todo hoy se condenará a aguantarte por el resto de su vida —rió Mamoru antes de escapar rápidamente evitando que la jovencita le lanzara lo primero que tuviera a su alcance.
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Media hora después…
Keishii luchó con su corbata mientras intentaba colocársela en su cuello. No lograba concentrarse porque sus pensamientos estaban ocupados en una sola cosa: la boda. Y más específicamente: en su futura esposa. Un escalofrío general recorrió su cuerpo, ya era el gran día, después de ocho largos meses.
El silencio de su habitación comenzaba a alterar sus nervios. Todo parecía demasiado calmado, todavía no había llegado su hermana menor ni los gemelos que prometieron llegar antes.
Fue en ese mismo instante cuando la puerta del cuarto se abrió. Ranma sonrió al ver al muchacho agitado, bastante sonrosado por pelear con aquella prenda.
—¿Necesitas ayuda? —sonrió burlonamente.
—Kuso… oyaji, yo puedo… sólo estaba desconcentrado —farfulló molesto por la expresión del hombre de la trenza.
—Se nota… todavía me pregunto cómo lograste ponerte la camisa y los pantalones —sonrió abiertamente.
—Deja de molestar… ¿para qué vienes? —preguntó con una vena adornando su sien.
—Tu madre me obligó a venir a ayudarte —confesó con una media sonrisa—. Pero tú no lo aceptas… y esa corbata está quedando cada vez peor…
—Kuso… en un momento como este es difícil atar la maldita corbata —gruñó molesto.
Sonriendo paternal, Ranma le dio algunas palmaditas en la espalda a su hijo. —Tú eres un Saotome… no tienes porque temer a ese tipo de cosas, estoy seguro que lo harás muy bien —sonrió abiertamente.
—¿A qué te refieres con eso? —preguntó bastante traumatizado el muchacho sintiendo un ardor en sus mejillas.
—A la boda, muchacho… ¿de qué más podría hablar? —rió Ranma guiñando un ojo.
En ese minuto, Akane entró a la habitación —¿De qué hablaban? —preguntó al notar la sonrojada expresión de su hijo y la sonrisa de su esposo.
—De la virilidad Saotome —respondió tranquilamente Ranma—. Estoy alentando al muchacho.
El rostro de la mujer palideció al instante —¿Na...¡nani!? —exclamó mientras su rostro recuperaba el color y pasaba rápidamente a un intenso rojo—. ¿En qué demonios estás pensando? ¿¡Cómo se te ocurre hablarle de esa cosas ahora!?...¡Te mandé a calmarlo no a ponerlo más nervioso!
—Sólo intentaba animarlo, él es un Saotome, va a salir todo bien —respondió tranquilamente cruzando sus brazos detrás de su nuca.
—¿Eso que tiene que ver? —preguntó Akane fulminando con la mirada a su relajado esposo—. ¿Acaso tu idea de calmar a alguien es hablarle del potencial de los Saotome? Shimatta... ¿¡qué no tienes tacto, baka!?
Keishii se limitó a verlos rojo de la vergüenza. Sus nervios aumentaron al triple al oír la discusión sobre aquel tema protagonizada por sus padres.
—¿Tacto? ¡Je! Eso solamente lo tienen las mujeres… no necesito tenerlo para hablar con mi muchacho ¿verdad? —sonrió dándole una palmada en la espalda al joven.
Keishii casi cayó de bruces con aquel gesto, no tanto por su fuerza al propinarlo sino porque estaba convertido en una bola de nervios.
Akane prefirió ignorar las últimas palabras de su esposo. Le dirigió una última mirada asesina antes de voltear el rostro para observar a su hijo. —Todo saldrá bien, no tienes que preocuparte —sonrió dulcemente para el muchacho. Inevitablemente su mirada se posó en el nudo de la corbata—. Vaya... creo que esto no debería quedar así —comentó desarmando suavemente el nudo asfixiante que Keishii se había encargado de crear—. Etto... no es necesario que lo dejes tan apretado...
—Arigato, ofukuro… —sonrió el muchacho comenzando a respirar nuevamente—. ¿Ranko y los gemelos todavía no llegaron? —preguntó impaciente. Sus ojos azules brillaban ansiosos.
Akane rió suavemente. —No, pero ya deberían estar por llegar —comentó terminando de anudar la corbata—, tranquilo... estoy segura que Hana-chan está bien —agregó subiendo una de sus manos para acariciar las mejillas del muchacho—. Tendrás que esperar bastante... recuerda que una novia siempre debe llegar tarde.
Keishii tragó nervioso. —¿Cuánto? ¿crees que demore demasiado? ¿y yo qué haré? —preguntó una y otra vez totalmente alterado.
Ranma rió sonoramente. —¡Keishii! ¿Esa es forma de demostrar tu valor Saotome?
—Está bastante más tranquilo que otra persona...¿ya olvidaste que el día de nuestra boda tuvieron que mantenerte controlado Inuyasha y Ryoga? —preguntó Akane mirando con una traviesa sonrisa a su esposo.
Bastante acalorado al recordar aquella noche de bodas le lanzó una mirada sugerente a su esposa. De eso que hablaba no recordaba nada… pero sí de aquella ropa interior tan sexy que estaba usando y de todo lo ocurrido aquella noche, segundo por segundo.
Un agradable escalofrío le recorrió el cuerpo al percibir la mirada de su esposo, en ese minuto agradeció que Keishii estuviese distraído. —Yo también estaba muy nerviosa... pero logré calmarme cuando vi a tu padre... —comentó correspondiendo plenamente la mirada poco santa de Ranma—, él se veía muy atractivo...
Ranma tomó una de las manos de su esposa para besarla lentamente aprovechando la distracción de su hijo. —Y tu madre parecía una Diosa… —murmuró ronco mirándola intensamente.
Fue en ese segundo cuando Keishii sintió unos pasos acercarse a la habitación, rápidamente abrió la puerta para encontrarse con su hermana menor y los gemelos. —¿Y qué sucedió? ¿Hana está bien? ¿va a venir pronto? —bombardeó de preguntas a su hermana tomándola de los hombros bruscamente.
—Kuso... nunca te había visto tan desesperado... ¿uno se pone así cuando está por casarse? —preguntó Mamoru observando divertido a Keishii—. Estás peor que Hana-chan...
Shinichi palmeó la espalda del joven de la coleta. —Tranquilo, mi hermana no te abandonaría en el altar… creo que si sigues así el demorado serás tú —agregó al ver el estado agonizante del muchacho.
—¡Baka! ¡Ella vendrá! —exclamó Ranko con su paciencia muy disminuida luego de soportar el nerviosismo de Hanako—. Kuso... —murmuró por lo bajo al notar como algunos de sus cabellos caían por sus hombros luego del efusivo encuentro con su hermano—. Hana-chan está bien... y no va a dejarte plantado.
—¿Cómo estás tan segura de eso? —preguntó insistente Keishii.
Shinichi intentó acomodar los cabellos de su novia para luego rodear su cintura con uno de sus brazos acercándola posesivamente a él, definitivamente no había notado la presencia del patriarca Saotome.
Bastante exaltado, Ranma lanzó una mirada asesina al joven de ojos dorados.
Akane tomó suavemente la mano de su esposo —¿Realmente crees que Hanako te dejaría plantado, hijo? —preguntó mientras se encargaba de presionar levemente la mano de Ranma. Cuando consiguió su atención sólo tuvo que dedicarle una seria mirada para hacerle entender que tendría problemas si seguía observando de esa forma al novio de su hija.
El joven negó con la cabeza adquiriendo un leve tono carmín en su rostro. —No, no lo creo… —sonrió embobado—. Ella estaba tan feliz como yo por este momento… —agregó sin darse cuenta de las risitas de los gemelos.
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La boda había sido tal y como siempre soñó. Todo había salido a la perfección y a pesar de que aún no podría estar a solas con su esposo, ya que apenas estaba comenzando la fiesta, se sentía completamente feliz.
Suavemente volteó el rostro para observar a Keishii, nunca se cansaría de admitir que se veía demasiado atractivo vestido formal.
—Tendrás que vestirte así a menudo —pronunció dedicándole un coqueta sonrisa.
—¿Crees que me veo bien? —sonrió egocéntricamente—. Es un poco incómodo… —pronunció acomodándose el cuello de la camisa para que no le apretase tanto. Una gran sonrisa se formó en su rostro al observarla detenidamente, ella sí estaba realmente hermosa. Aquel vestido que había elegido no podría ser mejor: ajustado perfectamente a sus formas con escote en forma de strapless, con flores color rosa claro bordadas en la falda—. Pareces una princesa —sonrió tomándola por atrás de la cintura acercando su espalda a su torso.
Las manos de la muchacha se posicionaron suavemente sobre las de Keishii. —Te ves tan guapo que no puedo dejar de pensar en quitarte esa incomoda ropa —rió suavemente.
—Podríamos fugarnos… le pido a Ranko que los distraiga… y comenzamos con nuestra larga luna de miel… —jadeó ronco.
—Ni lo sueñes...no voy a desaparecer hasta que cortemos el pastel —respondió acariciando lentamente las manos de Keishii—. Mi esposo deberá aguantar sus deseos de comenzar nuestra luna de miel...
Keishii besó con disimulo el cuello de su reciente esposa. —¿Ni siquiera deseas un poquito escaparte conmigo? —preguntó con un hilo de voz.
—Sólo un poquito —respondió riendo suavemente y dispuesta a resistir a la tentación.
Al pronunciar la última palabra la joven, una mujer de cabellos azabaches totalmente emocionada abrazó a ambos de improviso. —¡Muchas felicidades para los dos! —espetó dejando caer algunas lágrimas. Luego de algunos segundos se separó para mirar emocionada a su hija—. Te ves preciosa, Hana-chan —espetó orgullosa besando su rostro.
—Arigato, oka-chan —sonrió radiante Hanako—. Tú también te ves preciosa.
El hanyou observó a su hija con una resignada expresión, aún le era difícil admitir que ya había llegado el momento en que debía partir y formar su propia familia. —Felicidades preciosa —susurró suavemente al oído de la muchacha mientras la abrazaba. Suavemente se separó de ella, mirando de reojo a Keishii agregó: —Si este mocoso te da problemas ya sabes a quien puedes recurrir.
Kagome dio un leve codazo en la espalda a su compañero mientras lo tomaba del brazo. —No te debes preocupar, Kei-chan… yo confío en ti, estoy segura que cuidaras muy bien de nuestra pequeña —sonrió afablemente.
El muchacho sonrió nervioso. —Arigato… —se limitó a responder sintiendo horribles escalofríos ante las miradas amenazantes del hanyou.
—Oe... no es que no confíe en el mocoso... sólo le advierto que cuide bien de mi hija —farfulló el hanyou, suavemente se separó de su mujer para luego acercarse a Keishii. Mirándolo con absoluta seriedad, habló: —Ahora tienes que cuidar para siempre de mi hija, espero que sepas hacerlo bien y que la hagas feliz.
—Lo voy a hacer, pase lo que pase… la haré la mujer más feliz del mundo —sonrió besando levemente el cabello de su esposa.
—Más te vale, te estaremos vigilando… al menos en los primeros días de convivencia —sonrió burlón Shinichi apareciendo de la mano con su novia.
—¿Y cómo lo harán? ¿Piensan acompañarnos a nuestra luna de miel? —preguntó Hanako mirando a sus hermanos, Mamoru y Ryoko también se habían acercado.
—Nosotros iríamos a la playa pero no los molestaríamos —guiñó un ojo Ryoko totalmente pegada a su novio como de costumbre—. Yo me encargaría de Mamo-chan, confía en mí —sonrió vivaz la jovencita de ojos verdes.
Kagome frunció el ceño levemente. —Ni frente al público deja de ser desvergonzada… —farfulló por lo bajo apretando el musculoso brazo de su esposo.
Un leve rubor cubrió las mejillas de Mamoru. —Si quieres nos vamos mañana —comentó notoriamente entusiasmado por las palabras de la muchacha.
La mujer de cabellos azabaches prácticamente estaba exprimiendo el brazo de su compañero. —¿De qué están hablando? —preguntó arrastrando las palabras notablemente enfurecida.
—Oe... pensé que dijiste algo como "nada de escándalos en la boda de nuestra hija" —susurró Inuyasha rodeando con uno de sus brazos la cintura de la mujer para luego atraerla hacia su cuerpo.
Kagome farfulló una serie de insultos por lo bajo intentando mirar hacia otro lado para no ver a aquella sanguijuela ofrecida.
—¡Felicidades a los dos! —exclamó Ranko abrazando a su hermano y a Hanako, esperando que olvidaran rápidamente la actitud de Kagome—. Hana-chan, cuida mucho a mi hermano, y no lo castigues mucho cuando se comporte como un idiota —rió divertida una vez que se separó de la pareja.
Luego de que se separaran del abrazo, Keishii estrechó entre sus brazos a su pequeña hermana excesivamente efusivo para vengarse. —Te voy a echar de menos… a quién molestaré ahora… —sonrió burlón soltándola luego de unos segundos.
—Estoy segura que te las arreglarás para hacerlo seguido hermanito —sonrió dedicándole una mirada asesina—, con Shinichi disfrutaremos estos meses de libertad...
—¿De qué estás hablando, princesa? —preguntó Ranma apareciendo de la nada con varias venas latiendo en su sien—. ¿Libertad para qué? —interrogó comenzando a descontrolarse.
—Eso no tiene importancia, anata —comentó Akane tomando de la mano a su esposo, sin soltarlo avanzó hacia su hijo y su nuera—. Recuerda que vinimos a felicitar a nuestro hijo —sonrió abrazando cariñosamente a la muchacha, una vez que se separó de ella, agregó: —Felicidades, me alegra mucho que tú seas mi nuera, sé que cuidarás muy bien de mi bebé.
—No soy un bebé… —Se quejó Keishii mirando ofendido a su madre.
Ranma sonrió dándole una leve palmada al muchacho y luego dedicarle una sonrisa a su reciente nuera. —Felicitaciones a ambos… ahora les voy a advertir, tengan cuidado con mi padre o el tío Soun… porque de seguro van a intentar convencerlos por darles su nuevo heredero —rió divertido.
—Eso no pasará, además nosotros no queremos tener bebés aún —sonrió Hanako levemente sonrojada.
Akane se acercó a su hijo, él aún la miraba con algo de resentimiento por su comentario anterior.—Ya sé que no eres un bebé —comentó intentando fingir seriedad—, pero lamento decirte que nunca dejarás de ser mi bebé —sonrió divertida antes de abrazar al muchacho—. Felicidades, sé que serán muy felices.
El joven cambió su expresión a una amplia sonrisa. —Arigato, ofukuro… lo seremos, mucho —respondió correspondiendo su abrazo.
—Espero que disfruten esas extendidas vacaciones que se tomaron para su Luna de Miel —sonrió pícaramente Izayoi abrazando a medias a su hermana, casi no podía hacerlo por su enorme vientre de siete meses.
Hanako correspondió a su abrazo, levemente sonrojada respondió: —Por supuesto que sí, vamos a aprovechar muy bien nuestro tiempo a solas y espero que mis sobrinos no nazcan antes que volvamos —añadió acariciando suavemente el abultado vientre de su hermana.
—Esperemos que sus padrinos estén presentes —agregó Shigeru sonriendo abiertamente para dedicarle una sonrisa a la reciente pareja de casados—. Felicitaciones para ambos...
—¿Por qué no estarían presentes? —preguntó Mamoru mirando con una pícara expresión a los recién casados—. ¿Crees que mi hermana acabará con Keishii en la luna de miel?
—Uno nunca sabe —rió con complicidad Shigeru sonriendo divertido. A veces, algunos destellos de la genética de su padre se mostraban en él.
—No...¡no hablen como si nosotros no estuviésemos aquí! —protestó Hanako con las mejillas levemente sonrosadas. De reojo miró a su esposo, inevitablemente vinieron a su cabeza muchas ideas de lo que podrían hacer durante su luna de miel.
El muchacho captó la mirada ruborizándose en el acto. Estaba seguro que aprovecharía muy bien cada día de ese viaje. —De Mamoru no me sorprende… ¿pero tú, Shigeru? —espetó frunciendo el ceño para mirar a su cuñado.
—Es hora de ir a sentarnos para cenar… ¿no? —sonrió Izayoi tomando del brazo a su esposo para evitar que continuara con aquella conversación.
—Hai, es lo mejor —respondió Hanako entrelazando su mano con la de Keishii. Sonriente observó como todos caminaban hacia las mesas dispuestas en el Dojo para reunirse con los demás invitados.
Presionó suavemente la mano de Keishii para llamar su atención —Ellos acertaron... voy a acabar contigo en nuestra luna de miel —sonrió guiñándole un ojo.
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Luego de comer su quinto plato, Genma bebió largamente una copa de sake. —Esta es la mejor fiesta que he estado en mi vida… ¡está deliciosa la comida! —rió con las mejillas sonrosadas por causa del alcohol. Por lo visto, comenzaba a causarle efecto—. ¿No crees que sea buena idea incentivarlos para que hagan a nuestro heredero antes que viajen, Tendo-kun? —sonrió mirando a su compañero.
—¡Excelente idea, Saotome-kun! —exclamó sonriendo escandalosamente, y en condiciones bastante similares a la de su ex compañero de entrenamientos—. Cuanto antes mejor, además hay que aprovechar la energía de nuestro nieto.
Una media sonrisa se esbozó en el rostro de Nabiki —¿Y qué harán cuando el dojo se llene de niños igual de traviesos que mi sobrino? ¿O ya olvidaron como era de niño?
—Era un muchachito muy travieso —sonrió cándidamente Kasumi—. Pero también muy tierno —agregó para luego beber acompasadamente de su copa.
—Yo voy a dar muchos herederos para jii-san —sonrió abiertamente Tatewaki II—. Y todos serán igual de esbeltos, bellos e inteligentes como yo —agregó solemnemente—. Ellos se encargarán del futuro del Dojo…
—Te advierto desde ya que soy muy joven para ser abuela...así que puedes ir olvidando ese asunto —comentó Nabiki bebiendo pausadamente un poco de sake—, y mucho menos si pretendes que la madre sea esa loca que tienes por novia.
—Darlenne es una mujer maravillosa llena de cualidades, no entiendo porque no aceptas ese noviazgo —comentó Kuno bebiendo un trago de vino—. Estoy seguro que nuestros nietos serán superiores a los que mi sobrino les dará, papá —espetó dirigiéndose a Soun Tendo.
—Porque es una loca que me recuerda a tu hermana —murmuró por lo bajo Nabiki—. Nunca pensé que Keishii sería el primero en casarse... pensé que saldría igual de lento y tímido que el padre.
—Hicimos un buen trabajo… —sonrió abiertamente Genma—. El muchacho supo escuchar las palabras sabias de sus abuelos…
—Desde que comenzó a hablar le hicimos ver lo bueno que es el matrimonio y los beneficios que este tiene para la Escuela de Combate libre —espetó Soun orgulloso del trabajo realizado durante años.
—Todavía recuerdo cuando a los siete meses pronunció casi la palabra "casamiento" —sonrió emocionada Nodoka con una mano en su mejilla.
El rostro de la mujer de cabellos azules palideció por completo; se había acercado a la mesa donde estaban su padre y sus hermanas para ver si toda estaba bien. —¿A los siete meses dijo qué? —preguntó esperando que no fuese verdad lo que estaba pensando.
—¿Ustedes comenzaron a lavarle el cerebro desde esa edad? —apretó los puños Ranma lanzándole una mirada asesina a su progenitor.
—No es cierto, nosotros de casualidad usamos esa palabra y a él le gustó —mintió descaradamente Genma.
—Es la verdad —afirmó Soun apoyando las palabras del otro hombre aunque su fingida sonrisa lo delataba del todo—. Al muchacho siempre le gustó esa palabra y luego jugar a la casita con Hanako, ya en esa época le gustaba la idea de ser padre...somos afortunados Saotome-kun, nuestro nieto nos dará muchos herederos —añadió mientras comenzaba a derramar abundantes lágrimas.
Ranma les dirigió una media sonrisa mientras sonaba sus dedos. "Ya me encargaré de darles su merecido… viejos entrometidos…"
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Mientras tanto, en la mesa principal, Izayoi comía abundantemente… en todo el tiempo del embarazo se había cuidado bastante, pero todo se veía tan delicioso que prefirió hacer una excepción.
—¿No crees que te hará daño? —preguntó Shigeru preocupado acariciando el hombro de la jovencita.
—Nuestros bebés lo están exigiendo… yo solo estoy cediendo a la petición de nuestros hijos —se excusó la muchacha sonriendo traviesamente.
—¡Keh! No exageres... otras mujeres comen así durante todo su embarazo, eso no es nada —comentó Inuyasha mirando sonriente a su voraz hija.
—Oe, oyaji ¿no crees que si sigue así acabará como oka-chan cuando nació Hanako? —preguntó Mamoru mirando algo asustado a su hermana mayor.
—Si sigue comiendo de esa forma puede que la alcance… —murmuró Shinichi bastante sorprendido por la forma de engullir de su hermana mayor.
—Pero Iza-chan no puede hacer nada, ella se está alimentando por tres —habló Ranko apoyando a Izayoi que al parecer no había prestado demasiada atención a la discusión ya que seguía comiendo como si no lo hubiese hecho en meses—. Es feo decirle a una mujer embarazada que está gorda... —espetó mirando con algo de resentimiento a su novio, pensando en que él podría pensar lo mismo de ella en el futuro.
El pelinegro sonrió nervioso ante la expresión de su novia. —Yo no me burlaría jamás… sólo me sorprendió por su apetito —comentó tomando la mano de la muchachita—. Después de todo… yo creo que el vientre hace más bonita a la mujer —agregó clavando su mirada dorada en sus azules ojos.
En la expresión de Inuyasha se dibujó una notaria mueca de sorpresa cuando notó como la hija de Ranma observaba a su hijo con completa adoración, como si nada hubiese pasado. En ese minuto realmente se preguntó cómo demonios su muchacho conseguía eso; a pesar de que llevaba años junto a Kagome muchas veces solía arruinarlo todo cuando abría la boca.
Mamoru rió abiertamente —Oe... —espetó llamando la atención de su hermano que sólo se limitó a dirigirle una mirada asesina por interrumpir la romántica atmósfera que había entre él y su novia—, ¿ya están pensando en tener un bebé?
Keishii se atragantó con la comida que su esposa le estaba dando en la boca. Tosiendo nervioso intentó tragar tomando un poco de agua. —¿Qué le estás haciendo a mi hermana? —espetó con un hilo de voz luego de tomar el líquido.
Las mejillas de Shinichi estaban sumamente enrojecidas. —¡Nosotros… nosotros, no…! —murmuró intentando articular una frase coherente sin poder conseguirlo ya que su mente comenzaba a reproducir imágenes poco santas a pesar de que nunca algo así hubiese ocurrido.
—¿¡Qu... qué ... di... dijiste!? —tartamudeó Ranko mirando a su hermano, lentamente giró el rostro encontrándose con la ruborizada expresión de Shinichi—. Iie... no... nosotros... —balbuceó mientras su mente se aprovechaba de ese momento de debilidad para reproducir ciertas imágenes bastante sugestivas de Shinichi con poca ropa tratando de seducirla en una solitaria cabaña en medio del bosque.
El trauma que Kagome estaba sintiendo en ese momento era diez veces superior al del resto de los comensales. Su pequeño hijo, prácticamente su bebé, el que nunca había pensado en esas cosas poco santas, el más estudioso, alejado de todo pensamiento indigno. Trastornada soltó los palillos fijando su mirada en un punto indefinido.
—Shinichi no le está haciendo nada a Ranko, Kei —sonrió divertida Hanako, disimuladamente colocó una de sus manos sobre el muslo de la pierna derecha de su esposo—. Deja de pensar en eso...—espetó moviendo su mano en una caricia ascendente que logró que Keishii dejará de pensar por completo en cualquier cosa.
Inuyasha rodeó con uno de sus brazos los hombros de su mujer —Oe, onna... no tienes que exagerar... Mamoru sólo estaba bromeando.
Un delicioso escalofrío recorrió el cuerpo de Keishii, bastante nervioso tomó de la mano de la muchacha para evitar que siguiera acariciándolo o la tomaría entre sus brazos para huir de aquella fiesta y comenzar temprano con su noche de bodas.
Un coqueta sonrisa se formó en su rostro cuando Keishii la tomó de la mano para que dejara de acariciarlo. —¿En qué piensas? —preguntó fingiendo inocencia.
El muchacho colocó su mano en la cintura de la muchacha. —En todo lo que haré esta noche… —respondió susurrando por lo bajo—. Y todos los días en esta luna de miel… —agregó acercándola a él con silla incluida con muy poco disimulo.
—Sobre esta noche... —susurró girando levemente el rostro para mirarlo a los ojos—, no creo que te quede mucho tiempo luego de todo lo que voy a hacerte...
—¿Qué me harás, koishii? —suspiró en su oído extasiado con el delicioso perfume que la muchacha estaba usando.
Ella rió levemente; cada vez que coqueteaba de esa forma con Keishii el resto del mundo dejaba de existir para ellos. —Voy a enseñarte un par de cosas que aún no conoces... —susurró en su oído dejando que su boca rozara despacio su lóbulo por algunos segundos.
Keishii no sabía exactamente que iba a hacer su esposa con él pero miles de pensamientos excesivamente sugerentes invadieron su mente. —Es mejor que no sigas, onna… o soy capaz de secuestrarte ahora mismo, aunque no haya acabado la fiesta —susurró ronco por lo bajo.
—¿De qué tanto están hablando? —preguntó curiosa Kagome ante el estado de shock que comenzaban a tener su esposo y Shinichi, dotados de un excelente oído.
—No creo que quieras saberlo —espetó Inuyasha, varias venas latían en su sien—. Kuso...¿no podrían hablar de esas cosas cuando estén a solas?
Las mejillas de Hanako se tiñeron por completo de rojo. —Yo... etto... no...nosotros... gomen ne...—balbuceó hecha una bola de nervios y bastante avergonzada por todo lo que seguramente habían escuchado su padre y su hermano.
—Hentai… —murmuró por lo bajo Shinichi bastante traumatizado—. ¿No dejas de pensar en esas cosas, na? —gruñó echándole toda la culpa al avergonzado joven de ojos azules.
—¡Oyaji! —sonrió Keishii al ver aparecer a su padre y madre—. Tomen asiento… no probaron la tarta de fresas que recién acaban de traer los meseros, Hana la hizo, está deliciosa —sonrió intentando cambiar por completo aquella incómoda situación.
—Genial, entonces yo quiero una rebanada —sonrió ampliamente Ranma mientras se acomodaba a un lado de su primogénito.
Akane se sentó al lado de su esposo, aún no dejaba de pensar en lo que habían escuchado de sus padres minutos atrás. —¿Hijo, recuerdas algo de los consejos que te daban tus abuelos cuando eras pequeño?
—¿Qué consejos? —preguntó el muchacho probando una porción de tarta.
—No lo sé —respondió fijando su mirada en el rostro de su hijo—. Algo relacionado con el Dojo o el matrimonio...
El muchacho intentó hacer memoria. Algunos flashes de sus abuelos hablándole acerca de cómo era una boda a los cinco años lo hizo reaccionar. —Creo que sí, algo… ¿por qué?
—Ranmaa...—pronunció la mujer con un lastimero tono de voz, llamando la atención de su esposo inmediatamente—. ¿Por qué nunca nos dimos cuenta de algo así?
Dejando su pastel el hombre de la trenza consoló a su esposa rodeando su cuerpo con uno de sus brazos. —No es nuestra culpa que ese par haya intentado lavarle el cerebro a nuestro hijo… no podíamos evitarlo… kuso, pero ya me encargaré de hacerles pagar —gruñó molesto.
—¿Lavarle el cerebro a Keishii? —preguntó Hanako dirigiendo una curiosa mirada a su suegro—. ¿De qué hablas oji-san?
—Hace un rato descubrimos que a los siete meses Keishii aprendió la palabra "casamiento" —respondió Ranma sonriendo nerviosamente—. Todo gracias a la habilidad de mi padre y el tío Soun…
—Mi suegro dijo que esa se había convertido en su palabra favorita —comentó Akane lanzando una mirada asesina hacia la mesa donde se encontraba el hombre del turbante.
—Vaya...—murmuró Hanako mirando bastante divertida la perpleja expresión de su esposo—. Ahora entiendo porque siempre insistías tanto para que nos casáramos —pronunció antes de reir abiertamente.
Un leve tic apareció en el rostro del joven de ojos azules. —¿De qué rayos hablan? ¿entonces ellos hacían eso cuando era bebé? —preguntó apretando los puños.
—Eso ya no importa —sonrió Hanako tomando entre sus manos el rostro de Keishii—, eras un bebé precioso ¿ne, oba-san?
Akane asintió sonriente —Claro que sí y además era adorable...aunque le gustaba mucho llamar mi atención.
—Creo que ahora le gusta llamar la atención de Hana-chan, mamá —comentó Ranko sacándole la lengua al muchacho.
—¡Kuso, mocosa! Hablas demasiado —se quejó Keishii lanzándole miradas asesinas a su hermana menor.
—Keishii era un niño muy tierno… jugaba a la casita con Hana-chan, con Hikaru… que lindos tiempos —suspiró Kagome colocando sus manos en sus mejillas totalmente enternecida.
—Ahora ya podrán jugar a la casita todos los días —pronunció Mamoru haciendo un gran esfuerzo para no estallar en carcajadas.
—Estábamos hablando de Keishii... no era necesario mencionar lo de la casita ni a Hikaru-chan —bufó Hanako bastante sonrojada.
—¿Tenías que recordar eso, oba-san? —murmuró algo sonrojado Keishii—. Siempre estuve al lado de Hana, incluso cuando éramos pequeños, para protegerla de los otros niños abusivos… —espetó intentando justificarse—…, y así continué haciéndolo hasta en la secundaria con todos los degenerados que intentaban arrimársele…
—¿De qué hablas? —preguntó Hanako mirando con una ceja levemente arqueada a su esposo—. Nunca te dejé intervenir cuando pateaba a nuestros compañeros.
—Porque nunca te dije lo que hice… —respondió con una media sonrisa comenzando a recordar…
Flash Back
Cuatro años atrás…
Keishii apretó con rabia su lápiz observando a su alrededor. Era la primera semana del último año de la secundaria y parecía que todos sus compañeros estaban prestos a conquistar a su amiga de la infancia. Desde su punto de vista parecían lobos hambrientos que en cualquier momento se lanzarían sobre su presa. Bastante molesto miró de reojo a la muchacha que parecía muy concentrada en la clase, abstraída de las miradas masculinas del salón.
—Kuso... ¿ya viste lo crecida que está Hanako, Hiruma? —comentó Takeshi recorriendo con la mirada de forma bastante descarada a la jovencita.
El profesor de matemáticas interrumpió la conversación al levantar la voz para llamar al próximo alumno que resolviera el próximo ejercicio. Para la alegría de los muchachos, la siguiente fue Hanako Taisho.
—Fíjate en sus piernas… ¡kuso! Cada día está mejor… —respondió Hiruma al verla caminar hacia la pizarra—. Adoro la falda que está usando… —agregó sonriendo tontamente.
El joven de ojos azules pensó varias veces si lo mejor era tirarles con algo o lanzarse a asesinarlos con sus propias manos. Pero si hiciera eso lo echarían fuera del salón y no podría quedarse a vigilar a su amiga. De un segundo a otro dejó de escuchar los comentarios para observarla detenidamente. Realmente aquella falda le sentaba demasiado bien. No había notado lo bien delineadas que eran sus piernas. Sus mejillas ardieron, bastante nervioso se cacheteó mentalmente por pensar ese tipo de cosas poco sanas con su compañera de la infancia.
—¿La falda?...yo adoro lo que hay debajo de esa falda...¿ya viste el trasero que tiene? —preguntó Takeshi observando a la muchacha con una mirada muy poco santa—. No sabes como estoy deseando verla con los pantaloncillos de la clase de deportes... creo que voy a invitarla a salir...
Sin poder contenerse un segundo más, Keishii se lanzó con todas sus fuerzas para atacar al par de degenerados. No pudo acertar siquiera dos golpes cuando el profesor les arrojó el borrador ordenándoles a los tres que salieran terminando con el pleito.
Una vez afuera Keishii miró bastante enfadado al par de muchachos.
—¿Qué rayos pasa con ustedes? —preguntó lanzándoles una mirada asesina—. Ella no saldrá con ninguno de ustedes…
—Kuso...si ella era tu novia debiste decirnos, Saotome —refunfuñó Takeshi mirando algo resentido al otro muchacho.
—¡Ella no es mi novia! —respondió al segundo bastante sonrojado—…, yo… solo… etto… intento advertirles el peligro que van a tener que enfrentar si salen con ella —agregó comenzando a dar rienda a su imaginación.
—¿Peligro? ¡Ja! Eso me suena a excusa… ¿qué peligro podríamos pasar al salir con una muchacha tan linda y femenina? —sonrió tontamente Hiruma.
Conteniéndose de lanzarle un puñetazo en la nariz Keishii respiró. —Su padre…él es muy fuerte, y no quiere a ningún hombre que se acerque a su pequeñita… ella es la hija menor y la consentida de la casa —explicó mirándolos convincentemente.
—A mi no me interesa su padre... él no tiene que enterarse... además por alguien como ella no me importaría enfrentar a un padre furioso. Voy a pedirle que salga conmigo... —afirmó Takeshi totalmente decidido.
—¿Y si te digo que tiene un par de hermanos gemelos mayores de guardaespaldas? —sonrió abiertamente—. Ellos no te dejarían acercarte a ella… además uno de ellos tiene un excelente oído, puede escuchar susurros a muchísimos metros de distancia… y el otro un excelente olfato, sabe cuando un hombre está cerca de su hermanita.
Hiruma carcajeó sin poder evitarlo. Realmente sus excusas daban pena. —Creo que tienes demasiada imaginación, Saotome… deja de leer ficciones… Takeshi, tú sales con ella esta semana… y yo la próxima…
Takashi rió abiertamente —Ya deberías dejar de leer mangas, Saotome...y si sus hermanos fueran así, poco me importaría... todo vale la pena por una cita con ella... —suspiró con una mirada soñadora—. ¿Estás seguro que ella no te gusta?
Las mejillas del ojiazul se encendieron rápidamente ante la pregunta. "¡Mierda! ¿Por qué me siento tan incómodo con esa pregunta? Ella es solo mi amiga… ¡nunca pensé en algo más…!" Se repitió mentalmente intentando pensar algo más para eliminar al par de idiotas de su camino. —¡No es ficción! Uno es agresivo, sin un poquito de compasión y el otro tiene una mente siniestra, es psicópata, su inteligencia es superior a cualquier humano… ¡juntos destruyen la esperanza de cualquiera! —reafirmó moviendo los brazos exageradamente.
Hiruma bostezó mirando a su amigo. —¿Entonces la compartimos?, estoy seguro que a ella le encantará la idea… después de todo somos los más populares del colegio junto con Saotome… todas las chicas mueren por salir con nosotros, dudo que Hana-chan sea la excepción…
—Entonces Saotome queda fuera... estoy seguro que luego de una semana de citas ella querrá ser mi novia —sonrió radiante Takeshi.
—¿Ustedes son idiotas? ¿no sabían de la personalidad verdadera de Hanako? Ella nunca aceptaría ser novia de ustedes… y de nadie —espetó intentando controlar sus excesivos celos—. Soy su mejor amigo desde que nacimos… he conocido varios muchachos que intentaron acercársele… —murmuró escalofriantemente.
—¿Y qué hace con ellos? —preguntó Hiruma curioso.
—¿No conocen de su fuerza superior? Su padre es uno de los sujetos más poderosos de Japón… y ella heredó sus genes, cualquiera que se le acerque sufrirá el poder de sus puños o patadas… es muy poco femenina —afirmó mirándolos fijamente.
—Seguro estás exagerando, Saotome —afirmó Takeshi, negándose a creer en las palabras de Keishii—, y si fuera verdad creo que me volvería masoquista solo por ella...
El ojiazul arqueó una ceja fríamente calmado. —¿A consecuencia de perder tu virilidad? —preguntó seriamente—. El año pasado casi castró a un joven en la playa cuando intentó besarla… es muy radical para defenderse…
—¿Ella lo haría? —murmuró bastante atemorizado Hiruma mirando con disimulo cierta parte de su anatomía.
—Es capaz de eso y mucho más… golpea, patea, y trata muy mal a sus pretendientes… por eso yo siempre preferí ser su amigo, si intentara acercarme a ella de esa forma no viviría para contarlo —mintió descaradamente.
—Kuso... ahora te entiendo, Saotome... nadie puede arriesgar tanto por una mujer... además de que serviría conseguir algo con ella si ya no sirves del todo —espetó Takeshi con la voz temblorosa.
Apenas había terminado de hablar cuando la puerta del salón se abrió, dejando salir a la protagonista de aquella discusión.
—¿Qué demonios miran? —preguntó Hanako al notar la mirada de los tres muchachos sobre ella.
Keishii sonrió cínicamente. Había logrado su propósito, sería bueno hacerla enojar para terminar con su objetivo, de esa forma lograría alejarlos de ella por un buen tiempo. —Solo les comentaba a los muchachos de tu habilidad con las luchas… de tu mano que es más pesada que la mía, y tu forma poco femenina de comportarte… ni siquiera te fijas en arreglarte el cabello como el resto de las niñas —espetó señalando la coleta de la muchacha.
—¡Ahora mismo voy a demostrarte que tan fuerte golpeo! ¡Baka! —gritó Hanako lanzándose a toda velocidad hacia el muchacho de la coleta para hacerle tragar cada una de sus palabras.
Keishii comenzó a esquivar fácilmente sus golpes mientras veía huir despavoridos al par de muchachos. Quizás ganaría algunos golpes, pero valdría la pena… dos menos en su lista. Ya se encargaría del resto… después de todo, era un Saotome.
Fin flash back
Una radiante sonrisa se dibujó en los labios de Hanako —¿En serio los chicos decían eso de mi?
Una gran vena comenzó a latir en la sien del ojiazul. —Sí… ¿por qué te pone tan feliz eso? —preguntó ofendido.
—Porque creo que tú también lo pensabas... —sonrió traviesamente en respuesta—. No sabía que sentías tantos celos por mi como para inventar esas historias —añadió riendo abiertamente.
—¿Entonces todas las veces que te castigaron por golpear a otros chicos fue por celos? —preguntó Akane mirando con curiosidad a su hijo.
—Pero algo de verdad tenían esas historias... el padre de Hanako es el tipo más fuerte de todo Japón —afirmó Inuyasha sin ningún tipo de modestia.
Ranma sonrió cínicamente. —Tal vez, pero solo después de mí —afirmó sonriente.
—¡Ofukuro! —espetó sonrojado el muchacho de la coleta—. Yo solo intentaba defenderla de aquellos pervertidos… esas cosas que conté eran suaves, decían otras peores —refunfuñó apretando los puños.
—No te preocupes, cuñado... te creemos —afirmó Mamoru tratando de aparentar seriedad—. Estabas cuidando a mi hermanita para quedarte con ella ¡admítelo! —rió abiertamente mirando al sonrojado muchacho.
—Estuvieron muy buenos tus comentarios con respecto a nosotros… demo… ¡yo no soy psicópata! —agregó Shinichi algo ofendido—. Pero te perdono porque lo hacías para evitar que alguien te quitara a Hana-chan… —sonrió burlón.
—¡Kuso! Dejen de decir tonterías… —alcanzó a articular el pelinegro para defenderse ya que estaba desprovisto de argumentos.
Hanako depositó un suave y cortó beso en los labios de Keishii. —Me gusta saber que me cuidaste para tenerme solo para ti —habló dedicándole una tierna sonrisa.
—Y lo haré siempre… te quiero solo para mí —susurró por lo bajo colocando otro pequeño beso en la comisura de su esposa.
—Hana-chan, de verdad fuiste muy afortunada al no tener que lidiar con un grupo de locas prometidas como tuve que hacerlo yo —comentó Akane sonriendo divertida al recordar aquella época.
—No fue fácil, tuve que hacer muchas cosas —respondió dirigiendo una última mirada a su esposo antes de comenzar a relatar...
Flash back
Tres años atrás.
Todos los alumnos del grupo de Hanako, salvo las chicas, disputaban un peleado partido de basketball. Realmente le molestaba que sólo los chicos pudieran participar y que ellas solo pudieran observarlos.
De reojo miró al resto de sus compañeras que parecían estar pasándola de maravilla contemplando a los chicos. Sinceramente nunca entendería por qué eran tan bobas; sus firmes convicciones quedaron relegadas a segundo plano cuando su mirada se posó sobre Keishii. Vestido con el equipo de basketball y totalmente concentrado en el juego se veía más que atractivo.
—¡Observen el cuerpo de Saotome-kun! Es uno de los muchachos más guapos de la escuela… —sonrió tontamente Kyoko derritiéndose por los movimientos y sonrisas triunfales del joven de la coleta al encestar.
—Él es todo un monumento... no me importaría si intentara algo conmigo —sonrió Sayuri mirando con especial interés el trasero del muchacho.
La sonrisa de Haruka se iluminó al percatarse que el ojiazul miraba hacia ellas. —Y esos ojos… ¡qué daría porque él fuera mi primer beso! —espetó soñadoramente.
El entrecejo de Hanako se frunció por completo. "¡Idiotas!...¡Cómo si a él le interesaran las chicas ofrecidas!" Pensó poniéndose de pie para luego sentarse al lado de las otras chicas. —Sigan soñando... a él no le interesan ese tipo de cosas
—¿Cómo lo sabes? Que no se interese por ti no significa que haga lo mismo con las otras chicas… —respondió burlona Kyoko peinándose sus largos cabellos rubios egocéntricamente.
Hanako se contuvo para no arrastrar a Kyoko de sus rubios cabellos por todo el gimnasio. —Conozco a Keishii desde que tengo uso de razón... y aunque les cueste creerlo detrás del gran Keishii Saotome hay un gran secreto...
—Poco me importan sus secretos... con lo guapo que es lo compensa todo...—sonrió con picardía Sayuri.
—¿Qué secreto puede tener el chico más popular de la escuela? —sonrió embobada Haruka.
—Yo no debería contarles esto... es un gran secreto y él es mi amigo...—espetó fingiendo pesar—, pero no puedo dejar que ustedes se ilusionen... a Keishii no le interesa ni una chica porque le gustan los hombres... —afirmó con total seriedad aunque por dentro reía a carcajadas de la expresión totalmente perpleja de sus compañeras.
—¿Y pretendes que nos creamos esa grande mentira? —preguntó Kyoko parándose al ver que el partido había finalizado—. Ahora mismo voy a comprobarlo… estoy segura que no rechazará uno de mis besos —afirmó haciendo con los dedos la señal de amor y paz.
Hanako se puso rápidamente de pie, bruscamente tomó del brazo a Kyoko obligándola a detenerse. —¿Ves esto? —preguntó mostrándole su mano empuñada—. Mi puño será lo último que verás antes de quedar inconsciente si te atreves a acercarte a Keishii...¿segura que quieres arruinar tu linda nariz solo para comprobar que lo que te estoy diciendo es verdad? —añadió fulminándola con la mirada.
Sayuri miró bastante asustada a Hanako —Oye... no.. no tienes que ser tan agresiva... ¿él te gusta?
Justo en ese instante, Hanako notó que Keishii miraba con curiosidad hacia donde ellas estaban. La pregunta de Sayuri había despertado en su estomago aquella rara sensación que sentía cada vez que Keishii estaba cerca. —¡Claro que no!... nunca podría gustarme un chico al que no le interesan las mujeres...
—¡Shimatta! ¿entonces por qué quieres golpearme? —chilló la jovencita alejándose algunos pasos de la pelinegra—. Pareces celosa… ¿él te rechazó? —rió abiertamente.
—Sólo trato de protegerlo de arpías ofrecidas como tú —espetó Hanako cruzándose de brazos fingiendo perfecta calma—, si por esas cosas del destino él llegara a aceptarte, solo por conveniencia... recuerden que su familia tiene un fama que mantener, puedo asegurarte que jamás te tocaría... —añadió mirando a los ojos a la jovencita—. A Kei nunca le gustarán las chicas, de niños jugábamos a la casita y él siempre quería ser la madre de la familia...
—¡Qué decepción! —murmuró Sayuri sintiendo como sus hermosos sueños de verse casada con Keishii Saotome se destruían uno tras otro.
—¡Kuso! Y yo que pensaba cómo serían nuestros hijos… iban a salir perfectos… —murmuró desilusionada Kyoko comenzando una nueva búsqueda con la mirada hacia los muchachos para una próxima víctima. Los jóvenes comenzaron a esparcirse para algunos acercarse a la tribuna.
—¿El gran amor de mi vida es afeminado? —rompió en llanto Haruka siendo consolada por su amiga Sayuri.
—Completamente... creo que le gustan más los chicos que a cualquiera de nosotras —afirmó Hanako sonriendo internamente y tratando de disimular la sonrisa triunfal que comenzaba a formarse en sus labios.
En ese segundo apareció Keishii sonriendo abiertamente, al parecer era el centro de atención de las jovencitas y no le desagradaba para nada. —Oe, Hana… ¿viste mi última encestada? —preguntó acercándose con mucha confianza a su lado tocando su hombro.
Su corazón comenzó a latir aceleradamente; tuvo que abofetearse mentalmente para dejar de mirar la bonita sonrisa que el muchacho le estaba dedicando. —Etto...¿ya terminó el partido? —preguntó algo sonrosada.
—Hai… ¿no viste mi movimiento final? —preguntó algo desilusionado—. ¿En qué estabas pensando que no me prestaste atención? —frunció el ceño.
Ella sonrió divertida. —Cuando pones esa expresión —afirmó indicando con uno de sus dedos el rostro del muchacho—, te pareces mucho al gatito de felpa que me regalaste...¿si te invito al cine dejarás de mirarme con esa cara de niño regañado? —preguntó sonriendo traviesamente.
—¿Tú invitas? —sonrió abiertamente—. Yo no me parezco a esa cosa… soy mucho más apuesto… —sonrió tomándola de la mano rápidamente—. ¿Qué esperas? En poco tiempo hay una función de esa película que queríamos ver… y vas a tener la mejor compañía del mundo —sonrió guiñándole un ojo para luego mirarla intensamente.
—Hai, yo invito —sonrió Hanako mirando de reojo a las chicas, al parecer su genial plan había fracasado por culpa de Keishii pero ella lograría apartar a esas arpías de él a cualquier precio—. Ve a cambiarte, aún tenemos tiempo...
Sonriendo abiertamente y aprovechando que era el centro de atención asintió jugando con el cabello de la muchacha. —Voy a tomar un baño… nos vemos a la salida de la escuela —guiñó un ojo para luego voltearse dirigiéndose a las duchas mientras levantaba una mano en señal de saludo totalmente egocéntrico.
—¿Cuál es la próxima mentira? ¿que tomará un seminario y usará los hábitos? —preguntó Kyoko levantando una ceja mientras le lanzaba una mirada poco amigable a la pelinegra.
—Si no quieren creerlo allá ustedes... pero una cosa les advierto: si alguna de ustedes se acerca a él se las verá conmigo y no creo que eso les agrade mucho —comentó dirigiéndoles una fría sonrisa. Ella nunca permitiría que esas arpías se acercaran a su mejor amigo.
Fin flash back
Las carcajadas de Mamoru no se hicieron esperar —¡Kuso, hermanita que imaginación más grande tienes! Ahora entiendo por que muchas chicas dejaron de acosar a Kei-baka y por que algunos chicos lo miraban más de lo normal...
Keishii apretó los puños poniéndose de pie. —¡Recién ahora me entero de esto! ¡shimatta! ¿cómo pudiste decir algo así? —se quejó infantilmente.
—Fue lo más efectivo que se me ocurrió —respondió calmadamente Hanako, llevando luego una cucharadita de pastel de fresas a su boca.
—Al menos no tuviste a tantas chicas molestándote, hijo —sonrió divertida Akane—. Aunque creo que esas muchachas no le creyeron mucho a Hana-chan.
—No, porque después Hana-chan se encargó de golpear a aquella rubia —rió divertido Shinichi—. Incluso la invitó a casa y casi acaba con su raza —sonrió burlón Shinichi.
—Esa chica era una descarada... se merecía cada uno de los golpes que le dio Hana-chan —refunfuñó Ranko mirando de reojo a su novio—. También se encargó de coquetearte a ti ¿lo olvidaste?
—Ni siquiera le presté atención… no era mi tipo… además, ese día te invité a casa para mostrarte un par de libros que te gustaban ¿te acuerdas? —sonrió tomando una de sus manos para besarla—…a pesar de que aún no salíamos la única chica importante para mí eras tú… lo sigues siendo y lo serás siempre —agregó abrazándola por los hombros para acercarla a él—, mi pequeña… —suspiró en su oído taciturno pero lo suficientemente alto para que los demás escucharan.
La muchacha depositó un pequeño beso en los labios de Shinichi —Lo sé y tú para mi... —sonrió bastante sonrojada, apoyando luego su cabeza sobre el hombro de su novio.
Un tic nervioso hizo latir el ojo derecho de Ranma. Conteniéndose prefirió omitir comentarios.
—¡Dejen de hablar de cursilerías! Cuando estaba en la preparatoria mis compañeros pensaban que era afeminado... ¡y nunca me enteré! —cruzó los brazos enfadado.
—Hana-chan siempre estuvo preocupada por lo que decían sus compañeritas sobre ti… por eso inventó esa disculpa… además, tuve que castigarla un par de veces porque muchacha que no creía esa mentira estaba muerta… acabó con varias sin que te enteraras —guiñó un ojo sonriente Kagome.
—¡Mamá! —protestó Hanako bastante sonrojada—. No fueron tantas... —murmuró mirando de reojo a su esposo que parecía seguir bastante molesto.
—¿No fueron tantas? —preguntó Inuyasha arqueando levemente una de sus cejas—. ¡Keh! Recuerdo haberte defendido al menos unas veinte veces de tu madre para que no te castigaran por golpear a esas mocosas.
—La rubia era la más insistente, deberías agradecerle a esa chica por creer tanto en tu hombría y en que Hanako se moría por ti —comentó Mamoru mirando con diversión la molesta expresión de su cuñado.
—Kuso, deja de molestar… no es gracioso —refunfuñó Keishii frunciendo el ceño—. Estoy seguro que si dijeran algo así sobre ti no te habría causado tanta gracia —se quejó sentándose nuevamente para tomar un poco de refresco de su vaso.
Mamoru tomó la mano de su novia. —Por suerte mi mujer no es tan imaginativa como la tuya —sonrió de forma burlesca—, pero ya resígnate... eso fue hace mucho tiempo.
Hanako dirigió una curiosa mirada hacia su esposo. —¿Estás enojado por algo así? —preguntó. Al no obtener de inmediato una respuesta estalló en carcajadas—. Baka... inventé eso cuando tenía dieciséis años, no exageres.
—Podrías haber dicho algo menos escandaloso… no sé, mencionarles que estaba interesado en ti… —se quejó mirando hacia un lado notablemente disgustado.
—Eso era más difícil de creer que lo que dije —bufó Hanako mirando de reojo a Keishii—, además...¿cómo iba a darme cuenta que yo te gustaba si te la pasabas diciendo lo contrario?
—Me cansé de repetirte en esa época que debías estar más atenta, a veces los hombres reaccionan así cuando les gusta una muchacha —sonrió pícaramente Kagome—. Y las miradas que él tenía contigo… me extraña, hija, que no te hayas dado cuenta hasta mucho después… —comentó haciendo enrojecer a la jovencita.
—Hana-chan, mi hermano siempre fue muy obvio, ¿no te parecía sospechoso que quisiera estar todos los días contigo y protegerte de todos... especialmente de los chicos que se interesaban por ti? —preguntó Ranko sonriendo bastante divertida por la expresión de la pareja, los dos parecían estar recordando ciertos momentos—. Mi hermano babeaba por ti desde los doce años...
Colocando uno de sus brazos detrás de los hombros de su novia Shinichi continuó, sonriendo abiertamente. —Y el sentimiento era mutuo… ¿por qué Hana-chan insistía tanto en entrenar con Keishii? Además, no podía estar un día sin discutir con él… era su forma particular de amarlo —rió divertido.
El rostro de Hanako había adquirido un notorio color carmín, pero eso poco le importó a Mamoru: —¿Nunca te pareció sospechoso que te llamara todos los días por teléfono aunque se hubiesen visto en la escuela? Ustedes dos son muy lentos... desde los doce su relación era prácticamente de novios, pasaban casi todo el día juntos, tenían citas, discutían y se celaban... sólo les faltaba la parte agradable del noviazgo... aunque supongo que luego no perdieron el tiempo ¿na? —preguntó guiñándoles un ojo.
El muchacho de la coleta se atragantó con su segunda porción de pastel. —¡Kuso! ¡No estábamos hablando de eso! —murmuró enrojecido intentando recomponer compostura—. Yo… todavía sigo enfadado por lo que dijeron de mí —frunció el ceño ofendido.
—¿Entonces es en serio?... no entiendo por qué rayos te enfadas tanto... yo no me quejé por todas esas idioteces que dijiste de mi —farfulló mirando ceñuda a su esposo.
Kagome miró de reojo al jardín viendo que varios de los invitados se habían animado con la música. —¿No creen que es hora que los novios vayan a bailar? —sugirió sonriendo nerviosa para intentar evitar una pelea.
Hanako miró en dirección opuesta al muchacho. —No voy a bailar con alguien que se queja por estupideces... ustedes pueden hacerlo... —masculló infantilmente.
Keishii se levantó repentinamente tomando el brazo de su esposa para atraerla hacia él de un impulso. Asegurándola de la cintura para evitar que escapara la miró intensamente. —Yo si quiero bailar… ahora que soy tu esposo tendrás que obedecerme —susurró por lo bajo con una media sonrisa.
Una sonrisa y una intensa mirada fue lo único que ella necesitó para que una conocida y placentera sensación se adueñase de todo su cuerpo. —Oe... si crees que me voy a convertir en una mujer sumisa y obediente... sigue soñando —espetó mirándolo retadoramente, haciendo un gran esfuerzo por no ceder a la tentación y decirle inmediatamente que sí a todo—. De todos modos acepto bailar contigo... aunque aún tenemos muchas cosas que hablar...
Ciñendo su cintura posesivamente la encaminó hacia el centro donde estaban bailando los invitados. Sonriendo radiante comenzó a moverse al ritmo de la música, sus manos acercaron a la joven hacia su torso. —Sé que jamás serás sumisa, koishii —susurró por lo bajo en el oído de su esposa luego de unos minutos de baile.
Ella se dejó llevar por Keishii, disfrutando de su cercanía. —¿Kei? —habló llamando la atención del muchacho que de inmediato la miró a los ojos—. Uhm... ¿sigues enfadado?
—Algo… bueno, es decir, bastante… —respondió haciéndose el difícil—. Pero… puedes enmendarte de muchas formas… —sonrió mirándola intensamente.
—Ya veo...—respondió fingiendo inocencia—. ¿No debería estar enfadada por todas esas cosas horribles que dijiste de mi en la escuela? Decir que casi castré a un chico que intentó acercarse a mi fue feo. Supongo que esos chicos deben considerarte ahora un verdadero héroe... eres mi esposo y sigues completo...
—¡Je!... bueno, sólo intentaba alejar esos degenerados, tú sabes —sonrió fingiendo demencia. —No tenía otra forma… eran demasiado… pervertidos, kuso… —gruñó recordando las miradas descaradas que le lanzaban—. Pero ahora eres sólo mía... —murmuró ronco.
Una triunfal sonrisa se dibujó en el rostro de la mujer. —Yo tampoco tenía otra forma de alejarlas de ti... ellas no te miraban de forma muy inocente que digamos... ofrecidas...
—Creo que soy irresistible… ¿na? —rió abiertamente ante los celos de su esposa.
—Tal vez —sonrió dirigiéndole una coqueta mirada—, pero para desgracia de esas ofrecidas, siempre has sido solo mío...
—Desde que jugábamos con Hikaru-chan, ¿na? —sonrió besando la punta de la nariz de la muchacha.
Ella rodeó con sus brazos el cuello de Keishii. —Desde mucho antes mi amor... —sonrió radiante al notar que su esposo había olvidado por completo su enfado.
—Te amo… —suspiró besando largamente los labios de su esposa. La música que sonaba era adecuada para aquel momento, la muchacha apoyó la cabeza en su hombro siguiendo cada uno de sus pasos, dejándose llevar por la deliciosa melodía.
Notas finales:
La parte final (los flash de Kei y Hana) fue una de las que hemos escrito más rápido y que nos hizo reir demasiado. Sabemos que la excusa de Hanako atentó contra el orgullo de macho de Kei xp, pero a ella no se le ocurrió nada mejor para espantarle a las 'ofrecidas', aunque mucho no le resulto xp.
La escena de Kei versus los 'degenerados' me hizo reir demasiado, no saben lo divertido que fue crear los diálogos del más insistente de los muchachos xp.
Creemos que Soun y Genma (ídolos) serían más que capaces de lavarle el cerebro a su nieto así que no nos costó nada imaginar al bebé diciendo "casamiento" (en su idioma de bebé xp)
Esperamos sus comentarios ;)
Besos,
Freya
Palabras en japonés
Baka: idiota
Na: Pregunta que siempre requiere de una respuesta afirmativa, por ejemplo ¿no?, ¿cierto? . El Na lo utilizan los chicos y el ne las chicas.
Kuso: Mierda
Demo: pero
Matte: espera
Oyaji: papá dicho de forma muy informal (viejo)
Nani: qué
Shimatta: maldición, maldita sea
Etto: Ehm, uh, xp
Arigato: gracias
Ofukuro: Mamá
Oe: Oye, hey
Anata: significa tú, pero también es la forma en que las mujeres se refieren a sus parejas.
Hai: Sí
jii-san: abuelo
Iie: No
Onna: Mujer
Koishii: Amada, mi amor
Gomen ne: Lo siento
Hentai: pervertido
oji-san: tío
oba-san: tía
