Changes hurt
Capítulo 20: Todo tiene un final. Tiempo de Summers.
Tras una despedida por parte del vampiro, que May estaba segura que atesoraría durante el resto de su vida, y que Buffy así lo creía al ver como de emocionada se quedó la muchacha, Spike salió de la habitación sin dedicarle ni una mirada de reojo a la Slayer. Por esto, y por algunas cosas más, Buffy se ausentó de la habitación siguiendo al vampiro. No necesitó ni ofrecerle una disculpa a May porque, aunque se la dio, ella no se percataba de nada más inmersa en su propio, y ahora más feliz, Mundo Interior.
Cuando cerró la puerta de la habitación tras de si y buscó a Spike se lo encontró alejándose de ella como si ni siquiera estuviera allí, en el pasillo, con él. Como si ella, Buffy Summers o la Slayer, no existiera para él, Spike, William the Bloody o el Slayer de Slayers. Por supuesto que podría dejarlo marchar ya que, después de lo que había hecho por la muchacha, por May, se lo merecía pero, justamente por eso, se sentía algo confusa por el comportamiento ofrecido por el vampiro. No es que no supiera que pudiera ser, asombrosamente, amable pues, con su madre y Dawn lo era, pero, verlo con otra persona aparte de ellas dos le resulta muy difícil de ver. Además aún le quedaban unas cuestiones por tratar con él.
El pasillo era el camino que debían tomar y que les separaría de la misma manera en que sucedía cada día y cada noche. Podía ser que fueran muy parecidos pero, de igual manera, completamente diferentes. Pero, antes de que Buffy pudiera pedirle, u ordenarle para guardar las apariencias, que se detuviera, Spike lo hizo por propia iniciativa justo delante de un cartel de prohibido fumar, que no impidió que sacara un cigarrillo y lo encendiera. Sin decir ni una sola palabra se volvió por el mismo camino que lo había traído hasta allí.
Buffy sintió como se le hinchó una vena en la frente y le palpitaba de una manera que casi era un anuncio de que le fuera a reventar en cualquier momento. Estaba claro que, la principal misión de Spike en este Mundo, es ponerla de los nervios; y era algo que se le daba extremadamente bien, y de manera muy sencilla.
-¿No tienes nada qué decir?- le preguntó Buffy al ver que Spike se marchaba tan tranquilamente dejando un rastro de humo tras él.
No es que Buffy se esperase que Spike le respondiera o que hiciera algo, salvo reírse de ella o una cosa similar, pero, en cambio, se detuvo y se volvió hacia Buffy a la que observó interrogantemente. Aunque podía confundirse fácilmente con una mirada condescendiente si no estuvieras al tanto de los sutiles cambios del rostro de Spike.
¿Y desde cuándo te has vuelto tú una experta en los 'sutiles cambios' del rostro de un vampiro… de Spike si puede saberse, Missy?
-¿Acerca de qué debería decir algo, Slayer?
La verdad era que había tanto sobre lo que debería hablar que a Buffy le tomó un rato para elegir uno de los temas. Por supuesto que podía haber traído a conversación el tema más cercano a ella, su disculpa por lo ocurrido anoche pero, viendo la actitud de Spike en estos momentos, sabía que lo único que lograría sería más burlas por su parte.
-¿A qué ha venido todo el espectáculo que mostraste en la habitación?
Spike la miró algo sorprendido, su ceja levantada interrogadamente, mientras le dedicaba una smirk que no auguraba nada bueno para Buffy.
-Vaya, Slayer, ¿y cómo estás al tanto de los espectáculos que doy en las habitaciones?- como esperaba por sus palabras, Buffy se ruborizó ligeramente a las insinuaciones de Spike-. No tenía ni idea de que mi vida sexual fuera de interés para la realización de tu trabajo, Slayer. Ahora bien, si lo que quieres es información de primera mano- los ojos de Spike recorrieron el cuerpo de una roja Buffy-, estoy seguro que conozco a varias que no les importaría tener a una voyeur, y más siendo la Slayer, observando como se hacen las cosas, correctamente, en una cama, o en donde se caiga uno para hacerlo, Slayer.
-Eeew, Spike, gross- por lo menos Buffy podía estar segura de que Spike pudiera llegar a decir alguna barbaridad para volver a centrar su cabeza en lo que realmente era el vampiro-. Me refería a lo que has hecho ahora mismo en la habitación con May, por May.
El que aquella smirk no desapareciera del rostro de Spike estaba logrando darle más y más ganas a Buffy para que se la borrase de una manera expeditiva y directa, tan directa como podía ser uno de sus puñetazos dirigidos a su nariz.
-Oh, eso. Bueno, no es que haya sido algo memorable pero, supongo que me faltó bastante más de brooding para entrar perfectamente en el papel pero, por desgracia, no creo que sea posible ser tan broody como peaches, luv. Pero, hey, no digas que no me comporté como un verdadero Angel ahí dentro para ofrecerle ánimos a ese bird. Aunque no pude dejar pasar la oportunidad de probar la mercancía ya que, la verdad, me encanta que las muchachas se me echen encima. Y como no muerdo… si no me lo piden pues…
Las ganas de partirla la cara a Spike no hacían si no aumentar con cada palabra que salía de su boca. Era increíble como podía atacar varios frentes con las mismas palabras. Se metía con ella y su antigua relación con Angel al tiempo que reducía lo que había hecho por May a simple teatro. Y, lo peor de todo, era que Buffy no se había llegado a percatar de ello. Pensó que todo lo que dijo había salido de su, ¿corazón? Porque de su alma no lo hizo ya que carecía de ella.
Y de corazón también porque no se puede ser más bastardo que esto.
-… Spike, te lo advierto- por supuesto que no se trataba de la mejor manera para calmar los asuntos con él pero, ¿qué otra cosa podía hacer si Spike se comportaba de esta manera?-. No sigas por ahí.
-Si, lo entiendo. Pero debes darte cuenta de que poniendo el careto como el del great poof se me podría quedar de esa manera para siempr…
-¡Spike!
Buffy no alzó la voz, si no que dijo su nombre a través de sus dientes apretados, siseándolo de una manera que a Spike le recordó la manera en que Shaithee decía su nombre, salvo por el tono de enfado que tenía.
-¿Si, Slayer?- le preguntó todo inocente Spike mientras soltaba una bocanada de humo hacia el techo-. ¿Se te ofrece algo?
Contrólate, Buffy. Debes controlarte porque no puedes ponerte a limpiar el suelo del Hospital con este estúpido vampiro porque serías tú quien terminaría por meterse en líos y, con toda probabilidad, mamá se cabrearía un montón contigo… por haber pegado a un indefenso vampiro como es Spike.
-¿Qué hiciste con los cuerpos que te llevaste anoche?
Había decidido reconducir la conversación hacia un tema en el que ninguno de los dos pudiera acabar por lanzarse al cuello del otro, uno con más intenciones que el otro, por supuesto, pero, sólo fue ver la cara de culpabilidad que se le puso, por un ligerísimo instante apenas perceptible, a Spike para saber que este tampoco se trataba de un buen tema a tratar entre ellos dos. Una verdadera pena que ya lo hubiera puesto sobre la mesa, no literalmente al encontrarse en el pasillo del Hospital.
-Bueno, si te refieres si me encargué de ellos puedo asegurarte que así lo hice, Slayer. No volverás a escuchar nada de ellos… por lo menos no de ellos enteramente aunque- Spike se quitó el cigarrillo de la boca y se relamió los labios, algo con lo que Buffy podría haber pasado sin ver ya que le traía a la cabeza muchas cosas fuera del tema a tratar-, si en un par de semanas hay un Apocalipsis a mí no me mires porque no tengo nada que ver con ello, Slayer.
Buffy sabía que había algo mal y el traer la gran palabra con A mayúscula a relucir no ayudaba para nada a tranquilizar la situación si no, en cambio, para empeorarla mucho más si cabe.
-¡¿Cómo que 'Apocalipsis', Spike?!- una verdadera pena eso de estar en un hospital porque, de esta manera, lo que debía haber sonado como un grito de rabia y enfado por parte de Buffy, sonó más como una pregunta incrédula dicha por una cría-. ¡¿Qué es lo que has hecho ahora?!
Spike no pudo evitar el reírse, a él le daba completamente igual el estar en un hospital o en un funeral, porque la situación bien se la merecía.
-Tranquila, Slayer, sólo era una broma. Don´t get your knickers in a twist por tan poca cosa- dijo Spike sin perder esa media sonrisa en su rostro.
-Aquí no bromeamos con los Apocalipsis, Spike, ¿o te olvidas lo pronto que aparecen en esta ciudad?- era bastante cómico ver a Buffy bufando, por lo menos para quien la veía-. Así que dime lo que has hecho con los cuerpos de esos demonios.
-Los troceé y los quemé en la incineradora como se suponía que debía hacer, pet- pero se podía ver un brillo en los ojos de Spike que indicaba algo más aparte de lo dicho.
-¿Y?
Volviendo a colocar el cigarrillo entre sus labios, entre aquel smirk, Spike no tuvo ningún reparo en contar lo que había hecho, no obstante ya había cobrado y si a Buffy le apetecía actuar como la Salvadora pues no sería problema suyo.
-Y, como no tengo una continua asignación pues vendí ciertas partes de ellos, ya debes saber que, aún con la tienda del Watcher a medio camino, hay órganos de demonios que resultan necesarios para la realización de hechizos y conjuros.
Si no fuera físicamente imposible, la mandíbula de Buffy habría tocado suelo.
-¿Y se los has vendido a alguien?- si es que la culpa era toda suya por haberle dejado irse con los cadáveres. Para esto habría sido más seguro el entregárselos al ejército-. ¡Cómo ocurra algo toda la culpa recaerá en ti, Spike, y lo sabes!
-¿Y la novedad? Toda la culpa siempre recae en mí, Slayer. Como si fuera del tipo que arma planes para la destrucción del Mundo… ni que me tomases por Angelus, pet.
Buffy sabía que Spike no era de ese tipo pues, tanto el asunto del Juez y el de Acathla fueron, respectivamente, provocados por Drusilla y Angelus. Lo habitual en Spike es armar problemas de manera directa y personal, vale que no le importa la muerte colateral de humanos o cualquiera que se cruce pero, en si, no es su prioridad. Lo que le gusta es una pelea mano a mano, y si se trata de una contra la Slayer pues mucho mejor para él.
Aunque, ahora con el chip, resulte imposible para él tener su tipo de diversión. Suerte que tiene sus soap opera para pasar el rato y no ser demasiado ocioso.
Lo que debía hacer era tratar de evitar pensar en lo que le acaba de confesar Spike pero, no por ello, no ponerse a buscar cualquier indicio de un posible Apocalipsis en las inmediaciones de las próximas dos semanas. Ahora tenía asuntos más urgentes en los que pensar. Los cuales, por desgracia, seguían teniendo al vampiro como protagonista. Pero, antes de que pudiera llegar a decirle nada más, y para sorpresa de Buffy, Spike, soltando una ligera bocanada de humo de entre sus labios sellados, se volvió para irse.
Lo hace a propósito, ¿verdad?
-¿No tienes nada qué decir?- le volvió a preguntar Buffy viendo que no le quedaba otra salida que lanzarse al tema que más la acuciaba.
Spike, curioso al volver ser preguntado, una vez más, con las mismas palabras, se detuvo y, volviéndose, miró a Buffy interrogadamente. Con esa mirada suya que, a Buffy, le daba la impresión de que podía leerla como si estuviera leyendo la lista de ingredientes de los little marshmallows que le pone su madre cuando Spike se pasa por su casa a charlar, y a comer algo gratis aunque fuera un simple chocolate.
No creo que sea por el chocolate pues, ¿qué clase de vampiro iría a…? claro, este tipo de vampiro molesto y cargante.
-¿Decir sobre qué, pet?
Buffy ya había superado los mil pero seguía contando para poder contenerse, eso si, apretaba tanto los puños, agarrándose al pantalón, que de mover los brazos se llevaría un trozo en las manos.
-Me he disculpado- admitió Buffy, con gran contención, como si no estuviera lo suficientemente claro-. Por lo de anoche.
Una nube de humo fue exhalada de los pulmones del vampiro como si realmente tuviera aliento para usarlos.
-¿Si? Bueno, tú misma, Slayer. A mí me dan completamente igual tus problemas de conciencia- pero, entonces de improviso, soltó unas carcajadas-. Problemas de conciencia de la Slayer por causa de un vampiro. La verdad es que realmente eres The One, pet.
Era desesperante. Toda esta situación y, sobre todo, Spike y su actitud. Buffy no podía dejar de preguntarse por qué molestarse en querer subsanar un error si a él no le apetecía oírlo. Pero la imagen de May, y la de las otras seis chicas, le respondieron en silencio.
-Tienes toda la razón en culparme por haberte acusado de algo que, en realidad, nunca había llegado a pasar. Fuiste tú quien descubrió a los culpables y donde encontrarlos. Nos avisaste del ataque que les inducirías a realizar para poner a salvo a la much… a May- Buffy tenía la mirada huidiza pero intentaba mantenerla fija en la de Spike para que pudiera ver que no mentía-. Y ahora le devolviste la vida. Unas ganas de vivir que había perdido por culpa de todo por lo que tuvo que pasar. Por todo esto quiero pedirte disculpas y darte las gracias por toda la ayuda prestada… incluso, a pesar de todo, procuraré no haber escuchado lo que pasó con los cuerpos de los demonios.
A Spike, sin poder evitarlo, le pareció tan gracioso lo que acababa de oír como difícil era de creérselo. La Slayer disculpándose, precisamente, a él.
-Si así te sientes mejor, pues lo que tú digas, Slayer- Spike cogió el cigarrillo mientras exhibía una de sus triunfales sonrisas-. No, tienes razón. Lo único que pretendes es ofrecer unas sinceras disculpas y, aquí estoy yo, sin hacer nada más que ignorar lo mucho que debe estar costándote el poder dar semejante paso.
No había necesidad de una traducción para saber que Spike seguía burlándose tan tranquila y abiertamente de ella. El juego no había terminado por su parte.
-Muy bien, si así lo quieres, acepto tus disculpas… si las pones por escrito y con una firma al final, clara y legible por tu parte, luv. Así podré continuar presumiendo y mostrando con orgullo la prueba escrita de que la Vampire Slayer le pidió sinceras disculpas a Spike, asesino de masas y Slayer de Slayers- pero Spike se quedó en silencio, al parecer, porque había pensado en otra cosa-. No, espera un momento. Quedaría mejor si lo grabásemos en video, ¿qué te parece la idea, Slayer? Seguro que sería el video más seguido en la red por encima de cualquier otra rubia teñida.
-¿Has terminado de desahogarte?- pero por la mirada de Spike no lo parecía-. Y, que sepas, que soy rubia natural… no como otros, bleach boy.
Con la velocidad de un parpadeo, Spike redujo la distancia que le separaba de Buffy acercándose todo lo que le era posible hacerlo sin llegar a tener que tocarla. Su mano se alzó como si tuviera la intención de golpearla pero sin llegar a dar rienda a dicho deseo, sabiendo cual sería el resultado de tan estúpida acción.
-No pareces querer entenderlo, pet, o no lo quieres hacer. Tú sabes muy bien quién soy y lo qué he hecho a lo largo del último siglo; y, si no es así, por lo menos sabrás lo que te contó tu Watcher basado en las historias que sus predecesores llegaron a escribir en sus diarios. Entonces debes darte de cuenta de lo que siento cuando tú, la Slayer, me pides perdón. A mí. Al peor mal de este bloody planeta- devolvió el cigarrillo a su boca como si fuera un bálsamo para poder calmar sus nervios-. ¿Me quieres… pedir perdón? Muy bien, pues disculpas aceptadas. Pero esto- Spike señaló a ambos-, todo esto entre nosotros, se acabó… esta tumultuosa y quimérica relación a la que nos hemos visto arrastrados por culpa de este bloody chip. No somos amigos, Slayer. No somos parners… ni bloody mates. Simplemente somos enemigos… naturales o antinaturales, como prefieras considerarnos, y un bloody trozo de plástico, electricidad y circuitos no van a cambiar esa verdad.
Y, tal y como dijo Spike, era cierto. Cada una de las palabras que salió de su boca era cierta. La vida debía seguir adelante y, para ello, era necesario que Spike saliera fuera del cuadro de la Slayer.
-Esta noche, Spike. En mi casa- la voz era la de la Slayer y por ello había que tomar sus palabras totalmente en serio-. Y luego no volveré a entrar en tu vida mientras tú te mantengas fuera de la mía y te portes bien porque, de otra manera, acabarás hecho polvo. Literalmente hablando.
Spike se volvió, dándole la espalda a Buffy, poniéndose en marcha, una vez más, y, al pasar por delante del letrero de "Prohibido Fumar" apagó en él la colilla, tirándola en la maceta que había justo debajo.
-Seré un brooding Angel, pet.
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La mayoría podrían llegar a la misma conclusión, aunque fueran todos desconocidos y vivieran en distintas partes del Mundo. Todos terminarían pensando que todos sus problemas acabarían y su vida resultaría mucho más sencilla si abandonase, de una vez y para siempre, la ciudad de Sunnydale en donde vivía ella. La Slayer. Es lógico el suponer que el alejar la tentación de su lado terminaría por ayudarle a ver su vida desde una nueva perspectiva. Era lo más lógico para hacer pero, precisamente por ello, eso era algo que no podía llegar a hacer. No ahora. No en su estado actual. No siendo tan vulnerable como lo era ahora mismo.
Él es Spike. Y, solamente, la Slayer debería ser quien, al final, le de muerte.
1630 de Revello Drive.
Pues si piensas eso porque no haces algo al respecto esta noche. Seguro que estará encantada de mandarte al Piccadilly Circus o al Woodstock del más allá de una estaca en tu inútil corazón, Spike, bloody old friend.
Viendo que, por el simple hecho de estar de pie ante la puerta de la casa de las Summers, no se iba a abrir sola llamó a la puerta. Unos simples toques con los nudillos. Simples, secos y, bloody, educados. Para su propia desgracia. No tuvo que esperar mucho tiempo para que una de las Summers apareciera a recibirlo. Afortunadamente, no fue Buffy; tampoco Joyce. Con su innata mirada llena de fresca curiosidad, Dawn recibió a Spike.
Como si esto no pudiera ir para mejor.
-Buenas noches, little bit- Spike dejó caer el cigarrillo al suelo y lo aplastó inmisericordiamente mientras le ofrecía una media sonrisa a Dawn-. Me parece a mí que he llegado a la hora correcta pero, por lo que veo, la Slayer sigue teniendo ese gusto por hacerse esperar. Supongo que eso nunca cambiará y seguirá siendo de las que se hacen derogar- ignorando ese detalle, el que Dawn estuviera a solas en la casa, la sonrisa de Spike formó una de gran complicidad-. ¿Puedo pasar, nibblet? Prometo no morder.
Aquello no hizo si no reír a Dawn que, aunque sabía que Spike no podía hacerle daño por culpa del chip, y que nunca, desde que lo conoce, intentó hacerle daño, si no todo lo contrario al salvarla, en ciertas ocasiones, que nunca serían confesadas ni a su madre ni a Buffy, seguía siendo un vampiro. Por lo que, en su opinión, lo hacía más cool que nadie que conociera, y que no era mucha gente, desgraciadamente.
-Ya, como si te fuera a permitir que me mordieras, Spike- dijo mostrándose muy segura de si misma con los brazos cruzados, a pesar de los nervios que tenía. A Spike le encantaba Dawn y su actitud. Uno de los motivos por los que nunca le haría daño-. Adelante, por favor- le indicó el pase con un elegante gesto de la mano mientras se echaba a un lado.
-Sabía que los buenos modales y la belleza debían saltarse una generación con las Summers- dijo Spike entrando en la casa y, de paso, logrando que Dawn se ruborizase.
Una vez dentro, una silenciosa Dawn lo llevó hasta el salón en donde Spike se sentó en el sillón mientras ella lo hizo en el sofá. No necesitaba sus sentidos vampíricos para darse cuenta de que había algo que le rondaba por la cabeza a Dawn. A su pesar la compadecía por tener que ser la hermana pequeña, no de la Slayer si no de Buffy.
-Sabes, pet. Si tienes algo que decir, normalmente es mejor el decirlo cuanto antes. Al final siempre resulta contraproducente el callarse las cosas porque, para bien o para mal, podían haber marcado una diferencia. O eso, o te puede acabar por explotar la cabeza- añadió con una smirk marca de la casa.
Esta vez no dio el resultado esperado cuando Dawn le miró fijamente con sus grandes ojos azules que a Spike, a su pesar, tanto le recordaban los suyos propios. Toda ella, salvando las distancias, le recordaba su vida pasada, la humana, y, aunque ello, normalmente, significaría la muerte para esa persona, en el caso de Dawn era todo lo contrario.
-¿Es cierto qué ya no vas a volver a venir por aquí?, ¿ni tampoco a ayudar a Buffy?- añadió la última parte, rápidamente, para darle un toque profesional a su pregunta y no, solamente, el deseo de una… ¿amiga? por la pérdida de su ¿amigo?
Como había pensado, Dawn era una chica muy intuitiva y no se merecía una verdad a medias o simple condescendencia por ser joven. Para Spike tenía la edad perfecta para poder comprender sin ataduras el Mundo real que existía tras los, a veces no tan seguros, muros del hogar.
-Es cierto. Y no te rebajes a preguntar el por qué, nibblet- se le adelantó Spike a la obvia réplica de la muchacha-. Sólo debes recordar la noche en la que nos conocimos. Aquel jueves en la noche "Parent-Teacher" en Sunnydale High, si no fuera por Joyce habría matado a la Slayer y luego, para celebrarlo, habría sido vuestro turno. La madre y la hermana de la Slayer. Nada mejor para un buen brindis, pet.
Dawn recordaba aquella noche como si hubiera pasado hace unas horas hoy mismo. Como Spike atravesó, junto a su grupo de vampiros, los ventanales de la cafetería. Fue para matar a la Slayer y, de propina, a todos los que allí se encontraban. Recuerda como Giles la sacó por una salida que había en la biblioteca mientras su madre volvió atrás para ayudar a Buffy. Y lo hizo. Le salvó la vida a la Slayer de manos del Slayer de Slayers.
-Si, la noche "Parent-Teacher" fue muy… educativa- bromeó sin gracia-. En muchos sentidos, será un año que no se podrá olvidar jamás. Pero tampoco es que, aparte del que matases a unos cuantos, no hiciste nada malo. Por lo menos no a nosotras. Si, si, ya sé que trataste de matar a Buffy- siguió hablando Dawn adelantándose a la intervención de Spike, tal y como él había hecho antes con ella-, pero mamá te detuvo y tú te fuiste de allí. La verdad es que podías haber luchado contra ellas ya que no creo que te dieran muchos problemas, ¿y cómo es eso de que mamá te pudo coger desprevenido?
La verdad es que Spike no le gustaba el tener que recordar esa noche precisamente porque, pensándolo detenidamente, fue donde todo terminó por empeorar en su vida, todo empezó cuando la había visto bailar en el Bronze siendo, simplemente, Buffy Summers y no la Slayer. ¿Cómo iba a poder matar a alguien que lo miró con tanto desafío en el momento en que le iba a dar el último golpe? Todas las otras Slayers que mató siempre se le miraban aliviadas pero no Buffy. Ella aún buscaba matarlo con la mirada y, como eso no era posible, se dejó pillar por sorpresa por Joyce. Suerte de que no sabía que era un vampiro y le golpeó con el reverso del hacha. Lo último que necesitaba era que le cortase la cabeza, o que lo intentase, la madre de la Slayer. Se habría convertido en un chiste para el Mundo de la Oscuridad.
La verdad, no muy diferente a lo que somos ahora, ¿eh, old mate?
-Si, esa noche tuvo sus momentos- admitió Spike colocándose un cigarrillo en la boca-. Y no subestimes a Joyce que, aunque no te lo creas, es una Hell de mujer. Y sería muy aburrido el matar tan pronto a la Slayer.
Dawn miró con bastante recelo al vampiro.
-¿Y aún sigues divirtiéndote, Spike?- podía notarse la burla en sus palabras a kilómetros de distancia-. Seguro que por eso no la has matado aún, ¿verdad?
-Mira quién habla, nibblet. ¿Tengo que recordarte que esa noche me viste transformado mientras volvíais a casa? Y, en vez de decírselo, te quedaste mirando para mí como si se te fueran a caer los ojos- Spike disfrutaba viendo como se le ruborizaban las mejillas a Dawn-. Y, para que conste, a pesar de lo que había prometido, no me gusta hacerle el trabajo a los demás, aunque este fuera el de matar a la Slayer. Si la tengo que matar siempre será según mis reglas y porque así lo quiero yo. No porque, en esos momentos, big sis esté siendo un verdadero pain in the ass de alguien incapaz de librarse de ella.
Dawn le clavó su mirada en los ojos claros del vampiro.
-Pero, en el final, ayudaste a Buffy a salvar el Mundo. Y no tenías ningún tipo de chip que te obligara a ello, Spike.
El cigarrillo colgando entre sus labios, su mirada sobre el abismo de aquellos ojos azules tan parecidos a los suyos que lo observaban con gran atención. Ciertamente Dawn era mucho más de lo que se podía ver a simple vista.
Y ninguno de esos gits y buggers se dan cuenta de ello. Una verdadera pena porque les podría dar buena cuenta de todos ellos… tal vez sea por eso mismo.
-Ahí te equivocas, pet. Lo único que quería hacer era alejar a Dru de la bloody influencia de peaches, el resto, simplemente, venía con el paquete. Aunque, debo admitir que, el que la Slayer enviase a ese bloody git al Infierno fue un buen extra- una mueca de disgusto se asomó en sus labios-. Una pena que los bloody Powers That Be lo trajeran de vuelta. Ese Nancy Boy trata de destruir el Mundo y miro como le recompensan y a mí, que ayudo a su salvación, por los motivos personales que fueran pero ayudo, y van esos bloody buggers y no impiden que Dru me abandone o que me metan este bloody chip en la cabeza que arruina mi vida.
A Dawn no le gustaba el tono deprimente que estaba haciendo su aparición y, por lo tanto, decidió animar un poco la noche. No obstante, ¿cuántas veces tienes a un centenario vampiro que asoló el Mundo en el salón de tu casa?
A partir de ahora nunca más.
-Oi, Spike, ¿por qué no me cuentas una buena historia?
Spike fue cogido por sorpresa ante esta petición ya que, la verdad, no es que fuera de los que se ponen a contar historias a nadie. Mucho menos a la hermana menor de la Slayer pero, no tenía nada mejor que hacer para pasar el tiempo de espera hasta que llegase Buffy.
-No prefieres algo menos impactante y qué te impedirá dormir durante los próximos meses, pet- Spike no lo decía porque pensase que no pudiera escuchar el tipo de historias que le estaba pidiendo si no porque le gustaba las reacciones que tenía cuando se sugería que era demasiado joven para hacer algo que Buffy y sus amigos hacían a diario. Bueno, no que Spike les contase historias para no dormir, porque entonces si que su vida habría tocado fondo-. No sé, ¿echar unas partidas de poker?
Como esperaba, Dawn se cruzó de brazos y le lanzó una acusadora mirada que, en otro tipo de circunstancias, el que Spike no fuera un vampiro que se había enfrentado a miles de peligros y Slayers y que Dawn no fuera una simple chiquilla que no llega a los quince años, habría hecho que se preocupara por poder estar entrando en la lista de los que se merecen la ira de Dawn.
-¡¿Qué poker?! Yo quiero una historia de cuando andabas por el Mundo asolándolo por simple diversión y si piensas que soy muy joven para poder escucharlo pues entonces eso quiere decir que tú eres com…
-Tranquila, lil´ bit. Que estoy bajo el techo de Joyce y, por lo menos por respecto a ella, debería darte la opción de elegir- Spike había levantado las manos ante él para protegerse pero ahora las juntó mientras se echaba hacia delante y sus ojos brillaban de manera peligrosa directamente sobre los de Dawn-. Así que, pet, elige. ¿De qué década quieres tu historia?
Dawn no pudo evitar ponerse a dar botes sobre el sofá feliz como lo que era en realidad. Una chiquilla adolescente. Dándose cuenta de ello, se calmó al instante y se puso seria, haciendo que, su comportamiento, fuera aún más gracioso para Spike.
¿Qué época podía elegir? Los primeros años, siendo un vampiro joven no debían tener mucha emoción, por lo menos no de la que le gustaba a Dawn así que buscó una fecha en la que sabía que podía haber mucha acción y peligro. El caldo de cultivo perfecto para las acciones de un vampiro como Spike.
-¡Quiero que me cuentes algo que hicieras durante la Segunda Guerra Mundial!
Lo dicho, esta chica es totalmente única pero, veamos si puede tragar con todo lo que ha mordido.
-Muy bien, nibblet. Tú casa, tu decisión- a su pesar, Spike no pudo evitar una sonrisa cómplice al ver a Dawn gritar de felicidad y ver para él con un grado de atención que negaba lo que se decía de los jóvenes de hoy en día-. Te contaré lo que tuve que hacer para conseguir el único regalo de cumpleaños que me pidió Dru durante todo el tiempo que estuvimos juntos.
Aquellas palabras fueron como un mazo en las aspiraciones de Dawn.
-¡¿Qué?!- no podía creer que Spike le fuera a contar como fue a comprarle un regalo para la loca de su ex-. ¡¿Lo dices en serio?! Y yo que creía que con tener que soportar los chismes de Buffy con Riley tendría suficiente.
El tono de decepción de Dawn era lo que Spike esperaba obtener al contarle lo básico de su historia. Así, al conocer los verdaderos detalles, su reacción sería…
-Supongo que sabrás bastante sobre mi pasado, no por medio de la Slayer o su pequeña banda de White Hats si no porque, eres capaz de obtener lo que quieres cuando te apetece, ¿verdad, nibblet?
-Si te refieres si he leído lo que tiene Giles sobre ti en esos ruinosos diarios, si me los he leído durante el tiempo en que Buffy estuvo fuera después de haber mandado a Angelus al Infierno porque tenía curiosidad de saber por qué habías querido ayudar a quien se supone que es tu enemiga natural… aunque, tratándose de vampiros y fuerzas sobrenaturales, ¿está bien decir eso de enemigo natural? Sería más adecuado enemigo sobrenatural dado el caso pero, claro, como nadie me pide mi opinión pues…- Dawn se calló cuando vio la sonrisa en el rostro de Spike. Como buena Summers que era, cuando se ponía nerviosa no dejaba de hablar sin lógica ni sentido-, pues eso; si que he leído lo que tienen sobre ti en los diarios de los Watchers. Aunque no creo que el que le comprases un regalo a tu novia fuera a tener un capítulo destacado en ellos.
-Pues, con todo lo que sucedió, me extraña que no lo hubieran escrito aunque, claro está, esos buggers no les gusta escribir cuando alguien los deja en total ridículo como fue el caso- se veía un deje de orgullo en el tono de Spike-. No obstante nadie antes, en la historia, había sido capaz de entrar en el Cuartel General del Consejo de Watchers, en Londres, y hacer lo que hice.
Por supuesto que ahora la atención de Dawn estaba, totalmente, atrapada por las palabras de Spike. Tal y como lo había esperado que lo estuviera. Décadas de práctica con una mente volátil como la de Drusilla le daba a uno ciertas habilidades para ello.
-¿Qué es lo que hiciste?
-Digamos que lo que Dru quería me llevó a contactar con alguien que era considerado una Leyenda, tanto que ni siquiera yo creía en su existencia pero, como suele pasar, tenía lo que Dru quería como su regalo así que nos fuimos a su encuentro en lo alto de una montaña en Noruega el 2 de Abril de 1940. Skrymir, ese bloody git, me pidió algo a cambio. Algo que, en esos momentos, pensaba que habría hecho gratis
-¿Qué te pidió?- preguntó emocionada Dawn hasta que se dio de cuenta de con quién estaba hablando-. Oi, no me dirás que te pidió matar a la Slayer porque, en ese caso…
Dawn había leído de las dos Slayers que mató Spike, en 1900 y en 1977.
-Sobre la Slayer me pidió que la dejase para el final pero que, antes de poder enfrentarme a ella, acabase primero con todas las Potenciales de Slayer.
-¿Potenciales de Slayer?- repitió Dawn algo confusa.
-Si, se tratan de un montón de crías, de tu edad o más jóvenes, que tienen muchas posibilidades de convertirse en la Slayer cuando esta muera. Eses Nancy Boys se encargan de entrenarlas e instruirlas para la vida que, en su mayoría, ninguna de ellas tendrá que vivir, a no ser que se conviertan en Watchers o empleados de estos.
Aquello dejó a Dawn algo fría. Una cosa era el escuchar como Spike se enfrentaba a demonios o, dada la fecha que había elegido, el Tercer Reich, pero no el que le cuente como mató a un montón de chicas de su edad.
-¿Pasa algo, pet?- Spike le sonreía maliciosamente-. Si es demasiado para ti pues, ya sabes, podríamos sacar las cartas y echar unas cuantas partidas de poker.
Dawn negó con la cabeza mientras se ponía toda seria.
-No. Quiero que me cuentes esta historia porque yo soy capaz de escucharla sin ningún tipo de problema. No soy ninguna cría.
Realmente a Spike le encantaba la actitud de Dawn.
-Está bien, si así es lo que quieres pues comencemos, pet.
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Joyce no pretendía llegar tan tarde a casa, y más sabiendo lo que iba a suceder esta noche allí, pero, a última hora, se le acumuló el trabajo en la Galería. Como siempre que quiere volver a casa rápido. Como si se alineasen algún tipo de fuerzas en contra suya.
Hahaha, Joyce me parece que has escuchado demasiadas historias desde que sabes del Destino de Buffy como la Slayer. No creo que el Universo se confabule en contra tuya para hacerte llegar tarde a casa. ¿Qué motivo podría haber para ello?
Al entrar en casa pudo escuchar, increíblemente, la concentración de Dawn y, al asomarse al salón se encontró a su pequeña en compañía de un vampiro. Vale que se tratase de Spike pero no quitaba el hecho de que su niñita se encontrase a solas en la casa con la única compañía de alguien que lleva muerto desde finales del XIX. El encontrarse a una de sus hijas con un vampiro era una experiencia que ya le había tocado vivir anteriormente. Los actores eran diferente ahora y la obra también, pero una sensación de déjà vu circulaba en el ambiente.
-Buenas noches, Dawn. Spike. Una noche me gustaría poder entrar en casa y no encontrarme con una de mis hijas en compañía de un vampiro si no es mucha molestia- dijo mirando para su hija.
Dawn solamente rodó los ojos ante las palabras de su madre sin apartar la mirada de las cartas que tenía en la mano pero Spike, fiel a su estilo, tenía algo que ofrecer ante aquellas palabras.
-No te preocupes Joyce, seguro que para la próxima te encuentras a nibblet con un chico ahí mismo en el sofá- dijo con una smirk mientras cogía una carta.
No se podía decir quien de las dos Summers estaba más alterada por la imagen que se les formó a causa de las palabras del vampiro. Si Dawn que enrojeció por completo o Joyce que se puso más pálida que Spike.
-Si me dan a elegir prefiero seguir encontrándomelas con vampiros. Bueno, con los que no las terminasen por matar- la verdad es que, en temas de vampiros, Joyce no tenía mucho en donde elegir ya que no podía aguantar la presencia de Angel después de todo lo que le había hecho sufrir a Buffy-. Y ahora, después de esta noche, ni siquiera eso sucederá. Pero eso no quiere decir que puedas traer a chicos a casa cuando no esté nadie aquí, jovencita.
-¡¡Mamá!!
La verdad era que no se podía llegar a tener un rostro más rojo que el que tenía Dawn en estos momentos. A no ser que tu propia piel fuera roja, por supuesto.
Dejando las cartas, boca abajo, sobre la mesa, Spike se acercó a Joyce y le cogió las bolsas que tenía en las manos. A pesar de todo, incluso tuvo tiempo de ir a comprar algo. Estaba claro que fue un acto instintivo, de Spike, no de Joyce comprando, casi podía decirse que un reflejo humano.
-Buenas noches, Joyce- saludó Spike, aunque hacerlo después de lo que dijo sonaba algo extraño-. Permíteme. Sabes, suponía que teniendo a la Slayer como hija podías usarla más a menudo como porteadora. Por lo menos su fuerza podía ser utilizada de una manera constructiva por una vez- Spike fue hasta la cocina seguido por madre e hija, que también abandonó sus cartas. Una vez dejó las bolsas sobre la mesa, las dos empezaron a guardarlas en su sitio-. No sé que estará pensando la Slayer para llegar tan tarde si contamos que esta será la última vez que me va a ver por aquí- Spike se apoyó viendo, por hacer algo, en donde iban cada cosa-. Pensaba que iba a perder el mínimo tiempo posible pero, en cambio, casi parece como si no tuviera muchas ganas para dejarme marchar en paz.
-Pues, ya que lo mencionas- aunque no lo hubiera hecho-, se encuentra con Riley explicándole lo que piensa hacer y el por qué de tu presencia aquí.
Mientras Dawn le daba la aclaración a Spike, este sacó el mechero para poder encender el cigarrillo que aún permanecía en sus labios.
-Spike, te agradecería que no fumaras dentro de casa- se le adelantó Joyce.
Y, como el buen invitado que suele ser Spike, en casa de las Summers cuando está en ella Joyce y Dawn, devolvió el cigarrillo a la cajetilla y el mechero al bolsillo.
-¿Y cuánto tiempo necesitan la Slayer y Charlie boy para solucionar sus diferencias de opiniones?
Dawn le ofreció una sonrisa maliciosa a Spike mientras le daba la espalda a su madre, por supuesto.
-Depende de la cantidad de achuchones que deba usar para ello.
-¡Dawn!
Pero la amonestación de Joyce fue recibida por Dawn sacándole la lengua a Spike, aunque no fuera para burlarse de él, por supuesto. Algo que era obvio y que al vampiro no le importó. La actitud de Dawn era una brisa de viento fresco para Spike.
-Lo que quiere decir que la Slayer se tomará su tiempo- dijo Spike no creyéndose que Buffy estuviera actuando de tal manera en vez de acabar cuanto antes para librarse de él finalmente-. ¿Alguna preferencia para pasar el tiempo de espera?
-Bueno, creo que van a emitir en un rato "Asesinato en el Orient Express" en el canal de 'Cine Clásico'- dijo Joyce con total inocencia pero, que causó que Dawn palideciera de tal manera que pronto se le empezó a poner la piel verdosa-. ¿Dawn, estás bien?
-… claro, mami… estoy bien…
Spike no pudo dejar pasar esta oportunidad y, si Dawn no estuviera tan afectada, lo habría visto llegar por la smirk de su rostro.
-Pues démonos prisa no vaya a empezar la masacre sin nosotros, ¿eh, nibblet?
Pero la única respuesta que le pudo dar Dawn fue el salir corriendo de la cocina y correr, como alma que lleva el diablo, hacia el baño para no tener que limpiar el vómito del piso.
-¿A qué ha venido eso?- preguntó preocupada Joyce.
-No creo que sea nada, Joyce. Si tendrías que preocuparte si estas náuseas le hubieran venido por la mañana, ¿no crees?
A pesar del tono calmado de Spike, las implicaciones de aquellas palabras también lograron hacer cambiarle el color del rostro de Joyce. Al momento salió tras los pasos, apurados pasos, de Dawn.
-Iré a ver como está.
Spike vio como Joyce desapareció de la vista y no pudo evitar un cierto orgullo por sus acciones. No la muestra más palpable de lo malvado que podía llegar a ser Spike pero, no obstante, una pequeña muestra de que sigue teniéndolo dentro de él.
-Ya ves, mate. Asustando a una niña con viejas historias sangrientas y a su madre con un embarazo no deseado- Spike abrió la puerta que daba al patio trasero y encendió un cigarrillo al que le dio una larga calada-. Es bueno ver que sigues siendo el Big Bad.
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Claro que sabía que llegaba tarde, bastante más tarde de lo que había esperado en un principio. Por supuesto que había esperado tener algunas dificultades para llegar a convencer a Riley que debía resolver este cabo suelto de su vida, que era Spike, ella sola. Al final logró que cediera y le dejó en el cementerio más cercano a casa para que descargara toda su frustración en los vampiros que tuvieran la mala fortuna de tropezarse con él.
Además tampoco es que vaya a estar sola si contamos que en casa se encuentran mamá y Dawn. Lo que quiere decir que, en estos momentos, se encuentran a solas con Spike y, ¿por qué este pensamiento no me ofrece ningún tipo de sensación agradable?
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En el salón de la casa de las Summers se estaba llevando a cabo una reñida partida de poker para no tener que notar, en exceso, el lento paso del tiempo.
-¿Puedes imaginártelo siquiera? Después de quemar el gimnasio se larga a Las Vegas con Pike, y a mí que no me dejaban ni cruzar la calle sin supervisión de un adulto, lo que quiere decir que me tenían que llevar de la mano como si fuera una cría- Dawn trataba de nublarles la mente con sus palabras-. Y eso que no hacía ni unas semanas Buffy tenía un novio que terminó por perder por causa de estar entrenándose con su Watcher y, por eso mismo, tuvo que acudir sola al baile. Nadie fue capaz de imaginarse que acabaría con Pike ya que no lo soportaba desde el momento en que lo conoció y siempre se estaba quejando de él. Claro que él tampoco le tenía mucho aprecio a Buffy- Dawn miró conspiradoramente a su madre y a Spike-. Nunca me explicó por qué lo dejaron…
Spike cambió dos cartas mientras levantó una ceja inquisitiva en dirección de Dawn.
-Un esqueleto en el armario… ¿es eso lo que estás insinuando, nibblet?
Joyce cogió tres cartas y bebió un sorbo de su jerez.
-Dawn, ya sabes que Buffy no es de las van contando por ahí acerca de sus novios. Sólo debes fijarte lo que tardó en presentar a Riley.
Algo que podía haberse guardado.
Dawm dejó dos cartas cambiándolas por un par nuevo.
-Si, si, eso ya lo sé pero, ¿Pike?- Dawn negó con la cabeza-. ¿Qué tipo de nombre es Pike? La verdad es que no tengo la menor idea de qué puede llevar a alguien para ponerse semejante nombre- dijo dando un sorbo a su cacao con miel mientras miraba para el vampiro para recalcar que la pregunta iba para él. Este se reclinó disfrutando de su mano y decidiendo si debía arriesgar.
-Con cuidado, nibblet, no queremos que tengas que hacer un nuevo viaje al baño- se burló Spike con un brillo en su mirada que consiguió que Dawn pusiera cara de enfado, o lo que mejor podía mostrar-. Y ya sabes como son los críos siempre queriendo hacerse notar de cualquier manera. En mi caso, y sospecho que es tras lo que andas de una manera no muy sutil que digamos, la respuesta es muy simple. Es el resultado de un trabajo bien hecho con unos cuantos railroad spikes junto a unas docenas de cabezas atravesadas por ellos. Los periodistas siempre te ahorran en buscarte un buen nickname y, si no me hubiera gustado, pues sólo debería matarles a ellos también, pet.
Joyce puso mala cara pero, en cambio, Dawn lo escuchaba con gran atención.
-Spike será mejor que no sigas por ahí que Dawn aún tiene el estómago delicado- le recordó Joyce logrando que el vampiro reprimiera una carcajada y Dawn se sonrojara.
-Cierto, Joyce. Mi culpa- se disculpó Spike sin mucho sentimiento de culpa presente en sus palabras- Espero que no te pongas mala por mi culpa, nibblet.
Por supuesto que Dawn siempre tiene una bala en su recámara para cuando se pudieran dar situaciones como esta. No obstante es una Summers.
-Y, como la historia siempre se repite, pues dicen que resulta ser cíclica… ¿qué se siente al prometerse con Buffy, Spike?
Un enorme nudo se le atascó en la garganta del vampiro que daba gracias por no tener necesidad de respirar porque no podría hacerlo en estos momentos. Por lo menos pudo fijarse en como los ojos de Joyce se le abrían como platos. Era lo de siempre. Buffy no le había contado nada a su madre.
-Fue un conjuro que le explotó en las narices a Red o, más bien, nos explotó a todos los que nos encontrábamos cerca de ella porque fuimos quienes salieron perjudicados por ello- empezó a aclarar, y matizar, lo sucedido-. Apenas duró unas horas y no pasó nada. Te lo puedo asegurar. Nada pasó entre la Slayer y yo. Quitando el hecho de que nos encontrábamos en casa de Giles, el cual, por cierto, se había quedado ciego.
-Pero le pediste la mano a Buffy sin consultármelo siquiera, Spike- le dijo Joyce toda seria, tratando de controlar la risa que amenazaba con salir-. No la mejor manera para congratularte con tu futura suegra. Y, como he dicho, Buffy siempre mantiene a sus novios, y prometidos, lejos de su madre como si se los fuera a espantar o algo parecido.
-No mi culpa si no del conjuro que me obligó a pedirle la mano de manera poco apropiada y sin ningún tipo de educación- siguió disculpándose Spike-. Red deseó que nos casáramos y por ello le pedí la mano allí mismo, y eso considerando que estaba a punto de clavarme una estaca para demostrar que tenía stones para hacerlo. Según sus propias palabras: "a whole bunch of stones."
Dawn puso una mueca de protesta al escuchar el corto relato del compromiso de Spike con su hermana y que le trajo a la mente otras situaciones parecidas.
-¿Por qué a mí aún no me han hechizado?- Dawn pudo ver como la curiosidad picó a Spike-. Es que incluso mamá cayó bajo la influencia de varios conjuros, con decir que el más perturbador de ellos fue el del chocolate de hace dos años y que la volvió una adolescente, aunque sólo de mente- aclaró ante la sorpresa de Spike ante aquella noticia-. Y también le afectó a Giles. Decir que formaron pareja entre ellos y todo. Tipo anti-sistema y macarrillas.
Joyce trató de ignorar aquellas últimas palabras, y risas de Dawn, y probó seguir con el juego cogiendo un par de cartas. En cambio, Spike, si se veía interesado en lo dicho por Dawn.
-Eso si que es algo que me hubiera gustado ver, Joyce- dijo Spike observando con detalle a Joyce, tal vez con demasiado ya que era sabido la capacidad tan intuitiva de este vampiro para leer a la gente-, pero mucho más cuando realmente fuiste una adolescente. Viendo como te han salido estas dos hijas tuyas y, por lo que dice nibblet sobre tu yo juvenil, debiste de ser todo un espectáculo digno de verse. Me pregunto dónde estaría yo perdiendo el tiempo mientras tanto.
-Oi, que no me has respondido aún, Spike- le recordó Dawn mientras disfrutaba de la vista que le ofrecía su mano de cartas.
-Era bloody maravilloso. Podía sentir como mi vida estaba bloody completa porque la tenía a ella a mi lado. El resto del Mundo era secundario y carecía de importancia, teniendo, solamente, pensamientos para ella y, de ser necesario, para aquellos a los que ella quería- Spike miró para las dos Summers para, de pronto, hacer una mueca de desagrado-. Los hechizos amorosos son aterradoramente peligrosos.
-Lo secundo- dijo Joyce recordando la experiencia, en propia carne, con uno de ellos que la hizo enamorarse obsesivamente, junto al resto de mujeres de Sunnydale, de Xander.
-Y yo lo terciario… ¿se dice así?
La voz de Buffy hizo que los presentes mirasen hacia el pie de las escaleras en donde se encontraba ella, allí de pie, con un objeto en la mano, cubierto por un trapo enrollado. Estaba claro que había decidido entrar por la ventana de su cuarto. Tal vez porque se sentía nostálgica o, tal vez, porque no podía pensar con claridad en esos momentos.
Spike se puso en pie cuando Buffy entró en el salón, dejando sus cartas, boca abajo, sobre la mesa. El tiempo para jugar se había terminado.
-Pues haber usado el hechizo desmemorizador en ti, pet, al no tener ningún tipo de poder sobre un vampiro. Oh, claro, se me olvidaba- Spike exageró sus gestos tratando de ser lo más hiriente, o burlesco, posible-. No está bien el manipular la mente de las personas. La mía, por supuesto, es otra cosa puesto que sólo soy un vampiro más.
-Me alegra que estés de acuerdo en eso, Spike- dijo Buffy.
Dawn también dejó sus cartas sobre la mesa tal y como había hecho Spike.
-¿Y cómo se lo tomó Riley cuando se lo explicaste?- pero, antes de que Buffy pudiera responderle, añadió una perla de su cosecha, típica anti-hermana mayor-. ¿O debería decir 'cómo se te tomó cuando se lo explicaste'?
Tanto Buffy como Spike pusieron cara de desagrado ante las imágenes que dicha pregunta les causaban. Joyce negaba con la cabeza mientras pensaba en qué momento había perdido el control de Dawn. No es que fuera muy diferente a como era Buffy a su edad pero, claro está, esta no tuvo que tratar con una hermana mayor.
-Primero de todo, 'eew'- dijo Buffy.
-Lo secundo, pet- añadió Spike.
-Y segundo, pues no tan complicado como había pensado que sería en un principio, a pesar de que no tenía muchas ganas de tener que explicárselo pues sabía que me llevaría bastante tiempo, pero, cuando unió las piezas de lo de mi prometido llamado Spike y saber que ese era el nombre del Hostile 17, no tuve más remedio que hacerlo…
-Ahora es mi turno para decirlo: 'EEEW'- dijo Dawn arrugando la nariz.
-'Hacerlo' en versión explicárselo, Dawn- aclaró Buffy mirando a su madre mientras evitaba el tener que mirar para Spike-. Se lo tomó bastante bien al comprender los factores que estuvieron en juego.
Spike sonrió forzosamente afectado.
-La verdad es que no importa cuanta sangre pueda tomar porque soy incapaz de sacarme el horrible sabor de los labios de la Slayer. Sin olvidar que ese recuerdo se ha convertido en una pesadilla recurrente que me acompañará durante el resto de mi vida que, siendo un vampiro, sobra decir que será muy larga- Spike hizo una pausa para dejar atrás todo esto y centrarse en lo que les había juntado en la casa de las Summers-. Acabemos con esto antes de que vomite lo poco que he comido hoy.
-Eres un cerdo, Spike- le dijo Buffy mientras le arrojó aquel objeto, enrollado en el trapo, que era tan largo como un brazo-. Pero, no te preocupes, que pronto podrás volver a cabrear a los demonios de la ciudad y darte unos chapuzones en el mar si es eso lo que te apetece. Lo último procura hacerlo a mediodía para alegrarnos el día a los demás.
Spike agarró el objeto sin ningún tipo de problema, usando una mano, y levantándolo, y agarrándolo por un extremo, dejó que se deslizase hacia el suelo pero, cuando el objeto quedó a la vista, lo cogió en el aire con su otra mano.
Era el Cuerno de Unicornio.
El mismo que Spike le había dado a Buffy para que esta pudiera matar al Xydrik y que ella le prometió devolver cuando hubiera demostrado una buena conducta. Algo que, con los últimos acontecimientos, quedó probado y, ahora, que lo iba a poner fuera de su vida, era el momento para devolvérselo.
-Es absolutamente precioso- admiró Joyce aquel extraño objeto.
Mientras Dawn y Joyce observaban aquella prueba de algo mítico como podía ser algo llamado Cuerno de Unicornio, el vampiro parecía que sentía nauseas por solo tocarlo. Rápidamente lo devolvió a la oscuridad que le otorgaba enrollarlo en aquel trapo.
-Muy bien, Slayer. Hasta aquí hemos llegado. Ya no volveré a entrometerme en tu patética existencia que consideras tu vida y tú nunca más volverás a llamar a mi puerta, si sigue en pie, a buscarme para que te ayude con tus problemas- Buffy asintió de acuerdo con los puntos, tratando de no parecer muy culpable ante la referencia de la puerta de la cripta de Spike-. Pero, ya mismo, te aviso que no pienso quedarme en mi cripta cogiendo polvo. Seguiré machacando demonios y acabando con esos patéticos vampiros tan molestos que rondan los cementerios, el mío particularmente, pues es lo que, en estos momentos, lo único que podrá divertirme hoy en día.
-Digamos, simplemente, que no piensas, Spike, y procura no ponerte delante de mi estaca en esos momentos porque, ya sabes, se me puede resbalar la mano.
-Ouch, Slayer. Eso duele tanto que debo suponer entonces que no hay beso de despedida- los labios de Spike formaron su media sonrisa, esa smirk que tanto conocía Buffy, mientras sus ojos se clavaban en ella-, ¿o temes morirte?
Joyce se puso en pie, dejando sus cartas sobre la mesa y recogiendo su vaso, al ver que Spike se volvía dispuesto a marcharse tras dar su último golpe.
-Te acompaño a la puerta, Spike.
-Gracias, Joyce- al pasar al lado de Dawn le guiñó un ojo-. Te quedas sola, nibblet. Hang on, pet. Y procura seguir siendo tu misma.
-Adiós, Spike.
Dawn vio como Spike y su madre desaparecieron al entrar en la cocina y Buffy se volvió hacia las escaleras para regresar a su cuarto dejándola sola en el salón. Esta vez no le importaba porque quería estar a solas en estos momentos. Centrando su atención en las cartas que había sobre la mesa decidió terminar la partida descubriéndolas.
Sus cartas mostraban dobles parejas de reyes y jotas.
Las cartas de Joyce revelaron un trío de ases y una pareja de diez.
Levantándose fue hasta el sillón en donde había estado Spike y se dejó caer antes de darle la vuelta a las cartas del vampiro. Una por una.
Ocho de corazones… nueve de corazones… diez de corazones… jota de corazones…
-Reina de corazones…- dijo Dawn antes de descubrir la última carta de Spike.
As de picas.
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Continuará en el Capítulo 21: This is the End. My only friend. The End.
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Bueno. Pues aquí se acaba la relación de Spike con Buffy, su familia y los Scoobies. Ya se sabe que todo principio tiene un final y este es el de Spike con los vivos.
REVIEWS.
REVIEWS.
Muchas gracias por los REVIEWS enviados por:
Gabe Logan.
Willing Slave.
Hermosura Apocalíptica.
También espero que el resto de lectores de este fic, finalmente, dejen algunas palabras en forma de REVIEW para ver lo bien, espero, que llevan este fic.
Gracias por seguir leyendo, y apoyando, esta historia, a pesar de lo confusa que pueda llegar a parecer si uno se para a pensarlo con detenimiento hahahaha
Nos leemos.^^
