Durante estos últimos días en Green Field, he sido testigo no solamente del horror de la guerra, sino también de un conflicto interno dentro de lo que ahora es la fuerza de ponis más grande de toda Equestria; poco o nada sé realmente de sus personajes, el conflicto que se vive dentro o del marco en el cual viven. Recuerdo que de joven fui un hechicero sin hogar, sin nación, viaje y viaje hasta conocer toda Equestria. Un día, el peligro que el unicornio Black representó para el reino al tratar de completar el hechizo de incineración global fue lo que me convirtió en un defensor de esta tierra, haber conocido sus rincones, sus equestres, sus costumbres y haber visto con mis propios ojos la injusticia de antaño; me pudo dar una vista más amplia, más objetiva y ciertamente más equitativa de lo que sucedía.

Mucho ya dije del periodo en el cual la esclavitud enmascarada de los ponis terrestres fue pan diario de sus vidas, el tormento que los fustigaba de sol a sol no puede entenderse, aun por mí, pues no lo sentí con mi carne, no viví hambrunas, no vi a mis seres queridos morir a causa de los castigos "ejemplares" de los señores esclavistas, nunca pude sentir todo aquello en mi propia piel y por ello mi capacidad de entenderlos está limitada aunque no por ello abandono la tarea de intentarlo.

Nuevamente recuerdo aquella expresión de verse con los ojos del amo, para finalmente adoptar la vista del amo y dejar la propia. En un pasado, por lo que dicen leyendas libros y demás, los ponis terrestres eran una nación próspera, pacífica y respetada por sus congéneres unicornios y pegasos, sus necesidades los obligaban a producir, su incapacidad para la magia los obligaba a trabajar la tierra con sus propios cascos, de construir, fabricar, en fin. Por aquellos tiempos, ningún poni terrestre se avergonzaba de ello, la desigualdad entre sus hermanos con alas y cuernos se había clavado al requerir de ellos para su protección y para levantar el día y la noche. Aquella necesidad con el tiempo se transformó en una jerarquía que mantenía a los unicornios a la cabeza, seguidos por los pegasos y al final, incluso después de otras criaturas que se unieron al reino de Equestria, se hallaban los ponis terrestres. Estos, generación tras generación tuvieron que aguantar cambios cada vez más drásticos, hasta que finalmente se pudo llegar al reino completamente desigualitario.

"El que se dedica a consumir y el que produce, entre estos dos por alguna razón el segundo salió perdiéndolo todo y el primero llegó a pensar que todo era obra suya" Ese pasaje del libro de Smart Cookie me tiene rondando la cabeza desde hace meses, reconozco que hasta estos días no pude entenderla en toda su magnitud.

Los unicornios y pegasos, después de someter paulatinamente a los ponis terrestres, se convencieron a sí mismos de su superioridad frente a ellos, se autoproclamaron como los constructores y pensadores del mundo equino, pensaron que fueron ellos quienes expandieron Equestria hasta sus últimos confines, se convirtieron en la raza superior; pero siempre olvidaron que fueron los ponis terrestres quienes realmente procuraron la conquista, expansión y prosperidad de Equestria.

Su sudor, su sangre y sus lágrimas conformaron el líquido vital de todo el reino de ponis, este creció a medida que crecieron las injusticias, las injurias, a medida que los ponis terrestres descendían más y más dentro de la escala social, hasta que finalmente fueron menos que escoria.

Ser poni terrestre era la peor de las desgracias posibles, los estudios de Clover en la reproducción de los ponis fueron polémicos, pero ciertos; los ponis terrestres tenían una capacidad asombrosa para reproducirse con las otras razas, cuando algún patrón, señor, amo lograba "poseer" a alguna de sus esclavas, era muy probable que la criatura adoptase los genes del padre y la criatura naciera unicornio o pegaso según quien haya sido el padre. No se sabe nada en cuanto a la concepción cuando el macho es poni terrestre y la hembra es pegaso o unicornio, pues tal aberración nunca se dio.

Mas ahora que las otras especies han visto caer su mundo, literalmente, los ponis terrestres los han acobijado en Green Field, aunque su resentimiento es enorme, cuestionan la decisión de Avid; pero este tiene una habilidad discursiva y de liderazgo tan grande que puede convencer a cualquiera. Sin embargo, esconder lo que ocurre no lo enfrenta, solo lo esquiva y me temo que Avid está cometiendo error tras error.

Al enviar a la mitad de su ejército a destruir la montaña y liquidar a Discord, está condenando a gran parte de la defensa que la ciudad posee. Green Field es el último punto de resistencia de toda Equestria y es lamentable, los pegasos y los unicornios mueren de hambre porque no se les posibilita alimento alguno y si se lo hace, se cobran precios completamente absurdos, muchos tratan de abandonar la ciudad, pero la guardia no se los permite; debilitados, acorralados, pegasos y unicornios se quedan impotentes ante las decisiones de Avid. Este presidente es el menos apropiado para estos tiempos de necesidad. No se requiere a un gobernante con apetitos egoístas de poder, se requiere a un líder con cabeza fría, de temperamento adecuado y de un sentido de protección hacia su pueblo; necesitamos al rey Bastardo…

Pienso en una solución al problema y como salida alternativa siempre me llega a la cabeza el estudio de mi querida aprendiz donde terminaba explorando la posibilidad más alocada de todas: la concepción de un alicornio.

Es de conocimiento común, el hecho de que los alicornios no existen, pero Clover pudo acercarse a una explicación coherente de ello. Sostenía que para que un alicornio naciera, se debía llenar una serie larga de requisitos; primeramente una reproducción libre entre todas las especies de ponis, es decir, pegaso, unicornio y terrestre por un periodo de al menos dos décadas y por razones que aun escapan a nuestro conocimiento. Los diferentes ponis dentro de la región donde se aplicó esta libre reproducción podrían, en teoría, compartir cierto linaje de las tres especies que finalmente podría desembocar en la unión de dichos linajes en uno solo. Esto es, el alicornio.

Lamentablemente si aceptamos toda esta teoría, nos quedamos aturdidos ante la realidad pasado y la actual, en esta sociedad en la que vivo actualmente y en la anterior, nunca se podría haber dado la concepción de un unicornio, al menos no de forma natural, pero aquí entra nuevamente una idea que he venido pensando. Alguna vez escuché de la leyenda de un demonio que podía combinar diferentes criaturas bajo el cuerpo de una, esta ganaba todas las características de las especies que la componían. Desafortunadamente, la leyenda no da pautas de un hechizo o de algún artefacto mágico utilizado para ello. Sin embargo, he pensado mucho en realizar recrear el hechizo, si es que alguna vez ha existido. Porque las leyendas de los alicornios nos muestran que estos poseen la fuerza de un poni terrestre, una magia superior a la del unicornio y la capacidad de poder volar como un pegaso.

En estos momentos, mientras busco salidas alternativas, no puedo evitar abordar estos temas con una seriedad mucho mayor a la de antes…

El escrito termina con una mancha grande de tinta, como si el tintero hubiese derramado su contenida, como si se hubiese caído o el escritorio completo en el piso.


Eso es todo por hoy amigos, verdad que se está poniendo más interesante. Nos leemos la semana que viene.