Sorpresas:
-Bien hecho, mi querida Bella, sabía que podía confiar en ti, puedes irte.-Esas palabras lo eran todo para Bellatrix Black, absolutamente todo. Estaba feliz, se dirigía hacia la puerta, pero no pudo terminar su camino, ante los ojos de su orgulloso señor, Bellatrix calló al suelo.
Por primera vez desde que Tom Riddle había dejado paso a Voldemort que este tuvo miedo fue al enfrentarse en un batalla a Lily Evans, su pureza le desarmó. La segunda vez que volvió a sentir esa sensación, fue al mirar a los ojos de Harry Potter antes de "matarlo". Se juró no volver a sentirlo, pero ahí estaba él, tan poderoso y frío y temblando de la cabeza a los pies al ver a su más fiel seguidor derrumbado frente él. Se acercó a la mujer, se arrodillo muy cerca de su cabeza y agarrando esta entre las manos, la apoyó en sus rodillas.
-Mi mi señor...-La voz de Bellatrix dejó de salir. -Le he, te he fallado Tom-Voldemort sintió una leve punzada en su corazón.
-Déjalo Bella, todo está bien así-Silencio-Has sido mi más fiel seguidora y nunca me has fallado- Voldemort espera que la morena muriese pronto, no podía resistir esa situación de debilidad, simplemente no podía, le recordaba a cuando todavía no era temido, a cuando era un simple alumno, a cuando era otro mago más.
El pulso de Bella iba disminuyendo a la vez que el de una castaña que era abrazada por un rubio lleno de dolor, se recuperaba. Era débil, casi no se notaba pero Draco Malfoy oyo ese "bom-bom" que tanto deseaba oir, miró a su Hermione, pero nada, seguía inmóvil, inerte. Estaba volviéndose loco, solo podía ser eso.
Otra vez, ese corazón estaba vivo, no podía ser otra cosa, era el latido de un corazón. Apoyó su oreja cerca del corazón de la chica, pero nada, no había sonido alguno.
-Estás loco Draco, ella está muerta y no va a volver-Se decía una y otra vez el rubio. Lo cierto era, que si alguien huviera visto la escena, lo hubiera tachado de loco.
Sin embargo, por algún extraño motivo, el chico sonrió, nunca había tenido verdadera fe en ello, pero ahora, no era fe era devoción. Se acercó lentamente al cuello de la chica, agarró la cadena y sostuvo el objeto que de ella colgaba. Se anillo, ese que tanto había llevado, del que tanto había presumido, ese mismo que regaló a la chica las pasadas Navidades, ese anillo, ese y solo ese era del que provenían esos latidos.
Lentamente, el corazón de Bella dejó de latir para dar paso a otro corazón latiente. Hermione, abrió la baca para coger todo el aire que pudo, se incorporó desaciéndose del abrazo del chico, para volver a abrazarlo más fuerte si era posible.
-¡Hermione! Mi Hermione, ¿qué iba a hacer yo sin ti?-El chico besó a la chica, luego su mejilla, sus ojos, no sabía que parte de su rostro había besado y cual no.
-Ddraco, Draco-Silencio.Mirada entre ese mar gris y ese mar miel.-Te quiero-Draco no pudo resistirlo, beso a la chica.
-Yo te adoro, Herms-Contestó el rubio. -¿Qué ha pasado?-
-No lo se, creo...-Un fuerte gritó salió de la boca de la castaña a la vez que dirigía su mano hacía el antebrazo en el que tenía su tatuaje, subío la manga, el tatuaje estaba desapareciendo. Draco miró la escena asustado, preocupado y confundido.-Creo que me mareo-Esas fueron las últimas palabras que recordaba haber dicho la chica.
Tras dos semans en la enfermería, cientos de visitas de sus amigos y la presencia inseparable de Draco, Hermione Granger volvió a abrir los ojos, al hacerlo se encontro con unos ojos azules que la miraban a través de unas gafas de media luna.
-Pro, profesor Dumbledore-Dijo la castaña.
-Señorita Granger, ¿cómo se encuentra?. Creo que debemos mantener una pequeña conversación-Añadio el hombre.
-Bien, o eso creo.-Fue lo único que respondió la chica.
-¿Alguna explicación sobre lo sucedido?- Silencio, la castaña negó con la cabeza.-Vera, señorita Granger, Hermione- El profesor se acomodó en una silla cercana a la cama. -Creo que debe agradecer al señor Malfoy su regalo y el que no se haya saparado de usted, el profesor Snape tuvo que hacer verdaderos esfuerzos para que volviera a las clases.-Hermione no pudo evitar sonreir como una tonta.-Ese anillo-Dijo señalándolo-le ha salvado la vida, pero también hay otro hecho importante. Creo que ahora es libre, que ya no tiene ninguna conexión con Bellatrix. ¿el por qué? Ella no te dejó luchar y en su orden, el respeto entre sus componentes es fundamental. No se lleve a engaño, si usted está viva es por la magia del anillo. Si Bellatrix está muerta es por su poca lealtad a las Grey.-Ante esa revelación Hermione se quedó perpleja, nunca hubiera imaginada eso. Lo del anillo lo imaginaba, pero lo otro...-Bueno, ahora descanse, que en breve tendrá varias visitas-Con esas últimas palabras, Dumbledore revolvió el pelo a la chica y se despidió.
A los cinco minutos, en la enfermería apareció la inconfundible voz de Draco Malfoy.
-Señor Malfoy, estamos de suerte, la señorita ha despertado- Dijo la enfermera. Al oir esas palabras, Hermione se hizo la dormida y Draco corrió hacia su cama. Tras observarla unos segundos, decidió que si ella quería jugar, el jugaría. Se acercó lentamente a la cama, se sentó en el borde y esperó unos segundo que a la actriz improvisada le parecieron horas. Después de eso, acercó un dedo al cuello de la chica y empezó a recorrerlo, pacientemente, esperando a que ella reaccionara. Por su parte, Hermione se estaba volviendo loca, ya no podía más. Abrió los ojos y sin darle tiempo de decir o hacer nada, se apoderó de la boca del chico como tantas veces él había hecho lo propio. El beso fue una sorpresa para el rubio por varias razones, por un lado, la chica a la que había visto morir y a la que se dio cuenta querer demasiado, se sintió vacio sin ella, en ese momento con esa acción, se estaba encargando de llenar dicho vacío, de recordarle que ella era su dueña y que todo él le pertenecía. Por otra parte, esa forma de besar, de arrebatar los besos, de no dar tiempo a hacer nada a la víctima, era suya, tenía su sello y ahora mismo lo estaba experimentando, por lo que en el interior de Draco Malfoy se estaba produciendo una tormenta de sensaciones que por primera vez se negaban a ser controladas. Cuando el oxígeno era necesario para ambos, Draco apoyó su cabeza en el hueco que queda entre el cuello y el hombro derecho de la chica, se sentía mareado y deseoso de más besos. Después alzó la cabeza y miro esos ojos color miel, esa naricilla, ese pelo rizado que tanto había temido perder y lo grabó en su mente. La situación que se vivía en esa habitación solo podría describirse como intensa. Esa intensidad se vio interrumpido por una tropa de amigos de lo mas contentos que deseaban volver a tener a su Hermione entre ellos.
-¡¡¡Herms!!!-Gritó una pelirrija mientras corría hacia ella. Abrazó a la chica hechando literalmente a Draco, que aun se sentía flotando en una nube. El resto llegaron con algo más de calma, pero la calma duró poco.-¿CÓMO ESTÁS?- Preguntaron todos a la vez. Ron decía no se que, Harry, Theo, Pansy, Luna...hasta Blaise estaba preocupado. En ese momento Hermione se sorprendio de ver a los "enemigos" por excelencia hablando, riéndose, hasta ella lo hacía. Se dio cuenta de lo feliz y afortunada que era por estar allí, rodeada de esas personas y con todos esos prejuicios olvidados.
La palabra para describir ese día era SORPRESA o eso mismo dijo el propio Sirius Black cuando llegó a la enfermería acompañada de Narcissa, hasta Lucius la fue a ver, aunque obviamente esperó a que el ambiente fuera más familiar, es decir, a que estuviera solo y cuando fue sorprendido por su mujer e hijo no puedo mantener la compostura y sonrió abiertamente a su mujer. Porque si otro persona había cambiado ese era Lucius Malfoy, ahora adoraba a su mujer, a su familia e incluso trataba de llevarse bien con Sirius, pero el merodeador no le ponía las cosas fáciles alegando que un poquito de diversión no hacía mal a nadie.
Pero también hay que tener en cuenta, que en un lugar mucho más apartado, Lord Voldemort también experimentaba esa sensación, porque acababa de comprender que tras intentar durante años enterrar a Tm Riddle, evitar sufrir y con ello querer, en ese momento hechaba de menos a Bella, hechaba de menos sentir y hechaba de menos a Tom Riddle.
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Bueno, aquí otro capítulo, espero y deseo que os haya gustado, que ya no tenga que mirar por la calle o el correo por si alguien me persigue o quiere matarme con una carta bomba por lo del capítulo pasado. Me declaro inocente, jeje.
Espero que dejeis vuestra queridísima y siempre ansiada opinión.
Pronto actualizaré o no, todavía no lo se, porque no se del tiempo que voy a disponer en las próximas semanas.
Como siempre con mucho, mucho cariño. Besos. Angels (",)
PD: También he actualizado mi otra historia, por si a alguien le interesa.
