Hola a todos, en primer lugar voy a disculparme de nuevo por tardar tanto en actualizar, vereis, resulta que no encontraba la inspiración para escribir y además he tenido bastantes problemas personales. Segundo: los sucesos ocurridos en Harry Potter y el Misterio del Príncipe en este fic cambian por completo, hasta ahora he sido más o menos fiel a los libros, pero ahora ya no lo seré. Tercero: muchas gracias a todos por vuestra paciencia.
Este capítulo se lo dedico a Marbard, que siempre me da ánimos y ayuda para continuar con esta historia (desde aquí yo también la animo a que continue con su GinTonic ).
Respuestas a los reviews:
-clio: Bueno, como verás en este capítulo, no hay mucha celebración. Y no se si Ginny es floja para el estudio, pero estoy de acuerdo en lo que si quiere ser auror tendra que ponerse pilas... No creo que Voldemort vaya a hacer el exámen por ella...jajaja... Gracias por tu review.
-marbard: Si, la historia de Riddle es triste, pero en este capítulo Ginny descubrirá que igual Riddle no estaba muy acertado al describir la relación que tuvieron sus padres. Gracias por todo, marbard.
-memoriesofkagome: Bueno, el pasado de Riddle es una de las claves por las que se convirtió en lo que Voldemort, creo que es hora de que alguien le baje de su nube y le muestre lo que en realidad pasó con sus padres, así lo mismo se replantea un par de cosas. Gracias por leerme.
-lauri malfoy: Ya verás donde va a parar esto... de hecho no quedan muchos capítulos ya. Gracias por leerme.
-McGo: me alegra que te guste el fic. Gracias por tu review.
-fjc Nix: He tardado pero aquí está la actualización, gracias por leerme.
-valentina: Si, pobrecito, crecer en un orfanato deber ser terrible, pero crecer con los Dursley tampoco debe ser muy divertido. Gracias por tu review.
-bechi: Me alegra que te guste el fic. Gracias por leerme.
-Andrea: Gracias por tu review. Me alegra mucho que te guste el fic, bueno pues aquí tienes otro capítulo.
-en los mundos de yupis: Hola, no se si me conoces de algo para decir que estoy sola y odiada, pere para el próximo comentario que dejes, te agradecería que fuera sobre el fic o sobre Harry Potter y no sobre mi persona. En cualquier caso, gracias por leerme.
-Rowena: Me alegra que te haya gustado mi historia. Si, tardo mucho en actualizar últimamente, antes no era así, subía uno o dos capítulos al mes. Intentaré acutalizar con más rapidez. Gracias por tu review.
-Valenangeltina20: Gracias por leerme, me alegra que te guste el fic.
-xxxxInu girlxx93839: Pues aquí tienes la continuación, espero que te siga gustando. Gracias por tu review.
-gerudogirl love: Me alegra que te guste este GinTonic, y bueno, aquí está en nuevo capítulo. Gracias por leerme.
Capítulo 21: Dos versiones, una verdad.
Riddle y Ginny mantuvieron una conversación cordial esa mañana, no volvieron a tocar ningún tema relacionado con el pasado de Voldermort; aunque Ginny intuía que esa era una de las claves para descifrar a ese ser en el que Tom Riddle se había convertido. Crecer sin padres en un lugar vacío emocionalmente debe marcar a cualquiera, pensaba ella, además de sólo, Riddle debió sentirse como un bicho raro al desarrollar unas habilidades que los otros niños no entendían; Ginny supuso que su amante prohibido no hizo muchos amigos en aquel orfanato; y si se paraba a pensar en la infancia que Voldemort había tenido, no podía culparle por haberse convertido en un ser frío y desconfiado… Sin embargo Ginny no podía evitar hacer paralelismos entre Harry y Voldemort, por lo que ella sabía la familia del chico que sobrevivió había sido muy cruel con él y en el colegio muggle tampoco había sido el rey de la popularidad precisamente y a pesar de todo eso, Harry era un chico afable, cálido y bueno mientras que Voldemort era todo lo contrario… ¿serían los genes?, se preguntaba Ginny… ¿o tal vez simplemente ambos tenían distintos caracteres? ¿hasta qué punto pueden influir los traumas de la infancia para forjar una personalidad? Definitivamente no tenía la respuesta a esas preguntas…
-Lo mejor será que se vaya buscando un buen loquero… -concluyó Ginny en voz baja.
Las vacaciones iban pasando y ella se sentía sola la mayoría del tiempo. Riddle apenas estaba en casa e incluso algunas noches ni siquiera durmió con Ginny. Ella comprendió que sus turbios asuntos le mantenían demasiado ocupado, entonces ¿qué sentido tenía haberla invitado a pasar las vacaciones con él?, se preguntaba ella una y otra vez. Posiblemente para tenerla controlada… o para mantenerla a salvo.
Ginny de pronto se sintió demasiado joven e inexperta, ella era una pieza clave para los planes de unos y de otros y francamente la asustaba que tiraran de los hilos sin que ella se percatase de que eso estaba ocurriendo.
El día de su regreso a Hogwarts estaba cada vez más cercano, la muchacha conocía ya lo suficiente a Voldemort como para darse cuenta de que últimamente algo importante mantenía muy ocupada su mente. Se mostraba más callado y tenso que de costumbre, alguna de las conversaciones que mantenía la pareja se reducía a un intercambio de monosílabos y algunos de los mortífagos habían acudido varias veces a la mansión Riddle con una frecuencia inusitada. Algo se estaba gestando en el seno de la organización de los mortífagos y Ginny poseía suficientes datos como para saber que los planes del Señor Tenebroso se centrarían en su colegio y en el anciano director. Fuera lo que fuese lo que Draco y Voldemort tramaban, la peliroja esperaba que nadie resultara herido. En realidad para ella seguía siendo muy difícil asimilar que su amante era la persona responsable de la guerra en la comunidad mágica, y que además era culpable de innumerables muertes, torturas, desapariciones y otro tipo de calamidades... Preferia no pensar en eso, únicamente se dedicaba a disfrutar de las sensaciones que Riddle despertaba en ella.
La última noche que pasaría con Riddle fué un tanto extraña, no hubo emotivas despedidas ni nada por el estilo. Ella se hallaba en el salón, recostada plácidamente sobre su sillón preferido y sosteniendo un libro muy bien encuadernado. Sería ya el tercero que tomaba prestado de la biblioteca de la Mansión Riddle durante su estancia esas vacaciones. Acompañada de las tibias lenguas de fuego que brotaban de la chimenea y del melodioso tic-tac del reloj de pared, Ginny se sumió en el mundo de fantasía que la brindan los libros. Voldemort estaba cómodamente sentado a su lado, su jóven rostro tenía una expresión pensativa.
-Ginevra... -la llamó Riddle.
Ginny salió de sus ensoñaciones y girando lentamente la cabeza hacia el Señor Tenebroso respondio:
-¿Si?
-Es hora de cenar, es tu última noche aquí de modo que ordenaré que preparen algo especial -afirmó Riddle.
-Ahh... bien, de acuerdo -dijo Ginny con la voz un tanto apagada.
-¿Qué te acurre? -preguntó el acercándose a la muchacha.
-Nada, es una tontería... -respondió Ginny tiñendo ligeramente cada palabra con una nota triste- Bueno, verás, es que recuerdo que en mi casa las cenas de despedida las organizamos entre todos, ayudando a nuestra madre a cocinar, preparando la decoracion y todo eso...
-Pues si estas dispuesta, podemos solucionar ese pequeño detalle -sugirió Voldemort.
Esas palabras sacaron a Ginny de la lectura, apartó su libro y con expresión excéptica pregunto:
-¿De verdad estás sugieriendo que nosotros mismos preparemos la cena?
-Pero tengo que decir que nunca me sentí atraído por los conjuros domésticos, de modo que... -dijo Riddle.
-Ah, no importa, yo tampoco -interrumpió Ginny contenta- pero nos las apañaremos.
Ambos bajaron a la cocina, que era como el resto de la casa, es decir, espléndida y muy amplia.
-Podríamos empezar por preparar la masa para las tartaletas -sugirió Ginny con entusiasmo- luego nos encargaremos de la sopa de cebolla y del asado... El pastel de chocolate será más complicado pero aún así...
Mientras iba pensando en voz alta, sacaba cacharros y útiles de cocina de unos y otros aparadores. Cazuelas, platos, cuchillos, un rodillo, vasos...
-Veamos -miró a Riddle que no parecía tan convencido como Ginny de que aquello fuera a ir como la seda- ¿porqué no me traes...? mmmm... a ver...si... Necesitaremos, huevos, harina, leche, sal, cebollas, un pollo, pan, chocolate... No eso para el final...
Riddle casi se fué un poco aliviado a por lo que Ginny había pedido, el hecho de haber estado sola y sin nada que hacer durante una semana, hacía que se tomara esa tarea con una efusividad y un entusiasmo desconcertantes. Cuando regresó, hacía levitar con la varita todo lo que Ginny dijo que iba a necesitar, lo dejó sobre la mesa.
Ginny comenzó mezclando huevos, harina y leche en un gran bowl, sin embargo esa masa no tenía la consistencia que debería porque al amasarla con el rodillo, se expandió y no dio signo alguno de compatación. Miró a Riddle y dijo:
-No lo entiendo, si lo he hecho prácticamente como mi madre...
-Igual deberías probar con otra cosa -sugirió Riddle y tososió en un claro intento de conterer la risa.
-Igual deberías probar a ayudar -rebatió Ginevra- Venga, prueba a... a cortar cebollas, en tiras finas.
Ridlle movió su varita pero...
-¡No! Con magia no tiene gracia...
-No tiene gracia de ninguna manera... -murmuró Riddle cogiendo un cuchillo, aunque Ginny no lo escuchó.
Ginny por su parte intentaba preparar el pollo para el asado, pero estaba empezando a fracasar de la misma manera que con las tartaletas.
-De verdad que no lo entiendo... -murmuró ella confundida- En teoría esto era fácil...
-En teoría tu sabías lo que hacías -vovió a murmurar Riddle pero esta vez ella si lo escuchó.
-Muy bien -dijo ella poniendo los brazos en jarras- Entonces dejemos al mago más grande de todos los tiempos lidiar con la cena, supongo que eso no será problema ¿no?
-Yo ya dije que esto no se me daba bien, Ginnevra -contestó él- pero no me negarás que por lo menos estoy haciendo más avances que tú.
Esto último lo dijo casi riendose y señalando el montoncito de cebolla perfectamente cortada en tiras tan iguales, que parecían casi medidas al milímetro. Claro, pensó Ginny, seguramente también era un genio en pociones y eso de cortar los ingredienes no lo había olvidado. Eso no la hizo sentir mejor, Riddle tenía razón, ella era un desastre en la cocina mientras que él, al menos, hacía a la perfección lo que Ginny le había pedido. Respiró hondo, se calmó un poco y dijo:
-Bueno, tendré que ponerme con el postre de chocolate y luego...
-Si, a este paso me parece que nuestra cena consistirá sólo en eso -dijo Riddle conteniendo la risa de nuevo- aunque visto lo visto hasta ahora, apostaría por que esta noche ayunamos -añadió y esta vez ya si que no logró conterer una carcajada.
Ginny, enfada y frustrada, cogió un huevo y sin pensar un instante en lo que hacía se lo estampó a Riddle en la coronilla. Voldemort que no se lo esperaba, notó como el líquido viscoso descendía por su cabeza y acto seguido movió su varita y todos los huevos fueron volando en dirección hacia Ginny, que intentaba escabullirse como podía mientras gritaba:
-¡Con varita no se vale!
-Como quieras -dijo Riddle tranquilamente- mientras cogia un puñado de harina y se lo arrojaba a Ginny.
Ella por su parte también le arrojaba toda la comida que podía y con precisión certera, no por nada era la mejor cazadora de Griffindor. Además se había atrincherado detras de la volcada mesa mientras su objetivo levantaba también una barricada con unas sillas. Mientas se lanzaban comida, decían alguna frase como: "¿No decías que no cenaríamos nada? Pues aquí tienes huevos revueltos" o bien "No me extraña que Griffindor no ganara la copa de Quiddich este año, con cazadores con esa puntería... Y se supone que eres la mejor ¿No? JAJAJAJAJA ".
Ella se levantó corriendo y le arrojó una botella de leche y Riddle al intentar detenerla resbaló y con el Ginny y ambos cayeron al suelo, ella encima de Voldemort. Ambos se miraron y se echaron a reir. El aspecto que ofrecían era cuando menos, cómico: cubiertos de migas de pan, huevo, agua, harina y demás.. por todas las partes del cuerpo. Eso no evitó que Ginny uniera sus labios a los de Riddle y ambos se besaran con pasión, Voldemort cambió de postura dejando a Ginny bajo su cuerpo, volvió a besarla retierando el pelo rojo de la muchacha de su cara, ella sujetó con fuerza la nuca de Voldemort pringándose aún más las manos con los restos del primer huevo que ella había estrellado en su cabeza. Él, se levanto, tendió una mano a Ginny y dijo:
-¿Qué te parece un baño?
Por supuesto ella aceptó encantada. Riddle amplió la bañera mediante magia y comenzó a desabrochar su camiseta, pero la mano de Ginny lo detuvo y ella misma continúo el trabajo, lentamente, botón por botón, se deshizo de esa prenda de vestir, Riddle la imitó y se ocupó del jersey de Ginny y ambos fueron desnudándose en silencio y con calma, mientras de dedicaban profundas miradas. Riddle fué el primero en tumbarse en la bañera llena de agua y Ginny se colocó tumbada con su espalda apoyada en el pecho de Tom, mientas el vertía agua espumosa sobre su cabeza.
-Ha sido divertido -dijo Ginny con una sonrisa.
-Extrañamente divertido -confirmó Voldmort.
Ginny pensó que para él, divertirse con algo tan trivial como una guerra de comida, si debería ser extraño. Sin embargo para ella fué como si no hubiera salido de La Madriguera y se estuviera peleando con Fred, George, Ron y los demás. Riddle la estaba pasando una esponja por la espalda suave y sensualmente, ella se impacientó y se giró para besarle, Voldemort no opuso resistencia pero cuando ella intensificó ese beso, dijo:
-Ginevra, tranquila, lo bueno se hace esperar.
Dió un pequeño bufido en forma de protesta, pero pensándolo mejor, esa era su última noche con Riddle y debía ser especial. Cuando creyeron que estaban completamente limpios, salieron de la bañera, se secaron se pusieron algo de ropa comoda.
-Necesitaremos que nos prepare esa cena ese elfo doméstico -afirmó Riddle.
-Y de paso que limpie la cocina, porque ahora mismo parece una zona de conflicto -sugirió Ginny.
Ellos compartieron algunos besos más en el dormitorio, tumbados plácidamente sobre la cama. Cenaron ambos tranquilamente, aunque con cierta impaciencia, pues Ginny aún notaba en su cuello el ardor de los besos de Voldemort y deseaba más. Riddle también parecía compartir ese pensamiento con Ginny pues se levantó y, dirigiendo una misteriosa sonrisa a la chica, salió del salón. Ella inmediatamente se puso en pié y llegó al dormitorio y se echo los brazos sobre el cuello de Voldemort con efusividad mientras le besaba. Para desesperación de Ginny, él permanecía demasiado tranquilo, era como su quiesiera apagar el fuego interior de Ginny con el halo de hielo que siempre le rodeaba.
Riddle tomó a Ginny por la cintura con un brazo y la tumbó sobre la cama, besándola y retirando la ropa del cuerpo de la muchacha. Ginny se dejó llevar, estaba ardiendo de deseo pero su corazón también palpitaba velozmente por Riddle. Los dos yacían desnudos sobre el colchón, las manos de ambos recorrían firme y tranquilamente el cuerpo del otro mientras se besaban; Ginny estaba tan embraigada de todas esas caricias que a penas percibió cuando Riddle dió el paso definitivo.
Fue una noche de placer y de emociones para Ginny, durande el acto, apenas de habían dirigido la palabra pero sus cuerpos ya se habían expresado por ellos. Se durmió tranquilamente aunque tuvo un extraño sueño: Snape, iba de regreso a Hogwarts con ella, pero llevaba un raro gorrito de Papá Noel en la cabeza, se burlaba de las vacaciones de Ginny y convirtió el baúl de la muchacha en un sapo como Trevor, pero de mayor tamaño, que la perseguía croando agresivamente mientras Snape reía con fuerza, luego Ginny vió horrorizada como Nagini se echaba encima del sapo, y así se engulló de un bocado todas sus pertenencias.
Despertó al día siguiente, pero encontró la cama vacía. Fué a tomar un baño rápido y preparó su equipaje. Su desayuno estaba en el salón, y tomó lo que su estómago la permitió, pues estaba un poco nerviosa ante la perspectiva de regresar a su colegio; por supuesto que tenía ganas de regresar pero también sabía que ese año tendría muchos problemas a los que enfrentarse así que no la hubiera importado alargar un poco más esas vacaciones. Esperaba a Tom llegase para efectuar su translado hasta Hogsmade, después Snape se encargaría del resto.
Efectivamente Tom Riddle jóven, se apareció con Ginny en la casa de los gritos. Antes de que Ginny pudiera decir nada, Voldemort tomó el rostro de la chica con ambas manos y dijo:
-Ginevra, recuerda, ocúpate sólo de tus asuntos y no hagas ninguna tontería valiente.
-De acuerdo, veré lo que puedo hacer... -respondió ella alicaída.
-Ginnevra -dijo Riddle con un tono severo- hablo en serio.
-Vale, lo capto -contestó Ginny con voz más firme, aunque su cabeza seguía bastante alicaída al respecto.
Sin previo aviso Riddle la besó, ella respondió también. Fué un beso bastante suave y cálido. Y antes de que Ginny pudiera tocar la espalda de Voldemort, este se desapareció y al cabo de unos segundos la fea cara de Snape entró en escena. La sonrisa tonta que es beso de Riddle la había producido, se desvaneció de la cara de la muchacha y fué suplantada por una mueca de disgusto.
-Venga Weasley, no quiero desperdiciar con usted mas tiempo del estrictamente necesario -recitó Snape haciendo desaparecer el baúl de Ginny.
-El sentimiento es mutuo -contestó Ginny.
-Pues no lo parece. ¿A qué espera? Sujétese a mi brazo. Ya -ordenó Snape.
Ginny lo hizo y ambos se aparecieron a la entrada de Hogwarts, Ginny fué conducida hacia el castillo y una vez dentro, se encaminó hacia su torre. Casi todo el castillo estaba vacío, y ella lo agradeció porque se suponía que había estado en la enfermería y no tenía muchas ganas de contestar a preguntas sobre su estado de salud. Al llegar a su dormitorio, encontró que su baúl ya estaba allí, asi que lo primero que hizo fué deshacerlo, al menos eso mantendría su mente ocupada. Al ir retirando libros de hechizos, ropa, plumas y demás se dió cuenta de había un objeto extraño entre sus pertenencias que ella no había dejado allí. Era un paquete cuadrado y envuelto en papel de color plata. Llena de curiosidad, tomó el paquete con intención de abrirle pero justo en ese momento, cayó sobre la colcha de su cama de dosel una preciosa pluma dorada y roja junto con una nota que decía: "Helado de manteca de cacahuete".
Ginny soltó el paquete y cogió la nota de Dumbledore.
Vaya, otra vez el viejo cotilla -pensó ella mientras se encaminaba hacia el despacho del director.
Suponía que querría preguntarla por las vacaciones y no se equivocó. Lo más divertido de aquella reunión fué la cara que puso Dumbledore cuando Ginny le relató con todo detalle los sucesos ocurridos en la cocina de la mansión Riddle. Lo menos gracioso y más impactante para ella fué escuchar la segunda versión de la historia de Riddle. Por lo visto su madre engañó a su padre con un potente filtro de amor durante largo tiempo, un detalle que Voldemort desconocía... Se preguntó que cuál de las dos versiones sería la verdadera, pero optó por creer al director, ya que este conocía ciertos detalles que Riddle ignoraba y que corroboraban la historia del director. Cuando Ginny terminó su charla con Dumbledore, creía que había sacado algo productivo del encuentro, sin embargo no sabía si encontraría el valor necesario para contarle a Voldemort que su madre no era tan santa y que su padre no era tan cabrón.
A medida que transcurría la mañana, fueron llegando más alumnos de Hogwarts, listos para comenzar un nuevo trimestre.
Fin del capítulo.
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