CAPÍTULO 21: MADRIGUERAS DAIMON.

(Voz de Fury)

"¡Cuidado!" Gritó Lili mientras se peleaba contra unos daimons desarmada y uno de ellos iba a perseguir a una de las víctimas.

Por suerte, yo estaba allí, con un salto me puse sobre el contenedor y de allí me subí a una escalera de emergencia para con otro salto caerle encima al daimon y arrancarle la garganta antes de girarme hacia Lily para ver que aún desarmada, la chica era la caña. No paraba de hacer movimientos rápidos, volteretas y golpear a los daimons que la atacaban con todo lo que tenía, sus extremidades y hasta ellos mísmos al mandarlos volando unos contra otros.

Podía entender por qué cada día estaba algo tocada al volver a casa, con aquella actividad era normal, a veces creo que incluso se le daba mejor ese tipo de lucha que el pelearse con armas.

No, se le daban igual de bien.

En cuanto se hizo con la espada corta que había llevado en la espalda me quedó bien claro que la chica era demasiado buena con la espada y sobre todo, con las cuchillas lanzables que aún conservaba y otras que fue recogiendo del suelo en medio de la pelea.

Y cuando finalmente quedaba uno, ese uno se quedó mirándonos a ella por delante encorbada y lista para tirarle un ataque y a mí bloqueándole la salida y gruñéndole con los dientes desnudos y el pelo erizado y eso sí que pareció asustarle.

"¿Qué vas a hacer ahora que te has quedado solo?" Preguntó ella sonriendo con ironía y con sangre brotándole de la cabeza y tiñéndole media cara con chorretones de sangre casi seca. "¿Vas a llorar como hace siempre el resto antes de morir solos?"

El tipo entonces gimió sujetándose el brazo y un segundo más tarde saltaba hacia atrás por mientras Lili tiraba un puñado de polvo al tipo y entonces veía una pequeña grieta iluminada en medio del aire por donde ella saltó y yo la seguí.

"Oh, mierda..." Gemí en mi mente al ver dónde habíamos caído.

Parecido a un templo antiguo pero con claros motivos oscuros, solo que en lugar de sacerdotes o beatos rezando, había allí como una centena de daimons que tras mirarnos sorprendidos por no esperarnos allí, algunos se rieron al ver que eran tropecientos y nosotros solo dos.

"Eso, reíros ahora que podéis." Les dijo Lili con ironía. "Pronto no seréis más que charquitos putrefactos de polvo asqueroso."

(Salto espacio temporal)

"¡No!" Grité asustado mientras Lili me abrazaba para salir con una explosión a nuestras espaldas para caer rodando en un callejón lleno de luz. "Oh, mierda." Pensé al ver que Lili comenzaba a enrojecer y comenzando a tirar de ella antes de oir un sonido como de freidora y darme más prisa hasta que decidí destrasformarme a riesgo de empeorar mis lesiones y cogerla en brazos para taparla con lo primero que encontré que fue un toldo que arranqué de su sitio antes de salir corriendo desnudo por la calle, suerte que aún estaba amaneciendo y no había demasiada gente por la ciudad, eso me permitió llegar a casa casi sin problemas aunque me vio bastante gente.

En cuanto llegué a la casa, abrí la puerta casi de una patada y haciendo malabarismos con las dichosas llaves y Lili entre mis brazos y entré cerrando con el trasero antes de ir a apresurarme a dejarla tendida en la mesa para poder atenderla mejor.

"Una noche movida." Dijo una voz conocida desde el sofá. "Ya os he visto dando un espectáculo en la red."

"¿Quién e...?" Dije para girarme y ver a Aqueron tirado en el sofá con las gafas quitadas. "Ah, eres tú. ¿Qué haces aquí?"

"De momento descansar un poco y de paso, ver cómo lo llevábais." Me dijo sentándose con una sonrisa algo irónica. "Pero veo que va todo sobre ruedas."

"Estamos hechos unos zorros y tú dices que va todo sobre ruedas." Le dije. "Creo que la edad te ha afectado."

"Un momento." Dijo fijándose mejor en ella y perdiendo la sonrisa. "¿Qué ha pasado para que esté así?"

"Se ha pegado con gente." Afirmé.

"Ya, pero nunca la había visto así." Me dijo. "Y no había previsto que en peleas normales acabara así."

"Será porque no era una pelea normal." Afirmé regresando con el botiquín del baño. "Yo diría que... 300 para cada uno."

"NO hay esa proporción de daimons en la ciudad." Me dijo. "A decir verdad, no hay esa proporción de daimons en el mundo a la vez."

Entonces pareció soprenderse de algo y me miró.

"Dime que no es lo que creo que es." Me dijo.

"Apuesto a que no." Le dije. "He exagerado. Eran daimons, humanos y animales."

"Creo que mientes." Me dijo.

"Piensa lo que quieras, no soy uno de tus cazadores para tener que darte cuentas." Le dije ocupándome de la chica como podía. "Mierda, no sé tratar con esto en alguien a quien no creo que le guste tener marcas."

"Si me dices la verdad, yo me encargo de sus heridas." Me dijo Ash.

"No creo que sea necesario." Afirmé reusando contarle nada.

"Muy bien, como quieras." Me dijo. "Si no te importa volveré al sofá; tiene un sofá muy cómodo para dormir. Ya hablaré con ella cuando se recupere un poco."

Desde luego que no iba a contarle nada a ese hombre, ni que fuese un dios ni nada, de mi boca no iba a salir ni una palabra sobre lo que hacía ella cuando caía en mis brazos de la nada.

Le tapé las heridas como pude puesto que sabía que sanarían solas en un tiempo, lo único que hice fue limpiárselas y luego ponerle unos parches notando mi propia debilidad y cómo necesitaba convertirme en lobo.

"Creo que voy a cambiar de forma." Dije. "Si se despierta dile que yo como persona fue a casa de su hermano."

"Claro." Dijo Aqueron sin moverse del sitio. "Aunque creo que no despertará hasta la noche, normalmente cuesta eso recuperarse, pero para sus heridas no tengo muy claro que no vaya a tardar más."

"¿Por qué?" Le pregunté.

"Deduzco que no sabes lo que es que te lancen descargas." Me dijo mirándome por el borde superior de sus gafas de sol. "Eso cuesta a cualquiera."

"¿Y no hay forma de acelerarlo?" Le dije.

"No." Me dijo. "Aunque tal vez… y quiero que quede bien claro que SOLO tal vez, si consiguiese algo de alimento mientras duerme…"

"¿Eso la ayudará a curarse antes?" Le dije.

"Repetimos." Dijo haciendo el gesto de dar marcha atrás con los dedos. "TAL VEZ se recupere más fácilmente."

"Vale, vale la pena hacer la prueba." Afirmé llendo a cogerme algo con filo para hacerme algún cortecito leve.

"Creo que ella prefiere otros medios." Me dijo Aqueron desde el sofá levantando un dedo para señalar a otro punto de la cocina cuando yo levanté un cuchillo que me pareció suficiente para hacer lo que me proponía. "No hace falta que te abras una vena para alimentarla."

"¿Y la sangre va a salir sola?" Le pregunté. "No. Pues la única forma que sé de sangrar es hacerte un corte o clavarte algo, y eso sangra demasiado."

"Como quieras." Me dijo.

Sentir dolor es algo ya habitual en mi vida, un poco más no es demasiado problema, cuando me pincho con el cuchillo cerca de su boca me duele, pero no demasiado, luego muevo un poco la punta para dibujar una pequeña línea que puede cubrirse con la boca perfectamente y entonces se la pongo en los labios.

"Más te vale que no se despierte así." Me dijo. "Nunca bebe directamente del envase, tiene demasiados modales para eso, incluso para ser de la época que es."

"Tú siempre lo sabes todo ¿no?" Le dije mientras sentía cómo ella succionaba inconscientemente, como un cachorro dormido y recién nacido. "¿Cómo puede beber inconsciente?"

"Instinto de superviviencia." Me dijo divertido. "Para cuando comiences a notarte débil o mareado, si no te matará…"

"Ya, cómo no." Asentí.

Era increíble, había visto en la manada a cachorros hacer lo mismo; aún ciegos y recién nacidos, se arrastraban con un instinto increible hacia los pezones de la madre donde les esperaba el tibio alimento; pero nunca había visto a nadie inconsciente chupar alimento como estaba haciendo ella. Hasta que comencé a notar mareo y tuve que separarme para evitar caerme redondo trasformándome en lobo.

"Te avisé de que no le dejaras hacer eso." Me dijo Ash desde el sofá tras haberse puesto un canal de música estridente pero a un volumen decente.

Le gruñí y fui a echarme a uno de los tresillos para echarme una cabezada, ya me había hecho a la idea de que en esa casa apareciese cualquiera que pudiera aparecerse sin más, así que uno más uno menos mientras durmiesemos no iba a ser ningún problema, y seguramente él estuviese allí para algo. No obstante, no acababa de gustarme demasiado que aquel sabelotodo con ínfulas de dios estuviese por allí mientras dormíanmos, así que me quedé dormido mirándole echarse una cabezada en el sofá.

Lo que sí me despertaba al menor signo de movimiento y no pude descansar demasiado; hasta que finalmente, a eso del anochecher, un poco ya de noche, la dama se revolvió un poco y finalmente, despertó.

"Pero bueno, será posible... ¿qué hago yo aquí encima?" Dijo para luego gemir. "Ay, mi cabeza... y mi hombro... me hago mayor... que vergüenza, yo haciéndome mayor..."

"Serás la primera cazadora que se queja de la edad." Le dijo Aqueron desde la cocina.

"Oh, a qué debo el honor de tener al gran cazador Aqueron Parthenopaeus en mi cocina." Dijo levantándose y saltando de la mesa para ponerse en pie.

"Solo venía a hablar contigo sobre cierto... dato que me ha llegado." Le dijo. "Sobre tu próximo trabajo. Y de paso a comprobar qué te había pasado y por qué no te había logrado localizar esta noche hasta que te trajeron aquí hecha unos zorros."

"No uso demasiado el móvil, probablemente se haya acabado la batería." Le dijo ella. "Por cierto... ¿y el listo de Fury?"

"Creo que fue a casa de su hermano." Le dijo Aqueron con ironía.

"Algo que ha hecho bien." Dijo suavemente antes de mirarle. "Bueno, ya me pasaré yo otro rato por allí también, me gustaría hablar con Vane de unos asuntos."

"¿Asuntos como el hecho de que planées tu nuevo destino?" Le dijo él.

"Me encanta cuando me pinchan el ordenador." Dijo ella llendo al frigorífico para sacar un buen trozo de carne para meter en el horno junto con unas cuantas verduras. "¿Te han dicho algo más?. ¿Las páginas donde me bajo el porno?. ¿Las conversaciones subidas de tono y con quién las mantengo?"

"Baja esos humos, cielo." Le dijo Ash con ironía pero serio. "Solo me han dicho que estuviste mirando destinos nuevos. Me preguntaba por qué no volverías a tu casa cuando hubiéseis acabado aquí."

"Me apetecía un cambio de destino temporal." Dijo ella. "Hay cosas que tengo pendientes aún."

"Igual si me cuentas algo, podría ayudarte." Le dijo él.

"Ya, como me ayudas cada vez que pido algo ¿no?" Le dijo ella.

"No puedo decirte qué pasará o por qué te pasan según que cosas." Le dijo él. "Pero si me cuentas un secreto sabes que lo llevaré a la tumba."

La vi dudar un poco, pero finalmente le miró.

"Hay algo muy importante que sé que he olvidado, estoy segura que la respuesta está cerca, pero no sé dónde." Le dijo. "Estoy totalmente segura de que si la busco, acabaré por encontrar la pieza que me falta para este rompecabezas."

"¿Por qué ese empeño en recordar algo que probablemente es mejor que no recordaras?" Le dijo Aqueron. "¿No crees que si lo has olvidado es por algo?"

"No." Negó ella con fuerza. "Nadie tiene derecho a robarme mis recuerdos. Ni cazador, ni siquiera un dios."

"Yo no puedo ayudarte a recuperar los recuerdos, pero si lo que quieres es quedarte por esta latitud, tal vez pueda meter un poco la mano y echarte un cable." Le dijo él.

"Eso sería un detalle por tu parte." Le dijo ella.

"Lógicamente no creo que sea posible que te quedes aquí." Le dijo.

"Lo suponía." Asintió. "Pero no te preocupes, tengo movilidad. Igual que encontré una coartada como empresaria puedo encontrar otra en otro lugar."

"Está bien..." Dijo pensando. "Dame unos días."

"Ash." Le dijo.

"¿Sí?" Le dijo él para que ella no dijera nada aunque lo intentó haciéndole sonreír. "De nada."

"Se me olvidaba, tú eres totipotente, omnipontente y omnipresente, siempre lo sabes todo." Le dijo ella con ironía.

"Sé cuando alguien quiere decir algo pero no puede." Le dijo él con la misma sonrisa irónica que ella había usado. "Pero vas mejorando, algún día, dentro de nada podrás decir 'gracias' de nuevo."

"Oh, vete a la..." Dijo quitándose una bota para tirarla y darle al aire mientras Ash acababa de desaparecer. "Hijo de... no hay taco suficientemente fuerte." Afirmó cerrando de nuevo la puerta del frigorífico tras haber puesto a calentar el horno y llendo a sentarse al sofá con un yogur antes de reparar en mí tumbado en el suelo y palmear suavemente juto a ella. "Vamos bonito, sube aquí."

Con un poco de trabajo puesto que notaba que aún me faltaban fuerzas, conseguí saltar y subirme al sofá para dar unas vueltas y tumbarme junto a ella que me acarició un par de veces la cabeza y sonrió cogiéndose el yogur. "Buen chico." Afirmó antes de que sonara el teléfono de la casa y ella suspirase pulsando un botón con el culo de la cucharilla en su mano. "Casa de los Delacroix. ¿En qué puedo ayudarle?"

"Por cierto, cielo, se me ha olvidado hablar sobre por qué has regresado a casa en el estado que lo has hecho." Dijo la voz de Ash.

"Oh, tío." Le dijo ella. "¿Por qué no te vas a tomar por saco? Creo que a los griegos eso os gustaba."

"Ya habaremos nosotros dos de los griegos." Le dijo. "Y me gustaría que me dijeras por las buenas por qué y dónde te has hecho todo eso."

"Trabajando, como siempre." Afirmó. "¿Y por qué ibas a comenzar a preocuparte por lo que me pase o me deje de pasar después de tanto tiempo?. ¡Has pasado varios siglos sin llamarme ni una sola vez para ver cómo estaba después de las peleas!"

"Pensaba que habías muerto." Le dijo el cazador. "No sabía que los muertos necesitasen que alguien les preguntase cómo estaban."

"Oh..." Dijo molesta antes de añadir algo en algo que me sonó a griego pero que debía ser más antiguo del que yo conocía antes de cortar y mirar alrededor enfadada antes de verme aún junto a ella mirándole. "¿Qué?" Me dijo molesta antes de calmarse. "Lo siento, tú no tienes la culpa de nada. Dios... odio a los hombres. Menos mal que tú eres un bonito animal..." Me dijo frotándome los lados de la cabeza y sonriendo. "¿Tienes hambre?"

Emití un ladrido asintiendo y sonrió.

"Claro que sí, los lobos grandes siempre tenéis hambre." Afirmó sonriendo. "Ten, asado. No está muy hecho." Añadió poniéndome un poco de comida en la mano para dármela con cuidado. "Espera, te traeré un plato para ti solo."

Antes de que pudiera levantarse siquiera, le puse una pata encima y la miré antes de volver a comer de su mano. No quería un plato, quería que me lo diera ella, y cuando se puso otro trozo en la mano, se lo volví a coger para hacerla sonreír.

"Vaya... me parece a mí que eres un lobo demasiado malcriado." Me dijo haciéndome mirarla mientras masticaba la carne que me había dado. "¿Te has escapado de un circo, precioso?"

Sacudí la cabeza suavemente oliéndole la mano en busca de más comida y divertido ante el hecho de que parecía tratarme mejor como animal que como persona, así que seguímos compartiendo la comida entre ambos mientras ella comía, por primera vez desde que la conocí, con los dedos y me daba trozos de carne a mí en sus manos. Hasta que finalmente, pareció dormirse un poco.

Me hubiese destrasformado en ese momento de no haber sido porque ella me tenía bien cogido en un abrazo como si en vez de un lobo fuera un enorme oso de peluche.

Y siguió así hasta que llamaron a la puerta y logré soltarme para ir a abrir y encontrarme a mi hermano.

"¿Ocurre algo?" Les dije.

"Ash nos dijo que se había acabado la caza en la ciudad." Me dijo Vane. "Por lo que se ve se acabó la caza, la cosa es que tú aún no has acabado con tu plan."

"Necesito tiempo." Afirmé. "No lo entiendes, soy capaz de forzarla, pero prefiero que sea ella quien consienta, y ahora mismo las cosas están un poco... mal."

"¿Cómo de mal?" Me dijo.

"Ah, solo erais vosotros." Dijo Lili apareciendo por la puerta de su cuarto apoyándose en el marco de esta. "La próxima vez poneros un cascabel o algo, pensaba que érais de los malos." Añadió frotándose la cara y volviendo a recordar que estaba herida con algo de dolor.

"¿Qué te ha pasado?" Le dijo Vane acercándose a ella hasta que estiró la mano para disuadirlo.

"¿No te lo ha contado él?" Le dijo señalándome con un dedo. "Pensaba que siempre lo sabía todo. Por eso se cabreó conmigo."

"Es que eres desesperante." Afirmé. "Y sigo pensando que estás un poco 'para allá', decir que no te recordaba… ni que fuese yo el amnésico."

"Tú sí que eres desesperante." Refunfuñó aunque juraría que no tan duramente como siempre para ir a cogerse un vaso de agua.

"Vale, peleas aparte." Dijo Vane. "¿Y esas heridas?"

"Una mala noche, como siempre." Afirmó como que no quiere la cosa. "Es una suerte que se haya acabado la veda por esta temporada. Bride y tú seréis muy felices antese de que se abra la siguiente veda."

"Déjalo." Le dijo mi hermano levantando las manos. "Por favor, no más trucos tuyos. No quiero saber lo que me depara el futuro, que se quede en misterio, prefiero la sorpresa."

Ante eso solo levantó las manos como escudándose y tragando el agua.

"Me voy a dormir un poco, hasta que pase el sol de la mañana." Afirmó. "Procurar no armar demasiado barullo. Intentaré descansar."

"¿Quieres ayuda con las heridas?" Le dijo Vane.

"No, pero gracias por preocuparte." Afirmó sonriéndole. "Por cierto, por aquí había un animal ¿le habéis visto?"

"Si era un perro blanco, se ha ido." Le dije. "Dejamos la puerta abierta un momento y se escapó. ¿Era importante?"

"Nah, solo era un animal que se me pegó anoche." Me dijo sacudiéndo la cabeza seria. "Probablemente haya vuelto a donde quiera que viniera. En fin, procurar no hacer demasiado ruido, me duele todo el cuerpo y me despierto de mala leche."

"Como quieras." Dijimos ambos.

"Que descanses." Le dijo Vane.

Esperamos a que se cerrarse la puerta de su cuarto antes de ver que Vane me miraba.

"¿Qué?" Le dije.

"Conozco esa mirada." Me dijo. "Y si te interesa mi opinión, creo que deberías contarle toda la verdad antes de que se te acabe el tiempo."

"¿Por qué?" Le dije. "¿Para que me mande a la mierda?"

"Que te rompan el corazón es algo a lo que deberías arriesgarte." Me dijo. "Es solo la mitad de posibilidades, la otra mitad es que lo entienda o se apiade o lo que sea y acepte."

"Vane, me tiene por un perro blanco, a mí, un lobo ártico." Le contesté. "Te recuerdo que…"

No, él no sabía lo de su veto de alimentación.

"¿Qué tienes que recordarme?" Me dijo cruzándose de brazos.

"Nada, que hasta que se olvidó de que existe nuestra raza no nos llevábamos demasiado bien." Afirmé.

"Hermano… eso no tiene que ver con lo que somos, tiene que ver con lo cabeza de chorlito que eres." Afirmó. "Su primera definición de ti es como un macarra, chulo y záfio."

Vale, me cabreaba demasiado oír eso.

"No lo sabía." Afirmé chirriando los dientes.

"No, pero también tú pensabas que era una pija y una insoportable y estirada y creo que has cambiado de opinión ¿hum?" Me dijo. "Ella parece que también."

Era cierto, al principio me había parecido todo eso, pero desde que abandonó su actitud de tratarme como a un enemigo casi, había ido descubriendo más cosas sobre ella, cosas buenas.

Había descubierto que era casi de la mísma época que yo, le gustaba la naturaleza aunque había cambiado y se había adaptado a lo metropolitano.

Había visto una cara dulce y normal de ella, hasta cierto punto amable.

Y a la vez, había visto esa cara dura y fría de guerrera que era, toda una loba dispuesta a proteger lo que era suyo y a la humanidad a cambio de nada.

"Igual." Le dije para oír un ruido en el dormitorio. "Anda, vete."

"Nos vemos otro día." Me dijo. "Y Fury…"

"¿Sí?"

"Habla con ella, de verdad." Afirmó. "No soportaría verte eunuco."

Le hubiese dado una patada, pero símplemente se desapareció y cuando percibí que ella se levantaba abrí la puerta de la calle y me despedí de nadie para cerrar y comprobar que no había salido, así que suspiré aliviado antes de ir al cuarto y llamar a la puerta.

"¿Sí?"

"¿Puedo pasar?" Pregunté.

"¿Vas a volver a cabrearte?"

"Tenía razones, pero no, preferiría descansar un poco en vez de cabrearme."

"Entonces bien, adelante." Afirmó dejándome ver que estaba en la cama, cubriéndose con una sábana dándome a entender que había vuelto a lo de sus costumbres de dormir como dios la trajo al mundo, tal y como se hacía en nuestra época.

Ese simple gesto me hizo sentir un poco de dolor. Me pregunté si realmente estaba tan bien como pretendía hacer ver a todos.

"Por mí no te preocupes, yo también suelo dormir así." Afirmé. "Pero eso ya lo sabes."

Asintió pero no dijo nada mientras se giraba sobre su costado para ponerse bocabajo sin darse cuenta que la sábana se le había movido un poco por la espalda hasta la baja-espalda revelando aún heridas cerrándose con las vendas y los parches así como algunas quemaduras provocadas por armas nada humanas.

Yo no era una loba, era un gran y fuerte macho, pero no pude evitar cambiar mi rumbo y echarme a su lado, con los pantalones puestos y ponerme una mano apenas rozándole la espalda para hacerla tensar y mirarme por el rabillo del ojo sin mover la cara siquiera, como un animal salvaje.

"Tiene que ser doloroso." Le dije.

"¿Acaso te importa realmente?" Me preguntó para que le dedicase una mirada de que me molestaba eso. "Sí, un poco, pero no importa, para dentro de unas horas, tal vez mañana, se habrán curado."

"Aún así no tiene buena pinta." Afirmé. "Por cierto, me gustaría saber por qué eres tan borde conmigo."

"Yo no soy borde."

"Y vuelves a serlo."

"Y a mí qué." Me dijo pero más suávemente.

"¿Quieres que te mande a…?"

"Haz lo que quieras." Me dijo separándose la espalda de mi mano.