Glee no me pertenece, es propiedad de Ryan Murphy.
Al salir de William McKinley Rachel creyó que sus padres estarías esperándolas a Quinn y a ella para que se fueran juntos a casa pero ya no estaban ahí así que las chicas supusieron que ya estarían en casa y subieron al auto de la rubia para ponerse en camino a la casa de los Berry, a los pocos minutos la morena recibió un mensaje.
"Hija, ya estamos en casa y casi está lista la cena, no tarden" -H
-Quinn, papi me envió un mensaje diciendo que no tardemos.
-Claro... será mejor que te rapte y nos vayamos donde nunca nos encuentren, eso sería lo ideal en lugar de ir manejando a casa de tus padres.
-Así que estás nerviosa ¿eh? -rió la morena un poco.
-¡Fabuloso, hasta es evidente!
-No sé porque te pones así amor, ya has visto a mis padres y no es como si fueran unos completos ogros.
-Ya lo sé Rach, es sólo que Leroy a pesar de no ser muy alto tiene una mirada muy imponente y eso me da miedo.
-No te preocupes Quinn pronto te ganarás su confianza y hoy todo saldrá bien, no dejaré que te incomoden... mucho -rió de nuevo mientras veía que ya habían llegado a su casa.
-Ja, ja... muy graciosa bajemos antes de que salgan por nosotras -Quinn bajo del auto para ir a abrirle la puerta a Rachel y ofrecerle su mano.
-Al parecer ahora la damallera eres tú, pero no olvides que fui yo quién te salvó de ser aplastada por una rama salvaje.
-No te preocupes, nunca olvido un momento si fue contigo -al llegar a la puerta decidió tocar el timbre antes de que la cantante abriera con sus llaves. Después de unos segundos la puerta se abrió dejando ver a un sonriente hombre alto y a su lado un serio pero más bajo hombre.
-Buenas noches señores Berry, he decidido tocar el timbre porque no me parece correcto entrar sin su permiso, cosa que hubiera hecho si Rach aquí presente hubiera llegado antes a la puerta de entrada. Aunque probablemente hubiera dejado que ella entrara y posteriormente me habría dedicado a tocar el timbre para así poder esperar a que ustedes amablemente me abrieran.
-Creo que tu hija le contagió la verborrea -dijo con una sonrisa Hiram haciendo que la rubia se sonrojara.
-¡Oye! -gritó Rachel protestando contra la burla de su padre, quién la ignoró para dirigirse a la rubia.
-Quinn, buenas noches pero como ya te había dicho hace bastante tiempo, me puedes llamar Hiram.
-Te diré lo mismo que dijo mi esposo, Quinn -sonrió levemente por lo que iba a decir a continuación- me puedes seguir diciendo señor Berry, como ya te lo había dicho antes.
-Buenas noches Hiram y señor Berry.
-Papi, papá, nos encantaría quedarnos aquí a disfrutar del frío de la noche pero creo que sería mejor si entráramos a casa a cenar para que Quinn pueda irse pronto, si no se va pronto tal vez tenga que quedarse aquí a dormir.
-Claro, será mejor que pasemos a la mesa -los Berry y Quinn entraron, las chicas tomaron asiento mientras Hiram y Leroy servían los platos.
-No es por nada, pero no me da mucha confianza que tu padre haya traído mi plato -susurró a Rachel sin darse cuenta de que Hiram estaba tras ellas.
-No te preocupes Quinn, no creo que mi esposo quiera envenenarte, además para tu tranquilidad te diré que la cena la preparé yo y no dejé que Leroy se acercara a ella.
-Lo siento señor Berry, no era mi intención decir eso.
-No te preocupes, yo también llegué a creer que mi suegra quería envenenarme -ya sentados todos empezaron a preguntarle a Quinn que cómo había sido el proceso de mudarse y porqué, después empezaron a hablar de la competencia, platica en la cual Hiram la felicitó por su solo a lo que Leroy simplemente asintió sin decir una palabra. Cuando la hora de comer postre llegó Hiram fue por ellos dejando a las chicas con su esposo que empezó a hablar.
-Quinn, no quiero ser indiscreto ni mucho menos pero me preguntaba... ¿tu padre vive?
-Sí, él vive pero no lo considero mi padre.
-¿Puedo preguntar por qué?
-¡Papá deja de molestar a Quinn! -reclamó enfadada la morena.
-No Rach, está bien... Verá, el nos abandonó cuando se enteró de que era lesbiana. Le gritó a mi madre que era su culpa por dejar que me juntara con mis amigos, que son en su mayoría homosexuales, casi le pega pero llegué justo a tiempo y le dije que si le quería pegar a alguien que me pegara a mi. Entonces él simplemente se fue.
-Vaya, lo siento mucho Quinn, no pretendía incomodarte de esa manera. Fuiste muy valiente al enfrentarte a tu padre, si mis padres me hubieran rechazado hubiera llorado e intentado ser como los demás. -Quinn sonrió porque al menos ahora estaba mostrándose menos frío que antes. Cuando terminaron la cena, Quinn se despidió agradeciendo la cena.
-Yo acompaño a Quinn -dijo Rachel pero Leroy interrumpió.
-Yo voy Rachel. -La rubia se dirigió a la salida mientras detrás de ella iba Leroy sin decir una palabra.
-Muchas gracias señor Berry, la cena estuvo deliciosa y el postre también.
-Gracias a ti por venir, y disculpa por haberte incomodado hace un momento, no sabía.
-No se preocupe señor Berry, después de todo ya no es mi padre.
-Quinn, puedes parar de decirme señor Berry, dime Leroy. Sólo quería hacerte una broma diciéndote lo que dije en Finlandia.
-Gracias, por todo, ahora me iré. -Aunque no pudo despedir a Rachel como se debía, Quinn iba camino a su casa con una sonrisa.
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Otra semana comenzaba en McKinley y todo iba viento en popa con respecto a las relaciones Karley, Brittana y Faberry, las primeras tenían 8 meses, las segundas muchos más y las últimas tenían siete. Las tres parejas iban entrando lideradas por las Faberry, a su lado izquierdo un poco más atrás iban Kitty con Marley y al derecho Brittany con Santana al llegar a sus respectivos casilleros y tomar sus libros se disponían a ir a clase.
-Rach, te alcanzo luego ¿sí? tengo que ir a hacer unas cosas.
-Claro, ¿no quieres que te acompañe?
-No Rach, no quiero que pierdas clase por mi culpa. -respondió Quinn mirándola y sonriendo.
-¿Vas a tardar una clase?
-Sí, pero prometo que te alcanzo en la segunda hora.
-Está bien. -respondió Rachel parándose de puntas para darle un tierno beso a la rubia en los labios. Después de eso se dirigió a clase con sus otras amigas mientras Quinn iba en busca de alguien.
-¡Enana! ¿dónde está la rubia hueca? -preguntó Santana cuando vio que Rachel llegó sola al salón.
-No me digas así Santana, y se llama Quinn.
-Como sea, ¿dónde está?
-No lo sé, me dijo que se iba a perder esta hora pero no tengo idea de dónde está.
-Tal vez está engañándote, no te preocupes.
-¡Santana! Yo sé que Quinn no me haría eso, ella me quiere.
-Ya lo sé imbécil, eso se ve a leguas...
-Señoritas López y Berry pongan atención o salgan a platicar.
-Lo siento -contestaron las morenas al unísono.
-Continuemos con la clase. -La clase fue muy aburrida para Rachel ya que Quinn no se encontraba con ella, no puso atención casi toda la clase y se puso a hacer corazones y caritas en su cuaderno. Cuando por fin pasaron los cincuenta minutos de clase se apresuró a salir para ir en busca de Quinn, lo que no se esperó fue la banda de granizados que le esperaba cruzando el pasillo, por suerte Santana iba tras ella.
-Voy a tratar de ser lo más paciente posible y preguntaré, ¿por qué hicieron eso imbéciles? -preguntó a los jugadores de hockey que la miraban con miedo mientras Brittany iba a los lavabos para ayudar a Rachel a quitarse los restos del pegajoso líquido.
-Eh... ve-rás, no era nuestra intención. Un chico que no es de aquí nos pagó para hacer eso.
-No seré violenta porque ni a mi novia ni a mi hermana les parece correcto, pero si vuelven a verter uno de esos vasos a algún miembro del coro los golpearé y haré que jamás puedan reproducirse, ¿está claro?
-Sí, lo-lo sentimos. -habló el capitán del equipo para luego dirigir a su escuadra lejos de ahí. Cuando Santana estaba a punto de dar vuelta vio como Quinn se dirigía hacia ella con un uniforme de animadora.
-¡San! hola, ¿y Rach?
-Fue al baño con Britt a limpiarse, ¿por esto no entraste a clases? -preguntó la latina señalando el uniforme.
-Sí, pero ¿a limpiarse qué?
-Vamos con ellas y que Rach te diga. -a los pocos segundos estaban en los lavabos y Quinn al ver la imagen que se presentaba ante sus ojos no pudo evitar que una inmensa furia se apoderara de ella.
-¿Quién te hizo eso Rachel? -preguntó la rubia con más enojo que preocupación.
-No importa Quinn, seguro San se encargó de ellos. -explicó la cantante más baja sonriendo.
-¡¿Quién fue Santana?! -gritó buscando con la mirada a la latina.
-Quinn, creo que deberías calmarte, eso ya no importa Rachel está bien y yo me encargué de ellos.
-¡Te estoy preguntando que quién demonios fue! Yo también tengo el derecho de defender a mi novia.
-Bueno ya, fueron el capitán y otros tres chicos del equipo de hockey. -dicho eso Quinn salió corriendo a buscarlos, por suerte no tuvo que ir muy lejos, pues estos estaban cerca de la oficina de Schuester. Al llegar a ellos cacheteó al capitán quién la miró anonadado al principio pero después enfurecido.
-¡¿Qué demonios te pasa?! -preguntó el chico sobando su mejilla.
-¡NO! ¿Cómo te atreves a tirarle un granizado a mi novia? López no te golpeó pero yo podría hacerlo y sería muy doloroso así que sugiero que no te metas con ellas ni con nadie del coro. Ustedes no son nada aquí, si vuelven a hacerlo me encargaré de hacer sus vidas completamente miserables mientras estén en esta escuela.
-Cla-claro... lo sentimos pero no nos hagas nada por favor. -dijeron todos al unísono para intentar salir de ahí pero Quinn detuvo al capitán.
-¿Por qué lo hicieron?
-Un chico de otra escuela nos pagó para hacerlo.
-¿cómo era?
-Era como de mi estatura, cabello castaño ondulado y al parecer es de Carmel.
-Bien, ahora lárgate. -Quinn fue en busca de su novia y sus amigas.
-¿Así que para esto te saltaste las clases Fabray?
-Sí Rach, ¿cómo me veo? -preguntó la rubia sonriendo. Rachel observó a los lados para verificar que nadie estuviera mirándolas y se puso de puntas para susurrar algo en su oído.
-Jodidamente sexy. -respondió para después tomar con sus labios el lóbulo de la oreja de la polaca haciendo que esta temblara e intentara alejarla.
-Rach, no por favor -dijo Quinn mientras la separaba delicadamente de ella.
-¿Qué hice? -preguntó Rachel con un puchero inocente.
-Muy linda tu cara pero sí sabes lo que hiciste, me provocas y no sabes el esfuerzo que hago para no hacerte el amor aquí mismo.
-Lo siento, no sé si estoy preparada para eso -dijo Rachel bajando la mirada. Quinn la tomó de la barbilla para hacer que la mirara.
-No te preocupes Rach te am... -Bien hecho Quinn, casi lo dices eres una imbécil, mira la cara que tiene Rachel... Está sonriendo... Sí, seguro es para aliviar la tensión del momento y no hacerte sentir mal... Pero tu ya lo estás logrando imbécil.
-¿Quinn? -preguntó la morena viendo que su novia estaba como ida.
-Lo... lo lamento Rach, es sólo que yo... -la polaca iba a continuar con su discurso pero unos labios sobre los suyos se lo impidieron. Después de probablemente un minuto se separaron por falta de aire y Rachel la miró a los ojos.
-Yo también te amo Quinn. -La rubia pudo definir ese momento como el más maravilloso de su vida.
-Te amo Rach -sonrió la chica para después volver a besar a la mujer de su vida.
Siento el retraso, mi musa me dejó y me quitó la poca imaginación que tengo. Empezaron mis clases de inglés y me estoy aprendiendo una canción en Coreano ¬¬'
Bueno, en fin, lo siento y trataré de no retrasarme, además cuando no hay muchos reviews los autores se sienten tristes como dice Arcia y los capítulos son feos. Nos leemos. Gracias a los que comentaron el capítulo pasado.
