Extra.
Ya estaba agotada.
Había llegado a la conclusión de que fue mala idea quedarse con su Darling a esperar que el bebé de Ichigo-san naciera. Estaba muy segura de que sus hermanos menores se encontraban abrigados y cómodos en sus camas, aunque sus padres habían ido a suplantar a Ichigo-san y Goro-san en la central de Nido.
- ¿Qué te sucede enana? - consulta el hombre de redondos ojos violeta.
Ai lo dudó un poco en responder, hasta que encontró las palabras para referirse a la situación.
- Mis hermanos no tardaron tanto en nacer, recuerdo que Mirai sólo tardo un par de minutos. - suspira la niña. - Ichigo-san lleva ahí dentro muchas horas y Naomi-san junto con Ikuno-san igual, solo Goro a salido un par de veces a decir que todo esta bien. - una mueca se forma en sus finas facciones y esos ojos tan idénticos a los de Mitsuru analizan todo lo que se encuentra a su alcance, para finalmente enfocarse en la puerta que los separaban de los amigos de sus padres.
Zorome soltó una pequeña carcajada, pues si habia algo que frustraba a Ai era el perder tiempo sin hacer nada, la conocía desde que había nacido y desde entonces aprendió a conocer como funcionaba su pequeño cerebro.
Ella era igual o más meticulosa que Mitsuru, solo que lo ocultaba tras esa tierna apariencia que heredó de Kokoro.
- Sí quieres ir a casa puedo llevarte, quiero ir a ver como sigue Miku de su resfriado. -
- ¡No! - exclama la pequeña rubia. - ¡Quiero ser la primera en conocer al bebé! -
- Bien sabes que la primera será Ikuno, ella es la médico de todos nosotros. - susurro Zorome con ternura, intentando calmar las ansias de Ai.
Luego de esas palabras la niña no volvió a responder. Ai se acomodó bien en su asiento y sintió de a poco como sus ojos comenzaban a pesar, sabía que si seguía así no estaría despierta para conocer al bebé, pero el cansancio en su pequeño cuerpo se estaba haciendo demasiado presente.
Zorome se percató de esto y sonrió al verla forzarse a permanecer despierta, así que rápidamente quiso decir la idea que se le había ocurrido.
- Descansa, yo te despertaré cuando Ichigo ya haya dado a luz. Llevamos aquí varias horas, puede que tengamos que esperar otras cuant...-
El castaño no alcanzó a terminar de hablar.
Un fino grito que provenía desde la sala de la pequeña peliazul lo interrumpió.
Ese pequeño grito consiguió que Ai recargara energías y sus ojos se pusieran alerta.
- ¡Ya llegó el lider del nuevo escuadrón 13! - celebra la pequeña rubia, con los ojos llenos de alegría.
