CAPÍTULO 21: Hablando con el psicólogo

Les dejo otro capítulo, es algo cortito, es solo una antesala del que viene después, gracias por todos los comentarios.

Brennan llegó temprano al laboratorio, tenía la esperanza de no salir a hacer ningún interrogatorio, ni que se descubriera ningún caso. Se pondría con el nuevo cuerpo que les habían traído.

No llevaba ni media hora en su despacho cuando entró Booth. Su reacción fue fría y distante, como nunca lo había sido.

-Tenemos al mecánico en la sala de interrogatorios. Su jefe ha logrado hacerlo venir. – dijo Booth sin apenas mirar a Brennan.

-Pues vamos entonces - contestó ella igual de fría.

En la sala de interrogatorios los esperaba Sweets. Booth entró a la sala con el sospechosos y Sweets y Brennan se pusieron en la sala annexa, detrás del cristal.

-Vaya doctora – dijo Sweets – Últimamente hacia los interrogatorios con Booth, es raro verla aquí.

-Hoy me apetecía verlo desde fuera – dijo Brennan sin apenas mirar al psicólogo.

Booth se sentó frente a Larry Grey. El mecánico tenía unos cuarenta años. Alto, rubio, de buen ver.

-Señor Grey, iré al grano. No voy a hacer preguntas estúpidas. Sé que conocía a Madison Lewis y que la vio la noche que la mataron. Hemos encontrado el pasaporte de la chica en la camioneta que iba a comprarle. ¿Qué relación tenía con ella? – dijo Booth

-No tenía ninguna relación, era una compradora que estaba interesada en una camioneta. – contestó el mecánico

-Se lo volveré a repetir señor Grey, y espero que colabore – dijo Booth – Madison Lewis se iba a ir de viaje con su nueva pareja la noche que fue encontrada muerta, y da la casualidad que esa misma noche usted se encontró con ella y se dejó el pasaporte dentro de la camioneta.

-Mire agente. Esa noche me llamó. Me dijo que ya sabía que era tarde pero que tenía que ver la camioneta. Que si todo iba bien me la compraría esa misma noche. Que la necesitaba para realizar un viaje ya que su otro medio de transporte había fallado. – contestó el mecánico cruzándose de brazos y tirándose hacia atrás en el asiento

-Miente – dijo Sweets a Booth a través del pinganillo – La manera como cruza los brazos y como se ha colocado en la silla muestran una actitud de desafío. Se está poniendo a la defensiva.

-A ver, Larry. ¿Puedo llamarle Larry? – dijo Booth - Pienso que me está mintiendo. Se que usted tenía una relación más personal con ella. ¿Mantenía sexo con ella? Era menor, podía haber acabado en la cárcel por ello. ¿Qué pasó? ¿Se arrepintió en el momento de fugarse con ella y decidió matarla? – lo acusó Booth

-Agente, si no puede acusarme de nada más que de haberla visto esa noche me gustaría irme, tengo que ir a trabajar – dijo el mecánico pasándose una mano por el pelo

-¡Booth! – dijo Brennan por el pinganillo – Tiene un corte en la mano. Desde aquí no puedo apreciarlo y no se me da bien examinar heridas tejido, pero por el proceso de cicatrización que lleva y la forma del corte parece estar hecho con un arma similar con la que mataron a Maddy. – dijo Brennan con su voz de cuando había descubierto algo, olvidándose de la distancia que tenía con Booth desde la noche anterior.

-¿Como se izo ese corte? – preguntó Booth

-Soy mecánico, me hago muchos cortes

-Pero ese parece especial, ¿hace cuánto que se lo hizo?

-No lo se, tal vez unos quince días, ¿de qué va esto? – contestó el mecánico

-No es verdad Booth, ese corte lleva más de quince días en esa mano. Tiene que examinarlo alguien – dijo Brennan desde la otra sala

-Espere aquí un momento – dijo Booth saliendo de la sala y entrando al anexo donde estaban Sweets y Brennan

-¿Estás segura de eso Huesos? – dijo Booth muy distante, él si acordaba de lo que lo distanciaba de Brennan . El hallazgo no lo había echo entrar en suficiente éxtasis como para olvidarse de lo que su novia quería hacer.

-Booth, no puede irse. Ahora estoy prácticamente segura de que fue él.

-Todas sus actos muestran que miente. – dijo Sweets

-Podría llamar a Caroline, quizá con el pasaporte y lo de la mano tengamos para retenerlo 24h. – dijo Booth marcando el número de la abogada.

Caroline apareció allí en un abrir y cerrar de ojos.

-¿Estás segura de eso del corte Brennan? – dijo Caroline

-Si pudiese ver la herida más de cerca y con la ayuda de Cam, sí– contestó Brennan

-Tengo que hablar con el juez, no se si puedes examinarle la mano así como así o necesitas una orden judicial. Esperar aquí un segundo. – dijo la fiscal saliendo de la habitación.

Booth y Brennan se quedaron en silencio y a Sweets no le pasó desapercibido, igual que no le había pasado desapercibida su actitud de antes.

Caroline entró de nuevo, deprisa.

-A ver cielo, puedes examinarle esa herida de la mano. Si encuentras coincidencias lo podréis retener 24 horas, la herida más el pasaporte nos dan pruebas circunstanciales para tenerlo aquí una noche, pero si mañana no habéis encontrado nada como el arma del crimen o un móvil sólido, se va.

-Entonces no hay tiempo que perder – dijo Booth - Voy a volver a interrogar a la familia, al novio y a las amigas, quizá hay algo que se nos pasó

-Yo iré a examinarle la herida, necesitaré tener a Cam en una cámara web para que me ayude. – dijo Brennan.

Booth salió por la puerta y Brennan se disponía a salir cuándo Sweets la detuvo

-¿Qué les pasa doctora Brennan? – dijo Sweets

-Sweets no tengo ganas de hablar de ello, además no tengo tiempo.

-Como quiera pero la estaré esperando fuera, hablaremos de ello tanto si quiere como si no. Nunca había visto al agente Booth hablarle así. – dijo el psicólogo

Brennan entró a la sala donde se encontraba el mecánico. Puso el ordenador en la mesa y la conexión con Cam fue instantánea.

-¿Qué tenemos ahí Brennan? – dijo Cam

-Mira esta herida – dijo Brennan agarrando la mano al sospechoso

-Eh ¿de que va esto? - dijo el mecánico

-Usted ha dicho que se hizo esta herida hace dos semanas, pero no le creo. Si le preocupa si podemos hacer esto, la verdad es que sí. Nos ha dado permiso un juez.

-Y no deberías creerle – dijo Cam a través del ordenador. – Esa herida lleva ahí al menos un mes. Parece un rasguño. Como si vinieses cortando por un lado y sin querer se te escapara con lo que estás cortando. – dijo Cam

-¿Con que se hizo esto? – dijo Brennan

-Se me fue el destornillador de una mano.

-Demasiado estrecho para ser un destornillador – dijo Cam

-Coincide con un arma estrecha y larga, ¿parecida a una aguja? – preguntó Brennan

-Sí, exactamente como eso. – contestó la forense

-Es la misma arma que la del crimen. – dijo Brennan

-Sácale fotos y tráetelas al Jeffersonian, Brennan. Quizá podamos pedir una orden de registro de su casa.

Brennan salió de la sala y Sweets estaba fuera esperándola.

-No quiero hablar Sweets – dijo la antropóloga

-Pues yo creo que lo necesita. He visto pasar su relación por muchas fases, pero nunca así – dijo Sweets

-Sweets ,te lo agradezco, pero no quiero.

-Brennan – dijo Sweets mirándola a los ojos – Si no quieres hablar conmigo como psicólogo, me parece bien, pero te estoy dando apoyo como amigo.

Brennan lo miró. Era un buen chico. Siempre se preocupaba por ellos y siempre lo ninguneaban. Él era tal vez, quien mejor entendía su relación.

-Está bien, ahora debo ir al laboratorio, pero quedamos para comer en el Royal Dinner – dijo Brennan

-Perfecto. Ahí estaré doctora, se despidió Sweets.

Cam y Brennan estuvieron estudiando la herida y dedujeron sin ningún tipo de duda que el arma era la misma con la que había sido asesinada Madison Lewis. Llamaron a Caroline para informarla. Necesitaban una orden para registrar las cosas del mecánico. A la fiscal le tocaba batallar con el juez, dijo que las avisaría en cuanto tuviese algo.

Brennan entró al Royal Dinner y Sweets ya estaba allí.

-Llevas mucho rato esperando? – dijo Brennan

-Oh no, acabo de llegar – dijo Sweets

-¿Tenemos que tener una conversación banal antes de ir al asunto o no hace falta? – dijo Brennan

-No es una curiosidad morbosa Brennan, solo quiero ayudarte y saber cómo estas– dijo el psicólogo

-Perdona Sweets – se disculpó Brennan – Pero la verdad es que no lo estoy pasando muy bien, así que prefiero que vayamos al grano

-Está bien, entones explícame que te pasa – dijo Sweets

-Estoy embarazada – dijo Brennan – Pero antes que me felicites, tengo que decirte que he decidido no tenerlo. Y Booth no lo aprueba

-Vaya, eso si que no me lo esperaba. – dijo Sweets suspirando

-¿Y bien? ¿Qué dice la psicología a eso? – preguntó Brennan

-Es una decisión muy valida Brennan. Pero entiendo a Booth, él es un hombre de fuertes valores, sobretodo de fuertes valores religiosos. Quiere a su hijo por encima de todo, y además no tuvo a un padre muy bueno. Él quiere ser ese padre que le hubiese gustado tener.

-Yo tampoco tuve unos grandes padres, Sweets. Pero no por eso voy a tener un bebé que no me veo preparada para cuidar. – contestó Brennan

-Ya le digo que es su decisión, y Booh sólo puede aprobarla o…

-O dejarme

-Y eso te preocupa – dijo Sweets

-Sweets, quiero muchísimo a Booth. Estoy enamorada, y lo daría todo por él. Pero no puedo tener a ese bebé. No creo que fuera a ayudarnos. Y pienso que si de verdad me quiere me apoyará, si no, es que no me quiere tanto como dice.

-No puedes pensar eso, estas dispuesta a renunciar a él, a pesar de que le amas, porque sabes que no puedes tener a ese bebé – dijo Sweets – Quizá él piense lo mismo, no podrá seguir contigo aunque te quiera, porque cree que ese bebé debería nacer

-No me estás ayudando Sweets. – dijo Brennan

-Sólo digo, que no creas que él no te quiere por no apoyarla en esto. Son decisiones difíciles que no pueden tomarse a la ligera.

-La decisión está tomada – dijo Brennan

-En ese caso, solo puedes esperar a que Booth se pronuncie. Pero si yo fuese tú, le haría ver que le quieres, que esto no es algo personal con él. Que es algo que no puedes hacer, que no te ves preparada, pero que le quieres, y que quieres seguir con él.

Brennan suspiró. Sabía que Sweets tenía razón. La decisión estaba ahora en manos de Booth.