Espero que les haya gustado mi capitulo anterior así que les dejo el siguiente…

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-¿quieres que te quite la venda? – ya había dormido un poco y Tarrant estaba conmigo supongo que ya era de noche ya que cuando desperté me trajeron un poco de comida del almuerzo.

- si, por favor – Tarrant se levantó y me quito la venda de los ojos, me la habían puesto debido que mis ojos estaban muy sensibles a la luz, ese hombre me había puesto algo en lo ojos y tenía pequeños cortes en el rostro debido al ventanal roto que me había caído en la cara.

- ya está, despacio abre los ojos – hice caso a lo que le dije, la luz blanca me cegó por un momento hasta que todo volvió a la normalidad. Ahí estaba el, tenía los ojos azules que poco a poco volvían a ese color verde, una calidad sonrisa, tenía unos golpes en la cara y unas vendas en la parte del brazos, no llevaba el saco ni el chaleco solo la camisa arremangada, se notaban sus golpes pero estaba bien.

- hola… - el me sonrió y me acaricio el rostro

- hola… mira cómo te dejaron, no te preocupes, Mirana me dio esto, estuvo aquí cuando aún estabas inconsciente, está furiosa, ahora está arreglando unos asuntos – me dijo mientras untaba un poco de una crema e color blanca en mi cara – esto hará que no haya cicatrices –

- Tarrant ¿Qué fue lo que paso? ¿Chess?– pregunte confundida.

- él está bien, aún está dormido; pues… antes de que me capturaran, supe que algos salió mal así que deje que Mally se escapara, dándole una orden para que avisara a los demás, hice tiempo y me llevaron delante de ti, y vi esa…. Escena – sus ojos cambiaron a anaranjados y luego a rojos, le tome de la mano y volvió a verme ya con los ojos algo amarillos, estaba confundí – eh… en fin, fue una sensación muy horrible, fue mi culpa, yo… debía hacer algo –

- pero lo hiciste, nadie sabía que eso pasaría, pero al parecer el si – fue cuando recordé lo que él me dijo, debía decirle a Mirana pronto - pero… ¿qué paso? ¿Cómo salimos de ahí? –

- pues Yannicks nos ayudó a escapar… salimos por la ventana y corrimos hasta escapar… hubo…murió una pareja, dos hombres… se suponía que ellos hicieron la distracción para poder escapar… los trajimos a ti y a Chessur inconscientes hasta el campamento y partimos hacia el castillo… no pudimos recuperar los cuerpos… - sus ojos se pusieron azules – ellos estaban a mi cargo… debí haber hecho algo mas –

- hiciste lo que pudiste, no fue tu culpa… … Tarrant ¿podrías llamar a Mirana? Tengo algo importante que decirle - levanto la vista, estaba curioso por saber lo que tenía que decirle a ella, mas no me pregunto, se levantó y salió de la habitación.

Al poco rato volvió a aparecer con la reina blanca, hizo una reverencia y se fue, Mirana camino con sus manos juntas y una expresión triste, se sento a mi lado y tomo mi mano.

-oh, Alicia…. Lamento tanto esto, yo… ¿no sé cómo paso? Lo importante es que estas bien y… - su voz se quebró y empezó a lamentarse.

- shh… tranquila, no fue tu culpa, fue una trampa… el, ese hombre… me dijo que sabía que iríamos, solo fue una trampa y él consiguió lo que quería – dije con la voz apagada y mirándola a los húmedos ojos que se levantaron al oír mis palabras.

- ¿a qué te refieres? – Me tomo por la muñeca, en donde había recibido los cortes, hice un gesto de dolor – lo siento… Alicia ¿Qué era lo que quería? –

- … - mire mis muñecas –a mí – apreté mis manos con fuerza – eso era lo que quería, me dijo que me había esperado, que era crucial para su plan, y lo logro… uso el puñal en mí, sabe cómo funciona, pero no se para que lo quiere –

- pero… ¿Cómo sabía que irías? ¿Era un secreto? –

- dice… dijo que no debías confiar en todos los que viven en este castillo, que puede ser la persona que menos te lo esperas o algo así – dije confundida –

- pero… ¿cómo es eso posible? No entiendo ¿Cómo puede haber un traidor aquí? Es… es imposible, no debería pasar eso… - se levantó y salió de la habitación, por primera vez vi a la reina tal alterada.

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-¿está bien Srta. Alicia? – Pregunto la voz de Elice, estaba algo torpe hoy, me había traído la cena y casi tira todo, estaba nerviosa y las manos le temblaban – usted es muy valiente, sé que debió ser duro, pasar por todo eso, pero mírese, ya está mejor –

-si… así es… ya puedes dejar eso ahí tranquila – le dije antes de que rompiera un jarrón cercano

- lo siento – se sonrojo. Jugaba con sus manos y se tambaleaba un poco – siéntate – le señale para que se sentara junto a mí.

- sabes Srta. Alicia, la Reina está haciendo una inspección total del castillo, está muy preocupada, en cualquier momento me tocara a mí, están revisando a todos sin excepción… ¿Qué fue lo que paso? –

No sabía cómo responder a esa pregunta, se supone que nadie debía saber nada para que los tome desprevenidos, por suerte Tarrant apareció, justo para salvarme, había ido a comer con el resto del castillo en el comedor, tuve que insistirle para que fuera, yo estaba bien aquí, necesitaba pensar. Elice se sonrojo cuando llego y se paro de un salto.

-¿Qué tal la cena, Sr. Hightopp? – dijo recogiendo una bandeja

- eh bien Elice… te buscan abajo, necesitan hablar contigo… es urgente – le dijo sin mirarla, y pasándose las manos por el cabello, Elice empalideció al oír eso, casi se desmaya, pero con algo de esfuerzo pudo salir de mi habitación, hizo una reverencia y se fue.

- la van a interrogar – no era una pregunta

- si… Mirana se ha tomado esto muy en serio, está asustada –

- ¿Por qué pasa esto? – Lo vi acercar una silla y sentarse - debe haber una razón, un motivo… ¿no? – el tomo la cuchara y me alimento

- si… no quiere decir nada, se encierra en su estudio a pensar y no suelta ese libro – Tarrant me había contado que solo pudimos recuperar el libro, pero al parecer ya no les importaba a los rebeldes ya que, de seguro, lo habían usado.

- Tarrant… ¿sabes porque ese hombre me hizo esto? ¿Qué obtendrá con mi sangre? –

- … no lo sé, puedo pedirle el libro, pero necesitamos alguien o algo que sepa este antiguo dialecto… abre la boca – me dijo para darme de comer, yo obedecí. Acabe mi cena y llamo a un criado para que se llevara todo.

- ya es tarde, mañana tenemos muchas cosas que hacer –

-si… - vi cómo se iba no sin antes darme un beso en la frente – Tarrant espera – se volteo e inclino la cabeza – puedes abrir la puerta del balcón, hace calor – se dirigió ahí e hizo lo indicado.

- algo más, my Lady – realizo una exagerada reverencia.

- puedes… eh, quedarte aquí conmigo – dije completamente sonrojada, me cubrí con la sabana, de seguro mis mejillas debían estar totalmente rojas, alzo una ceja y sonrió de lado.

- mi querida Alicia, no creo que eso sea apropiado para una dama, y yo soy todo un caballero, no quiero hacer algo que se asemeje a aprovecharme de usted, porque no quiero que se enoje conmigo, usted es muy importante para mí así que si algo llegara a pasar me sentiría muy… -

- SOMBRERERO –

- fez… estoy bien… no es que no quiera, pero, ¿estas segura de esto? ¿Sabes lo que compromete? – dijo sonrojado y con una mirada un tanto extraña, me examinaba de arriba abajo y tenía una chispa en sus verdes ojos.

- yo solo dije que si podías quedarte aquí conmigo, oh tú te refieres a… eso – me sonroje aún más, y me tape con la sabana, me sonroje hasta mas no poder cuando sentí que él se acurrucaba a mi lado, me voltee para verle, me encontré con sus ojos verdes, esos hermosos ojos verdes, hipnotizantes y curiosos, repentinamente cambiaron a un color violeta con algo de rosado, nunca lo había visto, pero por su tierna sonrisa, supongo que no debía ser nada malo.

- duerme Alicia – susurro en mi oído.

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Lo que esta pareja no sabía era que unos intensos ojos los vigilaban desde las sombras, oculto por el balcón, una sonrisa maniática surco sus labios, apretó con fuerza el pequeño vial dentro del bolsillo de su abrigo, y se deslizo por las sombras hacia su destino… las cocinas del castillo.

Mientras tanto en otro lado del submundo, para ser más precisos, en la tierra lejana. Había hecho una gran hoguera y el olor de los cuerpos quemándose era horrible, los prisioneros habían sido quemados, y esa noche celebraban su próximo ascenso al trono, todos estaban de fiesta y el alcohol abundaba.

En un salón grande, dos figuras hablaban seriamente, la primera de una estatura alta y la segunda, una mujer.

-Iracebeth…. Creo que al fin llegó el momento, dentro de dos días, cuando sea el momento indicado, reviviremos al Jabberwocky, pero este será invencible –

- ja, ¿confías en una leyenda? – le dijo

- no es una leyenda, hasta ahora todo lo que hemos hecho ha salido conforme a ese libro –

- bueno, según el libro, necesitamos a alguien más para que lo use, no creo que sea muy difícil encontrarlo, podría ser uno de tus hombres –

-claro que no, solo una persona "especial" podría ser quien lo reviva… - miraron la urna de vidrio cubierta de sangre de la actual campeona, la que mato al Jabberwocky, brillaba ante la luna – solo dos días más… e Infratierra será mía – dijo mirando a la reina roja, ya sabía a quién usaría como sacrificio para revivir a la bestia, era una ventaja de que Iracebeth no supiera nada de eso. Sino… ¿a quién usaría para sacrificio?