CAPITULO 21: PRESENTIMIENTOS...

Cerro los ojos intentando dormir un poco, pero sabia que el sueño le había abandonado y que no podría conciliarlo con tranquilidad. Suspiro y se levanto de la cama, si no podría dormir, no tenía sentido seguir acostado, mejor se arreglaba y bajaba a desayunar algo, sirve que se distraía en otras cosas.

Hace casi tres horas que había tenido aquel sueño y había ido a avisarle a Dumbledore...

Flash Back

Cuando la gárgola se hizo a un lado permitiéndole pasar, se apresuro a subir los escalones y llamar a la puerta del despacho del director.

- Adelante – concedió la tranquila voz de Dumbledore, y cuando Harry ingreso, éste le miro asombrado - ¿Sucede algo, Harry? – le pregunto con su habitual tranquilidad, pero había un destello de preocupación en sus azules ojos cuando le invito a sentarse.

- Profesor yo... Bueno... – esa siempre resultaba la parte difícil: Tratar de explicarse – Tuve un sueño... Bueno, en el vi a Remus y Snape corriendo... Traían un cofre de plata, pero los perseguían... Y una maldición golpeo a Remus... Creo que esta herido... –

Permanecieron en silencio durante un buen rato antes de que Dumbledore lo rompiera.

- Harry, hace mucho que sabes que esos no son sueños si no visiones – le dijo mirándole con seriedad – Y sobre lo de Remus, me temo que no puedo hacer nada... – ante el gesto de autentica preocupación por parte de Harry, Dumbledore se apresuro a añadir – O por lo menos no hasta que entren en el área de aparición que hemos marcado, ya que el lugar en donde ahora se encuentran, esta hechizado con barreras para evitar que la gente se aparezca o desaparezca, al igual que esta hechizado para que sea imposible detectar la presencia mágica de quienes están ahí, pero una vez que lleguen a el área que marcamos, se encontraran con varios miembros de la Orden que ya los esperan como refuerzo por si sucede algo –

- ¡Pero Remus puede estar gravemente herido! – protesto Harry sin darse cuenta de que su voz se había elevado un poco mas de lo adecuado y de que ahora se encontraba de pie.

- Tranquilízate por favor, Harry – le pidió Dumbledore mirándole con la comprensión reflejada en sus azules ojos – Se les encomendó esta misión a Remus y Severus por que de todos los miembros, son los mas capaces para cumplirla, pero mientras no lleguen al área marcada, me temo que solo podemos esperar, ya que seria imposible encontrarlos, pues dentro de aquel lugar no es posible rastrear a la gente por medio de su presencia mágica –

- Pueden matarlos – intento protestar Harry.

- Severus y Remus son unos excelentes magos Harry, no pongas en tela de juicio sus habilidades si jamás les has visto en verdadera acción – le respondió Dumbledore.

- No quiero perderlo a él también – dijo por fin Harry.

- Entonces no pienses de esa forma Harry, por que pronto comprenderás que en una guerra, lo que mas se necesita en quienes la combaten, es optimismo – le aconsejo Dumbledore – Y ahora, será mejor que te vayas a descansar, ya te aviso yo si sucede algo –

- Esta bien – accedió Harry sabiendo que era inútil protestar.

End Flash Back

Cuando acabo de ducharse, se apresuro a ponerse el uniforme, e iba a despertar a Ron, pero como apenas eran las 6:30, decidió dejarlo dormir un poco mas y bajo a la sala común, la cual aun se encontraba vacía y con los leños apagados.

Sin detenerse, se dirigió al retrato de la Dama Gorda y salió a los pasillos de la torre, mas como ahora tenían prohibido ingresar al sexto piso, debía dirigirse hacía unas escaleras que les dejaba en el quinto piso.

Al llegar al Gran Comedor, comprobó que estaba vació, pero era mejor así, no se sentía de humor como para estar con alguien mas, simplemente quería sentarse a desayunar tranquilamente antes de que empezaran las clases y quizás ver si después Dumbledore podría decirle que fue lo que paso.

Estaba tan entretenido intentando no pensar en nada, que no se percato de cuando la profesora McGonagall se le acerco, ni tampoco que el comedor poco a poco se había ido llegando de algunos de los pocos alumnos madrugadores.

- Señor Potter, el director desea verle – le informo al llegar hasta donde él se encontraba – Sígame por favor – Harry solo se limito a asentir y se apresuro a seguirla, comenzando a temer que algo malo le hubiera sucedido a Remus.

No tardaron mucho por que la profesora McGonagall no lo llevo al despacho del director, si no a las afueras del castillo donde Dumbledore ya le aguardaba.

- ¿Qué sucede, profesor? – le pregunto Harry en cuanto llego hasta él.

- Necesito que me acompañes – le dijo Dumbledore, en su semblante reflejándose una inusual tristeza – Remus quiere verte – al escuchar aquello, Harry sintió que la sangre dejaba de circularle y el aire de pasar a sus pulmones.

- ¿Por qué¡¿Qué a sucedido! – le pregunto sin poder ocultar el temor que sentía en aquel momento.

- Remus esta en San Mungo, Harry – le respondió Dumbledore mientras sentía las manos de la profesora palmeándole la espalda en señal de apoyo, pero por alguna razón, todo aquello le parecía tan irreal, casi un sueño... Y lo que hubiera dado por que solo fuera eso, un simple sueño.

El camino a San Mungo lo hicieron en completo silencio, ya que en algún punto, Harry parecía haber perdido la capacidad para coordinar sus pensamientos con sus palabras y sus acciones, en realidad toda su mente era un caos en aquel momento, que ni siquiera se percato de cuando ingresaron al hospital hasta que un hombre le golpeo el hombro al pasar a su lado, regresándole súbitamente a la realidad.

- ¿Esta grave? – le pregunto a Dumbledore cuando ambos se detuvieron frente a un elevador.

- No sabemos que hechizo fue el que le lanzaron, pero si Harry, su estado es grave, y a este paso, quizás no pase de esta noche – la voz de Dumbledore al igual que sus azules ojos, reflejaban la tristeza que sentía al tener que darle aquélla noticia, pero nuevamente el cerebro de Harry se había desconectado de la realidad, no, aquello no podía estarle pasando, Remus no se podía morir, él le había prometido estar a su lado siempre, le había prometido que ambos saldrían adelante en la guerra, que ambos pelearían juntos para vengar la muerte de sus padres y de Sirius¡No se podía morir justo ahora!

Salieron del elevador y caminaron por el pasillo que tenía delante hasta detenerse frente a una de las puertas. Harry miro a Dumbledore con aprensión, mas él asintió dándole a entender que tras aquellas puertas se encontraba Remus. Con algo de inseguridad, siguió a Dumbledore al interior; No era un área muy espaciosa, a lo mucho y había 5 camas solamente, y tres de ellas estaban cubiertas por biombos. Al detenerse frente a la tercera cama, Harry sintió que el corazón le daba un vuelco, quería ver a Remus, pero no quería verlo así, no quería despedirse de él, por que para eso lo había llevado Dumbledore, para despedirse de Remus...

Cuando el profesor recorrió las cortinas, Harry sintió que las piernas le fallaban al sostenerle, y un enorme hueco se formaba tanto en su pecho como en su estomago. Remus estaba recostado sobre la cama aparentemente dormido, mas el aspecto pálido de su piel le hacía parecer muerto... Muerto...

Sin poderlo evitarlo, Harry corrió y le abrazo mientras las lagrimas resbalaban por sus mejillas.

- ¡Por favor no te mueras, Remus! – le suplico enterrando su rostro en el pecho del Licántropo - ¡Me prometiste que estarías conmigo hasta el final, no te puedes morir ahora, por favor no me dejes Remus! –

- Harry, tranquilízate – le pidió Dumbledore, pero no le escucho, pues el dolor que en aquellos momentos sentía, le aturdía a tal grado que no le importaba nada, solo que aquel hombre que ahora estaba en la cama, abriera los ojos y le sonriera con esa tranquilidad tan característica en él.

- ¡REMUS MALDITA SEA, NO TE PUEDES MORIR AHORA! – exclamo aferrándose con mayor fuerza al cuerpo inmóvil del Hombre Lobo - ¿QUÉ SE SUPONE QUE HARÉ SI TU TAMBIÉN ME DEJAS¡NO REMUS, ME PROMETISTE QUE ESTARÍAS CONMIGO DURANTE LA BATALLA Y DESPUÉS DE ELLA¡NO ME DEJES TU TAMBIÉN¡YA PERDÍ A MIS PADRES Y A SIRIUS POR CULPA DE ESTA ESTÚPIDA GUERRA, POR CULPA DE VOLDEMORT, NO PUEDES MORIRTE TU TAMBIÉN, NO PUEDES DEJARME! –

- Por favor Harry, si sigues sujetándolo así lo lastimaras – le dijo Dumbledore intentando en vano separarlo de Remus.

- ¡NO¡NO ME IRÉ DE AQUÍ HASTA QUE REMUS ABRA LOS OJOS¡ÉL TIENE QUE DESPERTAR, NO SE VA A MORIR! – protesto Harry sin soltarse.

Dumbledore le soltó, pero no por la necedad de Harry a que Remus no podía morirse, o por el dolor que sentía al verle aferrarse al Licántropo de aquélla manera, si no por que de pronto, el medallón había comenzado a emitir una luz azulada que comenzaba a rodearles a él y a Remus.

- ¡Harry detente ahora mismo! – le ordeno Dumbledore sin poder evitar que el terror se reflejara tanto en su rostro como en su voz, pues sabia lo que aquélla luz significaba - ¡Debes tranquilizarte! – pero Harry no le escuchaba...

- ¡NO TE PUEDES MORIR REMUS¡ME LO PROMETISTE¡¿QUÉ ACASO YA NO LO RECUERDAS¡POR FAVOR REMUS DESPIERTA! – le suplicaba Harry una y otra vez sin soltarle mientras aquélla luz azulada comenzaba a tornarse de un azul mas intenso, mas oscuro...

Asustado, Dumbledore busco su varita, debía parar aquello antes de que fuera demasiado tarde...

- ¡Accio Medallón! – exclamo apuntando directamente al medallón, mas un escudo se formo alrededor de Harry y Remus desviando el conjuro – ¡Aretsu Oiblo! – volvió a exclamar y esta vez, el conjuro penetro el escudo y se impacto justo donde Harry traía oculto el medallón.

Harry sintió aquel acostumbrado dolor, pero esta vez no grito, su cuerpo y su alma ya estaban demasiado adoloridos, solo extendió la mano queriendo acariciar aquella mejilla ahora demasiado pálida, pero la fuerza le falta y pronto, todo se volvió oscuridad y silencio...

Cuando despertó, pudo divisar a dos siluetas que le contemplaban de pie junto a la cama donde se encontraba recostado. Todo el cuerpo le dolía y se sentía sumamente cansado.

- Toma, Harry – le dijo Hermione entregándole las gafas, y al ponérselas, comprobó que se encontraba de nuevo en la enfermería de la escuela.

- ¿Qué paso? – pregunto intentando recordar lo ultimo que había sucedido, pero lo mas que lograba recordar era ver el cuerpo de Remus tendido sobre la cama con la piel mas pálida incluso que la de Draco... Un nudo se formo en su garganta ante tal recuerdo.

- Eso mismo nos gustaría saber a nosotros – le dijo Ron sentándose en la orilla de la cama mientras le contemplaba preocupado.

- Dumbledore te trajo – le explico Hermione – No nos dijo que fue lo que sucedió, solo que te cuidáramos hasta que despertaras –

- Pero si nos dijo lo de Remus – agrego Ron mirando al suelo con tristeza.

Harry no dijo nada, solo desvió la mirada sintiendo que aquel agujero en su estomago se extendía dolorosamente. Los brazos de Hermione le rodearon brindándole aquel apoyo que no podía exteriorizar, pero que tanto necesitaba.

Justo entonces, a la enfermería ingresaron Dumbledore y la profesora McGonagall.

- Me alegra que hallas despertado, Harry – le dijo Dumbledore al verlo.

Hermione se aparto de su amigo sonriéndole en una clara indicación de que no estaba solo.

- ¿Y Remus? – se apresuro a preguntar Harry.

- Por ahora esta bien, Harry – le respondió Dumbledore mirándole con severidad - ¿Tienes idea de lo que sucedió¿Tienes idea de que fue lo que hiciste? – ante aquello, Ron y Hermione miraron a Harry sin comprender, aun que Harry también lucia claramente confuso.

- No logro recordar mucho, profesor Dumbledore – respondió Harry después de un rato.

- Tu miedo a perder a alguien mas Harry, activo un mecanismo muy complejo en el medallón – comenzó a explicarle Dumbledore – La verdad no creí que tu mágia pudiera elevarse tan rápido como para activarlo, pero veo que me equivoque y tu mágia mezclada con el miedo que sentías, puso en marcha este mecanismo, mas te advierto que no debes usarlo, o por lo menos no aun, ya que todavía no puedes controlar por completo ni tus emociones ni tu mágia y para activar esta acción en el medallón, se necesita demasiada mágia y un buen control sobre la misma, y eso podría dejarte sumamente exhausto, además del hecho de que estarías arriesgando tu vida en el proceso si no sabes como manejarlo –

- ¿Y que sucedió con Remus? – pregunto Harry aun asombrado por lo que acababa de escuchar.

- Lo salvaste de una muerte segura Harry; Ahora solo estamos esperando a que se recupere para que pueda regresar – le respondió Dumbledore sonriendo por fin.

Harry tampoco pudo evitar sonreír contento y a la vez aliviado.

- Ahora descansa Harry, cuando llegamos, Madam Pomfrey te dio una poción revitalizante, pero también debes descansar un poco – le dijo Dumbledore sonriendo.

- Si profesor – accedió Harry recostándose de nuevo en la cama.

- Ustedes dos – les llamo la profesora McGonagall a Ron y Hermione – Será mejor que le dejen solo para que pueda descansar mejor –

- Pero... –

- Esta bien profesora – respondió Hermione interrumpiendo a Ron.

- ¡Pero Hermione! – protesto Ron.

- Harry esta cansado y necesita tranquilidad – fue la respuesta de Hermione antes de empujarle para que comenzara a caminar, y cuando Ron se alejo un poco, se volvió hacía Harry que les miraba confuso – Él esta preocupado, estoy segura de que cuando sepa que estas solo, intentara venir a verte – y tras aquello, se alejo para alcanzar a Ron.

Harry no pudo menos que sonreír ante la idea de ver a Draco, que era lo que mas ansiaba en aquel momento, y de pronto noto que se sentía sumamente contento, sumamente afortunado.

El sol comenzaba a ocultarse cuando la puerta de la enfermería se abrió al tiempo que una cabellera rubio platino se asomaba con cautela. Cuando el par de ojos gris metálico se encontraron con los verdes esmeralda, un brillo de inconfundible alegría y tranquilidad se apodero de ellos.

- Hola – le saludo mientras ingresaba sin hacer mucho ruido, pues no deseaba que Madam Pomfrey le corriera tan pronto.

- Hola – respondió Harry sin poder apartar aquella sonrisa de su rostro, aun cuando sabia que era una sonrisa algo boba.

- Granger me dijo que estarías aquí y que mantendría a Weasley entretenido por algún rato para que pudiera venir sin problemas – le comento mientras llegaba a la cama que ocupaba el moreno y se sentaba en el borde acariciando su oscuro y rebelde cabello.

Harry sonrió, aquel toque por muy simple que pareciera, siempre lograba hacerle sentir mejor.

- ¿Qué fue lo que sucedió? – la voz preocupada de Draco le trajo de nuevo a la realidad – Dumbledore te trajo en un translador según tengo entendido –

- Pues yo no se como llegue aquí, solo se lo que Dumbledore acaba de explicarme – respondió Harry para después ponerse a contarle todo lo que aquélla tarde Dumbledore le había explicado sobre el medallón y Remus.

A lo largo del relato, el rubio le había abrazado, cosa que Harry agradeció internamente por que le hacía mucha falta la seguridad y el calor de aquellos brazos, la seguridad y el calor que solo Draco sabia brindarle aun sin palabras. Sintiéndose mucho mas tranquilo, recargo la cabeza en el pecho del Slytherin mientras sentía la pálida mano acariciarle el rebelde cabello negro.

- Así que de cierta forma, el medallón canaliza tu mágia para que seas capaz de curar heridas – comento el rubio pensativo.

- Si, algo así – afirmó Harry cerrando los ojos, dejando que aquella sensación de tranquilidad se extendiera por todo cuerpo.

Permanecieron en silencio algunos minutos hasta que Harry lo rompió.

- Pensé que Remus moriría... – murmuro con la voz ahogada.

- Lo se – le respondió Draco mientras apretaba un poco mas el abrazo para que el moreno supiera que estaba ahí para apoyarle y ayudarle en todo lo que hiciera falta – Pero ahora esta bien Harry, y lo esta gracias a ti, ya no te mortifiques pensando en eso –

- Supongo que jamás podría describir lo que sentí al verlo tendido en aquélla cama... – murmuro, y los brazos de Draco le apretaron un poco mas, cosa que nuevamente agradeció - ¿Por qué no podemos tener una vida normal? – pregunto levantándose un poco para poder mirara los ojos gris metálico que le observaban con triste ternura.

- Por que nuestras vidas no son normales, Harry – le respondió besando su frente.

- Quisiera quedarme así para siempre – comento volviendo a recargarse contra el pecho del rubio mientras cerraba los ojos – Solo tu y yo, sin nadie que nos moleste –

- Harry¿Te gustaría que en un futuro viviéramos juntos? – planteo Draco algo inseguro, pues quizás era muy pronto para hacer ese tipo de proposición.

- Me encantaría – respondió Harry en un murmullo mientras se aferraba un poco mas al rubio.

Draco no dijo nada, solo se limito a seguir acariciando el rebelde cabello de su Gryffindor mientras un tranquilo y relajante silencio les envolvía. Después de un rato, la respiración pausada del moreno le indico a Draco que se había quedado profundamente dormido.

- Ya veras que algún día podremos estar tu y yo juntos, sin nadie que nos moleste, Harry – le prometió en un murmullo mientras continuaba acariciando su rebelde cabello.


Cuando abandono la enfermería a petición de Madam Pomfrey, Draco se dirigió a su habitación dispuesto a escribirle a su madre una extensa carta con algunas ideas que hacía tiempo que traía metidas en la cabeza y que creía que era hora de ventilar.

No tardo mucho en redactar la carta, misma que ato a la pata del hermoso halcón que aguardaba.

- Ten mucho cuidado con esta carta – le advirtió Draco – Es muy importante que mi madre la reciba en perfectas condiciones y lo mas pronto posible, así que no te tardes demasiado – el ave aleteo en señal de haber entendido, y tras dejar que Draco le acariciara, salió volando por la ventana que éste le había dejado abierta.

Draco se encontraba contemplando a su halcón alejarse, cuando la puerta del dormitorio se abrió para dar paso a un Zabini bastante molesto.

- Creí que deberías estar durmiendo – comento Draco con su indiferente altanería de siempre.

- Pues no – respondió Zabini de mala gana mientras recorría los doseles verde botella de su cama.

- ¿A que debemos el coraje? – pregunto Draco sin dejar ver la curiosidad que sentía.

- A nada en particular – respondió su compañero de cuarto mientras recorría las sabanas y se quitaba los zapatos dispuesto a acostarse.

- Como quieras – accedió Draco sin darle demasiada importancia - ¡Ah, y 5 puntos menos por andar fuera a deshoras – agrego con malicia.

Zabini solo le dirigió una mirada asesina antes de correr las cortinas y desaparecer de la vista del rubio, quien sin darle mayor importancia, se acostó en su cama y corrió los doseles dispuesto a dormir, pues mañana había muchas cosas que debía hacer.


Cuando Madam Pomfrey dio de alta a Harry a la mañana siguiente, Ron y Hermione lo acompañaron al Gran Comedor para que desayunara, y después, aprovechando que era sábado, salieron a caminar un rato a orillas del lago.

- Dentro de dos meses comenzaran los exámenes – comento Hermione con un deje de nerviosismo en su voz.

- Y el próximo sábado jugaran Ravenclaw contra Slytherin – dijo a su vez Ron sin molestarse en ocultar la emoción que le embargaba – Ravenclaw debe ganarle a Slytherin por mas de 100 puntos, pero eso es imposible, y Hufflepuff debe ganarnos por mas de 250 para quedar en tercer lugar, lo cual es aun menos probable, y si nosotros le ganamos a Hufflepuff por mas de 50, quedaremos en primer lugar nuevamente –

- Eso, siempre y cuando, Slytherin no termine su juego contra Ravenclaw con mas de 100 puntos – comento Hermione como quien no quiere la cosa.

- ¡Les ganaremos! – afirmo Ron testarudamente.

- No digo que no Ron, solo digo que debes estar abierto a cualquier posibilidad – explico Hermione con la tranquilidad que dan los años al tratar con aquel chico.

El resto del camino, Ron se la paso discutiendo con Hermione sobre la responsabilidad que tenía Gryffindor como campeón, de ganar esa copa, y de lo importante que para todo el equipo y la Casa resultaba, aun que a Harry le pareció que Hermione ya solo fingía escucharlo y comentaba solo cuando era necesario.

Cuando llegaron a la orilla del lago, se sentaron bajo la sombra del árbol en el que siempre se sentaban los fines de semana para platicar tranquilamente o simplemente relajarse, que a opinión de Hermione, era lo que le faltaba a Harry.

- ¿Y ya tienes la estrategia para el juego contra Hufflepuff? – le pregunto Ron ansioso por escuchar una afirmación al respecto.

- La verdad es que no e tenido tiempo para pensar en eso, Ron – le respondió Harry mirando el lago como si este pudiera llevarse toda la congoja que ocupaba en aquellos momentos su atribulada mente y corazón.

- Podemos planearla – propuso Ron.

- Harry lo que necesita es descansar, Ron – le atajó Hermione mirándole con reprobación.

Y nuevamente Ron y Hermione se pusieron a discutir. Harry solo esbozo una ligera sonrisa y cerro los ojos, no tenia sueño y tampoco estaba cansado, solo quería dejar que su cuerpo se llenara de aquélla tranquilidad que el lago emanaba aquélla hermosa mañana, pues cuando regresara al castillo, sabia que tendría demasiadas cosas por hacer y arreglar, pues algo muy en el fondo, casi una corazonada, se lo decían de manera incesante desde que despertó aquélla mañana.


Hola a todos n.n

Lamento la tardanza, mentiria si les digo que la escuela me traia presionada, es simplemente que la inspiracion desaparecio un dia y me costo bastante encontrarla y traerla de vuelta :P

Espero este capitulo les guste, se que esta algo corto, pero la inspiracion no me daba para mas y la verdad comensaba a frustrarme u.u

Pero bueno, solo les pido ponga atencion a los detalles, por que pronto empezara lo bueno n.n