Las manos no dejaban de temblarme. La presión en mi pecho crecía por segundos.
Necesitaba saber si Stefan estaba bien.
Ya tenia media hora que no me daban ninguna noticia y no lucía nada bien cuando la ambulancia había arribado.
Recordé la escena, las pastillas y ese papel, ese maldito papel.
Otras lágrimas se me deslizaron.
Alce la mirada al ver a una frenética Lily haciendo escándalo mientras se acercaba a donde me encontraba. Detrás de ella venían Lexi, Freya, Damon y Bonnie.
Me levanté sintiendo un hormigueo en mis piernas.
Me sentía tan débil, tan cansada.
Los ojos de Lily estaban rojos, camine para encontrarla a medio camino, la bofetada solo me llego sin aviso alguno.
Sentí sangre dentro de mi boca.
Con mis dedos tome mi barbilla, la delinee sintiendo mi coraje llenando mi cabeza.
Esa no me la esperaba.
—¡Madre estás loca!
Lexi ya tenía a su madre agarrada de los brazos y Damon estaba a mi lado tratando de ver que nada mas me pasara.
—¡Esto es tu culpa, maldita! —escupió y miró a Damon—. Tú —lo señaló y soltó otra bofetada—. A ti si te queda esta zorra, no a mi Stefan.
Conecte mi mirada furiosa con la de ella. Esta mujer si que era una descarada, una cínica.
Lexi trato de llevarse a su madre pero ella no se dejó, quería seguir allí, viéndome con odio, llenándome de insultos.
—Madre debes parar, estamos aquí por Stefan.
Lexi seguía tratando de calmarla.
—Ella tiene la culpa —gritó haciendo que algunas enfermeras nos callaran. Se abrazo a ella misma y empezó a sollozar—. Si tan sólo nunca hubieras llegado a su vida, él...Seguiría siendo el mismo. Esto es tu culpa, zorra.
Quiso darme otra bofetada pero Damon la detuvo.
—Por una vez en tu maldita vida, trata que de verdad te importe tu hijo.
Ella lo miró confundida. Arrebato su mano de la de él y empezó a reír como loca.
—Tú vienes a decirme esto, el hijo que no sirvió ni para cuidar a su propia familia —esa maldita mujer. Los ojos de Damon se oscurecieron—. Eres una maldición, Damon. Tú y esta zorra, tu puta, porque no crean que no sigo pensando que son amantes.
—¡Basta! —le grité porque estábamos haciendo un tremendo espectáculo en medio de la sala de espera.
Saque un papel dentro de mi bolsa y lo extendí.
Ella se limpió el rostro y me dio una mirada inquisidora.
—¡¿Qué es eso?!
—Yo no soy la culpable de esto, Lily.
Le estampe el papel en el pecho. Ella lo quito con rabia.
—¡¿Qué es esto?!
—Es hora de que le diga la verdad a sus hijos —bajo sus ojos al papel y su rostro se palideció aún más—. Por cierto, Stefan sigue grave, están tratando de limpiar su estómago.
Las manos de Lily temblaban, su dientes castañeaban.
Damon le arrebató el papel de las manos, y ella quiso quitárselo pero él no se lo permitió. Sus ojos se movían entre las líneas. Su boca y ojos se abrieron, apretó el papel y miró a Lily.
—Eres increíble —le negó y por primera vez Lily estaba en modo de súplica—. No puedo creer que seas mi madre, que clase de monstruo eres.
—¿Qué es?
Lexi soltó a su madre y se acercó a Damon.
—Es...eso... yo puedo explicarlo...
—Por tu culpa está Stefan allí dentro, no por culpa de Elena, siempre fuiste tu. Y sabes que es lo peor, que él pensaba que eras perfecta, querida y no tan respetada madre.
Esta vez Lexi le arrebató el papel a Damo de las manos. Sus ojos se llenaron de lágrimas. Negó tratando de calmar su pecho.
—Porque mamá, porque no dijiste nada.
Me voltee y volví a la silla donde minutos atrás había estado sentada analizando esta porquería que nos envolvía.
Damon y Lexi seguían sorprendidos, esperando explicaciones de Lily, pero ella no podía decir nada.
Se dio la vuelta y salió corriendo. Ni Lexi ni Damon la siguieron.
El doctor apareció y me levanté tratando de pasar entre sus cuerpos.
—¿Cómo está? —pregunté ignorando la tensión a nuestro alrededor.
El doctor bajó el rostro y suspiró.
Sentía que el aire se me estaba acabando.
—Pudimos salvarlo, lo encontró a tiempo, pero estará en observación, además necesita ayuda.
—Puedo verlo.
—Aún no, yo le informaré cuando pueda.
Asentí y el doctor se dio la vuelta regresando por donde había venido.
Me voltee para toparme con las caras de todos.
Lexi me rodeó en un abrazo.
—Esta bien, eso es bueno.
Le recibí el gesto. La abrace viendo a Damon por encima de su hombro.
—Stefan se entero que tu madre estaba siendo infiel hace unos días atrás —empecé a decir, Lexi me alejo y Damon se pegó más a nosotras—, no quería decirles, porque no quería arruinar tu recuperación —él frunció las cejas—, y tu felicidad, Lexi. Pero Lily ha estado saliendo con un joven como de la edad de Damon, Stefan se enteró y se sentía horrible, creo que no le puse demasiada atención y ese fue mi error, si tan sólo lo hubiera escuchado.
—No fue tu culpa.
Damon me tomó las manos.
—Aún así, no hemos estado allí para él y ahora esta noticia, creo que esto lo llevó a querer acabar con su vida.
Lexi extendió el papel que aún traía en sus manos.
—¿Es real?
Le dije que sí con el rostro.
—Es una clínica verdadera, y no solo eso. Llame al número de teléfono donde el hombre que dice ser su verdadero padre dejó. Yo me comunique con él.
—¿Y? —preguntó Damon.
—Vive a unas horas de aquí, pero me dijo que saldría para acá lo más pronto posible —vi mi reloj—. Eso tiene ya una hora.
—¿Hablaste con su supuesto padre?
—Su padre, Damon. Él me dijo que es el verdadero padre de Stefan, además la prueba de ADN es real.
Lexi se recostó en los brazos de Freya, esta me hizo señas que la llevaría a sentarse.
Asentí.
Mire por encima del hombro de Damon y vi a Bonnie sentada con la mirada perdida en la pared.
Volví mis ojos a Damon, él también miraba a la nada.
Deslice mis manos en su brazo y dio un pequeño salto.
—No puedo creer que Lily le hiciera eso a mi padre, pero peor aún, que se lo hiciera a Stefan.
—Lo siento, al parecer este hombre se enamoró de tu madre y ella de él, pero la relación no pudo seguir, ella se enteró que estaba embarazada y que era de este hombre, por miedo lo dejo y nunca le dijo que había tenido un hijo de él. Hace poco él lo supo y empezó a ver a Stefan, claro, sin él saberlo, trabajaron juntos ya que es doctor y allí fue cuando se dio cuenta de quién era, al menos supo quién era tu madre. La curiosidad le ganó e hizo una prueba de ADN y salió positiva.
Los ojos de Damon brillaban escuchando el relato.
—¿Cómo sabes todo esto?
Metí mis manos en mi bolsa y saque las siguientes hojas. Se las entregue a Damon.
—Él le escribió todo esto, tal vez pensando que Stefan entendería. No se escucha como un mal hombre. Creo que nunca se imaginó el estado mental de Stefan.
Dobló las hojas y las metió en el bolsillo de su chaqueta.
Cambio la mirada de preocupación y tomó mis manos. Las apretó en un gesto suave.
Me bajo un calor por la garganta.
—¿Cómo te sientes tu? Después de esto...
—Nada ha cambiado, Damon —Él quitó sus manos de las mías. Esta vez se las tomé yo—. Yo ya estaba decidida a dejarlo, no me importa y no creas que soy una insensible, pero nada de esto cambia mi decisión. Voy a dejar a Stefan.
—Elena...
Un frío impropio me recorrió desde la espina dorsal hasta el cuello. Esa mirada, la forma en como había dicho ese Elena.
Oh no, que estaba pensando Damon.
—Damon, yo te amo, y no voy a dejar de hacerlo aún con estos problemas. Voy a esperar a que Stefan mejore un poco, pero voy a dejarlo y no hay poder en este mundo que me detenga.
Me volvió a soltar las manos.
—No puedes dejarlo —el corazón empezó a sonarme en las orejas. Esto no estaba pasando no de nuevo—. No quiero que lo dejes, él te necesita, debes estar con él...Stefan es el indicado para ti, Elena.
Sentía un calor estrujandome la garganta, y corriendo hasta mi cabeza, quería llorar.
—No, Damon. Lo mio y lo de Stefan se acabó, yo ya no puedo estar con él.
Eso me salió casi en súplica.
La voz se me quebraba.
Esto me dolía.
Él bajó el rostro y dejo de conectar su mirada con la mía.
—Si lo haces por mí, pierdes tu tiempo —se aclaró la garganta—. Y-o, yo me voy a casar con Bonnie, recuerdas.
La respiración me salia en pequeños jadeos, la cabeza me empezaba a dar vueltas.
—Eres un idiota, crees que porque me digas esto yo seguiré con él. Pues créelo así. Cásate con la mujer que no amas, si quieres ahogate en tu dolor, pero de que yo no paso un año más con un hombre al que no amo, eso es seguro.
—Elena...
Quiso tomarme la mano pero se la arrebate.
Salí empujándolo fuera de mi camino hacia la sala de máquinas dispensadoras.
Estaba tan molesta. Tan cansada de esta maldita familia.
Llegue casi gritando.
Pateé con todas mis fuerzas un bote de basura. Me sentía a punto de explotar.
Damon era tan idiota, y aún si comprendía, esto me enojaba mucho.
Porque demonios había conocido a Stefan, si tan solo no lo hubiera conocido a él, nada de esto hubiera pasado.
No me hubiera enamorado de Damon.
No sentiría este dolor en mi pecho, no sentiría que iba a morir sino estaba con él.
Damon era un idiota. Siempre estaba dejando su felicidad por otros y odiaba eso.
Otra patada al basurero.
—No deberías de rabiar por algo que claramente no es cierto.
Lo último que quería era escucharla o verla a ella.
Me voltee rechinando los dientes. Ella se acercó al basurero y lo puso en su lugar. Yo me crucé de brazos en modo de defensa, ella dejó salir una risita.
—¿Qué quieres?
Casi eso lo había gritado.
Ella volvió a reír.
—Sabes, cuando tu llegaste a su vida, me di cuenta que él estaba perdido, pero también supe que serías algo así como, su salvación.
—Pero me has dicho que soy su perdición. Miles de veces me has gritado que soy lo peor en su vida.
Ella suspiró cansada.
—Porque debes pelear por ese puesto, Elena. Debes ganarte ese puesto, lo que Damon vivió es la peor de las tragedias. Esto no es fácil, ganarse su corazón no es un paseito.
Quise moverme para no escucharla pero no me dejo pasar.
—Bonnie, por favor, dejémonos de estupideces —infle mi pecho y ella se volvió a reír.
—No debes probarme que eres mejor que yo, porque en su corazón lo eres, en su vida eres lo único que quiere.
Extendió su mano dándome algo. Yo extendí la mía recibiendo lo que fuera que me estaba dando.
Abrí los ojos sorprendida.
—¿Qué significa esto?
—Damon realmente nunca se iba a casar conmigo. Eso lo invento para alejarte.
—Porque haría algo como eso.
—No seas tan ciega. Damon te ama demasiado que piensa que nunca será bueno para ti, ya que si lo aceptas, debes aceptarlo con todo y esos demonios que tiene. Irlos cambiando o más bien curando en el proceso —eleve el anillo y se lo devolví, ella me negó—. Siempre ha sido tuyo.
—Él sigue empeñado en que se casara contigo.
Le bufé molesta.
—Ya te dije que eso lo invento, Damon y yo somos muy buenos amigos, en realidad nunca salimos, eso también se lo invento, de una amistad jamás pasamos.
—Increíble que ambos sean tan mentirosos.
—Damon te ha mentido porque no quiere aceptar la verdad, piensa que él no merece ser feliz, así que Elena, si en verdad amas a Damon, lucha por él, porque te aseguro que tratará de alejarte lo más que pueda, lo conozco tan bien, que se que hará todo lo posible porque te alejes. Solo de ti depende si quieres pelear por él.
—¿Por qué de pronto me dices todo esto?
—Porque jamás lo había visto tan determinado en dejar sus vicios. Damon se está curando, y eso es por ti, no lo había vuelto a ver aferrarse a la vida como lo hace ahora, él ha encontrado una razón para amar de nuevo y eso eres tú. Ayúdale a que lo logre, a amar sin miedos, sin temores de que decepcionará a la vida —se dio la vuelta y antes de salir volvió a verme—. No le digas que te dije todo esto, él no sabe que me voy a ir de viaje y bueno, quería arreglar esto antes de irme. Adiós, Elena. Espero sepas hacer lo correcto.
Una esperanza se prendió en mi pecho.
Damon no se iba a casar, él muy pillo solo estaba haciendo esto por alejarme, según él porque no me merecía.
Tenía que luchar por él, y sentía que a eso se debía el amor verdadero, a luchar por algo que quería con pasión.
Iba a luchar por él, no había ya duda en mi mente, aunque a veces él mismo me llevará a la locura.
Ya la noche había caído y el doctor aún no nos dejaba ver a Stefan.
Damon se había mantenido alejado de mi, Freya y Lexi seguían sentadas dónde se habían quedado. La madre de ellos ni siquiera había vuelto a venir, su miedo la había mantenido alejada.
Junte mis manos y las pase una arriba de la otra tratando que mi ansiedad se calmará.
Por el pasillo unos rostros que me causaban malestar venían llegando.
Caroline me pasó de largo llegando hasta Damon.
Ella lucía como una loca nerviosa.
Sentí el piquete en mi hombro y el asco se alojó en mi paladar.
—Casi lo enviaste a la tumba —lo mire de malas—. Ese es tu efecto, cariño. Haces que los hombres se vuelvan locos por ti, porque maldición, eres hermosa, pero en verdad eres tu, lo que los puede matar.
—Deja de joder, Kai.
Me quito un mechón de cabello y me eché hacia atrás asustada, asqueada.
—Tú amigo, si no es que es otro de tus amantes casi me disloca la mandíbula. Lastima que me iba a ver involucrado, si no lo hubiera demandado.
—Vete al infierno, asqueroso.
—Créeme hermosa, de allá vengo y sabes que es lo mejor, que esta vez cuando regrese, te llevaré conmigo.
Moví mi cabello e ignore su presencia para no hacer una escena.
Lo odiaba tanto.
Caroline y Damon llegaron a nosotros, ella lucía pálida. Sus ojos estaban rojos y su semblante no lucía bien.
—Elena, puedo verlo.
Todos la vimos, ella estaba casi suplicandome, además al fin había dicho mi nombre.
—Aún no podemos verlo, Caroline. Ni siquiera a mi me han dejado entrar.
Las rodillas se le doblaron, Damon alcanzó a sostenerla antes que pegará en el piso.
La sento a mi lado y yo le hice señas a una enfermera que nos ayudará.
—Ya estoy bien, solo fue un mareo.
Trato de sostener su frente, sus manos temblaban.
La enfermera llegó con un vaso de agua, se lo recibí y le dije que todo estaba bien.
Volví mi atención a Caroline, ella estaba embarazada y esto no era sano para su bebé.
—Toma —le entregue el vaso—. Todo está bien con Stefan, no te preocupes.
Ella lucía muy mal, yo sabía que ella estaba enamorada de él y esto solo me lo terminaba de comprobar.
Gire mi rostro hacia Kai, él la veía con mucho coraje, ella no disimulaba su preocupación.
—Lo siento tanto, es que...—las lágrimas se le escaparon—. Stefan y yo somos amigos desde pequeños, siempre hemos estado allí el uno para el otro.
Kai dejó salir un suspiro de frustración y Damon solo sonrió en burla.
Yo tomé sus manos. Ella se admiró.
—Entiendo y ahora es cuando más nos necesita, te necesitará a ti.
Algo en sus ojos brillo. Ella estaba muy confundida.
—Gracias, Elena.
Le sonreí y ella me sonrió.
—Iré a ver que puedo traerte para que te tranquilices.
Ella asintió.
Me levante y Damon me siguió.
—Parece como si Caroline fuera su verdadera esposa y no tú.
Me gire con violencia, tanta que chocó contra mi cuerpo.
—No me vengas con esas ahora, no estoy de humor.
—No estoy diciendo nada que no sea verdad. Tu deberías actuar como lo que eres, su esposa.
Me reí.
—Esta es tu nueva manera de alejarme, empezar a tratarme mal —le negué sonriendo—. Lo siento, Damon, pero ahora tendrás que pelear un poco más fuerte para alejarme de ti, ya que estoy dispuesta a volverte loco. Te acosare tanto, que no podrás sacarme de tus retinas.
Sus cejas se fruncieron algo sorprendido. El brillo en sus ojos me decían que estaba disfrutando mi determinación.
—¿Qué quieres de mi, Elena?
Me pegué a él.
—Todo, Damon, quiero todo de ti.
Su respiración creció, acaricie su mejilla, él me deslizó una media sonrisa aún confundido.
Un carraspeó nos hizo voltear. Un hombre castaño ojos verdes estaba parado enfrente de nosotros.
—Buenas noches, ¿son familiares de Stefan?
Le extendí mi mano en saludo.
—Soy su esposa.
Él me recibió el gesto.
—Mucho gusto, soy Julian, el padre de Stefan.
Damon se movió más enfrente.
—Soy Damon, su hermano.
—Ya veo, pues mucho gusto, Damon. ¿Cómo está, él? ¿Qué pasó?
Deje salir el aire de mi pecho, relaje mis hombros.
Me sentía tan cansada.
—Su carta lo descontrolo —él negó preocupado—. Pero esta bien, nada grave le ocurrió. Llegamos a tiempo.
—¿Puedo verlo? —me suplicó.
Hoy todos tenían esas demandas.
—La fila es larga.
Le soltó Damon cruzándose de brazos.
Lo mire de malas para que cambiara esa expresión.
—Claro que podrá, pero solo si Stefan quiere verlo. Entienda, esto es duro para él.
—Yo entiendo.
Un doctor llegó a nosotros.
—¿Señora Salvatore?
Di un paso al frente y sentí el aire de un cuerpo pasar a mi lado
—Doctor, puedo ver a Stefan.
Caroline estaba histérica. El doctor la vio a ella y me vio a mi.
—¿Usted es la señora Salvatore?
Ella le negó.
—Soy yo —le dije al doctor mientras Caroline se echaba hacia atrás dejándome el paso con algo de nostalgia.
—Pidió verla a usted, señora.
Caroline y todos me miraron.
—Pues vamos.
Crucé una última mirada con Damon y me dirigí a ver a mi esposo. El que muy pronto se volvería mi ex esposo.
Estaba determinada a dejarlo, no me iba a detener por esto.
Llegamos hasta el cuarto de Stefan, este ya estaba despierto y veía por la ventana.
El doctor se acercó a él a verificar sus signos. Alzó la mirada y me hizo señas que podía entrar.
Los ojos de Stefan y los míos se conectaron. Él me sonrió y bajó el rostro.
—Los dejo para que puedan hablar.
El doctor salió cerrando la puerta.
Yo me quedé callada, solo allí sin dar un paso dentro.
El momento era incómodo.
—Lo siento —fue lo primero que salió de su boca. Trate de respirar—. Lo siento —llegué hasta él y lo abrace. Aunque yo no lo amaba y sabía su plan desde el principio, lo quería, habían habido momentos que Stefan me había hecho feliz.
—No debes sentir nada. No debías hacerlo, esta no era la manera.
Él se aferró más a mi espalda.
—No solo lo siento por esto, si no por todo, Elena.
Me aleje de él y un frío empezó a abrazar mi cuerpo.
—¿Por todo? —pregunté confundida.
Acarició mi rostro.
—Se lo que pasa con Damon, Elena —abrí mi boca pero él me puso un dedo para que no dijera nada—. Se que han tenido una relación de hace mucho tiempo. Se que son amantes, además se que no puedes tener hijos...
El dolor en mi pecho me hizo sentir mareada.
—Stefan, yo...
—Shhh...Ahora déjame contarte mi historia, Elena. Déjame contarte todo acerca de este terrible amor que hemos compartido.
Apretó mis manos y me prepare para seguir escuchando una historia tan complicada y retorcida...
Stefan sabía la verdad, y estaba a punto de decirme su parte dentro de todo esto.
