Nueva actualización, nuevos experimentos y cambios de aires. Eso es lo que ha pasado y bueno, sin olvidar que ¡Hoy es mi cumpleaños! (si queréis saber cuantos cumplo pasaos por el perfil xD). Pues nada, como siempre, que disfrutéis leyéndolo tanto como yo escribiendolo.

Como pasa el tiempo… el año pasado dije lo mismo y ahora me vuelvo a repetir, si consigo escribir que este día es mi cumpleaños y que el tiempo pasa muy deprisa otra vez me repetiré como el ajo, pero tengo ganas, aunque creo que esto no durará mucho mas xD. En fin, ¿Qué decir? Que este es el segundo aniversario de la publicación de este fic y que no puedo estar más orgullosa de lo que estoy, sobretodo con este cap, ya que he cumplido uno de los logros que me había propuesto, tal y como veréis mas abajo.

Solo puedo daros las gracias por leer el fic y que paséis un muy buen 28 de Agosto.

Dedicado al FanClub MinatoxKushina de NU.

Disclaimer: Naruto pertenece a Masashi Kishimoto-senpai, que cada semana consigue que estemos al borde de un ataque de histeria con sus capítulo xD (Y que el 14 de Febrero, para mi, deje de ser odiado xD ¡Viva Shippuden!)

Advertencias: Spoilers Capitulo 367 (Quien avisa no es traidor)

Advertencias II: Lime-Lemon, o algo parecido, no sé ni como debo clasificarlo.


Cruzando la línea

Capitulo 21: Corazón

"¿Estás seguro que estás bien?" le preguntó por enésima vez Kushina mientras paraba el reproductor de video.

Como en las otras nueve ocasiones, Minato la miró suspicaz.

"¿Por qué no debería estarlo?"

Ella frunció el ceño en sospecha pero como anteriormente, puso de nuevo el reproductor y se acomodó entre las piernas del chico a la vez que sus brazos la aprisionaban contra su caliente y confortable pecho. No pudo evitar dejarse invadir de nuevo por la sensación de comodidad que sentía a su lado, una sensación agradable, hermosa, deseosa… se obligó mentalmente a dejar esa relajación cuando el corazón de Minato volvió a latir con intensidad, como si todas sus emociones estuvieran al borde del colapso, desbordándose. Decidió resistir para no parecer quisquillosa pero cuando la respiración del chico se volvió tan notoria, agitada y angustiosa que no dejaba escuchar la película, se levantó mirándolo con ojos demandantes a la vez que apagaba la televisión por completo.

"Estoy nervioso, ¿Te vale?" admitió finalmente con una expresión que recordaba a un niño pequeño.

Kushina suspiró mientras se recolocaba la manta sobre los hombros.

"Por supuesto que me vale" respondió. "¿Pero por que estás nervioso? No hay ningún motivo…"

"Dejémoslo en que tu no encuentras ningún motivo para mi nerviosismo…" contestó levantándose para ir hasta el baño, donde se encerró sin dar ningún tipo de explicación ni margen a una replica.

Kushina se sorprendió ante ese arrebato de irritación sin sentido y lo siguió con la duda reflejada en el rostro. Apoyó la oreja contra la puerta del baño y esperó pacientemente a algún sonido.

"¿Minato?"

"Estoy bien, es solo que… me sentía agobiado" escuchó la contestación al otro lado pasado un minuto.

"¿Quieres que vayamos a dar una vuelta? Te sentirás mejor si salimos…"

Se oyó un clic y la puerta se abrió con un chirrido, dejando ver a Minato con una sonrisa, la pelirroja iba a añadir algo más cuando él se abalanzó sobre ella tirándola al suelo a la vez que buscaba su boca con los labios.

Cuando se separó por que sus pulmones clamaban por aire Kushina aprovechó y se apartó a tientas, dejando al rubio en una posición bastante comprometida para cualquiera que observara la escena.

"¿Kushina?"

Ella se arrinconó contra el mueble del pasillo y por encima de los brazos cruzados sobre sus rodillas lo examinó atentamente.

"Eso ha sido extraño" objetó la chica.

Él esbozó una débil sonrisa y se cercó a gatas donde estaba ella, poniendo después una de sus calientes manos sobre la cabeza de ella.

"¿Te ha molestado? Lo siento, no era mi intención" aclaró mientras bajaba su vista, como un niño que aceptaba una regañina.

Eso la conmovió así que inmediatamente rodeó sus brazos por el cuello de él y respiró contra su cálido pecho.

"Simplemente me ha inquietado, eso es todo" El rubio le devolvió el abrazo y le dio un beso en la mejilla. "Ahora dime" y se separó de él dejando sus manos contra su pecho. "¿Qué es lo que te pasa?" preguntó escudriñándolo con la mirada, repleta de recelo.

Suspiró sonoramente y se sentó a la manera tradicional, hincando las rodillas en el suelo, con un gesto le indicó que ella también tomara asiento de esa manera. Iba a abrir la boca para comenzar a sincerarse cuando le interrumpió de nuevo.

"Sea lo que sea, ¿No podemos hacerlo en el comedor? El suelo está frío…"

Minato suspiró de nuevo y se levantó tendiéndole una mano, ayudándola a que ella también se pusiera en pie. Regresaron al salón y sentándose cada uno sobre la moqueta y con la baja mesa de por medio se miraron. Pero el rubio apartó rápidamente la vista, dirigiendo su mano al bolsillo del pantalón.

Kushina esperó en silencio y en esos instantes en los que él pareció dudar de algo meditó seriamente, era obvio que no iba a dejarla de nuevo, no cuando le acababa de pedir que… no pudo evitar sonreír al percatarse de que iba todo eso, así que mientras él colocaba las manos cerradas en puños sobre sus rodillas ella lo hizo sobre la mesa.

Cuando se sintió seguro apoyó las manos sobre la mesa él también y deslizó en su mano derecha el fino anillo, que jugueteó entre sus dedos unos momentos antes de que con la otra mano cogiera la izquierda de la chica.

"Se supone que es en este momento cuando debería hacerte la pregunta pero supongo que carece de sentido" susurró mientras colocaba la punta del dedo de la chica en la obertura del anillo. Al hacerlo, sintió como el corazón le bombeaba en la orejas y como su respiración empezaba a ser angustiosa a la vez que la sortija temblaba entre sus dedos. "Así que…" tragó saliva y resbaló el anillo de oro blanco hasta la primera unión de los huesos. "Así que…" repitió con nerviosismo "… solo voy a decirte… que… puedes contar conmigo" y deslizó la alianza hasta el final de su dedo, con tanto ímpetu que la pelirroja apartó la mano, tocándose al instante esa zona con una mueca oscilante entre la vergüenza y la risa. "Ay…" jadeó el rubio incorporándose de golpe, cogiéndole la mano con delicadeza. "¿Te he hecho daño?" preguntó.

Ella sonrió mientras que acogía las manos del chico entre las suyas.

"No hay gratitud sin dolor" Minato no supo si reír o llorar. Kushina lo miró fijamente a los ojos. "Gracias, por escogerme como tu compañera" y rodeó sus brazos por debajo de sus hombros, acercándolo lo máximo posible a su cuerpo.

Impulsándose con las piernas, Minato pasó por encima de la mesa y se acurrucó con la pelirroja, devolviéndole el opresivo abrazo.

"Un placer"


Era ya tarde cuando Kushina se quedó finalmente dormida, abrazada a una almohada. Minato dejó de leer el libro que se estaba leyendo y se acomodó mejor sobre la cama para poder observar a su compañera. Con la yema de los dedos le tocó el nacimiento del cabello y fue haciendo un recorrido descendente, bajando por la frente, la nariz y sus sonrosados y húmedos labios que delineó una y otra vez hasta hartarse. Cuando lo hubo hecho subió de nuevo y tocó sus parpados, sus largas pestañas para finalmente perderse en sus orejas, de las cuales masajeó suavemente el lóbulo. Finalmente bajó por la línea de la mandíbula y acarició su cuello blanco, delicado, cálido; se inclinó justo sobre la yugular y marcó un beso profundo en ese punto, dejando una marca rojiza que mañana sería perfectamente visible.

Por que ahora era suya, suya y de nadie más.


"No es por nada pero… ¿Tienes complejo de murciélago?"

Minato dejó de secarse el pelo con una toalla para mirar fijamente a la chica que se observaba en el espejo desde hacía más de diez minutos.

"No" contestó acercándose, reflejándose él también en el espejo. "Solo tengo complejo de animal en celo que marca a su pareja" y se inclinó para volver a besar la marca rojiza, ahora de un tono violáceo.

"Pues déjate estar de teorías de fauna salvaje y estate por las humanas" y apoyándose en los talones dio una vuelta sobre si misma para volver a la habitación.

El rubio se miró a través del espejo y acarició su reflejo en el cristal.


"Volveré a la hora de comer" dijo Minato mientras comenzaba a comerse su bol de arroz con tortilla.

Kushina lo miró por encima del cuenco de sopa de miso.

"Estaré en casa de Mikoto, así que no me encontrarás aquí" aclaró.

El rubio la miró sorprendido.

"Son las ocho y media de la mañana, Kushina, con que vayas a las nueve tendrías que volver antes de la una, ¿No?" objetó inclinándose para mirar el reloj de la pared.

"Pues la verdad es que no. Planear una boda lleva algo mas que cuatro horas"

Elevó las cejas ante esa respuesta que ni tan siquiera esperaba.

"Entonces comeré con Jiraiya"

"Genial, entonces ¿Te veré por la tarde?"

"Eso espero"

Un cuarto de hora más tarde y con todos los platos limpios, Minato se despidió de Kushina con un beso.


"¡Buenos días!" saludó Kushina una vez Mikoto hubo abierto la puerta de su casa.

"¡Kushina!" exclamó la morena con una sonrisa. "¿Y esta visita? ¿A que se debe?" le preguntó dejándola pasar al interior.

La pelirroja sonrió misteriosamente.

"Primero sirvámonos un té"

Mikoto la examinó atentamente y su sonrisa se tornó burlona.

"Tengo la extraña impresión que me vas a contar algo gordo"

La aludida se rió mientras se quitaba las sandalias, sentándose en el bordillo del recibidor.

"Tan aguda como siempre"

"¿Y bien? ¿Puedo saber ya que es este asunto tan ultra-importante que tienes que contarme?" curioseó la morena dejando sobre la mesa dos tazas de té con pastas. "Por que si es para decirme que has vuelto a estar con Minato en posiciones intimas ahorrártelo, me da la envidia" añadió suspirando dramáticamente.

Kushina se rió.

"Tranquila, no es nada de eso, pero si quieres te lo cuento, el día que nos reconciliamos…"

"¡Oh no! ¿Acaso quieres que mientras esté con Fugaku gima el nombre de nuestro maravilloso Hokage? Por que te advierto que soy especialmente buena en esto de la substitución imaginaria…"

La otra la avasalló con la mirada.

"Eso me suena a "No es la primera vez que lo hago""

Mikoto sonrió enigmáticamente.

"¿Pues que quieres que te diga?" y se rió de si misma, con burla. "¿Sabias que con él tuve mi primer sueño erótico? Él estaba desnudo, sobre mi cama, con sus cabellos de oro desparramados en la almohada, con sus zafiros clavados en mi como cuchillas, con sus mejillas del color de las nectarinas, con sus labios carmines… y ese cuello, ¡Oh! Ese magnifico cuello blanquecino, con su nuez sobresaliente, daban tantas ganas de morderla, de juguetear con ella un rato…" y lo siguiente que dijo lo hizo en un tono tan bajo que Kushina tuvo que acercarse al máximo para escucharla. "… y, ¡Oh dios! Esas caderas que se movían frenéticamente contra las mías, ese sonido que hacen los cuerpos sudorosos al chocar el uno contra el otro, ese intercambio de saliva de los besos fogosos intermitentes y ese gemido gutural de pleno éxtasis saliendo del pecho como un rugido, y después la sensación de unión tan profunda con el Universo que jurarías que puedes ver y explorar los confines del espacio… ¡Oh!"

La pelirroja se apartó con la mayor compostura que pudo poner y dio un trago de su té, esperando que su promiscua amiga volviera de su sueño sexual con el que iba a ser su marido. Solo hizo falta un minuto para que la otra tocara de pies en el suelo y se centrara carraspeando la garganta.

"Discúlpame, pero es que es hablar de Minato y la adrenalina me quema en las venas" se justificó.

Kushina le lanzó una mirada asesina.

"No hace falta que me des excusas…"

La cara de alivio que puso su interlocutora la hizo estremecer.

"Tu me comprendes, ¿Verdad Kushina? Minato es un dios erótico…"

"… sexual mas bien"

"…de esos que te excitan hasta lo increíble con solo sonreírte… ¡Oh! ¡Ah!" exclamó al percatarse de lo que hablaba. "Te ruego que me perdones, tengo la libido subida hasta niveles increíbles, ¿Sabias que ni incluso para Noche Buena Fugaku y yo intimamos? ¡Llevo demasiado tiempo de sequía! ¡Necesito que…!"

"¡Oh cállate, no quiero oírlo! Solo de imaginarme a Fugaku sin ropa… me estremezco solo de pensarlo…"

Mikoto la avasalló con la mirada.

"Oye, que Fugaku es un Dios desnudo, no como Minato pero mira… está genial…"

"Lo que tu digas…"

"De todos modos" y dio un largo sorbo a su té. "¿Qué querías comentarme? Por que entre pitos y flautas…"

"Ah si" Kushina se apartó el té de los labios y cerró su mano izquierda en un puño. "Me caso en Abril" y tímidamente le mostró el finísimo anillo de oro blanco.

En la cara de Mikoto solo había sorpresa y envidia en su gran medida.

"¡¿Qué?!" y pegó tal grito que Kushina temió que Itachi no se despertara berreando. "¡Tu! ¡Minato! ¡Mi sueño! ¡Mi fantasía erótica se casa! ¡Oh dios mío, Kushina, soy tan feliz!" balbuceó lanzándose a sus brazos, importándole bien poco la mesa que las separaba. "¡Por fin estaréis completos!"

Y sin entender nada acerca de la unión de almas e intercambio de corazones, Kushina se dejó abrazar por la, hasta ahora, cuerda amiga.


"Lo siento muchísimo, no era mi intención tirarte todo el té encima, Shina" se disculpó Mikoto pasando un paño húmedo por la camisa de la pelirroja.

"No, tranquila, supongo que es lo normal emocionarse con todo esto" reconoció Kushina cogiendo el paño para limpiarse ella misma. "Pero si no es molestia, ¿Podrías dejarme un camisa limpia?" le pidió al ver que las manchas no se iban solo con frotar.

La morena se puso en pie y con "un segundo" susurrado desapareció de su vista para volver al cabo de poco con una camisa azul parecida a la que la otra vestía.

"Supongo que te irá bien"

Kushina sonrió mientras aceptaba la camisa y comenzaba a desbotonarse los botones de la suya propia para cambiarse. Una vez hecho iba a guardar la ropa manchada en su bolso cuando la otra se la arrebató de las manaos.

"Te la devolveré mañana limpia y planchada"

"No hace falta"

"Tranquila, así tendré una excusa para ir a visitarte al palacio"

La pelirroja se rió.

"Serás bienvenida"

"Igualmente" y volvió a tomar asiento en su sitio. "Por cierto, no has venido únicamente a despertar mi envidia, ¿Me equivoco?"

Negó con la cabeza a la vez que un ligero rubor se instalaba en sus mejillas.

"Venía a pedirte consejo, ¿Cómo empiezo con todo esto?"

Su amiga sonrió.

"Tengo todo lo que necesitas"


Era ya media tarde cuando Kushina se despidió de Mikoto e Itachi con la promesa de que continuarían con los preparativos mañana en su casa, el niño no entendió nada así que se limitó a despedirse con una sonrisa pintada en su perfecta cara de infante que le hizo esbozar una sonrisa y un instinto del que no tenía conocimiento hasta entonces. Anduvo hasta su casa bajo un cielo que se encapotaba por momentos y ocultaban los débiles rayos de sol con unos nubarrones que presagiaban una buena nevada, aceleró el paso y llegó a la entrada del edificio rápidamente, saludó a la portera con una sonrisa que le fue devuelta y se apresuró a llegar a su rellano, puso las llaves en la cerradura y entró, esperándose encontrar la casa vacía. Pero lo que encontró fue mucho mejor, la casa caliente y una agradable olor de Ramen recién hecho le dio la bienvenida. Se descalzó y se desabrigó sigilosamente para entrar en la cocina con mucha calma. Allí se encontró a Minato probando el caldo con un pequeño plato.

"Le falta sal" le oyó susurrar. Se giró en su dirección y cuando alzó la vista se la encontró parada bajo el arco de la pared. "Bienvenida a casa, estimada futura esposa" saludó con una sonrisa.

Se la devolvió instantáneamente acercándose para rodearle la cintura con los brazos.

"¿Qué hace aquí tan pronto, estimado futuro esposo?" curioseó ella soplando contra su nuca desprotegida.

"Preparar la cena" respondió. "Como he acabado mis tareas en un tiempo asombrosamente rápido, Hiruzen-sama me ha dado permiso para marcharme. O me he escapado con el sentimiento de un trabajo bien hecho"

"¿En que quedamos?" y colocó un dulce beso en su primera vértebra.

"Es indiferente" susurró volviendo a probar el caldo. "Perfecto" y aflojó el fuego para poner después la tapa a la olla. "Hueles a Mikoto, ¿Por qué?" pidió volteándose para encararla. Kushina apoyó la cabeza en su pecho y dejó escapar un suspiro parecido a un ronroneo.

"Llevo su ropa, la muy señorita me ha tirado el té por encima"

Le tocó la cabeza mientras depositaba un beso en el nacimiento de su pelo.

"¿No os poníais acuerdo con el largo del vestido?" se mofó empujándola hacia el sofá.

La pelirroja volvió a suspirar.

"Si yo te contara…"

"Soy todo oídos"

Comenzó su relato, más bien el relato erótico de Mikoto y, en consecuencia, su discusión, y tuvo la terrible impresión de que Minato se aguantaba la risa como podía, ya que sus ojos estaban bañados en lagrimas y su cara había adquirido un tono rojizo. Por eso paró y lo miró con ojos inquisitivos.

"Vamos, explota"

Y el rubio se carcajeó durante casi dos minutos.

"Te imagino pensando en Fugaku, soy incluso capaz de ver tu cara de repulsión" balbuceó entre risas.

"Si, si, muy gracioso todo, ¿Pero acaso no te afecta que Mikoto tuviera ese tipo de pensamientos impuros acerca de ti?"

Cesó su risa y la miró fijamente con la cabeza apoyada en el respaldo del sofá.

"No puedo decirle que deje de pensar en mi, la imaginación va por libre" respondió mirando al techo. "Además, a los quince años todos soñamos esas cosas" admitió.

Eso despertó la curiosidad en la pelirroja.

"¿Tu has soñado alguna vez algo así?" pidió inclinándose sobre él.

Minato la miró fijamente y apartó un mechón rebelde de su pelo.

"Por supuesto, y tu eras mi centro de atención" y acortó la distancia entre los dos con un beso casto.

Kushina se lo devolvió torpemente.

"No estará de más admitir que yo también te idolatré así" aceptó ella devolviéndole ahora otro beso.

Con la punta de la lengua Minato resiguió el contorno de sus labios.

"Hormonas" susurró deslizando la mano por su cintura.

Kushina lo dejó hacer ya que ella se ocupó en ese momento de su cuello descubierto, donde empezó a marcar pequeños besos desde su mandíbula hasta su clavícula, cuando hundió su lengua en ese punto el rubio dejó escapar un siseo agradable y subió su mano hasta delinear con la punta de sus dedos el pecho derecho de la chica.

No queriendo quedarse atrás, con su lengua perfiló la nuez de su cuello y la atrapó con sus dientes de manera despiadada, Minato le respondió apretando su pecho con fuera, pero eso aún la incitó mas, así que apoyó las manos en sus hombros y se impulsó hacia arriba, sentándose a horcajadas sobre él.

Nunca se había parado a mirar a Minato en esa posición tan privilegiada que ahora comenzaba a agradarle en extremo. La razón era que se sentía desprotegida haciéndolo y le parecía como si violara su intimidad o alguna cosa parecida, pero ahora, con el orgullo lanzado quien sabe donde y con la compatibilidad que sentía para con él se permitió de estudiarlo en profundidad.

Su cabello dorado estaba desparramado sobre el cojín, sus ojos brillaban intensamente, cubiertos por la pupila dilatada de excitación, sus labios húmedos y sonrosados se entreabrían clamando por aire y su pecho subía y bajaba de manera pausada pero constante. Sonrió y se inclinó sobre él y justo en el momento en que él aprisionaba su boca contra la suya le lamió los labios. Eso le hizo dar un bote que casi los tira del sofá. Pero ella no le dio tiempo a que abriera de nuevo la boca para preguntar algo ya que respiró contra la de él y volvió a lamerlo, no obstante él ya estaba preparado para eso ya que abrió la boca y con una mano le sujetó la cabeza empujándola contra él, lo que hizo entonces la dejó sin respiración, como siempre solía hacerlo. Introdujo su lengua en su boca y buscó la de ella con ferocidad, Kushina se rindió ante eso pero le siguió el juego mientras sus pechos chocaban al respirar tan frenéticamente y sus bocanadas de aire se convertían en jadeos placenteros tan buen punto abandonaban sus labios.

Entre ese beso tan salvaje y la imagen que se dibujaba en su mente, la pelirroja comenzó a sentir calor en demasía, así que se separó dando besos intermitentes y se deshizo de la camisa en un movimiento feroz. Eso pareció encender aun más al rubio quién se incorporó levemente y se deshizo de su jersey de la misma manera. Después volvieron a juntar sus labios y sus lenguas se enzarzaron en otra ardua batalla.

En un momento en que Kushina aprovechó para respirar, Minato tomó el control de la situación comenzando a marcar besos húmedos por toda su mandíbula, con la lengua resiguiendo cada curva, bajando hasta el cuello y por ende, la clavícula, donde su lengua se hundió en el espacio. La pelirroja gimió y hundió sus uñas en la espalda del chico a la vez que sus caderas se hundían en las él. Beneficiándose de esa vulnerabilidad, el rubio se incorporó lo máximo que pudo y bajó sus labios hasta el espacio entre los pechos de la chica, donde su lengua captó el sabor salado del sudor que adornaba su piel con gotas cristalinas. Y mientras su lengua devoraba con avidez aquella piel tan sensible sus manos intentaban deshacerse del molesto sostén. Pero ella no le lo permitió ya que lo cogió por el pelo y lo separó abruptamente.

Sin ni siquiera darle tiempo a coger una bocanada de aire lo besó con avidez y le hundió tanto la lengua dentro de la boca que Minato se rindió y dejó de batallar con sus manos. Cuando se separaron aprovecharon para coger aire, un tiempo valiosísimo en el que recuperaron algo de cordura. Pero estaba claro que no querían recuperarla porque cuando sus pulmones captaron todo el aire que necesitaban se volvieron a enzarzar en otro beso, el cual Minato aprovechó para deshacerse del pedazo molesto de tela que ocultaba los tersos pechos de ella. Lanzó la prenda lejos y en el momento en que ella dudó al verse desnudada sin haberse percatado, la levantó y la inclinó contra el sofá, siendo ahora él quien se sentó sobre ella.

La miró fijamente a través del flequillo sudoroso y el placer que le nublaba la vista y no pudo estar de sisear de placer, con su cabello rojizo cayendo por un lado del sofá, con la cara y las mejillas del color del melocotón brillando gracias al sudor, con sus ojos cristalinos que lo examinaban con inquietud y con sus labios, ¡Oh sus labios!, rojos cual carmín y magullados por la fricción incesante contra los suyos.

Con los ojos abiertos se inclinó sobre ella y la besó con delicadeza, sin maltratar esos finos y delicados labios que tanto amaba. Le gustó que ella tampoco cerrara los ojos ya que ahora podían mirarse y verse mutuamente reflejados, sin complejo alguno. Pero cuando ella comenzó a tapar sus preciosas y transparentes orbes él también hizo lo mismo, al fin y al cabo, un beso con los ojos cerrados se disfruta mucho más.

Cuando la fricción entre sus labios iba cesando, Minato jamás pensó que perdería la locura hasta tal extremo, ya que, intentando mantener la boca de la chica contra la suya no tuvo mas ocurrencia que morderle el labio inferior con fuerza, hasta que de este brolló un poco de sangre que lamió con avidez. Tan enfrascado estaba en su propia y personal ilusión que no se dio cuenta que Kushina se separó rápidamente mirándolo con ojos confusos. Al percatarse la miró fijamente y le acarició con la punta del dedo la pequeña herida. Ella pareció entender ese claro y sincero gesto ya que se inclinó sobre él y lo besó delicadamente, rodeando sus brazos por su cuello. Sus manos se pararon en sus hombros y se deslizaron por su espalda con rapidez debido al sudor.

De nuevo, Minato volvió a perder el control ya que jadeó y gimió con voracidad y volvió a recostar a la chica, quien se había incorporado levemente, para volver a devorarle el cuello, la clavícula, el espacio y, finalmente el pecho, mientras que con otra mano se dedicaba a apretar al que no estaba trabajando. Nunca en su vida, ni en sus remotos sueños eróticos, había hecho aquello, así que ahora estaba aprendiendo a marchas forzadas, deleitándose del sabor dulce de su piel entremezclado con la salinidad del sudor.

Kushina gimió y se incorporó, forzándolo a ponerse de cuclillas contra suyo y con la mano que tenía mas cercana a su cuello lo apretó contra ella. Separándose para respirar Minato cambió la tarea y besó con avidez el otro pecho, para finalmente deslizarse por su abdomen hasta que su lengua se hundió en su ombligo.

La pelirroja lloriqueó de placer y una lágrima se deslizó por su mejilla y su barbilla antes de caer sobre la mejilla del chico, quién había levantado la cabeza en ese mismo momento. Y justo cuando se incorporaba para besarla suavemente, la olla a presión bufó con fuerza.


……………………….. Solo quiero decir que la ultima parte (Desde la escena de Mikoto hasta ahora) la escribí de un tirón, pasé dos horas enganchada al teclado pero valió la pena, la musa se portó bien conmigo y yo se lo agradezco.

¿Qué más? Pues que llevaba muchísimo tiempo queriendo escribir una escena así, y la razón es simple. Quería hacerlo por que en muchos de los buenos fics que leo hay alguna que otra de escenas de beso erótico-sensual-sexual y siempre me quedaba con las ganas de escribir yo una en mis fics, el experimento ha sido aquí así que espero que me perdonéis cualquier ida de olla xD (Con este fic es con el que mas experimento así que a veces, salen cosas raras). También debo añadir que todo me está quedando mas largo de lo planeado, no tengo remedio -.-

Y ahora paso a comentar los reviews n_n

A Ari, quién acaba de cumplir años, ya sabes una que crece xD, espero que te haya gustado lo que no leíste, a Zory, que desde aquí mando muchos besos, abrazos y una piruleta (No me preguntes por qué…). A mka1509, espero que no te haya dado un infarto con este Cáp., de verdad, y tranquila, el fic se terminará la noche en que el Kyuuby es sellado, en mi cabeza ya está todo preparado. Tsuyu Ryu, Sarutobi es muy perceptivo, al menos con Minato, a mi también me gusta esa escena si no fuera porque primero la escribí a mano, después en el ordenador el cual se colgó y lo perdí y finalmente de nuevo a pasarlo al ordenador con cambios, así que se puede decir que acabé hartita xD, a MARY, me alegro que te gustara y espero que este también lo haga, a Chibialexa, me alegra que te hayas decidido a poner review, porque para los escritores es como una gotita que llena el baso de la felicidad ^^ y tranquila, habrá embarazo, el niño no saldrá de la nada, a elarhy, mas que tímido lo que Minato es en cuestiones de amor es inseguro, ya lo dicen en la guerra una cosa, en casa otra xD, la verdad es que supongo que al igual que a mi me pasa al leer fics en otro dialecto al revés pasa igual, supongo que no tiene mas remedio, a Dahia, ¡Pobre monstruo de la cama! , la escena de Minato algo trompa tenía que ponerla si o si, creo que muchas nos sentiremos identificadas con Kushina en esa parte, además, aguantar a una pareja realmente demuestra algo, y si, la calidad de los últimos capítulos no es la de antaño pero ahora parece que la cosa vuelve a ponerse en curso, a •°¤*Jîn©hu®!ky G¡®l*¤°•, me alegra que te haya hecho esbozar una sonrisa, creo que es lo mejor que le puede pasar a un autor, que los lectores sean capaz de olvidar las cosas y sonreír por lo que tu has escrito, y muchas gracias por todos tus ánimos ^^, a anita-asakura, hasta que no veo tu review no respiro tranquila, lo que hace el inconsciente xD, pues nada, espero que te haya gustado y los narutines van a esperar pero saldrán xD y a Dollin pop09, ok, recuerdo tu nick ^^, me hace gracia una cosa, escribo cosas romanticotas cuando en la realidad no puedo ni soportar una escena pastelosa porque me muero de vergüenza, curiosa la cosa xD

Y a todas os regalo un caramelo virtual (Podéis escoger el sabor), así que espero que, junto al fic, os guste. Es mi regalo de cumpleaños para todas.

Pues nada, que espero que hayáis disfrutado, que dejéis un review por que un fic con reviews es un fic feliz y que esperéis hasta la próxima actu ^^.

Besos, Ankin

Dedicado al FanClub de MinatoxKushina de NU.

Próxima actualización: Volvemos al no sé, espero y deseo que sea antes de empezar las clases (Tembleque de miedo).