Un ángel caído, mi ángel caído

Capitulo 21

-claro que viene al caso…-discutí.-todo es culpa de mi egoísmo. Antes de irme al hotel, nos hemos peleado, porque yo me he empeñado en hacerte sentir celos.

- Y lo has conseguido.-admitió mi ángel en un murmuro apenas audible. Yo la miré sorprendido, jamás creí que fuese a reconocer algo así.

Antes de que yo pudiese decir nada el teléfono tocó.

-¿Emmett Cullen?-preguntó alguien al otro lado de la línea.

-El mismo.-respondí, sin perder de vista a mi ángel.-Hablas con Jacob Black, nos conocimos el otro día en…

-si te recuerdo.-lo corté.- ¿ha pasado algo?-mi voz se cortó, por el miedo y la ansiedad.

-Aún no…-murmuró el chico, sonaba angustiado.-Los médicos dicen que no debemos tener esperanza, y que como han pasado ya casi cinco meses deberíamos dejarla ir…-dijo esto último con un sollozo.

-¿Qué? No, no pueden permitirlo.-hablé nervioso, mirando a mi ángel que me observaba con la cara llena de duda.

-Es por eso que te estoy llamando…-comenzó con la voz nerviosa.-Yo no habría hecho esto si no estuviese desesperado, pero si hay alguien que puede ayudar a Rosalie, ese eres tu.-sonaba triste y ansioso.

-¿Qué debo hacer?-pregunté, por ella lo haría todo.

-¿Es posible que podamos hablar esto personalmente?-preguntó, yo observe a Rose de reojo.

-Sí, ¿cuándo?

-¿Mañana por la mañana?-cuestionó Jacob Black.

-no hay problema, ve a mi oficina.-dije dándole la dirección y cortando la llamada.

-¿Quién era?-preguntó Rosalie en cuanto me vio colgar el teléfono.-pareces preocupado.

Decidí que por el momento lo mejor era no comentarle nada al respecto.

-Un viejo amigo.-dije molesto por tener que mentirle.-ha tenido algunos problemas financieros y me ha pedido ayuda.

Ella asintió no muy convencida.

Me fui a la cama, pensando en que sería lo que Jacob podría necesitar de mi, ¿En que podría yo ayudar a Rosalie? de lo único que estaba seguro era de que por ella yo daría mi vida.

Me encontraba en mi escritorio revisando algunas facturas, cuando Karen anunció la llegada de Jacob Black, le pedí que le hiciera pasar rápidamente.

-Bonito lugar.-saludó el joven muchacho analizando cada detalle.

-Hola Jacob.-saludé tendiéndole una mano e indicándole que tomase asiento.

-Hola, bueno, me gustaría que mi visita fuese en otras circunstancias.-comentó.

-Lo mismo digo.-concordé, recordando lo preocupado que me había dejado anoche su llamada.

-Emmett, quiero que entiendas que no te pediría esto si no estuviese completamente desesperado.

-Lo entiendo…-dije mirándolo a los ojos.

-Vas a pensar que soy un aprovechador, y claro estas en todo tu derecho a negarte.-comenzó, yo asentí.

-Confío en ti.-dije.-ambos queremos lo mejor para Rose

-sí, supongo que sí –dijo dándose de hombros –es por eso que vengo a pedirte ayuda a ti.

-te escucho.-dije indicándole que continuase hablando.

-quieren desconectarla…-dijo su mirada oscureció y sentí una puntada en el corazón.

-¿Qué estás diciendo?-me exalté-¿Cómo? Es asesinato, no pueden hacer eso.-exclamé molesto, asustado.

-Es lo mismo que les he dicho yo, pero no entienden…-explicó.-no tienen esperanza, creen que no soy más que un niño idiota con sueños estúpidos.

-ok… ¿pero en que puedo ayudar yo?-pregunté desesperado.

-la única forma de mantenerla viva, son esas maquinas a las que está conectada.-Jacob se llevó las manos a la cabeza.- y el hospital en el que esta Rose, es bastante viejo, necesitan esas maquinas para otras personas. Y ven a Rose como un objeto que ocupa espacio y tiempo.

-¿me estás diciendo que quieren desconectarla para atender a otras personas?-no podía creerlo, eso era ridículo.

-básicamente eso.-respondió Jacob con rabia contenida.-Tenemos que sacarla de ese hospital.

Yo asentí, concordando plenamente.

-Nosotros no tenemos dinero para pagar otro hospital.-el chico habló avergonzado.

-No tienen que preocuparse por eso.-dije restándole importancia.-vamos a trasladarla al mejor hospital de la ciudad.

-gracias.

-no me agradezcas.-pedí.-No voy a dejar que nada le pase a Rose.

-¿Por qué?-preguntó de repente.-sé, que no tengo derecho a preguntarte nada pero…

-está bien… creo que no tengo ninguna respuesta lógica para tu pregunta. Solo puedo decirte que ella es más importante para mi, que cualquier otra persona que haya pisado la tierra.

El me miró sorprendido, y asintió.

-supongo que eso está bien por ahora.-respondió-Pero cuando Rosalie despierte, tendrás que cuidarte de mí.-me advirtió con un tono sobreprotector, recordándome a mí mismo cuando protegía a Alice de los muchachos del instituto.

-Voy a recordarlo.-dije tendiéndole la mano.

-eres gran tipo Emmett.

-Te llamaré más tarde, para darte los detalles del hospital.-le dije antes de que dejara mi oficina.

Cuando Jacob salió, me derrumbé ¿y si era verdad? ¿y si ya no había esperanza?¿qué haría yo sin ella?

….

-Emmett, finalmente llegas.-saludó Rosalie, cuando entré en el departamento.

-vaya, que agradable recibimiento.-dije alegre.

-Alice llegará en pocos minutos.-Yo la observé extrañado.

-¿Qué viene a hacer Alice aquí?-pregunté, ella se dio de hombros.

-Tu cumpleaños será en pocos días.-comentó.-y decidí que tú querías pedirle a Alice que organizara una fiesta.

-¿decidiste que yo quería pedirle a Alice que organice una fiesta?-pregunté divertido.

-sí, le has mandado un email.-dijo.

Antes de permitirme responderle, la campanilla sonó.

-Hermano.-Alice saltó para abrazarme. Escuché la melodiosa risa de Rosalie tras de mi.

Jake ladró, saludando a la invitada.

-Oh, Emmett, tienes un perrito.-Alice se agachó para quedar a la altura de Jake, el pequeño cachorro parecía feliz, no dejaba de mover la cola.

-Si… se llama Jake.-dije mirando a Rose que parecía encantada.

-Bueno, pero no he venido a jugar con este pequeño…-habló mi hermana poniéndose de pie, con una sonrisa.

Yo fruncí el seño, mi ángel me observaba divertida.

-tenemos que organizar una fiesta.-y antes de que yo pudiese negarme, Alice sacó su computadora y se puso a trabajar.


Hola…

Se que no es muy largo, pero algo es algo ¿no?

Bueno saludos

Xoxo

Emmett McCartys angel***Rosalie Hale de Cullen