Una serie de eventos desafortunados

Por Geeky-DMHG-Fan

Evento desafortunado número trece:

El Final, Tercera Parte


Segundos más tarde apareció Draco, aterrizando sin problemas sobre sus pies. Se dio la vuelta, con ojos salvajes hasta que vio a Hermione. "Eso fue algo muy estúpido. Podrías haber acabado gravemente herida," le dijo lentamente, como si cada palabra requiriera una gran restricción.

Como si le importara. Hermione ignoró la mano que él le ofreció, quitándose la grama del vestido mientras se levantaba. "¿Dónde estamos?" demandó.

Draco miró la casa, con el ceño fruncido en confusión. "No lo sé."

"¿Crees que soy estúpida? ¡Claro que sabes! Esa bolsa de Meigas Fritas era un Traslador y esos se tienen que registrar en el Ministerio de Magia. Ahora dime donde estamos."

Draco cruzó los brazos sobre su pecho y a regañadientes admitió, "Estamos en Francia, en una de las propiedades de mi familia."

"Francia solo está una hora adelantada. No debería estar tan oscuro." La línea de pensamiento de Hermione se vio interrumpida por un asunto más importante. "¿Por qué Sharon tenía un traslador hasta este lugar?" Su mente corría salvajemente, pensando en cada una de las posibilidades, una más escandalosa que la otra. "¿Es aquí donde has estado? ¿Paseando por todo el mundo mientras yo estaba casi muriéndome por ti?" La garganta de Hermione se cerró de repente.

"¡Claro que no!" siseó Draco, con las mejillas rojas por la ira.

"Hace menos de un minuto me mentiste al decir que no sabías donde estábamos. ¿Por qué debería creerte?" Sin esperar por una respuesta, ella le dio la espalda y trató de evaluar la situación. La Aparición Internacional estaba descartada. Que ella hubiese podido regresar a casa desde Capri había sido un milagro, y no podía apostar a otro. Lo último que necesitaba era dejar una parte de su cuerpo con Draco. Después de todo, ella recientemente le había dado su corazón, y miren lo poco que lo había cuidado.

A pesar de que no podía aparecerse, si se podía alejar de él. Habiendo resuelto eso, no había dado ni un paso cuando una fuerte mano le apretó el codo. Ella se dio la vuelta, arrancando su brazo del agarre de Draco.

"¿A dónde crees que vas?" él le preguntó.

"Lejos de ti," gruñó Hermione, alzando su mano derecha para cachetearlo. Una de sus pálidas cejas se alzó en burla, como diciendo, '¿En serio?'. Curvando su mano en un puño, ella la colocó al lado de su muslo, clavándose los nudillos en la piel.

"¿Qué pasa Hermione? ¿Ya te cansaste de pegarme? ¿O es solo este lado de mi cara?" Él volteó su otra mejilla hacia ella, tocándose la mandíbula con el dedo índice. Burlándose de ella.

"Debería pegarte, pero en estos momentos no soporto ni el mirarte, mucho menos el tocarte."

Draco parpadeó, pero la muestra de vulnerabilidad desapareció rápidamente. Se enderezó completamente, burlándose de ella imperiosamente. "Como quieras, huye. Una vez más."

Hermione se levantó la falda, lista para cumplir su deseo cuando un sonido seco resonó en el aire.

"Amo Draco," un muy emocionado elfo doméstico chilló, y luego saltó, sorprendido al verla. "¡Señora Hermione!" jadeó. El elfo doméstico, uno que ella nunca había visto se inclinó ante ella. "Snotface está muy complacido al conocerla. Él está muy contento porque usted y el amo Draco-"

"Ni una palabra más, Snotface," gritó Draco. Más calmadamente, añadió, "Y párate del suelo. Te ves ridículo."

La pobre criatura se levantó del césped, haciendo reverencias mientras tiraba de sus largas orejas y cubrías sus ojos con estas. Su labio inferior tembló bajo su delgada nariz. "Snotface lo siente, amo Draco," dijo, su voz llena de agonía al decepcionar a su amo. "Snotface no quería molestar al amo Draco. Snotface preparó todo, justo como el amo Draco quería."

Hermione miró fijamente a Draco, con su estómago hundiéndose. Casi que no se atrevía a preguntar a que se refería el elfo, dado que obviamente eso no la incluía. Como de costumbre, el masoquismo ganó. "¿Qué estabas preparando?"

Draco soltó una retahíla de maldiciones que ella no había escuchado pasar por sus labios desde Hogwarts. Después de pasar casi un año con Draco, ella creía que él ya ni pensaba, y mucho menos decía cosas tan viles. Al menos no cuando ella estaba cerca.

El elfo doméstico gimió, pero Draco no había terminado. "Merlín que me ayude, pero si no te vas ahora mismo te daré una razón para llorar." Él acompañó su amenaza avanzando un paso hacia la temblorosa criatura.

Hermione corrió delante de Draco. "¡Basta!" le ordenó.

Con un gemido lastimero lo suficientemente algo como para cubrir el sonido de desaparición, Snotface desapareció.

Y solo quedaron ellos dos, Hermione y Draco se miraron el uno al otro, ambos respirando como si hubieran sido perseguidos por un Nundu. Los ojos de Draco se posaron sobre la boca de Hermione, y su cuerpo se balanceó hacia ella. Por un momento ella pensó que la iba a besar, pero su boca se torció en una mueca horrible. "No creerás que de verdad le iba a hacer daño."

"Pero si le hiciste daño. Dijiste algo muy cruel. Él solo trataba de complacerte, aunque no sé porqué. No te lo mereces."

"No lo iba a golpear, pero si lo hiciera, ¿quién eres tú para decir algo? Después de todo, ¿no estabas a punto de cachetearme?"

Hermione levantó la barbilla obstinadamente, pero no pudo decir nada.

Draco respiró hondo. Con los dientes apretados, dijo, "Estaba molesto. Perdóname. Algunas veces cuando las personas están molestas, hacen cosas que de verdad no sienten."

"Obviamente," dijo ella, recuperando su sentido de la indignación. "Pero tu ira era desproporcionada en comparación a lo que él hizo. Solo estaba siguiendo tus órdenes. No tenías que insultarlo."

Draco meneó la cabeza. "No voy a seguir peleando contigo por Snotface, especialmente porque el elfo no es la verdadera razón por la cual estás enojada."

"¿De qué hablas?"

"Obviamente estas molesta por lo de Sharon, y estas usando a Snotface como excusa para discutir conmigo."

"Como sea, Draco. Ya no me importa. ¿Cuándo nos podemos ir?"

Draco sacó una cadena de su chaqueta y consultó su reloj de bolsillo. "Todavía quedan tres horas para que el Traslador se active."

¡Tres horas! Bueno, ella encontraría algo que hacer. "¿Y dónde está el traslador?" preguntó.

"Te lo mostraré cuando yo quiera," resopló Draco.

Hermione le dio diez segundos para que dejara de comportarse como un niño. Cuando el tiempo se acabó, anunció, "Bien, diviértete esperando."

Sin tener un brújula, Hermione siguió la dirección de 'A cualquier lugar, menos el estar con Draco.'

El sonido de pasos crujiendo sobre la hierba la siguieron. Compañía, y la menos deseada. Agarrándose la falda con las manos, ella se quitó las pantuflas de kneazle y apuro el paso. Pero Draco se movía tan rápido como una sombra, casi respirándole sobre el cuello.

"¿Qué haces?" él le preguntó.

"Como ya lo dije, alejándome de ti."

"¿Por qué?"

¿Y tenía que preguntar? Para ella era tan claro como el día.

Hermione se detuvo de repente, con Draco casi chocando con ella. Una brisa cálida revoloteó a su alrededor, pero ella sentía frío. Envolviendo su cuerpo con sus brazos, mirando a la distancia y sin poder mirarlo a la cara, ella dijo, "Esto no está funcionando." Su voz apenas se registró en un susurro, pero ella sabía que Draco lo había escuchado todo.

"No estoy de acuerdo," dijo, pero ya todo el fuego lo había abandonado. "Tenemos que hablar."

Él le colocó una mano gentil sobre el hombro, pero ella la apartó. "No quiero hablar."

"Hermione, no puedes…" Cualquier debilidad que ella había escuchado en su voz se transformó en acero, y fríamente le informó, "Estás exagerando. Y este tema no está para debate."

"¡Por Dios, Draco, porque siempre tienes que comportarte como un idiota! Estoy cansada de esto. ¡Mírame!" Ella extendió sus manos, las cuales temblaban visiblemente. "No he dormido en días, he perdido el apetito, y ni siquiera me puedo concentrar en las tareas más sencillas, ¡porque todo el tiempo estoy pensando en ti! Y hoy, cuando finalmente puedo verte otra vez te encuentro con Sharon encima de ti. Y ni siquiera puedes entender porque estoy molesta contigo. Si quieres estar con ella solo dilo."

Cruzando la distancia entre ellos, Draco la atrajo a sus brazos, acercando su boca a la de ella. En el último momento, Hermione se volteó, y la boca de él cayó sobre su mejilla. ¿De verdad pensaba que podía silenciar sus dudas con un beso? Una lágrima rodó de su ojo. Y luego otra. Pronto, una colección de tristeza caía por sus mejillas.

"No lo hagas," le dijo, con la voz quebrada.

Murmurando una maldición, él se retiró. Sus dedos le acariciaron la mejilla, para luego hundirse en su pelo. "Hermione…Amor, no llores."

Ella sollozó, de verdad tratando de contener las lágrimas, pero no por el bien de él. Indispuesta a reconocer la tristeza en los ojos de Draco, ella apartó la cara de su mirada intrigante. "Estaba tan feliz de verte, y al encontrarte con ella-" Hermione ahogó un pequeño sollozo.

"Hermione, escúchame. No me gusta Sharon. Nunca me ha gustado Sharon. No he venido a este lugar con otra persona, a excepción del personal del Ministerio y eso solamente con el propósito de asegurar el Traslador." Ella todavía luchaba contra su agarre, queriendo escapar. Él le colocó las manos sobre el rostro, gentilmente obligándola a mirarlo. "La única razón por la que tengo este traslador es porque tenía algo preparado para nosotros." Él le quitó una lágrima del rostro. "Solo te amo a ti."

Ella parpadeó, todavía insegura al creerle.

"¿De verdad piensas que yo sería capaz de amar a otra persona que no fueras tu? Prácticamente todo el tiempo libre lo paso contigo. No hay lugar en mi vida para otra persona."

"Pero, ¿Y lo que pasó la semana pasada? Sharon estaba ahí, en tu conexión Flu. Y ahora en este estudio."

"¡Ya basta de Sharon! Ella es solo una tonta cuyo significado para mí reside en su capacidad para buscar el café y para darte celos," dijo Draco, casi gritando.

Hermione lo miró con traición. Draco trató de arreglar la situación, "Te lo juro, solo he pasado tiempo con Sharon de manera profesional. La habría despedido hace años, pero mi padre la contrató como un favor para su familia, que son viejos amigos nuestros. Y desde Capri no he tratado de usarla para darte celos. Estaba en mi conexión Flu y en mi estudio porque la tenía trabajando en un proyecto para mí."

"¿Proyecto? Tu nunca me hablaste de un nuevo proyecto."

"Ya no importa. Ya todo ha sido saboteado. Lo que sí es importante, sin embargo, es que creas que te amo." Draco la miró fijamente con ojos implorantes. "Nunca haría nada con Sharon, y nunca te haría daño de manera intencional. Si me crees, ¿verdad?"

La dureza de su mandíbula cedió, y ella bajó la cabeza, avergonzada. "Si," admitió, apoyándose en él, incapaz de sostenerse a si misa. Hundiendo la cabeza en su hombro, ella exclamó con voz ahogada. "Soy un desastre. ¿Por qué quieres estar conmigo?"

"Fue un simple malentendido," él le afirmó con calma.

"Esa no es excusa, debí confiar en ti. Es solo que ella es…ella es tan hermosa, y, y yo se que te tiene en la mira y yo me he estado comportando como una maniática. No siempre, si no desde que me empezaste a gustar, es como si me hubiese vuelto loca. Y no sé cómo-"

Draco le tapo la boca. Ella trato de seguir hablando, de explicarle su incomprensible estupidez, pero al final se dio por vencida. El funcionamiento de su mente era demasiado complicado, de todos modos.

"No sé que trato de decir." Avergonzada, ella trató de enjugar sus lágrimas, pero él le agarró las manos.

"Entiendo."

"¿De verdad?"

"Si. Porque a pesar de que estoy consciente de que tu nunca te enamorarías de un perdedor tan patético como la Comadreja, lo quería matar cuando te vi llorando por su compromiso con esa chica."

"Lavender."

"Como sea."

"Así que fue por eso," Hermione sollozó, "¿Qué saliste corriendo de la habitación sin dirigirme la palabra?"

"Más o menos."

Como ella lo había adivinado, solo que el ver a Sharon con Malfoy la había puesto a cuestionar todo. Hermione sollozó de nuevo. ¡Miserable nariz! "¿Me puedes dar uno de mis pañuelos, por favor?"

Draco se metió la mano en el bolsillo del pantalón para buscar uno. Para la gran confusión de Hermione, él volvió a meter el objeto en su bolsillo y a su vez agarró el cuadrado de tela rosa que tenía en su traje de padrino. "Mis disculpas," se explicó, "pero tuve que usar el pañuelo para limpiar algo que Blaise me derramó encima."

Dado que ya tenía el pañuelo rosado en su posesión, ella no pensó necesario el mencionar que podía limpiar el pañuelo sucio con magia. Además, ya le había dado suficientes problemas de por vida.

"Está bien," Hermione volteó el pañuelo rosado en su mano; no tenía las letras H & G, pero cumplió su propósito valientemente. Hermione se secó los ojos, dejando escapar una risita que de verdad no sentía. "No sé que tienes, pero solo lloro cuando estoy contigo." Por el ceño fruncido de su rostro, Hermione supuso que a él le parecía ese dato tan gracioso como a ella.

"¿Sigues molesto conmigo?" preguntó Hermione.

"Nunca estuve molesto contigo."

"¿Entonces estas molesto porque arruiné tu adorable pañuelo color rosa?" Ella le tendió el trozo de tela empapado, que ahora se veía algo decaído. "Te puedo comprar uno nuevo."

"Eso no será necesario." Él miró con enojo hacia el suelo, a pesar de que no le había hecho nada malo.

"Draco, ¿Qué tienes? Me puedo dar cuenta de que estas molesto."

Él se debió dar cuenta de lo serio que estaba, porque un momento después su sombría expresión desapareció, siendo remplazada por una sonrisa, aunque algo tensa.

"Cuando salí del salón, mi intención no era que pensaras que estaba molesto contigo. De verdad, no estoy molesto, y me disculpo por darte esa impresión."

Hermione se encogió de hombros. "Como dijiste antes, fue solo un malentendido. Aunque por el bien de ambos deberíamos tener una regla. No invitar a nadie a nuestras citas."

"Yo no traje a Sharon. Y por favor no hagas de esto una broma," dijo él, suavemente.

Es como si él no hubiese escuchado su disculpa. Él le tomó la mano para colocarla en su codo, y luego la llevó por un camino que atravesaba el patio de la casa.

"Tal vez quieras dejar esas ahí," dijo Draco, señalando las pantuflas. Pensadas para su uso en la Mansión Malfoy; los cómodos zapatos no tenían nada que hacer en el camino pedregoso. "Bien," dijo ella, quitándoselas y dejándolas atrás.

Draco se mantuvo a un lado del camino, por lo que Hermione pudo caminar sobre la grama. No había caminado mucho cuando se acercaron a un jardín de rosas. La adorable fragancia se hizo camino por sus sentidos, pero la romántica escena no estaba presente en Hermione, la cual todavía tenía que apaciguar cierta duda que crecía más y más con cada segundo que pasaba. Finalmente, no pudo aguantarlo más y dijo, "Draco, ¿de verdad que crees que esta es la mejor idea?"

"¿Qué?"

"Esto," dijo, señalándolos a ambos. "Nosotros."

"Solo hace unos días me dijiste que me amabas. ¿Ya no?"

"Si, quiero decir, no," tartamudeó Hermione. Respirando profundamente, ella le aclaró, "Quiero decir, si. Todavía te quiero."

"¿Y aún deseas estar conmigo?"

"Si, es solo que…" Hermione se tomó unos segundos para poder arreglar sus pensamientos. Incluso con ese tiempo extra, no se le hizo nada fácil decirlo. "Somos muy buenos amigos. De hecho, nunca había sentido esta cercanía que tengo contigo con alguien más. Ni con Harry, ni con Ron, ni con Ginny. Y tan solo el pensar en perder tu amistad, o perderte a ti, duele."

"Bueno, entonces no me pierdas, y estaremos bien." La sonrisa que él le dio no la distrajo de la tristeza de sus ojos.

"Sabes que no es tan simple. Desde Capri todo lo que hacemos es pelear y confundirnos el uno al otro. En este momento," Hermione respiró profundamente, "tal vez lo mejor será que no estemos juntos. Tal vez podamos quedar como amigos."

Draco apretó los labios, su piel pasando del rosa al blanco antes de hablar otra vez. "¿Es eso lo que quieres?"

Hermione meneó la cabeza. No quería eso para nada. "Pero tiene sentido."

Ella hizo una mueca, esperando a que explotara, pero él solo la miró calladamente bajo la luz de la luna, sus ojos abiertos y en consideración. "Tienes razón," dijo, después de unos momentos. "Pero esto," él le tomó la mano entre las suyas y la acercó a su pecho. "Esto tiene aún mucho más sentido."

"Solo lo dices porque sabes qué es eso lo que quiero escuchar," ella murmuró con tristeza.

"¿Y eso que tiene de malo? Hermione, nunca me he sentido tan bien como cuando estoy contigo. Me has obligado a convertirme en una mejor persona, y me lo has hecho fácil, porque el quererte es lo correcto. Y sé que he hecho lo mismo por ti. Admítelo."

No lo podía negar. ¿No había llegado a esa misma conclusión esa noche en el porche de Harry? Durante el transcurso de su relación ella había aprendido a relajarse. Aprendió a tener una vida fuera de la oficina, a reír hasta más no poder. Él le proporcionó ese entorno en el cual prosperar, y el apoyo y el aliento necesarios para que ella bajara la guardia. Por supuesto, cuando ella se había dado cuenta de lo importante que él era casi había destruido la amistad que tenían por sus propias inseguridades. Pero eso era su culpa, no de él.

"Sé que lo has hecho."

Draco unió los dedos de ambos, descansando la frente sobre la de ella. "Dios, Hermione, estoy tan enamorado de ti."

"Y yo de ti," ella susurró.

"Entonces ¿por qué lo peleas tanto?"

Hermione retrocedió un paso, queriendo verlo, para poder razonar con su mejor amigo. "Tengo miedo, Draco. La mitad del tiempo estoy feliz al saber que me amas, y la otra mitad siento que mi corazón se despedaza al pensar que ya no me quieres. ¿Y si esto no funciona? Si terminamos esto ahora me puedo resignar a solo ser tu amiga, pero-"

"Yo no," la interrumpió Draco duramente. "Hablas de ideas que te causan dolor físicamente; ni siquiera puedo pensar en la idea de compartirte con alguien más. Me rehúso, y si terminas esto, haré todo lo que esté en mi poder para convencerte de que estas equivocada. Haré que cambies de opinión."

La dureza de su voz, y la altivez de su pronunciamiento le revolvieron las entrañas, pero ella lo ignoró y continuó con lo que iba a decir. "Y si terminamos esto ahora, me podría recuperar. Pero si me enamoro más de ti, cosa que se que pasará, y esto termina, no podría manejarlo." Su voz se debilitó mientras ella concluía. "Me dolería demasiado."

"¿Y yo? ¿Has pensado en como yo me recuperaría si terminas esto?"

Eso nunca le había pasado por la cabeza. Parecía obvio que él solo recogería los pedazos y seguiría adelante. "No."

"Eso es porque estas muy ocupada tratando de arreglar tus inseguridades. ¿Sabes que he estado enamorado de ti incluso antes de navidad? Cuando me defendiste en la tienda de esa mujer Bagshot. Y me gustabas incluso antes. He esperado casi un año para que tú te dieras cuenta de lo que sientes por mí. ¿Y ahora quieres que pretenda que esto nunca pasó? ¿Cómo esperas a que las cosas sean como antes? No lo haré."

"Draco, esto solo refuerza lo que quiero decir. Imagínate lo difícil que sería si meses después terminamos."

Draco la miró como si ella hubiese sugerido que los Aquavirius Maggots serían buenas mascotas. "¿Y por qué asumes que vamos a terminar?" él le preguntó, impaciente.

"Tenemos que ser realistas. No todas las relaciones duran para siempre. Ve a Ron y a Lavender…antes de que se comprometieran," terminó, sin convicción.

La ruidosa carcajada de Draco asustó a un pájaro que estaba en un árbol cercano. "Estás loca si crees que en algún momento voy a comparar nuestra relación con la de ellos. De hecho, encuentro insultante que puedas crear alguna comparación entre ese incompetente idiota y yo."

"Ron y yo solíamos ser mejores amigos también," dijo Hermione en voz baja. "Y creo que la única razón por la cual todavía somos buenos amigos es porque terminamos las cosas antes de que se pusieran demasiado serias."

Draco meneó la cabeza, incapaz de aceptar su lógica. "Tú no lo amabas. Y yo nunca te dejaría ir."

"¿Cómo puedes saber eso?"

Draco abrió la boca, dispuesto a responder, pero la cerró abruptamente. Cuando volvió a hablar, dijo, "Solo lo sé."

Hermione esperó a que él elaborara, observándolo pacientemente mientras el deliberaba sobre su respuesta. Un musculo en su mandíbula se tensó, y Hermione contuvo el aliento por su decisión, pero cuando volvió hablar solo dijo, "Sigamos caminando."

Hermione suspiró exasperada, pero si él no estaba dispuesto a hablar de eso ahora, ¿Qué más podía hacer? "Bien, pero esta discusión no ha terminado."

"Claro que no," murmuró Draco por lo bajo.

Colocando su mano en el brazo que él le ofrecía, ellos siguieron el camino en silencio, llegando a la parte posterior de la propiedad. Mientras giraban en una esquina, un estanque apareció a la vista, muy parecido a la de Mansión Malfoy. Su superficie cristalina reflejaba la luz de la luna, y haditas se posaban en hojas de lirios dispersas en el agua, causando que las plantas brillaran como estrellas. Un grupo de cisnes y sus crías pedaleaban en el agua, nadando con gracia en lo que parecía el cielo en la tierra.

Hermione jadeó, caminando unos pasos delante de él para poder tener una mejor vista.

Draco señaló algo al otro lado del estanque. "¿Ves eso?"

Hermione apartó la vista del estanque y miró en la dirección que él señalaba, pero solo podía ver un montón de lucecitas en la distancia. "¿Qué es eso?"

"La cena. Snotface preparó nuestra comida. Vamos a comer en el gazebo."

"¿Era esto lo que tenías planeado?"

"Si. Cenar."

Solo era su opinión, pero no creía que una cena arruinada justificara su mal humor.

Mientras seguían el camino hacia su cena, más intricadas decoraciones aparecieron a la vista. Hadas se sentaban en las estructuras del gazebo, haciéndolo brillar en dorado y plateado. Flores blancas también se encontraban en la estructura de este, el inconfundible olor a jazmín confirmaba su identidad. Colibríes que brillaban en todos los colores del arcoíris revoloteaban a sus alrededores, tomando néctar de las flores en forma de estrella. Si las cosas no hubieran estado tan tensas entre ella y Draco, Hermione habría reído de puro deleite. Draco, por el otro lado, caminó por las escaleras recto, ignorando por completo la hermosa atmósfera que él había ayudado a crear.

No había ni sillas ni mesas, si no una elaborada alfombra que cubría el piso en el cual Draco se sentó. Con un suspiró, él alcanzó la botella de vino que tenía al lado en un cubo de hielo. "Por lo menos una cosa no se arruinó esta noche," murmuró. Luego un poco más alto dijo, "¿Quieres un poco de Ca' del Bosco?"

"Draco, ¿Qué fue eso que se arruinó? Sigues hablando de eso, y sé que no se trata de la cena. De lo contrario no estarías tan molesto."

Él le entregó una copa de vino para luego tomar él directamente de la botella en una muestra inusual de mala educación. Cuando terminó, dijo, "No voy a discutirlo, así que déjalo ir. Solo disfruta la comida." Y luego tomó otro trago de la botella.

Por supuesto, la cena fue muy tensa. El humor de Draco empeoró y Hermione estaba preocupada sobre qué pasaría con ellos. Ella mordisqueó la comida, muy preocupada como para disfrutar el festín que Snotface les había preparado. Después de comer pero no disfrutar su postre, decidió que ya había tenido suficiente y escapó del confinado espacio para dirigirse al estanque. Un banco de piedra residía cerca de la orilla del estanque y ella se sentó en la fría losa a ver los cines deslizarse y a sentir lástima por sí misma.

La grama contactó contra la planta de sus pies mientras ella hundía los dedos en el húmedo suelo, empapando el dobladillo de su vestido. Qué diferencia hacía medio día. Se había preparada a sí misma con tanto cuidado, prestando extra atención a su cabello y vestido, queriendo verse hermosa para Draco. El cabello que había hechizado tan meticulosamente estaba ahora esponjado y ordinario, y su maquillaje de seguro ahora estaba arruinado. Y el nuevo vestido que ella había comprado, ese que se le veía tan bonito que no podía pasar por un espejo sin admirar su reflejo, estaba ahora arrugado y manchado por el agua. Pero eso no era nada comparado con el daño interno. Se suponía que todo iba a ser perfecto. Se había enamorado de su mejor amigo, su pareja ideal en todos los sentidos, y sin embargo todo había salido mal. Ella levantó las rodillas y puso sus brazos alrededor de estas, descansando su barbilla en ese lugar y tratando de no llorar.

"¿Puedo sentarme?"

Hermione asintió con la cabeza.

Él se dejo caer con gracia a su lado, tan cerca que ella podía sentir su calidez, aunque lo suficientemente lejos como para no tocarla. Se sentó inmóvil, con los codos sobre sus rodillas mientras miraba por encima del estanque. Bajo la luz de luna, su pálida piel brillaba como alabastro. Solo el movimiento de su manzana de Adán sobre su cuello comprobaba que era humano y no una estatua.

"Tenía la intención de comenzar nuestra relación de manera diferente. Creo que si lo hubiera hecho, no estarías tan preocupada," dijo Draco.

"¿A qué te refieres?" preguntó ella, su voz tan cruda como sus nervios.

"Bueno, primero, no habría pasado nada en Capri. Se suponía que iríamos por negocios. Pero entonces besaste esa cicatriz en mi pecho. Estabas ahí parada bajo la luz de la luna completamente empapada y hermosa, como la primera vez que te vi en la casa de Andrómeda. No podía dejar de besarte. Había estado esperando por tanto tiempo."

"Y luego te di una cachetada," dijo Hermione, horrorizada. "Lo siento tanto, Draco. Nunca quise hacerte daño."

"Me la merecía," dijo Draco, con la frente arrugada por la frustración. "Eso nunca habría pasado si yo hubiera dicho 'Te amo' primero, como debí hacerlo, como quería hacerlo. Entonces no habrías tenido tanto miedo por mi respuesta, porque ya sabías lo que yo sentía. Cuando dijeras esas palabras, yo quería que lo disfrutaras, no que estuvieras paralizada por la ansiedad al no saber si te correspondía o no."

Hermione retorció las manos sobre su regazo, con ganas de poder tocarlo. Pero se obligó a si misma a contenerse. "No puedo creer que pensaras en eso," dijo, con la voz cargada de emoción.

Draco se encogió de hombros, como si el hecho de que él la conocía y conocía a su vez sus necesidades no fuera algo importante. "Por supuesto que tenía que arruinar todo. Sabía que el besarte así te asustaría, pero lo hice de todos modos, y luego fui lo suficientemente estúpido como para estar ofendido cuando actuaste como ya sabía que actuarías."

"No te insultes tanto. Ese es mi trabajo." Hermione se echó a reír miserablemente. Era mucho peor ahora, al saber que lo había cacheteado cuando todo este tiempo él había sido tan cauteloso con ella y con sus sentimientos. Draco, quien nunca le había parecido como la persona más paciente del mundo, había sido tan cuidadoso todo este tiempo, acomodándose a su nerviosismo. El ardor constante de Draco hacía parecer sus propias vacilaciones de lo que sentía por él o no algo más atroces.

Él le dedicó una sonrisa ladeada. "Como ya dije, me lo merecía. Y esa noche no fue tan horrible. Después de todo, tú me besaste. Y me enseñaste ese ritual muggle." Él la miro por el rabillo del ojo y se frotó el pecho. "Me vendría bien ahora mismo."

El corazón de Hermione latía más rápido, y sin saberlo se acercó más a él.

"Desde el momento que te vi en la casa de Andrómeda, me sentí atraído por ti. Sabía que no sentías lo mismo, o si lo hacías, la idea te disgustaría tanto que tratarías de borrarla sin considerar realmente lo bien que la pasaríamos juntos. Así que me hice tu amigo y te envié señales confusas. No quería que me trataras como Potter o…como a esos otros amigos tuyos, pero sabía que si iba demasiado lejos te asustarías. Así que coqueteaba contigo, y luego pretendía que eso era algo normal en una relación de amistad cuando no lo era. Y también hice algunas cosas para darte celos, como hablar con esas chicas en el centro comercial. O dejarte pensar que me gustaba Sharon."

"¿Así que todo ese tiempo tú te sentías atraído por mi?" ella preguntó, dubitativa.

"Todo este tiempo. ¿De verdad es tan difícil de creer?"

"¿Qué tú crees?" Hermione rodó los ojos y le dio un pequeño empujón en el hombro, pero él la atrajo hacia sí, para que ahora sus rostros estuvieran a centímetros de distancia.

Él frunció el ceño, pero sus ojos estaban llenos de anhelo. Se veía tan joven y vulnerable, como el hombre de 21 años que en verdad era, en vez del Draco de su mente, que tenía el aplomo de un señor de cuarenta años.

"Yo pienso…Hermione, pienso que eres maravillosa, y que deberías reconsiderar."

Ella abrió la boca, pero no le salió ninguna palabra.

"No eres la única asustada. Solo que mis miedos son diferentes a los tuyos."

"¿A que le tienes miedo?"

"Estoy enamorado de la chica perfecta, y como si eso no fuera lo suficientemente intimidante, pasé años atormentándola y degradándola. Y sigo haciendo cosas que le hacen daño."

"Nadie es perfecto. Ciertamente yo no."

"Pero estas bastante cerca de serlo."

"Pero tu siempre te ves tan…controlado," tartamudeó Hermione. "Mientras yo…" ella señaló su cuerpo, a partir de la parte superior de su cabello arruinado, por todo el largo de su vestido hasta sus pies descalzos. Todo producto de su ridiculez. "Tengo tanta perspicacia para las relaciones como un trol de montaña. No sé cómo dejar de pensar tanto las cosas."

"De hecho, estoy seguro que nadie ha acusado a un trol de montaña por pensar demasiado las cosas."

Hermione gruñó en exasperación. "¡Ya sabes a lo que me refiero! Ni siquiera hemos comenzado a salir y ya tengo miedo de que podamos terminar."

"Eso no pasará."

Hermione suspiró, odiando que, como siempre, ella tuviera que ser la fastidiosa. "Sigues diciendo eso, pero ¿Cómo puedes estar tan seguro? ¿Estás dispuesto a perder tomo lo que tenemos por una relación que tal vez no funcione?"

"Hermione, tú también eres mi mejor amiga, probablemente la única amiga que he tenido de verdad. Tu amistad es más importante para mí que cualquier otra cosa. Nunca la arriesgaría, ni te pediría que la arriesgaras si no estuviera seguro de que todo va a funcionar al final. En vez de preocuparte por lo mal que podrían salir las cosas, trata de imaginarte lo felices que seríamos juntos."

"Ya somos felices," ella señaló a medias, ya no sabía si creerse sus propios argumentos. "O al menos lo éramos."

"Y tenemos la oportunidad que ser incluso más felices."

Él le tomó la mano, trazando las líneas de su palma. "Imagínatelo. Tú podrías enseñarme a manejar, a amar a los kneazles, y a tratar a mis empleados con respeto, incluyendo a aquellos que son tan horribles que no sabes identificar si pertenecen al género masculino o al femenino. Y a cambio yo podría enseñarte a volar en escoba, a apreciar el Quidditch y a deslizarte por un tobogán sin tener un ataque de pánico."

Hermione cerró los ojos, tratando de concentrase en su respuesta y no en la manera en que su piel se estremecía por el contacto de Draco. "No necesitamos ser pareja para hacer esas cosas."

Draco levantó la mano de Hermione, acercando los labios a las venas de su muñeca. "Pero, ¿y si quiero agarrarte la mano? ¿O pasar mis dedos por tu cabello? ¿O besarte en la boca? ¿Pueden los amigos hacer eso?"

"Draco…" suplicó Hermione, sintiendo que su pequeña resistencia comenzaba a desmoronarse.

"¿Y no estás cansada de tener que decir adiós? Si estuviéramos juntos nunca tendrías que irte porque ya estaríamos en casa. Podríamos leer o ver películas. Cenar con mis padres o con los tuyos. Y eventualmente con nuestros propios hijos, que lucirían justo como Teddy, pero más adorables porque serían nuestros."

El corazón de Hermione dolía tanto por las cosas que él acababa de decir que casi le costaba respirar. Y luego se dio cuenta, que de igual manera dolería. Si su relación terminaba, como ella temía, estaría devastada. Pero si nunca lo intentaba, ¿Cómo se iría ese vacío que amenazaba con consumirla? ¿Podría vivir sabiendo que tenía la felicidad al alcance de su mano, pero que a su vez se había conformado con vivir a medias? Una vida disminuida, eso seguramente sería una vida sin Draco. ¿Podía soportar el ver a Draco superarla? ¿Verlo compartir su perfecta vida con alguien más? Ese pensamiento absorbió toda la calidez de Hermione, como si la hubiera atrapado un Dementor.

"Si," susurró, apretando su mano contra la de él, como si temiera que fuera a desaparecer.

Draco respiró hondo. Sus pupilas se dilataron y su respiración se aceleró, agitando los cabellos alrededor de su cara. "¿Si qué?"

"Si, si quiero eso. Lo quiero, pero sobre todo, te quiero a ti." Hermione se mordió el labio inferior, incapaz de verlo a los ojos. "Pero no te merezco. No después de todo eso."

"Eres la única que piensa eso. Después de todo, ¿quién podría pensar que Hermione Granger, la bruja más brillante de su tiempo y campeona de los oprimidos podría amar al Mortífago malcriado que la degradó durante muchos años y que no hizo nada al ver que su tía la torturaba? Hermione, ¿te das cuenta de lo idiota que era? Pensé que me las sabía todas, simplemente porque podía vomitar toda la ignorancia y todo el veneno que escuchaba a mi alrededor." Draco se pasó una mano agitada por el cabello. "Tanto tiempo perdido. En vez de insultarte, debería haber besado tus pies."

Draco se deslizó del banco, arrodillándose. El movimiento sorprendió tanto a Hermione, que casi se cae del banco. ¿Draco arrodillándose? No podía ni imaginarlo. Además, sin alguien tenía que besar los pies de otra persona, era ella la que tendría que estar besándole los pies a él.

Colocando los brazos debajo de los de él, ella trató de levantarlo. "Por favor, Draco," le insistió. "Ya eso está en el pasado. Ya dije que te perdonaba. Además, mis pies están increíblemente sucios por caminar sin zapatos."

Draco se echó a reír, pero se rehusó a levantarse del suelo. "Me encanta como puedes ser brillante e inconsciente de lo que pasa a partes iguales."

"Bueno, a mi no me encanta como puedes ser terco y exasperante al mismo tiempo. Es algo bastante molesto," dijo ella, sin estar para nada molesta.

Draco se echó a reír otra vez. "Vas a lamentar el haberme insultado."

"No, no lo haré."

"Muy bien," dijo él, levantando las cejas en desafío. Metiendo la mano en el bolsillo de su camisa, sacó una caja negra pequeña y la abrió. Adentro había una cosita brillante que se parecía mucho a un anillo de compromiso.

"¡Oh, Merlin! ¡Oh, Merlin!" Hermione se cubrió la boca antes de decirlo por tercera vez.

"Hermione Jean Granger, eres superior a mí en todos los sentidos, y ni siquiera tengo el derecho de pedirte esto, pero dado que soy un idiota terco y exasperante, al igual que uno egoísta y posesivo, quiero casarme contigo, monopolizar tus sentimientos, y quedarme contigo para siempre. ¿Puedo?"

La habilidad de Hermione para comunicarse se había apagado, cegada temporalmente por la felicidad abrumadora que pulsaba por todo su cuerpo.

"Este es el momento en el que dices 'Sí'," le urgió Draco.

"¿Estás hablando en serio?"

Draco negó la cabeza, frotándose la sien. "Es eso o esta es la broma más elaborada que he realizado."

Hermione se llevó las manos a su vientre, tratando de controlar su temblor. "Si digo que si no podrás cambiar de opinión," dijo ella, sin aliento.

"Esa es la idea. De lo contrario se llamarían sugerencias matrimoniales en vez de votos."

"¡Draco, no estoy bromando!"

"Tontita. Después de superar tantos problemas para estar contigo, ¿de verdad piensan que voy a cambiar de opinión?"

Hermione extendió su temblorosa mano izquierda y Draco deslizó el plateado anillo por su dedo. Moviendo la mano, ella lo examino desde todos los ángulos, deleitándose por la manera en que brillaba como la luz de la luna atrapada en su piel. Lo que amaba más, sin embargo, era la manera en que Draco la observaba. Su boca se curvó en una tierna sonrisa y sus ojos se veían increíblemente brillantes, todo porque ella había dicho 'Si'. Si eso era lo que sentía cada vez que la hacía feliz, no era de extrañar que lo siguiera haciendo. Se sentía como si hubiera sacado puras 'E' en sus EXTASIS, como si hubiera liberado a todos los Elfos Domésticos del mundo y como si hubiera encontrado un manuscrito original del Profesor Garino de Hogwarts, una historia.

Draco se sentó en el banco a su lado. Arrastrándola a su lado, escondió la cara en su pelo. "¿Puedes creerlo?" susurró Hermione con asombro. "Nos vamos a casar."

Su nariz se movió contra la mejilla de Hermione, mientras asentía. Hermione volteó la cara para encontrar su boca, rozando lentamente sus labios contra los de él. Primero el de abajo, luego el de arriba, y por supuesto que no se podía olvidar de las apetecibles esquinas de sus labios, las cuales él ascendía cuando encontraba algo divertido o alguien excesivamente estúpido. Ella lo besó como había querido besarlo desde la primera vez que estuvieron juntos al lado del estanque en la Mansión Malfoy, arrastrando sus labios sin preocupación sobre la adorable boca de su prometido. Tenía tiempo ahora, ¿verdad? Ahora que él le pertenecía, y dado que siempre lo haría, no había apuro, y ella quería aprender tanto de él como le fuera posible.

Al parecer Draco tenía pensado lo mismo. Colocándola en su regazo, él la observó, su cabeza descansando sobre el banco, mientras que el cabello de Hermione caía alrededor de ellos como una cortina algo desordenada. Él se lo colocó detrás de las orejas, "Nada de esconderse ahora."

"Ok," suspiró Hermione, tratando de mantener sus ojos abiertos mientras las manos de Draco recorrían sus hombros, luego sus costados, antes de detenerse en la parte posterior de sus rodillas. Sus dedos recorrieron el material de su vestido, arriba y abajo por todo el largo de sus piernas. Cuando lo hizo otra vez, las puntas de sus dedos se enredaron en la seda, y Hermione se estremeció mientras sentía la palma de Draco deslizarse por su piel desnuda. "Lindo vestido," él le informó con voz ronca, mientras ella se apoyaba en sus hombros y él besaba los de ella.

En cada lugar que él la tocaba con sus manos o con sus labios sentía fuego, y a pesar de que ella estaba casi que incómodamente cálida, necesitaba estar aún más cerca de él. Y tan importante como eso, si no más, era la necesidad de hacerlo sentir tan bien como él la hacía sentir a ella. Sin saber realmente que hacer, ella actuó por instinto, dándole pequeños besos sobre su rostro y cuello. "Te amo," dijo sin pensar, murmurando el pensamiento más profundo de su mente. Draco suspiró sobe su garganta, y ella sintió como la piel de sus brazos y piernas se ponían de gallina, mientras él los acostaba en el banco.

Ella repetía las palabras de las cuales no se cansaba. Cada vez que las decía, los dedos de Draco se hundían en su piel, acercándola tanto a él, que ella no podía discernir donde ella comenzaba y donde él terminaba. El rompecabezas de miembros era muy complicado como resolverlo con su mente tan llena de Draco. Sus manos agarrando las de ella mientras sus corazones latían uno al lado del otro. El olor de su colonia mientras ella le acariciaba el cuello con su rostro. Su respiración acelerada y los pequeños sonidos que él hacía mientras ella bebía el vino de sus labios.

Un sonido fuerte la asustó, y ella se separó de él, mirándolo en confusión. "Yo no fui," dijo Draco. Él apuntó hacia el lago, y después de unos segundos ella pudo observar lo que señalaba. Algunas luces brillantes flotaban en el aire en medio de un grupo de cisnes, aterrizando y despegando de sus cuerpos. Pero si las hadas querían molestar a los cines, que así fuera. Ese no era su problema esta noche.

Hermione dejó caer su cabeza contra el cuello de Draco, succionando ligeramente su clavícula. Con un gruñido, él le acomodó el vestido, el cual se le había subido casi indecorosamente, y movió sus rebeldes manos hacia un lugar más apropiado sobre sus hombros. Él comenzó a sentarse, separándolos a ambos poco a poco.

"¿Qué pasa?" preguntó Hermione, mientras él envolvía sus brazos firmemente contra ella.

"Nada. Pero tienes esa mala costumbre de desaparecer. Cuando diga lo que voy a decir, no quiero que te pongas tonta y Desaparezcas sin mí."

"Pasó una sola vez. No es una costumbre, ni mala ni nada. Y pienso que deberías saberlo, no pienso dejarte nunca más."

"Me alegra escuchar eso, pero deberíamos detenernos, o yo no seré capaz de hacerlo. ¿Entiendes?"

Hermione jugó con los bordes de su camisa abierta, pasando los dedos por cada botón antes de introducirlos por dentro de esta. Los músculos en su abdomen se movieron de manera fascinante mientras ella los recorría.

Draco cerró los ojos y dejó caer su cabeza contra el banco. "No podemos," gimió.

"¿Por qué no?"

"Hermione, mira a tu alrededor. Estamos completamente expuestos. En un banco."

"¿Y?"

"Solo lo dices porque estas arriba. Esta banco es tan cómodo como Crookshanks es amable."

Hermione abrió la boca, lista para cambiar de posición o para sugerir que entraran en la casa, pero antes de que pudiera vociferar su oferta, él le cubrió los labios con las manos. "Estoy seguro de que tienes muchas soluciones, pero quiero hacer esto de manera correcta. Aunque sea una vez."

La promesa de cosas mejores la hizo temblar otra vez. Él ya había planeado como sería la primera vez de ambos ¿no? No era como si a ella le importara las conexiones que había entre las casas, pero existían ciertas ventajas para los planes de los Slytherins. Y también se podía decir algo sobre la espontaneidad de su propia casa.

"Podríamos casarnos esta noche," dijo ella, tocando el cuello de Draco con sus labios.

Por un segundo, ella de verdad pensó que él estaba considerando la idea, pero luego meneó la cabeza con vehemencia.

"No. Mis padres nos matarían. Y sin mencionar los tuyos. Lo último que necesito es enojar más a tu padre."

"¿Qué pasó con mi padre?"

"Digamos que no le gustó que yo me apareciera como si hubiese besado a su hija. Afortunadamente, ya le agrado a tu madre, pero por un momento fue algo incómodo."

"¿Tú te reuniste con mis padres? ¿Cuándo?"

"Esa noche cuando viste a Sharon en mi red Flu, después que me dijiste que me amabas. Ella me estaba recordando esa cena que tenía con tus padres."

"¿Y por qué ibas a cenar con mis padres?"

"Inicialmente para pedirles permiso para cortejarte, pero después de lo que hiciste, fue para pedir tu mano."

Los ojos de Hermione se abrieron, y luego se echó a reír. "¿Pero que tiene tu familia que necesita permiso para cortejo?"

"Tal vez no sabes esto, al crecer como Muggle, pero es normal que un caballero pida el consentimiento de los padres de la señorita. Y aún más si le va a proponer matrimonio."

"Eso lo sé. ¿Pero es normal que el padre del joven le dé permiso a la señorita para cortejarlo?"

Draco se echó a reír. "No. Ese era mi papá comportándose como un idiota."

"Ron nunca le pidió permiso a mis padres para salir conmigo," señaló Hermione.

"Como ya dije, es normal para un caballero."

"¿Por qué siempre te metes con Ron? No me ha gustado desde hace años."

Draco alzó los brazos en el aire. "Después de esta noche, ¿de verdad tienes que preguntar? Él es la razón por la cual me molesté, salí corriendo y me encontré con Sharon, lo cual te puso nerviosa, y casi te hace pensar que no deberíamos estar juntos. Debería matarlo nada más por eso. Y también arruinó mi propuesta."

"Pero te has estado metiendo con él desde antes," dijo Hermione, acariciándolo detrás de las orejas como hacía con Crookshanks cuando este estaba de mal humor. "Estas celoso, ¿verdad?"

"¡Claro que no!" dijo Draco, disgustado.

"Es comprensible. Después de todo, él fue mi primer amigo. Mi primer novio. Incluso tuvo la brillante idea de casarnos antes que tú. Te gano en todo, y ni siquiera es tan inteligente como tú."

Draco apretó las manos en torno a su cintura, pero no dijo nada.

"Si le ganaste en algo, sin embargo," dijo Hermione generosamente. "Fuiste el primero en partirle la nariz a Seamus."

Draco rodó los ojos.

"Además," Hermione se aclaró la garganta delicadamente. "Hay otras cosas en las cuales serás el primero."

Draco alzó las cejas inocentemente, en perfecto contraste a curva sensual de sus labios. "¿Cómo cuáles?"

Hermione se sonrojó. "Tú sabes. Y deja de mirarme así. Tú también eres virgen, ¿recuerdas? Incluso actuando como algún dios del sexo Slytherin."

"¿Cómo me llamaste?" Casi gritó Draco. "¿Un dios del sexo Slytherin?"

Un horrible pensamiento le llegó. Su confesión en el ascensor había ocurrido meses antes de que se enamorara de ella. Qué tal si… "¿Tú…todavía eres, ehm, tú sabes?"

"Si, pero si seguimos hablando de eso, ninguno de nosotros lo será al final de la noche."

"Si mal no recuerdo, tú eras que el tenía un problema con eso."

"Y sigo con las mismas razones."

"¿Por cuánto tiempo?"

"Bueno, eso depende. ¿A quién quieres joder más? Porque si esperamos hasta el próximo año, Zabini pierde la apuesta. Si esperamos hasta Mayo, Ginny pierde también."

"¿Sabías lo de la apuesta?"

"Zabini me dijo."

Hermione pasó un dedo por su pecho, recorriendo su cicatriz. "Zabini me ofreció un porcentaje de sus ganancias."

Draco soltó la respiración en un siseo, concentrándose toda su atención alguna estrella en el cielo. "Tal vez le haya dicho que si contrataba a Sharon me aseguraría de su ganancia," dijo, sin aliento. "Creo que planea mandarla a la India para revisar una nueva adquisición de su madre. ¿Algunos criaderos para la Shrake o los Grindylows, o algo igual de baboso y feo?"

"¿Los Ramora?" preguntó Hermione.

Draco se encogió de hombros. "No me importa." Que gracioso, a ella tampoco le importaba.

"Ginny nunca tuvo una oportunidad de ganar." Oh, bien. Ella tampoco se había preocupado cuando lo quitó a Hermione el único baño libre y la había dejado sola para enfrentar a Sharon.

"Vivirá," dijo Draco, sin ceremonia. "Soy yo el que podría morir si me sigues tocando así."

"¿Morir? ¿Tú crees?" Hermione siguió pasando los dedos por su abdomen, para luego recorrer el intrincado diseño del broche de su correa. "Ves, aún sigues aquí."

Draco se sentó derecho, para luego saltar sobre sus pies, trayéndola consigo. "¿Es un mes suficiente para las preparaciones?" dijo, sonando como si estuviera hablando Sirenio. Ella casi no podía entender los chillidos.

Hermione trató de deshacer su preocupación con un movimiento de mano. "He estado pensando en ese día desde que era una niña. Ya tengo el vestido de mi abuela. Tu mamá ya nos ofreció la Mansión, aunque creo que preferiría casarme aquí. Y nuestros padres ya saben de esto así que no creo que vayamos a tener ninguna sorpresa," dedujo Hermione.

"Si, a pesar de que le di la impresión a tu padre de que no nos casaríamos si no dentro de cinco años."

"¿Y por qué haríamos eso?"

"Fue más su idea que la mía. Solo le seguí la corriente para que dijera que sí."

"No creo que necesitemos un mes. Podemos hacerlo en dos semanas."

"Dos semanas," dijo Draco, tomando la decisión, con los puños a los lados. "Estaba dispuesto a esperar hasta Mayo. Puedo esperar."

Hermione tomó un segundo para mirar otra cosa que no fuera a Draco. Curioso, la luna no se había movido desde que ellos habían llegado ahí. "Hablando de esperar, ¿Qué hora es? ¿Ya podemos regresar a Inglaterra?"

"Podemos regresar en cualquier momento, así que no importa."

"Pero tu dijiste-"

"Creo que pude haberte mentido sobre lo del Traslador para mantenerte aquí."

Hermione le dio un empujón a Draco. "Eres terrible."

"¿Hubieses preferido que te dejara ir?"

"No."

"Eso es lo que pensé," dijo Draco, revisando de manera distraída sus bolsillos por el Traslador de regreso.

"Y otra cosa, como es que si estamos en Francia, ¿ya está tan oscuro?"

"Por lo de la oscuridad, yo hechicé el lugar. De la otra manera no habría sido posible que vieras las hadas. ¡Ajá! Aquí esta." Él sacó otra bolsa de dulce y la meneó frente a Hermione triunfal.

"¿Meigas Fritas? ¿Otra vez?"

"Siempre me molestas por no compartirlas contigo. Ahora, dado que eres mi prometida, creo que eso te da el derecho de poseer todo lo que tengo, y eso incluyen mis Meigas Fritas."

Ella trató de agarrar la bolsa, pero él la detuvo. "Uh, uh, uh. Esta es una ocasión memorable. Eres la primera persona con la que comparto mis Meigas Fritas. Así que, se necesitan instrucciones. Primero debes recordar, Hermione, que las Meigas Fritas son un manjar y que deben ser apreciados de la manera correc-¡oh!" Draco se dobló por el codazo que ella le metió en las costillas, tomando la bolsa de dulce en sus garras.

En el momento en que ella tocó uno de los dulces, sus entrañas se contrajeron, y segundos más tarde ella apareció en el cuarto de Draco, con él siguiéndola. Riendo, ellos cayeron en la cama, esta sonando por el peso combinado de ambos.

"Debes dejar de hacer eso. ¡Ahora ven aquí pequeña traviesa!" Con un gruñido, Draco se tumbó sobre ella y comenzó a mordisquearle el cuello, causando que ella chillara. Pero los pequeños mordiscos rápidamente cambiaron a besos, y pronto ya Hermione estaba viendo el techo del cuarto, suspirando felizmente. "Si no supiera, diría que todo esto es un sueño."

"¿Cómo sabes que no es un sueño? ¿Tienes la costumbre de soñar conmigo, Hermione?"

"Eso depende. ¿Tu sueñas conmigo?"

Draco se inclinó, sus labios flotando sobre su mandíbula. "Todas las noches. Sueños escandalosos que te harían sonrojar desde la punta de tu rizado cabello y que harían que tu padre te encerrara en una torre," susurró, con la voz ronca por la insinuación y la picardía.

Afortunadamente la oscuridad del cuarto pudo esconder la calidez que recorría su rostro. "¿De verdad?"

"Si, aunque en mis sueños, te llamas Hermione Grangrena, rompes las plumas de mi secretaria, y me visitas desnuda bajo una capa de invisibilidad."

Él levantó la cabeza de su cuello y se echó a reír por la mirada de horror que tenía Hermione en el rostro mientras lo empujaba.

"¡Ella te dijo!" No tenía que especificar que "ella", dado que el rencor en su voz la delataba.

"De hecho, ella le dijo a mi padre quien después me dijo a mí."

"¡Tu padre lo sabe!" lloró Hermione, tapándose la cara con las manos. "Ni siquiera lo decía en serio."

"Yo tampoco. La idea de verte desnuda en cualquier cosa que pertenezca a Potter me enferma."

"Y a mí me enferma la idea de verte hablando con Sharon," le espetó Hermione.

"Pronto vamos a tener nuestras soluciones. Ya para el lunes Sharon será problema de Blaise, y yo habré recibido la capa de invisibilidad que ordené en Borgin y Burkes."

Hermione se echó a reír. "Se serio aunque sea una vez."

"Lo digo en serio. He orquestado la completa ruina de los planes de Weasley de tener mis bebés rubios y slytherins, algo justo, dado que él arruinó mi propuesta."

"¿Y cómo planeas hacer eso?"

El calor de su boca hizo presión otra vez contra su cuello, haciendo que su piel ardiera. "Creo que podemos planear algo nosotros, siendo individuos tan brillantes. Pero para empezar, puede ser algo que te involucré a ti y a la capa de invisibilidad," él murmuró en voz baja. "Seguido por montones y montones de práctica."

"Tal vez," Hermione se encogió de hombros sin comprometerse, a pesar de que su estómago le estaba saltando hasta los pies. "Pero solo si eres bueno."

"Oh, voy a ser muy bueno. Te lo prometo."

Alguien se aclaró la garganta, alguien que era ni Draco ni ella. Hermione dejó de moverse; sin embargo, por la manera en que Draco la seguía manoseando, de seguro no había escuchado el sonido.

Volteando la cabeza, ella vio a las dos personas que menos esperaba encontrar frente la puerta de Draco.

"¡Mamá! ¿Papá? ¿Qué están haciendo aquí?" gritó Hermione, tratando de pararse y arreglar su vestido. Las manos de Draco no interfirieron en el proceso. Ante la mención de su padre, estas habían caído tan lejos de ella como si de su piel hubieran surgido de repente llagas de bobotuberculo. La culpable pareja se levantó rápidamente de la cama.

"Narcissa nos invitó," replicó Allison, sonriendo ante la imagen de Draco y Hermione, y luego ante el anillo de Hermione. "Al parecer debemos dar algunas felicitaciones. No les puedo ni decir cuando tiempo hemos estado esperando para que Hermione y tú empezaran a salir. ¡Y para luego verlos comprometidos tan de repente! ¡Estoy tan feliz!"

Richard simplemente se quedó ahí parado, su ojo izquierdo contrayéndose.

"Me disculpo por no decirles antes," la voz de Narcissa como una campanita flotó a través de la habitación, "pero tenía tantas ganas de conocer a tus padres, y como esperábamos que tu y Draco regresaran pronto, les pedimos que vinieran a celebrar el compromiso junto con algunos de sus amigos más cercanos. Y ese reportero tan simpático de El Profeta."

Los ojos de Hermione se dirigieron a la puerta, temerosa de que Pansy entrara y los destruyera a todos.

Viendo su preocupación, Narcissa dijo, "La recepción terminó hace media hora. Todos los que fueron invitados a nuestra reunión los están esperando abajo."

Saliendo detrás de ella, Draco caminó hacia sus padres, con las manos extendidas. "Señor y señora Granger, gracias por venir." Los ojos de Richard se abrieron mientras él se dirigía hacia ellos. Detrás de su esposo, Allison señaló con discreción el pecho de Draco. Maldiciendo, se dio cuenta de que su camisa estaba desabrochada. "Lo siento mucho," dijo, volteándose y tratando de abotonar su camisa, "Hermione y yo, eh, yo, quiero decir-"

"Si, ya vi," gruñó Richard. "Más de lo que necesitaba."

"Eso se resuelve fácilmente," dijo una voz burlona desde el otro lado de la habitación antes de que una luz rosada pasara por el cuarto, y uniera los lados de la camisa de Draco. Pero en vez de abotonar cada botón, sin embargo, una cinta rosada apareció, uniendo la camisa Draco por todo lo largo, terminando arriba en un moño.

"Gracias, padre," dijo Draco secamente.

"Ni lo menciones. Ahora vengan. No debemos mantener a todos esperando."

Con un movimiento de túnicas negras y cabello rubio pálido, Lucius salió de la habitación con Narcissa sobre sus talones. Después de un empujón por parte de Allison, Richard salió del cuarto, lanzándole una mirada acusadora sobre su hombro a Draco.

"Bueno, eso fue interesante," dijo Hermione, acomodándole el moño en su camisa. "¿Ahora si deseas que me hubieses escuchado? Ya podríamos estar casados y haciendo cosas más emocionantes que hablar con nuestros amigos."

"Ya me has metido en suficientes problemas. No seré capaz de volver a ver a tu padre a la cara, lo que hará que la boda sea algo incómoda."

"Estoy segura de que mi padre te aceptará. Eventualmente." Hermione caminó hacia el closet sacando otra camisa. "Toma, tal vez quieras cambiarte."

"Si conozco a mi padre, no seré capaz de deshacer este moño por lo menos dentro de una hora," se quejó Draco. "Y si conozco a tu padre, él subirá por las escaleras si no bajamos dentro de un minuto."

Hermione no pensó que valiera la pena mencionar que su madre no le permitiría a su padre hacer semejante cosa. Además, era mejor si se quedaba callada. Si Draco supiera, ellos nunca bajarían, ella sentía mucha curiosidad por saber lo que implicaba una verdadera noche de bodas con Draco.

Draco se paró frente a ella, atrapando su cuerpo con el de él que era mucho más grande, distrayéndola de sus imaginaciones. Ella le sonrió mientras él juagaba con su cabello. "Te das cuenta de que seremos despreciados por hacer sentir a los demás como basura porque no son tan felices como nosotros."

Hermione se encogió de hombros. "Si bien eso es lamentable, no es nuestra culpa que las relaciones de ellos sean, a lo sumo, una pobre imitación de la de nosotros."

Draco se echó a reír y le tendió la mano. "Así que, futura señora Malfoy, ¿está lista?"

Ella puso la mano sobre la de él, sin dudar.

"Si."

"Entonces, vamos."

Fin.

A menos que la autora escriba un epílogo. De hecho, ella mencionó que lo está haciendo. En caso de que alguna vez sea publicado cuenten con que yo estaré ahí para traducirlo. Bien, ya hemos llegado al tan esperado final. De verdad que nunca pensé que me tardaría tanto en terminar la traducción, pero en fin, me alegra el saber que ya todos ustedes puedes disfrutar de este capítulo. No está beteado, por cierto. Así que me disculparan por cualquier error ortográfico o de redacción.

Agradeciéndole principalmente a la autora Geeky-DMHG-Fan por permitirme traducir este fic. La verdad es que es uno de mis fics favoritos, uno de los primeros que leí en el fandom en inglés, para mi uno de los más graciosos…en fin, me encantó cada momento de esta traducción. A mi beta por unos capítulos Lola P. Malfoy: you are awesome. A Sabaana también, que en algún momento también revisó un capi, asegurándose de que yo no colocara ninguna incoherencia. Y a todos aquellos que esperaron hasta el final, GRACIAS! I LOVE YOU! A todos los que dejan reviews que no tienen cuenta, please dejen aunque sea su correo para así poder responderles. En cuanto a mí, estaré trabajando con mi amiga Connie (aka Bubbles of Colours) en la traducción de Commentarius, un fic Lily/James espectacular. Tengo otros dramiones bajo la manga, pero esos solo serán publicados cuando todos los capis estén listos ;) ya aprendí la lección. Mientras tanto, hace poco publiqué la traducción de un dramione corto y hermoso llamado Last Chance, pueden leerlo haciendo click en mi perfil. ¿Qué más? Más nada, creo. I LOVE YOU, REALLY. Por esperar y por ser tan pacientes. Si tienen un mensaje para la autora déjenlo, que yo se lo haré llegar. Con cariño,

Trish.