21. Los nuevos poderes

El lunes por la mañana la profesora de Estudios No Mágicos se presentó en su clase como si tal cosa y a la salida se encontró con su director.

- Nos has tenido un poco preocupados Emily, si no es mucha molestia ¿Se puede saber dónde has estado?

- Fui a dar una vuelta por el valle – Contestó Emy todo tranquila

- ¿Por el valle? ¿He de suponer que te has adentrado en las montañas?

- Sí, así es y deberías probarlo, es realmente satisfactorio encontrase cara a cara con la naturaleza

- Estoy seguro de ello pero, si no te supone un problema, la próxima vez que se te ocurra hacer una excursión, avísame, así ahorrarás una preocupación a este viejo – Dijo Dumbledore guiñando un ojo y sonriendo a Emy

- Lo siento, he sido una irrespetuosa, lo haré encantada – Le devolvió el gesto cariñoso con un suave beso en la mejilla

- Genial, entonces hasta luego

- ¡Albus! – Emy le llamó cuando ya estaba a unos pasos – Te quiero informar que, el fin de semana que viene, me iré de excursión de nuevo – Emy le sonrió, guiñó un ojo y se marchó

Durante todo el día tuvo que oír las pequeñas reprimendas que le echaron parte de sus compañeros junto con los tres chicos, evidentemente a Sirius ni le vio. Los días pasaban rápidos, ahora que se había vuelto a retomar la rutina de las clases. El sexto año para Ron, Hermione y el resto de los muchachos de su edad, era duro pero mucho más relajado que el anterior. Era Ginny la que no tenía un solo momento libre. Nunca había sido tan buena estudiante como Hermione pero era la mejor de su curso, incluso antes de recibir sus poderes de Guardiana, aunque gracias a ellos, este año podría llevar mejor todos sus estudios. Realmente era una ventaja tener la capacidad de no olvidar lo aprendido y de realizar los hechizos, encantamientos y pociones antes que nadie. También muchas de las cosas que estaba estudiando en quinto curso, las había aprendido en sus clases extraordinarias del año pasado, así que por lo menos podía dedicar una hora a los entrenamientos de quidditch, que su hermano le estaba dando todos los días pero el resto del tiempo tenía que dedicarlos a los muchos trabajos escritos que le estaban mandando y a sus obligaciones como Prefecta. La ventaja de estar muy atareada era que no tenía mucho tiempo para echar de menos a Harry o por lo menos para ponerse a llorar de rabia por no poder estar juntos, aunque siempre le tenía en su mente. Cada vez que pasaba por enfrente de la enfermería, su cara cambiaba de semblante, recordaba su cita especial el día del ataque e imaginaba cómo hubiese sido todo si no se hubiese producido y ella no se hubiese marchado, aunque nunca se arrepentía de haberse ido, ya que había sido la mejor experiencia de toda su vida, de hecho siempre que se notaba muy triste, recordaba cada día de aquel mes y no podía evitar volver a sonreír.

Ron y Hermione aprovechaban cada momento juntos, incluso les molestaba tenerse que ir a dormir a lugares diferentes. Ambos sabían que tendrían que enfrentarse a un mes sin verse y por eso intentaban, en todas las ocasiones, marcharse lejos de la gente y poder estar juntos, a solas, hablando de sus problemas, diciéndose cosas bonitas y besándose como lo que eran, dos enamorados. Aún así, ambos tenían obligaciones que les impedían, algunos días, escaparse. Ron jugaba cada vez más asiduamente al ajedrez en el despacho de Dumbledore y entrenaba una hora a su hermana al quidditch, mientras que Hermione se dedicaba a realizar todas las guardias de Emy por las noches, sin saber aún el motivo.

Los tres habían probado sus nuevos poderes y estaba claro que no eran fortuitos. Hermione era capaz de realizar mentalmente encantamientos concentrándose e incluso los inventaba y se cumplían, así que cayó en la cuenta de que podría desaparecer cuando y en donde le diera la gana, solo era cuestión de concentración pero por mucho que había intentado realizar hechizos sin varita, como lo hacía Emy, con solo un movimiento de su dedo o de su mano, era imposible, si tenía que batirse en duelo con alguien, iba a tener que utilizar la varita.

Por su parte Ron había adquirido una hábil maestría a la hora de saber que quería la gente, podía ver dentro de sus mentes y, poco a poco, fue entendiendo mucho mejor los sentimientos, miedos e ilusiones de las personas de su alrededor pero también de los planes de Draco, Crabbe y Goyle, los tontos de ellos tenían una mente tan simple que parecía que le gritaran al oído de Ron todas sus intenciones. Por supuesto, esto le daba ventajas en saber quienes habían cometido ataques fuera de Hogwarts e incluso pudo parar dos de ellos antes de que sucedieran. El motivo principal era que Ron iba al despacho de Dumbledore con bastante asiduidad para jugar al ajedrez e informar al director de los posibles movimientos de los mortífagos o, por lo menos, de lo que sabían sus hijos al respecto, claro que le tuvo que mentir diciéndole que era un nuevo poder afluido en el verano.

La que peor llevaba sus nuevos poderes era Ginny, que cada dos por tres tenía una visión al tocar a alguien, menos mal que eran muy rápidas y la gente no se daba cuenta de ellas, porque si no, ya estuviese considerada como el bicho raro del castillo. Para Ginny ver la vida privada, pasada, presente o futuro de cualquier persona era realmente desesperante, porque inmediatamente tenía unas enormes ganas de decírselo y no podía hacerlo directamente, así que cuando veía algún accidente o disgusto intentaba tirar indirectas a esas personas pero lo único que consiguió es tener la fama de gafe, con lo que tuvo que cambiar de plan y decir también lo bueno pero, tanto lo uno como lo otro, lo fue distanciado en el tiempo por que, según había estudiado anteriormente, ese fue el motivo principal de la quema de brujas en la edad media, la capacidad de ver el destino de otras personas. Ese era un poder que tanto los muggles como los magos temían en su interior y la verdad es que Ginny lo entendía perfectamente, de todos los poderes que Emy tenía y podía haberla traspasado, la premonición no lo hubiese escogido nunca.

Poco le sirvió a Ron leer la mente de Mark Wilcox, ya que lo que pensaba era lo que decía y tenía como meta, conseguir a Emily Evans como pareja de cualquier forma posible. Ginny intentó tener otra premonición de Sirius y Emy pero no la obtuvo, eso no le paró a la hora de querer volver a juntarlos, así que ella sola planificó una estrategia. Por una parte, Ron se ocupaba de convencer a Sirius, de que recapacitara y confiara en Emy, de mostrarle que en verdad era Wilcox el causante de todos aquellos enfrentamientos entre ambos pero el padrino de su amigo, y al que consideraban como su tío, no cedió ni un palmo. Hermione se encargaba de Emy, la incitaba para que hablase con él, le contaba que le había visto en los pasillos hecho polvo, que tenía mala cara, que sus ojos siempre se mostraban tristes, que le había preguntado por ella pero todo inútil, Emy no quería acercarse a él hasta que demostrara que volvía a estar preparado para estar juntos de nuevo. Y mientras, Ginny se ocupaba de quedar con alguno de ellos en algún lugar en donde sabía que se encontrarían e intentaba hacer que hablasen pero ellos sólo se daban la vuelta y se marchaban por lados opuesto, incluso tramó un plan que metía por medio a todas las personas de confianza, Remus, Bella, Dumbledore y ellos tres. Consistía en hacer que fueran hasta el despacho de Remus y allí se encontraría con una suculenta cena para dos, música romántica y flores.

Los seis implicados se quedaron detrás de la puerta para ver si todo iba bien y durante cinco minutos fue así. Consiguieron que se dijeran que ambos habían adelgazado y Sirius le recriminó, de forma cariñosa, que vete haber qué comía sola en el apartamento. Emy dejó pasar la monserga e intentó seguir como si nada, luego Sirius le pidió que encendiera las velas mientras que él preparaba el vino. Emy fue hacia los candelabros, sacó un mechero y las encendió. Lo que a simple vista era una escena normal, se convirtió en pocos segundos en una odisea.

- ¿Qué haces? – Preguntó atónito Sirius

- Encender las velas – Contestó Emy encendiendo la última con el mechero

- Lo sabía, te pasa algo, lo noto en tus ojos e incluso cuando me acerco a ti, ya no hay una fuerza a tu alrededor – Dijo enojado

- Estás desvariando – Emy intentó esquivar la conversación - ¿Ya está el vino?

- Emily Evans, dime ahora mismo qué sucede si no quieres que las cosas empeoren – Sirius no estaba dispuesto a dejar escapar aquel asunto

Emy miró a Sirius a los ojos, nada se oyó durante un minuto, él se perdía en su color verde, normalmente le cegaba la luz que venía de ellos pero esta vez era mucho menos intensa, esta vez estaba entre nieblas de tristeza, de dolor, de cansancio. Lo vio en el último segundo antes de que ella apartara su vista, estaba mirando a los ojos de una anciana.

- Si no confías en mí, esto es absurdo, no tengo porqué demostrarte nada y menos bajo amenazas

Las palabras de Emy cayeron dentro de los oídos de Sirius como martillazos, otra excusa, otra triquiñuela para escapar de la verdad. Estaba harto, ya se lo había dicho, él no estaba dispuesto a estar con alguien que no fuese claro.

- Te lo advertí, Emy, no soporto ni un momento más tus pretextos, siempre escapando de responder, más te valdría mentir...

- ESO ES LO QUE QUIERES, QUE TE MIENTA, ESTÁ BIEN – Emy sintió toda la represión de aquellos días en su boca – NO TE ECHO DE MENOS Y NUNCA ME PREGUNTÓ QUÉ COÑO HA PASADO PARA QUE CAMBIES TAN RADICALMENTE DE COMPORTAMINETO HACIA MÍ, PORQUE ENTIENDO A LA PERFECCIÓN TUS CELOS, TUS DUDAS, TU DESCONFIANZA, PORQUE ESTOY SEGURA QUE SIEMPRE HA SIDO ASÍ, QUE NO HAS PODIDO SOPORTAR UNA RELACION COMO LA NUESTRA... – Emy no pudo evitar asomar una lágrima en su mejilla - PUES POR MÍ TIENES CAMPO LIBRE ¿SABES? TE PUEDES LIAR CON QUIEN TE DÉ LA GANA, PUEDES BESARLA, ABRAZAR Y HACER EL AMOR CON QUIEN TE SALGA DE LOS COJONES HASTA QUE SE TE CAIGA LA POLLA A PEDAZOS... ME DA IGUAL... SI NO HAS CREIDO EN MÍ, SI NO HAS SENTIDO LO QUE TE HE DADO SIN RESERVAS, PUEDES HACER CON TU VIDA LO QUE TE DE LA REAL GANA PORQUE POR MI PARTE... PROCURRÉ HACER LO MISMO

Emy le miró un segundo, se dio la vuelta y se marchó dando un portazo. Se encontró de frente con los seis conspiradores. Su mirada, entre furia y desolación, estaba fuera de dudas. Les miró, uno a uno, y en ellos pudo observar el asombro por su reacción.

- Si queréis, la próxima vez me claváis directamente un puñal en el corazón y terminamos antes, así nadie tiene que presenciar un espectáculo tan bochornoso como este. Os animo a seguir de casamenteros, así mi muerte no será lenta y dolorosa – Emy salió corriendo hacia su apartamento sin mirar atrás

- Pensábamos que podríais arreglarlo si estabais a solas en un lugar neutral – Dijo Bella entrando en el despacho de Remus y viendo la cara de Sirius totalmente desencajada

- Lo siento mucho, esto fue idea mía – Ginny lloraba desconsolada

- No te preocupes, Ginny – Sirius fue hacia ella y le abrazó – Nadie duda de tu buena voluntad, es que ahora no es el momento, eso es todo

- No volveremos a intentar juntaros, lo prometemos – Añadió Ron

- Será lo mejor – Contestó Sirius

- Antes de zanjar este asunto, he de preguntar algo – Dumbledore miró serio a su amigo y profesor – Dime si has dejado de amarla, luego yo tampoco me meteré en nada

- La amo tanto que lo único que deseo es que encuentre lo que ella se merece y que yo no la puedo ofrecer, una familia, un hogar verdadero. La amo y la amaré eternamente

El último sábado del mes llegó tan rápido que, a ninguno de los aspirantes para el equipo del quidditch de su casa, le daba la sensación que había entrenado lo suficiente. Las pruebas para Gryffindor eran a la once de la mañana y estaban supervisadas por Ron y la directora de la casa, la profesora McGonagall. Se había anunciado en el tablón de anuncios que se buscaban tres cazadores, dos golpeadores y un suplente de guardián. Todo por que sabían que Ron faltaría un mes con una magnifica excusa. Dumbledore había anunciado, en medio del comedor, que Ronald Weasley había sido seleccionado, durante el último verano, para jugar un torneo asiático de ajedrez mágico e iría un mes, aproximadamente, de intercambio a otro colegio. Evidentemente, para Ron, la excusa era fantástica por que, a pesar de ser mentira, le felicitaban y le daban ánimos para que ganara.

- Buenos días a todos, como hoy tendrán todas las pruebas para las cuatro casas, andamos un poco ajustados de tiempo, así que vamos a dar comienzo a la selección – McGonagall carraspeó – Golpeadores a mi derecha, cazadores a mi izquierda y Guardianes en el centro.

En menos de lo que se dice "orden" los grupos ya estaban hechos y para sorpresa de Ron nadie se presentó para guardián, ni siquiera Colin, con quien tuvo que luchar el año pasado por obtener el puesto.

- ¿Nadie quiere presentarse a guardián? – Preguntó el pelirrojo

- Depende si nos eligen para otro puesto – Contestó Colin

- Está bien, Ron sube y comenzaremos por los cazadores

Para el puesto había más de diez personas, hicieron grupos de tres para pasarse la qualffle y tirar cada uno cinco tiros a los aros. Ginny lo hizo fantásticamente, no solo los tiros, metió tres de cinco, sino que sabía dirigir muy bien los pases, volar muy rápido y con destreza, eso sí, con la saeta de fuego de Harry. Luego llegó el turno de los golpeadores, sin duda había chicos muy buenos y con gran fuerza pero no lo era todo, lo más importante de un golpeador era el equilibrio y la destreza para atender a todo lo que sucedía dentro del partido. Ron pudo comprobar que los ensayos de Dean y Seamus habían dado sus frutos. Después de varios minutos de deliberación, entre el guardián oficial y la directora de la casa, decidieron dar los nombres.

- Para el puesto de cazadores se han elegido a Colin Creevey – McGonagall esperó a que parara de dar saltos de alegría y recibir felicitaciones - Alyson Johnson – A la jefa de la casa Gryffindor le gustó que la hermana pequeña de Angelina hubiese logrado el puesto, la chica lloraba de alegría mientras que decía que tenía que escribir a su hermana – Y por último, Virginia Weasley

Ginny no se lo podía creer, la habían elegido, se abrazó a su compañera de clase, Alyson, que también estaba emocionada por la elección de su amiga y por último se les unió Colin, feliz de haber entrado por fin a formar parte del equipo.

- Para el puesto de golpeadores hemos coincidido en nombrar a Seamus Finnigan y Dean Thomas

Los dos amigos se abrazaron y comenzaron a vitorear sin parar.

- Gracias a los demás por haber participado, si alguno de vosotros quiere realizar la prueba para guardián suplente, que dé un paso al frente

- ¿Neville? – Dijo Ron pasmado al ver que era el único que accedía

- Está bien, Longbottom, suba en su escoba hasta los aros y Weasley le lanzará unos tiros

Para asombro de todos, Neville no lo hizo nada mal, paró el setenta por ciento de los muchos lanzamientos que Ron le hizo y al final, el guardián le nombró encantado su suplente. El resto de los aspirantes se volvieron al castillo o se desperdigaron por ahí, mientras que los nuevos miembros del equipo de quidditch de Gryffindor se quedaron en las gradas del estadio para establecer los horarios de entrenamientos y elegir a su capitán.

- Bienvenidos a todos. Lo habéis hecho muy bien – Ron se puso colorado por tener que asumir el papel de representante, no se le daba bien - Ante todo quiero felicitar a Colin por ingresar en el equipo este año y decirle que es fantástico ver que, aparte de poder ser un buen guardián, es un excelente cazador

- Gracias, Ron, he de decir que después de la temporada del año pasado, te merecías con creces el puesto

- Bien, estamos aquí casi todos, como veis nos falta nuestra pieza angular, nuestra estrella y el que nos ha hecho ganar estos años el campeonato, nos falta nuestro buscador Potter pero vendrá dentro de pocos días y no faltará al primer partido, cosa que creo yo si haré – Ron tosió para acentuar un poco su voz – No quiero que tantos cambios puedan perjudicar a nuestro fin, ganar. Esté quien esté, hay que dar el máximo y la persona que va a sacar el máximo de nosotros es, sin duda, Harry Potter, por eso yo le propongo para capitán, además de ser el que más tiempo lleva en el equipo. Manos alzadas quien crea que deba ser el capitán – Ron vio que la moción era unánime y sonrió – Bien, asunto resuelto, pasemos a los entrenamientos, comentarme si tenéis algún impedimento

- Nosotros tres estamos en quinto y tenemos los TIMOS, así que preferimos que al menos un entrenamiento sea en fin de semana – Dijo Ginny

- Por mí no hay problema – Contestó Ron

- Ni por nosotros – Añadió Dean

- Jugaríamos encantados hasta los domingos – Exclamó Seamus

- Me gusta ese espíritu, espero que no lo perdáis cuando comience a llover a cántaros o haga un frío que se te congelen la nariz – Respondió Ron dejando a todos con caras seriamente preocupadas – Todo sea por el equipo – Terminó diciendo para arreglarlo

Cuando llegaron a la sala común se organizó una fiesta para dar la bienvenida al nuevo equipo, todo promovido por Hermione que estaba encantada de ver a su mejor amiga dentro.

- Cuando regrese Harry no se lo va a creer – Le Dijo Hermione a Ginny

- No cantemos victoria, todavía no sé con qué escoba voy a jugar

La fiesta fue genial, los nuevos alborotadores, dos chicos de primero y dos de tercero, se encargaron de la comida y la bebida e incluso le pidieron a Dobby que hiciese aparecer unas cervezas para los más mayores. También animaron el ambiente con música y juegos, se notaban que llevaban el mismo camino que los gemelos Weasley. Para cuando llegaron las doce de la noche, quedaban solo en la sala Hermione y Ron despidiéndose de Ginny que se iba, destrozada pero contenta, a la cama.

- Lo único que lamento es que Harry no esté aquí para haberme visto

- Se lo contaremos todo en cuanto llegue – Le consoló su hermano

- Gracias, Ron, por haberme entrenado, si no es por ti no lo hubiese logrado, la gente estaba muy preparada

- Para eso están los hermanos

- Tú eres un hermano estupendo, siempre te ocupas de mí, de verdad, muchas gracias – Ginny abrazó a Ron durante un momento, luego lo miró con los ojos llorosos, le dio un beso en la mejilla y se marchó escaleras arriba

Los dos se sentaron en su habitual sillón. Hermione estaba arropada por los brazos de Ron. Era la primera vez que se quedaban a solas sin decir nada durante más de diez minutos, a ninguno le pareció incómodo, solo disfrutaban de estar juntos mientras pensaban en que dentro de nada se separarían.

- Sé que no puedes decirme nada, Mione, pero ¿he de preocuparme?

- Será lo mejor que te ha pasado en la vida

- Eso lo dudo

- ¿Por qué?

- Lo mejor que me ha pasado en la vida es conocerte, amarte y sentirme correspondido

Hermione se dio la vuelta y lo miró. Vio todo lo que necesitaba para vivir el resto de sus días, vio el amigo, el compañero, el amante que quería tener el resto de su vida, vio que con él siempre estaría en su hogar y lo besó tan dulcemente que ambos no pudieron impedir estremecerse en brazos del otro. Poco a poco ese mismo beso se fue prolongando volviéndose cada vez más y más sensual. Sus manos recorrían la espalda, el cuello, el pelo, la cara. Ron no pudo frenar su deseo de acariciar suavemente el pecho de Hermione. Ella respiró más hondo cuando él le rozó los senos pero no paró de besarle, lo deseaba tanto como él y su beso se volvió más y más apasionado hasta que no pudieron evitar gemir mientras mantenían sus bocas unidas y exploraban su cuerpo.

Muchas sensaciones pasaban por sus mentes y corazones pero había una que les hizo parar inmediatamente, sintieron que el aire se espesaba y que sus cuerpos se hacían más etéreos. Ron miraba extrañado a Hermione pero ella supo enseguida qué iba a suceder.

- Te veré esta noche en mis sueños, no me olvides, Ron