Nebelstreif: El rastro de la niebla
Por Maru de Kusanagi

DISCLAIMER: Bleach no me pertenece, ni nunca me pertenecerá, a menos que me case con su autor, me divorcie o enviude y obtenga los derechos sobre ella. Si eso pasara, dejaría que cualquier fan siguiese escribiendo lo que se le ocurra. En fin, esto es sólo una historia hecha por amor a esta serie y al arte de escribir. Por cierto, esta historia esta basada en un argumento original propio, pero la musa reversionaria son los dos primeros volúmenes de A song of Ice and Fire, de G.G. Martin. Otra cosa que me parece adecuado aclarar, es que esta historia no es fanfiction sobre la esta novela, sino simplemente me inspiró (demás que GG Martin no aprueba el fanfiction de su obra, y lo respeto).

LA verdad es que estuve ocupada y buscando en mi cabeza como enlazar lo que me estaba rondando en mi cerebro con lo que estoy "visualizando" a futuro. También estoy peleándome con una historia de DURARARA!, que ha decidido acosarme desde hace dos semanas y me niego a escribir (creo que no es lo más certero ponerme a cambiar de fandom, mientras en éste ando en suspender una historia, estar atrasada con otra y mantener en línea ésta, además de trabajar y la universidad)… ¿alguien está interesado en leer mi visión sobre la parejita estrella que hace que todo yaoi fan vea esa serie? Volviendo a esto, este capitulo es más raro de lo que normalmente hago….


SHIROSAKI (ICHIGO)


Aquel desierto no era como los que había leído. No tenia arenas doradas, ni dunas marcadas por el viento, dejándole surcos similares a costillas. Ni siquiera había un sol que lo iluminase. La luna, como constante vigía iluminaba aquel páramo de arenas color blanco ceniciento, donde nunca hacia calor, pero tampoco hacia "frio": en realidad, lo que calaba hasta a los huesos era el miedo. Miedo constante, respirando en la nuca, erizando los vellos, causando escalofríos. Los pasos no causaban ruido sobre aquella superficie, y se tragaba las huellas al cabo de poco tiempo, por lo cual perderse era seguro si no se sabía como guiarse. Algo ululaba aquí, otra cosa se arrastraba por allá y más acá el brillo de una garra era revelado por la luz mortecina.

Ichigo caminaba sin rendirse, muerto de miedo y hambre. Encontraría la salida a ese desierto, ni siquiera el Sahara era infinito. A su lado, Zangetsu caminaba vigilante.

Ichigo sabia que su sangre alteraba a los hollows. También sabía que ni bien alguno lo alcanzase, seria el fin. Por eso, no podía detenerse. Al menos, debía caer rendido, de esa manera… si alguno lo comía… cabía la posibilidad de que estuviera tan agotado que no se diera cuenta.

"¿Por qué nadie vino…? Renji… Renji… ¿Por qué me abandonaste…?"

Un enorme esqueleto le dio refugio cuando un repentino vozarrón levantó la arena, finísima como harina de hueso, cegándolo temporalmente. Los aullidos a la luna se incrementaron, y pudo oír a la distancia el choque de los cuerpos.

Ichigo se seco las lágrimas con el revés de la manga. No recordaba como se había despertado en el desierto, pero no importaba. Tampoco vestía su uniforme de shinigami, Grimmjow le había obligado a ponerse algo más parecido a lo que vestían los arrancar. Zangetsu había sido limitado por un collar que le puso el flaco de cabello rosa, que lo miro con desprecio. Luego supo que era el hermano de Yylforte, el sirviente de Grimmjow, quien tampoco lo miraba con simpatía alguna. ¿Qué culpa tenia él? ¡Él debía mirarlos con odio, con furia, no ellos! ¡Él había sido robado de su familia, del lado de la persona que mas quería! Y, a pesar de todo, parecía que era culpable de algo… a Aizen no le importó que le llorase e implorase. El shinigami solo dio su consentimiento y que "quería ver". Ichigo no era tan tonto como para no darse cuenta a que se refería.

"¡Pero que bocadillo mas exquisito!" una voz, extremadamente sedosa, advirtió a Ichigo que ya no estaba solo. Zangetsu gruñó, interponiéndose entre el arrancar y su amo.

Era un arrancar que no conocía: cabello lacio corto violáceo, los ojos grandes, la piel lisa. Su ropa tenia unas mangas demasiado largas, ocultando sus manos, y la mascara mas recordaba una hebilla de estrellitas prendida al su cabello. "Ju ju ju… ¿Cómo conseguiste salirte, niño? Vaya, Grimmjow es poco cuidadoso con sus mascotas… en fin, se lo pierde..."

Unos extraños tentáculos salieron de la espalda del arrancar, unos sosteniendo a Zangetsu contra el suelo y otros sujetaron a Ichigo.

"¡Déjame en paz!"

"¡Cuánta energía, a pesar de estar tan agotado y en presencia de una magnificencia como la mía!" el arrancar atrajo a Ichigo contra si, apretándolo más fuerte cuando se resistía. Observó atentamente la expresión de Ichigo "Lindo rostro, aunque no llegas siquiera a rozarme los dedos de los pies… hum…" se lamió los labios con lascivia, mientras Ichigo sentía que los tentáculos no solo lo sujetaban, sino que rozaban sus partes intimas causándole gran incomodidad.

"¡Basta!" exclamó, sin evitar ruborizarse.

"Ju ju… en serio te gusta… Luppi Antenor ha conseguido un delicioso bocadillo…."

Uno de los tentáculos se metió por debajo de la camisa que Ichigo vestía y su sensación viscosa le dio asco y escalofríos. Ichigo pateaba y se retorcía, pero no lograba liberarse. Zangetsu también gruñía y daba dentelladas a esos tentáculos, conseguía cortarlos pero rápidamente crecían, y Luppi no parecía sentir el daño que el avatar de lobo le causaba.

"Ah, ya te partiré el pescuezo… ni bien me llene de ti… y tu avatar puede servirte de psicopompo." (1)

Pero poco duro aquello. Grimmjow surgió de algún lado y partió al medio al privaron, para luego cargar a Ichigo de regreso, sin mediar palabra entre los dos. Si notó un gran hueco en el vientre del arrancar de cabello azul eléctrico, algo que no tenia la vez anterior que se habían cruzado. Pantera gruñía a cada paso que daban, y evitaba que Zangetsu se desplomara por el cansancio. Marcharon en silencio, Grimmjow sin siquiera mirarlo una vez, a pesar de la intensa mirada de Ichigo, que lentamente comenzó a rendirse a la llamada de Morfeo.

Ichigo sabía que, desde ese momento, no había vuelta atrás.

Dejo se tenerle miedo a Grimmjow, y comenzó a demostrarle respeto. Le obedecía sin chistar, agachando la cabeza cuando era necesario, evitando verle los ojos, fijándolos en su pecho o, mucho mas seguido, en aquel hoyo que lo traspasaba de lado, grotesco y a la vez atrayente. Lentamente, Ichigo comenzó a borrarse, mientras era educado por Yylforte en la batalla, mientras servía a Grimmjow y aprendía de los Arrancar como sobrevivir.

Muchas noches no dormía, oyendo como los gruñidos llenaban los pasillos solitarios de las noches, como crujía la cama de Grimmjow, olía la sangre, el semen y el sudor. Zangetsu apoyaba la cabeza en sus rodillas mientras el vacío lentamente iba comiéndose a Ichigo y sólo quedaba algo similar a una hoja en blanco, tan ceniciento como las arenas.

Ichigo ya no era necesario, no había lugar para él si quería vivir. Debía recrearse, en ese lugar vedado de piedad y vida, donde había un hambre tan grande que únicamente la soledad de esas almas desterradas lo superaba. Y así nació Shirosaki.

Grimmjow no era tan bestial con el en la cama. Ya había cumplido trece cuando lo tomo por primera vez, a pesar de la mirada herida de Yylforte, quien solo bajo la cabeza, como noble bestia de trabajo, reconociendo que su momento había pasado. El sexo resulto mas satisfactorio de lo hubiese imaginado antes, no solo era placentero, sino que, por un momento, hambre, miedo, dolor, y, por sobre todo, la soledad, desaparecían. Sus almas hallaban sosiego, al menos un instante, en que el coito llegaba a su cenit y la mente era liberada de todo.

Recordaba el sabor de esa vez. No tuvo miedo, no era correcto temerle a quien esta sobre uno. Se debe respetarlo, pero también buscar el momento para poder superarle, eso le habían enseñado los arrancar.

Comenzó con besos hambrientos y exigentes, devorando su boca, mordiendo la piel. Shirosaki ponía las manos en los pectorales marcados, subía a los hombros fuertes, y descendían rozando la amplia espalda. Los dientes de Grimmjow mordían su cuello, y bebía ávidamente de su sangre, aunque sin herirlo. Shirosaki sonreía, tomando entre sus manos el sexo de Grimmjow y lo frotaba contra el suyo en exquisito roce de los miembros duros, húmedos y calientes. Grimmjow gruñía complacido y lo miraba a los ojos, esos ojos profundamente azules, que desconocían el miedo o cadena alguna, le regalaba una sonrisa orgullosa y unían sus bocas en un beso. No mucho más era necesario para que Grimmjow en terminara de quitar la ropa que todavía cubriese sus cuerpos, y penetrarlo en un solo movimiento, obligando a Shirosaki a abrazarle, cerrando sus brazos en una especie de trampa, esperando a que el dolor pasara, los músculos cedieran y el vaivén comenzara. Grimmjow lo sujetaba firmemente con sus manos y su peso, moviendo sin cesar sus caderas como un poseído, penetrando más y más adentro de Shirosaki, quien abría más sus piernas, comenzaba acalambrarse y aun así deseaba más, deseaba que aquello no parase, aun a riesgo de sentir que su cuerpo iba a partirse en dos. Recordó como mordió el pecho de Grimmjow y la sangre, negra, espesa, manó de la herida y cómo bebió de la llaga. La sensación de la sangre de Grimmjow descendiendo por su garganta y caer en su estomago fue algo extraño, aterciopelado, pesado, ardiendo cuando terminó su recorrido. Grimmjow eyaculó, sintiéndolo caliente dentro de su cuerpo. Shirosaki, en cambio, no eyaculó enseguida, y la mano de Grimmjow, grande, áspera, tomo su sexo, bombeándole casi sin piedad, haciéndolo llegar a su orgasmo.

No debía aflojar el paso. No debía flaquear. Sabia que su pasado lo perseguía a cada paso, lo llamaba por el nombre que había dejado hacia tiempo. Y ese niño, que había creído enterrado dentro de su corazón, había alzado la cabeza al oírse llamar por aquella voz.

No lo iba a dejar. No dejaría que la debilidad lo dominase, que una infatuación infantil consiguiera dominar sus actos. Debía regresar con su señor. Zangetsu a su lado corría, ambos corrían.

"Si Grimmjow-sama te viese, te castigaría" Yylforte lo observó con gesto ausente toser su cansancio. Por algún motivo, Shirosaki no conseguía transformarse totalmente en arrancar, a pesar de haber bebido la sangre de Grimmjow en diversas ocasiones. "Pero, ¿qué puede esperarse de un intento de shinigami que ahora se pretende hollow?"

El cabello color arena de su senpai brillaba bajo el sol, parado contra un tronco, con su casquete de hueso y su inmaculado uniforme blanco entallando su perfecta figura esbelta. Yylforte poseía unas maneras suaves, que le recordaban a Yumichika y un poco a Byakuya-sama…

Shirosaki apretó los dientes, no debía referirse a un shinigami de esa forma, los únicos que merecían semejante trato eran Grimmjow y Aizen-sama.

"Yo no soy shinigami." Gruñó, incorporándose. Zangetsu cambió a la forma de zanpakuto y tomó su empuñadura con la mano derecha.

"¿Ah si? Entonces, ¿de qué huyes? No has sido derrotado ni herido de gravedad… no te ocupaste de todos los shinigamis, sólo te enredaste con el pelirrojo y la gata."

Shirosaki sintió las mejillas arder. Si Yylforte contaba lo que había hecho, Grimmjow no estaría complacido…

El shinigami de cabello rojo se acercaba, y a Shirosaki comenzaron a palpitarle las sienes. No le agradaba sentirse así, confundido e inquieto. No debía tener consideraciones al respecto, ¡era quien le había abandonado hacia tanto tiempo!

"Regresa a Las Noches, Shirosaki." Repuso Yylforte, tomando su zanpakuto "Grimmjow-sama te espera en su cama. Al menos, sirves bien para eso."

El joven de cabellos blancos respondió con un gruñido, pero pronto sonrió.

"¿Ahora me das ordenes? Senpai, ¿acaso estas herido en tu orgullo, porque nuestro señor me prefiera? Bueno, ¿quién lo culparía?" Shirosaki se cubrió la boca en un gesto sensual "le gusta algo que no sea mas viejo que él, y no haya sido usado… todos saben cual fue tu anterior pareja…"

La punta de la zanpakuto de Yylforte pinchó la nuez de Shirosaki, los ojos azules fijos en los dorados del joven. "El incesto tiene su morbo, ¿verdad?"

"Debería partirte al medio en este instante," siseó el arrancar "pero eso no me favorecería. Y lo que haga o haya dejado de hacer antes de ser la fracción de Grimmjow-sama, poco importa, mientras me mantenga fiel a su lado. Regresa con él, Shirosaki. No lo traiciones."

¿Traidor? ¿Él? ¿Con quien pensaba que hablaba este imbécil?

"No lo haré, y me encargo del shinigami ahora mismo"

Pero antes de que Shirosaki pudiese iniciar su ataque, una Garganta cerro su boca delante suyo, tragándolo.


Lo dejo aquí por ahora, tal vez le agregue un poco más después, pero no quiero seguir retrasando la actualización.

1- psicopompo es una verdadera palabra, es una antigua figura griega de un ser mitológico que sirve de guía a la tierra de la muerte. Existe una canción de WALLFLOWERS que se llama PSYCHOPOMP y que erróneamente traduje como pompa psicológica…. Que la conozco por una viejo fanfiction de Guilty Gear, ah, que linda saga era de seguir…..