Alguien importante
[Eren]
Me sentía incomodo entre todos aquellos murmullos indiscretos que venían de todas direcciones, podía sentir las miradas clavadas en mi espalda, juzgándome y acusándome. Desde la semana pasada fue así, cuando media escuela me vio entrando a la cafetería con Mikasa las cosas se salieron de control. Los fuertes rumores de que mi supuesto romance con Levi había llegado a su fin por culpa de Mikasa estaban a la orden del día.
No estaba seguro de si Mikasa estaba al tanto de ellos, pero se había ganado el odio injustificado de algunas cuantas chicas que apoyaban una relación que en realidad... nunca existió. Pero ella, Mikasa, parecía más feliz ahora que las cosas habían vuelto a la normalidad, ni siquiera prestaba atención a los insultos de pasillo que se ganaba de alguna chica que no tenía nada mejor que hacer que insultar a la capitana de equipo de animadoras para sentirse mejor.
Y dentro de lo que cabía... todo había vuelto a lo que solía ser antes de que Mikasa se fuera, y ahora que sabía que todo fue una confusión, no había más enojo. Entonces, me encontraba con que estábamos los cuatro sentados en una de las mesas que quedaban en la esquina más lejana de la cafetería. Todo había ido bien hasta que Annie y Mikasa comenzaron a pelear por quién sabe qué.
—¡Cría de ganso!— Exclamó de pronto Annie, señalando a Mikasa con su cuchara desechable.
La morena pareció levemente ofendida, Mikasa siempre había sido una chica tranquila, casi nada lograba alterarla, pero cuando se trataba de Annie parecía que la rubia tenía el súper poder de sacarla de quicio en cuestión de segundos. Los finos labios de Mikasa se fruncieron y le dedicó su mejor mirada aterradora a Annie.
—¡Cállate nariz de tucán!
—¡Mierdikasa!
Ésta vez Mikasa chilló con horror y pareció acorralada por no tener un buen contraataque contra Annie, rechino los dientes; iba contra su ética decir groserías, sobre todo dirigidas hacia otra chica.
—¡Cruzaste la línea ésta vez! ¡rubia..! ¡rubia pelos de estropajo de elote!
Annie enarcó una ceja, como preguntando "¿en serio?" con la azul mirada un tanto decepcionada de no poder sacar lo peor de Mikasa. Sonrió de lado y con bastante saña declaró "¡ay! las chozas también tienen sentimientos, qué curiosa choza de paja", entonces la pelea volvió en todo su apogeo, con Mikasa intentando atacar a Annie de la forma más educada que podía y con Annie riéndose de todos sus intentos. Debía darle créditos a la rubia, realmente se esmeraba y se lucía con cada nuevo apodo hiriente.
Miré con aburrimiento la escena tan familiar que estaban armando el par de chicas, un año atrás hubiera estado muerto de la risa con las genialidades de Annie, mientras que Mikasa y Armin me regañaban con la mirada por alentar ese tipo de comportamientos agresivos de Leonhardt. Pero ahora pensaba que era más divertido mirar como Levi y Hanji se insultaban entre ellos, de alguna manera me divertía más la expresión de enfado en toda su gloria de Levi, más que la de frustración de Mikasa. Me hacía más gracia las risas histéricas que pegaba Hanji cada vez que lograba que Levi se pusiera rojo del enojo, que las sonrisas de triunfo de Annie.
Debía admitir que Annie seguía teniendo ese toque a la hora de insultar, pero realmente me hacía falta ver a Levi gritándole impropios a Hanji, uno tras otro, mientras ella sólo reía por lo ridículamente fácil que era hacerlo enojar.
Mis ojos se desviaron a la mesa al otro lado de la cafetería, en donde Hanji y Levi parecían discutir por algo, sólo bastaba con ver el entrecejo fruncido de Levi y la sonrisa traviesa de Hanji para deducir que estaban teniendo una pelea verbal. De manera inconsciente torcí los labios y deje escapar un suspiro pesado, regresé la mirada a mi almuerzo y de alguna forma incomoda, el plato me pareció demasiado lleno. Ya no estaba Hanji para robarme el almuerzo.
Armin, quien estaba sentado a mi derecha sólo observaba al par de chicas con aquella mirada de que se había rendido hace mucho tiempo porque ese par no tenía remedio.
—A todo esto, ¿por qué peleaban?— Le pregunté demasiado cerca del oído, para no llamar la atención de las chicas en su acalorada pelea.
—Creo que todo comenzó por un vestido verde que vieron en un aparador el fin de semana.— Armin terminó suspirando con fuerza, un ligero tic en su ojo izquierdo.
Y como si se tratara del exorcista, ambas chicas giraron la cabeza en nuestra dirección, sus ceños fruncidos y el cabello de Mikasa a punto de esponjarse, mientras que Annie ya comenzaba a ponerse roja de las mejillas, quizá del gran esfuerzo que estaba haciendo al pensar.
—¡No es verde!— Gritaron en una perfecta sincronía.
Y entonces, nuevamente se miraron para regresar a su discusión sin sentido por un tonto vestido.
—¡Color menta!— Insistió Annie, haciendo que Mikasa negara con ímpetu.
—Color turquesa— Mikasa respondió con más serenidad, como si ya estuviera cansada de explicar lo mismo.— Era un color parecido a los ojos de Eren.
—El color de ojos de Eren es verde moco— Afirmó la rubia sin darle mucha importancia al asunto, sólo me quedó bufar con sarcasmo.— Te estoy diciendo que el color del vestido era menta.
—¡Ay! Por favor, Anniecienta, tú no podrías diferenciar el rosa del rojo. Era turquesa.
De nuevo a pelear, pero esta vez sobre quién de las dos tenía una inteligencia superior a la otra. Armin y yo nos miramos, deseando que la tierra nos tragara y nos escupiera en otro lugar en donde no estuvieran Annie y Mikasa llamando la atención de media cafetería por sus absurdas peleas. Las cosas para Mikasa habían regresado a la normalidad, pero para mí... todo esto se sentía tan incorrecto, quizá porque ya me había hecho a la idea de que ella no regresaría.
Iba saliendo entre empujones de mi última clase, todos ansiosos por marcharse a sus casas o hacer algo más divertido en otro sitio. Mikasa venía aferrada a uno de mis brazos como solía ser en antaño, mientras que Annie seguía con la costumbre de abrazar posesivamente a su novio, lanzando miradas feroces a quien se atreviera a mirar a Armin demasiado.
Entonces mi celular vibró, anunciando que tenía una llamada entrante. Me separé con algo de dificultad de Mikasa, ya que parecía reacia a dejarme ir y saque el celular de la bolsa de mi sudadera, la llamada era de Hanji y sin saber muy bien por qué, me alegró mucho que fuera ella y no Erwin para preguntar si ya iba a casa.
—Ahorita los alcanzó— Pedí mientras me alejaba un poco de ellos, dando a entender que necesitaba privacidad, respondí cuando vi que se alejaban lo suficiente.— ¿Hola? ¿Hanji?
—Eren— Respondió con seriedad, me daba la sensación de que estaba molesta conmigo y no la culpaba.— ¿Tienes tiempo libre en este momento?
—Podría ser... ¿por qué?
—Porque tengo un asunto muy serio que necesito atender contigo, de hembra alfa a macho casi alfa.
Una risita escapó de mis labios ante aquella ocurrencia, realmente había extrañado a Hanji y suponía que ella... al menos debía de extrañar mis almuerzos.
—Bien— Asentí sin más.— ¿En dónde te veo?
—En la bodega de gimnasia, sé que te trae buenos recuerdos.
Fruncí el ceño un tanto contrariado, pero antes de que siquiera pudiera replicar ella cortó la llamada. La idea de ver a Hanji ya no me resultaba tan genial, algo me decía que debía estar hecha una furia, era algo completamente entendible y lo único que deseaba era no perder su amistad y mucho menos la de Levi. El sólo y miserable pensamiento me provocaba arcadas dolorosas.
Al llegar a la tan aclamada bodega de gimnasia, ella ya se encontraba ahí. Los brazos cruzados sobre su pecho y su rostro con una expresión de total e implacable seriedad que me causó demasiado miedo. Era la primera vez que la veía así de seria y no me daba buena espina.
—Hola— Saludé con una sonrisa nerviosa que desde luego, no fue correspondida.— ¿Y Levi? ¿él..?
La mujer achicó los ojos color avellana que parecían regañarme y luego descruzó los brazos con un gesto cansado, en el proceso dejando salir un suspiro tembloroso.
—Precisamente de Levi es de quien quiero hablarte.
—De acuerdo— Pestañeé un par de veces, no entendía qué tenía que ver Levi en todo esto.— ¿Está bien? ¿su mamá..?
—Su mamá se encuentra bien— Aseguró, el tono de su voz más suave que antes, pero no así su mirada inquisitiva.— Eren, ¿qué pasó?, creí que ya no querías saber nada de Mikasa.
Y de nuevo Mikasa salía a relucir, me sentía más desorientado que al principio, primero Levi y luego Mikasa, ¿qué tenía que ver Levi con Mikasa, o viceversa? Sin embargo, no pregunté, Hanji parecía bastante molesta conmigo y con muy poca paciencia, sentía que en cualquier momento saltaría sobre mí y me molería a golpes. Me tensé por completo y la incomodidad invadió cada recoveco de mi cuerpo.
—Es que ella no... y yo tampoco... la verdad... es complicado y es...— Hanji me miró como si de pronto me hubiera brotado un tercer ojo en la frente, me sentí muy tonto por no poder explicarme como quería.— Es una larga historia.
—¿Sabes qué? No tienes que darme explicaciones a mí— Hizo un gesto con la mano, como restando importancia al asunto.— Pero hiciste a un lado a Levi y no estuvo bien.
Fue como si el peso del mundo cayera en mis hombros, yo nunca lo había visto de esa forma, ni siquiera había pensado mucho en ello, pero ahora que Hanji me lo decía... me daba cuenta de que realmente no había estado haciendo bien las cosas con Levi últimamente. Era mi amigo, después de todo.
—Lo siento— Susurré con voz temblorosa, la repentina culpa haciendo un nudo en mi estómago.— Es que todo pasó tan rápido y yo no...
—¡Eren!— Hanji me tomó de los hombros, ya parecía más relajada que antes— No tienes que darme explicaciones a mí, somos amigos, ¿no?— Asentí casi tan rápido que Hanji se sorprendió levemente.— A mí no me importa demasiado que no podamos hablar como antes, lo entiendo... pero Levi es... es más sensible de lo que parece, sobre todo cuando se trata de ti.
Se mordió el labio inferior y me miró como si acabará de decir algo que no debía, sin embargo, negó de inmediato y me volvió a mirar con seriedad.
—Si Levi te importa aunque sea un poco, dale el lugar que se supone que debería de tener— Relamió sus labios, parecía algo nerviosa de lo que diría a continuación.— Y si no es así... aléjate de él, ya deberías saber que no se juega con una persona rota...
—Porque terminarías por perder los pedazos y nunca volvería a ser lo mismo.
Concluí con un extraño sentimiento albergándose en mi pecho, Hanji asintió y me dedicó una última mirada llena de comprensión pero al mismo tiempo con una amenaza asomándose en el brillo de su iris, de que debía hacer por una vez en mi vida las cosas bien. Palmeó amigablemente mi hombro y luego se alejó con paso relajado de mí. Dejándome con un extraño sabor de boca y con la primer idea clara que tenía desde que Mikasa había regresado: la de que no quería alejarme de Levi, me importaba más de lo que podía demostrar.
[Levi]
Llevaba cerca de quince minutos vagando entre los pasillos de la biblioteca, buscando un libro que hace mucho tiempo había visto pero que nunca me había animado a leer. Estaba seguro de que lo había visto en el pasillo dedicado a la fantasía, entre los que relucían libros de piratas, sirenas, hadas y princesas, tampoco podía faltar la saga de El señor de los anillos e incluso los libros del El hobbit; pero del libro que había visto tiempo atrás nada y ya comenzaba a desesperarme.
Cargaba con un par de libros que necesitaba para sacar citas para mis futuros proyectos finales, que parecían estar a la vuelta de la esquina, pero quería pedir prestado uno que pudiera leer en mis ratos libres y resultaba que el único que era de mi interés ya no estaba, bendita suerte la mía.
Una chica rubia pasó a lado de mí y sin mucho esfuerzo, tomó un libro de los que estaban hasta arriba, la maldije en voz baja cuando me di cuenta que había tomado el que yo estaba buscando. Llevé la mirada hacia arriba y me encontré con que había un par de ejemplares más, estiré el brazo pero debí suponer que mi enanez no me permitiría alcanzarlo.
Era demasiado humillante pedirle a una chica que de favor me pasara otro de los ejemplares que parecían estar en lo alto de una enorme montaña de madera. Ni siquiera poniéndome de puntillas podía tomarlo, comenzaba a darme por vencido cuando una mano morena lo agarró por mí.
No me equivoqué al pensar que había sido Eren, pues en cuanto volteé me topé con su rostro sumamente atento a la sencilla portada del libro. "Maldita jirafa deforme con ojos saltones", pensé.
—Wow, "Un relato más de la Luna y el Lobo".
Recitó el titulo como con voz de comercial y luego sus ojos fueron a dar directamente a mi persona. Y como por arte de magia, el enojo que había estado sintiendo desde la semana pasada bulló desde lo más recóndito de mi ser y sólo atiné a arrebatar el libro de sus manos. De inmediato le di la espalda y caminé hasta el final del pasillo con pasos apresurados y me metí en el siguiente corredor que estaba dedicado a la salud y prevención.
Y como también debí suponer, ese cabeza hueca me había seguido, podía sentir su presencia caminando detrás de mí y su peculiar perfume colándose por mi nariz.
—¿Qué demonios quieres, Jaeger?— Pregunté sin voltear a verlo, fingiendo que buscaba algún libro imaginario.
—Hablar.
Fue su sencilla respuesta, de alguna manera me molestaba que todo le resultara tan fácil.
—Estamos hablando, genio.
Me encogí de hombros y fingí que su presencia no me alteraba, caminé un par de pasos más y saqué de una de las repisas un libro grueso que llevaba por titulo: "Salud preventiva: sexo seguro", escuché a Eren reír de forma discreta detrás de mí y sólo pude poner el libro en su lugar de nuevo, sentía que las mejillas iban a explotarme de lo calientes que las sentía. Estiré el brazo para sacar otro libro de una repisa de arriba, el cual llevaba por titulo con enormes letras en negro "Condones y otro tipo de protección", en el momento que Eren se carcajeó quise desaparecer de la faz de la tierra.
—Cállate— Gruñí con fastidio, encarándolo con el entrecejo muy fruncido.— A ti y a Mikasa no les vendría mal, ¿no, maldito depravado?
Le lancé el delgado libro con la intención de darle en el rostro, pero él logró atraparlo antes de que siquiera llegara a rozarlo. Di media vuelta y me alejé de ahí dando pasos furiosos, dejando que Eren viera lo molesto que me encontraba, aunque no tendría que estarlo... era lo que tenía que suceder, ¿no?
Esta vez me aseguré de meterme en el corredor de geografía que parecía estar más concurrido que el resto de los pasillos, Eren nuevamente me siguió.
—Levi, vamos... hay que hablar— Me pidió con voz desesperada pero ignoré olímpicamente sus suplicas.— ¡Por favor!
Enseguida todos voltearon a vernos ante el grito que pegó Eren. La encargada de la biblioteca se acercó a nosotros, sus lentes con forma redonda reluciendo a causa de la luz que entraba a través de los altos ventanales. Miró a Eren con severidad, y cuando lo vi sudar tuve que contenerme de no reír.
—Jovencito, ésta es una biblioteca. Le pido que por favor respete a las demás personas que intentan leer.
Jaeger sólo asintió, en el proceso le regaló una sonrisa coqueta pero la mujer simplemente bufó y rodó los ojos con fastidio mientras se alejaba de nosotros. Reí en voz baja y tiré del brazo del castaño, arrastrándolo por los pasillos hasta que llegamos a las mesas que estaban más retiradas de donde estaba la encargada. Me dejé caer pesadamente en una de las sillas y Eren me imitó casi enseguida, tomando asiento frente a mí.
—Di lo que tengas que decir y que sea rápido.— Hojeé uno de los tantos libros que había tomado, fingía que no estaba prestando atención pero lo hacía.
Eren dudó apenas unos cuantos segundos en decir algo.
—Lo siento— Murmuró con voz llena de arrepentimiento, lo cual provocó efecto en mí casi de inmediato, aparté la mirada del libro y la fijé en él.— Sé que te hice a un lado y que te hice sentir mal y lo siento mucho... no han sido días precisamente normales para mí, todo esta patas arriba.
—Lo sé— Cerré por completo el libro y luego desvié mi mirada a la mesa de madera. No quería sacar a relucir este tema pero sentía que si no lo decía iba a explotar.— Supe que te reconciliaste con Mikasa... bien por ti.
Eren ladeó un poco la cabeza y me miró con bastante curiosidad. Luego aquella sonrisita nerviosa hizo su gran aparición, seguido de aquel tic que tenía por tocarse las mejillas cuando estaba ansioso, feliz o nervioso. Odiaba conocerle hasta esos mínimos e insignificantes detalles.
—Todo mundo habla de ésta reconciliación— Alzó ambas cejas, asentí cuando sus ojos y los míos chocaron.— Y si por reconciliación tú y las demás personas se refieren a que Mikasa y yo decidimos que empezaríamos de cero... como amigos, entonces sí, definitivamente nos reconciliamos.
No pude ocultar la sorpresa que me causaba escuchar esta repentina confesión, y con la grata sorpresa también había venido un reconfortante alivio que apaciguó el enojo que estaba en constante crecimiento.
—Pero... ella... tú... la bodega de gimnasia... todos los rumores de que ustedes tuvieron sus cositas.
Eren abrió muy grande los ojos, la piel morena tiñéndose de un adorable color rojo. Negó con euforia, parecía un poco escandalizado.
—¡No! Sólo hablamos— Aseguró con toda la sinceridad que le podía caber en su cuerpo, de alguna forma confié en eso.— ¿Por quién me tomas?
—Solías ser muy sexoso con Rivaille.
Apreté fuertemente mis labios cuando me di cuenta de lo que acababa de decir, me mordí la lengua en el último instante pero ya era demasiado tarde. Pero a pesar del desastre en potencia que ya veía venir, Eren dio un giró inesperado a todo porque solamente se quedó muy calladito, como si estuviera pensando en algo sumamente importante.
—Bueno, ella era sexy.— Terminó por decir, encogiendo los hombros y sonriendo con bastante burla.
—Oh, cállate idiota.
Me escudé detrás de un libro, fingiendo que estaba leyéndolo cuando en realidad estaba demasiado ocupado lidiando con mi propia vergüenza. Pero al mismo tiempo me alegraba que ahora Eren bromeara sobre Rivaille, parecía que esa herida comenzaba a cicatrizar poco a poco. También lo atribuía a que él había madurado un poco después de lo que había ocurrido.
En parte seguía siendo como un niño, pero de vez en cuando se podía ver ésta parte de él en donde bromeaba sobre lo que antes lo había lastimado. Con esa faceta en la que no se dejaba llevar por antiguos sentimientos y tenía el valor para decir "hay que empezar de cero". A veces admiraba aquella cualidad que tenía para lidiar con las cosas que lo ponían mal —muy a su peculiar manera—, pulverizarlas y creer que sin importar que tan malo haya sido lo que le hicieron, era posible iniciar de cero otra vez... con Mikasa, conmigo, incluso me atrevía a pensar que también con Jean si se daba la oportunidad.
—Entonces, ¿qué?— Preguntó de pronto, extendiendo su mano en mi dirección e interrumpiendo mis pensamientos, pestañeé.— ¿Quisieras reconciliarte conmigo y ser mi amigo?
Una sonrisa apareció en su rostro, sus ojos verdes brillando con emoción contenida y yo a punto de ceder ante aquella estúpida sonrisa y ante aquellos estúpidos ojos. Sin pensarlo demasiado estreché su mano y su sonrisa se hizo aún más amplia, cual niño que acaba de recibir el juguete que le pidió a Santa Claus para Navidad.
—En serio, Jaeger, eres un dolor en el culo.— Negué un par de veces, antes de soltar la mano de Eren a regañadientes.
—Eren, digo... ahora que somos amigos puedes decirme Eren, ¿no?
Enarqué una ceja y bufé.
—Suena mejor Escoria.
—Bueno... pero insisto que Eren es un bonito nombre— Expuso con todo el orgullo del mundo y ese gesto casi, casi me resulto tierno.— De verdad.
Iba a responder con algo ofensivo, porque sentía que había sido demasiado azúcar por hoy, pero en ese preciso momento su celular sonó con gran estruendo, temí que la encargada de la biblioteca viniera a sacarnos pero para suerte mía y de Eren, ella no parecía estar cerca. Alcancé a ver que en la pantalla se leía el nombre de Mikasa, Eren estaba indeciso entre responder o no, por lo que decidí darle un pequeño empujón, de cualquier forma saldría corriendo detrás de ella... podía apostarlo.
—Debe de estar preguntándose en dónde estás, ve con ella.
Pero nuevamente Eren hizo algo totalmente inesperado, negó con un suave movimiento de cabeza y apagó su celular, lo volvió a meter en su bolsillo y me sonrió de nueva cuenta.
—Mejor no, me quedaré contigo— Encogió los hombros y tomó entre sus manos el libro que yo tanto ansiaba leer.— Hace un rato que no estamos pegados como chinches.
Lo hojeó poniendo una expresión de sabihondo en su rostro, pero a penas leyó unas cuantas palabras éste mismo se contorsiono por el aburrimiento y lo fastidioso que seguramente le estaba pareciendo la trama tan romántica. Suspiré y apoyé una de mis mejillas sobre la palma de mi mano, mientras veía con atención como Eren se quejaba cada cinco segundos del libro y la historia tan fantasiosa que lo envolvía, después de todo, ¿qué se hace cuando Eren Jaeger te parece más interesante que un libro lleno de cursi romance?
¡Hola a todas/os!, espero que estén teniendo un excelente fin de semana, yo pasaba por acá rápidamente para dejarles actualización de éste fanfic. Esperando que el capitulo haya sido de su agrado; muchas gracias a las personitas que se han molestado en dejar review para hacerme saber qué tal les parece este fanfic. Bueno, sin nada más que decir, nos andamos leyendo para la próxima, ¡saluditos!✨
All the love, Dragón. 🐉🌹
