TRADUCCION: Esta historia no me pertenece, yo nunca la eh escrito ni mucho menos eh aportado con alguna idea o sugerencia, todo este trabajo pertenece a la autora Runandra, quien es la mente maestra tras esta idea, la historia original pueden encontrarla en el siguiente link:

www(punto)fanfiction(punto)net/s/5650325/1/1001_Nights

Aclaración: Hunter x Hunter no me pertenece.

Esto dice Runandra (la autora), puede contener spoiler… por no decir que tiene spoiler del fic XD: Esta capítulo es un poco extraño, o por lo menos eso pienso yo. De cualquier forma, Tamamo-no-Mae en las leyendas de Japón. Como pueden ver, eh convertido a Seiryuu en un mujeriego (espero que las fans de Seiryuu no se molesten por eso) simplemente ame la parte en que Seiryuu y Genbu pelearon *sonrisa, sonrisa* y sé que Byakko suena como un tipo serio, pero simplemente no sabía qué tipo de personalidad seria la que mejor funcionaria con el. Intentaba que los cuatro tuvieran diferentes personalidades. Pregunta: ¿Saben lo que implican las palabras al final de la conversación de Suzaku con Hassumannin?

Próximo capítulo:Kuroro a mencionado Ging y Anansi. Entonces, ¿Kuroro conoce realmente al padre de Gon? ¿Cuál es la historia tras ello? Además, ¿Por qué estaba allí, en primer lugar? Era demasiado bueno para ser una coincidencia.


La historia hasta ahora: ¡Seiryuu acaba de proclamar que los dos apenas pueden ser llamado humanos puros! ¿Qué quiere decir con eso? Además, con la aparición simultánea de dos bestias celestiales, ¿Qué habrá de ocurrir?


CAPITULO 21

DIVINIDAD


"¿Puedo preguntarte algo?" le pregunto con inseguridad, mientras lo seguía.

"Claro. Pregunta sin miedo." Seiryuu dijo de forma ligera. Cuando escogió acompañarlos, sabiamente había optado por cambiar su atuendo 'visiblemente aristocrático' por el de un simple plebeyo. Inclusive, había cambiado su apariencia haciéndola un poco más normal, ya que Kurapika había señalado, de forma generosa, que Seiryuu tenía un rastro un poco inhumano en su apariencia; su piel tenía un tono levemente azulado.

"¿Por qué no acabaron con Jorou-gumo antes de que se volviera loca y comenzara a matar a las personas?"

"Bueno, señorita, somos los Shishin; las bestias celestiales, no un tipo de trabajador social. Aunque, francamente hablado, diría que nosotros somos unos meros niños vagabundo del reino celestial, pero nuestro real trabajo es observar a los humanos. No estamos para ayudar a los humanos cada vez que piden ayuda. Nuestra ayuda esta exclusivamente reservada para las situaciones críticas, siendo estas juzgadas por los dioses. De otra forma, si los humanos se volviesen demasiado dependientes de nosotros, imaginas cuan débiles y ociosos serían. Sin mencionar la ruma de trabajo que tendríamos. Intentaría evitar eso." Rió brevemente luego de dar su leve explicación.

"¿Y entonces porque nos ayudas?" esta vez fue Kuroro quien pregunto.

Seiryuu se volteo hacia él con una ceja en alto, pero volvió a reír nuevamente.

"Como dije anteriormente, ustedes son extranjeros en estas tierras. No están bajo nuestra jurisdicción. De hecho, se nos ha dado permiso para cuidar de ustedes como se nos plazca. De cualquier forma, ustedes apenas pueden ser llamados humanos, razón de mayor fuerza para venir personalmente a ayudarlos."

Seiryuu menciono que ellos eran 'apenas' humanos con tal ligereza, que puso más bien inquieta a Kurapika. Recordaba la breve conversación que habían tenido justo luego de que Jorou-gumo muriese y Byakko y Seiryuu hicieran apariencia frente a ellos.


"Apenas…humanos… ¿?" Kurapika podía sentir como su sangre se enfriaba en sus venas.

Por alguna razón, sabía que el hombre de azul no estaba bromeando en lo más mínimo. De alguna forma, ella sabía que tenía razón. Seiryuu les sonrió ampliamente, con un grado de calidez y diversión.

"¿Es sobre nuestra sangre, no?" pregunto finalmente, Kuroro, buscando confirmación.

"¿Hm? ¿Cómo lo sabes?"

"Kuzunoha me lo dijo." Dijo con cautela.

"¿Lo hizo Kuzunoha-chan? Aw, y aquí estaba yo intentando asustarlo." Dijo con un pequeño puchero.

Seiryuu salto desde una rama del árbol y aterrizo sobre el suave suelo, con la gracia de un bailarín. Cuando su pie toco el suelo, ni siquiera movió las hojas secas. Lanzo una sonrisa satisfactoria a Kurapika, quien seguía en una vorágine.

"¿Supongo que si la impresione, no?"

"Que poco educado de tu parte." Critico Byakko al joven. "¡Ni siquiera te has presentado!"

"Oh, cierto. Una presentación viene en camino. Soy Seiryuu, el dragón azul del este. Encantado de conocerlos."

Kurapika lo miro. Parecía ser un hombre bondadoso y tolerante. Seiryuu siempre tenía una sonrisa en su cara de niño, y los trataba de forma casual; a diferencia de la formal Suzaku y el estricto Byakko. Era como si no se preocupara del mundo y solo se estuviera divirtiendo.

"Suzaku me ha dicho que tienen asuntos en mi territorio. ¿Terminaron aquí, no? Vamos, los llevare a mi hogar."

Y de esa forma fue como terminaron caminando en fila hacia una aldea en el este. Byakko opto por no abandonar su territorio, aunque la verdadera razón era porque no quería pasar tiempo innecesario escuchando las charlas sin sentido de Seiryuu.


Su rostro se palidecía, pero no dijo nada sobre los dolores estomacales que estaban arruinando su humor y energía. Camino silenciosamente, escuchando a media a Seiryuu y los ocasionales comentarios y preguntas de Kuroro. Mientras el dolor empeoraba, comenzó a agitarse y tubo que sostener su estomago con sus manos, aunque poco ayudaba a disminuir el dolor. Cuando Kuroro finalmente noto lo retrasada que estaba Kurapika, se volteo y levanto una ceja al ver su extraña postura.

Kurapika alzo la vista y lo miro fijamente, como intentando enviarle un mudo mensaje entre sus adoloridos ojos. Él comprendió el mensaje.

"¿Ya?" pregunto con voz semi-exasperada.

Ella solo asintió.

"¿Qué pasa?" pregunto Seiryuu cuando noto que sus invitados se habían detenido a unos pasos tras él. Justo cuando su pregunta escapo de su boca, olio algo; el inequívoco olor de sangre mala.

"¿Puedes llevarnos al río más cercanos?" pregunto Kuroro, ignorando su pregunta.

"Claro, está muy cerca de aquí." Respondió Seiryuu mientras señalaba en una dirección en particular. Le perdono la vergüenza a Kuroro de tener que explicar que Kurapika estaba en su periodo menstrual; Seiryuu lo noto cuando olio la sangre mala.

Y de esa forma tomaron un breve descanso junto al arroyo. Mientras los hombres permanecían detrás de los arbustos, Kurapika se tomo su tiempo para lavar la parte inferior de su torso y limpiar lo que necesitara. Habiendo dicho eso, al final Kurapika decidió lavar todo su cuerpo. Puso a un lado sus ropas, sobre el suelo seco y comenzó con su tarea.

Silenciosos ruidos entre los arbustos la alertaron. Se volteo, semi-enojada, ya que sospechaba que uno de los hombres la había mirado; por más imposible que pareciera. Lo único que vio fue un pequeño gato blanco holgazaneando alrededor de sus ropas. El pequeño felino miro sus ropas con ojos curiosos, oliéndolos inocentemente. Desechando su temprana sospecha como una falsa alarma, continuo quitando el polvo de su cuerpo.

Lo que Kurapika fallo en notar, fue que cuando el gato se marcho luego de saciar su curiosidad, un collar magatama colgaba de su pequeña boca. Sin embargo, la cosa más importante que la muchacha no noto, fue que la cola del gato se dividía en dos. Cuando Kurapika se estaba vistiendo, solo entonces noto que el talismán que le había dado Suzaku se había perdido. Solo tuvo tiempo de abrir la boca cuando Seiryuu apareció entre un arbusto.

"Hey, justo ahora-"

¡THWACK!

Su mentón fue bruscamente asaltada por la Dowsing chain de Kurapika. Seiryuu tropezó y cayó de espaldas.

"Te dije." Dijo Kuroro con un suspiro, mientras observaba como Seiryuu caía sin gracia.

"¿Y eso porque diablos fue?" exclamo furioso, Seiryuu, mientras se sobaba su mentón.

"¡Sapo Tom! ¡Libidinoso!" le grito Kurapika. De hecho, ya se encontraba completamente vestida cuando Seiryuu había aparecido en la escena. Solo que Seiryuu tuvo la mala suerte.

"¿QUÉ?" rugió Seiryuu, indignado. "¡No estaba mirando! ¡Sentí a un youkai hace poco!"

"¡Sólo paso un gato!"

"¿Un gato, dices? Es un nekomata, ¡diablos! ¡Revisa tus pertenencias! ¿Te falta algo?"

Kurapika se congelo por un segundo, antes de asumir una repentina expresión neutra.

"…nada."

"¿Estás segura?" Seiryuu la miro con sospecha.

"Sí." Dijo mientras apartaba la mirada. Se rehusaba a contarles que su talismán protector estaba desaparecido. Bueno, no provocaría daño alguno, ya que el talismán era inútil. Eso se había comprobado durante la horrible pelea contra Jorou-gumo; y el talismán no era nada más que algo decorativo.


"¿Hiciste tal como te ordene?" pregunto una mujer.

Ella era la imagen viva de una clásica hermosura oriental. Su piel era tan blanca como la nieve, su grueso y sedoso pelo era de un profundo negro; pequeñas orbes brillantes la iluminaban por sobre su cabeza, sus labios eran tan rojos como la sangre fresca; sin embargo su corazón era tan negro como el carbón. Su lujoso y elaborado kimono de doce capas se sostenía sobre sus blancos, frágiles y descubiertos hombros. Sus delgados dedos se movían con agilidad mientras le gesticulaba a un gato blanco que se acercara.

Como pediste, Tamamo-no-Mae-sama. Dijo el gato youkai, mientras dejaba caer el talismán de Kurapika sobre el suelo, frente a la mujer.

"Muy bien hecho." Le sonrió fríamente al gato, la sonrisa era tan siniestra que el nekomata no podía evitar sentir escalofríos. Su hermosura por si sola era mortal, sin mencionar sus glaciares pero atractivas sonrisas.

"Sin este despreciable talismán Baku, será una presa fácil." Se lamio delicadamente sus labios. "Saldré victoriosa en lo que Jorou-gumo ah fallado."

La nekomata observo ciertos artículos que le llamaban la atención. Los objetos permanecían cerca de la mujer, bajo sus vigilantes ojos. La nekomata sabía que esos objetos eran valiosos ítems que la mujer acababa de obtener; uno que no tenía la menor intención de dejar ir. Al notar la curiosa mirada de nekomata sobre sus valiosos trofeos, la mujer le lanzo una sonrisa aun más sádica.

"Tendré sus ojos."

Dos pares de ojos escarlatas le devolvían la mirada a las dos youkai.


"¿Ven la Villa de allí? Tus ojos escarlatas se encuentran allí. De alguna forma, terminaron siendo reverenciados como un objeto sagrado por los ciudadanos del lugar. La villa en su plenitud los valora como si fueran un objeto enviado por los mismos dioses."

Se encontraban en la cima de una montaña, desde la que se podía observar la villa. Era una villa pobre; muy lejana a la última ciudad que habían visitado. A pesar de la pobre situación, los ciudadanos parecían relativamente felices con sus vidas.

"¿Cómo terminaron los ojos siendo un ítem sagrado? Supuestamente solo los aristócratas podrían tenerlos, no estos pobres ciudadanos." Remarco Kuroro con diversión.

"Bueno, comprendo la confusión, pero estas tierras siguen repletas de luchas y guerras civiles. Es muy diferente a las enormes y modernas ciudades que han visitado. En serio, el contraste es demasiado grande. Es posible que los nobles pierdan sus posesiones ante los plebeyos. La fuerza de la masa, ¿no? Nunca lo subestimen." Se encogió de hombros y rió ligeramente, traicionando su real preocupación por el bienestar de la gente.

"¿Qué hacemos ahora?" pregunto Kurapika entre dientes. Miro a Kuroro dándole una mirada significativa; una que el hombre podía descifrar cuando la atrapaba observándolo de ese modo.

"Lo sé. Sin robar." Dijo mientras levantaba sus dos manos en señal de rendición.

"¿Por qué no? ¿No eres un ladrón?" pregunto Seiryuu con clara diversión en el rostro.

"Ella no está en condiciones de trabajar. Y yo no me puedo alejar de ella." Kuroro se encogió de hombros, mostrando que no le molestaba en lo más mínimo.

"Hmm…" Seiruu asintió, y repentinamente sonrió como el gato Cheshire. "Entonces, es cuando yo hago aparición en el cuadro."

Ignorando la confundida mirada del dueto, Seiryuu se acerco a ellos y les susurro su plan. Al oír su plan, Kuroro levanto una fina ceja mientras Kurapika quedo atónita. La sonrisa de Seiryuu se enancho aun más.


Todo era bastante normal en la villa, con todas las personas haciendo sus labores mientras disfrutaban la vida, como cualquier persona feliz. La paz solo duro hasta cuando un repentino temblor agito toda la villa, haciendo que los ciudadanos entraran en pánico. Sin embargo, el sismo no sería el evento más notable del día. Fue la aparición de un dragón azul en el sencillo templo de la villa.

Sonoras exclamaciones escaparon de los ciudadanos mientras el dragón gruñía. Su enorme cara miro hacia abajo y sus enormes ojos escanearon la villa como si fueran cámaras de vigilancia. El sacerdote del templo, un hombre muy anciano, camino fuera del templo y se postro respetuosamente ante el dragón.

"¡Seiryuu-sama!" dijo en voz alta; lo suficiente fuerte como para ser oído por el resto de los ciudadanos. "¿Por qué nos bendice con vuestra presencia?"

El dragón Seiryuu resoplo sonoramente y una nube de humo escapo de su nariz.

Escuchen con atención, gente mía, y serán perdonas de su mala suerte. Desastre a caído sobre Saikyo, la gran ciudad, por poseer esos ojos del color del fuego. Regrésenlos a donde pertenecen ¡o Sufrirán!

El vozarrón de Seiryuu resonó por toda la villa, infligiendo terror y miedo en los corazones de los ciudadanos. Todos habían caído sobre sus rodillas y comenzaron a reverenciar al dragón azul con profundo respeto y miedo.

"¿Qué—Qué deberíamos hacer, Seiryuu-sama?" el jefe mayor de la aldea pregunto con voz temblorosa, sus manos temblaban visiblemente.

Dos errantes de tierras lejanas llegaran a esta villa pronto. Entregadles los ojos a ellos y serán salvados de la calamidad. Oíd mis advertencias, gente.

Con eso, el dragón desapareció tan pronto como había parecido. Un pesado silencio lleno el aire de la villa, antes de que el caos cayera sobre ella. Las personas se apresuraron al templo y le pidieron al sacerdote que sacara los ojos escarlatas y los sostuviera mientras esperaban por el ingreso a la villa de los 'dos errantes de tierras lejanas'.

Prontamente, como Seiryuu había predicho, dos jóvenes entraron a la ciudad. Eran inequívocamente de tierras lejanas a juzgar por sus extraños atuendos.

Sin siquiera saludar a cualquiera de los dos, el jefe de la villa y el sacerdote se apresuraron hacia ellos, e insistieron que se llevaran los ojos con ellos, diciendo que era decreto del sagrado dragón, protector de sus tierras.

Kurapika sintió ganas de golpear su cabeza, mientras Kuroro contuvo una feliz sonrisa. Luego, el jefe les dijo que tenían reservados para ellos las mejores habitaciones y que todas sus necesidades serian atendidas. Kurapika se sentía mal por eso, pero la personas insistieron en que recibieran la 'bondad de la villa'.

Incapaz de contener su curiosidad, el sacerdote hablo finalmente, preguntando sobre los ojos escarlatas. Kuroro le dio una sonrisa neutra.

"Es bueno ser curioso, pero es conocido que la ignorancia puede ahorrar los problemas."

Para el alto sacerdote, las palabras de Kuroro sonaban sabias y sutiles, pero desafortunadamente solo provocaron que Kurapika resoplara burlonamente. Tales palabras bañadas de azúcar, pensó amargamente. Sin embargo, era inteligente de su parte haber dicho tales palabras, ya que de esta forma se evitan los problemas de tener que explicar la historia de los ojos y la situación en la que se encontraban.

Fueron guiados con todo tipo de demostraciones educadas hasta la 'mejor habitación de la aldea', y finalmente, luego de innumerables reverencias fueron dejados en paz. Kurapika dejo escapar un suspiro mientras que Kuroro solo rió divertido. Justo cuando se acomodaban en su cuarto designado, una figura camino agudamente dentro de la habitación.

"Ha pasado su buen tiempo de la última vez que hice esto. Se siente tan bien." Seiryuu sonrió tan infantilmente como podía.

"¡Amenazaste a tu propia gente!" Exclamo Kurapika, mortificada por el vergonzoso método de Seiryuu.

"Aw, Kurapika-chan, esos humanos son ridículamente testaduras y leales a sus supersticiones. No serian capaces de dejar ir su 'sagrado ítem' por ningún motivo. Además, la aparición ocasional de nosotros, los Shishin, también es necesaria para recordarles nuestra presencia."

"Déjalo tranquilo, Kurapika. No tienes derecho a juzgarlo. Esta es su tierra, son su gente. Déjalo hacer lo que le plazca." Dijo Kuroro mientras se arrugaba ligeramente, siendo el hombre práctico que era.

Esta descuidada y distanciada actitud de Kuroro sirvió para hacerle recordar a Kurapika el despiadado respeto y aprecio que tenia este hombre por las vidas de los demás. Viejo resentimiento comenzó a aflorar y Kurapika le frunció oscuramente el ceño. Sintiendo que el humor de Kurapika comenzaba a sacar lo mejor de ella, Seiryuu intento salvar el día. Bueno, al menos lo intento.

"Kurapika-chan, seriamente estas un poco sombría. Sonríe, ¿sí?" dijo alegremente mientras pinchaba su dos mejillas.

¡THWACK!

"¿Por qué diablos hiciste eso?" Seiryuu se sobo su adolorida mejilla.

Kuroro solo rió mudamente al ver la desgracia de Seiryuu.

"Cambios de humor mensuales. Bienvenido a mi mundo."


Kurapika creía que realmente se le estaba acabando su suerte. No solo tenía su periodo, sino que además lo tenía durante la luna nueva; el momento más esperado del mes. Era el único momento en que podía alejar del (algunas veces) insoportable hombre (aunque hasta ahora nunca había logrado alejarse más de seis metros), y sin embargo tenía que pasar su tiempo hecha un ovillo para soportar los dolores de su estomago.

"¿Tanto te duele?" pregunto con curiosidad Seiryuu.

"No tengo idea." Kuroro solo se encogió de hombros.

Kurapika intento ignorar a esos intolerables individuos y procedió a intentar dormir. Mientras más pronto se quedara dormido, mas rápido desaparecería el dolor de su estomago, aunque usualmente su sueño era perturbado por la sobrecogedora agonía.

Sin embargo ella era inconsciente de lo perturbador que sería su sueño; uno realmente molesto.


"Kuroro, despierta."

Rápidamente abrió sus ojos. Escucho la voz tensa de Seiryuu; clara señal de malas noticias. Salió rápidamente de su futon y silenciosamente se dirigió hasta Kurapika. Seiryuu ya se encontraba inclinado sobre su quieta figura y observaba algo con intensidad.

"¿Qué ocurre?" pregunto Kuroro en un lento susurro.

"Intenta despertarla." Susurro Seiryuu en respuesta, pero sus ojos seguían fijos en la muchacha.

Kuroro levanto una ceja inquisitiva ante su orden aparentemente inútil. Era algo que Seiryuu podía hacer personalmente, sin embargo le había dicho a él que hiciera el trabajo. Debía haber una razón para ello. Kuroro la llamo, pero ella no respondió. Intento mover suavemente sus hombros, pero nuevamente no hubo respuesta. Parecía estar en un sueño muy profundo, uno del que era incapaz de despertar.

"¿Qué pasa?" pregunto nuevamente Kuroro, pero con un ceño fruncido.

"Nada bueno. Esta bajo la influencia de Nue. No podemos despertarla." Seiryuu sacudió lentamente su cabeza.

"¿Y qué le va a pasar?"

"Si la dejamos como esta, puede dormir por siempre, hasta que su vida se acabe porque si."

No puedo permitir eso, pensó amargamente Kuroro. El oscuro prospecto de verse sujeto a esta bella durmiente (sí, admitía que era bella hasta cierto punto, aunque no en demasía) por el resto de su vida, simplemente no cabía en su agenda.

"Perdió su talismán Baku. Ese idiota. Ese nekomata debió robarlo." Dijo Seiryuu en voz baja.

"¿Puede hacer otro?"

"Hacer los talismanes Baku no es lo mío." Seiryuu se detuvo por un instante, y agrego rápidamente, "pero ciertamente puedo conseguir otro para ella."

"Entonces, apresúrate." Lo apresuro Kuroro.

Seiryuu hizo una mueca; no le gustaba que le diesen órdenes, aunque eso era lo que siempre recibía de sus otros camaradas.

"Regresare en poco tiempo, pero mientras tanto tienes el trabajo de mantener ocupada a Nue. Está en el techo, puedo sentirla como una hoguera en el desierto. No te molestes en matarla, ya que rápidamente llegaran otras a reemplazar la muerta." Se detuvo y dio una rápida mirada a la dormida kuruta. "Para ellos, ella es un alimento delicioso."

Kuroro contrajo tan levemente sus ojos que su expresión no dejaba ver en lo absoluto su preocupación. Su rostro permanecía tan estoico como siempre. Entonces Seiryuu murmuro unas cuantas palabras y repentinamente, fuertes ráfagas de viento proveniente de las cuatro direcciones. Entonces, Kuroro noto el repentino cambio en el aire.

"Eh construido una barrera protectora. Los aldeanos no sintieran la conmoción que creen mientras te encargues de Nue. Asegúrate de que ella no salga de la barrera, ¿Está bien?" dijo Seiryuu mientras caminaba hacia la puerta.

Kuroro no le respondió.

"Y no dejes que Nue te mate." Agrego con una sonrisa.

Kuroro resoplo en seco humor. "Eso no tienes que decirlo." Dijo secamente.

Con una sacudida de su mano, Seiryuu voló hacia el cielo y desapareció en el oscuro cielo, como si hubiese sido tragado por él. Kuroro salió de la habitación y salto fácilmente hacia el techo. Una idea lo había molestado intensamente: ¿Por qué es solo a ella a quien atacan? No podía pensar mayormente en eso en este instante, porque lo que buscaba se encontraba frente a él.

Nue era una criatura extraña y horrible. Tenía cabeza de mono con cuerpo de perro, las piernas eran de tigre y con cola de serpiente. Le recordaba a la quimera que habían encontrado hace unas cuantas semanas o meses quizás. Humo negro lo rodeaba agregando una atmosfera siniestra, cosa que la mera presencia de Nue lograba. A pesar de encontrarse frente a una maliciosa entidad, Kuroro permanecía inquietantemente tranquilo. Si era algo, el siempre prosperaba frente a tales retos.

"Allí estas." Su voz era sedosamente terrorífica y una siniestra sonrisa agracio su frío rostro.


Kurapika se sentía extraña. Sabía que estaba dormida, pero su sueño era inquieto. Se movía de un lado hacia otro y sentía como sudaba. Finalmente, luego de un tiempo, se rindió y abrió sus ojos. Lo primero que vio fue a un niño en el marco de la puerta. Kurapika pestaño unas cuantas veces para aclarar su visión, y cuando finalmente la aclaro, se arrepintió de siquiera haber abierto sus ojos.

Era su hermano. Su amado hermano. Y al mismo tiempo, no era su hermano. Le faltaba su cabeza.

Horrorizada, Kurapika se sentó de golpe, su rostro era tan blanco como una hoja de papel. Sus ojos rápidamente se volvieron escarlatas, ardiendo brillantemente en la oscuridad del cuarto. Lagrimas comenzaron a caer de forma incontrolablemente de sus ojos, comenzó a sollozar. Kurapika estaba pronta a ponerse a llorar, cuando repentinamente observo que su hermano decapitado abrazaba algo cuidadosamente entre sus brazos.

Sintió que se desmayaba cuando vio lo que sostenía su hermano; su cabeza.

"A—aniki—" se ahogo con sus propias palabras. Tenía nauseas, pero cerro su boca con una de sus manos, mientras que la otra le servía para balancear su cuerpo.

Los ojos escarlatas de sus hermanos la miraron con una extraña mirada; como si le pidiera que lo siguiera. Entonces, su hermano se volteo y camino fuera de la habitación.

"¡Aniki, espera—!"

Kurapika intento moverse, pero ni siquiera podía alejarse de la cama. Algo la estaba conteniendo. Cuando miro su pecho, solo entonces se percato de que algo brillaba bajo su camiseta. Supo enseguida quien la había inmovilizado. Sin pensarlo dos veces, Kurapika arranco el brillante objeto de su cuello; era él o-mamori dado por Kuzunoha, y lo arrojo al suelo sin darle importancia.

Tan pronto como sintió su cuerpo libre para moverse, rápidamente salió de la habitación para alcanzar a su hermano. Lo encontró caminando lentamente lejos de ella. Aterrorizada, Kurapika corrió tras él, pero sin importar cuán duro intentara aproximarse a él, nunca lograba alcanzarlo. De hecho, parecía alejarse aún más; alejarse aún más de su alcance. Era como si fuera alcanzable.

Entonces, Kurapika comenzó a llorar fuertemente, mientras corría aún más rápido tras su hermano. Grito su nombre con gran pena; sus gritos eran descorazonados y in embargo no había nadie que pudiera consolarla.

En la realidad, Kurapika caminaba de forma inestable fuera del cuarto, fuera del hostal, a través de las calles vacías, fuera de la villa, hacia un malicioso peligro.


Nue se encontraba a unos cuantos metros de él, gruñéndole fieramente al mismo tiempo que no intentaba atacarlo en lo más mínimo. Todo lo que hacía era esquivar los ataques de Kuroro y moverse alrededor en círculos. Su agilidad era sorprendente y Kuroro debía admitir aquello. A pesar de que Kuroro no estuviera luchando con todo lo que tenia contra este youkai, ya que su trabajo era solo distraer esta criatura y no destruirla, Nue realmente hacia un buen trabajo esquivando sus ataques. Kuroro frunció el ceño ante esto.

Esta aquí solo para torturarla con pesadillas, o… su ceño se profundizo. ¿Está intentando distraerme? ¿Comprar tiempo, quizás?

Justo cuando se percato de esto, su En ardía impacientemente. Su Nen examino la vecindad hambrientamente, y para su horror, Kurapika ya no estaba. Solo entonces Kuroro comprendió el error que había cometido. Contrajo sus ojos hasta ser dos pequeñas rendijas y flecto sus brazos.

"Bueno, no soy el estúpido de aquí." Dijo con una risa vacía, su voz plana y fría. "Parece que el juego se ha acabado."


Kurapika se alejo aún más de la seguridad de la villa. Una mujer ya la esperaba pacientemente, sus propios ojos rojos brillaban hambrientamente mientras se fijaban en la chica kuruta. Su lujuria solo se intensifico cuando vio los ardientes ojos escarlatas de Kurapika.

"Ooh…" piropeó amorosamente. "Que ojos más hermosos. Definitivamente debo tenerlos en mi posesión."

Tamamo-no-Mae levanto el mentón de Kurapika con sus delgados dedos, estudiando su rostro blanquecino de cerca.

"Lo siento, pequeña. No te guardo rencor, pero tienes que culparte a ti misma por tener tales ojos." Dijo con suavidad, como si estuviera por consolarla en vez de quitarle los ojos.

Kurapika solo miro a la mujer con ojos vacios, a pesar de su brillo escarlata. De pronto, Kurapika pestaño. Tamamo-no-Mae la miro sorprendida. En menos de un segundo, comprendió que el control de Nue sobre Kurapika había acabado. Antes de que esos ojos tuvieran tiempo de regresar a su natural azul, Tamamo-no-Mae rápidamente flexiono sus dedos, lista para sacar los ojos de Kurapika. Sin embargo, antes de que siquiera pudiese mover su mano, algo pesado y duro la golpeo en la cabeza.

El grito de Tamamo-no-Mae reverbero por todo el bosque, perturbando el sueño de sus habitantes. Cálida sangre negra se desparramo por todo su rostro, cabello y kimono, pero no era el gore y el desastre lo que la hería; era el talismán o-mamori que se aferraba al solido objeto.

Tan pronto como el objeto cayó al suelo, las chispas que habían cubierto a la malvada mujer desaparecieron. Cuando Tamamo-no-Mae finalmente abrió sus ojos, su presa no se encontraba a la vista. Enfurecida, miro su alrededor y encontró a Kuroro sosteniendo de forma segura a una estupefacta Kurapika.

"¡TE MALDIGOOO!" la mujer de fatal hermosura chilló de rabia y cambio a su forma real; un zorro dorado de nueve colas. Sus rojo ojos miraron a Kuroro con claro odio y le mostro sus fieros colmillos.

Bajo el punto de vista de Kurapika, todo era confuso e incomprensible. No comprendía la situación en la que se veía inversa; no podía pensar con claridad. Solo observaba sin comprender nada en lo absoluto. Kuroro, luego de alejarla del campo de batalla, comenzó a pelear contra la horrenda mujer, que repentinamente se había convertido en un malévolo zorro. Uno de sus brazos colgaba inútilmente de su hombro, claramente roto como resultado de una lucha. Una vez más, la camisa de Kuroro estaba completamente rota y ensangrentada, de la misma forma en que había quedado cuando lucho contra Jorou-gumo, aunque no se veía preocupado por ello.

Los dos rápidamente se vieron envueltos en rápidos movimientos giratorios; ambos repartiendo puñetazos y esquivando los ataques. No podía seguirlos con sus ojos, su cuerpo se sentía pesado y adormecido. Ni siquiera sabía quien iba ganando. Capto el brillo del metal en medio de los movimientos huracanados; Kuroro utilizaba su cuchillo Benz contra Tamamo-no-Mae, aunque ella parecía ser inmune al veneno paralizante.

Luego de unos segundos, que parecieron ser eternos, oscuras nubes se reunieron sobre ellos siniestramente. Ambos alzaron la vista, sorprendidos, pero el Kyuubi dorado estaba más asustado que impactado. Parecía estar asustada hasta los huesos. En un instante, el zorro de nueve colas se volteo para huir de la escena, pero un rayo cargo contra ella de forma despiadada. Casi la frió por completo, pero Kuroro podía sentir que una entidad controlaba la fuerza de los rayos.

Cuando el rayo desapareció, solo dejo tras él un zorro cubierto por quemaduras, especialmente sobre su espalda. Él aún vivía, pero a penas, ya que continuaba moviéndose de tiempo en tiempo.

"¡Allí estas!" una familiar voz saludo los oídos de Kuroro, y cuando alzo la vista, casi no podía crees lo que veía.

Descendiendo desde el oscuro cielo se encontraba un majestuoso kirin, y tras el estaban Suzaku y seiryuu, en toda su gloria celestial. Tenía la forma de un caballo, sin embargo su cuerpo estaba cubierto por escamas doradas en vez de pelo. Resaltando en su frente se encontraba un afilado cuerno. Su cabeza se parecía más a la de un dragón que a la de u caballo. Sus fieros ojos resplandecían mientras veía todo su alrededor. Cuando el kirin aterrizo sonoramente frente a Kuroro, noto que el pasto no se inclino al contacto con sus patas. Kuroro nunca creyó en toda su vida que se toparía con el legendario Kirin.

Bueno, considerando que había encontrado dos tipos de fénix, un dragón, un hombre tigre, y otras muchas criaturas inimaginables, comenzaba a creer que todo podía suceder en esta vida.

Sabiendo que la llegada de esas bestias celestiales solo podían significar un poco de paz, Kuroro se permitió relajarse un poco. Despolvo su camisa y pantalones, antes de voltearse a observar a la desorientada kuruta. Ella seguía sentada en el suelo, perdida y desvalida.

"Tú," dijo agudamente, como si quisiera regañarla, "¿Eres realmente amiga de los problemas, no?"

Todavía mareada y una mente desorientada, Kurapika en respuesta solo parpadeo.

"Oh oh, miren esto." Seiryuu toco la cara de Nue con la punta de su pie. Rodando hacia un lado, dejando un rastro de sangre.

"Como era de esperar del hijo adoptivo de Ishtar, ¿no?" Suzaku sonrió dulcemente, lo que solo sirvió para molestar a Kuroro.

A mi atención no ha escapado que tiene el arte para manejar la situación por sí solo. El Kirin hablo repentinamente, su voz era carismática y majestuosa. Sin embargo era imposible saber si su comentario era un cumplido o una ironía.

Kuroro no respondió. Kurapika rodo sus ojos; otra criatura como Chiron. Tendría un tiempo duro intentando comprender lo que decía. Fantástico.

Ese pequeño hecho, no obstante, por favor decidme, ¿acaso la raza humana ah de ser agraciada con vuestra presencia y tiempo cada vez que sufra necesidad?

Esta vez, era claro para Kuroro que lo estaba regañando. Sabía que se refería al incidente en Saikyo. El solo sonrió.

"¿Acaso no somos solo medio humanos a sus ojos?"

Kirin hizo un gesto que podía ser interpretado como una desaprobación. No era de su agrado la insolente respuesta de Kuroro. En un segundo, el kirin tenía su cuerno apuntando el cuello de Kuroro, la afilada punta acariciando la delicada piel de porcelana de Kuroro. Los ojos de Kurapika se dilataron; había oído que kirin era una criatura tranquila y bondadosa, aunque podían ser feroces en determinadas ocasiones. Podía sentir físicamente su casi instantáneo desagrado por Kuroro.

Kirin es una criatura de justicia. ¿Podrá ser que sepa que este hombre es un criminal? Se pregunto Kurapika.

"Bueno, bueno, Kirin-sama. Sabe muy bien que estuvo a punto de perder la vida luchando contra Jurou-gumo, y nuevamente a sufrido, tiene un brazo roto, tras la lucha con Nue. ¿Acaso no ha recibido suficiente castigo por sus fechorías?" dijo suavemente Suzaku, mientras intentaba aplacar el temperamento de Kirin, y de esa forma salvar la vida de Kuroro.

"¿Acaso no usted no es el benevolente Kirin-sama?" Seiryuu, en su intento por salvar nuevamente el día, uso intencionalmente la palabra 'benevolente'. "Sea piadosos con ellos, mi señor."

Luego de un silencio, kirin finalmente se calmo y cedió ante la persuasión de sus subordinados. Con un resoplido, aparto su peligroso cuento del cuello de Kuroro.

"Si eres tan poderoso como la gente dice que eres, adorado como un dios, entonces, ¿Por qué no probarlo al romper este lazo magino que nos ha molestado?" dijo tranquilamente Kuroro.

El Kirin lo miro con dureza, sus ojos ámbar lo miraban fijamente.

Chico, no os burléis de mí. Resoplo. Esa maldición que ha sido puesta sobre vosotros, no es más que un juego de niños para mí. Sin embargo, no habré de romperla, ya que esa maldición y quien la ha provocado no provienen de estas tierras, y por lo cual no ah de estar bajo mi jurisdicción. No tengo la autoridad para mezclarme con los problemas que están por sobre mis dominios.

Kurapika contrajo sus ojos y nubes apocalípticas colgaron sobre ella. Había tenido esperanzas, pero esa esperanza tenía que ser arrancada despiadadamente.

Oíd mis palabras, niños, y sabrán de sabiduría. Romper la maldición, para realizar su deseo, deberéis de tomaros bajo su propia sombra el haceros, habréis de aventuraros al mundo en busca de una criatura perteneciente de la misma tierra del lazo mágico. Esa es la ley que vosotros y yo hemos de respetar. Explico Kirin, su voz tranquila.

Kuroro frunció el ceño. Ishtar nunca menciono esto.


"Genbu, la tortuga negra del norte, los llevara al país vecino. Estaremos con ustedes hasta entonces." Explico Seiryuu mientras se recostaba sobre el suelo de tatami del hospedaje donde se quedaban por la noche.

Kuroro y Kurapika habían terminado sus negocios en ese país; era tiempo de que ellos siguieran avanzando. Seiryuu y Suzaku decidieron seguirlos por diversión; y si que se entretenían mezclándose con esos dos humanos. Seiryuu sacaba de quicio a Kurapika, al coquetear juguetonamente con ella, mientras Suzaku había señalado a Kuroro como su desafortunada presa. Le tomo toda su energía lograr alterar un poco al estoico hombre.

Cuando cayó la noche y los dos humanos dormían, Suzaku se mantuvo despierto. Seiryuu nunca dejaba de impresionarlo, aun después de conocerlos por cientos de años; allí se encontraba roncando sonoramente mientras dormía, aun cuando no necesitaba dormir en lo absoluto. Cuando se aseguro de que Kuroro y Kurapika estuvieran profundamente dormidos, se les acerco y les susurro.

"Sal, Hassamunnin. Este Suzaku desea tener una audiencia privada contigo."

Rápidamente, el lazo rojo que unía a Kuroro y Kurapika comenzó a titilar. Una pequeña bola de luz azulada apareció y se desprendió del lazo rojo. Voló de forma zigzagueante por sobre las dos figuras dormidas, antes de materializarse en su forma solida, la de un genio con aspecto infantil.

Saludos, Lord Suzaku. Es un placer conocerlo en persona. El genio hizo una profunda reverencia.

"El placer es mío." Suzaku lo saludo educadamente en respuesta. "La razón de que te llame ahora, en medio de la noche es porque tengo una pregunta sobre esos dos. Me he estado preguntando: ¿Qué piensas de su relación?"

Hassamunnin abiertamente quedo boquiabierto ante la femenina apariencia del hombre vestido en ropas orientales.

Seriamente, Lord Suzaku, estas preguntando las cosas más obvias. Incluso sin que yo te lo diga, de seguro ¿has visto y comprendido su relación?

"Bueno, Hassamunnin, solo quiero tener una confirmación. Has estado constantemente con ellos, enlazándolos. ¿Cómo percibes su relación? Como tercera persona en este equipo de autoproclamados enemigos, de seguro tu eres el que más sabe." Suzaku sonrió, pero había autoridad en su voz.

¿Deseas oír la verdad o solo lo que quieres oír? Sonrió el genio maliciosamente.

"¿Acaso no eh sido claro?" dijo Suzaku con sus labios en una sola línea.

Hassumannin trago saliva. El rango de Suzaku era más alto que el de él, y más aún, se encontraba en las tierras de Suzaku, por lo que debía obedecer las órdenes y caprichos del hombre. Suspirando pesadamente, les dijo lo que realmente pensaba sobre los dos; sinceramente.

Sabes, esos dos son imposibles. Este tipo, Kuroro, sigue ciegamente inconsciente de su creciente cariño por la muchacha. Es increíblemente denso en este asunto, considerando su inteligencia y todo, mientras la chica continua negando lo obvio, que Kuroro se preocupa genuinamente de ella. Cabezotas, ¡Eso son!

Dijo el genio con un torrente de palabras. Sonaba más a queja que a una respuesta. Suzaku solo rió con suavidad.

"Ciertamente. Pero como fuese, ¿Qué crees que necesite? Las cosas no pueden continuar de esta forma, algo tiene que cambiar."

Señor, ¿De seguro entiende que ellos no son sus protegidos y no eres responsable por ellos? ¿Por qué te molestas en mejorar su relación? Se maten o no, no debería importarte, ¿no? Pregunto el genio con un profundo ceño en su lisa frente. Ladeo su cabeza, sin comprender el deseo de Suzaku por jugar una parte en el rol de los humanos.

"Bueno, solo tómalo como ¿si estuviera aguantándome las ganas de ayudarlo desde el primer momento que escuche de su situación?" respondió mientras sonreía.

Tonterías. ¿Seguro que estas ayudando? Lo que tú crees que es ayuda, quizás para ellos sólo signifique problemas, ¿Sabes? Resoplo el genio entretenido.

Suzaku solo sonrió. "Entonces, ¿Qué dices?"

Hassamunnin le frunció el ceño, pero sin embargo le dijo lo que tenía en mente.

Todavía les falta las fuertes fundaciones que sirven para construir una nueva relación por sobre una anterior, una amarga. Quien más problemas acarrea es la muchacha con carácter de mula. Sigue profundamente traumatizada y sus cicatrices quizás le tome unos años cicatrizar. Solo necesita un poco de provocación para agitarla con respecto a la desgracia de su clan, charlo el genio mientras se encogía de hombros descuidadamente.

"¿Sólidos cimientos? ¿huh? Me recuerda a un trozo de conversación que hoy a dos jóvenes."

¿Espías a mujeres copuchentas? E genio le lanzo una mirada malicioso, pero Suzaku continúo hablando, como si no hubiera oído la crítica de Hassamunnin.

"Mencionaron que los hijos son los únicos cimientos en una familia."

Espera un segundo, no querrás decir… Hassamunnin le arrugo la frente al Fénix.

"Si piensas lo que yo creo; que asumo lo haces, entonces sabes precisamente lo que digo." Suzaku sonrió enigmáticamente y termino su conversación.


Al próximo día, llegaron temprano a la costa. Seiryuu rápidamente corrió hacia la playa, emocionado como un niño pequeño. Kurapika y Kuroro miraron su alrededor; no había señales de vida allí; solo una costa vacía. Aunque vacía no eran las palabras realmente adecuadas; quizás prístina seria una palabra más adecuada. La arena blanca brilla, inmaculada por las manos de los hombres.

"Heeey, ¡Genbu! Viejo, ¿Dónde estás?" Comenzó a gritar Seiryuu, a lo máximo que daban sus pulmones, al tiempo que pateaba la arena. "¡Tienes invitados!"

¡THWACK!

El sonido estridente de un arma golpeando la cabeza de Seiryuu fue tan fuerte, que provoco que todos los ojos se dirigieron automáticamente a la fuente. De pronto, un viejo de espalda curvada se abalanzaba sobre Seiryuu, quien estaba agachado mientras sostenía su adolorida cabeza. El viejo tenía un oscuro caparazón en su espalda, usaba unas vestimentas anticuadas y sostenía un torcido bastón. Su canosa barba colgaba de su rostro como una cortina, tocando suavemente la arena mientras caminaba.

"¡Insolente mocoso! Así tratas a tus mayores, ¿eh? ¡Estúpido descarado! ¡Llamándome viejo, cuando tú mismo solo tienes un par de décadas menos que yo! Los jóvenes de ahora, lanzan miradas de desafíos y ¡no prestan atención al real valor de la sabiduría!"

A pesar de su apariencia anticuada, el hombre mayor de seguro era desquiciado. Golpeo rápida y repentinamente a Seiryuu con su bastón de madera, regañándolo al mismo tiempo.

"¡Eso duele! ¡Viejo! ¡Ow, ow! ¡Deja de pegarme con tu bastón!"

"Genbu-san, si prosigue, le asestaras un buen golpe. Y si queda amnésico por su golpe, imagínese cuan desastroso sería." Dijo Suzaku mientras se acercaba a los dos.

"Oh, ¡Tienes razón! ¡Toda la razón, Suzaku! O dios mío, ¿Cuándo este mocoso tendrá tu sabiduría?" Genbu sacudió su cabeza en tristeza.

"¡Injusto! ¡Suzaku siempre es tu favorito! ¡Por eso siempre me maltratas! ¡Debería denunciarte por abuso infantil!" Seiryuu jalo bruscamente la barba del hombre mayor.

Entonces los dos se vieron nuevamente comprometidos en una discusión infantil, Dejando a Suzaku riéndose descontroladamente al ver tal espectáculo. Kuroro y Kurapika no sabían qué hacer. Kurapika quería reír ya que le recordaban a Killua y Gon, cuando discutían por alguna cosa tonta; Kuroro pensaba que ellos eran unos idiotas.

"Ignórenlos. Es una de sus diarias rutinas." Dijo Suzaku mientras abanicaba con sus manos su sonrojado rostro (debido a la risa), mientras se le acercaba nuevamente. "De cualquier forma, antes de que se vayan, lleven esto consigo."

Suzaku les dio una brillante pluma roja, que parecía ser una pluma de pavo real.

"Es una de mi pluma. Les servirá en el futuro," se giro específicamente hacia Kuroro, "Estoy seguro de que sabrás cuando utilizarla."

Kuroro levanto una ceja ante lo que implicaba aquella frase, sin embargo tomo mudamente la pluma y la guardo en su equipaje. Prontamente, pudieron ver a Genbu caminando hacia ellos con un paliado Seiryuu siguiéndole.

"Ah, ¿Nos vamos ya?, listos para navegar ¿jóvenes?" les sonrió de la misma forma que un anciano lo haría.

"Cuando quieras," respondió Kurapika.

Genbu asintió, satisfecho, y entonces camino hacia la costa. Cuando piso el océano, comenzó a transformarse en una gigante tortuga negra, de allí su nombre.

"Salten en su espalda. Esperemos que no los lancé al océano." Dijo Seiryuu con una juguetona sonrisa dirigida a Kurapika.

El rostro de Kurapika palideció, cosa que no escapo de la atención de Kuroro. Entonces hizo una nota mental: Kurapika kuruta no sabía nadar.


Todo lo que los rodeaba era grandiosamente azul. Era una maravilla; se encontraban físicamente bajo el agua, pero gracias a la magia que proveía Genbu, podían respirar bajo el agua. Estaban disfrutando del corto viaje, con toda la hermosura que le ofrecía la vista, cuando repentinamente Genbu dejo de nadar y comenzó a subir hacia la superficie.

En respuesta a su pregunta, Kuroro y Kurapika alzaron la vista y observaron una escena muy extraña.

¿Oho? Parece que esto es. Canturreo la vieja tortuga.

"¿Lo que significa?" pregunto Kurapika, mientras observa atónita a un gigantesco hombre flotando bajo el agua, sosteniendo un tridente en su mano. ¿Claro que aquel hombre no los iba atacar con eso, no?

Tiempo de despedirnos, niños.

Repentinamente y sin advertencia alguna, Genbu los arrojo de su espalda. En poco tiempo, se encontraron completamente mojados y sin poder respirar, como debiera ser cuando se encuentran bajo el agua. Kurapika, instantáneamente, entro en pánico al verse tragada por la oscuridad el vasto océano. Le recordaba el horrible día en que se lanzo al mar, en un intento por regresar a su tierra, en busca de su hermano. Era un desagradable recuerdo, que había sido revivido de forma inconsciente por los dichos de Seiryuu.

Frenéticamente comenzó a mover sus brazos, como una persona esquizofrénica. Kuroro intento calmarla, pero en cambio fue recibido con palmetazos rasguños de la chica kuruta. De pronto, cuando Kuroro estaba por dejar inconsciente de un golpe a la muchacha y así facilitarle el trabajo, fueron rodeados por una suave luz. Sintieron que los jalaban mientras ascendían rápidamente hacia la superficie del agua.

En segundos, se vieron asimismo arrojados en la orilla de la costa. Tropezando de forma desarmada; Kuroro sobre Kurapika (Por enésima vez durante su viaje) con la arena asaltándolos al mismo tiempo que sirviéndoles de colchón.

Tan pronto como Kuroro se libro de la arena que tenía en su boca, alzo la vista y sus oscuros ojos cayeron sobre la figura que se cernía sobre el océano. Viendo al gigantesco hombre bajo los rayos del sol, Kuroro fue capaz de ver por completo al hombre. Su piel era azulada y lisa, no poseía expresión alguna en su rostro. Su barba caía de su mentón como algas marinas azuladas. Sus ropas eran las únicas que delataban cierta información sobre su origen.

"Manannan mac Lir." Susurro Kuroro con ceño fruncido.

El océano repentinamente comenzó a aullar ferozmente, como si anunciara la llegada de un tsunami o una tormenta marina. Manannan mac Lir, uno de los renombrados dioses marinos, regreso a sus aposentos bajo el azul mar. Ni siquiera desperdicio una de sus miradas en ellas. Que camarada menos amigable.

Finalmente Kurapika comenzó a toser el agua y la arena de su boca. Era un desastre; estaba completamente mojada de pies a cabeza; sus rubios cabellos completamente desordenados, su ropa mojada contra su cuerpo, y se sentía terriblemente congelada. La playa era ventosa, lo que le provocaba escalofríos. No deseaba resfriarse. Ya había estado mucho tiempo sintiéndose enferma y estando bajo el cuidado de la desgraciada cabeza de la araña.

¡Kuroro, Kurapika!

Una voz familiar los saludo, antes de que Kurapika comenzara a maldecir, como acostumbraba a hacer cuando se enojaba profundamente. Cuando levanto la cara, sintió que su día comenzaba a mejorar. Una galopeaba felizmente hacia ellos.

"¡Una!"

El unicornio deslizo su cabeza en el abrazo de Kurapika, cuidadosa de no lastimarla con su cuerno. Lamio felizmente la cara de Kurapika y entonces se volteo hacia Kuroro para hacer lo mismo. Aunque a Kuroro no le molestaba aquella atención, este esperaba que Kurapika no lo mirara con esa mirada de mofa en su rostro. Sabía que la chica siempre disfrutaba ver como lo avergonzaban las inexorables demostraciones de afecto de Una.

Kurapika acostumbraba a hacer eso solo para molestarlo, pero en estos instantes aquellos pensamientos no cruzaron por su cabeza. Simplemente se había transformado en un hábito; y los hábitos son difíciles de olvidar.

"A esperado tu regreso durante muchos días."

La voz llamo su atención, y ambos voltearon a ver al dueño de esa voz. Mientras Kurapika estaba alerta, Kuroro se encontraba más sorprendido que lo anterior. Reconocía esa voz. Aparentemente, el destino le guardaba más sorpresas.

Allí, en las afueras del bosque que bordeaban la costa, se encontraban dos hombres de pie, uno junto al otro. Parecía que eran compañeros de viaje. Kuroro no pudo evitar quedar atónito cuando sus ojos cayeron sobre esos hombres.

Uno tenía un juvenil rostro, con una mirada que contaba lo sedientos de aventuras que era. Usaba un turbante de algún tipo, escondiendo la mayoría de su cabello, dejando ver unos pequeños mechones negros. Su atuendo era práctico y parecía cómodo. Sus manos se encontraban en sus bolsillos.

El otro tenía una piel oscura. Tenía pelo largo y daba la impresión de que no se había cortado e pelo por un largo tiempo, quizás décadas. Tenía una arrogante sonrisa en su cara, a pesar de su oscura expresión. Su cabello era plateado, contratando claramente con su el de su compañero, al igual que el color de su piel. Sus ropas eran mínimas, solo lo suficiente para cubrir de forma decente la mayoría de su piel.

Me han acompañado durante los últimos días. Les dijo Una.

"¿Ahora hablas de forma fluida?" dijo con felicidad Kurapika, mientras acariciaba la mejilla de Una con su propio rostro.

Mientras tanto, Kuroro continuaba mirándolos, como si estuviera viendo fantasmas. Kurapika frunció el ceño al ver esto.

"¿Qué pasa?" pregunto tímidamente. Por su lenguaje corporal, puedo decir que no representan amenaza. Una también parece haberlos aceptado.

Kuroro finalmente movió sus labios y dos palabras salieron de su boca, como si fueran susurradas por un fantasma.

"Ging. Anansi."


La tipeja que traduce… yujuuuu! =) otro capítulo =) para que lean… vieron que anduve más rápido? Wuajajaj espero que sea de su agrado y lo disfruten, como yo disfrute traduciendo… wujujuju vieron que apareció un ¿Ging y Anansi? Jujuju ;) gracias por darle un tiempito y leer la traducción…

Seiketo Nayset: =) siii!.. wuajajaj, es verdad… y eso que leí el fic de nuevo en busca de los nenes perdidos T.T perdón por lo errores… pero me da flojera arreglarlo XD… euajaja…. Pero bueno… esto empieza a agarrar color =)…. Muchas gracias por el review, espero que te haya entretenido este cap. =) nos leemos!

Mikoto-sama: O/O muchas gracias por lo ánimos, pero yo solo traduzco, u.u… quien la escribe es una autora de esta pag, pero escribe en english =( mi imaginación no me da para tanto… pero a que es entretenido jojojo… es como wild hurt can't be broken… gran fic. Pero nunca lo terminaron… T,T una lástima … PD: gracias por tu comentario =)