Al principio le costaba reconocer al hombre que estaba parado al tope de la escalera, pero luego ya no le quedaba duda de que era él.
Entre los dos hubo un silencio desconcertante, a Lillian le parecía que estaba más delgado, y que su figura lucía cansada y apesadumbrada. Walt no decía nada de lo estupefacto que estaba.
-Hola-
-Hola, Lily-
Aquel saludo, como si los dos siguieran en la academia, y no hubieran pasado tanto tiempo separados.
-¿Qué haces aquí?- y contraria a su expresión, la pregunta de Walt era seca y cortante.
-El tren pasaba por aquí, solo tuve que hacer la parada y venir a ver cómo estabas- decía con timidez. Pero luego no pudo contener más su emoción- Dejaste de escribirme, y me preocupé-
A todas esas, Ub solamente veía que Walt se comportaba más friamente que nunca.
-Debes estar muy cansada- comentaba el aludido. Entonces empezó a bajar las escaleras, acercándose a la recién llegada.
-Tal vez, pero no quiero importunar...-
Hasta ahora, Lillian no se había percatado de la casa, el enorme y oscuro castillo donde vivían.
Le resultaba muy atemorizante.
De hecho, todo le resultaba atemorizante.
-No debiste venir aquí sola, es muy peligroso-
Ahí estaba frente a ella, y ante la poca luz se encuentra a un hombre sombrío y ojeroso, que distaba de ser el joven que conoció en la academia, sin embargo, ese tono contradecía la mirada con que él devoraba todo su ser.
Sí, la mirada entre los dos lo decía todo.
-Así que ésta es la casa de tus padres de la que tanto me hablabas-
-Sí, mi padre construyó este lugar. Y solía ser un lugar menos solitario en aquel entonces, pero bueno...-
Lillian quería preguntarle tanta cosas... que sus pensamientos no dejaban que tuviera coherencia, y Walt... Walt estaba de piedra.
El verla frente a frente, todas sus convicciones se vinieron al piso. Todo lo que creía que estaba resuelto a hacer.
Ya no estaba seguro de nada.
-Creo que debe quedarse esta noche- Ub interrumpe el silencio.
-Sí, claro. Fue un gran error que viniera aquí sola- a pesar de todas sus emociones, Walter insistía en comportarse así -Pudieron atraparte los lobos- le dijo a la joven.
-Lo lamento, creí que te alegraría verme- replicaba ella, muy desconcertada. Aquel no era el joven dulce que había conocido, con el que se escribía largas y hermosas cartas.
Obviamente que las cosas habían cambiado, y supo que no fue un error llegar hasta allí. Tenía que verlo con sus propios ojos de una buena vez.
La razón por la cual Walt ya no respondía sus cartas.
No era lo que se esperaba.
-Walt- Iwerks intervenía, para evitar que su amigo la lastimase, porque sabía que lo iba a hacer -Quería verte-
Por un momento, Walter titubea, y parecía que su alma luchaba por recuperarse a sí misma.
-Discúlpame, Lily. Me dejé llevar por mi preocupación. Pero estás aquí a salvo... Como verás, mi compañero no está en condiciones de hacer mucho. Así que yo debo marcharme entonces a acomodarte un cuarto. Para qué estés cómoda-
Evasivo, ésa era la palabra para describir su actitud.
-¿Me disculpan?-
Y sin más, dió la vuelta para perderse en la oscuridad.
-Está cansado. Hemos trabajado todo el día...-
Conocía las escusas de Ub, pero no dijo nada. La joven solo se quedaba con la mirada puesta en aquel pasillo oscuro por donde había desaparecido el hombre que amaba.
Y en definitiva que Ub pensaba que Walt no se la merecía.
