Hola a todos, antes de pasar al capítulo, unas cositas:
Para todos los que piden a gritos la presencia de Himura y más protagonismo de los protagonistas de Yu Yu Hakusho. No se preocupen estarán en futuros fics que se desarrollarán en este pequeño universo que invente para unir las tres series. El próximo capítulo de " To hate is love, to love is hata" será el ÚLTIMO así que no esperaran mucho
La oración de Alucard esta basada en una plegaria que se encuentra en la novela "El jinete polaco" de Antonio Muñoz Molina. Yo le hice modificaciones para que el sentido se adaptara a mi historia
Los personajes de Hellsing y Yu Yu Hakusho pertenecen a sus respectivos autores. Yo no gano dinero escribiendo esto
Los eventos en cursiva se corresponden con pensamientos y sueños de los personajes
Se que no tengo disculpas por la tardanza en actualizar. Así que a partir de ahora me limitare a decir que todos los fics que escribo tendrán final
Capítulo 21
Si no fuera porque el tiempo lo apremiaba este sería uno de los mejores momentos en su larguísima existencia, pero Alucard lanzando bocanadas de humo.
Sip, hasta en ese mínimo detalle tuvo suerte. Los cigarrillos que portaba el desconocido infeliz que tuvo la desgracia de cruzarse con el, eran de excelente calidad.
Contempló como la mujer de negros y ensortijados cabellos se retorcía inútilmente atada de pies y manos en lo que sería su pira funeraria
-Retuércete como la serpiente que eres, pero no lograras liberarte… voy a dejar que te quemes poco a poco antes de arrancarte el corazón – dijo mientras arrojaba la colilla humeante a las maderas.
Cuando el nosferatu abandonó el inframundo, tenía bien claro que es lo que debía buscar. Algo valioso para su pupila. ¿Y qué era lo más valioso para un vampiro?... La sangre..
Pero no cualquier fluido vital, su ofrenda debía ser algo único: fuerte, sustancioso, poseedor de ciencia, poder, y conocimientos centenarios, una sangre particularmente sabrosa como néctar irresistible…. ¿y quién era la dueña de tan magnifico tesoro?¿Quién había vivido casi tanto tiempo como el?.
Kira, la bruja, la hechicera eterna.
Voló convertido en niebla, hasta el refugio de la mujer; a sus ansias de salvar de su estupida decisión a Seras se unían el deseo de venganza hacia sus nemesis por las humillaciones y desprecio que le había hecho pasar.
Por supuesto que no había resultado fácil someterla, Kira se había defendido como la perra rabiosa que era, apelando a cuanto hechizo y conjuro tenía a su alcance y atacándola desde todos sus flancos, de no haber sido por férrea voluntad, la maldita lo habría hecho pedazos
-"Y casi lo logró"- El rey de los no vivos observando sus manos sangrantes por la pérdida de uñas y dedos (mierda, como le costaba sostener el cigarrillo) así como el resto de su cuerpo quemado, devorado, envenenado y cubierto de heridas y mordeduras.
Su rostro estaba completamente desfigurado, de hecho donde tendrían que estar la nariz y la boca se veían grandes huecos de los cuales colgaban trozos de carne y cartílago, la muy puta se las había arreglado para hacerle saltar los colmillos de su lugar, algo que en toda su inmortal existencia ningún enemigo había logrado hacer.
Lo único que revelaba su satisfacción eran sus brillantes los rojos, que de milagro se encontraban en sus cuencas todavía.
Kira, en cambio, a pesar de haber recibido todos sus ataques conservaba exactamente la misma apariencia que tenía cuando la sorprendió. Su rostro, cabello, cuerpo vestido con un delicado vestido azul no mostraban rastros de lo que había pasado, lo único que indicaba que había sido vencida era su incapacidad para liberarse de las llamas que consumían lentamente los leños
-¿Qué estás esperando Draculea? Anda termina de una vez
-¿Y resignar el placer de oírte chillar de dolor, mientras veo como el fuego destruye tu hermosura? Olvídalo.
-Que ironía… tantos años escapando de la Inquisición y ahora terminas como tantas otras…en una hoguera
El fuego comenzaba a consumir los pliegues del vestido azul, mientras la joven trataba infructuosamente de alejarlo de sus morenos pies
-Si piensas que voy a dejarte el gusto de oírme gritar….
-Si piensas que no vas a gritar para mí… cuando el fuego haya envuelto todo tu cuerpo, me ocuparé de desprender pellejo, por pellejo, músculo por músculo hasta arrancar tu corazón palpitante y luego meteré en el agujero restante un tizón ardiendo para que te quemes más rápido
El rey de los no vivos rió sádicamente, la suerte estaba de su lado, el idiota que le había proporcionado los cigarrillos también le había brindado un camión lleno de maderas. Cuando vio al monstruo ensangrentado y deforme que se le echaba encima, trato de escapar a toda velocidad, pero el vampiro dando un increíble salto se colgó de la puerta y le estrelló la cabeza contra el parabrisas matándolo instantáneamente.
Kira se mordió los labios hasta sacarse a sangre para no gritar, al sentir las primeras chispas alcanzar su piel, hijo de puta, mal nacido, sabía muy bien que lo único que podía destruirla era ser reducida a cenizas… y pensar en todo su poder devorado por esa bestia, la enfureció.
Se obligó a tranquilizarse y a analizar fríamente la situación: el pudo haberla desangrado de una dentellada sin verse obligado a quitarle ese músculo que palpitaba enloquecidamente en su pecho….
-"Entonces esta buscando mi sangre para algo más… ¿O acaso alguien más?"
Tosió por el humo e ignorando el olor a carne quemada (ya las llamas acariciaban sus pies, destruyendo su suave piel) inquirió:
-¿Crees que podrás salvarla con mi sangre?
Tuvo la satisfacción de ver que en los ojos de Alucard asomaba una luz de desconcierto
-Yo en tu lugar me preocuparía por mis pies, mira, la piel ya se consumió por completo. Ya asoman los músculos y tendones
-No creas que no estoy enterada de todo el jaleo que armaste en el infierno, mal nacido. Porque no pudiste mantener el pito dentro de los pantalones, provocaste que los restantes fantasmas demoníacos rebeldes atacaran el recinto de sus majestades satánicas. Si Shishio te hubiera ajusticiado en ese momento nos habría hecho un favor a todos
-Quizá, pero no lo hizo
-También me enteré que tu compañera sucumbió a tus brutalidades. Sigue viva solo porque la repugnante naturaleza de los vampiros le pide sangre para subsistir..
No pudo seguir, calló para no soltar el grito de dolor que pugnaba por escapar de sus labios, ahora el fuego abrazaba los tenues nervios que envolvían los huesos ennegreciéndolos poco a poco
-Bien, ya no tienes tanta libertad para moverte- el nosferatu pateó un leño que se
había desprendido de su lugar- Por cierto, ni sueñes morir sofocada por el humo y el calor, las llamas te consumirán… pooocooo a poco
Estiró las sílabas intencionalmente para dar mayor efecto a su frase, observando como su rival luchaba contra el dolor y proseguía
-Déjame contarte algo. Cuando fui investida con mis poderes, la voluntad insondable que me los brindó me señaló los únicos límites que mi capacidad jamás pasaría: El primero: No puedo revivir muertos, lo que fue reclamado por el más allá no puede ser traído de regreso al mundo de los vivos
El segundo: No puedo hacer que alguien se enamore de otro alguien-pestañeó con coquetería al vampiro quien lentamente recuperaba su apariencia habitual- El amor no es algo que mi poder afecte
Los huesos calcinados de los pies de Kira se separaron de las piernas y el fuego continuó con su rápido e incesante trabajo, trepando con sus lenguas por las piernas de la joven
-¿Entonces …¿qué harás cuando exprimas mi corazón en su boca y vas que sigue tan blanca, callada y muerta como siempre? Victoria se halla mucho más allá de lo que pretendes conseguir con mi esencia: mi sangre no logrará revivirla, ni tampoco hará que se enamore de ti…
El rey de los no vivos hizo una mueca y se adelantó unos pasos, por un momento pareció que iba abalanzarse sobre su enemiga pero luego se detuvo y siseó rabioso:
-Casi lo logras. Me muero por callar tu mentirosa boca de una vez… pero sería darte un fin fácil y rápido
Incapaz de aguantar más el dolor, Kira gritó…. Pero se las arregló para vomitar toda una sarta de maldiciones sobre su rival:
-¡Te maldigo vampiro. ¡Maldigo cada deseo, anhelo que guarda ese podrido corazón tuyo!
¡Que todo lo que ansíes y sea tu desvelo se convierta en cenizas al solo tocarlo! ¡TE MALDIGO PARA QUE VAGUES SOLO POR TODA LA ETERNIDAD!
-¡YA CALLATE!
Alucard se arrojó a las llamas desesperado por callarla, sin importar que el fuego lo envolviera, aferró el cuello de la bruja, quien torciendo la cabeza trataba de alcanzar sus manos a mordiscos.
El material altamente inflamable de los cabellos de la hechicera se incendió completamente rodeándolos de una brillante pared de fuego a los dos. El nosferatu desgarraba, mordía, arrancaba la carne delante de él, quería matarla, silenciar a esa demente de una vez…. Porque en su ira homicida comprendía que no le estaba mintiendo… tanto esfuerzo para nada… pronto los cimientos de la fortaleza de Shishio se levantarían sobre Seras.
Las llamas los apretaban y unían como a dos amantes y así parecían al mirarse fijamente: los ojos del rey de los no vivos llenos de rabia y frustración y los de la hechicera empañados de dolor pero más refulgentes que nunca sabedores de la derrota de su enemigo.
El fuego ya se había apoderado del rostro de Kira provocando ampollas que reventaban esparciendo sangre ardiendo en todas direcciones… pero aún así con la lengua parcialmente quemada y los dientes cayéndose de las encías logró articular:
-Ella nunca será tuya
Exactamente las mismas palabras que Abraham Van Hellsing, había pronunciado en el momento de su captura…
En ese momento un hombre se presento en el lugar… cubierto de tatuajes, el torso desnudo, con e cabello canoso llegando a su cintura. Vestía un sencillo pantalón verde…
Se adelantó con decisión y entrando en la hoguera separó los cuerpos que se agitaban sin cesar, al hacer esto el vampiro gruñó amenazador:
-¿Quién eres o qué eres?
-No es de tu incumbencia- el sujeto levantó al a hechicera quien se acurrucó en sus brazos sollozando- Largo
Alucard lo observó con atención, Raizen (porque se consideró a si mismo un idiota al no adivinar la identidad del intruso de inmediato) se movía con gracia animal acomodando a la mujer en sus brazos, peor no dejaba de enseñarle unos colmillos tan afilados como los suyos
-Sabía que los demonios caníbales como tú, comían porquerías pero esto es demasiado
-LARGO- Raizen repitió la orden, mirando al nosferatu fijamente. Como rey que era, estaba acostumbrado a que sus órdenes se obedecieran sin chistar… y esta vez no sería a excepción, si debía masacrar a la inmundicia delante suyo lo haría.
Continuaron midiendo sus fuerzas unos instantes y luego en un acuerdo mutuo el vampiro se retiró y el demonio entró en la cabaña sin dejar de vigilarlo.
Kira era un montón amorfo de carnes quemadas, la piel se desprendía a trozos y en sus rostros colgajos sanguinolentos caían mostrando enormes huecos que donde antes estaban sus mejillas, labios y nariz. Como pudo balbuceó unas palabras:
-Al fin, volviste
-Otros asuntos capturaron mi atención. No tengo excusas
La hechicera tosió al ahogarse con su propia sangre
-No importa. Volviste, volviste
De sus ojos chasmucados, brotaron abundantes lágrimas que no alcanzaron a refrescar su faz ardiente. Al verla Raizen esbozó una de sus raras sonrisas y la acarició diciendo:
-Mucho debió afectarte el ataque de esa bestia, para que no estés chillando y buscándome pelea como siempre. No te agites
La bruja cerró los ojos, disfrutando de esa insólita situación. Su amante tenía razón de haber llegado unas horas antes le habría saltado encima como una loba herida y furiosa pero ahora estaba tan agradecida por su intervención que le perdonaba el haberle mentido con la farsa de su muerte.
Tenía demasiadas preguntas para hacerle, pero optó por callarse. Recuperar su apariencia y fuerza le llevaría muchísimo tiempo
-"Maldito Draculea. Ya arreglaremos cuentas en el futuro"
Pero una vez más, su genio fue más fuerte
-Raizen
-¿Uhm?-El demonio preparaba medicinas y ungüentos para el cuerpo deshecho de Kira
-Más te vale que los asuntos que te apartaron de mi lado sean verdaderamente importantes. Cuéntame todo
-Ya abra tiempo de sobra mujer. Pronto te cansarás de tenerme a tu lado todos los días
Kira se paralizó al oír esas palabras
-¿Todos los días…?
-Ahora Enki es el único rey del makai. Mi reino y mis súbditos le pertenecen, Yomi ha desaparecido con su hijo, Mokuro se encuentra en un estado interesante… no sería prudente perturbar tanta paz
-¿Entonces los rumores son ciertos?
-Así es. Enki está nervioso y desconfiado por estas noticias. Mi presencia solo serviría para provocar fricciones
-Abandonaste el mundo del mal y tu estomago ya no gruñe de hambre… ¿Qué sucedió?
-Varios asuntos que requerían mi atención desde hace mucho tiempo…
Kira calló le costaba horrores hablar y por lo visto Raizen había vuelto a caer en su laconismo habitual. Ya conseguiría sonsacarle las razones de su retorno.
Mientras tanto Alucard se hallaba viajando sin rumbo fijo, le quedaba menos de un cuarto de hora para cumplir su misión y aún no sabía que hacer.
Era increíble como las cosas se habían echado a perder en tan pocos minutos, en un momento saboreaba su victoria y al otro se debatía a golpes en la hoguera de la cual había sido echado como menos que una bestia por Raizen.
Gritó de rabia y confusión, su forma humanoide se deshizo en niebla, polvo y sombras en un intento inútil de paliar su dolor y continuó de esa manera hasta que se obligó a pensar con claridad
¿Qué era lo que podía buscar y llevar?, ¿qué sangre, que tesoro podría ser igual de valioso?
En el ningekai ya no encontraría nada semejante y las puertas del reikai estaban cerradas para el. Como única opción tenía el mundo del mal, pero eso sería una locura…
Una sensación de gozo invadió su ser:
-"Es cierto, estoy loco. Pero no padezco mi locura la disfruto a cada minuto"
Y además ya sabía donde buscar….
Poco tiempo más tarde se hallaba ante las puertas de la fortaleza ambulante de la reina Mokuro.
No se escuchaba el más mínimo ruido, ni se veían guardias pero el vampiro no se fió de esa calma aparente, continuó en su forma incorpórea con la cual pudo moverse entre pasillos y corredores con total libertad sin despertar sospechas.
La fortaleza era muy extensa y dejando que sus poderosos sentidos de olfato y oído lo guiaran, identifico que las habitaciones de la reina se encontraban muy alejadas… custodiadas por toda clase de trampas mortales, tales como pisos que se derrumbaban, paredes que emanaban gases venenosos y otras delicadezas dedicadas a exterminar intrusos. Solo aquellos que gozaban de la confianza de la guerrera de rostro deforme conocían las claves para desactivarlas
-"Y por lo visto no son muchos"-Juzgó el nosferatu por la cantidad de cuerpos en descomposición y huesos secos que aparecían a su paso por las trampas.
Su búsqueda fue recompensada al llegar a una pesada puerta de hierro reforzada durísimas vigas hechas de árboles centenarios del makai, las cuales eran prácticamente indestructibles, se filtró por mínimas rendijas y entró en la recamara totalmente a oscuras.
Mukuro se hallaba profundamente dormida en un lecho confeccionado de pieles, vestía un gastado camisón marrón y su brazo metálico descansaba a un lado del lecho.
-"Entonces te sientes muy segura"
El pecho de la mujer demonio subía y bajaba con tranquilidad, los pliegues de piel curtida y quemada desaparecían dentro de su vestimenta, lo que comprobó al vampiro que las legendarias quemaduras abarcaban casi todo el cuerpo.
El cabello rojo se esparcía por la almohada rodeando su rostro y haciendo menos grotesca la parte desfigurada, el brazo remanente yacía protector sobre el vientre.
Alucard rodeó el lecho cambiando su materia a sombras que pronto cubrieron a la mujer.
En ese momento la regente comenzó a moverse de forma inquieta, su plácido sueño había sido invadido por el nosferatu:
"La reina soñaba con un inmenso campo de batalla cubierto de cadáveres… rojo el cielo, rojo el suelo empapado de sangre derramada, todo iluminado por una enorme luna llena tan roja como todo lo demás
-¿Pero qué?...- En su sueño pudo apreciar su propia imagen, ya no era la guerrera deforme a la que la mayor parte del makai temía y respetaba, sino la niña pequeña y hermosa que tuvo el valor de quemarse el rostro con acido para acabar con el infierno que era su vida.
Pero la pesadilla tenía una grave incongruencia, el vientre plano de la chiquilla albergaba vida…
Quiso huir de ese espantoso lugar pero sus piernas no le obedecieron…
Súbitamente toda la sangre del espacio comenzó a moverse formando primero hilos y luego ríos que se dirigían a un lugar determinado. Cada gota de líquido rojo parecía murmurar gritos, lamentos y gemidos que a medida que los torrentes se volvían más caudalosos se hacían más sonoros.
-¡NO!- Pronto el caudal de sangre, la cubrió arrastrándola, Mukuro rodeó con sus brazos su panza tratando de proteger a su hijo/a al sentir su cuerpo estrellarse contra cadáveres y afiladas y duras rocas.
Lugo el torrente se calmó…
Con los pulmones ardiendo por la falta e oxígeno nadó hasta la superficie, donde muy cerca pudo ver el punto de convergencia de los ríos carmesí: Un magnífico trono de oro macizo al rodeaban los cuerpos de los desdichados que ya había visto.
En el se encontraba sentado un hombre muy buen mozo de largos cabellos negros, vestido con una amplia casaca rojo y sombrero del mismo color. En su boca una mueca feroz dejaba ver sus afilados dientes y en sus ojos brillaba la luz de la demencia.
El sujeto se puso de pie y se dirigió hacia ella, jugando con una espada bastarda que había extraído de sus ropas
-Mi luz, mi bella, mi cielo- susurraba con voz ronca.
Mukuro sintió que el vello de la nuca se le rizaba de puro espanto, pero una vez más sus piernas no le obedecieron cuando quiso huir.
Pronto el hombre estuvo a su lado y le acarició los cabellos. La reina se encogió queriendo desaparecer…
-Que hermosa que eres… creo que estoy enamorado de ti…. ¡DAME TU CORAZÓN!
La atrajo hacia si y de una sola estocada se lo arrancó del pecho.
En el cuarto el vampiro seguía sofocando con su oscuridad a la mujer demonio, un poco más de sufrimiento y al fin se rendiría. Arrancaría ese músculo palpitante junto al fetoy se los llevaría como presente a prometida.
Lo que Alucard nunca sospechó era que Mukuro no se rendiría tan fácilmente, de repente abrió sus ojos que parecieron caerse de sus cuencas y comenzó a cortar el espacio a su alrededor formando delicados pero mortíferos haces de luz que sobresaltaron al rey de los no vivos, quien seguía en su empresa de querer asesinarla. Finalmente un grito de terror repercutió por toda la fortaleza:
-¡HIIIIIEEEEEEIIIIII!
Una explosión de energía pura y fuego negro voló la puerta por los aires
-¡JA-OU-EN-SATSU-KOKURYU-HA!
El dragón negro disipo las sombras y al de rey de los no vivos quien salió disparado por una pared hacia el exterior, mientras un Hiei con el rostro desencajado corría al lado de su compañera
Por según vez en la jornada Alucard fue derrotado, profundamente herido en su orgullo, vio como el fuego y el humo se expandían por la fortaleza, aunque no hizo ningún intento para renaudar su ataque: el tiempo para su búsqueda se había acabado.
¿Qué locura, que deseo, lo llevó a cometer semejantes estupideces?: Enfrentar a su Némesis… indisponerse con una personalidad del makai…
-"SERAS VICTORIA"
Demasiado bien lo sabía, ahora no podía mentirse más a si mismo… pero ya era tarde..
-¡NO!- Se rebeló contra esos pensamientos negativos, la chica policía volvería a caer en sus garras y juntos abandonarían el infierno.
Aún tenía un as bajo la manga. En realidad la opción más cruda y cruel consigo mismo, lo que hasta ahora nunca había considerado a hacer, una jugada arriesgada y desesperada ya que la misma Victoria sería totalmente libre para decidir si su ofrecimiento tenía valor o no.
Mientras cruzaba el portal que lo llevaba de regreso al infierno, Alucard hizo algo totalmente impensable en el….
Comenzó a rezar:
"Dog, Siod, Elohim, Breusem, quienquiera que no seas y dondequiera que no estés, señor de las bestias y los gusanos, legislador de océanos y muchedumbre aniquiladas de hombres, dueño insensato de la ironía y de la destrucción y del azar, tú que la hiciste a la medida exacta de todos mis deseos, que modelaste su cara y su cintura y sus manos y tobillos y la forma de sus pies, que me engendraste a mí y me fuiste salvando día a día, noche a noche para que me hiciera lo que soy y la necesitara y la encontrara, que la llevaste una mañana a la hora precisa a un lugar de Londres, y luego me concediste el privilegio de que apareciera en una abadía del mismo lugar, no permitas que ahora la pierda, que me envenene el miedo, el odio o la costumbre de la decepción, guárdala para mí igual que guardaste a sus mayores para que la trajeran al mundo y sembraste el coraje una noche de julio en el corazón atribulado de su madre, y la asesinaste con el único propósito de que ella naciera como hija de la oscuridad y sea mía diecinueve años después, y si a pesar de todo me la vas a quitar, no permitas la lenta degradación ni la mentira, fulmíname en el primer segundo del primer minuto de rencor o tedio, que me quede sin ella y sufra como un perro pero que no se degrade confortablemente a mi lado, que no haya tregua, ni consuelo, ni vida futura para ninguno de los dos, que el cuerpo se nos pudra y convierta en polvo y tengamos que mirarnos uno al otro como dos estatuas de cera con ojos de cristal, pero si es posible, concédenos el privilegio de no saciarnos nuca, alúmbranos y ciéganos, dicta para nosotros un porvenir del que por primera en mi existencia no quiera destruir y desertar
