Disclaimer: Antiguos espiritus del mal, transformen a este escritor decadente en CHAMOOS, EL INMORTAL *IIIIAAAAAG*.


Capítulo 20

Naruto tragó duro ante esa declaración, ¿cuándo demonios había prometido algo tan ridículamente estúpido como eso? maldición, maldición y mil malditas veces maldición, Hinata se lo iba a comer en un rollo de sushi, ya incluso podía sentir como lo sumergía en salsa de soya, si pudiera volver al pasado iría a patearse el culo a sí mismo, a veces incluso él consideraba que era algo lento para alguna que otra cosa, pero con un demonio, tenía que ser un idiota sin remedio para prometer algo como eso y, peor aún, olvidarlo.

-¿Naruto-kun?- musitó Hinata con un tono apacible y calmado que no supo de donde salía- ¿puedo saber qué significa esto?- aparentemente en casos extremos de furia, la pelinegra azulado dejaba salir inconscientemente la perfecta dama que llevaba dentro, una perfecta dama demonio cabe decir.

-Hi-Hinata-chan, v-verás, l-lo q-que sucede es que…ttebayo- Naruto por su parte quería que se lo tragara Kurama, a pesar de que la ojiperla era toda calma y quietud, su instinto de auto-conservación le gritaba que si decía o hacía algo fuera de lugar no sería su suegro aun no reconocido quien lo herviría en aceite.

-Lo siento Naruto-kun, "ttebayo" no es una explicación satisfactoria- dijo la ojiperla con una leve sonrisa.

-Un momento, Naruto-san- intervino ahora la rubia platinada- ¿Por qué ella te está pidiendo explicaciones?, creí que no tenías ningún tipo de relación, yo también necesito una aclaración.

-V-Verás Shion- intentó explicarse el rubio mientras se sentía más y más acorralado- es algo complicado de explicar…

-¿Complicado, Naruto-kun?- interrumpió la ojiperla- yo no le veo lo complicado, simple y llanamente tienes que decirlo, tal cual y como es.

-¿Qué es exactamente lo que está pasando Naruto-san?- habló de nuevo la joven de ojos amatista- ¿por qué ella responde por ti?, ¿qué tipo de relación tienes ustedes dos?

-Sí, Naruto-kun, ¿por qué respondo por ti?, no es como si fuera tu novia o algo parecido- el rubio por alguna razón sentía que le había apuñalado el pecho ante la obvia indirecta.

Naruto miraba intercaladamente de una a otra, de veras, de veras había metido la pata hasta el fondo esta vez. ¿Qué demonios iba a hacer?, ¿Qué carajos iba hacer?, el aura demoniaca de Hinata lo seguía poniendo nervioso y además no tenía ni idea de cómo lidiar con Shion y la promesa que le hizo. Tragó duro y comenzó a sudar frío, estaba acostumbrado a que las mujeres se pusieran histéricas cuando hacía una idiotez, no que actuaran como perfectas señoritas.

-Al parecer, a Naruto le comieron la lengua los ratones, así que hablare por él- intercedió por el "Hokage", ambas mujeres centraron su atención en él, el peliplata pareció no inmutarse en absoluto mientras largaba un suspiro- Verás Shion, Naruto y Hinata están sosteniendo una muy cercana relación entre ambos, quiero decir que ahora están juntos, como pareja.

El silencio cayó de pronto en la oficina, Hinata parecía calmarse, o al menos se veía sospechosamente satisfecha, mientras Naruto le dedicaba una mirada por demás agradecida a su sensei, gracias a Kami-sama por los pequeños favores, aunque no por eso no pudo evitar pasar por alto el hecho que su sensei enmascarado sabía de su relación "secreta" con la ojiperla, así como tampoco preguntarse cuantos en Konoha sabrían. El problema era que Shion se había quedado parada cual piedra en la sala, el rubio se sintió un poco culpable, le agradaba la chica, pero adoraba a Hinata, lo menos que podría hacer era explicarle con sus propias palabras lo que sucedía.

-Escucha Shion, lo que dice el sensei es verdad, lo siento, pero ahora estoy con Hinata- hizo una pausa mientras se paraba a un lado de Hinata, sintió el impulso de abrazarla, pero siendo sincero, esperaba que le arrancara el brazo si hacía eso- tengo que admitir que cuando hice esa promesa pensé en que iba ayudarte a buscar a una heredera, no a… bueno- se rascó la nunca mostrándose incómodo- darte una, de verdad me agradas pero, no puedo hacerlo, no puedo cumplir esa promesa.

Y de nuevo un silencio tenso se dejó sentir, ahora que ya se había tranquilizado un poco, Hinata se sentía un poco mal por la rubia, pero nada se podía hacer, así era como estaban las cosas y ella por supuesto que no iba a ceder a su rubio ojiazul, al menos manejó la situación sin exaltarse mucho.

Nota del autor: Hinata no es consciente de sí misma cuando entra en estado yandere.

-Ya veo- habló por fin la joven ojos amatista luego de varios segundos- es completamente compresible, de hecho no me molesta, ¿Por qué debería?- Naruto comenzaba a relajarse, aunque por los pelos, había salido avante de esta situación sin meterse en problemas- es decir, es común para los hombre de tu renombre tener una amante o dos.

Las bocas de Naruto y Hinata, y muy seguramente de Kakashi, formaron una perfecta O cuando escucharon eso, una cosa era que se tomara a mal la actual relación del ojiazul y la ojiperla, incluso era justificable que se sintiera ofendida y hasta traicionada, pero ninguno esperaba que la rubia platinada saltara directamente a la negación.

-E-Este…Shion-san- esta vez intervino Hinata- sé que es un poco difícil de digerir todo esto, y estoy segura que no entraba en tus expectativas, pero debes entender que las cosas cambian, Naruto-kun ya lo dijo, no esperaba que… bueno- se sonrojó- tuvieran que hacer esas cosas.

-Lo comprendo perfectamente- la rubia sonrió- supongo que quieres quedarte con Naruto-san para ti sola, no te culpo, es decir, míralo, está para comerse- agregó mientras le pasaba una lenta mirada al susodicho.

-… ¿Gracias?- dijo el rubio- bien, esto no es nuevo, puedes lidiar con ello Naruto ¡muestra el espinazo!- pensó para darse ánimos- pero realmente, realmente no puedo cumplirlo- habló esta vez en voz alta.

-¿Por qué no?, no te estoy pidiendo que te cases conmigo sólo te estoy pidiendo lo mismo que te pedí antes, una heredera, nada más y nada menos- contraatacó la joven de ojos amatista- además, no soy celosa y tengo entendido que en tu caso, por ser uno de los pocos que queda de tu clan, la poligamia está permitida- dijo mientras se le acercaba sinuosamente, esto no le gustó ni un poco al ojiazul, que retrocedió para que no lo alcanzara.

-Shion, deberás, lo que me estás pidiendo no es algo simple, ¿entiendes?- el tono serio de su voz detuvo a la rubia platinada- no es solo que tengas una heredera y ya, ¡es mi primer hija con un demonio!, mi sueño de la infancia era ser reconocido, eso ya lo he logrado, pero también siempre he querido tener un hogar, una propia familia con la mujer que amo.

De nuevo medio esperando a perder el brazo entrelazó su mano con la de Hinata y le sonrió, la ojiperla solo escondió avergonzada la mirada la caer en cuenta del peso de aquella declaración, el rubio, satisfecho de que su adorable Hime ya no estuviera enojada volvió su mirada con Shion.

-¿Puedes comprender eso?- preguntó sin más, por alguna razón sentía que le estaba explicando a un niño porque no podía tener un juguete.

Bien, la teoría de la negación ya no era válida, los argumentos de Shion tenían bastante sentido si se veían de una forma torcidamente pragmática, pero el problema empezaba con todo lo demás, es decir, no es como si de la nada fuera a decirle a cualquier mujer que se encontrara "hey, vamos a hacer bebés", y eso era exactamente lo que le estaba proponiendo la rubia platinada.

-Supongo que no puedo hacer nada entonces con tu relación con Hyûga-san- dijo la ojos amatista luego de algunos segundos para después largar un pesado suspiro- creo que entonces solo tengo que hacer que enamores de mí también- lo único que se escucho fue el graznido de un cuervo.

Nota del autor: el cuervo aho, aho.

-Yo ya te dije que no estoy de acuerdo con eso- rebatió Naruto intentando exprimir la poca paciencia que tenía, ¿qué demonios pasaba por la cabeza de esta mujer?

-Y yo ya te dije que no tengo problema con la poligamia- contratacó Shion sin perder absolutamente nada de su porte de dama, como si lo que estuviera planteando fuese la cosa más normal y cotidiana del mundo- vuelvo a lo mismo, si te preocupan los trámites legales, estoy segura que no tendrás problemas, ¿cierto Hokage-sama?

-Ella tiene un punto a favor en eso, Naruto- la pareja fulminó con la mirada al peliplata, este solo alzó los hombros como diciendo que no iba a mentir para sacarlos del atolladero.

-¿No se te ha ocurrido que yo tenía pensado ser hombre de una mujer cuando sentara cabeza?- el ojiazul volvió su mirada con la rubia platinada, comenzaba a exasperarse, generalmente él era el terco y que la ojos amatista estuviera parada ahí sin más con linda sonrisita de no rompo una tasa sólo lo molestaba más.

-¿Y que yo también tengo un problema con lo que estás diciendo?- agregó la ojiperla mientras se pegaba más a SU rubio de manera posesiva.

-Bueno, no lo había considerado - admitió por fin Shion, los rostros del rubio y la pelinegra azulado formaron una sonrisa al saber que por fin las cosas se estaban aclarando- pero, estoy casi segura que Naruto nunca has probado estar con dos a la vez, he escuchado los rumores y todo eso, pero te conozco lo suficiente como para saber que son eso, rumores.

El Uzumaki (Namikaze) se sonrojó violentamente al sentirse exhibido, Tsunade, le había obligado a hacer un trio con ella y un clon de sí mismo y en otra ocasión de ella, pero nunca lo llevó realmente a la práctica, con alguien tan dominante como su ero-sensei, la experiencia no había sido particularmente placentera… ¿a quién engañaba?, había sido placentero más allá de la tolerancia humana, pero no disfrutable, que era muy distinto.

-Bien, me atrapaste, no lo he hecho, pero no por eso significa que quiera hacerlo- dijo el ojiazul a la defensiva.

-Ya lo escuchaste- intervino la ojiperla, esta vez colgándose del cuello del rubio, haciendo que se inclinara ligeramente, este o bien ignoraba completamente lo que hacía Hinata, dada su cara seria, o se hacía el idiota magistralmente.

De nuevo, la rubia platinada no pareció inmutarse en lo más mínimo, simplemente seguía luciendo aquella sonrisita que ya empezaba a alterar al par de tortolos atolondrados.

-Bueno…- la joven en cuestión movió los ojos hacia arriba y se llevó el índice a la barbilla y golpeteaba con este en la misma como si estuviera considerando algo- ¿por qué no lo consideras… consideran un poco y después deciden?- se acercó a la pareja y los silencio a ambos posando suavemente una mano sobre los labios de la pareja- no necesitan responder ahora mismo estaré aquí algunos días, tómense su tiempo.

Y con toda la feminidad y gracia que pudo derrochar se dirigió a la puerta, y deteniéndose justo antes de salir, miró a la ojiperla, que le devolvía la miraba entre expectante y un tanto desafiante.

-Por cierto Hyûga-san, estoy casi segura que has querido "experimentar", todas en algún momento lo hemos pensado, y bueno, eres bastante hermosa, a mí no me molestaría hacerlo si tú estás de acuerdo- y sin más salió de la oficina del "Hokage".

-¿Eh?- la pelinegra azulado se soltó del rubio mientras miraba al lugar vacío donde la rubia platinada había estado- ¿EH?- no alcanzaba a procesar la información, de verdad ella… ella… - ¡Santo Dios, NO!- gritó horrorizada y completamente roja de la vergüenza.

¿En qué demonios pensaba esa mujer?, era cierto que en su adolescencia, confundió un poco su admiración por Kurenai sensei por atracción, pero de nuevo, solo fue un poco y cuando Naruto estuvo en sus viajes con Jiraiya-sama, al fin y al cabo a todos algún momento sintieron eso, ¿cierto?, ella no era una yuri en potencia… ¿cierto?, si no fuera porque Naruto y Kakashi estaban ahí, hubiera reído como una loca ante la idea de que ella fuese… bueno, que fuera del otro equipo. Es decir, no por nada se retorcía de placer y rogaba a su rubio por más mientras él complacientemente hacía estragos dentro de ella, y el hecho de que una vez fantaseó con Naruto en versión jutsu sexy y se tocó sólo fue por simple curiosidad, ¿verdad?

-¿Estás bien, Hina-chan?- preguntó el rubio sacándola de sus pensamientos- te vez algo… rara- dijo con total naturalidad, como siempre, no se dio cuenta de lo que Shion había querido decir entre líneas.

-¿Rara?- el ojiazul asintió- b-bu-bueno, creo que tú también estarías como yo, s-si de repente alguien de tu mismo género te dijera que quiere… experimentar- respondió un tanto a la defensiva.

El rubio pareció considerar lo que su novia había dicho y de inmediato su cara paso del típico color bronceado a un pálido azuloso. Últimamente unas antiguas miembros de su club de fans había creado uno nuevo, donde lo ponían de pareja con cierto Uchiha, y su mente le había jugado la mala pasada de ponerlos juntos, en una cama, besándose… y desnudos.

-Gracias por la imagen mental- masculló mientras se sostenía el estómago y se tapaba la boca mientras eructaba con asco- creo que voy a vomitar- dijo a la vez que se sostenía de una pared.

-No lo hagas en mi oficina- fue lo único que dijo el peliplata, aunque al parecer él había tenido una imagen mental propia ya que se veía igual de afectado que el ojiazul.

-¿Y a usted qué le pasa?- chilló Hinata reprendiendo al ojinegro- ¿por qué no dijo nada?- como si fuera una respuesta en automático, el peliplata solo de alzó de hombros.

-No es mi problema, ni tampoco de la aldea- la ojiperla quiso replicar algo más pero mejor no dijo nada, le gustara o no, el Kakashi tenía razón.

-Trata de tranquilizarte Hina-chan, ¿por qué estás tan alterada?- preguntó el ojiazul ya un poco más recuperado, la Hyûga lo fulminó con la mirada- ok, tienes bastante derecho a estarlo- dijo mientras le escurría una gota de sudor- lo que quiero decir es que me sorprende que estés así.

-Lo siento- la ojiperla respiró profundamente para tranquilizarse- ya estoy bien- por poco y comenzaba a reclamarle a Naruto de una promesa que este ni se acordaba- ¿y bien?, ¿qué vamos a hacer?- esta vez fue el turno del rubio de suspirar.

-No tengo ni idea- Naruto volvió a resoplar mientras se pasaba la mano por la nuca- perdón por no decirte esto, deberás que soy idiota- masculló mientras restregaba su cabello.

-Está bien Naruto-kun- la ojiperla lo detuvo gentilmente- solo tenemos que pensar en una manera para salir de esto- el rubio le sonrió, deberás era un estúpido afortunado.

-Gracias por ser tan comprensiva- luego se rascó la patilla, avergonzado, como si hubiese recordado algo de repente- seguramente yo ya me hubiera ido a los golpes con el tipo- Hinata rió ante la imagen mental de un Naruto partiéndole la cara a quien sería muy seguramente otro Hyûga.

-No lo soy tanto- colocó sus manos en su cadera- aún estoy molesta, Naruto Uzumaki, cosas como estas no es algo que simplemente omites y ya- el ojiazul quiso abrir la boca para defenderse- y no, no cuenta que se te haya olvidado, tendrás que hacer mucho para que pase esto por alto.

El Uzumaki (Namikaze) levantó las manos en señal de rendición, no era para menos, y además, ya se le ocurrían ciertas cosas para contentarla, cosas que involucraban fresas, crema batida, chocolate y ciertos artículos comestibles de cierta tienda.

Nota del autor: Mini-reto, adivinen qué hará Naruto con eso.

-¿No puedo aunque sea decir algo en mi defensa?- la Hyûga entrecerró los ojos en señal de advertencia- está bien, no diré nada- sin embargo a atolondrada e hiperactiva mente del rubio no podía quedarse así- aunque es una lástima, y yo que pensaba poder tener la fantasía que todo hombre tiene, ya sabes, un trio- dijo alzándose de hombros con los ojos cerrados en señal de rendición, esperado que la ojiperla se volviera a alterar, pero cuando fijo la mirada en ella-… ¿Hinata?

La ojiperla simplemente se había quedado ahí de pie, mirándolo, con su imaginación haciendo de las suyas por enésima vez, está vez presentando una imagen de ella siendo acariciada tanto por Shion como por Naruto, solo que en lugar de Naruto era "Naruko", todas desnudas y con ellas haciendo delicias en su cuerpo, mientras sus risas sugestivas hacían eco con los gemidos de la pelinegra azulado.

Nota del autor: las rosas floreciendo y los pétalos volando son opcionales… yuri intensifies.

-¡Hinata-chan!- la ojiperla despertó de su ensimismamiento luego de escuchar aquella voz chillona- que bien, me habías preocupado- dijo suspirando- casi creí que te había desmayado de pie, aunque pensándolo bien eso sería gracioso.

-¿Qué pasó?- preguntó mientras se detenía la cabeza, aún estaba mareada, de echo le había sorprendido no haberse desmayado por…- no pienses en eso, Hinata- se recriminó mentalmente, no quería volver por ahí, eran terrenos definitivamente peligrosos, su mente jugó con ella, y ella como manso corderito se había dejado llevar… otra vez- dejémoslo así mejor, ¿qué vamos a hacer entonces, Naru…to…kun?- su piel había adquirido de repente el color del papel.

-¿Naruto-kun?- la persona frente a ella parpadeó varia veces- que cosas dices Hina-chan, así es como bautizaste a mi jutsu sexy- rió con jocosidad la simpática y extrovertida rubia de coletas y ojos azules.

Oh sí, su cabeza se había descompuesto finalmente, luego de tanta sobre-estimulación ¿qué más podía ser?, un segundo antes estaba felizmente hablando con el amor de su vida de como la consentiría los siguientes tres meses para perdonarle el "pequeño" desliz de la promesa, y ahora resultaba que el amor de su vida carecía de cierta parte de su anatomía que hacía que viera estrellas… varias veces… en la misma noche.

-¿Eh?- sinceramente por más que quisiera no podría dar alguna respuesta coherente, su mente aún estaba decidiendo si estaba soñando o si se había vuelto loca.

-¿Deberás estás bien Hina-chan?, te vez rara- la rubia simplemente se alzó de hombros- no importa, lo más seguro es que estés ansiosa por lo de esta noche- la alarma interna de la ojiperla empezó a hacer un escándalo, fuera lo que fuera no era bueno- será genial, tú, yo y Shion…

-¿Eh?- definidamente se había vuelto loca, ahora resultaba que estaba de acuerdo en todo ese disparate del… trio- y-yo… n-no s-sé- "Naruko" simplemente le acaricio el rostro con sus finos dedos, un escalofrío le recorrió por toda la espalda a la ojiperla.

-Tranquila, vas a ver que nos vamos a divertir- le murmuró al oído, Hinata sintió otro escalofrío extraño recorrerle la espina, sinceramente no sabía si le gustaba o no.

-¿Eh? –aparentemente eso era lo único que podía decir, ¿quién podría culparla?, cortesía de alguna parte oscura y siniestra de sí misma, que no conocía, estaba metida de lleno en algún tipo de pesadilla homo-erótica, o simple y llanamente se había vuelto loca, ojala y fuera lo primero.

-¿Podrían por favor dejar de hacer eso?, sé que ya se declararon y todo eso pero es incómodo de ver- dijo una tercera voz, femenina también, la rubia sonrió con picardía y se volvió para con la voz, Hinata que estaba detrás se asomó tímidamente.

-¿Celosa, sensei?- y ahí estaba ella con el mismo semblante de "no me importa carajo" pero con un largo cabello plata, figura más esbelta y un buen par de melones, la versión femenina de Kakashi.

Si antes había sentido ganas de reír como histérica, ahora quería reír como una psicópata, definitivamente algo estaba mal con ella, a su subconsciente no le había bastado con alucinar con "Naruko" sino que también había creado una versión femenina del Hokage, ¿qué seguía?, ¿un hermano menor?, ¿madre en lugar de padre?, ¿qué, en nombre de todo lo que era puro y santo, pasaba con ella?

-A diferencia de ustedes, yo tengo otro tipo de gustos, así que paso- dijo la peliplata con su típica voz monocorde, la rubia le hizo mala cara y luego se alzó de hombros, como diciendo, tú te lo pierdes.

-¡Ya sé!- la ojiperla saltó en su sitio por el exabrupto de la ojiazul- tengo una idea de cómo relajarte- la pelinegra azulado sinceramente tuvo miedo de preguntar- ¿qué tal si vamos empezando desde ahora?- susurró insinuantemente, algo malo iba a pasar.

-¡A mí no me gustan ese tipo de cosas!- gritó para luego sentir que había chocado de frente contra, según su parecer, un bloque de cemento.

Al hacerse hacia atrás se dio cuenta de que estaba recostada sobre un sillón, luego vio de reojo a alguien que estaba de espaldas y en cuclillas, deteniéndose la frente.

-¿N-Naruto-kun?- preguntó trémulamente, aún medio esperando que fuese el alter ego femenino del ojiazul. Para suerte y alegría de ella, el semblante del rubio se dejó ver, a pesar de las lagrimillas en sus ojos azules y la expresión de niño pequeño, jamás en su vida se había visto tan varonil.

-Eso debió doler- la voz monótona, aunque divertida, de Kakashi dejó escuchar, el rubio le dirigió una mirada airada para demostrar su inconformidad.

-Gracias por decir lo obvio, sensei- masculló mientras se ponía de pie bruscamente y sintiéndose levemente mareado por ello- Tengo que recordar que das buenos cabezazos, Hina-chan- y para ratificarlo se detuvo la testa mientras daba la impresión de estar ligeramente desorientado.

-¿Por qué solo me pasa esto a mí?- gimoteó mentalmente la ojiperla, sintiendo como le subían los colores en el rostro, ¿por qué siempre tenía que vivir momento incómodo tras momento incómodo?- ¿e-estás bien, Naruto-kun?

-Nada que no pueda soportar- prorrumpió con una gran sonrisa, Hinata no le creyó del todo, de seguro por lo menos le había causado una contusión.

-Te desmayaste- habló de pronto el peliplata antes de que se diera el silencio que amenazaba por darse- Naruto insistió en llevarte al hospital pero mejor te dejamos descansar- Hinata agradeció el gesto mentalmente, hubiese muerto de pena si hubiese tenido que explicar por qué se había desmayado, aunque también hizo nota mental de que el ninja copia era mucho más perspicaz de lo que dejaba ver.

-Pero es que le salía sangre por la nariz- chilló el rubio riñéndole al "Hokage", la pelinegra azulado pudo sentir que el calor de su cara aumentó varios grados, ¡qué vergüenza!- ¡casi lo olvidó!, ¿estás bien Hina-chan?- la expresión de preocupación del rubio le hizo sentir un poco culpable al sentirse responsable de todo el malentendido.

-E-Estoy bien, no pasa nada- sonrió para tratar de tranquilizar, al parecer funciono porque el atolondrado rubio se mostró aliviado- lamentó haberte preocupado- el simplemente le mostró su gran sonrisa junto con un risueño "está bien", aunque luego su expresión se volvió pensativa- ¿sucede algo?

-Es que pareciera que estabas teniendo una pesadilla, ¿de veras estás bien?- Hinata sintió como otra vez el calor subía mientras se escuchaba el suspiro exasperado de Kakashi.

-N-No t-te preocupes- medio gritó ella atropelladamente en medio de su nerviosa actitud, el ceño levemente fruncido de él delató que no le estaba creyendo- de verdad, no fue nada, no tienes que preocuparte- insistió la ojiperla implorando que su imaginación no le jugara otra mala pasada.

-Si tú lo dices- dijo el ojiazul por fin restándole importancia, haciendo que la Hyûga suspirara aliviada- por cierto, siento mucho lo que dije, eso del trio… ¿Hinata, estás bien?- lo único que la pelinegra azulado escuchó después de eso fue el sonido seco de la palma del peliplata chocando con su frente.

Hinata simplemente lo miraba con la cara completamente roja y con la nariz sangrándole, lo siguiente que Naruto supo fue que la ojiperla soltó un estridente chillido y después desapareció en una bola de humo. El ojiazul parpadeó confundido un par de veces antes de caer en cuenta de que la pelinegra azulada había desaparecido.

-¿Fue algo que dije?- preguntó el rubio mirando a su sensei, aún con la expresión confundida, este simplemente se limitó a darse otra palmada en la frente.

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-Eres un problemático- le espetó cansinamente Shikamaru al Uzumaki (Namikaze) que se daba alguno que otro golpecito en la mesa con la frente- no sé ni por donde comenzar, lo que sí, es que estás jodido.

Después de lo que había pasado en la oficina del ""Hokage", Naruto se había quedado con la sensación de que algo estaba mal, no sólo con la situación con Shion, sino también con Hinata, no sabía por qué, pero tenía el fuerte presentimiento de que estaba relacionado con su comentario, pensó en ir primero con Ino, al fin y al cabo era la experta en la materia, pero conociéndola simplemente le diría un "¿qué tiene de malo?", pensó en Sasuke, pero este tenía cosas más importantes que atender, además lo más seguro sólo se limitaría a decirle dobe hasta hartarse y no explicarle nada, así que la mejor opción era el hablar con el ninja vago, que curiosamente aceptó de buenas a primeras mascullando algo de preferible estar en cualquier parte que cerca de su madre.

-No seas tan duro con él, ambos sabemos que no es el hombre más brillante, de hecho me sorprende que Hinata tuviera ese tipo de fantasías, ya decía yo que era demasiado callada- dijo está vez Temari, que se había unido a lo que originalmente iba a ser una plática entre hombres.

Habían llegado al mismo lugar donde había hablado con Sai, y que causalmente era donde se veía con Ino para que le diera las píldoras anticonceptivas, Himari, la mesera, los observaba cohibida en la distancia, luciendo ahora un curioso tinte de cabello azul cobalto.

Aunque seguramente la pareja más intuitiva de Konoha ya había figurado que él y la ojiperla eran más que amigos, y hasta muy posiblemente que eran sexualmente activos, muy sexualmente activos cuando tenían la oportunidad cabe decir, decidió "confesarles" de todos modos el tipo de relación que tenía con la pelinegra azulado, todo con el fin de aclarar las cosas desde el principio.

-Si vas a insultar a las personas primero no lo hagas en frente de alguien que se lo tome personal- le gruñó el rubio a la joven ojos aguamarina- y no estoy hablando de que me digas idiota entre líneas- Temari no dijo nada, pero hizo nota mental de que el ojiazul no era tan denso… a veces- todavía no puedo creérmelo, solo fue un simple comentario, no creí que causaría todo esto- y de nuevo azotó la frente contra la mesa- soy un zopenco.

-Tranquilo, Naruto, todas las mujeres hemos pasado por eso, supongo que Hinata, siendo como es, simplemente lo había reprimido muy en el fondo- le explicó con más calma, el ojiazul se incorporó y suspiró cansadamente, ¿por qué siempre que tenía un problema de cualquier tipo tenía que ser tan enredado?

-Temari tiene razón, las mujeres son complicadamente problemáticas- fue lo único que dijo el Nara. Al ojiazul le hubiese sido más fácil creer esa afirmación si el pelinegro no tuviera a tremenda mujer sentada sensualmente sobre su regazo y jugueteando con su coleta de piña.

-Decir eso no va a ayudarme en nada- gruñó de nuevo el rubio, estaba mal que usara a la pareja para librar su frustración, pero no podía evitarlo, todo esto se había salido muy rápido de control- de verdad que estoy jodido- suspiró mientras por enésima vez su frente besaba la mesa.

-Por el momento será mejor que dejes las cosas como están, Hinata lo más seguro y este demasiado alterada, dale un poco de espacio para que se calme- sugirió Shikamaru con calma, sin embargo el rubio no dijo nada- ¿me estás escuchando, Naruto?- de nuevo nada, Temari estiró la mano para moverlo un poco haciendo que este resbalara en calidad de bulto directo al piso.

-Es un problemático- dijo la pareja al unísono al ver a Naruto inconsciente en el piso luego de darse tantos topes contra la mesa.

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Ya era de noche, Naruto estaba recostado sobre su cama, en su departamento, luego que haber sido reanimado por Shikamaru y Temari, a base de bofetadas por parte de la última, y ser reñido por ellos por haberse desmayado de una manera tan infantil, prefirió ir a su hogar y meditar un poco qué iba a hacer. Siendo sincero, meditar no sonaba a algo que haría, más bien lo que necesitaba era retirarse un poco de todo y de todos, darse un tiempo para no pensar en nada.

Lo único que le acompañaba era una botella de sake a medio beber, otro mini-trauma que le había quedado después de haber sido medio violado en su propia casa es que ya no bebía ahí, por ser una copita "platicadora" lo que causo todo aquello desde un principio. Sin embargo, la situación ahora lo requería, con Shion pidiéndole una heredera sin la intención de dar su brazo a torcer, y con Hinata replanteando su sexualidad desde lo más básico, la tentación era bastante difícil de ignorar, embotarse en licor y olvidarse temporalmente del inminente desastre en que se convertiría su vida no parecía tan mala idea si le preguntaban, eso y estar medio desnudo mientras la brisa fresca de la noche le calmaba las ideas definitivamente había sido una combinación ganadora.

¿Qué podría salir mal mientras estaba ebrio?, Tsunade había desistido de asaltarlo en la noche después del incidente en su oficina, Sakura había desaparecido del mapa misteriosamente, y, según los rumores, alguien se encargaba de consolar a Shizune y Ayame, además sus fans estaban demasiado ocupadas escribiendo algo que ellas definían como "fan fiction" o "fics" para abreviar, que se buscaran una vida si le preguntaban.

Una presencia en su departamento lo sacó de inmediato de su estupor alcohólico, ¿por qué, de todos los días, alguien tenía que meterse en su departamento precisamente hoy?, no era novedad que alguna que otra fanática se metiera en su casa, alguna loca que buscaba algún suvenir, la mayor parte de las veces era cuando estaba fuera de la aldea, el recuerdo de que tuvo que andar a comando dos días, después de la misión con Naomi Erizawa, seguía presente, eso sí, no recordaba que sus acosadoras fueran ta audaces como para entrar cuando estaba él, definitivamente las mujeres cada vez estaban más zafadas de la cabeza.

Nota del autor: los pensamientos de Naruto no son un reflejo de las ideas del autor, Chamoos no se hace responsable si a alguien le queda el saco.

Las pisadas ligeras delataban que su huésped non grato era en efecto una mujer, sólo esperaba que tuviera la suficiente sanidad mental como para sentir vergüenza, en serio no estaba de humor para tratar con ese tipo de cosas.

-¿¡Quien está ahí!?- vociferó mientras entraba de golpe en la cocina, hizo chequeo rápido de la habitación hasta encontrar a la intrusa, debido a lo oscuro de la habitación lo único que vio fue una silueta femenina con una cabellera larga, tan larga como la de…- ¿Hinata?

La sombra no dijo nada simplemente se quedó observándolo, el rubio alcanzó el a apagador de la cocina y cuando se encendió, vio a alguien que no tenía idea de quien era, lo más seguro es que era una fan.

-¡Largo!- le gruñó, estaba conteniendo las ganas de sacarla a patadas de su casa, definitivamente alguna deidad estaba ensañada con él.

La intrusa en cuestión solo se le quedo viendo para después fijarse desvergonzadamente en su entrepierna. Naruto no dijo nada, sólo elevó una plegaría al cielo y en su mente se desataron una seguidilla de vulgaridades tan espantosas que su huésped no deseada seguramente hubiera sentido placer sexual al escucharlas. La respiración pesada y honda de ella lo sacó de su desfile mental de palabrotas, perfecto, la acosadora era una pervertida, ¡sólo estaba siendo melodramático con un carajo!, ¿qué seguía?, ¿Hinata y Shion entrando por su puerta en lencería erótica y besándose escandalosamente?

-No voy a volver a repetirlo, ¡LARGO!- sentenció señalando la puerta, ella no se movía, solo seguía observándolo y respirando como psicótica, la situación era tan rara que si no le estuviera pasando a él, estaría riendo de lo lindo, muy seguramente en el piso.

Lo siguiente que pasó fue que Naruto abrió la puerta, la tomó de la parte de atrás de la blusa y el pantalón que usaba la intrusa, la cargó mientras ella respiraba más pesadamente y la lanzó de cabeza fuera de su departamento como si fuera un costal de papas, azotando por último la puerta para terminar su faena. Deberás que hoy no era su día, a paso cansado se dirigió al cuarto de baño, abrió el grifo del lavamanos y se hecho algo de agua en la cara, dejando que las gotas resbalaran por su cabello y rostro, deslizándose después por su pecho y espalda. Estaba exhausto, por lo que casi a rastras se dirigió a su cama y se desplomó en ella, quedando dormido casi al instante.

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-Naru-kun… Naru-kun, despierta- el mencionado gimió en protesta- levántate de una vez- el rubio mascullando algo ininteligible, revolviéndose en el lecho, aún estaba oscuro por lo que supuso era de noche.

-¿Qué pasa?- murmuró todavía desorientado, buscando con los ojos semi-cerrados quien lo había privado de su profundo sueño, sólo esperaba que no fuera la loca acosadora- ¿Hinata? -preguntó más por inercia que por saber si era ella o no.

-¿Qué comes que adivinas?- eso terminó de desperezar al ojiazul, luego de lo que había pasado, no esperaba ver a la ojiperla hasta la semana entrante o algo así. Se incorporó sobre su cama para buscarla, encontrando su rostro justo en frente de él.

-¿Qué haces aquí?- medio gritó sorprendido, dio un ligero salto hacia atrás mientras ella reía contenidamente- no es gracioso, casi me das un infarto.

-Lo siento- dijo ella entre risas, sin embargo estas fueron muriendo rápidamente y fueron reemplazadas por una actitud tímida- b-bueno, l-la verdad e-es que q-quería dormir c-contigo- tartamudeó mientras chochaba las puntas de los dedos índice.

A Naruto se le hizo de lo más adorable ver aquella ya clásica rutina por parte de la ojiperla, sin embargo, el rostro de Hinata adquirió rápidamente una tonalidad rojiza y retrocedió un par de pasos hacia atrás.

-N-N-N-N-N-No me refería a ese tipo de dormir- dijo mientras movía los brazos por todas partes- y-y-yo decía dormir, dormir- musitó mientras volvía a su rutina de chochar sus dedos.

Naruto se limitó a levantar una ceja mientras una enorme sonrisa traviesa e dibujaba en sus labios, si Hinata no hubiera dicho eso, hubiese aceptado sin pensar en nada perverso.

-¿Exactamente qué quieres decir con "dormir, dormir"?- preguntó fingiendo inocencia, sin embargo su grande y devastadora sonrisa zorruna indicaba todo menos inocencia.

-¡No cambies mis palabras!- gimoteó la ojiperla mientras hacía un pequeño berrinche y la cara se le pintaba de rojo hasta las orejas. Naruto rió con fuerza mientras, ella lo miraba con un puchero.

-Lo siento- dijo él una vez que pudo reponerse lo suficiente- pero es irresistible no quererte molestar cuando te pones así- suspiró para ponerse más serio- ¿estás bien con esto?, por cómo te pusiste con el sensei, esperaba que no quisieras verme al menos un par de días.

-No podía dormir- musitó ella mientras evitaba verlo directamente e ignorado lo último que él dijo, se sentía un poco avergonzada de decirlo, parecía más una niña pequeña que otra cosa.

Había sido sincera al decir que no podía dormir, no obstante, el trasfondo era mucho más personal. Luego de haber huido de la torre del "Hokage" había pasado la mitad del día enclaustrada en su habitación, tratando inútilmente de poner orden a sus ideas, al final, llena de frustración por no poder tranquilizarse con algún argumento lo suficientemente racional, maldijo al clan Hyûga por su ridícula represión sexual.

Cuando era adolescente, y las hormonas comenzaban a descontrolarse, muy en el fondo, sabía que esa regla tan restrictiva haría merma en ella después, no era para nada normal reaccionar con tanto horror por algo tan natural, ¡con razón todo su clan estaba amargado!, es decir, hacer el amor era algo maravilloso, casi mágico si le preguntaban. La unión tan íntima de dos seres, la sensación de estar unidos, palpar casi con la mano el cielo junto con sus gemidos y la mirada pérdida, mientras rogaba, en medio de su estupor orgásmico, que le dieran más duro… sonaba redundante pero definitivamente algo estaba mal con su clan.

Nota del autor: sin comentarios.

Después intentó un poco de entrenamiento, con la esperanza de que al concentrarse en otras cosas y un poco de desgaste físico le sacaran de la mente tanta idea grotesca que su subconsciente le mostraba. Había resultado bastante bien, y cuando cayó la noche, había decidido ir al estanque donde había tenido su primera vez con su rubio, hacía tiempo que no iba a ese lugar, tal vez, a como estaban las cosas entre ellos, sería una buena idea ir de día de campo a ese lugar, solamente ellos dos para relajarse y tomarse las cosas con calma… mucha, mucha calma.

Sintiéndose cansada, pero más tranquila, decidió volver al complejo Hyûga, sin embargo, ni bien llegó sintió una especie de nostalgia, su habitación se sentía solitaria y fría, nada comparado con las mañanas que compartía con su rubio de ojos azules. Aún seguía un poco molesta con Naruto por todo ese asunto de la promesa con Shion, no era un tema sencillo de resolver, ¿dónde estaba ella cuando hizo una promesa de ese tipo? Resignada, decidió acostarse y dormir un poco, ya después hablaría largo y tendido con Naruto.

El problema empezó justo después de eso, ni bien empezaba a dormitar, los sueños raros y pesadillas comenzaban, los cuales siempre terminaban con ella levantados toda agitada y azorada. El último fue la gota que derramó el vaso, en este, Naruto, con una frialdad que no era propia de él, la dejaba como si fuese un trapo viejo, para después irse con Shion y frente a ella acariciarla de la misma manera que lo hacía con ella, cuando por fin pudo despertar, se dio cuenta de que estaba llorando y estaba sufriendo un ataque de ansiedad. Nunca le había pasado algo como eso, pero la simple idea de perder a su adorado rubio de ojos azules era algo que no podía soportar, por lo que, más por inercia que por convicción propia, tomó algunas cosas y se dirigió al departamento del Uzumaki (Namikaze).

-Para serte sincero, yo tampoco- la voz del ojiazul la sacó de sus pensamientos, lo miró y este parecía dubitativo- ¿ya no estás molesta conmigo?, en este momento no creo que sea precisamente tu persona favorita- dijo removiéndose incómodo.

Hinata le sonrió enternecida, ¿cómo enojarse con él cuando se veía como un cachorrito abandonado?

-La verdad no- dijo con sinceridad, aun con su sonrisa adornando sus labios- pero ya hablaremos de eso después, ¿puedo usar tu tocador?, tengo que cambiarme.

-Claro- respondió él sorprendido y casi a trompicones- siéntete como en tu casa- agregó señalándole la puerta que daba al baño. Hinata le dedicó una última sonrisa y cerró la puerta tras ella.

En cuanto la perdió de vista, el ojiazul se tumbó en la cama, cosa buena, Hinata ya no parecía tan alterada, cosa "mala", Hinata dormiría con él en un colchón individual. Sería terriblemente difícil tratar de pegar el ojo con ella alborotando todos sus sentidos, el rubro del autocontrol era escaso en él, en el mejor de los casos, por otro lado, era la personificación de lo impulsivo, sería una larga noche definitivamente.

-Ya estoy lista- la voz de la pelinegra azulado sacó al rubio de sus potencialmente turbios pensamientos y los trajo a la realidad.

Vestida con un camisón de satén y seda de un color azul pálido, Hinata había diezmado el raquítico autocontrol que el ojiazul había logrado reunir, sinceramente esperaba una insulsa piyama de franela de dos piezas y con un estampado medio infantil, que le quedara holgada y cubriera su cuerpo, ¡no algo como esto con un carajo! Usualmente, por no decir siempre, ambos dormían desnudos y satisfechos, no al revés, vestidos y frustrados, definitivamente practicar el celibato, aunque fuera por una noche, sería una nueva experiencia para ambos.

-P-Por favor n-no me mires así- musitó ella tímidamente, Naruto apartó rápidamente la mirada, sintiéndose extrañamente avergonzado por verse descubierto.

-Lo siento- dijo el ojiazul, sintiéndose raro por haberse disculpado, la había visto ya sin ropa y sin embargo no sabía qué hacer, ¿por qué demonios se sentía tan penoso?- va a ser un poco incómodo pero voy a darte todo el espacio que pueda.

El rubio de acomodó de lado, dándole la espalda a la ojiperla. Hinata se quedó de pie, mirándolo, le daba la sensación de que Naruto no estaba interesado en ella, lo que era risible, ella había sido la que dijo que sólo iban a dormir.

-¿No vas a acostarte?- la voz del Uzumaki (Namikaze) la sacó de su tontas cavilaciones- no estés tensa, pienso mantener mis manos quietas, aunque será un poco difícil- agregó riéndose entre dientes.

-Ya voy- respondió Hinata trémulamente, definitivamente tenían que resolver el asunto con Shion, y rápido, antes de que su imaginación terminara convenciéndola de cosas que no era.

Naruto casi aguantó la respiración al sentir el colchón hundirse tras él, no recordaba ni una sola vez que se hubiese sentido incómodo con la ojiperla. Era ridículo, se sentía como un adolescente primerizo, lo peor de todo era que podía sentir el más mínimo movimiento que ella hiciera debido a lo reducido del espacio, ¡esto tenía que ser alguna tortura en un círculo del infierno!, y para colmo de males su entrepierna amenazaba con despertar, tal vez una ducha fría y después dormir en el suelo sería una buena idea.

-¿Naru-kun?- el susurró ligero de la pelinegra azulado interrumpió su ensimismamiento- ¿estás despierto?

-Sí- respondió él- ¿necesitas algo?- preguntó, la ojiperla no respondió- ¿Hina-chan?

-C-Creo que estaríamos más cómodos si te das vuelta y me abrazas- medio balbuceó sintiendo como el calor se hacía presente en su rostro. Se sentía tan torpe en ese momento, hacía ya mucho que había superado la etapa de timidez.

El rubio no respondió, temiendo que si hablaba delataría su grado de excitación, se dio vuelta y colocó un brazo a la altura de la cintura de ella y el otro debajo de su almohada, para después acurrucarla contra él. Hinata tuvo que morderse el labio para no gemir, estaban tan juntos que podía sentir el prominente miembro de él justo entre sus nalgas, definitivamente había sido una mala idea ir a su departamento, hasta ahora, nunca había pasado una noche donde estuvieran juntos y no hicieran… eso.

De nuevo tuvo que apretar los labios, el ojiazul había comenzado a acariciarla a la altura del abdomen, en movimientos circulares, lentos y perezosos. Sus dedos rodeaban el ombligo de ella distraídamente, estimulando la piel debajo del camisón, sugestivamente cerca de la zona más íntima de la pelinegra azulada, de vez en cuando su índice dibujaba el contorno del mismo, enviándole pulsaciones electicas por todo el cuerpo.

Realmente deseaba que se detuviera, sin embargo la respiración y el cuerpo de él estaban tan tranquilos que se dio cuenta de que estaba completamente relajado. No había nada sexual en lo que Naruto hacía, sólo ella era la que le daba esos aires, pero, ¿quién podría culparla?, a pesar de que en apariencia eran caricias torpes, las hacía de una manera tan suave, tan delicada, tan dulce, que simplemente no podía evitar sentir como si se derritiera

Lo único que podría hacer era esperar a que se detuviera él mismo, temía que si hablaba su voz podría traicionarla al salir demasiado temblorosa, o peor aún, que se escapara un gemido, el ojiazul podía ser bastante perceptivo en ese aspecto y un mínimo cambio de actitud en ella lo pondría atento a cualquier otra señal que indicara que se estaba poniendo de humor.

-¿Estas despierta?- preguntó el rubio después de un rato, su voz sonaba ligeramente enronquecida y sus dedos ahora se movían rítmicamente de arriba abajo, evitando deliberadamente el ombligo de la ojiperla.

Hinata no dijo nada, más bien, no se atrevía decirlo, a estas alturas su vientre hormigueaba y contraía cada vez que Naruto hacía una pasada, y lo peor de todo era que él no era consciente de los estragos que causaba en su cuerpo.

-S-Sí- alcanzó a murmurar después de armarse de un poco de valor, con un poco de suerte no se daría cuenta, y si no, ¿qué es lo peor que podría pasar?, no es como si su rubio fuera a violarla o algo por el estilo.

-He estado pensando… que tal vez no sería una mala idea tener un hijo o hija- el ojiazul pudo sentir como todo el cuerpo de ella se tensaba y maldijo su falta de tacto- no me refiero cumplir mi promesa con Shion- se explicó tratando de sonar tranquilo- me refiero a nosotros.

-¿¡Cómo!?- la reacción de la ojiperla no se hizo esperar. Olvidando la creciente excitación, se incorporó en la cama y se giró para verlo, Naruto hizo lo propio y se acostó de frente para verla- no puedes estar hablando en serio- exclamó medio gritando.

Estaba en negación, simple y sencillamente no podía creer lo que él estaba sugiriendo.

-Jamás he hablado tan en serio en toda mi vida- dijo el rubio mirándola directamente a los ojos- ¿no te gusta la idea?- preguntó con un tono ligeramente decepcionado.

-Por supuesto que me gusta la idea- respondió atropelladamente la ojiperla, sus mejillas adquirieron una tonalidad rosada cuando se dio cuenta del peso de lo que dijo- sólo que, no me siento lista, y no quisiera apresurar un tema tan importante solo porque tenemos este problema- el ojiazul suspiró al darse cuenta de que ella estaba en lo correcto.

-Tienes razón- volvió a suspirar- fui muy impulsivo, simplemente recordé lo que había dicho cuando estábamos con Kakashi-sensei, ya sabes, lo de tener una familia con la mujer que amo y… bueno, pensé, ya tengo a la mujer que amo, ¿por qué esperar a tener una familia?- admitió mientras se rascaba la mejilla, apenado.

-Oh, Naruto, yo… no sé qué decir- la ojiperla sentía su corazón latir en un puño, estaba experimentando demasiadas cosas para un solo día.

El rubio no esperó a que ella continuara y se incorporó para besarla, Hinata gimió de sorpresa y de placer al sentir como rápidamente enroscaba su lengua con la de ella, el deseo que había sentido cuando él la estaba acariciando resurgió con más fuerza, haciéndole preguntarse cómo es que pudo haber dudado incluso de su propia orientación sexual cuando tenía a su entera y personal disposición semejante ejemplar del género masculino.

La ojiperla de repente sintió la cama en su espalda y a Naruto encima de ella, el espacio era un poco más reducido a lo que estaba acostumbrada, pero no importaba, lo único importante en ese momento era corresponderle al hombre que la besaba tan ansiosa y apasionadamente. El ojiazul se separó y de un tirón descubrió los senos de ella, que ya estaban turgentes y listos para ser dulcemente torturados, Hinata, en un extraño y súbito arrebato de timidez se cubrió el busto al mismo tiempo que desviaba la mirada.

-¿Qué sucede?- el rubio estaba bastante contrariado, la pelinegra azulada solo había actuado así en su primera vez, y más que nada porque la tomó por sorpresa, pero nunca la había visto tan sumisa.

-S-Se supone q-que sólo íbamos a d-dormir, no a hacer esto- le recriminó la ojiperla, sin embargo, y a pesar de sus protestas, los ojos de ella la delataban.

Naruto nunca había sentido tanto deseo por Hinata como lo sentía ahora, algo en la actitud de ella había despertado en él una sensación poderosa y primitiva, algo que hacía que se instinto y ego de macho se irguiera, urgiéndole a poseerla. Nunca había considerado a Hinata como alguien dócil, calmada, sí, sosegada, por supuesto, pero no sumisa, tampoco había tenido la particular fantasía imponerse a una mujer, sin embargo, la urgencia persistía y se hacía más fuerte, tal vez era algo relacionado con lo que había dicho.

Haciendo caso de sus impulsos volvió a abalanzarse, atacando el desprotegió cuello de la ojiperla. La pelinegra azulado gimió con fuerza al sentir como él la besaba y mordisqueaba, su cuerpo estaba especialmente sensible, podía sentir incluso como propia intimidad se preparaba para recibirlo, como su vientre le hormigueaba en anticipación de lo siguiente que iba a pasar, y muy en el fondo de su subconsciente, la necesidad de que él simplemente la tomara sin miramientos y sin pedirle permiso, la marcara como suya, que le comprobara de una vez y para siempre que sólo y sólo él podía hacerle sentir lo que estaba experimentando en ese momento.

El ojiazul se separó para mirarla, ella también hizo lo propio, parecía sentir lo mismo que él, sus ojos mostraban el tan familiar y a la vez tan fascinante brillo que siempre se dejaba ver cuando hacían el amor. Sin embargo, había algo diferente, podía ver el margen de sus pupilas, como si su doujutsu estuviese activado, tal vez fruto de la misma necesidad primaria que la pelinegra azulado también experimentaba. Hinata, tomó una de las manos de Naruto, y de manera inesperada lo guio hacía el centro de cuerpo, el ojiazul no dudo en mostrar su sorpresa en sus oscurecidos ojos, que fue rápidamente sustituida por un brillo malicioso en los mismos al notar como lo increíblemente deseosa que estaba ella.

La ojiperla volvió a gemir al tiempo que arqueaba sus caderas y cerraba los ojos, acoplándose rápidamente a las caricias que sentía por encima de la delicada tela de satén que cubría su lugar más privado. Podía sentir la pesada mirada de él sobre ella, más precisamente en su rostro, era como sí quisiera detallar cada expresión, cada rictus que se formaba con cada caricia, que lo único que provocaba en ella era excitarla más todavía.

-Mírame- le dijo él con voz ronca, demandante.

La ojiperla, aun sin entender su estado de ánimo, se sintió más apenada, por lo que cubrió su rostro con el antebrazo y ladeó con la cabeza. El ojiazul no se lo permitió y tomó su brazo de la muñeca, moviéndolo encima de su cabeza.

-Mírame- volvió a exigir, sin más opción, Hinata lo obedeció y sus mirada volvieron a enfrascarse en ese extraño trance que solamente ellos podían entender.

El rubio estaba encantado con la sinfonía de expresiones que ella mostraba con cada roce que él hacía en su cuerpo, la cara de la ojiperla era un auténtico poema, jadeaba ahogadamente, se mordía los labios o soltaba pequeños gemidos como si intentara no mostrar los estragos que le causaba cada oleada de placer que llegaba a su cuerpo.

Sinceramente no podía entenderse a ella misma, nunca había adoptado un papel tan pasivo, le disgustaba de hecho ese tipo de rol, darle placer a él, tomar la iniciativa cuando él no lo esperaba, hacer un poco más de juego previo, mostrarle y decirle cuanto placer le daba, era algo que siempre le gustaba hacer, no obstante, ese algo desconocido muy en el fondo de ella, que estaba también en él y que cargaba completamente el ambiente de un aire viciado, hacía que actuara de esa.

Hinata adquirió de repente una expresión que él conocía perfectamente, estaba a punto de llegar al tan ansiado orgasmo, pero el rubio tenía otros planes y de un rápido movimiento la colocó boca abajo levantando solamente sus caderas. La pelinegra azulada quiso protestar ante el súbito cambio de lugar, pero en lugar de eso gritó de placer al sentir como de un rápido, certero y devastador movimiento la invadía con toda la longitud de su hombría. Ni siquiera le quitó las bragas, simplemente las hizo a un lado, incluso sus propios boxers quedaron a media nalga, y sin darle ningún tipo de tregua hacía estragos en su interior en movimientos rápidos, golpeando directa y constantemente su punto g.

Naruto emitió un roncó sonido de satisfacción al sentir como se tensaba, envolviéndolo ansiosamente, como animándolo a ser un poco más dominante y así haciéndolo, todo pensamiento lógico desapareció, quedando únicamente el instinto y el sonido de dos cuerpos chocando como si quisieran fundirse en uno solo.

Volvieron a cambiar de posición, el ojiazul aun la dominaba al estar ella acostada de espaldas con él encima, Hinata no podía hacer nada salvo retorcerse de placer bajo él, mientras se aferraba con fuerza de las sabanas bajo ella y su garganta emitía gritos silentes que eran liberados cuando él de cuando en cuando cambiaba el brutalmente rápido ritmo a estocadas más lentas pero más profundas, casi violentas, y que le hacían sentir como fuese completamente empalada por él y su pelvis se arqueara con la misma intensidad. Su mente estaba completamente lívida, apenas y podía recordar quién era, dónde estaba y cómo se llamaba, todo lo que percibía era a él, dentro y alrededor de ella, avasallándola con todo lo que tenía y cuando por fin llegó al clímax, todo su cuerpo se convulsionó y sintió que por algunos segundos todo se volvía negro.

Naruto lanzó un grito casi inhumano cuando sintió como ella lo aprisionaba al llegar a su orgasmo, forzándolo a llegar al suyo, sintiéndose mareado, hizo algo a lo que no estaba acostumbrado al desplomarse sobre la ojiperla, su cuerpo estaba laqueado en una fina capa de sudor, que hacía que su piel brillara ante la luz de la luna. Aun sintiéndose embotado por la experiencia, se apoyó en los codos para no aplastarla, dándose cuenta de que estaba completa y totalmente exhausto al no poder levantarse, no sabía que hacer a partir de ahí, jadeaba con fuerza, casi bufando como un animal. La verdad se sentía así, como una bestia, trataba de entender porque perdió el control como lo había hecho, sea por la razón que fuese, no quería repetirlo, sí, fue posiblemente la experiencia más intensa que jamás ha vivido, pero ahora que terminó, le quedaba una extraña y desagradable sensación, como si fuera un trago amargo.

-¿Hinata?- la llamó por inercia, se sentía incómodo, nunca había tratado de esa manera a la ojiperla, y a cómo estaban las cosas todo podría empeorar- ¿Hina-chan?- dijo ahora preocupado, lo único que escuchaba de ella era su respiración pesada.

La pelinegra azulada, aún aturdida, intentaba recuperarse de lo que acababa de ocurrir, su cuerpo aun sentía los espasmos remanentes, ¿qué fue lo que sucedió?, pareciera como si un tren le hubiese pasado por encima, lo único de lo que estaba segura es que no iba a volver a repetirlo. No iba a mentir, no había experimentado tanto placer como el que sintió hace unos instantes, pero ahora que todo había terminado, le quedaba una sensación hueca, de hecho, ahora se daba cuenta de que no hicieron el amor, ni siquiera practicaron el sexo, más bien intentaron aparearse, como si fuesen animales.

-¡Hinata!- la llamada del ojiazul la hizo despertar del sopor en el que estaba metida- ¿Estás bien?, no te hice daño, ¿verdad?- su rostro estaba contorsionado en preocupación y culpa, al ver que no decía nada él continuó- de verdad lo siento, no sé qué me pasó, juro que no lo vuelvo a hacer.

-Estoy bien- musitó todavía algo débil, decidió acariciar las masculinas facciones del ojiazul para suavizarlas, él no parecía convencido del todo- en serio estoy bien Naru-kun- él pareció calmarse un poco pero aun así un atisbo de culpa persistía.

-De verdad, de verdad lo siento- insistió en disculparse, sentía como si hubiese abusado de ella- realmente no sé qué me pasó.

-Descuida- la ojiperla le regaló una sonrisa tranquila, nunca había podido contrariar la expresión culpable de su rubio.

Después de eso hubo un silencio incómodo, ninguno de los sabía que más hacer o decir.

-Q-Quiero que me hagas el amor- dijo de repente la pelinegra azulado, Naruto la miró con los ojos bien abiertos en sorpresa, hasta ahora las cosas íntimas entre ellos se daban solas y que de repente ella dijera eso lo había descolocado.

-Pero…- Hinata deslizó su mano a los labios de él para silenciarlo, sabía perfectamente lo que diría, su expresión lo delataba completamente.

P-Por favor, n-no me hagas repetirlo- musitó, simple y sencillamente lo dijo por impulso, pero ahora que caía en cuenta, sentía la necesidad de estar realmente conectada con él, no solo física, sino emocionalmente.

La ojiperla decidió tomar la iniciativa y cerrando los ojos lo tomó del rostro, atrayéndolo hacia ella, para besarlo lenta y pausadamente. Sus dejos rápidamente comenzaron a recorrer el cuerpo masculino pasando por los hombros, el pecho y la espalda, en medio de leves roces que solo aparentaban ser tímidos, pero que sabía que a él le excitaban. Suspiró de placer en medio del beso, sintiendo como su suave cuerpo era rodeado por el fibroso de su ojiazul, aplastándole ligeramente los pechos, que enviaban deliciosas pulsaciones a través de sus ya turgentes y sensibles puntas.

El ojiazul se sacudió ligeramente al sentir como ella acariciaba ahora su miembro lentamente con la yema de sus dedos en movimientos ascendentes y descendentes y le bajaba el bóxer, sentirla de esa manera bajo él, tomarse su tiempo, alargar la agonía de la espera, era un auténtico disfrute, muchísimo más placentero que lo que había sucedido apenas unos instantes. No, ya no pensaría en eso, sólo fue un desliz, un extraño que ninguno de los tenía la intención de que volviera a pasar.

Aun sin romper el beso, la pelinegra azulado sintió como él la toma de las caderas y la levantaba en vilo para quedar sentada con las rodillas y a horcajadas sobre la cintura de él, que tenía las piernas un poco encogidas y recargaba su peso en con un brazo, quedando de tal manera que su miembro, ya palpitando de excitación, estuviera en contacto con el monte venus de ella. Naruto sabía lo mucho que le gustaba a Hinata esa posición, no porque llevara las riendas, sino por lo íntima que era, donde podían besarse, acariciarse y verse tanto como sus corazones desearan.

Se separaron para verse, él la ayudo a desvestirse mientras sus miradas eran de complicidad y de expectativa, mezclada sutilmente con deseo, eran las miradas que sólo podían dirigirse los amantes. Ella comenzó a moverse sobre él, restregando sus sexos con movimientos de cadera al mismo tiempo que su rostro adquiría un rictus de placer, con sus cejas arqueadas hacía arriba, sus ojos entrecerrados y su boca entreabierta. La expresión del ojiazul era un poco más adusta al concentrarse un poco más en no terminar antes de empezar y modulaba el ritmó de ella con la mano que tenía en su cintura.

Hinata se levantó ligeramente para la punta de él quedara justo en su entrada y lentamente comenzó a deslizarse hacia abajo, mientras ambos sentían como él la llenaba y ella lo envolvía respectivamente, moviéndose al poco tiempo en vaivenes cortos pero suaves, apoyándose con las piernas, a su vez que él agachaba la cabeza en busca de sus pechos.

Ella gimió al sentir como Naruto atrapaba uno de sus senos directamente de sus rozados botones, haciéndolo gruñir a él también por el súbito cambio de ritmo que provocó. Tenerla de esa manera era la pura dicha, podía pasar horas así y no hartarse de provocarla con la dulce tortura de sus caricias y embriagarse con la suave con la suave fragancia aquella delicada piel nívea. La ojiperla se detuvo para comenzar a mover la cadera de manera circular con él dentro hasta la base, el rubio arqueó el cuello violentamente hacía atrás, gruñendo con los dientes apretados, ella sonrió ligeramente a sabiendas de lo mucho que a él le enloquecía que hiciera eso, quería provocarlo un solo un poco, así que volvió a moverse como antes.

Sin embargo el daño ya estaba hecho, la pelinegra azulada parpadeó un par de veces al darse cuenta de que de repente estaba acostada de espaldas con él encima lanzándole una mirada recriminatoria. En lugar de cohibirse, le sonrió, alzando su mano para acariciarle la mejilla, Naruto se dejó ser, la ternura de sus caricias siempre lo desarmaba.

Hinata gimió por enésima vez y enredó las piernas sobre la cintura masculina cuando él comenzó a moverse, era un movimiento ligeramente más cadencioso que el que ella llevaba. El ojiazul se agachó para besarla, ella lo recibió gustosa y lo abrazó del cuello, cosa que él aprovechó para levantarla y volver a la posición inicial, sólo que ahora era él el que marcaba el ritmo tomándola desde los glúteos para alzarla y haciendo lo propio con la caderas para encontrarse justo en el medio.

Poco a poco el ritmo aumentaba, el beso ya había sido roto y en su lugar su frentes estaban encontradas así como sus miradas, ambos jadeaban anunciando el principio antes del fin y cuando llegó, Naruto explotó dentro de ella a la vez que Hinata se aferraba a él con todo lo que tenía y después quedaba lánguida. Él la sostuvo y le regaló una sonrisa zorruna, ella le correspondió con una dulce, acercándose después para besarlo tiernamente, el ojiazul no pudo evitar pensar que la sensación de dicha, mezclada satisfacción, que ahora experimentaba era infinitamente mejor que el efímero aunque intenso placer del anterior y penoso acto tosco que había perpetrado, y estaba seguro que su Hime de ojos perlados pensaba igual.

Naruto se echó para atrás junto con Hinata para que ésta que estuviera encima de él, algunos de sus sedosos cabellos negros azulados se deslizaron para que se creara una especie de cortina para darles un extraño aire de privacidad. Ella rió con aire de complicidad ante las ocurrencias de su rubio, cosa que le hizo darse cuenta de lo tonta que había sido al dejarse influenciar por unas insulsas fantasías lésbicas, ya ni siquiera le importaban, todo lo que necesitaba era a su rubio de ojos azules y al gran amor que ambos se profesaban.

El rugido agónico del estómago del rubio rompió la magia, Naruto desvió la mirada y se rascó la patilla con pena, Hinata rió con fuerza mientras se cubría de la nariz para abajo con una mata de sus propios cabellos, él se quedó embelesado por lo naturalmente femenina que podía llegar a ser, definitivamente era única y la amaba por ser así.

-Podría hacerte algo de cenar- ofreció la ojiperla todavía entre risas. Era una idea tentadora, la imagen mental de una pelinegra azulada cocinándole con nada más que un delantal se le coló por la mente.

-En realidad sólo comeré algo ligero- dijo mientras la hacía a un lado suavemente y se ponía de pie- espérame aquí, ya vuelvo- con un último beso robado fue a la cocina.

Naruto estaba de pie frente al refrigerador, tomó una manzana, cerró la puertecilla del electrodoméstico y después de recargarse en la encimera, comenzó a comerse la fruta completamente tranquilo y completamente desnudo, no le importaba mucho en realidad, siempre había sido un tanto impúdico en ese sentido, además, para lo que tenía planeado hacer no necesitaba ropa. Se detuvo por un momento, preguntándose si lo que habían hecho era el famoso sexo de reconciliación, seguramente no, más bien sólo fue la solución a un malentendido, conociendo a Hinata, le diría que sí estaba molesta una vez que abordaran el tema, pero se mostraría dispuesta a solucionar todo el embrollo en el que particularmente él estaba metido.

Desechando por el momento el pensamiento, mejor se concentró en las linduras que haría una vez que volviera, primeramente los transportaría, vía hiraishin, a la casa de sus padres, era mucho más cómodo y mucho más privado que su cutre departamento, sonrió, definitivamente ninguno de los dos iba a dormir esta noche, satisfecho con esa idea le dio otra mordida a la manzana.

-En serio estás bastante dotado- dijo una voz al lado de él, el rubio escupió la el bocado y rápidamente se volteó- Hola- saludó sin más, ahí estaba con todo su esplendor, nada más, y nada menos que Shion.

-¡Pero que carajos!- prorrumpió alterado el ojiazul cubriendo su entre pierna, cosa que era difícil ya que por andar pensando en sus perversiones tenía una erección- ¡¿Cómo entraste aquí!?- gritó mientras tomaba una bandeja de quien sabe dónde y se cubría lo mejor que podía.

La rubia platinada simplemente le sonrió y le mostró una ganzúa, Naruto la miró con la boca bien abierta sin poder creérselo, ¿qué demonios planeaba hacer esa mujer?

-Sé que dije que iba a esperar a que lo pensaran pero…- la joven ojos amatistas se removió aparentemente abochornada- bueno, creí que una visita nocturna podría convencerte y así facilitar las cosas- dijo con total naturalidad, el ojiazul se le quedó mirándola como si de repente se hubiese transformado en una súcubo.

Definitivamente esa mujer o era estúpidamente cínica o estaba loca y por como llevaba las cosas con total naturalidad, diría que un poco de las dos, esto definitivamente iba a echar a perder las cosas con… ¡Hinata!, mierda, mierda y mil veces mierda, si ella salía y se encontraba con Shion, él y toda Konoha arderían.

-¿Qué son todos esos gritos, Naru-kun?- el ojiazul gimió de frustración cuando vio salir a la ojiperla de su cuarto, envuelta únicamente con las sabanas- ¿qué es lo que…?- su oración murió justo al momento de ver a la rubia platinada en plena cocina del departamento del rubio.

Hinata miraba intercaladamente de rubio a rubia, tratando de entender que era lo que estaba sucediendo, Naruto se cubría sus partes con una bandeja mientras Shion sólo miraba a ambos con una sonrisa. Instintivamente apretujó las sabanas contra ella, sea por la razón que fuese el por qué ella estaba ahí, no le iba a gustar.

-No esperaba esto- la sacerdotisa fue la que rompió el silencio- y yo que creía que cada uno estaría solo, considerando la oferta que les sugerí- agregó a manera de reproche.

Naruto frunció el ceño severamente, a ella que le importaba lo que hicieran, no tenían que explicarle nada, estuvo a punto de reprochárselo cuando notó que ella tomaba su ligero vestido veraniego y se lo levantaba con la intención de quitárselo.

-¡¿Qué cabrones estás haciendo!?- bramó el Uzumaki (Namikaze), ¿en qué demonios pensaba?, volteó a ver a Hinata, que únicamente se limitaba a ver la escena sin siquiera parpadear, al parecer estaba en shock

-Pues desvestirme, ¿qué más si no?- dijo de lo más natural, volviendo otra vez a su faena.

El ojiazul y la ojiperla simplemente no podían creer lo que estaba pasando, y sin poder evitarlo, fueron testigos de cómo ella levantaba su vestido por encima de la cabeza, revelando unas pequeñas bragas de encaje color rosa palo y el hecho de que no usaba sujetador. Era tan bizarro, hasta hace unos pocos minutos, todo estaba en balance con el mundo hasta que Shion atacó, y ahora, ¿ahora qué?

Nota del autor: DIOS NOS AMPARE DR. GARCÏA.

Con Hinata y Naruto todavía decidiendo cómo reaccionar, la rubia platinada se dirigió en dirección a la primera y de un jalón le quitó la sábana y la tiró quién sabe a dónde. La ojiperla, con una expresión de total pánico, gesticulaba indecisa entre estirarse para alcanzar la tela o cubrirse con las manos, ante el interesado escrutinio de la mujer frente a ella. Naruto no estaba mejor, entre detener a Shion, cubrir sus partes y espabilar a la pelinegra azulado, no podía decidir qué hacer, y lo más seguro es que no serviría de nada gritarle para que se detuviera.

-No esperaba que tuvieras un cuerpo tan hermoso- dijo la mujer de ojos amatista mirándola de arriba para abajo- creo que nos vamos a divertir- y con ese fatídico enunciado, se acercó cadenciosamente y con unas no muy buenas intenciones a la ojiperla.

Hinata estaba tan espantada y avergonzada que su cuerpo parecía negarse a cooperar, sólo reaccionando cuando Shion le acaricio la mejilla, haciéndole dar un ligero salto, Naruto simplemente hacía muecas con la boca, tratando inútilmente de decir algo que detuviera a la sacerdotisa, ésta rio divertida mientras su expresión se volvía poco a poco más sensual, un escalofrío le recorrió la espalda a la ojiperla cuando pudo sentir como sus alientos se mezclaban, faltaban centímetros para que sus labios se encontraran, y cuando todo parecía estar perdido, más por puro reflejo que por otra cosa, logró propinarle tremendo cabezazo que hizo que la mujer con ojos similares a los suyos trastabillara y callera sentada al piso, seguido de un aterrado grito primario de la Hyûga y por último que la misma desapareciera en medio de una bola de humo.

-Eso me dolió- gimoteó la rubia platinada con los ojos cerrados, deteniéndose la frente para calmar el dolor, luego miró en la dirección de la culpable para darse cuenta de que ya no estaba- parece que escapó- musitó en un tono de decepción- ella se lo pierde- se alzó de hombros restándole importancia.

El ojiazul, se sintió mucho más tranquilo cuando la ojiperla logró huir, al menos sería un problema menos, ahora lo único que debía hacer era correr a Shion, ésta pareció sentir su mirada y volteó a verlo con una inocente sonrisita que ya empezaba a ponerle los nervios de punta.

-Supongo que sólo quedamos tú yo- dijo luciendo de nuevo esa simpleza para decir las cosas- espero que estés preparado, Naruto-san, no voy a dejarte dormir en lo que queda de la noche- agregó seductoramente a la vez que se ponía de pie.

El rubio abrió sus ojos cuan grandes pudo de la sorpresa, ¿realmente pretendía seducirlo luego del fiasco que causó? Algo pareció romperse en su mente, cerró los ojos, exhaló fuertemente y alzó los brazos, dejando caer la bandeja e importándole bien poco que ella pudiera ver su miembro, realmente necesitaba controlar la punzante urgencia que sentía, ya que de no hacerlo la tomaría bruscamente del cuello, la tumbaría en el piso y la vería retorcerse mientras le aplastaba la tráquea.

-Juro que si no te vas en este mismo instante, voy a hacer algo de lo que ambos nos vamos a arrepentir- masculló el Uzumaki (Namikaze) con una grave voz de ultratumba, la rubia platinada se detuvo en seco, a sabiendas de que él hablaba en serio.

-Lamento mucho todos los problemas que he causado- se disculpó la sacerdotisa, mientras se arrodillaba impecablemente y se postraba en el piso a manera de reverencia- mis acciones, si bien, tenían las intenciones, a mi punto de vista, de que pudieran solucionar de la mejor manera para las tres partes, la situación que se ha dado, he de admitir que con mi reciente actitud, que ha sido por demás escandalosa, sólo he terminado empeorándolo… ruego que esto no haga que Naruto-san me odie.

El rubio echó la cabeza hacía atrás y parpadeó un par de veces sorprendido, la furia asesina rápidamente se evaporaba, quedando solamente una extraña sensación de incomodidad, no todos los días se te inclinaba para pedir disculpas una exuberante mujer…semidesnuda.

-Tampoco es como si fuera a odiarte- dijo incómodo mientras se rascaba la nuca, obviando aparentemente el hecho de que estaba como había llegado al mundo.

-De todos modos tiene todo el derecho, me he comportado deshonrosamente- insistió ella aun en la misma posición.

-En serio, no es para tanto, deberás ttebayo- el ojiazul estaba tan apenado por la escena que hasta escupió su típica mujer de ojos amatista alzó.

-Entonces… ¿todo bien?- el ojiazul asintió no muy seguro- excelente- sonrió complacida mientras se ponía de pie. Tomó su vestido, se lo colocó de nuevo, alisándolo un poco, regalando por último una sonrisa afable al rubio- en serio lamento mucho todo esto, estaré esperando su respuesta- y con una reverencia final salió del departamento con total gracia y feminidad.

Naruto se quedó mirando la puerta hasta que se dio cuenta de algo, a pesar de que no había salido como ella lo planeó, Shion se había salido con la suya y aún esperara que él o ambos, refiriéndose también a Hinata, le respondieran.

-¿QUÉ PINCHES PUTAS MIERDAS DEL CARAJO ACABO DE HACER?- fue el grito que se escuchó en toda Konoha.

Fin del capítulo 20.


LITERATOS IRASCIBLES, luego de un largo, larguísimo tiempo en las oscuras aguas del terrible hiautus, vuelvo de entre los muertos (y un leve dengue) para darles una vez más la continuación tan ansiada por muchos. La razón de tan terrible retraso es la misma, mi tesis, al final se terminó alargando hasta los primeros días de junio que fue cuando por fin obtuve mi título universitario, cuando por fin me digné a ateneder este fic, me di cuenta de que apenas llevaba unas 3 mil palabras, apenas un 25% de las 12 mil y cacho con las que cuenta el producto final, y chachan luego de poco más de mes y medio de quebradera de cabeza,crudas, calorones y demás, aquí está. Despúes de este voy a atender mis otros dos fic, dando priridad al de Ángeles y Demonios y despúes el de Tan Lejos y a la vez Tan Cerca. Jojojojo, pues Hinata anda de amidiestra y no sabe que hacer, Shion tiene mas salidas que el tetuan (playa local) y Naruto anda explorando su macho interno, tengo que decir que es la primera vez que escribo un limon de dominación, no se si el resultado le haya gustado, ya veremos que pasa, pendientes pues, no prometo mucho, pero trataré de no alargarme mucho con la próxima conti de este, a ver que pasa, ya sin más, nos leemos la que viene y si tienen tele... hay se ven... ORALEEEEEEEEEEEEEEEEEE.

Agradecimientos:

Por los follow:

Soul of Demon, karu21, SebaFTW, Frikortreat, DarthMC, darklight94, usuratonkachii, DiegoDarksUchiha, Kat Mole Ranger, Veltrax, dub77, aroneduardocalamacojacobo , savitarsurffer, mauricioruna, Anael1510, rosariomarmolgonzalez, Nero01, DarkKayser, zer0-sama, michellemesa2, emirbravo9, ZeroHardylmL, TheDarkAang, dita30, Jnatan1395, stecko741 y kempachi93.

Por los favs:

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Por los review:

Soul Of Demon: Me da gusto que te haya inspirado para escribir tu propio lemon, significa que estoy haciendo las cosas bien, lo de Hanabi y Kurama, bueno, el zorro hizo caso a su isntitnto de autoconcervacion y mejor no dijo nada, aparte Naruto, como verás, se considera ahora hombre de una sola mujer, eso y que Hinata tiene corazón de pollo. Con respecto a la selección... no era penal.

Dark Side of Everyone: pues si sufrió, pero nomás tantito, jejeje, a que nadie se esperaba que Hinata tuviera esas fantasias, y bueno, ya sabes, perdon por la tardanza... otra vez.

GraceValle: Awwww, se nos pone tímida, cosita, quen la quelle, quen la quelle, de nuevo y como siempre hartas gracias por las porras, lamentablemente, Sofia (mi musa de la inspiración) es bastante voluble, ademas hasta hace relativamente poco pude concentrarme a 100 para terminar, espero te haya gustado.

netokastillo: respuestas a tus respuestas: no sufrió, dejame ver, no era penal, prefiero el termino "excentrico", simple. Espero que no hayas perdido el hilo de la historia... de nuevo, y si así es, ya sabes, un PM y te explico.

Kaliborn: al final me apiadé de él, como tú dijiste, es el prota y sin prota no hay historia. Eso sí, no soy yo si no dejo a alguien mal parado y no pude evitar caer en la tentación de que se le volteara la tortilla a Hinata, que puedo decir, es de esos personajes que no puedes resistirte a ponerla en una situación incómoda, para variar, aunque al final terminé compensandolo... un poco.

El angel de la oscuridad: Trío***

darcy129: Gracias.

Aaron strones: Bueno... siempre no le pasó nada, perdón de nuevo por la harta espera.

dandres527: tengo que decirlo, Hinata sí es bastante celosa, aunque al final no fue para tanto y la que terminó exhibida fue ella, que puedo decir, adoro avergonzarla, y sí, quien no quisiera a alguien como Amelia, pelirroja (exótica), centrada, sabe donde está y lo que quiere, pero bueno, esto es ficción... con lo de México... ya sabes, no era penal... Y ERA GOL DE YEPES, malditos arbitros.

Hi.. Hi... Hinathitha(?): No todo puede ser miel sobre hojuelas con estos dos, no se si la cumpla, estoy pensando en la posibilidad todavía. Sasuke, pienso yo, no puede ser miradas penetratrantes y pujidos todo el santo día, el también tiene su corazoncito... creo. Con lo último, bueno, eso ya lo dejaremo para un poco más adelante, pendientes pues.

dragon titanico: doctores?

karu21: Gracias.

DiegoDarksUchiha: Pues pronto, pronto lo que tu dices pronto, no, no se le puede hacer nada. Pues sí, si estos dos no usaran anticonceptivos ya anduvieran sobre el segundo o tercer hijo, y eso que no tienen tanto saliendo, a ver si este capítulo satisfiso tu pervertido interno.

Romi: Me da gusto que te haya gustado, y pues este es mi estilo, un poco de todo.

mauricioruna: Servido mi estimado, gracias por el comentario, y así que tu digas dudas, dudas que haya dejado, pues no creo, pero bueno aquí esta la entrega.

Guest: paciencia, no seas tan pesimista.

angie: tranquila, así es como soy, me tardo mucho pero, es porque tenía otros pendientes.

Hishina Namikaze Hyuga: Al no pasó a mayores, ¿y cómo se lo tomó Hinata?, pues acaba de descubrir una nueva parte de su sexualidad XD. Al menos para tu caso no fue tanto el tiempo de espera (^_^)U, a ver si puedo hacer algo al respecto.

Naruhinafan: ¿se te ofrece algo más?

Naylee Sung: (voy a responder todos tus rr en uno solo): Linda, linda, lo que tu dices linda, pos no tanto, pero hay se hace lo que se puede. Con lo de Matsuri, bueno, hay de gustos a gustos, así que mejor lo dejo así. De echo, sí tenía pensado hacer un poco de GaaHina, pero lo deseché para no complicar mucho las cosas, con Konan igual, pero más bien iba a ser una aventurilla con el rubio atolondrado. Eres la segunda persona que se acuerda de Ace Ventura, me siento viejo, nadie excepto netokastillo y tú se han dado cuenta de ese detalle. Lo de la escena del baile, como ya dije, me inspiré de la canción Sway de Dean Martin, una de mis canciones favoritas. Sí la verdad es que me pasé un poco con Sakura, no me cae mal ni nada, sólo fue víctima de mi sentido el humor.

Guest2: Anotado y actualizado.

dita30: Pues bienvenida mi estimada y gracias. Causas de fuerza mayor me impiden continuar la historia como me gustaría, pero que se le puede hacer. Lo del matrimonio, bueno, ya veremos más adelante, a ver si es un completo fracaso o la escena más estúpidamente romántica que haya escrito, pendientes pues.

Guest3: lo he dicho muchas, muchísimas veces, yo nunca voy a dejar de actualizar, así me tarde un mes o un año, incluso si me murirera, hiciera un trato con Baphomet y seguiría, así que no os preocupeis.