CAP 21

"En las sombras"

Apenas y rayaba el alba.

Docenas de coches reunidos sonreían y hablaban por lo bajo entre los pilares de metales oxidados y cacharros de basura amontonados en pequeñas montañas dentro de aquel basurero. Al centro de todo aquel terreno, un pequeño grupo de coches se observaba como si no quisiesen que el tiempo avanzara más.

Un Ford rojo brillante avanzó un poco más, quedando de frente a todos los demás. Este se encontraba lleno de abolladuras y raspones en toda su pintura, con grandes pedazos dejando ver un color sucio metálico, aparte de las grandes manchas de barro en su guardafangos y en su capó; pero fuera de eso, sus ojos brillaban intensamente con vida, dejando percibir destellos azules que indicaban lo bien que se sentía.

Este observó un segundo a los coches que lo rodeaban en aquellos montículos de desperdicios, antes de ver directamente a los ojos de un viejo Barracuda con expresión de haber ganado la lotería y un viejo Rolls Royce que sonreía calmadamente a pesar de su expresión cansina y seria; el coche mas joven les sonrió a ambos antes de dar un último vistazo hacia atrás.

-Gracias- dijo con una voz cargada de emoción mientras volvía a mirar a los ojos a aquellos viejos coches- esto ha sido…

Se quedó en silencio, sin encontrar las palabras adecuadas para expresar el agradecimiento que sentía. Cerró los ojos unos segundos, tan solo recordando: todo aquel tiempo habían estado a su lado, cuidándolo y protegiéndolo, enseñándole a sobrevivir y acudiendo a su llamado cuando tenía alguna de aquellas horribles pesadillas, que aunque ya no eran tan comunes, continuaban alterando su sueño.

En aquellos momentos, en cuanto comenzaba a gritar, sabía que todos los que estuviesen cerca acudirían para tratar de regresarlo a la realidad.

Aunque… lo más especial iba a ser siempre, abrir los ojos y ver una mirada azul y preocupada, siempre a su lado…

-Estos días han sido maravillosos. He aprendido muchas cosas… he crecido… y me he dado cuenta de muchas otras más –volvió a levantar la mirada con una sonrisa que decía más que nada- no tengo como agradecerles todo lo que me han dado y estaré siempre en deuda con ustedes

Al viejo Barracuda se le humedecieron inmediatamente los ojos y sus labios comenzaron a temblar, mientras los demás miembros del grupo se acercaban igual de afectados que el coche de color blanco.

-Hay chico… -comenzó a hablar el viejo corredor cuando el grupo ya se había lanzado sobre Rayo, abrazándolo y lloriqueando mientras el más joven tan solo abría los ojos, bastante abochornado

-BUAAA TE VAMOS A EXTRAÑAR MUCHÍSIMO!

-Deberían quedarse aquí para siempre!

-No te vayaaaas, te regalo las mejores partes que tengo pero no te vayas!

-Mejor quédate con nosotros y te enseñamos más cosas!- exclamaba la joven Camaro abrazándolo con fuerza

-HEY! NO SEAN APROVECHADOS, HAGANME ESPACIO, QUE YO IBA PRIMERO EN LA FILA!- reclamaba el Barracuda aun con lágrimas en los ojos y tratando de abrirse paso entre todos

Por su lado Doc Hudson resoplaba algo fastidiado y serio, observando como aquellos autos trataban de abrazar al más joven, que sonreía nervioso por tantas muestras de afecto; sabía que estaba acostumbrado a las multitudes que lo idolatraban como un talentoso corredor pero no a muestras de cariño verdaderas de tantos autos al mismo tiempo.

Era obvio que, debajo de la muralla engreída y altanera, el verdadero Rayo McQueen había encantado a todas las Serpientes del lugar, que se rehusaban a dejarlo ir a casa.

Y por algún motivo, el ver la forma en que lo tocaban y lo rodeaban, lo hacía sentir como si algo se revolviese en su interior.

-Realmente tu chico es tan popular como tú cuando eras joven…

Mark Shelby había conducido por un lado del otro y observaba la misma escena que este, sonriendo con diversión. El Hornet tan solo dejó salir un gruñido ronco mientras entrecerraba los ojos y el coche rojo a su lado, sonreía con diversión.

-Sucede algo?

-Era necesario que lo dejasen tan lastimado?- preguntó en un tono seco y cortante el de color azul mientras el Rolls Royce no se dejaba intimidar y continuaba observando aquello

-No se ve peor que tu a su edad. Y debo decirte que el chico sabe tomar las oportunidades y los riesgos tan bien como tú… aunque aún le falta mucho por aprender, lo hace rápido y con bastante entusiasmo… -dejó salir un suspiro- realmente tiene mucha suerte de tenerte cuidándolo…

-En realidad, creo que la suerte es mía… también yo he aprendido y madurado mucho desde que lo conocí- dijo despacio el Hornet, un poco mas relajado y sonriendo con suavidad mientras el líder de las Serpientes le observaba con calma y sus ojos brillaban suavemente

-Realmente has cambiado…- susurró el de color rojo, haciendo parpadear al otro coche que se volteó para verlo

-Qué quieres decir?

Mark negó con la cabeza unos segundos cerrando los ojos.

-Aun eres un necio… no hay dudas de eso- comenzó a hablar, riendo un poco- pero… es verdad que has cambiado y has madurado. Te controlas más y analizas un poco más antes de actuar… claro, todavía tienes problemas con ese pequeño carácter tuyo tan explosivo- le dirigió una sonrisa burlona mientras el Hornet gruñía en respuesta- pero fuera de eso… realmente me has impresionado.

-Hmm no estoy seguro de que haya hecho algo por impresionarte a decir verdad, nunca fue esa la intención- respondió de regreso el de color azul, sonriendo en plan de broma antes de volver a ver ambos al grupo que seguía alborotando alrededor del más joven

-Realmente te vamos a echar mucho de menos- suspiró el Rolls Royce cansinamente- fue una verdadera alegría ver que regresabas al Nido…

-Tenemos que regresar a casa- dijo el oro coche mostrando algo de tristeza en los ojos

-Lo sé- respondió el Shelby mirándole de nuevo- y si puedo decirte… realmente… estoy feliz de ver que al fin encontraste a alguien que fuese tan importante en tu vida…

-Mark…- interrumpió algo triste el Hornet pero el otro rápidamente negó con la cabeza

-Déjame terminar. Nunca te había visto tan preocupado por alguien o que siquiera te importase tanto al grado de arriesgarte por completo por verle feliz y a salvo; cuando nos dejaste, tú solamente pensabas en ti mismo, en correr y ser el mejor. Aunque amabas correr, siempre decías que la ley de la calle te exigía ver por ti mismo primero… porque no podías proteger a nadie si no tenías la fuerza siquiera para cuidarte tú solo.

El Shelby tomó aire.

-Pero ahora… no te importó… arriesgarte, sabiendo que podías perder, con tal de salvar a tu chico. Estabas dispuesto a sacrificarte, con tal de salvarlo, incluso te forzaste a volver a tu pasado a pesar de lo mucho que lo odias y lo mucho que juraste jamás regresar… todo, porque al fin tu vida tiene un propósito verdadero y un significado –cerró los ojos y sonrió más- realmente… estoy muy orgullosos de ti. No como tu líder sino como tu amigo. Espero que pronto puedas alcanzar totalmente tu felicidad con el chico y que tengan la mejor de las suertes, ahora que están juntos de nuevo- se giró hacia el otro coche que tan solo le observaba sorprendido

Desde que se habían conocido, hacía tantos años en aquella desastrosa carrera en la calle… Hudson Hornet sabía que el Shelby sentía algo por él; nunca había indagado que era ese sentimiento o que tan profundo podía ser por estar siempre pensando en correr y ganar, pero tenía el conocimiento de que se encontraba ahí.

Y a pesar de todo… los seguía apoyando. A pesar de cómo le había tratado, de haberlo dejado atrás, de su comportamiento aquel día de su accidente… cuando había regresado, rogando por ayuda para encontrar al novato, no había dudado en tenderle la llanta para que salieran adelante, movilizando a todo el grupo sin dudar.

-Gracias- musitó

Al igual que el chico… tan solo decir gracias no era suficiente. No bastaban aquellas palabras para cubrir tantos años lejos y que continuase dispuesto a atenderlo como si nunca hubiese pasado el tiempo. Aunque tenía que admitir que si había algo diferente. Mark ahora estaba casado. Había seguido su vida… y aunque estaba feliz por él, al mismo tiempo sentía como si hubiese perdido algo importante.

Pero él también había seguido su camino. Y era hora de seguir haciéndolo.

Sonrió tranquilamente mientras el silencio se hacía presente entre ambos, que solo se observaban a los ojos. Esta vez, fue el de color azul que avanzó sin pensar…

-TE VOY A EXTRAÑAR MUCHO! –una voz salió de la nada mientras el Hornet gemía y se encogía al sentir el peso del viejo Barracuda sobre él, abrazándolo con fuerza y frotando su mejilla contra la de él- No puedo creer que al fin nos volvimos a juntar y ya te vas, no te vayas!

Mark comenzó a reír divertido mientras el Hornet sonreía un poco mas suave y negaba con la cabeza; repentinamente el viejo auto blanco parpadeó y observó a ambos coches, antes de comenzar a reír y retroceder.

-Errrrr… de nuevo interrumpí algo verdad?- dijo nerviosamente mientras sonreía y el Rolls Royce negaba con la cabeza sonriendo también

-Nada que no hagas a menudo, como siempre- dijo esta vez el Hornet bastante animado

Realmente era como volver a ser joven, con sus viejos amigos, todo como debía de ser. Como siempre debía de haber sido. El viejo coche de color rojo oscuro avanzó esta vez y abrazó con fuerza al ex corredor, antes de verle al rostro

-Cuídate mucho Hudson. Te deseo toda la suerte del mundo, ahora que encontraste a tu chico y van a volver a casa. Recuerda que aunque ya no estés aquí, las Serpientes siempre van a ser tu familia y siempre estaremos para ti.

Hudson Hornet asintió una vez sonriendo ante aquello antes de parpadear. Hablando de familia…

-Mark… que sucedió con tu esposa?- preguntó extrañado, ya que en ningún momento desde que se volviesen a encontrar, la había visto.

Tenía que haber una señora Shelby, no? Después de todo, Mark tenía un nieto y eso no podía venir de la nada. Dolía un poco si lo pensaba pero así como él le había hecho a un lado para seguir con su vida… no tenía uno de sus mejores amigos el derecho de hacer lo mismo? Observó al otro coche con curiosidad, pero el líder de las Serpientes tan solo le dirigió una sonrisa misteriosa y retrocedió hasta quedar con el resto de los demás autos.

-Tengan mucho cuidado durante el regreso!

Todos observaban como el anciano Hornet y el chico de color rojo retrocedían juntos para salir de aquel sitio, siendo despedidos entre los vítores y exclamaciones de despedida de los miembros de aquel grupo; Rayo volteó a ver sus rostros, tratando de memorizar cada un de ellos, dispuesto a llevarlos en su corazón durante el resto de su vida.

Jamás los iba a olvidar.

Al fin, ambos dieron la vuelta para atravesar una de los callejones que daban hacia la avenida principal, siendo seguidos de cerca por un pequeño grupo de Serpientes; un poco mas a la distancia, el Shelby y el Barracuda, habían trepado a un montículo de piezas, lo suficientemente alto para verlos.

-Listo para el viaje chico?- preguntó el de color azul, observando la mirada emocionada y algo asustada del más joven

Tanto tiempo fuera de Radiador Springs… torturado, herido… atrapado… y ahora, al fin, era tiempo de volver a casa juntos; la energía y la emoción que despedía el joven corredor, era como la de un sol iluminando toda la ciudad.

-Ya quiero estar en casa- suspiró el de ojos azul claro

El Hornet asintió una vez y en un solo movimiento, ambos se unieron a las filas de los autos que atravesaban la avenida principal, rumbo a las afueras

Y entonces…

-No hay una señora Shelby!- la voz del Rolls Royce era alta mientras que el Barracuda blanco reía a su lado, haciendo voltear al viejo corredor con sorpresa- nunca me case!... el padre de Fred es mi hijo adoptivo! De verdad creías que iba a olvidar tan fácil? Trata de nuevo! Jajajaja

Hudson Hornet abrió y cerró la boca un par de veces, observando al otro antes de enrojecer visiblemente y voltearse para conducir más aprisa entre los demás autos.

Pero Rayo también había escuchado y sonriente, volteaba a ver por donde estaban dejando atrás a las Serpientes y de nuevo, al ruborizado Hornet

-Ahí había un significado- dijo divertido el más joven aumentando su velocidad para alcanzar a su mentor- a qué se refería con eso de "olvidar tan fácil"?

El numero 51 trató de ignorar a pregunta y seguir conduciendo pero el otro se le pegó por un lado, con los ojos brillantes.

-Anda dime!... a qué se refería con eso?

-No preguntes Novato- gruñó un poco mas ruborizado el otro, tratando de ver hacia delante aunque sus ojos brillaban alegres y abochornados

-Claro que si! Si no fuera importante, no te lo había gritado, además se veía bastante feliz- el chico insistió dando un pequeño salto a su lado, sonriendo más- anda, dime, quiero saber!

-No, no quieres saber!- cortó un poco mas rápido el Hornet, mientras aumentaba su velocidad, tratando de alejarse del otro

Pero Rayo McQueen no iba a darse por vencido, además, con tanta práctica en la calle, había aprendido a esquivar autos en una avenida normal; aumentó la velocidad de nuevo hasta alcanzar al otro que continuaba abochornado y tratando de no verlo.

-Estás más rojo que yo! Quiero saber, dime!

-NO!

-Dí que siiiii… o es algo que el graaan Hudson Hornet no puede decir? Oh! Es un secreto oscuro! Ahora con más razón quiero saber!

-Secreto que?... estás mal de la cabeza muchacho, ese secuestro realmente te ha afectado, ahora, por favor, podemos conducir en paz o me veré obligado a dejarte en la siguiente estación de gasolina?

El Hornet replicó refunfuñando y temblando con irritación. Pero el más joven tan solo sonreía, sin darse por vencido tan fácilmente. Ahora era libre de nuevo. Podía respirar, podía moverse, su pesadilla había acabado… era simplemente feliz. Y nada podía arruinar ese momento.

Era extraño dejar atrás aquella ciudad donde tantas cosas habían ocurrido. Donde el pasado se había levantado como un presente que revivía desde el fondo de sus memorias; donde parecía que habían perdido todo pero en realidad, habían ganado mucho más. Donde se habían dado cuenta de que su vida dependía tanto del otro, como el aire era necesario para respirar.

Pero…

Mientras que para Rayo el dejar aquella ciudad atrás significaba volver a su vida y a su hogar… para el Hornet, era como tener una segunda oportunidad para hacer las cosas bien.

Para esta vez… aprovechar esa oportunidad de tener vivo y con bien al chico a su lado y no había nada que pudiese preocuparlo en aquel momento.

Ni siquiera el par de sombras que les veían alejarse desde una acera cercana…

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Habían pasado algunos días de viaje desde que habían salido de aquella ciudad y dejado al antiguo grupo de amigos de Doc atrás. Contrariamente a lo que Rayo había creído en un inicio, el Hornet estuvo bastante comunicativo durante el viaje; era extraño, mas no desagradable en lo absoluto, realmente le estaba gustando el hecho de que el otro se hubiese animado a comenzar a charlar durante aquel largo camino.

Era como estar con una versión más joven y energética de Hudson Hornet. Sonreía mucho más y se mostraba más animado que nunca. Incluso se habían detenido en más de una ocasión, en algún punto de su trayecto donde se encontrase algo que hubiese llamado la atención del chico para que lo viese; parecía esforzarse por permitir que el joven corredor disfrutase lo más posible.

Pero aún así…

Había algo que lo molestaba muy en el fondo.

Y era que Doc parecía ignorar sus comentarios cuando trataba de hablar del hecho de lo ocurrido cuando le confesase lo que sentía por él. El joven auto de carreras trataba de hacer un comentario vago o ligero sobre aquella noche… y era como un disparador para que el corredor veterano recordase algún momento de su viaje especialmente divertido o quisiese platicar con él sobre los cuidados que tenía que tener de ahora en delante.

Y es que a pesar de verse aparentemente saludable, el número 95 estaba muy lejos de estar completamente bien.

Su motor continuaba sobrecalentándose si pasaban demasiado tiempo conduciendo y no podía mantenerse fijamente avanzando en línea recta debido a las heridas que aún conservaba en la línea de sus ejes; realmente el Hornet estaba ansioso por llegar a Radiador Springs para poder terminar de repararlo y darle una oportunidad de volver a ser el mismo de siempre.

Pero… no entendía que nunca más volvería a ser el de antes.

O eso era lo que sentía Rayo en su interior. No podía volver atrás después de lo que había sucedido. Por la forma en que se comportaba el mayor, comenzaba a temer que realmente le había molestado de alguna manera el hecho de haber confesado que le amaba; tan solo imaginar que podía ser posible el que el haberle dicho la verdad acerca de sus sentimientos podía ser la causa de que se alejara de él, lo asustaba grandemente.

Pero no había tenido opción. Estaba demasiado asustado y no quería perder una oportunidad que no sabía si realmente podría tener nuevamente. Y honestamente no se arrepentía.

Pero…

Esperaba en algún momento poder tener la oportunidad de volver a hablar sobre ello seriamente. Y comenzaba a cansarse de la actitud del otro de evadir el tema.

Una de aquellas noches, ambos se encontraban cenando en un pequeño restaurante, en medio de una de aquellas pequeñas ciudades de grandes edificios; las luces de los rascacielos iluminaban la oscuridad de la noche y le daban al ambiente un toque cálido y acogedor. Para el joven coche rojo era una situación extraña, ya que se había acostumbrado a cenar en el hotel donde se hospedaban o en pequeñas cafeterías de paso.

Era la primera vez que el mayor lo sacaba a cenar a un sitio como aquel.

Por su lado, el mayor sonreía un poco al ver la expresión asombrada y algo abochornada del ojiazul, que mantenía la boca levemente abierta mientras observaba los demás edificios a través del enorme cristal a su lado; siempre que pensaba que el chico no escondía más sorpresas o que tenía que estar acostumbrado a algo, terminaba maravillándose al notar que no sabía más de la mitad de lo que rondaba en realidad al más joven.

Y al parecer, aquella no era la excepción.

-Sé que no tenemos edificios como estos en Radiador Springs, pero creía que ya habías estado en sitios como éste antes- comentó el de color azul, cuando el otro se encontraba por quinceava vez, dejando salir una pequeña exclamación de asombro al ver la enorme telaraña de luces al centro del restaurante.

-Qué? –el de color rojo parpadeó saliendo de su ensimismamiento y volteando a ver al más grande, que dejó escapar una leve risa

-Que pareciera que nunca hubieras estado en un sitio como este- explicó pacientemente el Hornet sin dejar de sonreír- siendo tú… pensaría que siempre has estado en sitios como este, no tiene nada de especial

-Oh, eso…- murmuró el más joven volviendo una expresión tranquila y seria al otro- bueno… si, no es la primera vez que vengo a un sitio parecido…

Doc suspiró sin dejar de sonreír, pero aún extrañado por el comportamiento del otro.

-…pero nunca… había tenido la oportunidad de sentirme en paz. Me refiero… normalmente estoy entre otros autos de carreras, agentes, fotógrafos… ellos esperan que tengas un comportamiento en específico, que hagas las cosas que todos quieren ver en un corredor… en mi caso, ya sabes- rodó los ojos y dejó ver una mueca como si la idea le desagradara- el Kuchau… las poses, todo eso…

El de ojos azules parpadeó una vez y tuvo que hacer un esfuerzo por no ser él el que mostrase ahora una expresión de desconcierto. Pero si él y todos los demás creían que esa era una de las cosas que más le gustaban de ser corredor! Realmente aún le quedaba un largo camino por aprender sobre la vida del otro… y definitivamente no importaba el tiempo, nunca iba a dejar de sorprenderlo.

-Pensé que te gustaba llamar la atención de los medios… -comentó el Hornet como si realmente no le extrañase pero el otro solo tembló con irritación

-No me desagrada. Es divertido a veces… pero no cuando no te dan la oportunidad de ser tú… no cuando todo el tiempo tienes que ser una pantallita de lo que según su opinión, es la actitud y la figura de un auto de carreras. No soy el único que lo piensa, he platicado con otros que se sienten igual... –suspiró pesado- además… nunca había tenido la oportunidad de venir a un sitio así con alguien a quien yo quiera realmente…

Doc sonrió con suavidad.

Definitivamente… el niño era una sorpresa nueva cada que se daba la oportunidad de abrirse con él. Esperaba poder mantener esa confianza con el chico durante el mayor tiempo posible o tanto como el otro se lo permitiese.

Rayo suspiró profundamente antes de ver los ojos del otro auto, que seguían posados en él. Volvió su vista al plato de comida delante y lo removió, tratando de pensar en otra cosa. Realmente era un ambiente muy relajado y se sentía muy cómodo en aquellos momentos con el ex corredor, sin preocuparse de nada, sin tener que fingir, tan solo, hablando.

Tal vez sería un buen momento de retomar aquel tema. Porqué no? A como se encontraban en aquellos momentos, el mayor no iba a poder evadirlo como siempre lo hacía y él necesitaba saber; lo estaba matando por dentro, tan solo quería saber que, en caso de no sentir lo mismo que él, podrían continuar siendo amigos.

Realmente le angustiaba que algo en su relación fuese a cambiar y había comenzado a sustituir las pesadillas que no le dejaban dormir, por aquel tipo de pensamientos que lo mantenían en vela.

Ya no podía continuar con aquello.

Abrió la boca un segundo, observando inmediatamente como el otro levantaba la cabeza para ponerle atención. Durante un momento, las palabras sobre lo ocurrido aquella noche se quedaron en la punta de su boca, dispuestas a salir pero ahí se quedaron; el otro coche se veía tan relajado y contento como él. No quería arruinarle aquello.

Podían hablar de ese asunto en cualquier otro momento.

Así que negó con la cabeza una vez y tan solo le sonrió luminosamente al otro coche que pareció quedarse congelado unos segundos antes de devolverle un gesto tranquilo y satisfecho; y era que el Hornet, al ver aquella expresión tan radiante y alegre, se había quedado congelado y atontado, sin poder pensar coherentemente.

Desde hacía varios días, el chico había estado tratando de hablar con él sobre lo ocurrido en su habitación, el día de aquel terror nocturno cuando le había dicho que lo amaba; tenía que admitir, que cada que recordaba sus palabras y la forma en que lo había abrazado, le traía un agradable calor a su corazón que no deseaba que deseaba que desapareciera jamás.

Pero…

No había podido evitar buscar otro tema de conversación cuando el más joven trataba de hablar con él de lo ocurrido. Aún no estaba preparado para escuchar las palabras del otro, disculpándose y asegurándole que no era verdad lo que había dicho en aquellos momentos en que estaba tan asustado; sabía que tarde o temprano tenía que enfrentarse a la realidad… pero quería conservar aquel recuerdo un poco más, aquellas palabras que tanto había deseado escuchar, realmente queriendo que fuesen verdaderas.

Volvió a ver al chico y pudo percibir un temblor recorriendo su cuerpo mientras sus ojos se abrían un poco, observando algo en la calle.

Aunque el restaurante se encontraba en un piso alto de aquel edificio, los coches que transitaban varios metros mas abajo aún se podían distinguir, gracias a las luminarias en las banquetas; un deportivo negro se encontraba en aquel momento conduciendo por la avenida y entonces el de color azul pudo saber perfectamente que era lo que pasaba por la mente del chico en aquellos momentos.

Suspiró. Al parecer aquella herida no iba a sanarse fácilmente con el tiempo.

-Tranquilo. Estoy contigo. Nada va a pasarte

El de color rojo parpadeó una vez antes de voltear a ver al mayor que le veía con la preocupación destellando evidente en sus ojos; Rayo McQueen tragó pesado antes de volver la vista a su plato.

-Estoy bien, no es nada- dijo rápidamente, ruborizándose avergonzado mientras tomaba un nuevo bocado y el Hornet suspiraba cerrando los ojos

Aunque el chico comenzaba a abrirse un poco más, todavía tenía severos problemas cuando se daba cuenta de que alguien lo atravesaba y llegaba un poco más adentro de él.

-De todas formas… tengo que hablarte un poco sobre el asunto de las Serpientes y los Vientos Desérticos…

Aquello hizo que los ojos azules del chico de nuevo se posasen en los propios, prestándole atención.

-Hablarme? Ya los he conocido, no es así?... al menos… a tus amigos- dijo algo confundido el joven corredor mientras el mayor dejaba escapar un suspiro

-No es solo eso Novato- explicó el antiguo corredor, meditando un poco lo que le diría a continuación- aunque mientras estuvimos ahí, tuviste la oportunidad de convivir con ellos y estuvieron tranquilos…

-Correr en las calles, arrojarles objetos en los entrenamientos a los demás y aprender a pelear entre ellos mismos, sacándose partes del cuerpo, es estar tranquilos?- preguntó atónito el de color rojo con un pequeño tic en un ojo

Hudson Hornet sonrió con diversión

-Te sorprenderías como son cuando están alborotados Novato… ni siquiera en la Copa Pistón con la multitud, podrían tener una idea- comenzó a reír divertido, sorprendiendo inmensamente al más joven, que no recordaba haberlo visto hacer ese gesto de alegría jamás

No pudo evitar sentirse cálido por dentro y sonrió igual de feliz que el otro, que suspiró profundo antes de comenzar a hablar

No había sido una plática muy larga, pero tampoco aburrida. Rayo nunca hubiera imaginado que hubiese tantas cosas en el pasado de Doc pero… tampoco se hubiese imaginado que hubiese tanta violencia en éste; aunque había convivido durante un tiempo con el grupo del antiguo corredor… y de la misma forma nunca hubiese pensado que pudiese haber cosas en las que podrían meterse y sacrificar sus vidas.

No sabía que pensar al respecto.

-No te cuento estas cosas ara que pienses mal de ellos- dijo Doc tomando un trago de su aceite, con aire pensativo- porque no son malos. Yo viví con ellos y puedo decirte, que todo lo que hacen es por supervivencia, algo difícil de entender si vives en un ambiente protegido y diferente, pero aún así… son buenas personas

-Entiendo- dijo Rayo asintiendo una vez

-Si te he hablado de esto- dijo Doc despacio, viéndole a los ojos- es porque quiero que a partir de ahora tengas cuidado

-Estás diciendo que soy descuidado?- preguntó el chico con el orgullo algo herido aunque sabía perfectamente de sobra que el adulto tenía razón

-Si así lo quieres tomar…- dijo seriamente el adulto- ahora realmente estamos en una situación muy delicada chico, en especial tú. El sujeto que te secuestró no era solamente un auto mal de la cabeza… era miembro del grupo rival de las Serpientes… y ahora, sabiendo que te han protegido, probablemente intenten de nuevo algo en contra tuya…

-En contra mía?- tartamudeó nervioso el número 95, removiéndose nervioso- pero porqué contra mi? Yo que les hice?

El coche azul tan solo le observó con tristeza, deseando no responderle la verdad. No podía decirle que era su culpa, que el hecho de ser cercanos lo había metido en un lío por el cuál ahora querían matarle; sabía que con eso solo lo preocuparía mas y lo expondría a un peligro innecesario puesto que el chico se empecinaría en seguirlo y estar con el todo el tiempo.

-Nada Novato. Pero ellos vieron que eras importante para ellos y probablemente vayan a querer jugar sucio a partir de ahora. Así que tendrás que moverte con cuidado. Entiendes porqué te lo digo?

-Y las carreras?- preguntó rápidamente el más joven con el corazón palpitando con fuerza- ellos estarán ahí?

El Hornet frunció el ceño

-Chico, aún ni siquiera estás saludable como para avanzar bien... como puedes estar pensando en…?

Rayo McQueen le devolvió el mismo gesto molesto

-No pienso dejarlas- pudo ver como el adulto abría la boca para replicar, pero el de ojos azules se tensó con una expresión irritada- y no lo voy a someter a discusión. Es mi maldita decisión.

-No estás pensando claramente…

-Yo decido que tan claramente voy a pensar o no. No voy a permitir que… es sujeto… -sin poder evitarlo las lágrimas acudieron a sus ojos y sin pensar, con una llanta tocó su vientre- me quite esto también… -lo último lo dijo en un tono muy bajo y avergonzado, bajando la mirada al suelo mientras comenzaba a temblar- no… no me va a quitar esto…

Doc suspiró profundamente antes de moverse al lado del otro chico y abrazarle suavemente

-Tranquilo. Entiendo como te sientes… -musitó suavemente mientras el otro negaba con la cabeza

-No, no lo sabes- replicó en un tono amargo, pero el otro, lejos de enojarse tan solo cerró los ojos y lo abrazó un poco contra sí

Se quedaron en silencio durante varios minutos, pensando en silencio sobre lo ocurrido mas dejando la conversación para otro momento; al fin, decidiendo que ya era demasiado tarde y que al día siguiente tendrían que partir de nuevo en su viaje, ambos se levantaron y a insistencias del mayor, éste pagó por los alimentos de ambos.

Ambos salieron a la calle y el de color rojo tembló debido al vientecillo frío que corría por la calle; a su lado el más grande se detuvo para cubrirlo, antes de que ambos emprendiesen camino de regreso al hotel.

Iban en silencio, el uno junto al otro, tan solo meditando en lo ocurrido momentos atrás. Era un situación algo incómoda que ninguno de los dos hubiera querido atravesar, pero que ahora se encontraba ahí, en sus recuerdos y en sus mentes; en especial, porque Rayo quería tomar aquella oportunidad para hablar con Doc pero…

Había tenido que salir a colación el tema sobre que todavía no se encontraba bien.

Era verdad, le dolía demasiado conducir, pero no se quejaba puesto que no quería que Doc se preocupase y empezase a pensar en rentar un trailer para llevarlo de esa forma hasta Radiador Springs; su orgullo aún le podía much y no quería armar una escena por ello. Y la fiebre que parecía ceder de pronto, regresaba cuando menos se lo esperaba y no podía menos que maldecir cuando se daba cuanta de que el otro lo notaba.

Cerró los ojos con pesadez.

Porqué no podían hablarlo simplemente como lo que era? Porqué no sacarse de una vez las dudas y terminar con todo aquello lo que le angustiaba? Y de paso… saber de una vez por todas si él sentía lo mismo o solamente lo veía como el chico al que tenía que entrenar y con el que se había vuelto un amigo muy cercano.

-Doc…

Rayo McQueen se detuvo en aquel momento, haciendo que el otro frenase un poco más adelante y se virase para verlo a los ojos

-Qué sucede Novato?- preguntó con suavidad, al notar que había una sombra de angustia en sus ojos

Rayo se quedó en silencio un par de minutos antes de verlo de nuevo a los ojos y tomar aire.

-Tengo algo importante que decirte

El mas joven tembló un poco mientras el mayor le observaba con preocupación y suspiraba profundo, sin entender que atravesaba la mente del corredor en aquellos momentos. Pero este pareció suspirar profundo nuevamente para tomar fuerzas.

-Quiero hablar contigo… sobre lo que sucedió aquella noche

Aquello produjo un cambio en la mirada del ex corredor, que hizo un leve movimiento con los ojos como si titubease entre lo que iba a suceder, pero al parecer, había cambiado de parecer a última hora, ya que asintió apenas con la cabeza, para permitirle continuar.

-Es… sobre lo que te dije en aquellos momentos- murmuró el más joven, ruborizándose con fuerza ante aquello

-No recuerdo mucho en realidad- dijo el número 51, pensativamente- estaba más preocupado por despertarte y que dejaras de estar asustado, que en lo que decías en aquellos momentos- explicó con suavidad el mayor provocando una mirada algo dolida en el más joven

En verdad era eso? No le había prestado atención? Su corazón dolía profundamente y bajó la cabeza avergonzado. No podía creerlo. Cómo podía haber sido tan estúpido?

Hudson Hornet hizo una leve mueca adolorida. Nunca había sido su intención lastimar de aquella forma al chico y al parecer, sus palabras lo habían hecho; se acercó despacio al chico y le abrazó con suavidad, mientras este apoyaba su cabeza en su hombro con suavidad, suspirando profundo. Aguardaron unos cuantos momentos, antes de que el mayor volviese a hablar.

-Escucha… -comenzó a hablar el mayor, observando al otro que levantó rápidamente la vista- hay algo que quiero decirte sobre… ese momento…

Los ojos del chico se iluminaron con una esperanza que derrotó por completo la decisión del Hornet acerca de decirle nada sobre sus propios sentimientos; qué podía perder?

Apenas había abierto la boca cuando un silbido y una pequeña explosión rompieron el silencio de aquel momento, haciendo saltar y voltear a ambos coches, que percibieron el aroma a pólvora y pudieron ver el agujero en la pared al lado de ambos; Doc ni siquiera se detuvo a pensar, al siguiente segundo había emulado con fuerza al más joven para obligarlo a moverse.

-CORRE!- gritó con una expresión de pánico que realmente asustó al número 95

Sin más, ambos coches salieron disparados hacia la avenida principal a toda la potencia que tenían en sus motores, haciéndoles resonar por entre los callejones oscuros y los edificios; ni siquiera se atrevían a voltear, el Hornet volteaba a cada minuto, temblando de miedo y pensando en lo cerca que estuvieron de haber muerto.

Por su lado, el de color rojo no dejaba de emitir gemidos de pavor. Era como volver a estar en aquella horrible mansión, percibiendo la horrenda mirada de aquel coche, vigilándolo y aguardando por volver a capturarlo y no dejarlo escapar; su velocidad disminuyó un poco mientras su mente se nublaba, dispuesto a rendirse y dejarse caer al suelo, cuando el otro coche le aferró y le obligó a seguirse moviendo.

-No te detengas Novato, no te detengas!- urgió el Hornet, volteando hacia atrás y respirando agitadamente- vamos a salir de aquí, tan solo confía en mi de acuerdo? Yo estoy a tu lado…

-Él… -gimió el chico con lágrimas en los ojos pero el otro negó con la cabeza y le empujó más

-No, él no está aquí y yo si. No te voy a abandonar, pero necesito que corras tan rápido como en tus carreras- suplicó el mayor

Las figuras de ambos salieron disparadas por la carretera de salida de aquella ciudad sin percatarse de que en una loma cercana, una moto de montaña se detenía y les observaba partir en medio del frío, de la oscuridad y sin dormir.

Sonrió

-Este trabajo fue mas fácil de lo que suponía- dijo entre risas antes de ver hacia atrás donde una figura imponente comenzaba a tomar forma.

Un auto en color morado oscuro y ojos dorados observó la carretera de salida sin sonreír y entrecerrando los ojos; la motocicleta tembló un poco y sonrió nerviosamente hacia aquel sujeto

-No está satisfecho con mi trabajo señor?

-Estoy satisfecho con tu trabajo- respondió tranquilamente aquel auto

Con lentitud sacó una vieja pipa y se la llevó a la boca, antes de dejar salir el humo de esta; el vehículo más pequeño carraspeó un poco antes de volver a hablar

-Realmente fue muy fácil asustarlos- dijo volviendo a ver la carretera iluminada por las luces de los autos que la transitaban- fue demasiado fácil…

-No te confíes- dijo cortante Joan Ferret sin moverse de su sitio- Hudson Hornet no es un coche fácil de asustar. Lo habrás sorprendido esta vez… pero la próxima… podría ser muy peligroso…

La motocicleta rechistó molesta antes de hacer sonar su motor y retirarse a gran velocidad, dejando al otro en el mismo sitio, pensativo.

Y varios kilómetros mas lejos… el viejo Hornet apretaba los dientes mientras se daba cuenta que la advertencia del líder de los Vientos Desérticos era bastante seria cuando le amenazó en su momento.

Estaban en serios problemas y a partir de aquel instante, no iban a tener un solo momento de paz.

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