CAPITULO 21 : HUÍDAS.
(Voz de Alex)
De pronto me sentí un poco mejor; era el vigésimo-octavo edificio que registraba, todos los anteriores habían estado también en el radio de escucha del reloj de la iglesia; y por fin, las escaleras, el olor, todo me daba la impresión de ser como en mi visión.
Sonreí y respiré hondo una vez antes de ponerme a subirlas; había algo raro, era raro aquel silencio; por mucho que fuesen las fiestas principales de la ciudad no era muy cabal dejar a un enfermo tan grave solo, sobre todo sabiendo como sabían que yo andaba buscándolo a escondidas.
"Es una locura, no sigas." Oí la voz que más deseaba oír en mi mente. "Estoy aquí arriba."
Era raro, la misma voz me daba dos mensajes contrarios. Sacudí la cabeza suavemente y di un paso adelante para subir las escaleras.
"Ya voy, Ra." Afirmé mentalmente a su mente. "No te rindas, ya voy de camino."
Creo que nunca antes podría haberse dicho con más razón lo de 'subir las escaleras volando', yo creo que no tocaba ni el suelo de la velocidad que llevaba.
Me encontré varias puertas, pero algunas las pasé sin inmutarme siquera puesto que debían estar bajo tierra, luego llegué a unas que dudé y paré en silencio para olisquear sin abrir y oír el interior, ninguna era la que buscaba.
Recorrí el edificio entero y no la encontré; ya iba a desesperarme y a empezar a abrir puertas hasta encontrarlo cuando me di cuenta de que había un tapiz en la escalera.
¿Qué escaleras con carácter utilitario tenían un tapiz?
Corrí a moverlo un poco y entonces descubrí la portezuela estrecha y oculta tras el tapiz.
Sonreí feliz al notar que allí sí que había un ligero olor a hospital.
Cuando traspasé la puerta lo hice con mucho cuidado, cuidado que no era necesario puesto que aquello estaba más vacío que el cerebro de un licántropo 'hijo de la luna' de los de la edad media o así que eran salvajes de narices.
Y finalmente, llegué a la puerta del premio gordo; estaba cerrada con llave, varios cerrojos, cerraduras de seguridad… nada que no pudiese abrir con un alfiler y mucha paciencia.
Clic… con un sonido metálico tras casi 25 minutos, la puerta se abrió unos milímetros y el corazón me dio un vuelco. Empujé la puerta con cuidado y lista para lo inesperado.
Según mi visión, la sala estaba vacía, no había peligro, sin embargo, el tiempo y algunos acontecimientos me habían hecho precavida.
Miré alrededor, estaba en una especie de sala de hospital de prisiones, a medio camino entre celda y cuarto de hospital que había visto en mi visión. Había las mismas máquinas de la visión, la del pulso no se movía del plano de sin pulso, una máquina de respiración asistida estaba encendida y en el gotero había una sustancia brillante.
Y allí, en la camilla…
"¡Ra!"
Sonreí feliz y corrí hacia él.
"Ra, por favor… despierta…" Murmuré junto a él.
Era inútil, no hizo ni un movimiento.
"Ra, por favor, despierta…" Gemí cogiéndole la mano. "No puedes dejarme sola… Despierta…"
Le besé la mano, me moría por poder oír su voz. El pobre tenía vías por todos lados, tenía la sonda para la orina que le salía bajo las sábanas, la vía para la alimentación con sangre en el brazo contrario y la de la sustancia brillante en esa.
Cuando la sujeté un poco y la solté se calló flácida.
Entonces caí en la cuenta, algo me hizo darme cuenta y sospechar de lo que tenía conectado a sus venas por cánulas al brazo.
Me levanté deprisa y miré las composiciones de las cosas, entonces me puse a desconectarle todo, todo salvo la sangre.
Le arranqué todas y cada una de las agujas que tenía, cuando sangró, le toqué la sangre y me lamí los dedos.
"Lo que pensaba…" Murmuré. "Oh, Ra… qué te han hecho…" Gimoteé casi en silencio.
Me senté a su lado y esperé. Me concentré en el antídoto y me quité el vestido; tenía las ropas para cambiarme bien plegadas en una mochilla que había llevado oculta bajo las faldas bien acampanadas, me dispuse a cambarme de ropas; el vestido por el conjunto de pantalones, corsé, camisa amplia de mangas acampanadas y chaqueta torera.
Iba a ser la espera más dura de mi vida, sin embargo, algo dentro de mí no iba como debería.
Cuando me faltaba la ropa del torso, saqué mi arma y le quemé la punta para ponerme a rasparme la piel antes de sacar agua pura de mi mochila, metí el líquido de la hoja, con un color sangre puesto que estaba un poco mezclada con mi sangre y con paciencia fui haciendo la mezcla en el bote. Luego ya cogería una de las jeringuillas que había allí, podía incluso conectarle el recipiente a una de las cánulas.
(Salto espacio-temporal)
(Voz de Jacob)
"Tiene que estar por algún lugar…" Murmuró Mich nervioso de una forma bastante humana.
"Mich, aquí." Le llamé levantando la mano para llamarle.
"¿La has encontrado?" Me dijo.
"No." Afirmé. "Esto es enorme, no encuentro ningún lugar y nadie ha visto nada raro."
"Mich, nadie la ha visto por la zona norte." Le dijo Nathan.
"Lo mismo por la Este." Afirmó Kobu.
"No os fiéis." Nos dijo la peruana apareciendo tras nosotros con una máscara veneciana de las que vendían por los puestos ambulantes y los sombreros que parecían turbantes de tela raros y sombreros de bufón que nos habían puesto Mich y los hermanos junto con las máscaras sencillas y unas capas raras de colorines que había cogido de un tendedero en un patio de vecinos. "Hay gente rara patrullando la ciudad. He visto a unos humanos, mercenarios por cierto."
"Eso es que está aquí." Afirmó Mich.
"Ya, el problema es dónde." Afirmé.
"La han visto, dicen que bailó en una plaza y que ha paseado por ahí." Dijo Mich. "Pero nadie sabe dónde fue después."
"El tiempo se agota." Afirmó Mich tirándose del pelo bajo el sombrero. "¡Hay que encontrarla y hay que encontrarla ya!"
"¿Habéis visto a Seth?" Les dije cortándoles.
"No." Fueron diciendo uno a uno.
"En serio, si le veis me lo traéis, que os diría que le mataseis pero es que vosotros lo hacéis seguro." Les dije.
"Tú encargate de encontrar a Gabri que a ella si la encuentran aquí y sobre todo, si está buscando lo que creemos que está buscando seguro que la matan." Me dijo Mich.
"¿Por qué tanto interés en encontrarla?" Les dije. "Es una maldita criminal que secuestr niñas."
"¿Por qué tanto interés en encontrar a ese Seth?" Me dijo Kobu por él. "Es solo un niñato pesado que no puede dejar a la gente en paz y que se ha escapado a meter sus narices donde no le llaman."
"Gabri es muy importante para nosotros." Me dijo Mich. "Mucho más que tú o tus amiguitos y desde luego, mucho más que vuestra cría."
"Mich, Kobu, dejarlo ya." Les dijo Nathan. "Se nos acaba el tiempo."
"Hoooombres." Se quejó la peruana. "Como confiemos en ellos vamos listas las mujeres."
"Vosotros quedaros aquí discutiendo." Nos dijo la australiana. "Nosotras vamos a seguir buscándola, aunque tengamos que comenzar a llamar puerta tras puerta."
"Creo que no hará falta." Dijo Mich suavemente sujetándose la cabeza.
"¿Por qué?" Le dije.
"Porque acabo de recordar que faltaba un abanico de la vitrina de Valeria." Afirmó sacudiendo la cabeza antes de levantarla. "Kosta se los hizo marcar con un chip localizador por si algún día estaba en peligro. Bastará con contactar con Dante y Raven para que lo localicen."
Chips localizadores, sus ganas por encontrar a aquella mujer-secuestradora de niñas pequeñas… aquellos tíos jugaban en otra liga superior a la nuestra y a la de los Cullen en cuanto a recursos.
Vi cómo los hermanos llamaban por móvil y hablaban en otros idiomas, se tomaron su tiempo y tuvieron que repetir la llamada dos veces, mientras tanto, la peruana se había subido a la barandilla de uno de los puentes y oteaba el cielo como si se muriera de ganas de poder volar para ver mejor.
"Lo tengo, me mandan un mapa por mensaje." Dijo Nathan.
"Perfecto." Dijimos Mich y yo a la vez causando que nos mirásemos mutuamente con curiosidad.
Apenas cosa de medio minuto después nos enseñaron el mapa.
"Sé dónde está esto." Afirmó Match.
"Pero no puede ser." Afirmó Nathan. "Eso es un edificio privado, está cerrado a cal y canto y…"
"Y Alice dijo que no había ventanas ni nada distintivo." Afirmé recordándolo.
"Vaya, para ser un chucho sabes un montón." Dijo la Kobu divertido.
"Hasta a mí me sorprende." Afirmó Match. "Como la lealtad y el deseo de muerte de ese crío que tú buscabas por ella, su deseo tan fuerte de encontrarla."
"Sí, no me preguntes por qué pero ya parece ser oficial." Le dije. "Seth improntado de un vampiro, inaudito. Asqueros e inaudito, impensable… pero me temo que oficial e irrompible."
"¿Qué el enano ese se ha enamorado de Gabri?" Dijo Nathan.
De pronto los tres hombre se echaron a reír a carcajadas mientras las chicas se quedaban quietas de no entender de qué iba la fiesta.
"Pero no es posible ¿no?" Dijo la indígena. "Un licántropo nunca se enamoraría de uno de nosotros."
"No es amor." Afirmé. "Es impronta, va mucho más allá que el amor. Es… nos resulta imposible pasarnos más de dos días sin ver al objeto de nuestra impronta. Las horas se te hacen siglos."
"Pues yo que tú le diría a tu muchachito que bajase de las nubes." Me dijo Mich. "Gabri ya tiene a alguien, y solo un loco podría pensar que eso cambiase."
"Eso lo veremos." Le dije.
"Jake." Me dijo Kobu intentando aguantarse la risa. "¿Es que nunca os habéis preguntado por qué Gabri se niega a rendirse en su empeño?"
"¿Por qué busca como loca recuperar lo que le quitaron los Vulturis?" Afirmó Nathan aguantándose la risa y sonriendo.
"¿O qué es lo que le quitaron?" Añadió Mich con la misma cara.
"No." Afirmé dándome cuenta de ello. "No importa, supongo."
"No deberíamos contártelo pero los Vulturis le quitaron a Alex a la persona que más quería y que seguía con vida." Me dijo Mich. "A mi padre."
Y de pronto…
¡Bang!. ¡Bang!. ¡Bang!
"¡Oh, joder!" Gritaron los 5 vampiros casi a la vez como un coro casi coordinado a la perfección.
(Salto espacio-temporal)
(Voz de Gabri)
Todo había sido demasiado rápido. Tenía todo ya guardado y listo para salir de allí, solo que me aseguraría de que las cosas irían bien.
Estaba metiéndole a Ra una dosis más de antídoto tras comprobar que su sangre estaba ya limpia en un 97 a 99 por ciento cuando oí ruidos al otro lado de la puerta-tapiz.
No tenía tiempo, me cargué las bolsas a la espalda y cogí a Ra en brazos para ir a la puerta con mi arma en la mano.
Había sido justo cuando estaba en al ventana cuando me habían visto.
"¡Eh, t…!" Me gritaron.
¡Bang!. ¡Bang!. ¡Bang!
El primer disparo le había reventado el comunicador para evitar que diese la voz de alarma ; el segundo le había acertado y el tercero me había asegurado la muerte del tío mientras yo caía por la ventana, plegué los brazos al cuerpo para alcanzar a Ra y cuando lo tuve sujeto de nuevo me agarré a la fachada y bajé quemándome la palma de la mano al sujetarme al cable de la luz o el teléfono hasta quedar colgada un poco más allá de un tejado de enfrente. Suspiré y cogí aire antes de balancearme un poco hasta ponerme en cuclillas contra la pared y saltar para colgarme del borde del tejado de enfrente; con un salto grácil caí con Ra cayéndome encima de mí sobre el tejado.
Volví a asegurarme de agarrarlo antes de incorporarme.
Me lo colgué al hombro como pude, me hubiese gustado poder llevarlo mejor, pero seguramente el tío no fuese solo y con los disparos solo hubiese puesto sobre alerta al compañero.
Corrí por los tejados como nunca en mi vida, hasta llegar al punto donde se abría a un Canal Grande. Allí me tambaleé y estuve a punto de caerme por la inercia del cuerpo inerte de Ra de modo que él estuvo a punto de caérseme también, una vez más lo sujeté mejor.
Miré alrededor, no sé cómo había acabado entre medio del Ponte degli Sealzi y el Ponte di Rialto. Tendría que ir a uno u otro, y tal y como estaban las cosas en la ciudad…
Me aseguré de que no hubiese nadie en la calle antes de deslizarme abajo, tan pronto apoyé un pie en el suelo me puse a correr a un ritmo normal.
"Ehi, stronzo! Guarda dove vai! (¡Mira por dónde vas!)" Le grité en italiano a un motorista que estuvo a punto de pillarnos.
"¿Gabri?" Me dijo el conductor para hacerme taparle la boca con una mano sujetando a Ra con el otro brazo. "¡Dios, eres tú!" Afirmó cuando le solté un poco la mano para volver a sujetar bien a Ra.
"Haz el favor de cerrar el pico." Le dije. "Me vienen siguiendo, tengo que irme de aquí ahora mismo."
"¡Te hemos estado buscando!" Me dijo abrazándome y haciéndole que casi se le cayese la moto encima y caérsele algo a la alcantarilla junto a la que estábamos parados. "¡Los Cullen están distrayendo la mirada de aquí mientras te encontrábamos!"
"¿Quién les ha mandado meterse donde no les llama?" Dije. "A todos vosotros."
"Yo…" Me dijo sorprendido.
Entonces Ra hizo un sonido similar a una tos de pecho y me volví a preocupar por el tiempo.
"Necesitamos salir de aquí cuanto antes." Le dije.
"¿Y qué pasa con el resto?" Me dijo.
"El resto podrán apañárselas solos." Afirmé. "En cuanto estemos fuera les avisaré."
De pronto pareció reparar en que no estaba sola y abrió los ojos como platos.
"Seth, Ra no aguantará mucho más. Tenemos que irnos de aquí, ahora." Le dije pronunciado despacito como si fuese para un tonto. "Por favor…"
"Sí, claro, las llaves." Dijo buscándose. "¡Ah, no están!"
"Sujeta." Le dije pasándole a Ra con cuidado hasta montarlo ante él. "Monta atrás." le dije.
"¡¿Y qué hay de tí?!" Me dijo mientras oíamos los gritos de alerta.
"Montaré delante." Afirmé agachándome para tener a mano el regulador de tensión o la bobina, allí maniobré hasta tener acceso a los cables que se encontraban a la parte izquierda de la moto, poco mas arriba del cilindro, posé la mirada en los cables que iban hacia abajo, sujeté el cable de 2 colores y tiré para desconectarlo antes de montarme y arrancar la moto con un empujón o a pata.
"Agárrate fuerte y sujétale bien." Le grité a Seth. "¡Como le pase algo te juro que te volaré la cabeza!" Afirmé antes de pisar con fuerza y arrancar de una vez para ir a una velocidad bastante superior a lo permitido.
Hubo suerte y no pillé a nadie, eso sí, tuve que hacer la de girar sobre el pie en el asfalto varias veces y recurrir a pequeñas repisitas junto a las casas para avanzar sin encontrar a nadie.
(Salto espacio-temporal)
(Voz de Seth)
¡Ñieeeeek! Chirriaron los frenos de la moto cuando por fin paramos al otro lado del camino que unía la ciudad con tierra firme, lejos de los problemas, fuera de la ciudad.
Nunca he sido mucho de rezar, eso sí, agradecí al cielo el haber podido parar de una vez, esperaba que ahora Gabri me preguntaría qué tal estaba, que se disculpase por haber sido tan seca ahí atrás, en la ciudad, cuando la encontré con aquel cadáver; pero en lugar de eso bajó de un salto haciéndome perder el equilibrio mientras me cogía al hombre de entre ambos y volcando la moto que pude evitar que me cayese encima de chiripa gracias a los reflejos de cuando me enseñó a conducir.
"Estoy bien, gracias por preguntar." Le dije.
"Lo siento, es… me preocupa más el estado de…" Dijo tumbando al hombre en el suelo fuera de la mirada de los que pudiesen pasar cerca. "¿Te importa llamar al último número que llamé yo y decirles que estamos fuera de la ciudad?" Me pidió pasándome el móvil.
"¿Quién es ese hombre?" Le pregunté cogiendo el móvil para obedecerle con algo dentro de mí rugiendo suavemente al ver cómo se deshacía en atenciones con él y que él estaba hecho unos zorros.
Ella no me contestó, me contestaron antes al móvil.
"Eh, Gabri, tía, ya te vale." Se puso a gritarme al oído Kobu furioso.
"No soy Gabri, soy Seth." Le dije cuando pude hablar.
"¿Seth?" Dijo confuso. "¿Qué haces tú con el móvil de Gabri?"
"Ella está ocupada atendiendo a un tipo que llevaba en brazos cuando me la encontré." Afirmé mirándo como ella parecía estar atendiéndole. "Parece un cadáver, pero ella le está atendiendo."
Oí cuchicheos al otro lado y de pronto la voz cambió.
"Seth, tenéis que iros de allí." Me dijo Nathan. "Esconderos, dile que te guíe hasta el collado cerca de Papua."
"Gabri, dicen que vayamos al collado de cerca de..."
"No aguantará." Me dijo preocupada. "Diles que no podemos movernos de aquí."
"Dile que busque un coche." Me dijeron cuando les trasmití la contestación. "O mejor, quédate tú ahí con él y que venga ella, tiene que ocuparse de cubrir las apariencias."
"Diles que no vamos a ningún lado." Me dijo ella haciéndose un tajo en el brazo para ponérselo al tipo en la boca dándome arcadas. "Ra está muy débil, no aguantará un viaje así."
"Pásamela." Me dijeron cuando les pasé el mensaje.
"No creo que esté para hablar." Les dije. "Parece muy preocupada por el tipo en cuestión."
"Haz el favor de pasárnosla, sujétale el teléfono en la oreja si es necesario." Me dijeron casi ordenando.
Con cuidado lo hice.
"Gabri, quieren hablar contigo." Le dije antes de pegarle el aparato a la oreja.
La oí hablar en otro idioma, creo, y mientras ella discutía algo, me fijé en el hombre que yacía con la cabeza en su regazo como muerto.
Era moreno, de pelo largo o más bien extralargo puesto que apostaría que le llegaba hasta más debajo de media espalda aunque lo llevaba cogido con un lazo granate de color sangre. Estaba pálido como la cera y tenía los ojos cerrados de forma que le hacían parecer una estatua de mármol. Gabri tenía su cabeza en el regazo de una forma tan tierna y dulce que me dio envidia, así que me senté junto a ella.
"Apóyamelo a mí en las piernas y levántate." Le dije suavemente para no molestar si me oían por teléfono pero haciéndola mirarme. "Hablarás mejor si te levantas de aquí, confía en mí."
"Seth." Me dijo a mí. "Está muy enfermo, es... no me atrevo a dejarlo solo."
"Dime qué tengo que hacer y yo lo haré." Afirmé asintiendo. "Por favor, tú sabes lo que hay que hacer, coge la moto y ve a buscarles, yo me quedaré aquí con él y si hay el menor peligro te avisaré."
"Seth, lo más probable es que nos anden buscando." Me dijo preocupada. "No puedo dejaros solos."
"Me trasformaré." Afirmé. "Al menos signo de peligro me trasformaré y huiré con él a algún sitio seguro."
"No conoces estos parajes." Afirmó.
"Buscaré un camino." Afirmé.
Entonces oí gritar su nombre por el móvil y ella lo cogió, pareció dar explicaciones y luego me miró antes de colgar.
"Mich viene hacia aquí." Me dijo. "Estará aquí en unos minutos y os cogerá en el coche. Mientras llega intenta mantenerle estable, ten." Me dijo pasándome su chaqueta. "Intenta mantenerle caliente, supongo que para alguien con una temperatura de 41 ºC no será muy difícil."
"Mantenerle caliente." Afirmé mientras ella sacaba un frasco y rociaba en torno a nosotros con litros de algo que apestaba a colonia extra-fuerte de rosas.
"Y si se pone a sacudirse o algo ponle esto en la vía del brazo." Me dijo pasándome un botecito raro y haciéndome ver que el tipo tenía lo que parecía un grifito en el brazo que mantenía remangado. "Entra justo, así que asegurate que está bien conectado con la boquilla y dale un giro de 10º a la manilla para abrir el paso."
"10º, vale, lo tengo." Afirmé.
Me miró confusa mientras levantaba la moto, entonces se mordió el labio preocupada.
"Venga, ve a ocuparte del resto." Le dije. "Estaremos perfectamente."
Asintió sin estar del todo convencida y entonces pisó la pata de la moto. La vi perderse en la carretera.
Efectivamente no estuve solo mucho tiempo, pronto aparcó un ferrari rojo en lo alto de la carretera y de él salió Mich que bajó casi volando hasta mí.
"Dios, lo sabía..." Murmuró casi para él. "¿Qué haces?"
"Gabri me dijo que si temblaba le pusiera esto en el grifo este." Afirmé girando la palanca 10º aproximadamente tras asegurarme que lo había clavado en el cacharro bien.
"¿Gabri ha dicho eso?" Me dijo.
"Sí, es... ¿la has visto?" Le pregunté preocupado por ella. "Se fue a todo correr."
"Ha ido a ocuparse de limpiar un poco con los gemelos." Me dijo cogiendo al hombre en brazos con cuidado.
La verdad es que si se me había hecho raro ver a Gabri cargando con el chico moreno, ver a este cargándolo se me hizo aún más raro; un hombre cargando en brazos a otro como si fuese una chica delicada.
Lo subimos hasta el coche y allí lo tumbó en el asiento trasero con mucho cuidado.
"Tú sube adelante." Me dijo mientras ajustaba los cinturones para poder llevarle con más facilidad.
"¿Dónde vamos?" Le pregunté.
"A Verona." Me dijo. "Lleva como una hora llegar allí porque son 120 km, pero con este coche nos llevará menos porque creo que alcanza los 319 km por hora así que... como unos 27 a 30 minutos."
"¡¿Vamos a dejar atrás a todos?!" Le dije confuso.
"No vamos a dejar atrás a nadie." Me contestó acabando y moviendo el asiento para venir a sentarse donde el conductor. "Los coches de Venecia están ya viniendo, solo quedan en la ciudad Gabri y los hermanos."
"¿Y las chicas?" Le pregunté.
"Con ellos." Me dijo. "Gabri vendrá en moto, creo. ¿De dónde la sacaste, si se puede saber?"
"De un depósito de la grúa." Afirmé.
"Perfecto, creo que cuando me la crucé vi la matrícula doblada, así que no la reconocerán si consigue un casco." Me dijo arrancando el motor. "Haz el favor de mirar cómo va Rafa, es un viaje que por mucho que corra debería tardar unos 50 minutos mínimo puesto que a la velocidad normal tardaríamos una hora en llegar de una ciudad a otra por la A1. Y apuesto a que nos pillan antes de llegar."
"¿Y los Cullen?" Le dije.
"Despistando la mirada hacia el sur." Afirmó. "Gabri lo sabe ya, no está a favor de ello pero lo tolerará. Ahora mismo tiene prisa por llegar y le preocupa mucho el estado de Rafa."
"No podéis hablar en serio." Le dije. "Ese tío está medio muerto."
"Creo que según ella estaba peor la última vez." Me dijo. "Al menos ahora tiene las tripas dentro."
¿Las tripas dentro? Por un momento me pregunté qué clase de monstruos eran esa gente que la rodeaba para poder hablar de eso tan libremente y sin experimentar ni gota de asco.
(Salto espacio-temporal)
(Voz de Gabri)
"¡Vamonos!" Les dije a los hermanos cuando acabamos el proceso.
Puesto que yo había estado allí y había visto cómo estaba todo, me había encargado de usar la habilidad de Nicolai en el cadáver que había hecho y lo había conseguido hacer casi idéntico a Ra, luego lo había puesto en su puesto y le había comenzado a poner todos los cables, vías y sondas como estaban cuando lo encontré.
"Gran idea lo de dar el cambiazo." Me dijo Nathan mientras saltábamos por la ventana.
"Lo siento, no puedo pensar con claridad." Afirmé aterrizando y colocándome el tobillo que se me había salido al parar la caída y viendo los agujeros que habíamos hecho al aterrizar las 3 masas de más de 70 kilos con la velocidad de nuestra caída libre. "Debo llegar deprisa, es... Ra está fatal."
"Haz el favor de tranquilizarte." Me dijeron mientras corríamos para intentar llegar al punto donde me habían dicho que estaban las dos semi-vampiros: la peruana y la australiana, con el coche que habían usado para llegar allí.
Sin embargo, cuando llegué me encontré con algo más.
"Eh, aún te debo un golpe enorme." Me dijo Jacob. "Si fuese por mí te volaba la cabeza."
"No tengo tiempo para tonterías." Le dije cogiendo el casco que habían sacado de a saber dónde para mí y que nunca preguntaría por ese detalle.
"Gabri, por mucho que te preocupes no vas a llegar antes." Me dijo Kobu. "No puedes correr más de lo que la moto dé de sí."
"Eso está por ver." Afirmé pisando con fuerza el pedal de arranque para arrancarla a la 2ª y salir casi volando al haber girado el acelerador a tope.
"Menuda motociclista estás tú hecha." Me dijo Jacob con ironía cuando se gripó por hacer lo del arranque.
Me quedé con ganas de tirarle algo, pero me aguanté porque quería irme de allí cuanto antes, así que revolví en las tripas de la moto antes de volver a intentar arrancarla.
Esta vez obedecí las normas y arranqué normal, ya tendría tiempo de correr cuando saliésemos a carretera.
"Eh, no vayas a correr mucho que nosotros no tenemos motos para pasar haciendo el loco entre los coches." Me dijo Nathan cuando salimos al puente y comencé a adelantar coches.
"¿Cómo es que puedo oíros?" Les dije.
"Tu casco tiene un micro en el lateral y un par de cascos en el almohadillado." Me dijeron. "Y nosotros tenemos radio en tu frecuencia."
"Entonces seguidme como podáis, os veo en casa." Afirmé. "Nathan y Kobu ya sabéis dónde vivo."
"No te arriesgues, que sabes que luego dejas rastro con las multas." Me dijo Kobu. "Y a nosotros nos riñes si nos multan..."
"Este caso es especial." Afirmé antes de acelerar.
Me daba igual que me multasen, tenía que llegar pronto, necesitaba muchas cosas y tenía que asegurarme de que Rafa estaba bien.
No podía perderle, no ahora que le había vuelto a recuperar...
