Nick vio a Luke salir de la habitación e inmediatamente entró para hablar con Judy. La saludó incómodamente y ella le devolvió el saludo desanimadamente. Las cosas de Judy como su ropa y algunos utensilios como lápices estaban regados por el suelo, decidió levantarlos y ayudarle a limpiar un poco su apartamento.

Ambos arreglaban el desorden que había, ninguno decía una sola palabra, lo único que se podía oír eran los vehículos pasar por las calles y la lluvia que acababa de iniciar pero que con el tiempo se volvía más fuerte.

Terminaron de levantar las cosas de Judy y las organizaron en el sitio en donde iban, la ropa en los cajones y lo demás en un escritorio. Nick revisó la puerta del apartamento. El golpe que le dio Luke para abrirla le había roto varios tornillos, pero gracias a su astucia Nick pudo arreglarla.

-Quedó como nueva zanahorias. – Dijo Nick abriendo y cerrando la puerta.

-Gracias. – Dijo Judy en voz baja. – Si quieres ya puedes irte. –

- ¿Irme? No lo haré, no hasta que me digas porque estas tan deprimida y porque tu apartamento estaba hecho un desastre. –

-Yo maté a ese cocodrilo Nick, no quise hacerlo, disparé para protegernos. – Judy se dejó caer al suelo y se sentó.

Nick guardó silencio, no tenía la más mínima idea de cómo ayudarla, él nunca había matado a nadie. Lo mejor que se le ocurrió fue sentarse a su lado y abrazarla amorosamente arropándola con su cola y sus brazos.

-Todo estará bien. – Nick besó la cabeza de Judy y ella cubrió su cara con sus orejas.

Duraron minutos en esa posición. La lluvia se había vuelto una relampagueante tormenta con ventiscas lo suficientemente fuertes como para hacer volar a un pequeño roedor. En el techo se escuchaban las fuertes gotas de lluvia chocar.

-Todo estará bien. No lo mataste con mala intención, además él era alguien muy peligroso lo único que hiciste fue defenderte. –

-Cuando llegué al apartamento me sentía tan afligida que tiré al piso todas mis cosas y las pisoteé para desahogarme. – Judy abrazó una de las garras de Nick. – La verdad es que ya no sé qué hacer, no estoy segura de mis acciones o decisiones. Luke me dijo que si queríamos podíamos retirarnos del caso. Dijo que si seguíamos nuestras vidas estarían en peligro. –

- ¿Quieres retirarte del caso? – Preguntó Nick acariciando las orejas de Judy.

-No… No lo sé. No me importaría arriesgar mi vida, pero tú también estarías en peligro, al igual Selene y Wolfe. –

-No me importa arriesgar mi vida, si quieres seguir en el caso yo estaré ayudándote. – Dijo Nick seriamente.

- ¿Por qué arriesgarías tu vida para ayudarme? – Preguntó Judy.

En ese momento Nick puso sus dos patas en las mejillas de Judy y la besó sorpresivamente. Ella quedo pasmada por la acción del zorro y poco a poco fue cerrando los ojos y rodeó el cuello de Nick con sus patas.

Fue un momento increíble para ambos, era como si lo demás desapareciera, sus problemas, sus temores, sus ambiciones, sus deberes, todo se esfumaba dejándolos a ellos dos en un espacio en donde solo existían ambos y en donde reconocían claramente sus sentimientos.

Ambos dejaron de besarse y se miraron amorosamente. Sus rostros estaban sonrojados. Respiraban agitadamente, el beso los dejó sin aliento.

-Sabes perfectamente que te amo Judy, y esa es la razón por la que no me interesa arriesgar mi vida para ayudarte y cuidarte. –

-Yo también te amo Nick, el amor que te tengo es tan grande que no soportaría que te hirieran por mi culpa. –

-Entonces eso significa que oficialmente iniciamos una relación. – Dijo Nick burlonamente.

-No lo sé, sinceramente estoy muy confundida. –

-Lo sé, yo también me siento muy confundido, pero eso no importa, lo único que quiero es estar a tu lado. No importa lo que piensen los demás, que se vallan al carajo si no les gusta ver a un zorro y a una coneja amándose. No importa si el mundo nos hace a un lado, nosotros haremos nuestro propio mundo en donde podamos amarnos y, no importa si decides retirarte del caso o no, te seguiré sin importar lo que decidas. – Dijo Nick ansioso y entusiasmado.

-No quiero temerle a nada. Quiero amarte libremente independientemente de lo que piensen los demás y deseo seguir en el caso. Es mi deber como policía hacer justicia y no dejare que ninguna banda criminal de otra ciudad haga lo que se le antoje. – Dijo Judy recuperando su felicidad y actitud de siempre.

-Va a ser peligroso ¿crees que una torpe coneja sea capaz de sobrevivir? - Dijo Nick con una sonrisa picaresca en su rostro y acercando sus labios a los labios de Judy.

-Claro que seré capaz de sobrevivir, sobre todo si tengo a mi preciado zorro astuto cuidándome. – Judy agarró el hocico de Nick con sus patas y lo besó.

-Bien, ahora tenemos que hablar con Wolfe y con Selene. – Dijo Nick.

-Lo haremos mañana. - Dijo Judy.

-Supongo que debería irme. – Dijo Nick escuchando un fuerte relámpago.

-Creo que lo más apropiado es que te quedes aquí esta noche. – Dijo Judy abrazándolo.

-Tu ganas, me quedaré aquí a dormir. – Nick acarició la cabeza de Judy mientras lo abrazaba.

Ambos se acostaron en la cama y se abrazaron mutuamente hasta quedar profundamente dormidos. Eran arropados por una cobija y, al solo haber una almohada en la cama, tuvieron que acurrucarse.


A la mañana siguiente fueron al centro médico. Se reunieron con Selene y con Wolfe en un mismo cuarto. Ellos ya estaban bien y se recuperaron de sus lesiones, aunque aún estaban adoloridos.

Judy les contó todo lo que sucedió con el cocodrilo, también les habló sobre lo que Luke le dijo dejándoles muy claro que si decidían decidir en el caso arriesgarían sus vidas. Esperaba que ambos dejaran el caso, pero se asombró al ver sus respuestas.

-Seguiré en el caso. – Dijo Selene. – No quiero que esta ciudad se vuelva un caos y no importa si tengo que arriesgar mi vida. No me convertiré en una carga o en una molestia.

-Yo también seguiré en el caso. – Dijo Wolfe. –

- ¿Estás seguro Wolfe? Tienes una familia que espera que vuelvas sano y salvo todas las noches. Dime, ¿le dijiste a tu esposa que un cocodrilo gigante te envió a un centro médico por un golpe a la cabeza? – Dijo Nick.

-Sí, la llame y de dije. Al principio me regaño y se preocupó, pero luego se calmó al saber que no me había pasado gran cosa. – Habló Wolfe. – Es verdad que tengo familia y no quiero preocuparlos, pero ustedes también son como una familia para mí y eso hace que quiera protegerlos. Además, si me quedo en el caso puede que me suban el sueldo o me den alguna recompensa, eso me ayudaría a pagarle a mi hijo una colegiatura en alguna escuela prestigiosa. –

-Entonces está decidido, no nos retiraremos del caso. – Dijo Judy. – Vamos al hotel de Luke para decirle nuestra decisión.

Fueron al hotel y al llegar vieron en la entrada principal a Luke y a Kiara junto a un automóvil de color morado oscuro. Se saludaron y le dijeron a Luke que no se retirarían del caso. Él les volvió a advertir sobre el peligro al que estarían expuestos, pero eso no los hizo cambiar de opinión. Kiara los felicitó por ser valientes.

-Oye Kiara, ¿en qué momento saliste del centro médico? – Preguntó Wolfe.

-Salí hoy bastante temprano, no podía quedarme postrada en una cama sin hacer nada. – Respondió Kiara.

-Ahora les diré lo que tienen que hacer. – Dijo Luke viendo a los cuatro oficiales. – Primero vallan a sus casas a cambiarse, usen ropa común y corriente y que sea bastante cómoda. También necesito que empaquen en una maleta ropa para varios días. Vamos a estar salir de la ciudad por un tiempo. –

- ¿A dónde vamos? – Preguntó Judy.

-No hay tiempo para preguntas, vallan a cambiarse. – Dijo Luke apurándolos.

Los oficiales fueron a sus respectivas casas, se cambiaron de ropa y volvieron a la puerta del hotel para reunirse nuevamente con los agentes del COAT. Todos llevaban maletas llenas de ropa y uno que otro accesorio.

Judy iba con una camisa azul clara y un jean. Nick usaba su típica camisa verde y un pantalón gris. Wolfe vestía una camisa de rayas rojas y un pantalón azul y Selene usaba una camiseta blanca con un abrigo rojo y un pantalón azul.

Subieron las maletas que traían a la cajuela del auto y luego se subieron. Luke encendió el vehículo y empezó a conducir. Luego de unas horas salieron de la ciudad y recorrieron una inmensa carretera la cual los llevaría a su destino.

Llegaron al final del recorrido. Luke los llevó al Centro de Seguridad Nacional, el mismo lugar que visitó el jefe Bogo para pedir ayuda. El auto se detuvo frente a un edificio que tenía en un letrero escrito "COAT" con letras blancas brillantes.

-Kiara, necesito hacer unas cosas aquí, llévalos a mi habitación y quédate con ellos. – Dijo Luke bajándose del vehículo.

- ¿Vinimos aquí? – Preguntó Nick asomado por una ventana viendo el edificio.

-No, nuestro destino está más lejos. – Dijo Kiara pasándose al asiento del conductor y arrancando nuevamente el auto.

A unos kilómetros del edificio en donde Luke se quedó había un complejo de edificios y estructuras en donde se hospedaban, entrenaban y organizaban todos los agentes del COAT. El sitio se dividía en 3 secciones. La primera sección constaba de edificios enormes encargados de administrar y organizar a los agentes y las cosas que tenían que hacer, comprar o reparar. Allí también estaban los laboratorios en donde creaban armas y ensayaban nueva tecnología. En la segunda sección se encontraban los campos de entrenamiento y edificios que adentro poseían pistas de obstáculos, gimnasios, campos de tiro y lugares con la capacidad de simular diferentes condiciones climáticas leves o extremas. La tercera sección era el lugar donde se encontraban las habitaciones de los agentes. Los agentes de grado normal se quedaban en un edificio enorme con muchas habitaciones. Los agentes de grado alto se quedaban en casas no muy grandes que compartían con su escuadrón. Los agentes de grado superior se quedaban en una casa bastante lujosa. No había muchos agentes con este rango por eso solo había una misma casa para ellos.

La casa de los agentes de grado superior era su destino. Kiara se detuvo enfrente de esta y se bajó junto con Judy y su equipo. Caminaron hasta la puerta y Kiara usó la placa de Luke para abrir una especie de cerradura electrónica. La puerta se abrió dejando ver el interior, todo era muy lujoso.

-Síganme, no hagan ruido y no se demoren. – Dijo Kiara caminando muy rápido por la casa siendo seguida por los oficiales de Zootopia.

Entraron en una habitación ubicada en el segundo piso de la casa y dejaron sus cosas ahí. Kiara les explicó que se encontraban en la habitación de Luke. Además de eso les dijo que no hicieran mucho ruido ya que podían meterse en serios problemas si descubrían que estaban allí.

- ¿Qué hacemos en este lugar? – Preguntó Wolfe.

-Ni siquiera yo conozco lo que planea Luke. – Dijo Kiara. – Solo me dijo que los trajera aquí.

Alguien llamó a la puerta de la habitación. Kiara abrió un poco la puerta para ver de quien se trataba.

-Vaya, eres tu Kiara. Pensé que Luke ya había vuelto y vine a saludarlo. – Dijo el animal tras la puerta.

-Hola… - Dijo Kiara incómodamente.

- ¿Por qué no abres la puerta completamente? ¿acaso ocultas algo? –

El animal empujo la puerta delicadamente y la abrió completamente viendo a Judy y a los demás oficiales de Zootopia y, a su vez, dejando verse a sí mismo. Se trataba de un antílope de cuernos largos, fornido y alto. Usaba un suéter de color beige y un jean azul.

- ¿Y ustedes quiénes son? – Preguntó el antílope.

- Ellos son los oficiales de Zootopia que están ayudándonos a Luke y a mí con el trabajo que nos asignaron. – Dijo Kiara señalándolos. – Ella es la oficial Judy Hopps, el oficial Nick Wilde, el oficial Wolfe Trout y la oficial Selene Grim. –

-Es un placer conocerlos. – El antílope le dio un fuerte apretón de manos a cada uno. – Mi nombre es Ryan Foster soy agente de grado superior.

-Luke no se encuentra aquí ahora mismo. Tal vez venga más tarde. – Dijo Kiara.

-Supongo que lo saludaré después. – Ryan fue hasta la puerta de la habitación.

-Agente Ryan, por favor no le diga a nadie sobre la presencia de los oficiales de Zootopia en este lugar. – Dijo Kiara preocupada.

-No te preocupes Kiara, no diré nada. Pero se más cautelosa, sabes perfectamente que ningún animal sin autorización puede venir aquí, eso te incluye. – Ryan salió y cerró la puerta.

- ¿Exactamente quién era él? – Preguntó Nick. – ¿Y porque estas tan alterada?

-Él es el mejor agente del COAT. Se rumorea que en un futuro será el que dirija está organización. Es alguien bastante importante. –

Luke se reunió con Kiara y con los oficiales de Zootopia en su habitación. Era acompañado por una nutria que usaba una bata de laboratorio.

-Los traje aquí porque necesito que puedan defenderse y enfrentar a todas las amenazas que están por venir. Él es el profesor Lewis. - Luke señaló a la nutria. - Es el encargado de estudiar y fabricar las armas del COAT. –

- ¿Usaremos armas como las que tienen en sus maletines? – Preguntó Judy entusiasmada. –

-No exactamente. – Respondió la nutria. – Luke me pidió que les brinde equipamiento. Tengo estrictamente prohibido darles a animales cualquiera que no pertenezcan al COAT o que no tengan el rango suficiente armas como las que usan los agentes de grado alto y superior. Pero romperé esa regla, a ustedes les daré algunos prototipos que he querido probar desde hace tiempo. –

Los oficiales de Zootopia se alegraron y comenzaron a festejar con risas y saltos.

-Primero deberán hacer algunas pruebas físicas y psicológicas. – Dijo Luke rompiendo el festejo de los oficiales. – Sigan al profesor. –


Lewis los llevó a una pista de obstáculos dentro de un viejo almacén. – Este lugar era usado para probar y entrenar a los escuadrones que recién se formaban. Ya no se usa porque se han construido lugares más modernizados, pero nos será útil ya que no queremos que nadie se entere de que están aquí. –

-Ustedes entraran por aquí. – Dijo Luke abriendo una puerta verde. – El profesor, Kiara y yo estaremos dentro de una cabina observándolos. –

Judy y su equipo entraron y se ubicaron en una línea blanca que indicaba el inicio de la pista. La voz del profesor comenzó a oírse mediante unos parlantes ubicados por todo el almacén.

-Vamos a probar su desempeño como equipo, para conseguir superar la prueba deberán trabajar juntos. Cuando les indique empezaran a correr. Buena suerte. –

En una pantalla apareció una cuenta regresiva, 10, 9, 8… y cuando llegó a 0 la pista se iluminó y los oficiales empezaron a correr. Pasaron por diferentes pruebas, a veces tenían que cruzar por salas que simulaban climas extremadamente fríos, otras veces debían aguantar altas temperaturas mientras escalaban montañas artificiales, esquivar obstáculos en ambientes pantanosos y lluviosos y usar armas de fuego para romper objetos en movimiento. También tuvieron que resolver rompecabezas y acertijos en un tiempo determinado para poder avanzar por las salas de la pista de obstáculos.

Duraron en la pista de obstáculos hasta que anocheció. Cuando llegaron al final Kiara, Luke y el profesor Lewis los esperaban con botellas de agua y barras energéticas para que se recuperaran. Judy, Nick, Selene y Wolfe estaban agotados, todos estaban cubiertos de lodo y tenían sus ropas rasgadas y mojadas.

-Felicidades, cruzaron toda la pista de obstáculos, normalmente los agentes novatos que llegan al COAT solo llegan hasta la mitad. – Dijo el profesor dándole a cada uno una botella y una barra energética. – Descansen un rato, necesito hacerle unas cuantas preguntas a cada uno. –

-Eso… fue… difícil. – Dijo Nick tomando bocanadas de aire entre cada palabra. –

-Esto fue mucho más intenso que la academia para entrar a la policía de Zootopia. – Dijo Judy bebiendo toda la botella de agua.

-Comenzaré a hacerles las preguntas a cada uno, así que ¿Quién quiere comenzar? – Preguntó Lewis.

-Yo iré primero. –Dijo Wolfe.

-Bien, sígueme. –

El profesor Lewis y Wolfe entraron en un pequeño cuarto que se usaba para guardar utensilios de limpieza.

- ¿Qué tipo de preguntas crees que haga? – Le preguntó Judy a Nick en voz baja.

-No lo sé zanahorias. Tal vez le pregunte si está dispuesto a arriesgar su vida o si cumplirá con hacer justicia en cualquier lado. Ya sabes, preguntas típicas de policías. – Respondió Nick.

Dentro del cuarto de limpieza el profesor y Wolfe usaron unas cubetas para sentarse.

-Lo lamento, normalmente haría esto en mi oficina, pero no quiero perder mucho tiempo, además nadie debe saber lo que estamos haciendo. – Dijo el profesor.

-No se preocupe. – Dijo Wolfe.