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Que conste que evito este tipo de mensaje al principio, pero esto es... huh, necesario.

Bajo advertencia no hay engaño. Capítulo m-rated porque el 98% lo pidió.

Lean bajo su propio riesgo.

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Incomplete

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Capítulo Veintiuno
Sólo Quédate Conmigo


La siguiente semana pasó bastante rápido.

Ahora que él y su esposa finalmente habían paso del 'incidente de Karin', Sasuke pudo declarar felizmente que su vida había regresado a lo normal. O… bueno, tan normal como podía llegar a ser, dado a todos los cambios que estuvieron obligados a tomar lugar entre ellos una vez que Sakura finalmente regresó de Nueva York y le dio la oportunidad de explicarse.

Sin embargo, por primera vez en todos los tiempos, descubrió que realmente fueron bien recibidos—esos y los que todavía no habían ocurrido.

A pesar de que él y Sakura todavía no se comportaban como una pareja casada en muchos, muchos aspectos, la casa estaba mucho más silenciosa ahora que ya no se enfrascaban en una pelea cada vez que se veían. La atmósfera estaba más tranquila, más relajada. Créanlo o no, él ahora sentía como si realmente tuviera algo por lo cual regresar a casa, algo que fácilmente podía ser notado por quien sea que estuviera interesado en mirar. Se iba más tarde al trabajo y llegaba más temprano a casa, escogiendo pasar el tiempo con Sakura en vez de encerrarse en su oficina frente a la computadora.

Su esposa pareció tener las mismas preferencias, viendo que ahora siempre estaba en casa, tanto cundo él se iba en la mañana como cuando regresaba en la tarde. Por extraño que pudiera sonar, él apreció eso—apreció el que ella mantuviera su promesa de darle a la relación otra oportunidad, aceptando en el proceso todo lo que implicaba.

Incluyendo no más salidas en la noche con sus amigas.

No lo malinterpreten, Sasuke sabía que ella estaba joven y llena de vida y sabía que ella había perdido una considerable cantidad de tiempo al tratar de hacerlo abrir los ojos, tiempo que ella bien pudo haber usado para algo mucho más… productivo, pero aun así. Nada de eso cambiaba el hecho de que ella fuera una mujer casada y de que debiera actuar como una. Especialmente ahora, cuando él estaba cumpliendo con su papel y estaba actuando como un hombre casado.

O… bueno, al menos tratando, ya que no estaba completamente seguro de cómo se suponía que debía actuar un hombre casado. Decidió que comenzaría con llegar temprano a casa todas las noches y ya no engañarla. El resto, lo averiguaría con el tiempo.

Regresando de nuevo al tema de momento, no era como que Sasuke no quisiera que ella tuviera amigas. De ninguna manera, ya no era el mismo cretino egoísta de un mes atrás. Quería que ella tuviera amigas y se divirtiera con ellas y fuera feliz; simplemente prefería que se reuniera con ellas durante el día, cuando él estaba trabajando. El resto del tiempo, de 8pm a 9am, ella era suya.

¿Se preguntaran qué hacían ellos en ese tiempo? Besarse. Tocarse. Fajarse en el sofá como dos adolescentes calenturientos. Rara vez hablaban. Las palabras no eran muy necesarias, ya que ellos parecieron entenderse el uno al otro tan bien a través del lenguaje corporal. Además, aparte de esa vez en la que por accidente se quedaron dormidos en el sofá, no se iban a dormir juntos. Se besarían y se darían las buenas noches, pero se irían por caminos separados.

Sasuke se había preguntado muchas veces si eso era porque ella estaba esperando a que él hiciera el primer movimiento, pero siempre se había deshecho del pensamiento. Había una razón por la que todavía no se la había llevado a su cuarto, a su cama, y tenía mucho que ver con el que Sakura siempre se detuviera y se alejara antes de que las cosas pudieran llegar más lejos.

Al principio, había encontrado eso particularmente molesto, pero luego se comenzó a acostumbrar lentamente. Algunas mujeres eran así—se hacían las difíciles y Sakura pareció ser una de ellas. Sin embargo, a diferencia de otras, él creyó que ella realmente tenía el derecho de ser así. Se merecía ser cortejada y esperada porque era especial, era algo más, algo raro y precioso. Algo con lo que él había tenido la suerte de toparse y poseer. Y la esperaría todo el tiempo que tuviera que hacerlo.

Porque incluso si habían veces en la que toda esa farsa se volvía frustrante y lo hacía querer gritarle por excitarlo y luego dejarle a él que se encargara de las cosas por sí mismo, Sasuke se encontró acomodándose extrañamente a esa nueva rutina de ellos. Era fácil y no le proveía demasiadas responsabilidades u obligaciones; y Dios sabía que a esas alturas, su vida ya era bastante complicada—no necesitaba que Sakura también hiciera las cosas difíciles para él.

En el futuro, sabía que las cosas tendrían que cambiar. Por despistado que pudiera ser cuando se trataba de relaciones, Sasuke era bastante listo para darse cuenta que un matrimonio significaba mucho más que unos cuantos besos compartidos en la tarde y una persona por la cual regresar a casa. Sin embargo, por ahora, parecía funcionar para los dos, y ya que los cosas nunca habían estado así de bien, decidió que todo podía permanecer así por un rato más.

~•~

El jueves, el hermano de Sasuke fue a visitarlo a la compañía. Bueno, 'visitar' probablemente estuvo dicho de forma inapropiada, ya que había sido enviado ahí por su papá quien aparentemente le había ordenado mirar unos contratos. Sasuke no estuvo exactamente seguro de porqué él había hecho eso. Habiéndose graduado como abogado, Itachi siempre se había hecho cargo de todos los asuntos legales en los que estuviera envuelta la compañía, la presidencia de la compañía habiéndole pertenecido a Sasuke desde el principio. Sin embargo, no iba a detenerse a pensar en eso.

Mientras su hermano no lo molestara, viendo que él tenía un especial interés en eso, a él no podría importarle menos su presencia.

El día pasó bastante rápido. Nada fuera de lo ordinario ocurriendo—leyó documentos, envío emails, firmó papeles, tuvo juntas con sus clientes y asociados, y trató de ignorar las ladinas miradas que la secretaria enviaba en su dirección (y su escote, si vamos al caso). En términos generales, fue otro día normal. Hasta que dejó de serlo.

Estaba en su oficina, leyendo un documento, cuando su hermano hizo acto de presencia y rápidamente preguntándole, de una forma bastante descortés, qué demonios seguía haciendo ahí.

Sasuke frunció el entrecejo, inseguro de cómo responderle—y pensado que un 'estás en mi jodida oficina y me estás preguntando a mí qué carajos estoy haciendo aquí' hubiera sido demasiado duro, considerando que no se habían visto desde hacía cinco meses. Confundido, le dio una mirada al reloj que colgaba de la pared—6:48 pm.

¿Cuál era su jodido problema, huh?

Sasuke siempre se había llevado bien con su hermano. Cuando eran más chicos, Itachi solía ser el típico hermano mayor—molesto, sobreprotector y por momentos, ligeramente condescendiente. Cuidaba de él y le enseñaba cosas, lo ayudaba con su tarea y lo sacaba de problemas cuando era necesario. Con los años, su lazo se debilitó por un millón de razones—como ese matrimonio arreglado o el que Itachi se hubiera ido a vivir a Tokyo—pero incluso así, continuaron siendo amigos—al estilo Uchiha, por supuesto.

Eso hubiera tenido algo que ver con el hecho de que, sin importar qué, Itachi todavía era el único ser humano en ese planeta que podía hacerlo entrar en razón en aspectos donde ni siquiera Mikoto había sido exitosa. Y enserio, no había porqué negar que las veces cuando Sasuke necesitaba algo así eran demasiadas.

—Te he hecho una pregunta, Sasuke —le recordó al cruzar la oficina, tomando asiento en la silla frente a su escritorio. —Ya son casi las siete y has estado aquí desde las seis de la mañana. ¿Hay alguna razón en particular por la que todavía no estés en casa?

—Estoy trabajando como —espero— podrás ver —respondió Sasuke, sólo enviándole un rápido vistazo, antes de continuar mirando los documentos en sus manos, esperando que su hermano captara la indirecta y lo dejara en paz.

Había una sola razón por la cual Itachi estaría dispuesto a comenzar una conversación y eso era, la mayoría del tiempo, porque tenía algo —muy— importante para decir. En su caso, él sólo hacía eso cuando estaba con el humor para hacer el papel del hermano mayor y haber decidido que él necesitaba recibir una paliza —verbalmente, por supuesto, ya que su mamá probablemente los enviaría al hospital por sí misma, antes de que ellos pudieran siquiera tocarse entre sí— y hacerlo entrar en razón.

En otras palabras, Itachi fue hasta ahí, envuelto completamente en su aire de superioridad, para decirle a Sasuke que era estúpido—por qué, todavía no sabía, pero tenía el presentimiento de que estaba a punto de descubrirlo.

—Sí, puedo ver que estás trabajando —replicó, rodando los ojos. No agregó nada más, y aunque eso pudo haber parecido un signo de derrota para cualquier persona, Sasuke lo conocía lo suficiente como para no dejarse engañar por eso.

Con un suspiro que no hizo nada para esconder su irritación, el Uchiha menor aventó los documentos a la mesa y se apoyó en su silla, acción que le dijo a su hermano que escucharía una vez más todo lo que él tenía para decirle. Y que sus palabras entraría por un lado y luego saldrían por el otro, pero eso era otro asunto. —¿Qué quieres? —preguntó lentamente, claramente exasperado.

Itachi no desperdició ni un momento para hablar, yendo directo al punto como usualmente lo hacía. —Quiero saber la razón de porqué el tiempo que deberías pasar con tu esposa, lo pasas en tu oficina. Eso es lo que quiero saber. ¿Crees que puedes responder esa pregunta?

—Puedo intentar —respondió Sasuke rechinando los dientes, molesto de que él también hubiera tenido la necesidad de traer el tema de su matrimonio. Todo el mundo parecía hacer eso recientemente y aunque nunca antes le había molestado, ahora estaba comenzando a hacerlo. Creyó que eso era porque las cosas entre él y Sakura finalmente estaban comenzando a funcionar. No necesitaba que las personas le dijeran lo increíblemente estúpido que era y lo increíblemente jodido que estaba su matrimonio—ya no más.

Lo que él necesitaba —y nunca se lo admitiría a nadie— era que las personas le dijeran qué hacer después, cómo manejar eso, cómo asegurarse de que él no jodiera las cosas de nuevo. Sabía tan poco de las jodidas relaciones que realmente estaba asustado de que pronto la jodiera sin siquiera notarlo.

Sospechó que esa era la razón de porqué su hermano estaba ahí en ese momento. Lo que lo molestaba aun más, ya que no podía comprender que era lo que tenía Itachi que lo hacía mejor como para tratar con mujeres. Él no era mucho más social que él, eso sí.

'Quizás no,' una ingeniosa voz dentro de él le dijo, su tono ligeramente condescendiente, haciéndole apretar la mandíbula con frustración. 'Pero él tiene la mentalidad mucho más abierta que tú.'

Esa voz tenía razón sin duda alguna. Y él quería cambiar, enserio, pero abrirse a estas alturas de su vida era mucho, mucho más difícil de lo que pensó que sería. Con todas las cosas nuevas que asaltaron a su ser, sintió como si hubiera estado viviendo bajo una maldita piedra y lo hacía querer regresar a su taciturna persona, a su pequeño mundo donde él podía ser superior y todopoderoso, donde no había nada más que él pudiera aprender y nada que valiera el esfuerzo de abrirse (he ahí sus muy extraños cambios de humor de las últimas semanas).

—Estoy trabajando, Itachi —eventualmente respondió, suspirando silenciosamente y trayendo su mano para frotarse la frente. —Pasaré el tiempo con Sakura más tarde. ¿Satisfecho?

—No —le dijo. —No, no estoy satisfecho. Y estoy bastante seguro que ella tampoco. ¿Tienes alguna idea de lo entusiasmada, de lo feliz que ella está con el prospecto de comenzar de nuevo, de darle a tu patética persona otra oportunidad?

—¿Cómo carajos sabrías eso tú, Itachi? —dijo con brusquedad, su temperamento estallando con la mención de su esposa.

—Lo sé. Créeme, lo sé. ¿Quieres saber por qué? Porque yo fui el que la trajo a casa par ti. Yo fui el que la convenció de responder tus llamadas, de darte un indicio de que ella estaba viva y bien. Yo fui el que la arrastró hasta aquí para que pudiera darte la oportunidad de explicarte—lo que realmente dudo que hicieras.

—¿Y qué quieres que haga, huh? ¿Agradecerte? ¿Alabarte? —preguntó Sasuke, su tono más enojado que sarcástico.

No se había enterado que Itachi se había encontrado con Sakura en Nueva York, pero eso no cambiaba realmente las cosas. Había sólo una razón por la cual Itachi interfería regularmente en su relación con Sakura y eso era porque se sentía culpable de lo que hizo. Nunca lo dijo o lo demostró, pero Sasuke lo conocía mejor que nadie y siempre había sido capaz de leerlo.

—No —Itachi negó con la cabeza. —No necesito nada de eso. Pero sabes, Sakura es una gran chica. Y yo pude haberme casado con ella. Pude haberla hecho feliz, pude haber dejado que ella me hiciera feliz. No hubiera actuado como un completo cretino. No hubiera hecho de su vida un maldito infierno. Pero incluso así, te dejé tenerla. Dejé que te casaras con ella, esperando que un día te dieras cuenta que ella es la chica ideal para ti.

—¿Y qué fue lo que hiciste? La lastimaste, la trataste como basura. Y cuando por algún milagro, ella decide darte otra oportunidad, cuando todos están haciendo su mejor esfuerzo para que ustedes dos se junten, ¿qué es lo que haces? Cierras los ojos y pretendes que no ves nada de eso —se detuvo un momento, esperando a que su pequeño hermano menor reaccionara de alguna forma. Como fue esperado, no lo hizo y él suspiró por su terquedad, negando con la cabeza una vez más. —¿Cuándo vas a despertar, Sasuke? ¿Cuándo madurarás de una jodida vez, abrir los ojos y ver lo que está justo frente a ti?

—Sabes, no entiendo cuál es tu jodido problema —dijo Sasuke con brusquedad, molesto. —Estoy intentando, ¿de acuerdo? Pero no voy a dejar mi trabajo sólo para pasar el tiempo con ella.

Se hermano negó con la cabeza. —No estoy diciendo que lo hagas —le dijo. —Pero ella se merece más que sólo las pocas horas que le das cuando regresas de trabajar. ¿Por qué no te vas temprano a casa hoy? ¿Por qué no la llevas a comer? Haz algo —lo que sea— que le demuestre que ella no es sólo parte de una nueva rutina, sino que en verdad es tu esposa y que ella te importa, independientemente de que no lo demuestres abiertamente.

Para ser honestos, el Uchiha menor no estuvo sorprendido de que Itachi hubiera conseguido dar en el clavo tan acertadamente—siempre había parecido ser capaz de leer su mente.

—Sé que no es fácil —continuó. —¿Pero sabes qué? No se supone que lo sea.

Y sólo así, todos los argumentos y réplicas que había preparado murieron en su garganta, obligándolo a permanecer callado y desviar la mirada. Su hermano tenía razón y no había porqué negarlo.

Aunque todo el tiempo había sabido que 'matrimonio' no era lo mismo que 'rutina', Sasuke había estado perdido sobre qué hacer a fin de cambiar eso en su vida. Todavía lo estaba, hasta cierto grado. Pero inicialmente había pensado que tenía tiempo para descubrir todo eso. Ahora… ahora se daba cuenta que, en realidad, no hizo eso—al menos, ya no.

Había tenido tiempo hasta el momento. Había tenido dos largos años para reflejarlo en su vida y llegar a una conclusión, descubrir qué quería hacer con ello. Era dolorosamente obvio que no había hecho nada de eso y ahora, después de haber escuchado las palabras de su hermano, estaba comenzando a tener la misma sensación que tenía siempre que dejaba las cosas para el último minuto. Porque de alguna manera, eso era de lo que se trataba todo esto—el último minuto.

Sakura había accedido a darle una oportunidad más y hasta ese momento, él había hecho exactamente lo que había hecho con las otras: echárselo en cara.

Había sido un tonto en creer que las cosas entre ellos eran diferentes ahora sólo porque ya no peleaban y pasaban las tardes en un constante morreo. No lo eran. Porque él todavía no estaba ahí para ella cuando lo necesitaba, ella todavía no le llamaba cuando tenía un problema y ellos todavía no hablaban de algo. Todo era físico y de haberlo llevado al siguiente nivel, su relación probablemente se parecería más a una de follamigos que a la de una pareja casada.

Cuando le cayó en cuenta eso, Sasuke comenzó a entrar en pánico. ¿Y si ella sentía lo mismo? ¿Y si ella se había callado esperando a que él finalmente lo captara y cambiara? ¿Y si ella no se había quejado sobre nada porque esperaba darle tiempo a él? ¿Y si… y si su tiempo ya se había acabado?

—No creo que estés consciente de esto, Sasuke, pero tu esposa realmente es asombrosa. Difícilmente creo que haya alguna otra persona allá afuera que pueda perdonar y olvidar de esta forma. Después de todo lo que le has hecho, estoy sorprendido de ella no haya salido corriendo y gritando ya. En cambio, ella se mantiene dándote oportunidad tras oportunidad para redimirte. ¿Estás siquiera consciente de lo raro que es semejante hecho? Hay parejas que no pueden perdonarse entre sí ni una sola vez, que no se pueden dar entre sí una segunda oportunidad. ¿Y cuántas te ha dado ella? ¿Puedes siquiera contarlas?

Una vez más, él se detuvo, esperando una respuesta. Y una vez más, Sasuke permaneció callado.

—Eso pensé —asintió, pareciendo haber obtenido su respuesta con el silencio de su pequeño hermano. —Sabes —continuó con un suspiro, —No te voy a pedir que la ames, porque no estoy seguro de que seas siquiera capaz de algo así. Sin embargo, sí te voy a pedir que no la lastimes de nuevo.

—Sakura ha pasado por mucho y estoy muy consciente que la mayoría de eso ha sido por mi culpa. Así que si te atreves a hacerla llorar de nuevo, juro por Dios que te daré una paliza.

No fue su amenaza lo que lo asustó. Era la posibilidad de que sus palabras se volvieran realidad.

~•~

Entonces —comenzó TenTen por el teléfono, el entusiasmo obvio en su voz, —¿Qué te vas a poner?

Habían estado hablando por al menos una hora para ese momento, tiempo en el que la castaña felizmente había decidido contarle a Sakura todo lo que había ocurrido en Nueva York luego de que ella se fuera. Y ahora que el tema había sido agotado completamente, se dirigió a otros asuntos, de los cuales la pelirrosa no pareció tener idea.

—¿Huh? —preguntó con una mirada fruncida, no siendo capaz de entender de qué estaba hablando.

La cena, Sakura —dijo TenTen, como si fuera la cosa más obvia en el mundo y Sakura fácilmente se la pudo imaginar rodando los ojos. —¿Que te vas a poner? —repitió.

La mirada fruncida de Sakura se intensificó. —¿Qué cena? —preguntó, confundida.

La castaña estuvo callada por unos momentos, antes de hablar con una voz vacilante, —¿Sasuke no te dijo?

—No —respondió. —Sasuke no me dijo nada. Ni siquiera ha llegado todavía a casa. ¿De qué estás hablando?

Bueno, Sasuke y Neji van a tener una cena con un cliente esta noche —explicó TenTen, —Y parece que el cliente llevará a su esposa con él. Neji me dijo que tendría que ir, así que sólo es normal que tú también vayas, ¿no crees?

Sakura rodó los ojos al escuchar la conclusión a la que había llegado su amiga, sus labios torciéndose en una pequeña sonrisa triste. —Oh, por favor —bufó en silencio. —He sido su esposa durantes dos años y él nunca me ha llevado a ningún lugar. Negocios o no… realmente no importa.

Sí, pero estás consciente que en estos dos años ustedes no estuvieron realmente juntos, ¿cierto? —señaló su amiga. —Pero ahora que ya están en el camino correcto, él no tiene ninguna razón para no llevarte a esta cena.

—Pienso —comenzó la pelirrosa, negando con la cabeza con tristeza, —Que él no tiene ninguna razón para llevarme a esa cena —se detuvo un momento, una silencioso suspiro escapando de sus labios, antes de continuar, —Mira, sé que sólo han pasado unos cuantos días desde que nos 'hicimos pareja', pero… Tenten, las cosas no son como las imaginé. Es fácil asumir que él no sabe cómo funciona un matrimonio y en ese caso, yo felizmente tomaría las riendas para tratar de enseñarle, pero es como si… él ni siquiera quisiera aprender. Todo lo que él hace es besarme. Y luego mirar con molestia escrita en todo su rostro mientras yo me alejó de él —le dijo, tratando difícilmente de retener las lágrimas. Se había vuelto mejor para eso, notó, su voz ni siquiera temblando una sola vez esta vez.

Sakura —suspiró TenTen, claramente no sabiendo qué decir. —Odio decir esto, pero sólo hay una cosa que puedes hacer a estas alturas: dale tiempo.

—Lo haré —accedió en un santiamén, asintiendo incluso si su amiga no la podía ver. —Le daré todo el tiempo que necesite. Sólo estaba… —se detuvo un momento, encogiéndose de hombros ligeramente. —Sólo estaba tratando de dejar claro mi punto. Tratar de explicarte porqué nosotros dos no podemos ser como Neji y tú. Al menos no todavía.

Hubo una rara especie de silencio luego de decir eso y cuando TenTen lo rompió, su voz fue suave y casi temerosa.

Piensas que has cometido un error al darle otra oportunidad, ¿no?

—¡No! —respondió Sakura en un instante sin siquiera pensarlo. —No, por supuesto que no —continuó, su voz más calmada. —Es sólo que… supongo que nunca he tomado en cuenta todas las cosas que podrían ocurrir… todas las cosas que podrían lastimarme con facilidad… —se detuvo, perdiéndose en sus pensamientos por un momento, antes de salir rápidamente de ellos. —Mira, tengo que irme. Ahora que has mencionado la cena, me he dado cuenta que tengo algo de hambre —intentó reír y aligerar el ambiente un poco, pero no estuvo segura de que hubiera funcionado. —Te hablo luego, ¿de acuerdo?

De acuerdo —respondió la castaña con un suspiro, sonando algo resignada. —Adiós, Sakura.

Luego de dar su débil despedida, Sakura colgó y colocó su celular de nuevo en el buró. Las cosas no eran como se las había imaginado, cierto, pero se negaba a mortificarse demasiado con ese asunto. Pensar en eso no le iba hacer ningún bien, así que decidió entretenerse con algo más. Como comer, por ejemplo.

Con un pequeño suspiro, se puso de pie, estirándose con sus manos sobre la cabeza y luego comenzando a caminar hacia la puerta. Sin embargo, se abrió mucho antes de que ella siquiera llegara y aunque en el fondo de su mente supiera perfectamente bien quién era, no pudo evitar sobresaltarse y dar un respingo ligeramente, no habiendo esperado que algo así ocurriera. Colocando las manos sobre su errático corazón palpitante, le disparó a su esposo una mirada fulminante y estuvo sorprendida —más bien shock, enserio— al notar que él se veía culpable.

Ella fue incapaz de detener una mirada fruncida de aparecer en su rostro, pero sí consiguió contenerse de vociferar su confusión en voz alta. Afortunadamente. Porque enserio, él estaba intentando—ella podía verlo claramente. ¿Cómo se vería si cuestionaba eso? No muy bien, eso era seguro.

Obligándose a dejar esos pensamientos en el fondo de su mente, dejó que una pequeña sonrisa agraciara su rostro y cerró la distancia entre ellos, parándose de puntitas para que pudiera presionar sus labios con los de él en un suave y casto beso.

—Llegaste temprano —recalcó mientras se alejaba, regresando a su altura original. Sin embargo, mantuvo sus brazos en la base de su cuello, las manos escondidas en su suave cabello azabache.

La única respuesta de Sasuke fue un gruñido y a pesar del agrio humor en el que ella había estado tan sólo momentos atrás, no pudo evitar reír ligeramente. Por molestos que los hubiera encontrado antes, ahora creía que sus gruñidos —y otros sonidos evasivos— en realidad eran algo monos. Eran una parte de él—una parte de ese hombre complejo que no podía esperar a conocer mejor.

—Tú y tus súper avanzadas habilidades verbales, Sasuke —dijo a modo de broma y rodó los ojos, negando con diversión.

Sin embargo, para su sorpresa, él no respondió de ninguna forma como usualmente lo hacía. Él sólo escondió un mechón de cabello rosa detrás de su oreja y la observó con un raro tipo de asombro, como si la estuviera viendo por primera vez y quisiera grabar en su mente cada centímetro de sus rasgos. La noción probablemente hubiera sido bastante agradable (al menos para su ego), de no haber sido porque la mirada de él fuera tan jodidamente intensa. Por eso, no pasó mucho tiempo hasta que ella se encontró removiéndose con incomodidad, no sabiendo qué hacer en lo absoluto.

—Voy a prepararme algo para comer —soltó cuando finalmente ya no pudo soportarlo más, alejándose de él y obligándolo a dejar caer su mano. Eso pareció haberlo sacado de su ensimismamiento, pero todavía había algo sobre él que no representaba para nada al Sasuke que ella conocía.

Ella lo empujó para pasar, totalmente decidida a irse, pero se detuvo cuando la golpeó un pensamiento. Se giró para observarlo de nuevo, escondiendo las manos en los bolsillos traseros de sus jeans en un esfuerzo por evitar jugar nerviosamente con ellas. —¿Tienes hambre? Puedo prepararte algo —ofreció, esperanzada con el prospecto de hacer algo —lo que sea— que pudiera posiblemente acercarlos, algo más que sólo fajar. —Es decir, no soy tan buena en la cocina, pero podría… —se detuvo, encogiéndose de hombros con ligereza.

Aunque había barboteado —y por ende parecido una tonta— estuvo muy segura que él había entendido lo que ella había tratado de decirle.

Él lo entendió, pero no pareció estar de acuerdo con ella. —No lo hagas —dijo, negándose de cabeza.

Sakura trató de alejar la inadmisible decepción que sintió al escuchar esas palabras. En su mente, ella sabía perfectamente bien que él no la estaba rechazando, simplemente estaba contestando una pregunta. Pero su corazón lo captó de la forma equivocada y lo hizo parecer como que una vez más, él había negado su intento por conocerse mejor el uno al otro.

Escondió esa reacción con cuidado, sin embargo, no queriendo que su esposo lo notara. —De acuerdo —respondió con silencio, alzando y bajando un hombro en un encogimiento a medias, antes de girarse e irse.

Sin embargo, ella a penas había llegado a las escaleras, cuando una mano se disparó y sujetó su brazo, deteniendo sus movimientos. La pelirrosa ahogó un grito por la premura de todo eso y se giró para encararlo, una mirada inquisitiva en sus ojos.

No le tomó mucho tiempo a Sasuke explicarse. —No comas —le dijo, aclarando su orden previa.

—¿Por qué no? —preguntó su esposa, parpadeando con confusión. El aire alrededor de ambos era sofocante, cargado con un raro tipo de electricidad; la atmósfera estaba tensa como no lo había estado en semanas y no pudo evitar preguntarse qué había hecho esta vez para ponerlo de esa forma. —¿No fuiste tú el que me dijo que me cuidara? —dijo a modo de broma y sonrió, intentando aligerar el ánimo.

No funcionó. —Hn —gruñó, pareciendo impávido. Abrió la boca para decir algo, pero la cerró luego de un momento, tragando con pesadez.

Fue la primera vez que Sakura había visto a su esposo ser incapaz de encontrar palabras y estuvo sorprendida por lo inquietante que eso era. Él siempre pareció tan duro y frío… lo que sea que hubiera ocurrido debió haber sido muy malo si había conseguido dejarlo sin palabras.

—Sasuke… —comenzó en un esfuerzo por tranquilizarlo de alguno manera, a pesar de no estar muy segura de qué decir, pero fue interrumpida.

—Tengo una cena… con un cliente —dijo. —Esta noche. Y quiero que vengas conmigo.

El tiempo se detuvo. Sus pulmones se detuvieron. Su corazón se detuvo. Todo se paró.

Luego de un momento, el aire se atoró en su garganta y ahogó un grito, su corazón comenzando a latir frenéticamente una vez más. Shockeada, cerró los ojos y negó con la cabeza ligeramente, decidiendo que el cliché de debo-pincharme-el-brazo-porque-creo-que-estoy-soña ndo ya se estaba volviendo anticuado para el momento.

Pero cuando los abrió de nuevo, encontró que nada había cambiado. Sasuke todavía estaba ahí, todavía en frente de ella, todavía sujetándola del brazo como si su vida dependiera de ellos, todavía mirándola con una mirada ansiosa en sus oscuros ojos.

Parpadeó al darse cuento que esto en realidad estaba ocurriendo. —¿Lo… lo dices enserio? —preguntó después de lo que pareció una eternidad, su voz tontamente suave y silenciosa.

—Yo no bromeo, Sakura —respondió. Su tono era monótono como siempre, pero sus ojos de inmediato le dieron una pista de lo que debió haber ocurrido. Él había escuchado su conversación con TenTen, no había otra explicación de porqué él de repente parecía entender que ella quería —necesitaba— más de lo que él ya le había dado.

Pero esa no era la forma en que ella quería que ocurrieran las cosas. Ella quería que él diera el siguiente paso porque quisiera hacerlo, no por haberla escuchado quejarse y querer callarla. No lo malinterpreten, lo que le había dicho a TenTen era cierto: quería ayudarlo, pero habían ciertas cosas que él tenía que descifrar por sí mismo.

Además, Sasuke ni siquiera parecía el tipo de chico que disfrutara ir a citas románticas y todo eso. Así que quizás era ella la que tendría que aceptar el hecho de que él quizás nunca sería todo lo que ella quería. Y obligarlo a pretender ser algo que él no era, sólo porque ella quería ciertas cosas que él no le podía dar, definitivamente no era opción.

Con ese pensamiento en mente, Sakura negó con la cabeza. —No quiero que hagas esto porque…

—Estoy haciendo esto porque quiero, Sakura —la interrumpió, su voz firme. —Porque he sido… injusto contigo. Porque quiero mejorar las cosas. No porque haya escuchado accidentalmente una conversación entre tú y tu amiga, en donde le decías todas las cosas que debiste haberme dicho a mí —dijo, confirmando sus previas sospechas.

—Sasuke… —una vez más, trató de hablar, para defenderse contra las repentinas acusaciones que él le estaba aventando. Y una vez más, él la interrumpió.

—No voy a pelear contigo sobre este asunto, Sakura —le dijo. — que realmente no te he dado la oportunidad de hablar conmigo.

Fue la segunda vez ese día que ella se encontró sorprendida más allá de las palabras. Parpadeando, preguntó con una voz algo susurrante, —¿Quién eres y qué le has hecho a mi esposo?

Sasuke rodó los ojos. —Esto no es gracioso —dijo secamente. —Podré no hacerlo como se debe todo el tiempo, pero intento.

—Sé que lo intentas —respondió la pelirrosa, sus ojos suavizándose con las palabras de él. Dando un paso hacia adelante, colocó las manos en ambos lados de su rostro, obligándolo a inclinarse ligeramente para poder presionar sus labios con los de él a modo de disculpa. —Lo siento. Es sólo que… me tomaste desprevenida —se alejó, mirándolo a los ojos mientras una sonrisa florecía en su rostro. —Pero me encantaría acompañarte a esa cena.

~•~

Él encontró difícil de creer que tan simple acción la pudiera hacer tan jodidamente feliz. Sólo la había invitado a cenar y ni siquiera estarían solos ahí. Todo sería sobre negocios y él estaba seguro que ella sabía que la única razón por la cual estaba siendo invitada era porque su cliente iba a traer consigo a su esposa.

Y aun así, a pesar de todo eso, Sakura estuvo prácticamente brillando el resto de la tarde.

No estuvo seguro de porqué era hasta ahora que estaba consciente de lo hermosa que era cuando sonreía. Estaba brillando, totalmente radiante, y él pronto descubrió que medio extrañó su presencia, cuando ella se excusó a fin de comenzar a alistarse.

Como muchas mujeres, se tomó una cantidad atroz de tiempo para vestirse y maquillarse. Tocó la puerta de su habitación una hora y media después de que ella lo dejara a solas, sabiendo perfectamente bien que si no lograba verla en algún momento cercano, se volvería loco. Por fácil que hubiera sido vivir una vez sin ella, Sasuke estuvo sorprendentemente no sorprendido de darse cuenta que ella rápidamente se estaba volviendo adictiva.

El aire se atascó en su garganta cuando sus ojos finalmente recayeron en ella. Estaba usando un colorido vestido estampado, amarrado en la cintura y fluyendo hasta medio muslo, acompañado de un alto par de tacones beige. Realmente no era el atuendo más sexy que le hubiera visto puesto, ni era el más elegante, pero simplemente había algo sobre la radiante sonrisa que tenía, algo sobre el brillo en sus ojos… algo que lo hizo estar dolorosamente consciente de que para él, ella nunca se había visto más hermosa.

Ella dejó la puerta abierta para que él entrara a su habitación y se giró de nuevo al espejo, asegurándole que sólo necesitaba otros cinco minutos más. Él observó, con una fascinación casi embelesada en sus ojos, cómo ella se aplicaba el pálido brillo rosa en los labios y se ponía unos largos aretes de diamantes.

Cuando ella se giró de nuevo, fijó sus ojos jade en él, oscurecidos por el maquillaje y rodeados por gruesas pestañas negras. De forma silenciosa, su sonrisa ilusionada pidió su aprobación. Él no lo vociferó, pero la forma hambrienta en que la observó seguro le dio la respuesta.

Y sólo así, la sonrisa de felicidad estuvo de nuevo en su rostro, obligándolo a hacer un esfuerzo casi inhumano a fin de evitar tirarla a la cama y tomarla justo ahí en ese momento.

Por mucho que doliera admitirlo, Sasuke finalmente podía decir que entendía lo que Itachi —y todo el mundo, si vamos al caso— había tratado de decirle. La pelirrosa realmente era especial. Hacerla feliz eran tan jodidamente fácil… sólo se necesitaba de un pequeño gesto, una acción significativa, una mirada llena de emoción, una palabra cariñosa.

Eso no era todo. Eso sólo era el principio. El simple hecho de que él la estuviera llevando a cenar esa noche no significaba que ellos ya estuvieran listos, que su relación de repente se hubiera tornado perfecta. Él sabía eso. Los matrimonios no eran tan fáciles de manejar, él tendría que poner mucho más esfuerzo para llegar a conocerla, para cambiar y abrirse con ella. Sin embargo, a pesar de todo, eso… eso era un buen comienzo. Verla tan feliz hacía que valiera el esfuerzo, enserio.

El orgullo llenó su sistema cuando se dio cuenta que él nunca había visto su sonrisa ser tan genuina, tan brillante. Cerca de él, siempre había sido triste, sarcástica o pequeña y suave, careciendo de confianza. Esta última era la única que le había estado dando últimamente. Desde que había regresado, ella había estado tan insegura—nada como la mujer que había desaparecido sin rastro durante toda una semana sólo porque la había enojado y porque de repente decidió que había tenido suficiente. Eso había cambiado ahora, cierto, y ella pareció regresar a la confiada mujer independientemente que había llegado a gustarle, pero eso no lo hacía menos inquietante.

Los cambios de humor de ella —si es que se le podían llamar así— le recordaron que eso también era terreno desconocido para ella y le mostraron todo el esfuerzo que ella estaba poniendo en bajar las defensas en su presencia. La responsabilidad que ese hecho traía era inverosímil. Tan sólo unas horas atrás, él había pensado que esa rutina era simple y conveniente para ambos. Probablemente había sido necesario caerse de eso para hacerle darse cuenta que se había estado engañando todo ese tiempo.

¿La confianza que ella incondicionalmente colocó en él? Eso era más responsabilidad de lo que él alguna vez habuiera tenido. Especialmente ahora, cuando decepcionarla simplemente ya no seguía siendo una opción.

Las palabras de Itachi sonaron en su cabeza, 'Sé que no es fácil. ¿Pero sabes qué? No se supone que lo sea.'

¿Por qué se hermano siempre parecía estar en lo cierto? Sasuke no lo sabía. Sin embrago, una cosa era segura; Itachi siempre tenía la razón y aparte de eso, él siempre sabía exactamente qué decir para hacerlo entrar en razón. De alguna manera, funcionaba para cada situación—y esto no era la excepción.

No estuvo seguro de porqué había tenido problema en verlo antes, pero Sakura realmente era la mujer indicada para él. Y eso no era debido a ese estúpido cliché de 'los opuestos se atraen'. O quizás lo era hasta cierto punto, pero la conexión que podía sentir ahora era mucho más compleja que sólo eso. Lo podía sentir eso—lo que sea que 'eso' fuera.

Cuando ella sonreía, el corazón se le detenía. Cuando ella reía, él sentía esta extraña necesidad de sonreír. Cuando ella hablaba, su voz lo calmaba. Cuando ella lo besaba, su corazón enviaba una graciosa descarga a todo su cuerpo, y cuando lo tocaba, todo parecía llegar de repente a la vida.

Sin mencionar que siempre que ella estaba cerca de él, él estaba tan agudamente consciente de su presencia, que todo lo que podía escuchar, todo lo que podía sentir, todo lo que podía tocar, oler, ver… todo era ella. Nada más importaba y tener toda su atención enfocada solamente en una cosa no era algo inquietante como inicialmente había pensado que sería.

Mantuvo su mano en la pierna de ella durante toda la cena. Él no habló mucho—nunca lo hacía. Sin embargo, esta vez, en vez de pensar en negocios y contratos, se dedicó a observarla. Ella platicó fácilmente con TenTen y la esposa del cliente (cual nombre no pudo recordar bajo ningún concepto) y pronto comenzó a sentirse extrañamente fascinado por ese lado de ella, esa Sakura calmada y relajada.

Cuando no la estaba escuchando, estaba silenciosamente mirando las reacciones de los otros por la presencia de ella, tratando de ver si él era el único que veía el cambio en ella, que disfrutaba cada segundo en el que ella riera o sonriera. Sintió una descarga de orgullo —y también de celos— al darse cuenta que no, él no estaba solo en eso.

El cliente pareció quedar totalmente encantado con ella al igual que su esposa, si vamos al caso. Neji, quien no había pasado realmente mucho tiempo con ella, pareció sorprendido de lo mucho que ella había cambiado, pero también complacido de alguna manera. Sasuke no necesitó ser un genio para notar que a pesar de la cantidad limitada de contacto que tuvieron, ella también había logrado llegar a ser apreciada por él.

El mesero que les había servido durante el curso de la tarde había tratado de coquetear con ella más de una vez, descaradamente ignorando la miradas asesinas que se mantenía enviando en su dirección. Sakura no le prestó mucha atención, así que él obviamente no tenía razón para esperanzarse, pero Sasuke se encontró simpatizando con él. ¿Por qué, preguntarán algunos? Todo venía de repente a la vida con lo que esa sonrisa de ella podía hacer en las personas.

Eso no lo detuvo de gruñir por lo bajo cada vez que él se acercaba y miraba a su esposa de forma equivocada. Una vez, su enojo se incrementó tanto que le nubló el juicio, haciendo que su mano se apretara involuntariamente en el muslo de Sakura. Ella no pareció sorprendida y aunque él encontró eso confuso, no pudo decir que no disfrutó la forma en que ella trató de hacer que él se relajara. Ella colocó su mano sobre la de él y la apretó ligeramente antes de inclinarse a gusto a su lado.

Eso combinado con la mirada fulminante de Sasuke probablemente hubiera sido suficiente para ahuyentar al joven mesero. Pero ella llevó las cosas aun más lejos al ladear la cabeza, besando suavemente la comisura de sus labios.

Él estuvo sorprendido por su repentina muestra de afecto, especialmente desde que ella no había hecho ningún movimiento para tocarlo desde que entraron al restaurante, pero pareció que eso solo fue porque ella de alguna manera supuso que él no era un gran fan de las muestras públicas de afecto. La idea lo hizo querer golpearse. Luego de todo lo que le había hecho, ¿solo qué tan lejos estaba dispuesta esta mujer a ir para hacerlo sentir a gusto, para hacerlo feliz? Enserio, ¿qué tan lejos? Sasuke no podía creer que hubiera tenido la suerte de encontrarse con semejante espécimen.

Para el momento en que la cena terminó, él fue reducido a una temblorosa bolita de impaciencia. No estuvo completamente seguro de qué era lo que quería de Sakura. Quizás necesitaba la reconfirmación de que ella en verdad estaba ahí, de que esto sí era real. Quizás quería enseñarle en la única forma que él conocía, que él la veía ahora, que entendía lo afortunado que era por tenerla y que las palabras ni siquiera podían expresar lo mucho que apreciaba que ella se hubiera quedado a su lado durante todo ese tiempo, incluso después de todas esas cosas hirientes que le había aventado. O quizás simplemente estaba cansado de esperar, cansado de continuar con sólo besarla.

Había perdido suficiente tiempo y las palabras de Itachi lo hicieron darse cuenta de que él en verdad no podía saber cuánto más tenía de sobra. Quería más, quería todo de ella. Y lo quería en ese instante.

Luego de que ambos se despidieran, él la guió al coche, su mano presionada ligeramente en su espalda baja. Ella estuvo callada hasta que llegaron a su destino. Girándose para encararlo, ella se apoyó contra el coche y vacilantemente le sonrió, toda la confianza de ella pareciendo haber desaparecido en un segundo.

—Gracias —le dijo, su voz suave y silenciosa, cubierta de absoluta sinceridad.

Sabía que eso debió haberlo preocupado. Lo debió haberse preguntado qué había ocurrido para que ella regresara a esa insegura mujer con la que él había estado viviendo durante los últimos días. O al menos, debió haberlo molestado, ya que él había dejado muy en claro horas antes de ese día que él la había llevado a esa cena porque él quiso. Ella no necesitaba agradecerle.

Sin embargo, nada de eso ocurrió. Ya que por alguna razón u otra, todo en lo que él se podía enfocar a esas alturas era sus labios. Se veían rosas y suaves y tan jodidamente tentadores y él de repente no pudo contener su deseo por besarla de nuevo.

Él se inclinó hacia ella, sus manos en el capó detrás de ella, atrapándola entre sus brazos. El aliento de ella se atascó con su acción y por instinto se hizo hacia atrás, tratando de verlo a los ojos, pero no siendo capaz de hacerlo. Pronto notó que sus oscuros ojos estaban fijos en sus labios, observándolos intensamente. Casi demasiado pronto, supo lo que él tenía en mente, lo que causó que nerviosas mariposas revolotearan en su estómago.

Sasuke había querido hacer eso por lo que pareció haber sido un largo tiempo, pero ella siempre se había detenido antes de que pudieran dejarse llevar. Simplemente no se sentía bien y ya que ella había esperado tanto tiempo para entregarse a alguien, decidió que igual y podía asegurarse de que eso fuera especial. No lo malinterpreten, ella no quería velas en toda la habitación y pétalos de rosa sobre la cama; simplemente quería ser capaz de sentir que el hombre que la estuviera tocando la quisiera. Para ella, eso era especial, no algún cliché visto en todas las películas románticas.

Ella había querido inicialmente esperar hasta que su relación estuviera un poco más definida que sólo eso, pero ya no más. No después de lo que él había hecho por ella esa noche.

Con una lentitud casi dolorosa, Sasuke se inclinó hasta que su frente se presionó con la de ella. Alzó una de sus manos y acarició su mejilla con gentileza, convenciéndola de abrir los ojos. Gracioso, cómo ella ni siquiera había notado que los había cerrado, probablemente en anticipación al beso. Se encontró con su oscura mirada y estuvo tomada un poco desprevenida por todas las emociones girando en esos ojos ónices, pero estuvo forzada a cerrarlos de nuevo cuando él de repente presionó sus labios con los de ella, su mano todavía sujetando su mejilla, sus dedos parcialmente escondidos en su rizado cabello rosa.

El beso fue sorprendentemente suave y gentil, nada como la forma en que usualmente la atacaba cuando regresaba del trabajo. Antes de que pudiera perderse por completo en el beso, Sakura se dio cuenta que él en realidad estaba tratando de decirle algo al besarla de dicha manera—él estaba pidiendo permiso para llevar las cosas más lejos. No pudo evitar sonreír contra los labios de él al notar eso.

Ella le respondió de la misma forma en que él se lo pidió—al profundizar el beso, serpenteando sus brazos alrededor de su cuello y presionando su ágil cuerpo con el de él.

Como siempre, no pudo decir cuánto había durado, pero pareció una eternidad para ella. Era sólo Sasuke quien tenía este extraño poder sobre ella—cada vez que la tocaba, se olvidaba de todo el mundo alrededor de ellos y de repente no podría importarle menos si ese maldito Apocalipsis estuviera ocurriendo justo ahí en ese momento.

Esta vez no fue diferente, lo cual probablemente fue la única razón de porqué ella le permitió llevar las cosas más lejos, de volver el beso en una completa sesión de faje, justo ahí en el estacionamiento de un carísimo restaurante, donde cualquiera podía llegar en cualquier momento y atraparlo con sus labios enganchados al cuello de ella.

Apenas notó cuando él se inclinó ligeramente, envolviendo sus brazos alrededor de sus muslos y alzándola fácilmente sobre el capó de su lustroso deportivo. Ella estuvo ligeramente más alta que él en esa posición y ella usó esto para su ventaja, escondiendo su mano en su cabello azabache y tironeándolo fuertemente, queriendo que él la volviera a besar de nuevo. Él obedeció en un instante, estrellando sus labios con los de ella, sus lenguas deslizándose entre sí mientras una de las manos de él desaparecía de su muslo y la pasaba por su cabello rosa, acunando la parte trasera de su cabeza mientras continuaba besándola.

El sonido de la puerta de un coche cerrándose en la distancia los forzó a separarse, y Sakura tuvo que remover las manos del cabello de Sasuke y colocarlas de nuevo sobre el capó en un esfuerzo por estabilizarse. A esas alturas, no estuvo segura de si quería gruñir con frustración por ser interrumpida o sonrojarse al darse cuenta de lo que había estado haciendo tan sólo momentos atrás—o más bien, en dónde lo había estado haciendo. Probablemente hizo ambos, lo que pareció divertir a su esposo hasta cierto punto, ya que él estuvo sonriendo de forma socarrona cuando ella lo miró.

Era obvio que ninguno de los dos estuvo feliz con la interrupción, pero la atmósfera ya se había perdido ahora y no hubo nada que pudiera hacer sobre eso. Ayudándola a bajarse del capó, la guió hasta su lado del coche y abrió la puerta para ella. Porque a diferencia de lo que se creía, su madre le había enseñado modales. El problema era que solo los usaba con un muy selecto grupo de personas. Y pareció que Sakura se había ganado el derecho a convertirse en parte de ese grupo, como debió haberlo hecho desde mucho tiempo atrás.

El regreso a casa fue una locura. Si la excitación de él no había sido obvia antes, ahora definitivamente no podía ser negada porque manejó como un completo lunático. Aceleró mucho más del límite permitido, se voló la luz roja dos veces y por poco logró evitar rayar su coche una vez. Fue un milagro que ninguna patrulla de policía le hubiera seguido el rastro.

Bajo circunstancias normales, Sakura hubiera estado asustada o al menos preocupada. El accidente en el que había perdido a su hermano la había hecho estar consciente de que unos minutos de diversión simplemente no valían la pena como para arriesgar la vida de uno y aunque no podía negar que aún le gustaba la velocidad, siempre se obligó a comportarse, a respetar la ley y a estar consciente de que otros conductores que no hacían lo mismo.

Sin embargo, por alguna razón u otra, se sintió completamente segura con Sasuke, incluso mientras él manejaba a casi cien kilómetros por ahora dentro de los límites de la ciudad. En realidad, se sintió más divertida que nada. Por supuesto, eso pudo haber tenido algo que ver con todas las emociones que estuvieron revoloteando dentro de ella, nublándole la mente y junto con eso, el juicio. Probablemente siendo también razón por la cual en algún punto durante su pequeño viaje, ella se encontró inclinándose sobre el compartimiento central, una de sus manos apretando un muslo de él, la otra desabrochando lentamente su camisa y sus labios succionando en su cuello.

Ya fuera por la adrenalina o la lujuria que la hacía ser tan atrevida, no estuvo segura. Lo que sea que fuese, a Sasuke no pareció importarle.

Gracias a que estuvo preocupada con otras cosas, Sakura consiguió mantener su diversión a raya en su regreso a casa, pero eventualmente se quebró cuando él entró en el camino de entrada de la casa, frenando con tanta rapidez que la rueda chirrió. Creyó que también pudieron haber dejado algunas marcas en el pavimento, pero eso era algo que tendría que revisar al día siguiente. Antes de que ella pudiera siquiera decir lo que estaba ocurriendo, Sasuke estuvo fuera del coche y a lado de su puerta, atrapándola en sus brazos.

Ella rió cuando él hizo eso, su cabeza cayendo hacia atrás por un momento. —Dios, tenías que ser hombre —dijo a modo de broma, sonriéndole ampliamente.

—¿Puedes culparme? —gruñó de forma juguetona, antes de alzarla rápidamente, obligándola a envolver las piernas alrededor de su cintura. Ella gritó con sorpresa, no habiendo esperado que él hiciera algo así e instintivamente colocando las manos sobre sus hombros, sujetándolos fuertemente por miedo a perder su equilibrio y caer.

—¡Estás loco! —exclamó, riendo.

Se le ocurrió entonces que había pasado un largo tiempo desde la última vez que se había divertido tanto, desde que se había sentido tan completa, tan feliz. Se había sentido bien con las chicas en Nueva York, pero esto… esto era dicha pura.

Bajando mirada para sonreírle, se inclinó y lo besó de nuevo, sus manos viajando por su sedoso cabello oscuro. Incluso después de todo ese tiempo, todavía estaba asombrada de lo increíblemente suave que era; el cómo lograba alzarse y desafiar la gravedad de esa manera estaba más allá de ella. Pero una vez más. También era muy sexy, así que no se pondría a quejar.

No estuvo segura de cómo habían llegado al segundo piso. Todo era vago, sólo podía recordar algunas partes como cuando él la pegó a la pared o cuando él abrió con apuro la puerta de la habitación de ella con su pie, sus labios nunca alejándose de los de ella.

La cosas comenzaron a esclarecerse cuando entraron a la habitación, las mariposas en su estómago regresando. Ella quería esto más que nunca. Las cosas se sentían bien—el momento, el lugar, la conexión entre ellos. Pero incluso así, no pudo encontrar una forma para deshacerse de su nerviosismo. Brevemente se preguntó si se suponía que ella debía sentirse así o si eso sólo era porque Sasuke no sabía de su falta de experiencia en ese dominio. La causa que fuera, una cosa era segura: no iba arruinar el momento al decírselo.

Además, con la forma en que él estaba actuando, ella encontró difícil de creer que él la lastimaría más de lo necesario, independientemente de si él estuviera consciente de que tenía que ser gentil o no.

Sacándose los zapatos de una y usando sus talones para remover los calcetines, Sasuke caminó hacia la cama y se arrodilló sobre el colchón, dejándola sobre este con cuidado, como si ella fuera su más preciada posesión. No supo porqué, pero hubo una voz dentro de su cabeza que le dijo que fuera lento, que fuera gentil. Le recordó que ella no era cualquier otra mujer—ella era Sakura y era adorada. No podía lastimarla.

Apoyándose sobre los talones, se tomó un momento para admirarla, ambas mejillas sonrojadas y ojos oscurecidos por la lujuria. Su cabello rosa estaba esparcido sobre toda la blanca almohada y sus cremosos hombros, brillando bajo la luz de la luna. Su vestido, aunque cubría su escote, se alzó ligeramente cuando ella se movió, revelando más de sus exquisitas piernas largas.

Horas antes, él había pensado que ella era increíblemente hermosa, pero la verdad era que eso ni siquiera se acercó a lo realmente hermosa que se veía en ese mismo instante.

Sin pensarlo dos veces, se quitó la camisa medio desabotonada (cortesía de las deambulantes manos de Sakura en el coche) por encima de su cabeza e inclinándose hacia ella, descansando los codos en ambos lados de su rostro mientras presionaba todo su cuerpo contra el de ella. Sus manos se movieron y quitaron los mechones rosas de su frente, la gentil acción haciendo que los ojos de ella se abrieran, jade chocando con ónix.

Tuvo que admitir que había sido tomado desprevenido bastante al ver las emociones brillando en ellos—ella estaba nerviosa y… ¿y asustada? ¿por qué estaría asustada? Ella quería eso, ¿no?

Un poco más que confundido, el Uchiha hizo lo único que pudo haber hecho a esas alturas para no arruinar el momento, pero aun así hacerle sabe a ella —de alguna forma— que tenía una opción. Él se inclinó y la besó—lentamente, gentilmente, cariñosamente, como si estuviera asustado de que ella fuera a romperse si él se movía más duro.

El beso pareció ser la reconfirmación que ella había estado ansiando inconscientemente, ya que tan pronto como sus labios tocaron los de ella, Sakura dejó salir un suave suspiro y su pequeña forma se relajó debajo de él. Lentamente, ella alzó los brazos y envolvió su cuello, respondiendo al beso.

—No tenemos por que hacer esto si no quieres —murmuró luego de que se separaran, sus labios trazando un camino de besos de su mejilla a su oreja, y luego bajando por su cuello, lamiendo, mordiendo y succionando ocasionalmente la sensible piel.

Le tomó a Sakura un rato responder ya que estaba ocupada enfocándose en las increíbles sensaciones que él estaba despertando dentro de ella. —No —susurró eventualmente cuando las palabras se registraron en su mente, negando frenéticamente la cabeza. Escondiendo las manos en su cabello azabache, lo jaló ligeramente, haciendo que su cabeza se alzara. —Quiero esto —dijo cuando fijó sus ojos en él, confianza genuina goteando de sus palabras.

Contento con su respuesta, Sasuke asintió y continuó con su labor, sus expertos labios ganándole suaves sonidos de placer de la pelirrosa. Animado por las reacciones de ella, él encontró su pulso y lo succionó —probablemente la única acción dura que había hecho hasta ese momento— asegurándose de dejar una marca visible ahí, sólo para mostrarle a otros que ella era suya ahora. Verdaderamente suya. Ella gimió de forma apasionada cuando él hizo eso, sus manos apretándose más alrededor de sus oscuros mechones y tirando su cabeza hacia atrás, inconscientemente dándole más acceso y logrando que una socarrona sonrisa de satisfacción se extendiera en el rostro de Sasuke.

Ahora que todas sus inseguridades parecieron haber desaparecido, ambos cayeron fácilmente en el agradable humor juguetón de tan sólo minutos atrás. Sakura ahora estaba segura que si ella le pedía que se detuviera, él lo haría sin pensarlo dos veces y Sasuke estuvo seguro que si algo estaba mal, ella haría exactamente eso.

Ese tipo de confianza implícita era necesaria, incluso cuando no lo pareciera.

Subiendo de nuevo, el Uchiha colocó pequeños besos en su cuello y mandíbula hasta que finalmente llegó a los labios. La sujetó de la mejilla con una mano y la besó más profundamente esta vez, sus lenguas luchando apasionadamente. Como siempre, él terminó ganando, dejándola jadeante y exaltada.

Él se sentó después, dejando que sus manos corrieran lentamente de sus muslos hasta los tobillos, haciéndola estremecerse con deleite por la sensación. Ella observó con ojos entreabiertos la facilidad con la que él le quitó los tacones, ni una sola vez luchando con las correas como había esperado que lo hiciera. Como si le hubiera leído la mente, él enseñó una engreída sonrisa socarrona cuando alzó la cabeza para mirarla, lo que la hizo rodar los ojos. No estuvo segura qué fue exactamente, pero hubo algo en la recién descubierta altanería de Sasuke que la hizo querer recuperar algo del control, así que arrojó sus piernas sobre el borde y se puso de pie, dejándolo solo en la cama.

Sonriendo furtivamente, lo empujó con gentileza para que se recostara donde ella había estado tan sólo momentos atrás, resistiendo la necesidad de reír cuando él se movió con avidez para estar apoyado sobre los codos, sus oscuros ojos fijados en su figura, anticipando su siguiente movimiento. Lentamente, casi atormentándolo, ella se abrió el vestido —primero el nudo en la cintura y luego el del cuello— antes de deslizar el colorido material por encima de su cabeza y aventarlo a lado de la camisa de Sasuke.

Casi al instante, ella estuvo dolorosamente consciente de la forma en que su oscura mirada recorrió su cuerpo con avidez, de las sensuales vibras que él desprendía y esas fueron probablemente las únicas cosas que la frenaron de agarrar las sábanas de la cama y cubrirse con ellas. Habiendo sabido que terminaría de alguna manera en eso esta noche, se había puesto uno de los juegos de lencería que había comprado en Nueva York —consistiendo de un negro y rosa bra strapless y bóxers femeninos de encaje— pero a decir verdad, no estaba ayudando para nada a esas alturas.

Forzando una sonrisa en su rostro, gateó sobre la cama y se montó a horcajadas sobre las caderas de Sasuke, su cabello rosa cayendo sobre ambas cabezas como una cortina mientras ella se inclinaba para besarlo. Como se esperó de él, respondió de inmediato, lentamente frotando sus caderas con las de ella mientras sus brazos llegaban a envolverse alrededor de su cintura. Ella dio un respingo cuando él hizo eso, totalmente desprevenida por la descarga de placer que circuló por su cuerpo e instintivamente frotándose con él, arrancando un gruñido por parte de él.

Lentamente, los dedos de Sasuke subieron por su columna vertebral, deteniéndose sólo cuando localizaron el broche del bra. Sin pensarlo dos veces, lo desabrochó y se lo quitó, tirándolo sin cuidado en algún lugar detrás de ellos.

No acostumbrada a estar tan expuesta, Sakura trató de esconderse discretamente al presionar su pecho con el de él y besarlo con más fuerza, pero su esposo no tendría nada de eso. Moviéndose deprisa, él se giró con ella y escondió el rostro en su cuello, mordiendo ligeramente la sensible piel, abriéndose paso hasta llegar a sus pechos.

Un fuerte grito ahogado escapó de sus labios cuando sintió la boca de él unirse a uno de sus pezones, chupando y tironeando de este con gentileza mientras su mano masajeaba el otro.

En su abotargamiento de placer inducido, la pelirrosa pudo ver por primera vez en la vida los beneficios de que él fuera más experimentado que ella—el hecho de que él pudiera poner a disposición de ella todo lo que él había aprendido. Se sintió amada, querida, segura, cuidada y cada una de las acciones de Sasuke sólo sirvió para intensificar todos esos sentimientos.

La boca de él se movió de sus pechos a su firme estómago, deteniéndose para morder y lamer aquí y allá, hasta que finalmente llegó a sus bragas. Él alzó la vista en ese momento, la más intensa mirada que ella alguna vez hubiera recordado recibir de él recayendo en ella, mirando con hambre la forma en que sus pechos subían y bajaban con su respiración acelerada.

—¿Crees que fue bonito? ¿Lo que me hiciste en el coche? —le preguntó, su voz baja y ronca, mientras giraba su lengua alrededor de su cadera, haciéndola retorcerse debajo de él. Él sonrió con arrogancia por su reacción y trajo una mano para acariciarla por encima de las bragas, maldiciendo en silencio al darse cuenta que la humedad ya las había dejado empapadas.

Sakura gimió fuertemente cuando él hizo eso, arqueando la espalda y tirando su cabeza hacia atrás, llena de placer.

—¿Debería castigarte por eso? —dijo juguetón, su cálido aliento ventilándose contra su piel, haciendo que toda la piel de su cuerpo se erizara. —Dime —la alentó, aplicando un poco más de presión en sus caricias.

Pero la pelirrosa a penas pudo decir qué era de lo que él estaba hablando. Negó con la cabeza a lo que sea que él le hubiera preguntado y luego, por el contrario, respiró temblorosamente, —Por favor… —ni siquiera sabía qué era lo que estaba rogando, todo lo que sabía era que quería más. Él la estaba provocando y ella a penas sería capaz de soportarlo por mucho tiempo más.

Sasuke alzó la mirada el escucharla, su arrogante sonrisa de satisfacción desapareciendo con la apariencia de ella. —Mierda —maldijo por lo bajo, relamiéndose los labios. Ella simplemente era perfecta—pequeña, esbelta y natural. No había nada plástico, nada de bronceado artificial. No alcanzó a comprender porqué era hasta ahora que él notaba su belleza.

Saliendo bruscamente de sus pensamientos, él decidió que con ese tipo de faje se estaba provocando más a sí mismo que a ella—y en ese momento, ya había pasado demasiado tiempo para él como para ser capaz de disfrutar la provocación.

Lentamente, como queriéndose asegurar de que ella todavía estaba bien con la forma en que estaban yendo las cosas, enganchó sus dedos entre su piel y el suave material de las bragas y comenzó a deslizar la tela de sus piernas. La sintió tensarse sólo un poco cuando él hizo eso, pero ya que ella no protestó de ninguna manera, él no le prestó mucho atención a eso.

Al instante, sus ojos se alzaron de regreso a la unión en sus piernas, oscureciéndose considerablemente cuando recayeron en su vagina desnuda.

Sakura sintió más que ver su intensa mirada y, por mucho que se dijera no actuar como la nerviosa virgen que era, no pudo evitar cerrar sus piernas cuando todo se volvió demasiado.

Pero las manos de él estuvieron sobre sus rodillas después, abriéndolas con gentileza de nuevo. —No te escondas, nena —susurró y ella se sonrojó, cerrando los ojos fuertemente, sólo para abrirlos rápidamente un momento después, cuando sintió el aliento de Sasuke chocar con la piel abajo de su ombligo.

—No —gritó ahogadamente, cada músculo en su cuerpo tensándose. —No lo hagas.

—Shh —murmuró en respuesta, —Tranquilízate. Confía en mí —la alentó, persuadiendo gentilmente a sus piernas a alejarse entre sí.

Luego se fue directo al premio. Colocó un pequeño beso en el clítoris, antes de permitir que su lengua se sumergiera en él, lamiendo sus jugos.

Sakura medio dio un respingo medio gimió por el repentino asalto, inconscientemente tirando su cabeza hacia la almohada mientras Sasuke gruñía fuertemente cuando el dulce sabor cubrió su boca.

Su sabor era exquisito, justo como el resto de ella.

—Sasuke —gritó ahogadamente y metió las manos en su cabello azabache, toda su vergüenza e inexperiencia olvidadas por el momento.

Intentando como pudo, el Uchiha no pudo evitar reír con arrogancia por su acción atrevida—era más que obvio que ella ya no tenía problema con que él continuara. Trayendo una mano hasta su centro, adentró gentilmente un dedo en ella, otro gruñido escapando de él al sentir lo increíblemente estrecha que ella estaba.

Por el otro lado, Sakura se tensó con la acción, sus manos agarrando el cabello de él casi dolorosamente por un momento. Él asumió que eso se debió a que había sido bastante repentino y continuó con su labor, acariciando atrevidamente su clítoris con la lengua y adentrando y sacando su dedo de ella. Cuando el cuerpo de ella se relajó y él consideró que ya estaba lista, agregó otro, curvándolos hacia arriba mientras acariciaba ampliamente sus paredes internas.

—Oh por Dios —la pelirrosa ahogó un grito cuando él aceleró la velocidad, apretando los ojos con placer.

El más asombroso sentimiento se enroscó en el fondo de su estómago, una pequeña acumulación de placer estando lista para explotar en cualquier momento. No tomó mucho tiempo. Unas cuantas embestidas más de sus dedos y caricias de su lengua y ella estuvo arqueándose de la cama, gritando su nombre a todo pulmón mientras sus paredes se contraían repetidamente alrededor de sus dedos, sus jugos fluyendo en la boca de él.

Apenas estuvo consciente de que su esposo no se detuvo hasta que la lamió por completo. Durante los pocos segundos que duró su orgasmo, ella estuvo en el séptimo cielo. Fue regresada a la realidad luego de lo que pareció una eternidad. Abrió los ojos y esperó a que se enfocaran antes de bajarlos hacia él y verlo plantar suaves besos en su estómago.

Él lentamente subió y presionó sus labios con los de ella en un pequeño beso casto, antes de levantarse. Se deshizo tanto de sus pantalones como de sus bóxers y luego saltó de nuevo a ella, presionando su cuerpo y labios con los de ella.

Aunque ella respondió ansiosamente al beso, le mente de Sakura estuvo en otro lado. Podía sentir la erección presionarse insistentemente sobre su estómago y él definitivamente no era del tamaño promedio. Por supuesto, no había esperado nada menos de un hombre tan perfecto como él, pero aun así. Una vez más, se encontró incapaz de calmar sus nervios.

¿Debería decirle? Sasuke nunca la lastimaría intencionalmente, lo sabía, pero esto era un tema delicado y sería muy fácil para él hacer eso sin querer, sin siquiera saber. ¿Pero cómo reaccionaría con la noticia? ¿Estaría enojado con ella por haberlo ocultado por tanto tiempo? ¿Estaría feliz de saber que sería el primero? ¿Pódría… podría hacerlo querer detenerse? No podía estar segura a ciencia cierta y para ser honestos, ni siquiera quería tomar la oportunidad. Todo estaría bien, se dijo mentalmente. Esto tenía que ocurrir algún día y no podía esperar por terminar con eso.

Rompiendo el beso, ella esperó hasta que él abriera los ojos y la mirara, antes de susurrar, —Te necesito. Ahora.

Él estuvo más que feliz de obedecerla. Sus manos se deslizaron de donde estuvieron posicionadas en sus caderas hasta sus muslos, obligándolos a abrirse más. Una de las manos permaneció ahí, sujetando ligeramente su piel mientras usaba la otra para posicionarse en su entrada. Él luego se inclinó sobre ella, capturando sus labios en un beso apasionado mientras se adentraba por completo en ella con una rápida embestida. Su grito fue reprimido por los labios de él y él fácilmente lo confundió como un signo de placer, junto con las uñas que se enterraron profundamente en la piel de sus hombros.

Él mismo no pudo evitar gruñir fuertemente por el sentimiento de sus estrechas paredes cálidas envolviéndolo y se quedó quieto por unos segundos, temeroso de que pudiera correrse justo ahí en ese instante si no se permitía un momento para recuperar el autocontrol.

Muy pronto, él rompió el beso y comenzó a moverse de nuevo, embistiendo con gentileza y lentitud dentro de ella, queriendo prolongar esos momentos por tanto tiempo como fuera posible. Se mantuvo lamiendo y mordiendo su cuello, no fallando en escuchar cada sonido que escapaba de ella—eran suaves quejidos e incómodos soplos de aire, lo que lo hizo pensar que ella todavía no se había acostumbrado a su tamaño.

Ese era uno de los problemas de Sakura, de acuerdo. Era doloroso. Probablemente no más de lo que hubiera sido si él hubiera ido lentamente, estrechando cada músculo a la vez y rasgar su inocencia con gentileza, pero aun así era doloroso. Trató de enfocarse más en el sentimiento de su fuerte cuerpo varonil moviéndose sobre el de ella, de sus labios chupando su cuello, de sus manos acariciando sus costados, de su aliento chocando con su piel, sabiendo que el dolor pronto desaparecería al ser reemplazado por el placer—placer como el que sintió tan sólo minutos atrás.

Y así ocurrió. Lentamente, el dolor se amainó a una leve pulsación, una que fue fácilmente eclipsada por la sensación de él dentro de ella. Se sentía asombroso, estar conectada a él de esa forma.

Con cada estocada, todo comenzó a sentirse cada vez mejor, la intensa sensación que ella había sentido momentos atrás regresando, ahora incrementada diez veces. Cada nervio en su cuerpo erizándose, esperando por que esa rítmica descarga de placer que provenía de donde ellos dos estaban unidos la absorbiera por completo.

—Oh por Dios —ahogó un grito, sus uñas enterrándose aun más en la piel de sus hombros, dejando pequeñas marcas rosas. —¡Oh!

—Mierda —respondió de forma incoherente, escondiendo su cabeza en la curvatura de su cuello mientras sus manos sujetaban sus muslos y hacía que se envolvieran alrededor de su cintura, el ángulo obligándolo a entrar más profundo en ella. Alzando su cabeza, descansó su peso sobre sus codos y tomó su rostro entre sus manos, haciendo que ella abriera los ojos y encerrarlos con los de él. —Eres tan jodidamente perfecta —susurró contra sus labios, embistiendo ligeramente más fuerte dentro de ella y arrancando un gemido de ella. Él tomó eso como un signo de aceptación y lo hizo de nuevo, esta vez acelerando el paso también.

Sorprendida por las sensaciones que su acción había causado, Sakura rompió el beso y tiró su cabeza hacia atrás, gritando su nombre. Su esposo atacó su cuello expuesto de inmediato, mordiendo la delicada piel y luego chupándola duramente, sin duda dejando otra marca detrás.

La pelirrosa se mordió el labio en un esfuerzo por evitar que los involuntarios sonidos que estaba haciendo se escaparan de sus labios, pero fallando miserablemente en su intento mientras él iba mucho más rápido, el sonido de su piel chocando con la de ella resonando en la habitación, acompañados por los sonidos de placer de ambos y el dulce olor a sudor y sexo.

No pasó mucho hasta que Sasuke pudo sentir sus paredes apretarse alrededor de él, y él incrementó una vez más la velocidad, embistiendo tan rápido como pudo, pero no atreviéndose a ir más duro por miedo a lastimarla. A ella no pareció importarle. Sólo segundo después, ella estuvo gritando su nombre una vez más mientras el orgasmo se apoderaba de ella, haciéndola arquear la espalda y estremecerse descontroladamente.

El sentimiento de sus ya estrechas paredes apretándolo tan fuertemente fue todo lo que él necesitó para ser mandado junto a ella al extremo, y se corrió con un gruñido, bombeando su semilla muy dentro de ella.

Con los brazos temblando por el esfuerzo que tomó no colapsar sobre ella, él se mantuvo inmóvil, su cabeza descansando contra su clavícula mientras trabajaba en acompasar su respiración y tranquilizar su acelerado corazón. Pudo decir que ella no estaba mejor que él—su pecho se alzaba y bajaba rápidamente y su corazón estaba latiendo tan frenéticamente que él casi pudo sentir las vibraciones que enviaba a través de su pecho.

Siendo el primero en recomponerse, desenredó las piernas de su cintura y se salió de ella, rodando sobre su espalda. Sakura gimió cuando sintió su calidez abandonarla, su cuerpo moviéndose y apegándose al de él antes de que su cerebro pudiera siquiera registrar la acción.

Todo era vago—tomó un gran esfuerzo abrir sus ojos y ella pudo haber jurado que había dejado de sentir sus piernas. Fue casi como si se hubiera paralizado. El buen tipo de paralítica—el tipo de paralítica donde todo lo que podía escuchar, todo lo que podía sentir, todo lo que podía tocar, oler y ver era él.

Deslumbrantemente, ella registró su fuerte brazo envolviéndose alrededor de su cintura y la sábana cubriendo su pequeño cuerpo desnudo; algo rozó su frente y una mano puso su cabello rosa detrás de su oreja.

Luego no hubo nada, a excepción por el latido del corazón de Sasuke, el constante thump, thump, thump arrullándola a dormir.


Joder.

Sí, lo dije.

Este capítulo realmente fue un completo y total dolor de cabeza. ¿Se acuerdan que el anterior era de seis mil palabras? ¿Y antes de ese, de siete?

Bueno, hm, ¿cómo pongo esto? Doce mil palabras. Este capítulo fue de doce mil palabras. Casi trece mil. Osea, dos capítulos en uno. Creí que nunca en mi vida llegaría a terminarlo. La mitad de mi vida se fue en este capítulo. Sólo porque era sasusaku. Sólo por eso. XD

Y... huh, pues quitaré el lemon después de un rato. Sólo para asegurar el futuro de esta historia.

Esto fue un real dolor de cabeza. Primero porque no tengo la más mínima experiencia en los lemons. Y segundo, al diablo con las conjugaciones y tiempos de verbo. Los odio. Muchomuchomucho.

Btw, ya estamos a la mitad de la historia. Con este la estamos pasando.

Si quieren ver la ropa y la lencería de Sakura... sólo díganme y les paso el link. (:

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Odio estos mangas. Me dejan con la intriga. *glares*

Acabo de ver un video de 'The tale of Sasuke Uchiha' en donde Sasuke aparece... ¡llorando! Me llegó el sentimiento cuando lo vi. DX

Recordar es volver a vivir... y ver a Sasuke transformándose de chiquito a grande. XD

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Muchas gracias a todas las chicas hermosas por leer la historia, los reviews y las alertas. ¡Todas son unos chocolates! (:

En fin, ¿Alguien quiere una sasugalleta o un sasupeluche?

Y sí, las sasugalletas son receta secreta de su servidora aquí presente. (Receta que se me confirió por los dioses para todas las sasusaku shippers) XD

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Sasuke-glamour off!