Sé que estuvo muy mal dejar aquí el fic incompleto, solo que me harté de que en varias ocasiones cuando subía el fic me aparecían códigos, no sé subía bien la verdad y como no tenía mucho tiempo, no podía ver que era lo que estaba ocurriendo. Este fic está completo en y wattpad. Una disculpa.
Hinata fue la primera en levantarse, no quería separarse de los brazos de su amado estaba muy cómoda, pero quería ir a tomar un baño antes de empezar el día, con cuidado se zafó de sus brazos y le dio un beso en la mejilla, Naruto arrugó la cara, pero no despertó.
Salió de la cabaña y en el camino recordó que Shima le había mencionado de unos manantiales subiendo la colina donde ella podía tomar con calma un baño, así que se dirigió aquel lugar encontrándose con ella.
-Buenos días Hinata-chan –se acercó a ella-. ¿Vienes a tomar un baño?
-Buenos días Shima-sama, así es –se sonrojó un poco.
-Pues adelante pequeña -le abrió una puerta de bambú y Hinata entró al lugar bajó unos 6 escalones de madera y encontró con los manantiales los cuales estaba cubiertos con una enorme cúpula de bambú. Hinata se quitó su ropa de misión y se dejó envolver por la calidez de agua, desde el día anterior tenía un extraño dolor, no sabía porque se estaba produciendo.
Boruto también despertó, pero el casi no había podido dormir, el enemigo asechó en sus sueños, repetía una y otra vez la escena de la reunión, se sentó analizando la escena su sueño debía de revelarle algo más.
-¿Pasa algo Boruto? –Konohamaru abrió los ojos encontrándose con un pensativo rubio.
-No es nada, solo un mal sueño-ttebasa –se puso de pie –Iré a ver a mi primo.
-Vamos te acompaño-kore –los dos niños salieron de la cabaña.
-Oye Boruto –el niño prestó atención-. Sé que no se te tiene permitido hablar de ti, pero bueno me da curiosidad y del corto tiempo que te conozco me he llegado a encariñar contigo ¿Puedes decirme de dónde vienes?
Boruto suspiró –No puedo revelarte nada en concreto pero si te puedo hablar un poco más de mí, claro dejando los nombres en anonimato, de la Aldea de dónde vengo ha sufrido muchos problemas pero al término de la Cuarta Guerra se recuperó y ha crecido bastante, en mi familia somos cuatro, mi padre es un completo idiota pero –hizo una pausa mostrando orgullo hacia él-. Él se ha ganado el respeto de la gente no solo por su poder sino por su sacrificio constante por la Aldea, mi madre siempre ha estado enamorada de él, podría decirse que desde pequeños, ella es muy hermosa, yo tengo una hermana menor es una niña dulce y no causa tanto alboroto como yo, ya que mi padre trabaja mucho y casi no lo veo, no he sabido mucho de ellos desde el accidente, además no sabemos qué planes tenga el enemigo por eso es fundamental que por ahora me quede cerca de Naruto.
-Impresionante-kore –Konohamaru tenía la boca abierta-. Qué bueno que tengas una familia así de un padre muy respetado, pero aunque no pase mucho tiempo contigo eres muy importante para él –Boruto sonrió.
Los niños entraron a la cabaña y solo encontraron a Naruto completamente dormido.
-¿Y Hinata? –preguntó el dueño de la bufanda azul
-Oye tonto despierta-ttebasa –zarandeaba a Naruto pero nada recordaba que su padre tenía el sueño bastante pesado, suspiró derrotado y volteó a ver a su sensei, Konohamaru entendió los planes de su amigo con tal solo mirarlo.
Konohamaru tomó la nuca de Naruto y Boruto lo tomó por los pies, lo alzaron como pudieron y lo llevaron al estanque que estaba cerca de la cabaña, en los ojos de esos niños estaba el demonio en vida. Asintieron como si se comunicaran mentalmente.
1…2…3… pensaron al mismo tiempo y lanzaron al héroe de la Guerra al agua helada, se cubrieron sus rostros del agua que salpicó…
-¡AAAAAAAAAHHHHHHHHH ESTÁ CONGELADA-TTEBAYO! –Saltó como un gato asustado y retumbó su voz por cada rincón del Monte acompañada de la carcajada de los niños.
-¡MALDITOS MOCOSOS! –salió como pudo del agua pues las ropas le pesaban.
-¡ACHUUUUUU! –Comenzó el ataque de estornudos y las risas de los niños continuaban.
-USTEDES…- Un aura negra salía del cuerpo del rubio asustando a los traviesos, no lo pensaron dos veces y se echaron a correr.
-¡VENGAN ACA MALDITOS-TTEBAYO! –los fue persiguiendo de arriba abajo causando gran alboroto.
-Definitivamente no ha habido mejoría en el caso de Ko –habló el jefe del equipo médico a Hiashi Hyuga.
-Ya veo –dijo mientras observaba el cuerpo inmóvil de Ko.
-Habrá que esperar y ver si despierta, pero las probabilidades son muy pequeñas, el enemigo dio exactamente en el punto débil del Byakugan, necesitará una operación, habrá que recurrir a Lady Tsunade, aunque señor Hiashi, me he adelantado y llamé a su mejor asistente, Sakura Haruno.
-Está bien esperaremos –suspiró Hiashi.
Mientras una pequeña niña de 11 años estaba desesperada en su habitación, luego de la orden de su padre que no debería salir desde el día anterior pues no era seguro, Hanabi estaba acostada en su futón viendo hacia el infinito.
-Mmmm qué aburrido –bufó molesta pues ni siquiera su padre había dado la cara, afuera del cuarto de Hanabi había dos escoltas, en el árbol que daba a la ventana de la niña había otro, sin duda no hallaba la manera de poder salir aunque sea al jardín, su hermana estaba de misión con el Uzumaki, así que el aburrimiento se multiplicaba al triple.
-¿Ahora qué le sucede a mi padre? –se preguntó mientras captó un movimiento en la puerta.
-Buenos días Hanabi-sama –dijo una voz cansada.
Hanabi se sorprendió pues era muy raro que uno de los ancianos del consejo la visitara.
-¿Qué desea? –dijo secamente y en actitud defensiva pues no confiaba mucho en ese hombre.
-Simplemente pasé a visitarla, de seguro no está enterada de lo que ha pasado ¿Verdad? –con esas palabras hizo que la niña de 11 años se interesara en el tema.
-¿Ha sucedido algo grave? –se acercó con cuidado al anciano.
El anciano sonrió había logrado llamar la atención de Hanabi –Sí, algo grave, pero tu padre no ha querido decirte nada para no preocuparte, él en estos momentos está ayudando con el traslado de Ko al Hospital de Konoha…
-¿A Ko? ¿Qué le ha pasado?
-Si te cuento pequeña tendrás que guardar absoluto silencio, pues nadie más sabe y no queremos que la noticia corra por toda Konoha y se arruinen los planes.
-¿Qué planes? –Hanabi se acercó más al anciano.
-Hacia Naruto Uzumaki…
-¿Por qué él? –alzó ambas cejas.
-Por el accidente de Ko –al anciano le gustaba dejar en suspenso la historia pues así lograba atrapar a la pequeña Hyuga.
-¿Naruto Uzumaki tiene que ver con el accidente?
-Él ha sido el culpable –Hanabi palideció.
-Imposible él está en una misión con mi hermana –dijo muy firme.
-Puede que esté en una misión pero no quiera decir que no tenga los medios necesarios para provocar el incidente, Ko está muy malherido no le ven esperanza alguna, yo que usted Hanabi-sama me iría con cuidado, es mejor no levantar sospechas en los que se encuentra una solución a lo sucedido.
-No le creo, el héroe de la Cuarta Guerra no se atrevería hacer tal cosa.
-Naruto Uzumaki es demasiado astuto señorita Hyuga, el que esté cerca de su hermana puede ser una estrategia.
-¿Cómo? –estaba confundida.
-Puede que intente algo contra el Clan Hyuga, es mejor no confiarse, se lo digo en secreto y advertencia, sin nada más que decir, me retiro –el anciano salió de la habitación dejando muy atemorizada a la niña.
Shima curaba los chipotes de las cabezas de sus dos pequeños niños traviesos tras los golpes de un rubio mayor.
-¡ACHUUU! –Naruto no había parado de estornudar, estaba cubierto con una frazada, una bolsa de hielo en su cabeza y con un termómetro en la boca, había pescado un gran resfriado.
Hinata entró rejuvenecida después de su baño en los manantiales, y se sorprendió ante tal escena.
-¿Qué ocurrió Naruto-kun? –se acercó a él preocupada.
-Oda Hinata –tenía las vías respiratorias tapadas-. ¡ACHUU!
-Los niños han aventado a Naruto-chan al pequeño estanque solo que el agua estaba muy fría y Naruto-chan ha cogido un resfrío –comentó Shima.
-Es culpa de él, es muy débil para enfermarse así tan fácilmente-ttebasa.
-Utedes ni-nos malvados –Naruto los miró feo.
-Ay Naruto-kun pobre de ti –Hinata acarició la mejilla de su novio, él cerró los ojos ante el tacto.
-Es mejor Hinata-chan que lleves a Naruto-chan a la cabaña y lo cuides, ya Pa irá con los niños a seguir investigando –dijo Shima.
-¿Segura que no quiere que los acompañe Shima-sama?
-Descuida Hinata-chan ellos estarán bien, por el momento no ha habido peligro en la zona –Hinata asintió ayudando a Naruto a ponerse de pie y llevarlo a la cabaña, Boruto sonrió dándose cuenta su futuro sensei.
-¿De qué te ríes-kore? –Boruto se sonrojó.
-Bue-no… debo de decir que hacen linda pareja ellos dos –sonrió cerrando los ojos como reflejo, extrañaba a sus padres del futuro sin duda, pero ver los inicios del noviazgo de sus padres le conmovía en verdad.
-Lo siento chicos por llegar tarde –dijo una chica peli rosa entrando al local de ramen.
-¿Por qué has tardado tanto Sakura? –le reclamó el perruno.
-Es que ha pasado algo delicado –suspiró-. Ko, el cuidador de Hinata está en coma –todos los amigos abrieron muy grandes sus ojos-. No se sabe quién lo atacó en realidad pero por ahora estará internado en el Hospital de Konoha bajo observación y será atendido por Lady Tsunade, esperando una pronta recuperación.
-¿Cómo es posible que no se sepa quién lo atacó? –fue Kiba el más preocupado pues sabía que si esta noticia llegaba a Hinata, ella estaría muy triste.
-Llegó con las energías que le quedaban a la Mansión Hyuga, se ha enviado un equipo especial para investigar los alrededores, puede que sea el mismo enemigo que ha atacado a la Aldea, pero aún no es nada seguro –tomó su vaso de agua pues moría de sed había sido una mañana muy larga.
-¿Hinata ya lo sabe?
-No Kiba, aún no han sido informada del incidente, pero se mandará a un sapo a darles la triste noticia –Sakura se quedó observando el fondo del vaso muy pensativa-. Esto cada vez más raro, el Edo Tensei, los sapos, y ahora un miembro del Clan Hyuga.
-Pero ¿Por qué Ko? –preguntó Tenten
-Eso no lo sabemos, solo espero que cuando Ko despierte no pierda sus recuerdos, pues debe de tener información acerca de todo eso –suspiró Sakura.
-Debemos estar alerta al parecer al enemigo no le gusta descansar mucho tiempo –comentó Shikamaru. Todos los amigos comieron en silencio y preocupados de lo que les depara el futuro.
Naruto ya llevaba rato dormido, había tenido un poco de fiebre pero Hinata no lo descuido ni un segundo, ella estaba sentada a lado de él observando como éste dormía, acarició sus rubios cabellos con cuidado, nunca se había imaginado que su rubio se llegara a enfermar tan fácilmente solo por una broma de los pequeños.
-Hinata –murmuraba entre sueños Naruto, Hinata se acercó a él y le dio un dulce beso en la mejilla, en eso el rubio abrió los ojos poco a poco.
-Mmm ¿Dónde estoy?
-En la cabaña te quedaste dormido al instante que te traje aquí Naruto-kun ¿Cómo te encuentras? –no dejaba de tocar sus rubios cabellos
-Pues un poco mejor supongo –una sonrisa peligrosa se dibujó en el rostro del rubio, Hinata tragó saliva pues nunca había visto esa mirada, por unos instantes quiso salir huyendo pero Naruto se abalanzó sobre de ella.
-Na-Naruto-kun ¿Qu-Qué su-sucede? –Hinata estaba sumamente roja de la cara.
-Nada en especial –sonrió.
-¿Te sientes bien? –Hinata comenzó a temblar.
-Mejor que nunca –respondió el rubio y le dio un dulce beso a Hinata en los labios, ella no sabía que hacer su rubio no había sido tan atrevido hasta el momento, pero se percató que su impulso se debía a la fiebre que lo había vuelto así, se quedó unos instantes pensando hasta que decidió corresponder el beso. Naruto se acurrucó en el cuello de Hinata, provocando que los nervios de la Hyuga aumentaran de manera desenfrenada, Naruto le dio un pequeño beso en el cuello y tenía la intención de seguir besándola pero unos golpes en la puerta fueron la salvación para Hinata, quien aventó a Naruto para abrir la puerta, el pobre se pegó en la cabeza y se hizo bolita en el suelo por el dolor, Hinata se quedó detrás unos instantes en lo que se tranquilizaba y abrió la puerta.
-Buenas tardes –dijo un sapo de colores verdes y anaranjados.
-Buenas tardes ¿Qué se le ofrece? –contestó Hinata quedando a la altura del sapo.
-Mañana debe de estar Naruto Uzumaki en el recinto del Ōjiji-sama en punto de las 9 de la mañana –el sapo se retiró brincando, Hinata cerró la puerta suspirando y recordó de golpe que había dejado a Naruto en el suelo, se acercó y él de nuevo estaba dormido, Hinata lo cubrió con la frazada y acomodó su cabeza en unas almohadas, luego se tocó el lugar en su cuello donde Naruto la había besado.
Esto es demasiado para ser verdad pensó y se acostó a lado de Naruto quedando dormida también.
¿Naruto Uzumaki es el culpable de lo de Ko? Hanabi estaba acostada en su cama, no quiso ni probar la comida, no se podía creer aquello que dijo el anciano del Consejo, Naruto estaba saliendo con Hinata, ella lo había querido desde hace mucho tiempo y su sueño se estaba haciendo realidad, no podía ser posible que la estuvieran utilizando, pero eso sería extraño ¿Qué es lo que buscaba Naruto con el Clan Hyuga?
-Perfecto esto va marchando bien –dijo la mujer que estaba lejos de la Mansión observando el semblante triste de Hanabi-. Las cosas se están poniendo fáciles –la mujer dio media vuelta y fue al refugio.
-Señora –la saludó.
-Prepara tus cosas iremos esta noche a la Aldea señalada en el mapa.
-Sí, señora –suspiró el hombre, últimamente ella se estaba comportando extraño, cuando habían llegado al pasado él la ayudaba en todos sus planes pero con el paso de los días ella salía por varias horas y cuando regresaba no le decía lo que hacía durante el día.
Salieron del refugio en dirección de la Aldea.
-¿Cómo se llama el Bijū que buscamos?
-Vaya ¿Sabes que hay más de uno? –le dijo la señora con cierto sarcasmo.
-Estuve investigando -dijo él.
-Una felina muy peculiar… Matatabi.
-Auch –Naruto se levantó quejándose de dolor de cabeza.
-Vaya al fin despiertas ¿Cómo te encuentras? –Boruto estaba cruzado de brazos vigilando a su padre.
-¿Qué ocurrió? –preguntada adormilado.
-Te enfermaste, luego mi madre te trajo aquí para que descansaras.
-Y ¿En dónde está ella? –se sobó su cabeza.
-Fue a "cenar" –Boruto sacó la lengua recordando los insectos que le tocó comer hoy–. Así que yo fui su relevo.
-Ya veo –suspiró-. ¿Fueron a investigar? –Boruto asintió-. ¿Dieron con algo?
-No-ttebasa –Naruto se seguía sobando la cabeza-. ¿Qué te sucede? –señaló la cabeza de su padre.
-Al parecer también me pegué en la cabeza cuando me lanzaron al lago –lo miró feo.
-No es mi culpa que seas un semejante flojo… ni te diste cuenta cuando mi madre salió de la cabaña-ttebasa.
-Eso no les da derecho a aventarme al agua mocosos –se cruzó de brazos, un sonido se escuchó proveniente de la puerta, Hinata entró a la cabaña.
-Naruto-kun ¿Cómo te encuentras? –se sentó con ellos.
-Ya mejor, pero me duele la cabeza –se tocó el lugar y Hinata enrojeció un poco al recordar lo que había pasado en la tarde.
-Ah… bueno… -se empezó a comportar nerviosa llamando la atención de los rubios-. ¡Iré a buscar la pomada para curarte!
-¿Qué le pasa a Hinata-chan? –preguntó Boruto, Naruto alzó los hombros tampoco sabía cuál era la razón.
-Bueno me despides de ella, los dejo descansar –Boruto se puso de pie-. Cuídate viejo estúpido –ambos sonrieron y el pequeño rubio salió hacia su cabaña.
Hinata se acercó tímidamente a Naruto, el notaba ese raro comportamiento pero no decía nada se dejó curar por las manos suaves de Hinata.
-Gracias –le sonrió-. ¿Qué te pasa?
-N-Nada Naruto-kun –ella le sonrió y en un instante la cara del rubio estaba muy cerca de la suya haciendo que ella se sonrojara-. No-No es nada.
-Está bien –sonrió y le dio un beso en la mejilla-. Ya vamos a dormir –la atrapó entre sus brazos atrayéndola a su pecho y ambos quedaron dormidos después de unos minutos.
-Esta es la Aldea… interesante –dijo ella adentrándose junto con el hombre en el bosque.
-Hanabi ¿Cómo te encuentras? –Hiashi entró a la habitación de su hija, ella lo miró de reojo pero se volvió a esconder en su almohada.
-Bien –susurró.
-Lo lamento por encerrarte así pero hay peligro en la zona –Hanabi ni se sorprendió ni nada por el estilo ante las palabras de su padre.
-Lo sé –suspiró.
-Esperaremos a mañana a que todo se tranquilice ¿Bien? –Hanabi asintió y Hiashi prefirió retirarse de la habitación.
Naruto Uzumaki es el culpable Hanabi se durmió pensando esas palabras.
