Capitulo 18.- Nuevas amistades y aliados. Hogwarts

Cuando Bill estuvo dentro de la sala común, se dio cuenta de que habían varios cambios más. El primero era que la sala era más grande que la que Bill recordaba de la vez anterior, también se dio cuenta de que había dos escaleras una en una de las esquinas de la sala y la otra que por lo que parecía conducía a una torre.

Cuando todos estuvieron dentro, se oyó un carraspeo junto a la puerta, todos se giraron y vieron que a parte de los dos prefectos que los habían guiado hasta allí, habían otros chicos y otras dos chicas.

- Bienvenidos a Hogwarts, y bienvenidos a Gryffindor – dijo el que parecía el chico mayor – Me llamo Klaus Haven y soy el prefecto de 7º en Gryffindor, ellos son Jethro Ellsworth, el prefecto de 6º y Kirby Wells, prefecto de 5º – dijo Klaus señalando a los dos chicos que estaban a su izquierda.

- Buenas noches, yo soy Accalia Sparks, la prefecta de 7º y ellas son Kaia McCoy, la prefecta de 6º, y Alyenor Harden, la prefecta de 5º - dijo la chica que estaba a la derecha de Klaus, señalando a las chicas de su derecha.

- Nosotros seremos los encargados de mantener el orden dentro de la sala común y dormitorios de Gryffindor, y de ayudaros en lo que necesitéis – dijo Klaus.

- Si necesitáis ayuda y no nos encontráis a ninguno de nosotros o a algún profesor, podéis acudir a cualquier prefecto de las otras casas o a cualquiera de los fantasmas – dijo Accalia, a lo que Nick-casi-decapitado asintió.

- Los dormitorios están subiendo esas escaleras de la esquina, los vuestros están en la primera planta, en la puerta de cada habitación están los nombres de los chicos o las chicas a quienes corresponde la habitación – dijo Klaus.

- Solo tenéis que poner vuestra mano sobre la puerta en la que esté vuestro nombre y podréis entrar – dijo Accalia.

- Debéis saber que en las habitaciones sólo pueden entrar aquellos cuyos nombres están en la puerta, el resto no podrán entrar ni siquiera con su permiso, las únicas excepciones serán los prefectos en el caso de los chicos, y de las prefectas en el caso de las chicas – dijo Klaus.

- También podrán entrar los profesores y los aurores encargados de la seguridad de Hogwarts – dijo Accalia.

- Por esa escalera, están los dormitorios de los de 7º y la biblioteca privada de Gryffindor, solo podréis entrar en ella si uno de nosotros están allí, o con un permiso por escrito de la profesora Rolanda Hooch, que a parte de la profesora de Vuelo, es la Jefa de Gryffindor – dijo Klaus.

- Cada mañana una alarma sonará en cada una de las habitaciones a las seis y media para daros tiempo a cambiaros y a bajar aquí, donde dos de nosotros estaremos esperándoos para acompañaros hasta el gran comedor – dijo Accalia.

- Nosotros os acompañaremos hasta el gran comedor durante la primera semana para que sepáis orientaros por los pasillos, después tendréis el mapa que hay en el diario del que la directora McGonagall os ha hablado – dijo Klaus

- Lo encontrareis sobre vuestras camas, junto con una mochila roja con el escudo de Gryffindor, dos sudaderas, que serán utilizadas en las excursiones que se realizarán tanto en estudios mágicos como en estudios muggles, y una camiseta de manga corta roja con el escudo de Gryffindor y un pantalón corto, que utilizareis en la clase de deporte muggle – dijo Accalia.

- Ahora ya podéis subir a vuestras habitaciones, no os quedéis despiertos hasta muy tarde, mañana empiezan las clases y tenéis que levantaros temprano, buenas noches – dijo Klaus.

- Los primeros años comenzaron a subir las escaleras, cuando Bill llegó al primer piso, vio otro de los cambios, habían dos pasillos, uno a la izquierda de la escalera y otro a la derecha. Vieron la señal de que sus habitaciones estaban a la derecha y cuando llegaron al pasillo vieron como habían otros pasillos con puertas a ambos lados. Bill caminó por el pasillo como el resto, hasta encontrar la puerta con su nombre, era la cuarta puerta a la derecha y al leer los otros dos nombres vio que compartiría habitación con Alpin Underwood y Rex Law. Al entrar vio que su baúl estaba junto a la puerta junto con los de sus dos compañeros de habitación. Mientras Bill observaba los cambios en la habitación respecto a la otra vez, oyó que alguien entraba, al girarse vio a un chico que le recordaba al Neville Longbottom de la otra vez, un chico bajito y regordete, que parecía aterrado de todo lo que le rodeaba.

- Hola – saludó Bill.

- Hola – respondió el chico tímidamente.

- ¿Cómo te llamas? Yo soy William Weasley-Prewett, pero todos me llaman Bill – dijo Bill acercándose al chico.

- Me llamo Rex, Rex Law – dijo aún un poco asustado.

- Encantado, Rex ¿Por qué pareces estar tan asustado? Nadie va a hacerte nada, ya has oído a los prefectos, si necesitas ayuda solo tienes que buscarlos – dijo Bill

- Soy nacido de muggles – dijo Rex.

- ¿Y que? – preguntó Bill – La guerra ya ha terminado y el ministerio es muy estricto contra los ataques de sangre.

- Lo sé, la profesora Sprout se lo dijo a mis padres cuando fue a explicarnos que yo era un mago y había sido aceptado en Hogwarts – dijo Rex.

- ¿Fue la profesora Sprout? Tenía entendido que ella no suele hacer las visitas a los nacidos de muggles, de ello se encargaban la directora McGonagall, la profesora Vector y madame Pomfrey, la enfermera – dijo Bill

- Si, eso nos dijo, pero que se había cambiado el sistema y que ahora incluso los miembros del consejo escolar harían las visitas, con la profesora Sprout vino la señora Longbottom, en representación de su hijo – dijo Rex

- ¿Augusta Longbottom fue a tu casa? – preguntó Bill, imaginando la escena. Augusta Longbottom en una casa muggle debió ser todo un espectáculo.

- Si, pero creo que eso hizo que mamá y papá se asustaran aún más – dijo Rex

- ¿Por qué? – pregunto Bill

- Porque con cada cosa que la profesora nos contaba, ella se enfadaba más – dijo Rex – pero en cuanto empezó a hablarnos sobre un tal Albus... bueno digamos que la abuela ya tiene un nuevo record que batir, nunca había visto a nadie tan enfadado con una persona desde que la abuela le lanzó una maceta en la cabeza al ladrón que entró en su casa, hasta que vi a la señora Longbottom hablando sobre ese tipo.

- Bueno, supongo que tu abuela también se enfadaría si alguien le hiciera lo mismo a tu familia – dijo Bill.

- ¿Qué le hizo? – pregunto Rex.

- ¿Nadie te ha contado nada sobre el escándalo? – preguntó Bill

- ¿Qué escándalo? – preguntó Rex.

- Albus Dumbledore es el anterior director, él tenía muchos aliados, ganados a través del chantaje y de amenazas. Eso fue hasta el verano de hace dos años, el comienzo del escándalo tiene una fecha concreta, 31 de Julio de 1980. Ese día nació Harry Potter-Evans, y el día anterior nació Neville Longbottom-Stone, el nieto de Augusta Longbottom – dijo Bill

- ¿Eso fue un escándalo? ¿El nacimiento de un niño? – preguntó Rex extrañado.

- No, solo fue el detonante para que se descubrieran todas las manipulaciones a las que Albus había sometido a nuestro mundo durante años. Ese día Albus llego al hospital con la intención de obligar a los padres de ambos niños a esconderse bajo un hechizo especial y nombrar como guardianes del secreto a los magos que el ya había escogido, los padres se negaron y él intentó hechizarlos para que le obedecieran, en resumen, más tarde se descubrió que uno de los guardianes que él quería que escogieran era un mortifago – dijo Bill a lo que Rex dejó escapar un pequeño grito de incredulidad – veo que si sabes lo que son los mortífagos.

- Si, la señora Longbottom nos hablo sobre ellos – dijo Rex.

- Bueno, pues los padres salieron inmunes, los hechizos no funcionaron y decidieron lanzar el hechizo que les había sugerido Albus, pero no solo en las casas que Albus había ordenado, si no en todas sus propiedades y nombrar a sus propios guardianes, lo que Albus olvidó fue que la abuela Augusta conoce mejor que él el hechizo y ella lo lanzó en todas las casas. Después cuando los aurores comenzó a dar caza a los mortífagos y el ministerio comenzó a juzgarlos y condenarlos a la pena máxima, Albus comenzó a llamarlos magos oscuros, por lo que empezó a perder muchos aliados, el resto lo perdió cuando se descubrió que en Hogwarts existían barreras que impiden que los profesores y alumnos ataquen o violen a otros alumnos o profesores y que Albus las había desactivado – dijo Bill

- ¿Y lo encerraron? – preguntó Rex

- No es tan... – empezó a decir Bill, pero se callo al escuchar un gran griterío en el pasillo.

Bill y Rex fueron a ver que pasaba y se encontraron con una escena que él había vivido muchas veces con Ginny y los gemelos, esto no iba a terminar bien.

- Ya te he dicho que no puedes pasar, y como sigas insistiendo en espiar todos mis pasos te juro que gritaré tan fuerte que hasta mamá podrá escucharme desde Londres, y entonces estarás en un montón de problemas – decía una niñita que aparentemente no debía tener más de nueve años, pero ya que estaba allí, tenía ya once. A Bill le recordaba a Gabby la hermanita de Fleur, a ella le pasaba lo mismo, siempre había aparentado menos edad de la que realmente tenía. Y la niña daba miedo. Más bien parecia una mezcla entre Gabby y Ginny. No, definitivamente esto no saldría bien. Si el chico seguía así, Bill estaba seguro que tarde o temprano acabaría en la enfermería.

- Soy el mayor, tengo que asegurarme de que no hay nada que pueda dañarte o que no hayas traído nada que no debas tener – dijo el chico.

- Solo he traído lo que mamá y papá me compraron y el que seas el mayor no importa nada, solo lo eres por dos minutos y eso no cuenta – dijo la chica para acto seguido cerrar la puerta en las narices de su hermano dando un portazo que hizo temblar todo el pasillo y ya puestos a todos los chicos que allí se encontraban.

- Kelly, abre la puerta ya – dijo el chico golpeando la puerta. Bill miró los nombres de la puerta y vio que la única Kelly era Kelly Underwood, por lo que el chico debía ser su compañero de habitación , Alpin. Pobre, debía enseñarle como ser el hermano mayor de una bruja con un carácter explosivo y sobrevivir a ello.

- Déjame en paz o practicaré el hechizo de la abuela en ti, así cuando se lo lance a la vieja cabra me saldrá perfecto – dijo Kelly desde en interior sin abrir la puerta.

- Bien, ya lo has oído chico, vete a tu habitación y deja en paz a tu hermana, por lo que puedes ver no necesita tu ayuda, y si la necesita ya nos buscará a nosotras tal y como os hemos dicho en la charla de bienvenida – dijo Accalia sonriendo, entonces Bill pudo ver como las otras dos prefectas y las que debían ser sus compañeras de habitación también estaban sonriendo, mientras los prefectos y los que debían ser sus compañeros de habitación miraban la puerta recién cerrada con la boca abierta, Bill pensó si estarían temiendo lo que la pequeña niña sería capaz de hacer con un poco de entrenamiento mágico, si sin haber recibido ningún entrenamiento ya había sido capaz de hacer temblar el pasillo con un solo portazo o si estarían pensando en cual sería ese hechizo que la abuela de los chicos le había enseñado a la pequeña bruja.

- Soy su hermano mayor – dijo Alpin.

- Aquí no, aquí solo sois dos alumnos más y tú no te entrometerás en las amistades que tu hermana haga o estarás en detención con Albus antes de que puedas quejarte – dijo Accalia

- ¿De verdad? – preguntó Alpin con una sonrisa depredadora.

- ¿Qué tramas chico? Nadie se alegra de tener detención con él – dijo Kirby.

- Mi padre y mi tío son los aurores Underwood – dijo Alpin como si eso lo explicara todo. Muchos de los años superiores y Bill sabían porque.

- Vale, cambio de planes, nada de detenciones con Albus Dumbledore – dijo Jethro.

- ¿Por qué? – preguntó Alpin.

- Por que no queremos que lo mates – dijo Kirby.

- Ahora todos a vuestras habitaciones, quiero las luces apagadas en diez minutos y sin protestar – dijo Accalia, provocando que el pasillo se quedara vacío.

Cuando entraron en su habitación, reinaba el silencio, ninguno de los tres dijo nada hasta que estuvieron cambiados, solo se oían los murmullos airados de Alpin contra Albus y la testaruda de su hermana. Hasta que Rex rompió el silencio.

- Bill, al final no me has respondido, pero por lo que he oído ahí fuera, no lo encerraron y sigue en el castillo – dijo Rex.

- ¿De quien habláis? – preguntó Alpin

- De la vieja cabra – dijo Bill mirando a Alpin –. No te preocupes Rex, no se atreverá a hacerte nada, eres nuestro compañero de habitación, eso te convierte en este momento en uno de los alumnos más protegidos en Hogwarts – dijo Bill mirando sonriente a Rex.

- El ser mi compañero de habitación le da cierta protección contra la cabra, pero ¿por qué ser el tuyo le convierte el más protegido? – pregunto Alpin.

- Lo siento, no nos hemos presentado, el es Rex Law, un nacido de muggles por eso esta tan preocupado por la cabra. Yo soy Bill Weasley-Prewett – dijo Bill sonriendo.

- ¿Weasley-Prewett? ¿Cómo Arthur Weasley-Black y los aurores Fabian y Gideon Prewett-Black? – preguntó Alpin.

- El mismo – dijo Bill antes de que Alpin lo apresara entre sus brazos.

- Mi mejor amigo – dijo Alpin dándole a Bill un abrazo que podría haber competido con los abrazos rompe huesos de su madre.

- Perdón, pero no lo entiendo – dijo Rex

- Te explico, mi padre y mi tío son aurores, aurores heridos en batalla por culpa de Albus Dumbledore, una carta mía al jefe de aurores Kingsley Shacklebolt tendría aquí a unos cincuenta aurores, varita en mano listos para utilizar a la cabra como diana. En cambio aquí nuestro amigo es diferente, su padre, Arthur, es Lord Weasley, jefe de la familia Weasley y miembro del Wizengamot, y sus tíos son Fabian y Gideon Prewett-Black, que no solo son aurores y leyendas en Hogwarts por sus bromas, sino que Gideon es Lord Prewett y si eso fuera poco, la madrina de su hermanita Ginny es Amelia Black, Lady Black y segunda al mando en el departamento de aplicación de la ley mágica, una carta suya al jefe de aurores Shacklebolt, tendría aquí a los casi doscientos aurores que conforman el cuerpo, y a todos los inefables del departamento de misterios, y después de eso, prepárate, vamos de funeral – dijo Alpin, provocando que Rex mirara a Bill con los ojos desorbitados.

- No te preocupes, no voy a escribir ninguna carta que provoque esa situación – dijo Bill

- ¿Por qué? – preguntó Alpin sospechoso.

- ¿De verdad has pensado que mis tíos, hijos de una Black, me enviarían a Hogwarts indefenso? Hasta mi madre estuvo de acuerdo en que trajera esto – dijo Bill abriendo su baúl y sacando un libro cuyas tapas estaban divididas en cuatro cuadrados cada uno de uno de los colores de las cuatro casas de Hogwarts – Mis tíos han compartido su infinita sabiduría, adquirida en sus años en Hogwarts, y tío James y tío Sirius han aportado algunas ideas – dijo Bill mostrándoles el libro, ante lo que los dos chicos sonrieron.

- Jamás ataques a un miembro de la familia Black – dijo Alpin sonriendo, sabiendo a quien se refería. James Potter-Black y Sirius Black-Black. Cuatro magos-bromistas con sangre Black, uno por partida doble... Y Albus Dumbledore los había enfurecido a todos. Estaba deseando que llegara su graduación. Tal y como dijo su padre en Hogwarts había una tradición, despedirse con una gran broma que afectara a todos los alumnos y profesores y la gran broma de graduación de los hermanos Prewett hizo historia. No podia ni imaginar lo que haría su sobrino.

- Durmamos, mañana comienzan las clases y nuestra revancha contra la cabra – dijo Bill haciendo que tanto Rex como Alpin sonrieran – Buenas noches –dijo metiéndose en su cama.

- Buenas noches – oyó como respondían sus dos nuevos amigos.

Bill sonrió, Albus pagaría por lo que había hecho, pero primero dejaría que se pusiera nervioso. Necesitaba reconocer el terreno y sus debilidades. Después atacaría ... Y todos los dioses ayudaran a Albus Dumbledore...

Pues nadie más lo haría.