Disclaimer: Esta historia no me pertenece, los personajes son de S. Meyer y la autora es Nolebucgrl, yo sólo traduzco.
Disclaimer: This story doesn't belong to me, the characters are property of S. Meyer and the author is Nolebucgrl, I just translate.
Gracias a mi beta Isa por revisar y corregir este capítulo.
Capítulo 21
Rainbow y yo nos volvimos a dormir por unas horas más después de la llamada de Chica Reed y me desperté con el olor del tocino entrando en mi habitación. Jodidamente maravilloso. Amaba a mamá. Por supuesto, pensar en mamá me recordó el hecho de que iba a tener que decirle que iba a ir a Washington, lo cual la enojaría ya que me perdería de la Navidad y le dejaría una gata endemoniada al mismo tiempo. Estaba jodido.
—Vas a bajar conmigo. Ella piensa que eres linda, a pesar de que ensuciaste la sala —le dije a Rainbow—. Así que no hagas nada para enojarla mientras intento engatusarla para que no se enoje conmigo.
Rainbow me dio un cabezazo.
—Tomaré eso como una rendición. Sólo piensa en lo mucho que te divertirás siendo consentida por ella mientras no estoy. —Era algo jodidamente bueno que ella no tuviera idea de lo que estaba diciendo porque probablemente armaría un berrinche épico si supiera que iba a abandonarla. Aunque era su jodida culpa. No podía subirla a un avión conmigo si iba en mi hombro, ¿verdad? Ni quería. Era muy probable que me reconocieran en el aeropuerto.
Le di de comer a Rainbow, tomé una ducha y me alisté mientras ella comía. La cargué cuando salí del baño y la llevé abajo conmigo.
—Huele muy bien, ma.
Mi madre se giró en la estufa para sonreírme.
—Ves, Carlisle, ¿no es la cosa más bonita?
¿De qué jodidos estaba hablando? Mi papá alzó la vista del tostador y rodó los ojos.
—Sí, querida. Linda gatita, hijo.
Oh, Dios.
—Sí, sí. —Le robé un pan tostado y sonreí cuando estiró la mano hacia mí y Rainbow le siseó. Jodidamente increíble—. No le gusta que nadie me joda. —Mamá me pegó en la cabeza desde atrás—. ¡Ow! Maldición, Rainbow, ¿dónde estabas ahora?
—¡Lenguaje! —me recordó.
Rainbow seguía mirando a mi padre, en realidad lo fulminaba con la mirada.
—¿Qué demonios hice para enojarla? —exigió saber.
Me llegó y comencé a reír.
—Te pareces un poco a Jasper. Lo odia. Probablemente piensa que eres su papá o algo así. —Tengan cuidado hombres rubios del mundo. Me pregunté si Riley era rubio. Tal vez Rainbow podría irse contra él.
—No me parezco a ese tipo. —Mi papá se veía bastante irritado por la sugerencia—. Y jamás hubiera procreado a alguien que no puede juntar una oración coherente.
—Sí, querido, no eres nada como él —lo tranquilizó mi madre—. Comamos mientras sigue caliente.
Nos sentamos en la mesa y sí, Rainbow se quedó en mi jodido hombro.
—¿Alguna vez se baja? —preguntó papá.
—Sí, si juego con ella o algo. Aunque este es su lugar favorito.
—Está bien donde está. No necesito más daños en esta casa —dijo mamá.
Hice una pequeña mueca. Estaba jodido. De ninguna manera querría cuidarla por mí. Tal vez si le decía que era por amor. ¿Y qué tipo de cosa gay era esa para decir? Sonaba como algo que Jasper escupiría estando drogado. Joder, me estaba volviendo loco.
—¿Cuándo va a venir Em a casa? —Pensé que él se había venido antes que yo porque no había dormido en mi habitación el miércoles en la noche, pero no había manera en que pudiera estar aquí porque el olor del tocino habría tenido su culo aquí plantado en el asiento si estuviera cerca.
—No vendrá. Fue a casa de Rose por Navidad. Intenta compensarla por no haber querido conocer a sus padres antes. —Mamá bebió de su café. Huh. Bueno, ¿era algo bueno o malo que yo quisiera hacer lo mismo? Em estaba con su novia, ¿entonces por qué no podía ir yo con la mía? Aunque el no tener a ningún hijo en Navidad podría mandarla al borde. Nunca se sabía con mamá.
—Qué bien. —Jugueteé con mi tocino e intenté descubrir qué decir que no la hiciera enojar. Santa mierda. Me acababa de dar cuenta de que si iba a Washington iba a conocer al papá de Chica Reed. ¿Quería conocer a su padre? Carajo, no. ¿Quería verla más de lo que quería evitar conocer a su padre? Carajo, sí. Maldición. No me llevaba bien con los padres, aunque iba a tener que hacerlo. Quedarme aquí mientras ella estaba allá con Riley no era aceptable.
—¿Vas a jugar con tu comida o vas a comértela? —preguntó papá.
Al carajo con esto. Iba a hacer lo que quería hacer y ellos lo aceptarían.
—Quiero ir a Washington —dije de repente. Ambos me miraron y rápidamente me metí el tocino a la boca.
—¿Pasó algo entre tú y Bella? —se preguntó mamá.
¿Qué?
—No. Sólo quiero ir a verla.
—¿Por qué?
¿Por qué? ¿Qué carajo? Papá sabía por qué.
—Porque la amo y la extraño y las cosas apestan sin ella.
La sonrisa de mamá pudo haber iluminado todo el jodido estadio, lo juro.
—Bueno, me alegra escuchar eso, pero sabes que es Navidad y…
—¡Emmett no está aquí! ¿Vamos a celebrar Navidad sin él?
Sabía que no.
—Bueno, no, iba a esperar hasta que él, Rose y Bella regresaran el veintiséis. —Mamá alzó una ceja—. De acuerdo, entendido. ¿Y cómo planeas subir a ésa en un avión?
—¿Subir qué en una avión? Probablemente necesitaré una chaqueta o algo así, pero tengo una.
Mamá se rio.
—No, me refería a la bola de pelos que intenta robarte el tocino.
Por supuesto, Rainbow se había subido a la mesa y estaba a punto de saltar en mi plato. La agarré antes de que pudiera causar un jodido desastre y arruinar mi comida.
—No puedo llevarla. No se meterá al transportador. —Esa era mi historia y me iba a apegar a ella.
—No voy a cuidar esa cosa. Probablemente me abrirá la garganta —murmuró papá—. No le hice ni una maldita cosa y me está culpando por las acciones del chico drogadicto. ¿Qué le hizo él?
—Intentó pintarle las uñas y drogarla o algo así. No me preguntes, está loco. —Agité una mano—. Ella estará bien luego de que me vaya. Pueden dejarla en mi habitación y darle de comer de vez en cuando.
—No lo creo —me informó mamá—. O van los dos o ninguno.
Carajo.
—Mamá…
—Tengo una idea. —Mamá se puso de pie y se dirigió a la sala—. Investiga los horarios de los vuelos y yo regreso pronto. No hagas reservación hasta que sepamos si esto funcionará.
¿Si qué funcionará? ¿A dónde carajos iba?
—¿A dónde… —Se fue antes de que pudiera terminar la oración—. ¿Qué carajo acaba de pasar?
Papá bufó y se sirvió más tocino.
—Tu mamá va a encontrar una manera para que vayas a Washington, imagino.
—¿En serio? Parece que está intentando encontrar una manera para que no vaya. —Fulminé con la mirada a Rainbow—. Esto es tu culpa. Si no hubieras escavado en la maldita tierra y tirado la cortina, ella te hubiese cuidado sin problemas. Espero que sepas eso. —No me estaba escuchando, estaba jugando con las estúpidas flores que mamá tenía en el centro de la mesa.
Papá se burló.
—Vas a ser un padre fascinante algún día.
Sentí que la sangre se drenaba de mi cara.
—Ni siquiera bromees con esa mierda. No me he recuperado de la última vez que lo mencionaste.
—Oye, sólo me aseguro de que estés siendo cuidadoso —me recordó.
Agarré la última pieza de tocino antes que él y me reí de la mirada en su cara cuando Rainbow le lanzó un arañazo por intentar tocar mi plato. De verdad era una cosa divertida.
—Estamos cubiertos, papá. La verdad es que me alegra haber encontrado a Bella. Deberías haber visto a esta chica en la playa anoche. Juro que podía ver la locura en sus ojos. Si le hubiera dado el aventón que quería, serías abuelo en nueve meses.
Papá hizo una mueca.
—No me digas así.
Ja. Toma eso, Pops.
—Entonces no sigas diciendo que me convertiré en papá. Si lo hago, tú te conviertes en abuelo. —Entonces todos estaríamos jodidos, y no de buena manera. No es que quedar atado a Chica Reed fuera algo malo, la verdad. Si alguien iba a tener a mi hijo, quería que fuera ella. Algún día. En un futuro muy lejano. Como cuando tuviera treinta o algo así. No ahora.
—De acuerdo, suficiente de eso. —Papá se veía un poco pálido. Jodidamente bueno. Eso le enseñará a no meterse conmigo—. Es mejor que vayas a consultar las horas de los vuelos. Conociendo a tu madre, arreglará lo de la gata.
Me pregunté qué estaría haciendo. Esperaba que estuviera intentando encontrar un lugar donde dejarla mientras yo no estaba. Chica Reed estaría jodidamente enojada si dejaba a Rainbow en una jaula por días y temblaba al pensar en lo que Rainbow me haría cuando saliera. No estaba seguro de a cuál de ellas sería peor enfrentar, para ser honestos.
—¿De verdad están de acuerdo con que vaya? —Esperaba que al menos pelearan un poco. Quizá no podían por mi hermano mandilón. Quizá su culo idiota era bueno para algo después de todo.
Papá sonrió y empujó a un lado su plato.
—Sería un poco hipócrita si no los apoyáramos. No estuve en casa por dos días antes de irme a Georgia para pasar las festividades con tu mamá. —Rodó los ojos—. Estoy bastante seguro que por eso es que mi madre la odia hasta este día. Afortunadamente tu madre lo entiende y no quiere parecerse en nada a tu abuela.
Maldición. Los hombres Cullen eran todos unos mandilones hijos de puta al parecer. Supongo que al menos estaba en buena compañía. Y estaba un poco feliz de que la Abuela fuera una perra mayor con mi madre y mamá no quisiera ser como ella. Nunca pude entender por qué apenas y se hablaban en todos estos años.
—Mamá es la onda. —Jugué con la corteza de mi tostada y Rainbow le pegó. Lo alcé y ella saltó intentando agarrar la cosa—. Su ex anda cerca —le dije a papá.
—¿El ex de quién? ¿De tu madre? —Parecía que estaba a punto de salir corriendo de la casa. ¿Qué carajo?
—¿Mamá tiene un ex? Estaba hablando de Bella.
—Por supuesto que tiene un ex. ¿Crees que su vida amorosa comenzó y terminó conmigo?
Bueno, quería pensar eso. Ciertamente no quería pensar en mamá saliendo con nadie, ni siquiera con mi papá.
—Sí.
Se rio.
—No. Salió con un imbécil durante un par de años en preparatoria y parte de la universidad. E incluso después de que nos juntamos todavía había bastardos alrededor. Tu madre es una mujer hermosa. Justo el otro día recibió una proposición de un chico en la tienda.
Jodidamente asqueroso.
—¡Papá! No quiero oír esas mierdas. —Y ahora me estaba preguntando quién más estaría coqueteando con Chica Reed aparte del cabrón de su ex. No es que estuviera preocupado por eso ni nada. Ella me amaba y ciertamente no iba a encontrar nada mejor de lo que ya tenía en mí, pero era cuestión de principios.
Papá se rio.
—Bueno, eso es lo que pasa cuando te enamoras de mujeres fenomenales como nos pasó a nosotros, hijo. Y ahora ves por qué no puedo soportar estar separado de ella por ninguna cantidad de tiempo.
Jodido infierno.
—Iré a buscar los horarios de los vuelos.
Sonrió.
—Haz eso, hijo. Llévate a la ladrona de pan contigo. —Rainbow estaba mordiendo la corteza de mi pan. Rara. Se lo quité y la cargué.
—Vamos. Es mejor que no me arruines este viaje. —Ahora me estaba imaginando a hombres llegándole a diestra y siniestra a mi chica. Mi chica borracha. No era jodidamente aceptable. Cargué a Rainbow por las escaleras y encendí mi computadora.
Apenas eran las nueve en mi horario y había varios vuelos a Seattle. Por supuesto que todos ellos pasaban por Atlanta, así que probablemente tendría que cambiar de avión, pero al menos eran vuelos que salían directo de aquí. Y había boletos de primera clase disponibles, gracias al jodido Dios. No viajaría de ninguna otra manera.
Mamá llegó cuando estaba viendo los asientos. Estaba cargando una maleta azul con una correa.
—Intentemos esto, ¿de acuerdo? Bella me dijo que le gustaba meterse en las mochilas y esas cosas. —Claro, dejó la bolsa en la cama y Rainbow se metió. Mamá me sonrió—. ¿Ves? Sólo tiene que pensar que es una mochila regular.
Carajo.
—¿Estás segura de que tú no…
—Estoy segura. La gata sería miserable sin ti y me haría miserable a mí también. Además, apuesto a que también Bella quiere verla. —Tenía razón en eso. Probablemente Chica Reed se emocionaría si llevaba a Rainbow—. ¿Cuáles son tus opciones de boletos?
Le mostré mis opciones.
—Elige el del medio día ya que es el mismo avión durante todo el camino. Ten. —Me dio su tarjeta de crédito—. Feliz navidad.
—Yo puedo pagar…
—Ve a ver a tu chica a nuestra cuenta. Llamaremos y te conseguiremos un carro ya que eres demasiado joven para reservar uno por tu cuenta. Y probablemente sea mejor que tengas reservaciones de hotel, por si acaso. No estoy segura de cómo se sentirá el papá de Bella sobre que te quedes con ella.
¿Qué? Al carajo con eso.
—¿Por qué no me puedo quedar con ella? Ustedes no tienen problema en que ella se quede aquí. —Probablemente mamá le construiría una sección a Chica Reed si quería, así de feliz estaba porque yo tuviera novia.
Mamá se rio.
—Porque hace mucho que renuncié a la idea de que alguno de mis hijos tiene una virtud que proteger. Los papás y las hijas no son iguales. Tu papá era delegado al sótano cada vez que me visitaba y mi papá dormía con la puerta abierta en caso de que a alguno de nosotros se le ocurriera escapar.
Carajo.
—Ni siquiera sé si su estúpido pueblo tiene un hotel.
Mamá sacudió la cabeza.
—Yo me encargaré de eso. De todas formas es otra reservación que tú no puedes hacer. Compra los boletos y empaca. —Cerró el cierre de la transportadora de Rainbow y la gata soltó un lloriqueo.
—Ahora está enojada —le dije a mamá, que se rio.
—Estará más enojada si la dejas aquí. Sólo mantenla cerca.
Como si tuviera otra jodida opción...
—Bien. Gracias, mamá.
Despeinó mi cabello y me besó la cabeza.
—Ve por tu chica, Edward. —Eso era exactamente lo que iba a hacer.
Xoxoxoxoxox
Esto era endemoniadamente vergonzoso. Sentía que todos en el aeropuerto me estaban viendo y no por las razones regulares de ser caliente y un maravilloso mariscal de campo. Oh no, todos los ojos estaban en la jodida Rainbow. Carajo, maulló cuando pasamos por la recepción y estuve tentado de registrarla como equipaje, pero muy probablemente la aerolínea la perdería y luego sí estaría jodido de por vida. Y no de buena manera. Chica Reed no me volvería a hablar jamás. Eso no era aceptable.
Me eché al hombro su estúpida bolsa y me bajé más la capucha. Estaba usando mi sudadera gris y una chaqueta de cuero, intentando esconderme un poco, pero obviamente no estaba funcionando ya que Rainbow estaba actuando como si hubiera sido acuchillada u otra jodida cosa. Había estado bien en el carro cuando estaba en mi regazo, pero ahora que yo me estaba moviendo y ella no estaba en su lugar, estaba enojada.
Llegué al jodido escáner y entregué mi ID.
—Necesita poner su bolsa en la cinta transportadora.
Carajo.
—Hay un gato ahí. —Como si no supieran eso por sus gritos—. ¿Eso la lastimará? —Incluso si se estaba portando como una mocosa mimada en este momento, no quería que se hiciera radioactiva o alguna otra jodida cosa.
El guardia se rio.
—No, es como hacerse unos rayos x.
Cierto. Puse a Rainbow en la cosa y la miré ser absorbida por la máquina, sus gritos se hicieron más altos porque probablemente esa cosa la asustaba. Me apresuré en el escáner y tomé de nuevo mis llaves y cartera. Me puse los zapatos y esperé impacientemente mientras ellos miraban a mi jodida gata en la televisión. ¿Qué carajo? ¿Pensaban que Rainbow era una terrorista? Por supuesto, probablemente podría derribar un avión lleno de gente si quería. Así de loca estaba.
Al fin la cinta se movió y ella salió. Agarré la bolsa.
—Deja de gritar. Me estás avergonzando. Cuando nos sentemos, juro por Dios que te acariciaré, ¿de acuerdo? —De hecho sí dejó de gritar cuando hablé así que seguí haciéndolo—. Sé que odias estar restringida y no te culpo, pero si te duermes como un animal normal, cuando te despiertes estaremos con Chica Reed. ¿No quieres verla?
Un pequeño maullido respondió mi pregunta así que me fui directo a mi terminal. Me senté en la parte de atrás y abrí la parte superior de la transportadora, dejando que mis dedos entraran. Inmediatamente comenzó a frotarse contra mí y a ronronear.
—Eres jodidamente rara.
Una señora frente a mí se rio. La miré. Parecía que tenía unos cuarenta años, lo que significaba que probablemente no me iba a coquetear, aunque nunca se podía estar seguro.
—Tu gatita es adorable.
Hice una mueca.
—No es mí, es de mi novia. —Los dientes de Rainbow comenzaron a morder mis dedos—. Vamos a verla. —Sentí la necesidad de justificar el tener una gata sentada en mi regazo en su mochila azul de correa.
—Qué maravilloso. Estoy segura de que estará emocionada.
Claro. Más le valía. Eso me recordó algo. Ella despertaría pronto y probablemente me llamaría. No podría contestarle del aeropuerto y no quería que se preocupara por mí cuando no supiera nada de mí durante el billón de horas que me tomaba cruzar el país. Saqué mi teléfono.
Hola nena, no estaré por un rato. Haré unos encargos y probablemente iré a ver una película. Te llamaré cuando pueda. Toma más aspirinas, probablemente las necesitas. Te amo.
Listo. Eso debería bastar. Guardé mi teléfono y empujé a Rainbow cuando intentó subir por mi mano.
—Detente. No puedes salir.
La señora se rio de nuevo.
—¿Qué edad tiene?
Cristo. Como si supiera. Bueno, supongo que sí ya que teníamos un mes saliendo y Rainbow tenía dos meses cuando se la di a Chica Reed.
—Como tres meses, ¿creo? Semana más, semana menos. Odia estar en su transportadora.
En realidad no tenía ni puta idea de que iba a hacer cuando la metiera debajo del asiento si comenzaba a maullar. Éramos afortunados al poder quedarnos en el mismo avión en lugar de cambiar en Atalanta. Quizá podría sacarla durante la escala.
—Bueno, ¿quién puede culparla? No es divertido estar restringida cuando quieres explorar y jugar con tu papá.
¿Papá? Carajo, odiaba cuando Chica Reed me decía así, ciertamente lo odiaba cuando una extraña lo hacía.
—Uh, no. No soy su padre.
La señora se rio.
—No sé si ella está de acuerdo contigo.
Probablemente no, pero ya había establecido que Rainbow estaba loca.
—Sí, bueno. —Afortunadamente, antes de poder decir algo más, comenzaron a subir y, porque yo era de primera clase, me tocaba subir primero—. No grites. —Cerré de nuevo la parte superior y la cargué hasta la azafata de vuelos. Escaneó mi boleto y mi cuerpo, dándome una de esas sonrisas que me hizo rodar los ojos.
Rainbow soltó un lloriqueo lastimoso cuando nos subimos y encontré mi asiento, 3D. Estaba junto a la ventana.
—Ahora, sé buena. Sólo duerme. —La puse debajo del asiento y comenzó a chillar. Carajo.
La señora con la que había estado hablando se deslizó en el asiento que tenía a un lado.
—¿Crees que va a hacer eso durante todo el vuelo?
—Probablemente. Le gusta viajar en mi hombro y no puede así que… —me callé y me encogí de hombros.
—¿Quién dice que no puede? Estás usando una enorme sudadera. Apúrate y ponla en tu hombro debajo de tu camisa. Te taparé.
La mujer estaba loca, loca como una zorra. Asentí y se puso de pie cuando me agaché y abrí la transportadora. Cargué a Rainbow y la metí debajo de mi sudadera, en mi hombro derecho para que quedara más cerca de la pared. Inmediatamente dejó de llorar y me cabeceó varias veces. Mantuve la cara girada como si estuviera viendo por la ventana mientras ella se acomodaba y se acurrucaba contra mí.
—Gracias. Es una genio.
La mujer se rio.
—Tengo tres gatos, aunque nunca he intentado viajar con ellos. Asegúrate de que la transportadora esté completamente escondida. —La empujé un poco con mi pie—. ¿Crees que se quedará ahí?
—Sí, no hay otro lugar que le guste más. —Gata jodidamente loca—. Nos vamos a quedar en este avión hasta Seattle así que no tendré que moverla hasta que sea hora de salir del avión.
Se rio.
—Lamento perderme eso, pero me alegra que ahora esté feliz. Probablemente es mejor para todos que esté donde está ahora.
Eso era una jodida sobreestimación.
—Ni siquiera lo imagina. Gracias de nuevo.
Sonrió.
—Me alegra ayudar.
Me acomodé y recargué la cabeza contra la ventana.
—Sólo duerme y sé buena —le susurré a Rainbow. Esperaba que hiciera caso.
Xoxoxoxoxox
No sabía cómo, pero carajo lo hicimos. Rainbow se quedó callada y feliz debajo de mi sudadera y acurrucada en mi cuello. Iba a tener que usar esta cosa en el viaje a casa, aunque entonces tendría a Chica Reed conmigo para lidiar con ella. Supongo que definitivamente no nos uniríamos al Mile High Club en el vuelo de regreso a casa, no es como si no fuera ya miembro gracias a ti, azafata Hawaiana. Pero prefería que Chica Reed fuera mi recuerdo del Mile High en lugar de la otra, cualquiera que fuera su nombre.
El asiento junto a mí había estado vacío desde Atlanta hasta Seattle, lo cual era genial. No podía dormir por miedo a que Rainbow decidiera ir a explorar, pero al menos podía estirarme y estar cómodo. En cuanto aterrizamos, abrí su transportadora y la metí. Gritó a modo de protesta, pero le susurré que la dejaría salir en cuanto llegáramos al carro.
Podía sentir el cambio en el aire en el instante en que bajamos en la pasarela para dirigirnos al aeropuerto. Estaba putamente frío. Odiaba el jodido frío, pero era una buena excusa para mantenerme cerca de mi chica, ¿no? No es como si necesitara una, por supuesto, pero aun así. Esperaba que su padre la dejara quedarse conmigo en mi hotel. El Forks Inn. ¿Quién carajo sabía cómo sería?
Mantuve la cabeza gacha y me dirigí a recoger mi equipaje. Mientras esperaba saqué mi teléfono y vi que tenía un par de llamadas perdidas y un mensaje de mi chica.
No bromeabas sobre la aspirina. No creo que vaya a recuperar mi ID hoy. No sé si quiero volver a recuperarla. ¿Qué encargos estás haciendo? ¿Qué película estás viendo? Llámame cuando puedas. Te amo.
No podía llamarla hasta que saliera del aeropuerto a menos de que quisiera alertarla del lugar donde estaba. Había mucho ruido aquí y cada tres minutos, más o menos, hablaban por altavoz anunciando el equipaje aquí y teléfonos de cortesía por allá. Finalmente salió mi maleta, casi después de que todos a mi alrededor agarraran las suyas. La agarré junto con Rainbow y me dirigí a Hertz por mi carro. Eso tardó más de lo que debería y temía que fuera a tener que firmar con sangre por la forma en que hablaban y hablaban sobre el seguro y dejar que otras personas manejaran el carro y esa mierda. Era un jodido Camry, no un Mercedes como mi bebé. Podía comprarles un maldito carro como remplazo si lo jodía.
De nuevo, luego de lo que pareció un billón de jodidos años, llegué a mi carro rentado, lancé mi maleta en el asiento trasero y dejé a Rainbow enfrente. Había estado bastante callada, pero sabía que era mejor no intentar mantenerla restringida ahora que sólo estábamos ella y yo. Prácticamente voló fuera del jodido transportador y subió a mi hombro.
—Te portaste como una buena chica. —Recibí un cabezazo a modo de recompensa por darle un cumplido y la acaricié un poco porque no había hecho que nos echaran del avión—. Llamemos a Chica Reed.
La llamé al encender el carro. Estaba frío como las bolas aquí y necesitaba la jodida calefacción antes de hacer nada más.
—Hola.
Tuve que sonreír ante la aspereza de su voz.
—¿Sigues en la cama, nena?
—Tal vez. Tuve que levantarme un rato para comer con mi papá en su trabajo, pero ahora estoy de regreso en la cama y no me moveré hasta la cena.
Comida con su papá en el trabajo probablemente significaba que había visto al imbécil.
—¿Recuperaste tu ID?
Gimió.
—Sí, aunque fue todo un patán sobre eso. Amenazó con decirle a mi papá que tenía una, así que yo lo amenacé con decirle a mi papá que él me desvirgó. Él supuso que la ID falsa era probablemente menos perturbador que saber que follamos, así que me la dio.
Estaba orgulloso de ella por defenderse, pero hice una mueca ante la idea de que él se la había follado, incluso aunque lógicamente lo sabía. Eso no significaba que quisiera escuchar sobre eso más que su jodido padre.
—Bueno, me alegra que la recuperaras. —Esperaba que tuviera ganas de salir mañana o algo así. Quería experimentar a mi chica borracha en vivo y en directo.
—A mí también. Odio a Riley.
Qué bueno. Aunque había algo en su tono que me hizo tensarme.
—¿Hizo algo aparte de quitarte la ID?
—No exactamente. Te vas a enojar si te digo esto, pero siento que si no lo hago, estoy mintiendo y no quiero eso tampoco.
Carajo.
—¿Qué? —exigí saber. Quería salir del estacionamiento y llegar a ella, pero sabía que tenía que esperar. Era un viaje de tres horas y media sin importar qué hiciera y tenía que tomar un ferry aparte de todo.
—Bromeó, pero en realidad no fue broma, si sabes a que me refiero, sobre revivir la experiencia para poder recuperar mi licencia.
Y era una cosa jodidamente buena que todavía no estuviera manejando.
—¿Qué? —grité. Rainbow se paró y me pegó con su cabeza de nuevo.
—Le dije que se jodiera y sí me la regresó, sin pago, pero sí, me enojó mucho.
También me enojó a mí. ¿En qué tipo de problemas me metería si golpeaba a un policía? Problemas bastante malos, sin duda alguna. A menos de que, por supuesto, pusiera al papá de Bella de mi lado al decirle que Riley intentaba conseguir tener sexo con su hija a base de extorsiones. Aunque eso requeriría muchas explicaciones de muchas cosas y podría llevarnos a discutir sobre mí follándome a su hija, así que quizá me dejaría pudrirme en la cárcel junto a Riley. Jodido infierno. ¿Dónde estaba mi hermano cuando lo necesitaba? Era lo suficientemente estúpido para patear el culo de un policía por mí.
—Edward, ¿estás ahí?
Inhalé profundamente e intenté hacer que el enojo se fuera. Estaría con ella en unas horas y ese cabrón no se le acercaría.
—Sí. Tienes razón, estoy enojado, pero parece que lo manejaste bien.
Bufó.
—Si no tuviera dolor de cabeza le hubiera pateado el culo. Si dice algo como eso de nuevo, lo haré. Aunque no se atrevería en la cena y no planeo verlo hasta entonces. —Cena con ese cabrón. Esto va a ser muy divertido.
—Eso es bueno, nena.
—Entonces, ¿qué has estado haciendo todo el día? Te extrañé. —Sonaba como si estuviera haciendo un puchero y me hizo sonreír de nuevo.
—Encargándome de un regalo navideño de último minuto para ti. —Confiaba en que era uno que le gustaría mucho.
—¿Oh sí? ¿Qué es? —Sonaba como si de repente tuviera más energía y me reí.
—Lo descubrirás pronto. Tengo que irme, pero te hablaré más tarde, ¿de acuerdo?
—Secretos, ¿huh? Te lo sacaré antes de Navidad.
Maldición, sí que lo haría. En unas horas.
—No dudo que puedas hacerlo, por eso es que me iré antes de que puedas descubrirlo. Hablamos más tarde, nena. Ve a dormir, ¿bien?
—Sí, creo que lo haré. Tengo un par de horas antes de tener que preparar la cena.
Cena conmigo si llegaba a tiempo.
—Dulces sueños, Chica Reed. Llámame cuando te levantes.
—Lo haré. Te amo.
—También te amo. Adiós, nena. —Colgué y me apresuré a programar el GPS para Forks. Mamá había descubierto su dirección en cierto momento así que tenía todo lo que necesitaba saber.
Agarré mi maleta y saqué dulces para Rainbow, que inmediatamente se volvió loca cuando los dejé en el asiento del pasajero. Se bajó de mi hombro en un segundo.
—Buena chica. Vayamos con tu mamá. ¿Qué te parece joder a un policía? No puede meterte a la cárcel. Eres lo suficientemente pequeña para caminar entre los barrotes. —Me ignoró mientras masticaba su comida—. Nunca te volveré a bajar de mi hombro si al menos lo rasguñas. Aunque una mordida sería óptimo.
Suficiente de desperdiciar tiempo. Tenía una chica con quien llegar.
Xoxoxoxoxox
A Rainbow le encantó el ferry. La puse de nuevo en mi sudadera, pero ella se la mantenía sacando la cara al viendo mientras yo estaba de pie junto a la baranda y miraba al agua. Era raro, pero entre más cerca estaba de Chica Reed, más la extrañaba. Era como si ella estuviera cerca, pero en realidad muy lejos.
Nos bajamos del ferry y manejamos mucho tiempo entre el bosque y mierdas. Rainbow estaba bastante contenta en mi hombro izquierdo mirando el escenario, aunque no era como si hubiera mucho que ver. Carreteras estrechas y muchos árboles. ¿Quién carajo vivía aquí y por qué? Gracias a Dios mi Chica Reed había regresado a la civilización y había ido a la escuela en Florida. Me volvería loco viviendo en el bosque sin nada que hacer en todo el día. Estaba muy feliz porque no estuviera nevando aunque se sentía lo suficientemente frío para que nevara. Eso haría que tardara más en llegar a ella. Entre más cerca estaba, más ansioso me ponía.
Luego de lo que parecieron años, finalmente llegamos a Forks. Eran como las seis así que esperaba que Chica Reed no hubiera comido aun. Quería sacarla a cenar, pero no estaba seguro de que ella quisiera o qué iban a hacer ella y su papá. El mantener mi visita como una sorpresa había parecido una buena idea al momento, pero ahora que estaba casi ahí, estaba nervioso.
¿Quién vivía en este adormilado pueblo? No había mucho aquí. O supongo uno de cada cosa en lugar de cinco o diez. Un banco. Un restaurante. Una preparatoria. Me volvería loco aquí. El GPS me indicó que girara a la derecha en Conifer Dr y luego siguiera derecho. Ahí estaba. No tenía que ver los números en las casas, la casa gris con la patrulla de policía en frente parecía ser la indicada. Sí, ahí estaba la vieja camioneta roja a la que Chica Reed le tenía un ridículo cariño. Con tan sólo verla me hizo estremecerme. Cuando entrara a la NFL, le compraría un vehículo mucho mejor. De ninguna manera mi chica iba a andar manejando en una trampa mortal.
Estacioné detrás de la patrulla y me debatí sobre cómo hacer esto. Ahora que estaba aquí no sabía qué hacer. Me había mandado un mensaje hace como una hora diciendo que estaba levantada e iba a bañarse y a preparar la cena, y me llamaría después. Estaba jodidamente hambriento así que esperaba que tuviera suficiente para mí o tendría que ir a ese restaurante que pasé hace como una milla.
—Hagámoslo —le dije a Rainbow. Se quedó en mi hombro cuando me bajé del carro y saqué mi teléfono. Chica Reed respondió en el segundo timbre.
—¡Hola! Iba a llamarte cuando termináramos de comer.
Mierda.
—¿Interrumpo?
—No, todavía estoy terminando la salsa para el espagueti. —Maravilloso. Llegué a tiempo.
—¿Te sientes mejor?
—Sí, mucho. Supongo que sólo necesitaba dormir. —Esperaba que ahora tuviera un poco de energía extra.
—Entonces, ¿quieres saber más sobre tu regalo de navidad? —pregunté, sintiendo la sonrisa estirarse en mi cara.
—¡Sabes que sí! ¿Qué me compraste?
—¿Por qué no sales y miras?
—¿Qué? ¿Algo está aquí? ¿Cómo lo lograste? No escuché la puerta. —La escuché moviendo los seguros—. Espero que no te hayas sobrepasado. No creo… —Su voz se apagó cuando la puerta se abrió y buscó el inexistente paquete.
Chica Reed estaba usando un suéter azul y una pantalonera, su cabello estaba agarrado en una coleta y se veía jodidamente hermosa. Alzó la vista y me vio de pie en su camino de entrada. Gritó y corrió hacia mí. Abrí mis brazos y voló en ellos. Joder, sí. Cerré los ojos y la respiré cuando se enterró en mí. Rainbow le pegó en la cabeza y la hizo reír.
—¿Qué estás haciendo aquí? —Retrocedió y la sonrisa de su rostro me quitó el aliento—. ¿Qué están haciendo ambos aquí? —agregó, levantando una mano hacia Rainbow, que le dio su propio cabezazo.
—Ambos te extrañábamos.
—Yo también los extrañaba, muchísimo. Me sentía como una idiota por querer ir ya a casa. No puedo creer que estés aquí.
Me reí y la abracé a mí.
—Yo tampoco. Está jodidamente frío. —Se rio y se puso de puntillas, dándome un atronador beso. Apreté mi agarré en ella y deslicé mi lengua dentro de su boca, disfrutando su sabor y abrazando de nuevo a mi chica. Ya me sentía un billón de veces mejor ahora que estaba en mis brazos—. Así es exactamente cómo quiero ser calentado.
Se rio y me besó de nuevo.
—Hay algo de eso en el invierno.
No mucho, pero mantenerla pegada a mí por días infinitos para mantenernos calientes no sería una cosa mala.
—¿Hasta cuándo estarás aquí?
—Hasta que vayas a casa. Iremos juntos.
Su cara estuvo positivamente radiante.
—¿Y cómo subiste a ésta al avión?
Me reí entre dientes.
—Mi mamá le compró una transportadora de correa que confundió con una mochila. Puede que tengamos que trabajar un poco para meterla de regreso ahí, pero la verdad la metí en mi camisa en el avión y durmió en mi hombro todo el camino.
Chica Reed se rio y palmeó a Rainbow, que estaba ronroneando.
—Sólo tú encontrarías una manera de hacerlo romper las reglas.
—Estaba gritando. Fue horrible. Temía que nos echaran y no podríamos venir.
—Me alegra que vinieras.
Sonreí y me pegó.
—No empieces. Mi papá y sus pistolas están adentro.
Carajo, eso era cierto.
—Quizá vale la pena que me peguen un tiro por ti.
Sonrió.
—¿Sólo quizá? Sabes bien que sí lo valgo.
No podía negarlo.
—Sí, lo vales.
Sonrió.
—¿Estás listo para entrar y conocerlo? No creo que podamos quedarnos aquí de pie por los siguientes tres días. Me preocuparía de que tus bolas se cayeran.
Sonreí y tomé su mano.
—Eso sería una travestía. No va a matarme, ¿verdad?
Negó con la cabeza.
—¿Un ganador del Heisman en la casa de Charlie Swan? Tendré suerte si no te da mi habitación y me delega al sofá.
Carajo, mamá tenía razón. Él no nos dejaría dormir juntos.
—Tengo una habitación en El Forks Inn, de hecho. ¿Crees que puedas quedarte conmigo?
Chica Reed bufó. Maldición.
—No lo creo, a menos que me escape.
—Escaparse es sexy. —Besé su cuello y gimió, estremeciéndose un poco. No estaba seguro si era por mi beso o por tener frío. Me controlé. Era hora—. Vayamos a conocer a tu padre.
Chica Reed se rio y tomó mi mano.
—Será bastante sencillo, lo prometo.
Cierto. Conocer al padre. Esto estaba jodido. Chica Reed era la única chica en el universo por la que haría estas mierdas. Más cambios. Esperaba sobrevivir también a este.
Y pues sí, Edward no pudo soportar estar lejos de su Chica Reed. Y Rainbow tampoco puede soportar estar lejos de Edward. ¿Cómo creen que reaccione Charlie?
Espero que les haya gustado, ¡gracias por sus alertas, favoritos y comentarios!
Nos leemos el siguiente viernes ;)
