¡Hola a todo el mundo!

¿Qué tal estáis? Bueno, espero que a pesar de la gran depresión por la ruptura Brittana - Klaine (gracias, Ryan), todo vaya bien jejeje.

Gracias por los comentarios de apoyo…. Sé que me repito en cada capítulo, pero os lo merecéis. Muchísimas gracias por vuestras palabras…

Os dejo ya con el capítulo de hoy.

Ninguno de los personajes de la serie me pertenece, pero la idea de este FF si.


Santana comenzó a despertar de su sueño. Se incorporó levemente apoyada en sus antebrazos, y miró a su alrededor.

Estaba tumbada en una cama, en un cuarto muy similar en la que había estado tanto tiempo encerrada con Rachel, pero este tenía el aspecto de una habitación real y no de un "agujero" con una cama. Había armarios, un escritorio, una silla, libros...

- ¿Dónde…?

Antes de terminar la pregunta, comenzó a oír ruidos detrás de la puerta. Se levantó lo más rápido que su cuerpo le permitía y cogió un palo de madera que estaba apoyado en la pared.

Era el momento de actuar.

No sabía el motivo, pero Artie aparentemente la había perdonado la vida y no iba a esperar a darle una segunda oportunidad. Necesitaba salir de allí a toda costa, costase lo que costase.

Alguien comenzó a girar la manija y Santana levantó el palo de manera amenazante al lado de la puerta, escondida. La oscuridad que la había estado rodeando durante todo este tiempo, en esta ocasión la estaba sirviendo de mucha ayuda.

Cuando entró la persona, sin pararse a pensar fue a pegarle en la cabeza. Hasta que vio que no era el pelo corto y moreno de Artie sino rubio y largo. Que era más alto que ella a diferencia de Artie. Y con unos preciosos ojos azules.

Automáticamente, Santana puso cara de terror y se le calló el arma de entre las manos. Haciendo un fuerte ruido, rompiendo el silencio que hasta entonces la envolvía.

- San… -sonrió Brittany llorando intentando acercarse.

- No... puede ser… tú no puedes estar aquí –dijo Santana sin cambiar su expresión, comenzando a andar hacia atrás- No sé quién eres y por qué te pareces tanto a mi novia, pero no me vas a engañar…

Brittany se paró en seco.

En todo el tiempo que habían estado separadas, había estado pensado cómo iba a ser su reencuentro con Santana. La abrazaría y le daría un beso que le dijese a su chica, sin necesidad de palabras, cuanto la había echado de menos. Pero ni en sus peores pesadillas se hubiera imaginado la escena así.

- Santana, cielo, soy yo… -susurró acercándose lentamente a la chica- No te estoy engañando, ahí fueran están todos los chicos, Quinn, Rachel, Sam, Tina… No pueden engañarte todos…

Santana negaba llorando caminando hacia atrás, tropezando con varios muebles, hasta que su espalda finalmente chocó con la pared del fondo, dejándola sin escapatoria.

- No te acerques…

Brittany seguía avanzando con lágrimas en los ojos y una mano extendida hacia Santana. Lo único que quería y necesitaba era tocarla, rozarla… que la latina la sintiese y todo estaría solucionado. Sabría que era ella verdaderamente.

Santana se sentó arrastrándose por la pared y enterrando después, la cabeza entre sus piernas, protegiéndose.

Acobardada.

- No me hagas daño, por favor…

Brittany paró en seco. Nunca había visto a Santana así, tan aterrada.

- Me quedaré aquí sin moverme, tranquila… No me acercaré más. Haré lo que tú quieras.

Tras unos segundos en los que sólo se oía el sollozo de la latina, Brittany se acercó a la puerta de salida, para dejarla durante un rato sola. Pero antes de salir, se limpió las lágrimas que corrían por sus mejillas y comenzó a hablar.

- ¿Sabes? Nunca te lo he dicho porque quizás sea un poco estúpido, pero… desde que éramos pequeñas siempre supe que estaba enamorada de ti… aun no sabía lo que significaba la palabra amor y estar enamorada, pero si sabía que mis sentimientos hacia ti eran distintos de los que tenía hacia Quinn, o hacia cualquier otra persona. Mi corazón latía distinto si tú estabas cerca. Como ahora.

Santana levantó ligeramente la cabeza sin mirarla a los ojos, con la mirada perdida.

- Cuando teníamos 6 años, te pusiste muy mala durante más de un mes, por una neumonía. ¿Te acuerdas? -preguntó Brittany dando un paso hacia la chica, alejándose de la puerta- No sabía que significaba esa palabra, pero estaba muy triste porque no me dejaban ir a verte. Se lo pregunté a mi abuela, que qué era eso y me dijo que te habías puesto muy mala y que te dolía el pecho. Y que no podía ir a verte por si me contagiabas.

- ¿Cómo sabes…? –susurró Santana mirándola a los ojos.

- Le respondí, que ya podía verte, que me llevaran contigo porque desde que no te veía a mí también me dolía mucho aquí –dijo señalándose el corazón con lágrimas en los ojos- mi abuela con una sonrisa me cogió de la mano y me llevó a verte todas las tardes desde ese día, sin decírselo a mis padres, que no me dejaban.

- No es posible que sepas todo eso… -susurró Santana.

- Soy yo cariño… la niña a la enseñaste que no existía el monstruo de los calcetines, ni malos debajo de la cama… la chica a la que enseñaste que toda persona es única y especial a su manera… la mujer a la que enseñaste que el destino existía cuando volviste de Nueva York para estar conmigo…

Brittany seguía derramando lágrimas por sus mejillas y se arrodilló en frente de ella. Santana relajó su mirada y separó sus brazos, dejándolos caer al suelo.

La bailarina lentamente acarició su mejilla, causando que Santana inclinara su cara, buscando más contacto. Acto seguido, Santana la retiró un mechón de pelo detrás de su oreja y acercándose a ella, acarició con su nariz la de Brittany con una sonrisa.

- Britt-Britt…

Brittany sonrió levemente y asintió sin decir nada más. Santana comenzó a besarla, poniendo sus brazos alrededor del cuello de su chica. Rozó levemente los labios de ella con su lengua, y la rubia rápidamente le dio paso. Cuando sus lenguas entraron en contacto, Santana gimió, acercándola más.

- Veo que me has echado de menos… -susurró la rubia sin apartarse, únicamente unos milímetros para hablar.

- Creía que no te iba a volver a ver…

Brittany se quedó seria por las palabras de la latina y notó sus manos, acariciando cada facción de su cara hasta detenerse en el cuello. Brittany volvió a acercarse a su novia obligándola a tumbarse en el suelo y se puso encima de ella besándola más apasionadamente.

Santana correspondió al beso hasta que notó algo extraño. Se incorporó levemente sin romper el beso, dejando a la rubia sentada en sus piernas. Se separó y miró fijamente con cara de confusión. El abdomen de su novia tenía más volumen que de costumbre.

Santana pasó una mano por debajo de la camisa amplia de su novia y acarició cariñosamente su tripa. Volvió a subir la mirada a los ojos de su novia con expresión interrogante.

- Felicidades mamá… -susurró Brittany cogiendo la mano de su novia que tenía en el abdomen, entrelazándola con la suya.

Santana levantó la camiseta de Brittany dejando el vientre de su novia al descubierto. Con una sonrisa enorme comenzó a acariciarlo de manera circular.

- Vamos a…

- Si cariño, vamos a tener un bebé… -dijo con una sonrisa, sacando el móvil de su bolsillo del pantalón- mira las ecografías.

Brittany tendió el móvil a Santana sin cambiar de posición. La morena se llevaba una mano a la boca cada vez que su novia le señaló dónde estaba su bebé en cada una de las fotos.

Santana le devolvió el móvil y fijo su vista y sus manos en la tripa de Brittany.

- Nuestro pequeñín está aquí… -dijo con una sonrisa acariciando con amor el vientre de Brittany.

- O pequeñina…

- O pequeñina… -repitió la chica sin apartar la mirada de sus manos.

La rubia notó un ligero burbujeo, una sensación que antes no había sentido y se llevó ambas manos al vientre, encima de las de su chica.

- ¿Pasa algo?

- No –contestó con una sonrisa- he notado como un ligero burbujeo. El médico me dijo que era normal a partir de estas semanas. Pero es la primera vez que lo hace…

- ¿De verdad? –preguntó con ilusión Santana entrelazando las manos con las de su novia- sus genes Pierce son incapaces de resistirse a un López…

- Seguramente –dijo mirándola de una manera que nunca lo había hecho- el bebé también te extrañaba… ¿Te das cuenta que dentro de unos meses seremos madres?

Santana sonrió y cogiendo a su chica por el mentón comenzó a besarla suavemente. Notó los brazos de Brittany rodeándola fuertemente por la cintura y acercándola más a ella. Santana se separó del beso con una ligera mueca de dolor.

- ¿Qué te pasa?

Brittany sin esperar respuesta levantó ligeramente la camiseta de Santana viendo numerosos moratones. Sin poderlo evitar, la bailarina comenzó a acariciarla suavemente, llorando. Había visto los golpes de la cara y los de los brazos, pero los de la espalda eran mucho peores.

- Britt son solo golpes… ahora que estoy contigo todo está bien, no importa… -susurró a su oído- bueno, ahora que estoy con los dos. Ya se curarán.

Cuando se fueron a besar de nuevo, alguien abrió la puerta. Quinn apareció con unos paños y unas vendas, seguramente para Santana.

- Lo siento… no sabía que ya estabas despierta. Debería de haber llamado pero no quería despertar a Brittany si estaba durmiendo… –susurró la chica evitando la mirada de Santana- yo… os dejo aquí esto para las heridas.

Antes de que pudieran abrir la boca para contestar, Rachel apareció de la nada, corriendo hacia Santana, abrazándola a pesar de estar aun en el suelo con Brittany sentada encima, pero aun así, la chica correspondió al abrazo con una sonrisa. Cuando se dio cuenta que Brittany la miraba de manera tierna, cambió de expresión.

- Berry, me estás triturando los huesos y los necesito en mi vida cotidiana –contestó de mala manera Santana- no sabía que un hobbit tenía tanta fuerza.

Rachel se separó con una sonrisa pero la volvió a dar otro abrazo. Santana resopló sin ocultar ya su sonrisa.
Brittany se levantó ayudando a Santana mientras todos los chicos del Glee Club entraban a la habitación y se unieron a un abrazo colectivo con la latina. Salvo una persona que había salido de la habitación.

Brittany se dio cuenta, y discretamente fue tras ella.


- ¿Quinn? –preguntó viendo como la otra chica se sentaba en una especie de sillón, con la mirada fija en sus manos- ¿pasa algo?

- No puedo…

- ¿No puedes qué?

- La eché de mi casa B… Cuando ella intentaba despedirse, la eché de mi casa sin pararme a pensar… podría haber evitado todo esto si me hubiera dado cuenta…

- ¿Crees que se acuerda de eso? –pregunto acariciando la pierna de la chica- lo único que quiere es recuperar a su amiga, Quinn… Yo también lo podría haber evitado si hubiera dicho algo de la conversación que tuve con Rachel, las dos tenemos la culpa, al igual que ellas por no decírnoslo, pero ahora todo esta bien, deja de torturarte.

Quinn asintió, mientras Brittany la abrazaba fuertemente.


- Maldito cabrón… lo tenía todo pensado… -susurró con odio Blaine al resto que estaban sentados alrededor de la mesa- sabía que lo mejor era esperar a que viniésemos todos en manada para después no dejarnos salir. Deberíamos de habernos dado cuenta de que era muy extraño que no hubiera alguien más aparte de ellos dos.

- No sirve de nada lamentarnos… ahora tenemos que pensar en cómo salir… -dijo Mercedes acariciando el hombro del chico.

- No sirve de nada lo que planeéis… -rió Jesse maniatado en una silla- Artie tiene todo muy bien pensado…

- ¿¡QUIÉN TE HA DADO PERMISO PARA HABLAR INÚTIL!? –gritó Puck acercándose a St. James y poniéndole una mordaza con un pañuelo que había en la mesa.

La situación se había vuelto más complicada de lo que creían.

Después de rescatar a Santana, todos salieron corriendo en busca de la salida, pero cuando se reunieron con las chicas que estaban vigilando a St. James, comenzaron a salir personas de todos los lados y lo único que pudieron hacer fue huir por la única puerta que veían libre, que dio la casualidad que era la casa del antiguo bedel que estaba comunicada con la fábrica.

Se habían llevado a Jesse con ellos, por si les servía de algo tener una especie de rehén. No estaban muy seguros de que Artie no fuera capaz de sacrificar al chico con tal de conseguir lo que fuera que quisiese. Pero tampoco les ayudaba dejarle escapar.

- ¿No podemos salir por dónde entrasteis? –preguntó Santana obligando a Brittany a sentarse encima de ella que acababa de llegar de la cocina- ¿o intentarnos comunicar con alguien de fuera?

- No –comentó Puck levantándose de la mesa y asomándose discretamente por una ventana- Los móviles son inservibles, tiene que tener algún tipo de inhibidor. No hay teléfono ni nada que se le parezca por aquí. Y las salidas, las únicas que conocemos, están llenas de guardias.

- Será cuestión de tiempo que averigüe dónde estamos…

- Creo que ya lo sabe y simplemente está jugando con nosotros, esperando a que salgamos. No tenemos comida, apenas tenemos agua… no podemos durar mucho tiempo aquí sin hacer nada.

- No desesperemos Puck… tiene que haber una salida, simplemente tenemos que pensar –dijo Kurt levantándose y poniéndose junto a él.

Santana aun estaba conmocionada con todo lo que estaba pasando. Hace un par de horas estaba a punto de morir y ahora estaba con su familia, con Brittany y su futuro bebé. Tenían que salir de allí todos, sin un rasguño. No permitiría que les pasara algo por su culpa, por venir a buscarla.

Puso las manos sobre el vientre de Brittany, inconscientemente, de manera protectora, siendo cubiertas rápidamente por las manos de su chica. Santana besó su cabeza mientras que el resto hablaba.

- Es tarde y estamos todos muy nerviosos… si la teoría de Puck es cierta y está esperando a que salgamos, tenemos que dormir para despejarnos un poco e intentar ser más inteligentes que él en este juego… -contestó Mike mirando al resto.


Santana entró a la habitación dónde se había despertado antes y colocó las sábanas de nuevo antes de echarse encima de ellas. Brittany entró dos minutos después, apagando la luz y tumbándose al lado de su novia, poniendo su cabeza sobre su pecho. Rápidamente Santana la envolvió con sus brazos.

- ¿Crees que Noah tiene razón?

- Seguramente Britt… Es muy raro que no nos haya encontrado ya… Esto es grande, pero si hay toda esa gente fuera que decía Puck, simplemente no nos quieren encontrar.

Brittany suspiró acurrucándose aun más contra su novia. Santana comenzó a acariciar lentamente el pelo de su chica mientras miraba al techo sin pensar en nada.

- No hubiera imaginado nunca a Artie haciendo esto… -susurró Brittany elevándose levemente y mirando a los ojos de la latina.

- El amor puede hacer que hagas muchas locuras… Pero pase lo que pase, te aseguro que ni a ti, ni a nuestro hijo os hará nada. Ni a nadie del Glee Club, saldremos de aquí y todo esto quedará como si hubiera sido un mal sueño. Te lo prometo.

Brittany asintió mientras volvía a apoyarse en el pecho de su chica.

- Ahora que lo pienso… esto no tiene pinta de ser muy grande, ¿dónde están durmiendo los demás? –preguntó Santana.

- Los chicos han dicho que no tenían sueño, que se quedarían vigilando a Jesse y por si venía alguien. Rach y Quinn están en otra habitación y Tina y Mercedes están en el salón durmiendo en el sofá cama.

Santana se giró totalmente a su novia quedándose a escasos centímetros de sus labios, mirándola a los ojos, abrazándola.

- Te he echado tanto de menos… me iba a volver loca…

- ¿Más loca que de costumbre? –sonrió Brittany rozando sus labios con los de Santana.

Santana rió y se acurrucó aun más contra el cuerpo de su novia.

Cuando quiso darse cuenta, Brittany estaba totalmente dormida. Toda la tensión acumulada y el embarazo la estaba pasando factura.

Santana besó su coronilla y se quedó dormida también al poco tiempo.


- ¿Dónde está Ian? –preguntó Rachel mirando como su chica se tumbaba junto a ella en la cama.

- Está en casa de tus padres, tranquila –susurró Quinn- no sabían que veníamos aquí… no les quería preocupar más de lo que ya estaban.

Rachel asintió y dio la espalda a su mujer que rápidamente la abrazó.

- Los dos te hemos echado mucho de menos –susurró Quinn contra el oído de la morena comenzando a besar suavemente su cuello.

Rachel se dio la vuelta y miró por un instante sus ojos verdes, ahora muy oscuros, para después bajar a sus labios. Se acercó mordiendo ligeramente el labio inferior de su chica. Quinn se puso sobre ella, entre sus piernas totalmente pegada a su cuerpo mientras mordía su cuello.

- Nos pueden oír cariño… - gimió Rachel intentando resistirse mientras Quinn sonreía de la capacidad de su novia para "resistirse" y ejercía presión con su mano en el punto más sensible de la entrepierna de su chica.

Tenían que recuperar este tiempo perdido. Lo de menos era quién las escuchase.


- ¿Qué vamos a hacer con él? –dijo Finn señalando a Jesse- No lo podemos llevar con nosotros. Nos ralentizaría mucho y eso es lo último que necesitamos.

Ya era primera hora de la mañana y tenían que pensar en salir de allí. Brittany aun no se había despertado, pero decidieron que lo mejor era dejarla dormir hasta que ella misma se despertara.

- ¿Y si le dejamos aquí? –preguntó Kurt- atamos bien su silla a algún sitio fijo y después volvemos a por él con la policía.

- No… se puede escapar y este cabrón tiene que pagar por lo que ha hecho –dijo Quinn con la sonrisa cínica mirando a Jesse- Será mejor que nos lo llevemos.

- Pero…

- Finn, Quinn tiene razón –interrumpió Blaine mirando al suelo- si se queda aquí lo más probable es que se escape. Tenemos que llevárnoslo.

Finn levantó las manos en señal de derrota y se fue a una de las habitaciones enfadado. Puck siguió al chico mientras los demás seguían hablando.

- Lo mejor es salir todos juntos por la salida que ya conocemos, sin improvisar. Si nos encontramos a alguien intentamos reducirlo o esquivarle si se puede –dijo Mike cogiendo de la mano a Tina- en cuanto se levante Brittany, nos vamos.

Todos asintieron sin decir nada más. No sabían qué iba a pasar en cuanto salieran las paredes de ese refugio improvisado, pero esperaban que no se complicara mucho la situación.


Todos estaban junto a la puerta, dispuestos a salir.

Habían decidido ir en bloques de dos, en filas, primero irían Puck y Finn, seguidos de Tina y Mercedes, de Quinn y Rachel, de Santana y Brittany y cerrando la fila, Mike y Sam tirando, literalmente, de Jesse.

- No hace falta que os hagáis los machitos… podemos ir alguna de nosotras delante –dijo enfadada y cruzada de brazos Santana al ver la disposición de la fila- por ser mujeres no tenemos que…

- Tú encárgate de tu novia, que está embarazada y no hagas el héroe… -interrumpió Puck- morena, ahora mismo, en la situación que estás no podrías ni con una mosca… por una vez en tu vida, deja que alguien te defienda…

Santana resopló recibiendo un beso en la sien por parte de su novia.

Puck abrió lentamente la puerta y después de comprobar que no había nadie, dejó que salieran todos.

Se encontraron un pasillo con una única salida. Pasaron uno a uno por esa puerta y se toparon con otra habitación totalmente iluminada rodeada de ventanas. Pasaron agachados quedándose parados mirando discretamente por las ventanas.

- Esto es imposible, solamente en esta nave debe de haber veinticinco o treinta guardas… ¿Cómo vamos a pasar por ahí? –preguntó Sam obligando a Jesse a sentarse mirando al resto.

- No hace falta… hay una salida cerca, detrás de la puerta de esa pasarela cubierta… y no hay nadie por ahí… -comentó Finn, y al ver la cara de incredulidad de sus compañeros, continuó- ayer encontré un mapa y no sabía de dónde era… por lo que estoy viendo tiene que ser de esta nave…

- Dijimos que no nos íbamos a arriesgar a ir por zonas que no conociésemos… -comentó Tina mirando al resto.

- ¿No será peor salir ahí? –preguntó Finn señalando dónde estaban todos los guardas.

- Pero es raro… -susurró Brittany que se había sentado para descansar- en todos lados tiene guardas salvo en esa pasarela… ¿No lo estarán haciendo adrede para que salgamos por ahí?

Todos se quedaron en silencio.

Brittany tenía razón, pero en realidad, era la única opción que tenían. Confiar en que no fuera una trampa.


Puck y Finn pasaron primero y se aseguraron de que la puerta estuviera abierta y que no hubiera nadie esperándolos. Después continuaron en el mismo orden que llevaban en la fila.

Cuando les tocaba a pasar a Santana y Brittany, la rubia aun no se había levantado y tenía ligeras molestias.

- Pasar vosotros dos con St. James. Ahora vamos nosotras –dijo Santana mirando a la rubia como se llevaba las manos al vientre.

- No, pasar vosotras dos y nosotros cerramos el grupo, como estaba previsto –dijo Sam levantando a Jesse sin ningún tipo de delicadeza.

- Sam, iros ya, nosotras os seguimos en unos segundos… tiene que descansar un poco… -comentó la chica acariciando tranquilizadoramente la cara de su novia- Venga cariño… unos pasos más y estamos fuera…

Mike y Sam no estaban muy convencidos, pero si se quedaban aun llevarían más retraso. Salieron, bajo la mirada del resto del que los esperaba al otro lado con una cara de confusión.

Según llegaron, Quinn cogió a Sam por el brazo.

- ¿¡Dónde están Brittany y Santana!?

- Brittany tenía molestias y Santana ha dicho que saliéramos nosotros primero y…

- ¿¡Y las habéis dejado solas!? Voy a por ellas… Puckerman acompáñame –gritó lo más bajo que pudo Quinn asomándose de nuevo a la pasarela y caminando de nuevo hacia donde estaban las chicas seguida por Puck.


Santana levantó a su chica cogiéndola por la cintura.

- Tenemos que irnos Santana… esto no es seguro…

- Tranquila… no va a pasar nada. Vamos, despacio.

Al asomarse a la pasarela vieron a Puck y Quinn volviendo a por ellas. Pero a los dos segundos, las chicas vieron como los otros dos comenzaron a correr hacia ellas con cara de terror.

- ¡DETRÁS! ¡CORRER!

Pero no tuvieron tiempo para reaccionar. Alguien cogió a Brittany por el pelo, tirando también de Santana.

Rápidamente Santana sintió cómo Brittany se alejaba de su cuerpo y la estampaban contra la pared de la habitación, dejándola en el suelo. Al levantar la cabeza vio a Artie con Brittany y amenazándola con una pistola.

- ¡BRITT! –gritó Santana mientras Quinn la recogía y la ayudaba a levantarse- ¡suéltala!

Brittany ve que Artie está relajado y cuando ve una oportunidad se revuelve entre los brazos del chico, dándole un fuerte codazo en la boca del estómago.

Artie por unos segundos se queda sin respiración, los suficientes para que con todas las fuerzas que le quedaban a la chica, correr y llegar hasta Santana. Automáticamente, esta la esconde detrás de ella.

El resto de chicos hicieron su aparición al ver que no llegaban. Encontrándose con todo ese panorama.

- Artie, ahora mismo somos más que tú… –dijo Sam intentando acercarse, respaldado por Finn- Aunque nos dispararas a alguno, los demás nos echaríamos encima al segundo después. No hagas ninguna tontería y suelta la pistola.

No había manera de salir a esa habitación salvo por la puerta de la pasarela, en la que estaba el Glee Club. Por la que habían entrado antes, Artie la había atascado adrede para atrapar a las chicas.

Había caído en su propia trampa y ahora estaba acorralado.

Comenzó a andar de espaldas y rápidamente se quedó sin escapatoria, chocándose con la pared. Sin dejar de apuntar a todos los chicos, nervioso, intentaba abrir la puerta de salida.

- Artie nunca fuiste así… -susurró Santana intentando acercarse también, sin dejar de cubrir a Brittany con su cuerpo- vamos…. Suelta el arma.

- ¿¡PORQUÉ NO ME QUISISTE COMO A ELLA!? –gritaba el chico mirando a Brittany con lágrimas en los ojos apuntando de nuevo a las chicas- ¡ALEJAROS TODOS O JURO QUE DISPARO!

- Artie, de verdad que lo siento… lo siento mucho… pero lo nuestro nunca funcionó… -susurró Brittany con cierto temor cogiendo de la mano a Santana.

- No importa, yo te quiero a ti… aun podemos tener algo…

- Pero yo amo a Santana… el amor es un sentimiento que no se puede controlar… -dijo más segura de sí misma la rubia llevando involuntariamente sus manos al vientre.

Artie ríe fuertemente apuntando, esta vez, al vientre de la rubia.

- Encima estás embarazada….

Viendo que Artie quitaba el seguro de la pistola, Santana salió corriendo hacia él, todo lo rápido que pudo.

No oía los gritos del resto de chicos, diciéndola que parase.

No oía los gritos entre lágrimas de Brittany.

Simplemente oía su propia voz, diciendo "Ellos son tu vida, protégelos cueste lo que cueste".

Tres segundos después, un disparo rompe con los gritos, dejándolos totalmente en silencio mientras un cuerpo cae al suelo.


Quizás un poco cruel dejándolo en este punto… pero el capitulo se estaba haciendo demasiado largo… jajaja

Como siempre, espero sus comentarios para saber lo que piensan.

Intentaré tener el próximo capítulo para mitad de la semana que viene.

…Mune9117…