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Un nuevo capítulo.

Gracias por leer.

Espero les guste.


Disclaimer:

Prince Of Tennis no me pertenece.


Capítulo 21: Recuerdos Del Pasado

La cobriza abrio poco a poco los ojos, un sonido molesto había interrumpido sus sueños, iba a matar a la persona que le estaba llamando a esas horas de la madrugada, miro a su derecha observando dormir plácidamente a Seiichi, al parecer él dormía más o menos como una roca, se estiro para tomar su celular, si era Atobe lo iba a matar por hablar a esas horas, contesto sin ver quien le llamaba - ¿Qué? - pregunto de mala gana puesto que ni siquiera era de madrugada, el cielo se veía obscuro aún.

- Siento despertarte - abrio los ojos despertando por completo, no llamaba Atobe, ni cualquier persona que hubiera pensado, era Ryou quien sonaba calmado, quería decirle miles de cosas pero no tenía la fuerza suficiente como para hacerlo - ¿P-Porqué me llamas? Dejaste en claro que no lo harías, que no volverías - señalo colocandose de pie, tomo las pantuflas para salir con cuidado de la habitación, lo menos que necesitaba era despertar al ojilila que parecía estar teniendo un buen sueño después de los acontecimientos del día.

- Lo siento, era solo que tú no me amabas, puedes creer que es amor pero no lo es - aseguro él y ella solo quería golpearlo o gritarle, puede que quiza tuviera un poco de razón porque ni ella misma tenía en claro sus sentimientos pero estaba esperando un hijo de él, solo de él - Eso no te daba el derecho a marcharte, estoy esperando un hijo tuyo Ryou - arremetio mientras se sentaba en uno de los sillones de la sala, se sentía de pronto cansada, como si esa llamada le cansara porque muchas cosas se venían a su mente, cosas que necesitaba saber pero que nadie le diría.

Como por ejemplo, ¿por qué Ootori odiaba tanto a Keigo?, ¿por qué había pensado que no lo amaba?, ¿por qué había tomado la decisión de marcharse como si nada?, ¿por qué Seiichi odiaba a Keigo?, esos quiza eran recuerdos del pasado de ellos pero ella sentía que necesitaba saberlos para seguir adelante porque parecía que esos cuatro estaban unidos más de lo que aparentaban y que por esa razón siempre buscaban la manera de hacerse daño - No me amabas, no pensaba quedarme - contesto este en un murmullo de voz.

- Se suponía que estabamos comprometidos, alejaste a Megumi de mí y ahora no quieres estar conmigo sabiendo que el hijo que espero es tuyo - arremetio furiosa, nunca le decía las cosas que sentía y eso le molestaba demasiado, no los entendía porque siempre parecía que se guardaban las cosas importantes para ellos mismos - No iba a haber boda, podrías haberla planeado pero te aseguro que al momento de llegar al altar hubieras salido corriendo, tú no me amas, no amas a nadie que no sea a Atobe - contesto este subiendo un poco el tono de voz.

- Estaba contigo, quiza no era suficiente pero te pedí tiempo, necesitaba tiempo para amarte y tú simplemente te marchaste - señalo ella alzando tambien el tono de voz, escucho la suave risa de este que seguramente estaba frustrado, algo se lo decía - No podía quedarme, no pienso volver, te llame porque necesitamos hablar sobre tu embarazo - eso si que la tomo por sorpresa, la verdad era que no se esperaba un comentario como ese, algo le decía que no le iba a gustar lo que le iba a decir.

- ¿Qué con eso? Me has dejado en claro que no vas a volver, tendre al bebé sola - era la verdad, si él no quería volver no lo iba a obligar - Abortalo - si no fuera porque se encontraba sentada se hubiera caído al escuchar esa palabra, ¿cómo podía decir algo como eso?, ¿con qué derecho? - ¿Q-Qué? - su voz sonaba rara, no era para menos si le había pedido algo como eso - Si quieres estar con Atobe no lo tengas, no me amas a mí, ver a ese niño te va a recordar a mí, no vas a poder amarlo - contesto este en un tono de voz neutral lo que si que la molesto, estaba indignada.

- ¡¿Cómo te atreves a pedirme eso?! ¡Seras su padre pero si tú no lo quieres tener es tu problema no el mío, pienso tenerlo! ¡¿Sabes qué?! ¡Pense que te amaba pero tienes razón no lo hacía, no puedo amar a un ser insesible que me pide que aborte a una personita que cargo dentro mío! ¡Eres un monstruo! - grito colgando para sentarse sobre el sillón y llorar, ¿cómo podía pedirle eso?, no podía creerlo, se aferro a sus rodillas mientras el llanto daba rienda suelta, era imposible que él le pidiera algo como eso pero al parecer ya lo había hecho.


- ¿Estas mejor? - le pregunto Atobe a Melissa que había llegado a su departamento después de despertar en el hospital, ella solo asintió con la cabeza estando sentada en el sillón de la sala - ¿Quires un té? - pregunto este y ella de nueva cuenta solo asintió con la cabeza, parecía estar pensando en algunas cosas, lo que quería decir que si le había afectado lo sucedido, no era para menos si había dejado a su hija después de darla a la luz, mínimo hubiera estado con ella unos minutos pero solo se la dio a Sora y punto.

Después de unos minutos coloco una taza de té delante de ella que seguía mirando a la nada, le había afectado más de lo que pensaba - Keigo - ella lo llamo con suavidad, tomo asiento frente a la rubia tomando la taza de té que había preparado para su deleite - ¿Si? - ella le sostuvo un poco la mirada pero después miro hacía otro lado, estaba como temblando un poco, no entendía eso, algunas veces parecía ser una insensible pero cuando algo le preocupaba no podía evitar verse tan mal, como si estuviera en un estado deplorable.

- ¿Quieres a este bebé? - más o menos se daba una idea de a donde iba esa pregunta pero no podía darse el lujo de gritarle diciendole cosas malas sobre porque había dejado sola a su hija, porque era suya, un pedazo de ella - ¿Cómo no lo voy a querer Melissa? Es un pedazo de mí, demuestra la prueba de amor que es lo nuestro, claro que quiero tenerlo porque quiero enseñarle muchas cosas - aseguro aunque sabía que ese hijo no era suyo, la prueba lo decía, era de alguien más pero aún no podía decirlo, pero se estaba acercando cada vez más.

Miro a la rubia que estaba temblando, noto que estaba llorando, esta se levanto de inmediato corriendo a una de las habitaciones, no a la de él lo que si le causo un gran impacto, suspiro escuchando los sollozos que cada vez se hacían más fuertes, antes pensaba que ella no era capaz de sentirse culpable de algo pero ahora pensaba que si se sentía culpable, quiza eran los cambios de humor pero entendía que su consciencia le estaba hechando en cara lo mala madre que sería, era su cruz y ella sola tendría que lidiar con ella.


Sintio los brazos de Seiichi rodeandola con suavidad - Pasara - aseguro este y ella lo aparto mientras se secaba las lágrimas con suavidad, Ryou tenía razón, no era amor, era como una necesidad, amistad, pero no era amor, quiza ni siquiera amaba a Seiichi era solo cariño - Necesito saber la verdad - hablo ella con seriedad mientras se limpiaba las mejillas con calma, odiaba llorar sobre todo en su estado - ¿De qué hablas? - pregunto este sentadose mejor en el sillón, la miro, no sabía que había pasado pero algo le decía que no era nada bueno.

- ¿Por qué odias a Keigo? ¿Por qué Ootori lo odio tambien? ¿Por qué Ryou no lo tolera? ¿Por qué todos ustedes no lo quieren? - necesitaba saberlo, ella odiaba que le escondieran las cosas, algo le decía que de verdad se odiaban entre sí, no se toleraban, eso lo entendía pero siempre que se encontraban era como si quisieran matarse con la mirada - ¿Por qué quieres saber eso? Son recuerdos del pasado de nosotros, no te incumben - señalo este tratando de colocarse de pie, estaba huyendo, ella lo detuvo por la muñeca negando con la cabeza.

- Por si no te has dado cuenta me incumbe, estoy de alguna manera conectada con los cuatro, creo que si me incumbe Seiichi - aseguro ella soltando su mano, este solo se revolvio un poco el cabello, Dios, era demasiado complicado todo el asunto porque en esos años Atobe había sido un completo bastardo con cada uno, lo menos que quería era hacerle algún daño a ella, no deseaba eso - ¿De verdad quieres saberlo? - pregunto este tomando asiento en el sillón frente a ella, la vio dudar por unos segundos pero después asintió con la cabeza.

- Solo te contaré lo que mío, los otros asuntos no por respeto a ellos - comento este y ella asintió, lo entendía, no del todo pero lo hacía, este se levanto para pasar sus dos manos por su cabello, finalmente camino donde ella para hacer que estirara las piernas y se recosto sobre las mismas, Sakuno dio un leve respingo pero no se movio, si así era como quería hablar no le interesaba porque solo quería saber la verdad.


- Algo me dice que Seiichi seriamente se esta planteando la idea de quedarse con tu chica - comento Oshitari con una mueca burlona en el bar del hotel donde se hospedaba, lo había llamado para hablar con él seriamente pero este estaba burlandose de lo que le estaba contando - Lo sé por eso me irrita el saber que en este momento estan en la mansión de Ryou - se sincero con enojo en la voz lo que causo más la risa de su amigo de lentes - Tu tambien tienes la culpa, ella no te estaba juzgando, tú lo hiciste además... tienes que decirle porque esos tres te odian - entro al quite este tomandolo por sorpresa.

- No quiero hacerlo, ya me imagino diciendole "Sakuno, esos tres me odian porque en nuestros días de escuela, mi época rebelde y demás, les hice mucho daño, a Ryou le hice un poco de bullying en la escuela, a Seiichi igual pero siempre terminaba llorando porque le decía niña, a Ootori le quite siempre a las novias porque me encantaba ver como sufría", ¿en serio? - pregunto con una mueca de disgusto, en esos años a él solo le importaba divertise, se iba de fiesta, mujeres pasaban por su cama pero con el paso del tiempo cambio.

Claro que sabía que ellos lo odiaban o como mínimo no lo querían por todo lo que les hizo en sus años de escuela, dio un sorbo a su trago de whisky para revolverse un poco el cabello - Creo que tienes miedo de que ella te deje cuando se entere de la verdad pero sin embargo, debes decirsela, no creo que quieras que ella misma lo descubra - comento este colocandose de pie, dejo su copa para pagar y termino saliendo del bar con su amigo - Lo pensare, nos vemos después - estrecho su mano para caminar al elevador, era momento de dormir un poco.


- Los cuatro siempre fuimos muy unidos, cada domingo ibamos a la casa de alguien, a nuestros padres les encantaba vernos juntos, decían que eramos lindos y cosas como esas, nuestra amistad se hizo más fuerte cuando la abuela de Ootori murió, él se sumergio horrible en el silencio, no hablaba, no comía, no quería nada, solo se la pasaba el día en su habitación encerrado, leyendo o durmiendo, su madre no sabía como tratar con ello, le daba pánico que siendo tan pequeño no quisiera volver a hablar y esas cosas - empezo este disfrutando de las caricias en su cabello cortesía de ella.

- Fue Ryou quien hizo que nos escaparamos de nuestras casas para ir donde Ootori, su madre nos había dicho que no había llorado en lo absoluto, Ryou era inteligente y penso que eso estaba mal aunque no lo supiera, solo lo penso, era de noche cuando subimos por el árbol hacía la habitación de nuestro amigo, teníamos raspones cuando nos aparecimos dentro de la misma, Atobe se quejaba porque supuestamente iba a morir desangrando, teníamos demasiadas risas, eran buenos momentos aquellos - hizo una leve pausa para mirarla a los ojos, ella solo le medio sonrió.

- Ootori nos vio y comenzo a señalar la ventana como diciendo que nos fueramos pero negamos con la cabeza, Atobe a rastras lo metio dentro de los edredones y entonces nos acostamos con él, él abrazo a Ryou con fuerza y cinco minutos después empezo a llorar, saco todo lo que tenía a dentro, era pequeño pero se estaba guardando todo para él mismo, Atobe acaricio su cabello mientras yo solo acariciaba su mejilla, grito por su abuela, asustamos a sus padres quienes entraron corriendo y nos vieron acostados con él quien estaba llorando demasiado - sin darse cuenta los ojos de Seiichi se nublaron un poco.

- Nuestras madres estaban furiosas cuando llegaron a casa de Ootori pero no dijeron nada cuando nos vieron en esa situación, él lloro hasta quedarse dormido, ahí fue cuando nuestra amistad se hizo más fuerte, con el paso de los años llegamos a secundaria, éramos como dioses en la institución, mi madre en ese entonces era directora del colegio así que éramos como "intocables", sin embargo, nunca nos aprovechamos de eso, al menos nosotros no pero Keigo sí, fueron dos meses después que nos enteramos - ella sonrió levemente cuando se imagino a los cuatro siendo más o menos adolescentes.

- Fue un chico de nuestra clase quien nos arrastro al baño para que supieramos quien era Atobe, nos escondimos un poco y notamos que amenazaba a uno de los becados con ir donde mi madre diciendole que lo había golpeado sino hacía su trabajo, estabamos espantados porque no lo creíamos pero eso no fue lo peor, lo peor fue que después de que el chico saliera corriendo notamos que había alguien más, una chica, Keigo... la manoseaba, no nos enteramos si llego a más pero cuando nos dimos cuenta Ryou lo estaba golpeando - guardo un momento silencio, al parecer esos recuerdos del pasado eran demasiado.

- Después de eso nos separamos, no fuimos más un grupo, no le dijimos a mi madre lo que había pasado, solo pedimos disculpas y nos dejaron deberes para un mes, nunca más fuimos los mejores amigos y ahí empezo la pesadilla, Keigo empezo a molestarnos a los tres con un grupito que había creado, el primer golpe dolio porque fue contra Ootori, publico en la cafetería unas fotos de él cuando era un niño y estaba con un mandil al lado de su abuela fallecida, la imagen era tierna pero no para secundaria, lo crucificaron con eso, se rieron de él - lo vio levantarse y revolverse un poco el cabello.

- Ootori se peleo con él, dijeron cosas de las que hasta la fecha no se han arrepentido, hablo en serio, yo solo los ví decirse cosas como "tu madre es una...", "tus padres no te quieren, eres un maldito malnacido", "desaría que no fueramos familia" y muchas cosas más, no se más de esa pelea, salí corriendo, nunca me han gustado las peleas, es lo que más odio aunque hay veces en las que poco me importa e incluso soy yo quien las inicia, después vinieron las amenazas a los becados, ahí conocí a Sanada - señalo este dando media vuelta.

- Luego llegue yo, en ese entonces era una "chica", hablo en serio, no tenía aspecto de hombre y Atobe se encargo de recordarmelo, publicaba frases en el baño haciendo referencia a mí, pero eso no fue lo peor, un día en clase de deportes jugabamos tenis, en ese entonces yo quería ser tenista, aunque no lo creas era un prodigio según mi entrenador, muchas chicas gustaban de mí por eso pero a Atobe solo le causaba envidia, teníamos un partido, no se muy bien como pero termino destrozando mi muñeca derecha... - lo vio caminar de un lado a otro como gato enjaulado.

- En el hospital dijeron que necesitaba una cirugía, me la hicieron pero mi muñeca no fue la misma, yo lo perdone a pesar de que él nunca me pidio disculpas, hasta la fecha no lo ha hecho, cuando regrese recibi una "bienvenida" a su manera, mi casillero tenía escrito "niña" por todas partes, fue horrible, me sentía humillado, esa fue la primera vez que llore y lo hice delante de todo el mundo, no sabía como controlar mis emociones en ese entonces así que solo llore delante de todo el mundo que solo reía de mí, si no fuera por Ootori y Ryou me hubiera quedado ahí para siempre, ellos llegaron y me sacaron de allí diciendoles cosas feas a los demás, te puedo asegurar que fue la primera vez que odie a una persona - lo vio ladear la cabeza mientras daba un suspiro.

- Es suficiente Seiichi, al menos por ahora - él asintió para subir de prisa las escaleras, sentía que de alguna manera lo había obligado, dio un suspiro mientras caía de nueva cuenta en el sillón, nada parecía ser normal en las vidas de esos cuatro, todo parecía estar al revés en su totalidad, no podía creer como de los mejores amigos habían pasado a eso, enterro la cabeza en las rodillas y suspiro, si la historia a penas comenzaba algo le decía que los recuerdos del pasado de ellos eran aún peores de lo que había escuchado recientemente.


- ¿A qué debo tu visita? - pregunto Atobe haciendose a un lado mientras miraba a la mujer que estaba delante de él con una sonrisa medio cansada - Supongo que buscas la manera de acabar con mi hermana, tengo cosas que pueden serte útiles, morire pronto así que quiero hacer algo bueno antes de irme, me han dicho que es por la mujer de tu vida, quiero ayudarte - sonrió levemente para hacerse a un lado y dejarla pasar, su tía seguía siendo la misma mujer, elegante pero muy reservada, quiza por eso su madre le había alejado de su alrededor hace mucho tiempo.

- Toda ayuda me sirve ahora sobre todo espero con ansías tus consejos sobre el amor, estoy perdiendo a la mujer por la cual lucho - su tía lo miro con una sonrisa tierna mientras negaba con la cabeza - Es de familia pero tranquilo, estoy aquí - se fundieron en un leve abrazo, había extrañado mucho eso, sabía que tenía que decirle a Sakuno sobre lo sucedido con esos tres, era momento de traer de vuelta los recuerdos del pasado y lo haría cuanto antes porque la estaba perdiendo y eso era lo que menos deseaba.


N/a

Espero les haya gustado.

Gracias por leer.