Capítulo XX: realidad y decisión

Todo pasó de manera sorpresiva, no existe una explicación adecuada a lo que pasó la noche anterior. En la mansión de Hellsing solo se percibe la tensión, la confusión y la duda, sentimientos que mantienen a Integra mirando a la nada mientras se encuentra acostada en su cama.

Jamás se ha sentido tan mal como en este momento, no tiene ganas siquiera de levantarse para ver el sol del nuevo día. Parpadea un poco mientras pasa por su mente, esos recuerdos que todavía la atormentan; se levanta de golpe para tocar su frente y cubre sus ojos con sus manos mientras trata de consolarse.

En el castillo que está a las afueras de Londres, el silencio está presente. Integra mira con verdadero terror a Alucard, quien se siente sorprendido por lo ocurrido. El vampiro trata de acercarse a ella pero se aleja, hasta evita que la toque… no desea nada de él, ni una mirada, ni una sonrisa… sólo lejos de su presencia atemorizante.

-Integra…

-¡No!... me das miedo- y le apunta con el arma al vampiro, Alucard no sabe cómo reaccionar; jamás había visto a su ama con esa actitud.

-…espera…

Y sin pensarlo mucho, la chica dispara pero por lo asustada que está, la bala choca contra la pared. Alucard trata de calmarla pero ve que es imposible, ni siquiera intenta dar otro paso porque su ama no lo quiere así… lo detesta.

Integra lentamente se aleja de ese lugar y sale corriendo del castillo. Walter ya la espera ahí, pero le impresiona ver a su niña tan mal… como si hubiera recibido una mala noticia; una reacción parecida a cuando su padre murió: seria pero en sus ojos muestra que no está nada bien; algo la perturba desde el fondo de su corazón.

La chica de ojos zafiros decide levantarse y se dirige al espejo, nota que no durmió en absoluto porque se le notan un poco las ojeras, así como la hinchazón de sus ojos a causa de las lágrimas que derramó. Esto último la deja extrañada, desde que su padre murió, no se había sentido tan mal como ahora.

Sus pensamientos son interrumpidos por la presencia de Walter, quien entra con una bandeja de comida y algo de jugo recién hecho; le preocupa ver a la chica tan extraña… pues está mirando a alguien completamente desconocido para él. Integra fija su mirada zafiro hacia él y éste, le regala una pequeña sonrisa que tranquiliza un poco el malestar de ella.

-Me alegra que despierte, ha estado así toda la mañana, ya son más de las doce- musita el mayordomo en tono preocupado- ¿cómo se siente?

-No sé Walter,… no entiendo cómo me siento- dice la chica mientras toma el vaso con jugo y moja sus labios para luego dejarlo en la bandeja- Lo mejor será vestirme, seguro que ya están todos reunidos.

-Señorita Integra, hoy por primera vez en mucho tiempo, no hay una reunión con la Mesa Redonda, le recomiendo que se tome un descanso- comenta Walter al sentarse en una silla.

-Posiblemente sea lo más adecuado… por favor Walter, déjame sola.

-Como ordene, ¿no cree que debería ver a Alucard? Está peor que un…- no termina de hablar porque Integra lo interrumpe.

-¡No quiero saber nada!

De esa manera, el ángel de la muerte no hace más que irse de la habitación de su ama. Al cerrar la puerta, libera un suspiro que denota su preocupación con la chica que considera su hija, así como la actitud con la que vio a Alucard luego de ir por su ama.

Al estacionar el automóvil y llevar a Integra a su habitación, Walter mira por momentos la silueta de un Alucard que parece una simple sombra que vagabundea por toda la casa. El mayordomo nota que el vampiro trata de estar lo más alejado de todo, así como evitar que lo vean…

-¿Qué pasó?- pregunta Walter con algo de severidad en sus palabras.

-… escapó una vez más ese bastardo de Lugat, no me creo que se me dificulte acabar con él- dice de pronto Alucard mientras se sienta en una silla.

-No es eso, ¿qué les pasa a los dos?

-Walter… ¿hasta cuándo estarás tan pendiente de Integra?

-Es casi como mi hija, ¿qué le hiciste? Le pregunto por ti y dice que no quiere saber del tema y te detesta.

Al decir eso, el ángel de la muerte parece que encontró la causa del malestar de ambos. Alucard mira hacia otro punto y de alguna forma, evita el tema. El hecho de pensar que su ama lo vio con miedo, terror… como si se tratara de un horrible monstruo, lo destroza por completo.

-Integra sabe mi verdadera identidad.

-¿Qué cosa?... ¿sabe que eres el conde Drácula?- pregunta algo sobresaltado, el vampiro simplemente asiente ante esa pregunta. Walter de esa forma lo entiende por completo, tenía el conocimiento de que Integra le teme a ese ser que su abuelo, derrotó tiempo atrás. Lo más extraño para él, es que Integra nunca se enteró de ese detalle: que Alucard es el resultado de una larga serie de experimentos que fueron hechos en Drácula… dando a entender que ambos, son la misma persona.

-¿Por qué le teme? Integra no le tiene miedo a nada- pregunta de pronto el vampiro con un dejo de molestia y tristeza en sus palabras.

-…Alucard, creo que se debe a que… su padre le contaba todas las anécdotas de su abuelo- explica Walter mientras toma un poco de aire- aunque la verdad pienso que, es porque de alguna manera… tu verdadero yo, representa la perdición de Hellsing.

Las palabras de Walter son ciertas, Alucard también lo entiende porque sabe que su existencia, de alguna forma representa una carga para el líder de Hellsing, por lo que da a entender que, dependiendo del tipo de líder… el arma de la organización puede llevar o no, a la felicidad y la desgracia de su amo.

-Supongo que hay que esperar lo peor ahora… -dice Alucard mirándolo a los ojos, Walter cierra un momento sus ojos para luego mirarlo y responderle a esas palabras.

-Creo que debiste decirle la verdad antes pero… ahora deben buscar la manera de arreglar las cosas- son las palabras de un mayordomo que está preocupado por los dos- es importante si realmente quieren que las cosas estén estables. No te quiero alertar Alucard pero… si no hablan, puedes terminar siendo sellado.

Esa conversación despierta a Alucard, quien se encuentra dentro de su ataúd y mira a su alrededor. Su mente está completamente perturbada, debido a esos hechos que todavía rondan por su cabeza. De esa manera, coloca su mano sobre su frente para tratar de olvidarlo todo pero se da cuenta que, es completamente imposible.

Alucard sale de su ataúd para sentarse en su cómoda silla que tiene cerca de él. Sus movimientos son los mismos que los de un fantasma, un alma en pena que camina por el mundo terrenal mientras busca el perdón celestial. En mucho tiempo, el nosferatu no se había sentido tan… miserable, no había sentido en mucho tiempo la sensación de malestar.

El vampiro trata de calmarse un poco, así como el ordenar sus ideas para estudiar la situación con mayor seriedad. Tal parece que, no le afecta el que haya dejado escapar a Lugat; más bien, las acciones que tomó para que Integra, se diera cuenta de su verdadera apariencia. Todo eso, le da como resultado una trampa bien planeada que ninguno de los dos –amo y sirviente- se percataron a tiempo. Esto último pone de malas a Alucard, ya que siente que se ha debilitado en los últimos años.

-Preocupado y frustrado por una humana, de verdad que eres patético Alucard- se dice para sí mismo mientras que sus labios, forman una sonrisa extraña. No puede evitarlo y suelta una carcajada que resuena por toda la habitación. El sonido de ese gesto es extraño, la risa no demuestra el malestar que siente en su interior sino… es como si se burlara de todo lo que le pasa en ese momento.

El vampiro se detiene unos segundos después, se debe a que ha entendido que sin importar que cambie de nombre o apariencia, ese terror que genera en cualquiera, sigue presente. Desde lo más profundo de su interior, le emociona saber que ha conocido la debilidad de su ama; Integra siempre se muestra seria y que nada la afecta pero ahora, demuestra que al final de cuentas, es una humana como todos los demás seres.

Se levanta de su asiento y camina por los alrededores, todavía piensa sobre ese fabuloso descubrimiento pero con el paso de los minutos, esa euforia se transforma en un malestar que acongoja a Alucard: está perfecto que siga ocasionando temor porque él, disfruta en observar ese sentimiento en sus víctimas pero… ¡se está tratando de su ama! ¡De su Integra! El no-muerto está recordando el rostro de la chica que lo liberó, de quien le demostró que todavía hay una luz en la eternidad a la que fue castigado por su rebelión ante Dios. Los ojos zafiros que tanto le fascina ver, se los imagina con lágrimas cristalinas que lo desgarran porque ella es su ama; aunque él la desea, anhela protegerla y seguirla como su fiel sombra…

Todos esos sentimientos y emociones son algo desconocidos para él; ya ha pasado mucho tiempo desde la última vez que, él se sintió así.

-No debería sentirme así,…- se dice para su propia persona- es una humana como los demás, no es alguien del otro mundo como imaginé…- musita mientras observa las gafas que ella le regaló tiempo atrás: el primer obsequio que recibió de las manos de Integra- lo siento tanto mi Integra, jamás desee verla mal por mi persona… por mi verdadera apariencia, yo solamente anhelo protegerla y estar a su lado. A lo mejor es mejor que esto sea así, yo soy el peor enemigo de tu familia y tú, mi ama…debería odiarte y alegrarme que me temas pero… me siento miserable.

Era la verdad, Alucard reconoce que esta situación lo pone de mal en peor. ¿Quién diría que alguien como él, pudiese desmoronarse porque su ama sabe la verdad? Lo único que teme es que todo acabe, porque todos esos años han sido los mejores para el vampiro…los más felices.

-¿Realmente puede existir la felicidad para mí? Te preguntaría a ti… ente divino, ¿Dios? Realmente ¿mi condena conlleva a no buscar siquiera la paz en mi interior? Si me quitaron todo en el pasado, ahora por ser quien realmente soy… ¿perderé al único ser humano por el que daría hasta mi propia existencia? Si es así, no dejaré que nadie… ni ¡tú! Me la quiten de mis manos- grita Alucard lleno de furia.

Por otro lado, Integra camina lentamente por los pasillos de la mansión. Su mirada es totalmente inexpresiva porque su interior está hecho un desastre: el dolor es demasiado que no puede evitar sentirse mal. También agradece que no haya trabajo en ese día porque la verdad, no siente las ganas de llevarlo a cabo, es como si se sintiera decepcionada de ella misma.

-Él después de todo es un monstruo… un individuo que debe ser aniquilado porque perturba la paz,… es el ser que nunca podría siquiera, intentar desaparecer, ¿o sí?- piensa la chica hasta detenerse frente a una puerta tan peculiar: la oficina privada.

Con algo de dudas, Integra abre con cuidado la puerta de ese lugar y entra lentamente para darse cuenta que, el sitio está a oscuras. Busca el apagador para encender las luces y nota que, nadie ha estado ahí; por un breve momento se imagina a su vampiro sentado con los pies sobre la mesa y esa sonrisa tan encantadoramente burlona, que le dedica a modo de bienvenida.

-Integra, deja de imaginarte cosas- se reprime así misma. Se acerca hacia uno de los libreros y, busca algo que la haga encontrar una respuesta a su malestar. En teoría, una líder y más de una organización como la de Hellsing, no debe sentirse mal por saber la verdadera apariencia de su sirviente… eso es considerado como una traición y se merece un castigo pero Integra, se siente incapaz de pensar en esas cosas tan terribles.

Para ella, no es común sentirse mal, sobretodo porque se había prometido el ser fuerte en todos los aspectos aunque en esta ocasión, es imposible porque se trata de alguien que desde el fondo de su ser, ha sentido algo muy especial desde el primer momento.

La líder de Hellsing encuentra el viejo diario de su padre; agradece no tener cerca a Alucard porque siempre se lo quita o, busca una excusa para que no lo lea ¿por qué? Esa es una de las muchas preguntas que surgen en su cabeza, cuando pasa eso. Integra de esa forma reconoce que desde siempre, su sirviente le ha ocultado cosas. De esa manera, comienza a hojear algunas páginas y encuentra relatos que nunca en su vida, imaginaba leer con la letra de su padre.

Sir Integra descubre secretos que nunca pensó en saber. Ahora que ella sabe la verdadera identidad de Alucard, entiende a la perfección que en el momento que Drácula fue derrotado por su abuelo, éste le dio la oportunidad de salvar su miserable existencia si se unía a él; porque lo que más anhelaba, era acabar con todos los monstruos que atenten contra la vida humana.

Drácula al parecer, aceptó arrepentido pero nunca se imaginó que sería sometido a duros experimentos para obtener un estudio mucho más detallado de la existencia científica de seres como él. Su nombre clave es Alucard, así lo nombró Abraham desde el inicio y con ello, existe una compleja serie de conjuros que evitan que el arma secreta de la organización perdiera el control y sobretodo, que no se rebelara ante su amo… es así como fue sometido, el gran rey no-muerto.

La joven líder sabe que en los últimos dos años, ha estado aprendiendo algo de conjuros y hechizos; esto se debe a que el poder de Alucard, se libera por sellos. El único que le falta por dominar por completo es el famoso sello cero; el cual, se supone que permite a Alucard utilizar sus poderes por completo.

-… entonces, si hubiera dominado desde antes este sello ¿hubiera descubierto que Alucard y Drácula son la misma persona?- es la pregunta que se plantea-… de ser así ¿siempre he vivido en el engaño?

Arthur jamás le dijo con exactitud quien era Alucard, la única ocasión que le habló del individuo que está en la parte subterránea de la mansión, fue en su lecho de muerte. Integra solo supo que eso de ahí, podría salvarla algún día pero… tampoco sabía que podría ser su felicidad o desgracia.

-¿Por qué lo liberé? Por qué tiene que ser Drácula? El ser que mas temo es quien me ha estado protegiendo este tiempo y lo peor… es que ¡es quien me ha dado felicidad! ¡NO PUEDE ESTARME PASANDO ESTO, NO PUEDO PORQUE ME TRAICIONÓ… PUDO DECIRME ESE DESGRACIADO QUEN ERA….!

Realmente está enojada, sobre todo con ella misma porque siempre vivió en el engaño de que su sirviente, quien era el resultado de investigaciones que se han ido desarrollando, desde finales del siglo diecinueve. Por una parte, sí estaba en lo correcto pero, le faltaba el detalle que Alucard es el presente de Drácula.

Revisa todavía algunas hojas del diario y nota que hay algunas que fueron arrancadas. Ella piensa que posiblemente, se trata de algunos datos que no necesita saber aunque… igual, fueron quitadas a propósito. Unas páginas posteriores a las que ya no están, llaman la atención de Integra porque se menciona un extraño conjuro que su padre, alguna ocasión usó. Su hija revisa que se trata del sello que puede dormir a su sirviente.

-¿Sellar a Alucard?- se pregunta mientras lee que, su padre lo usó para mantener dormido al vampiro, supuestamente porque ya no era necesario su poder.

Esto último deja pensando a Integra, en su interior se siente mal por aceptar y… estimar al ser que considera su enemigo. Desde que tiene memoria, su padre le ha enseñado a no tener compasión por los vampiros, así como con otras criaturas que se atrevan a perturbar la vida pacífica de los humanos. Es en estos momentos cuando ella se lamenta de su destino y de su deber; por otro lado, se siente desdichada porque la persona en la que confiaba totalmente, resultó ser un engaño… un mentiroso que de seguro, busca su confianza para después, acabar con ella y ser libre de nuevo.

Los pensamientos de Integra, hacen que sus ojos zafiros se llenen de lágrimas una vez más; si, la líder de Hellsing está llorando porque no sabe qué hacer o cómo reaccionar. Por ahora no tiene el deseo de verlo, prefiere maldecirlo mientras que ella, se considera como una tonta por caer tan bajo…

Su soledad es interrumpida cuando escucha el teléfono, al inicio se asusta un poco porque estaba concentrada en esa oscuridad que la perturba que, ni se enteró cuando Walter le anuncia que tiene una llamada. De esa manera toma el aparato y recibe la llamada; cual va siendo su sorpresa que escucha una voz femenina que conoce a la perfección.

-Integra, ¿te encuentras bien? Walter me dijo que no has salido de tu casa en todo el día y que si no fuera por él, estarías en cama…

-Juliet,… me agrada saber de ti…- trata de disimular la tristeza que tiene en su interior pero su amiga, lo nota a la perfección.

-No te engañes a ti misma, a veces es bueno dejar que las emociones nos envuelvan.

-Aún así, me siento demasiado mal… no sé qué hacer, me siento traicionada y no puedo verlo a la cara porque me molesta tener su presencia cerca.

-… amiga, si quieres voy a tu casa y hablamos con más calma.

-¡No! Mejor así, sabes que detesto que me vean así… tú ¿qué harías si, la persona que más estimas, resultara ser el individuo que más temes con todo tu ser?

Cuando le pregunta eso, Juliet se queda en silencio unos segundos, los cuales se hacen eternos para Integra. La chica de ojos esmeraldas toma un poco de aire y mira que enfrente suyo, se encuentra Lugat, que parece satisfecho con lo que hizo anteriormente. Juliet se siente extraña ante la pregunta y aprieta una de sus manos con fuerza porque le da coraje lo que escucha.

-Integra, haz lo que realmente te digan tus sentimientos… sólo ten en cuenta que lo que hagas, puede afectar tu presente y futuro- la voz de Juliet es dura, algo raro en ella e Integra, se da cuenta de eso.

-… no te entiendo…

-Es demasiado fácil, si tanto te importa alguien, debes aceptarlo tal y como es, lo que queiro decirte es. que no debe de importarte en absoluto su pasado- responde con algo de frialdad en sus palabras, luego se aclara su garganta para seguir hablando con ella- a veces hay que buscar la felicidad propia sin importar que eso se oponga con lo que está a tu alrededor, Integra… piensa bien, ¿de acuerdo?

De esa manera, Juliet termina la llamada. Integra está completamente en silencio mientras analiza cada una de las palabras, dándose cuenta que ya no puede contar con ella como antes. Muchas cosas debe de hacerlas por su cuenta; o mejor dicho, Integra debe hacerlo sola si quiere lograr algo.

Así, le pasa por su mente el deber que le dejó su padre. Ella es líder de Hellsing porque aceptó la responsabilidad de acabar con los monstruos, en especial, los vampiros que pongan en peligro la vida de los humanos y de la corona inglesa. El deber, palabra que resuena en sus pensamientos y en su ser, hacen sentirla peor.

-Se supone que Alucard es mi enemigo y… no puedo sentirme bien si no está conmigo…- se dice para sí misma- es mi mejor compañía- se limpia sus ojos con lágrimas- no puedo traicionar a mi familia, no puedo engañar a mis propios… sentimientos.

Esa es la palabra clave que destroza a Integra. Desde años atrás, ha sentido algo especial por Alucard, tanto es así que no quería que otro hombre que no fuese él, la besara por primera vez, que la hiciera sentir sensaciones propias de una mujer casi adulta. De la misma forma, era en la única persona en la que podía confiar ciegamente;… en su forma de ser, en su poder… en su todo.

-No puedo soportarlo, no puedo darme el gusto de sentir algo por el peor enemigo de mi familia- se aprieta en su pecho, el dolor es demasiado para ella- no puedo ser una Hellsing si… lo amo- esas dos palabras las dice de forma inconsciente, al grado de tapar sus labios con una de sus manos.

Integra no sabe qué hacer, ahora ya no se trata de la apariencia de Alucard sino, las consecuencias que conlleva el sentir alguna clase de estimación por él. Se toca su cabeza mientras piensa en la mejor solución para su malestar, fija su vista en la cajita de madera que el vampiro le regaló cuando le dio su primer beso. Sus ojos demuestran furia al verla, deseando tomarla entre sus manos y hacerlas trizas al igual que sus ilusiones, por el mero hecho de darse cuenta que está cometiendo una verdadera locura.

Su puño golpea el escritorio y decide buscar otros libros donde pueda encontrar la solución perfecta a todo. No tarda mucho en encontrar un libro que contiene conjuros de diversos tipos y que ella, nunca en su vida había visto. Integra revisa con gran rapidez cada una de las páginas hasta encontrar, el conjuro que usó su padre para sellar a Alucard.

-Así no puedo ser feliz, lo… lo siento Alucard, debo regresarte a donde perteneces, no puedo imaginarme lo que pasará en el futuro si sigues aquí….yo puedo sola con mi deber, y me es imposible soportar tu presencia- el tono de su voz es frágil, está aguantando las ganas de llorar y lee con cuidado las instrucciones para llevar a cabo… lo que puede ser su decisión final…

Walter por su lado, está muy preocupado por los dos. Él se encuentra en la cocina mientras prepara la cena de esta noche, aunque hace todo mecánicamente porque su preocupación, se centra en Alucard y en Integra.

-Me siento mal por lady Integra, creo que su padre debió decirle la verdad en su momento… nunca había visto a mi niña tan destrozada, ni siquiera estaba así cuando su padre murió- piensa el mayordomo en lo que pone un poco de sal a la comida- no puedo hacer nada, solo observar… espero que Integra no se arrepienta y Alucard,… no pierdas la esperanza, también mereces un poco de lo que se conoce como felicidad, al menos que sea como un calmante para la agonía que llevas dentro por la eternidad en la que vives.

Y sigue cocinando hasta que percibe una silueta que se dirige a la parte subterránea de la mansión. Walter se da cuenta que se trata de Integra, porque su largo cabello de oro la delata. Él camina un poco y decide detenerse porque por esta vez, no quiere involucrarse más en ellos… el ángel de la muerte sabía perfectamente que esta situación, se presentaría algún día; asunto que sólo ellos dos, deben resolver…

Integra camina rumbo a la celda donde está Alucard, sus pasos al inicio son algo inseguros porque no sabe si esto, es lo más adecuado pero cuando llega a la parte subterránea, se siente más segura porque algo que detesta… es el engaño y Alucard, de alguna manera le ocultó quien era realmente… y eso incluye, su deber.

Alucard mira hacia la nada hasta que el sonido de la puerta abriéndose de golpe, lo perturba y sonríe para ver que se trata de su ama. El vampiro desaparece ese gesto al verla tan seria,… decidida…

-Alucard

-Integra, es un placer tenerte aquí…-musita extrañado el vampiro y más, cuando nota un libro que le parece familiar.

-¿Por qué me lo ocultaste? Tú eres el temible conde Drácula, no sé por qué mi abuelo te perdonó la vida, si se supone que debes morir como los otros vampiros…

-Mi ama,…. – esas palabras lo hieren profundamente. De manera extraña, el vampiro no tiene el valor de hacerle algo a Integra, dando a entender que ella, es la única que le permite rebajarlo a un monstruo…su palabra se está convirtiendo en ley para él, al grado que la cumple al pié de la letra.

-¡Responde sirviente!- Integra está muy enojada, defraudada; Alucard trata de acercarse a ella de nuevo pero se detiene al ver el libro.

-Debo sellarte, un ser como tú, no mereces caminar en este mundo…lo siento Alucard.

El vampiro está completamente paralizado, no lo podía creer… nunca se sorprende de nada ni le afecta pero tratándose de su ama, se siente mal y lo único que conoce de esperanza, se despedaza. Jamás pensó que su ama llegara a tomar esa decisión y todo porque, él es Drácula.

-Integra ¿estás realmente segura?

-Demasiado, y no debí acercarme tanto… de seguro que lo planeaste para engañarme y así…. Buscar tu libertad, ¿verdad?

-No, Integra… sé, sé que debí decirte esto desde el inicio pero… algo que no deseo es verte mal, sabía que temes a mi yo del pasado…

-¡Cállate sucio vampiro!

-¡Humana estúpida!- alza la voz el vampiro mientras comienza a perder la paciencia- me decepcionarías si por esto… tratas de sellarme- y sin pensarlo dos veces, ríe con todas sus ganas- hubiera dejado que te mataran hace cinco años, pero no lo hice porque tú eres mi deber… ganas no me faltaron de matarte porque eres la nieta del humano que me derrotó pero… no lo haré porque soy fiel a ti.

Esas palabras dejan en silencio a Integra, al grado que deja caer el libro al suelo y mira fijamente a Alucard, quien posa sus ojos rojizos en los de ella. Los dos se quedan en silencio por un breve momento, como si esperaran que cualquiera de ellos, hablara primero.

-No seas mentiroso,… no te creo… no puedo creerle a un vampiro.

-Sólo escucha Integra, no puede estar así… acepta la realidad en la que vives y en la que te estás involucrando sino, eres una mentirosa.

-¡Deja de insultarme, Alucard! No tienes derecho de hacerlo… y, no te perdonaré porque me ocultaste esto….

-No lo hagas si no quieres- responde con frialdad- después de todo, eres tan cobarde como ellos, como tu abuelo y tu padre,… que desdicha… me das lástima.

-Yo te detesto, por eso pienso que es mejor que te selle- y toma el libro para abrirlo en la página adecuada- no debí liberarte hace cinco años, y puedo hacerlo sin tu ayuda.

El vampiro se da cuenta que ella habla en serio, de tal manera que baja su mirada y luego suspira un poco. Lo que más detesta, es estar sellado porque sigue vivo pero no puede moverse, es estar en una especie de coma y eso, lo considera como algo muy frustrante porque su eternidad es mucho más mortífera.

-Integra… sólo quiero decirte una cosa más.

-¿Qué quieres?

-Antes que lo hagas,... solo quiero decirte que debes estar completamente segura, una vez que me hayas sellado, nunca más podrás liberarme… sólo podrá hacerlo algún descendiente tuyo.

La chica lo mira fijamente, eso nunca lo había leído y… de alguna manera la hace dudar. Piensa que si hace eso, nunca más podrá ver a Alucard, ni siquiera sentirá su presencia todas las noches que vela su sueño o bien, la cuida desde las sombras; agarra con fuerza el libro mientras sonríe un poco…

-Gracias por la advertencia, lo tendré en cuenta a futuro…

-…- Alucard simplemente cierra sus ojos, teniendo la oportunidad de atacarla y matarla pero no soportaría hacer eso. Si se trata de Integra, hasta destruiría el mundo con tal de robarle una sonrisa, una caricia… un beso… todo por tenerla a ella.

Al parecer no había escapatoria alguna, las cosas están por terminarse mientras Integra comienza a leer el conjuro que sellará una vez más a Alucard. El vampiro observa a su ama, mostrando una mirada de compasión… pidiendo a gritos que no cometiera el error del que se arrepentirá a futuro.

-Lo siento Alucard- responde a la mirada de él, mostrándole esos zafiros con odio y decisión.

Fin del capítulo XX

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Hola! Es bueno regresar una vez más a esta actualización de Memorias!!!

¿Cómo vieron el capítulo? Dramático, verdad?, quien diría que Integra saldría con la idea de sellar a Alucard. Tal parece que todo se ha complicado de manera que, se siente la tensión en la mansión…

Creo que sería interesante observar cómo ha cambiado el ambiente desde el inicio de la historia hasta este punto, todo va bien hasta que Integra descubre la verdad pero, ¿realmente lo que hace es lo adecuado? No puedo decir más porque esta decisión se verá hasta el siguiente capítulo, lo único que puedo decir que pobre Alucard, si no la amara creo que la hubiera matado en ese momento o ¿qué piensan ustedes?

En fin, una vez más los dejaré en ascuas; debo hacerlo porque si hubiera juntado esta parte con la que sigue, hubiera sido LARGO Y MUY EXTENSO. Pero bueno, prefiero que se queden en suspenso con algunas cosas, jejejeje.

Bueno, creo que es momento de despedirme, y estén atentos todos del siguiente capítulo de esta historia!!!!

Se despide con cariño,

Bunny Saito