Hola chicos!! Bueno les comunico que ayer tuve mi ultimo examen (espero que sea el ultimo xD) y pues ahora dispondre de mas tiempo libre para escribir y colgar los capitulos. Hace mas de una semana que no me pasaba por aqui, pero eran los estudios que no me dejaban en paz, quienes vayan al insti espero que puedan comprenderlo.

Pero bueno ya basta de rollos y demás, creo que lo que ahorita les importa es el capi en si, no? Se los dejo de una vez para que ahi me digan que les parecio.

DISCLAIMER: LOS PERSONAJES DE NARUTO NO ME PERTENECEN...


Capítulo XXI: ¿El final?

- ¡Agáchense! - advirtió Sakura-chan, pegándose al cuerpo de Katsuyu como si quisiera fundirse con ella. Ni Yojeved-chan ni yo dudamos en obedecerla, así que nos tiramos de bruces sobre la enorme babosa.

Vi cómo las fauces de la planta se cerraban alrededor de la blanda carne de Katsuyu y con más horror aún la vi arrancarle un considerable pedazo. Caímos al suelo, donde permanecimos boca abajo. Y antes de que ese engendro carnívoro tuviera la satisfacción de devorarla, Katsuyu se desintegró en miles de copias idénticas a la original pero mucho más diminutas. Se escurrieron entre el tallo y las hojas, escapando en frenética carrera antes de caer al suelo, donde comenzaron a amontonarse como un ejército de pequeños insectos.

- Esa planta se ve apetitosa ¿verdad Katsuyu? ¿Hace cuánto que Tsunade-sama no te da la oportunidad de probar un banquete como éste? - le dijo Sakura-chan a las miles de babosas que ahora manejaba. - Bueno, creo que es hora de recompensarte por todas las molestias que te he causado. ¡Acaba con esa cosa! - animó la kunoichi señalando con el brazo a un Zetsu sorpendido y a una planta furiosa por que su comida se le hubiera escapado.

Yojeved-chan y yo vimos con creciente asombro, cómo los pequeños bichos avanzaban lo más rápido que podían atropellándose por llegar primero al suculento manjar que los esperaba. Se metieron bajo tierra y comenzaron a devorar las raíces, implacables. El arbusto, impotente, no podía hacer más que retorcerse y encoger sus rizomas, tratando de ponerlas a salvo de la plaga que se le venía encima.

Pero en pocos minutos se paralizó por completo, irguiendo su tallo al máximo y apuntando sus mandíbulas hacia el cielo, como en una muda súplica de auxilio. Sus hojas se secaron y su tallo osciló hacia delante y hacia atrás como una viga a punto de caer. Y finalmente se desplomó, haciendo un ruido sordo al chocar contra la tierra. Las hojas se desprendieron, tan crujientes y frágiles cual brotes que el otoño arrancó.

Las diminutas babosas volvieron a juntarse, esta vez arremolinándose en una masa apretujada de cuerpos hasta que Katsuyu apareció de nuevo frente a nosotros.

- Muchas gracias Katsuyu. Creo que tu trabajo aquí ha terminado, puedes irte a descansar - agradeció Sakura-chan a la babosa.

- Hai, Sakura-san. Espero verla pronto - susurró antes de desaparecer en una voluta de humo.

- Vaya, vaya... son más difíciles de matar que una cucaracha que se ha hecho resistente al veneno. Y es así como los trataré. Los aplastaré como se haría con uno de esos bichos asquerosos y rastreros - Seguía hablando con su típico tono de voz, pero la mitad oscura de su rostro tenía en su ojo un brillo sádico y demencial.

El Akatsuki comenzó a hacer unos sellos, pero antes de acabar sustraje un kunai de mi equipo ninja. Tenía un trozo de pergamino amarrado en el mango y me lo quedé contemplando un instante, pensando si valía la pena intentarlo. Finalmente lo lancé, y con un sonido sibilante al rasgar el aire se incrustó a poca distancia de Zetsu. Éste se sorprendió un poco al ver que no era él el blanco al que yo había apuntado.

- ¿Qué pretendes hacer muchacho? No creo que tu puntería sea tan lamentable - aseguró con una sonrisa irónica.

- Sakura-chan... - pero antes de que pudiera terminar mi petición ella se adelantó unos pasos y asintió con la cabeza, dándome a entender que entendía lo que iba a hacer.

Se concentró un poco y formó un triángulo con sus manos, mismo en el que me encuadró. A su vez, yo comencé a prepararme para el jutsu que había sido el legado de mi padre.

- ¡Osu! - exclamó ella y como si esa fuera la señal para una carrera, terminé de concentrar mi chakra y para mi gran alivio me sentí jalado hacia el kunai que acababa de lanzar.

Aparecí instantes después frente a Zetsu, quien me miraba con sorpresa y confusión a la vez.

- ¡Toma esto! ¡Rasengan! - Me propuse atravesarlo con mi técnica, pero el Akatsuki volvió a desaparecer bajo la tierra, haciendo que me impactara contra un árbol cercano.

- ¡Maldito bastardo! ¡¿Dónde diablos se metió?! - dije para mí mismo, girando sobre mis talones justo a tiempo para verlo aparecer detrás de Sakura-chan y Yojeved-chan quienes me miraban con asombro y satisfacción. - ¡Detrás de ustedes! - grité, señalándoles con el dedo la amenaza que se cernía sobre ellas, pero era demasiado tarde.

- ¿Con qué eres tú la que ayuda a este joven con su técnica, eh? La del Cuarto ¿no es cierto? El legendario Hiraishin no jutsu. Bueno, veamos si pueden ayudarlo ahora.

Las tomó de la cabeza, y antes de que pudieran reaccionar pronunció un jutsu:

- ¡Kuchi Shokubutsu Niku no jutsu! - Bajo sus pies se formó un pantano que comenzó a hundirlas poco a poco. (Traducción: Boca de la planta carnívora)

Atrapadas por los tobillos, sin posibilidad de moverse y cada vez más aterradas, Sakura-chan y Yojeved-chan luchaban por salir de aquella trampa que las engullía lentamente.

- ¡Sakura-chan! ¡Yojeved-chan! - Hice ademán de corer en su auxilio, pero Zetsu apareció frente a mí, bloquéandome el camino.

- Tú te quedas aquí. Pensé que te divertiría ver cómo tus amigas mueren frente a tus narices sin que puedas hacer nada para evitarlo.

- Quítate... - le susurré entre dientes apretando los puños y sintiendo cómo la ira se apoderaba de mis sentidos. Centímetro a centímetro, ahora el lodo les llegaba hasta las rodillas.

- Ayy Naruto-kun... tal vez sea esa tu mayor debilidad. Si fueras más prudente, las dejarías morir allí mismo y te preocuparías más por ti.

- Quítate... - le dije una vez más, elevando el tono de mi voz. Trataba de controlarme, pero la rabia que sacudía mis entrañas me hacía temblar por completo.

- Míralas... muy pronto se ahogarán. Indefensas... desamparadas... ¿dónde está el héroe que vendrá a salvarlas?

- ¡QUITATE! - le grité, asestándole un puñetazo sin apenas percatarme de que mi mano tenía ya forma de garra.

Zetsu lo esquivó sin mayor dificultad y me tomó por los cabellos, obligándome a que me arrodillase. Me arrastró un par de metros hacia atrás y con increíble fuerza me lanzó hacia un árbol.

- No eres tú el que da las órdenes aquí - dijo sencillamente.

Mi mente trabajaba a toda máquina. Podía ver a Sakura-chan y a Yojeved-chan ahogándose lentamente, tratando de soltarse en vano. El fango ya había engullido sus piernas por completo y las tenía atrapadas por la cintura. Tenía que hacer algo... Tenía que burlar a Zetsu... hacerle creer que me disponía a atacarlo a él cuando en realidad eran otros mis propósitos.

- ¿Y qué te hace pensar que me daré por vencido tan fácilmente? - le dije, tratando de ocultar la angustia de mi voz.

- No pretendo que lo hagas. Te conozco Naruto-kun y mis colegas de Akatsuki me han contado sobre ti. Dicen que eres un chiquillo impulsivo e imprudente. Del tipo que primero se abalanza y luego piensa.

- ¿De verdad? Vaya no creí que Itachi y Deidara se hubieran molestado en mencionarme... ¿sabes? Hubiera acabado con Deidara fácilmente si no me hubiera detenido Kakashi-sensei - decía lo primero que se me venía a la mente con el único objetivo de provocar a Zetsu. No sabía si lo estaba logrando pero al menos le arranqué una carcajada de escepticismo.

- Sí cómo no. Incluso Sasuke-kun tuvo dificultades con él. Pensar que tú, alguien que está muy por debajo de su nivel, diga una tontería de esa magnitud.

- Lo habría matado... de verdad... así como lo haré contigo.

Y sin esperar respuesta, desenfundé un kunai, apretándolo fuertemente entre mi mano, tratando de que Zetsu no escuchara el crujido del pergamino entre mis dedos.

- ¿Qué vas a hacer con eso? ¿Apuñalarme? - preguntó sarcásticamente.

- No... a ti no - corregí, lanzándolo por encima de su cabeza y contemplando con satisfacción que caía a pocos metros del pantano donde estaban mis amigas.

El aloe vera siguió el trayecto del arma con la mirada, contrayendo su rostro en una mueca de ira cuando se fijó en el pergamino que lo envolvía.

Cerré los ojos y me concentré... me concentré como nunca lo había hecho pues de mí dependía la vida de dos personas cuya muerte jamás me perdonaría. Escuché cómo el Akatsuki agitaba algo, probablemente la planta que tenía embutida en el cuello y abrí los ojos justo para ver una espesa niebla color amarillo.

- ¡No la respires! - gritó Sakura-chan. Su voz rasgó el aire fresco de la noche y llegó a mis oídos demasiado tarde. Yo ya había inhalado aquélla sustancia, fuera lo que fuese. Pero no era eso lo que me preocupaba. Tenía que llegar hasta aquél kunai, y aunque tuviera que empeñar el alma en ello, lo lograría.

Me imaginé de nuevo la pesadilla que tantas veces me había despertado en la noche, sudando y con las lágrimas deslizándose por mis mejillas. Era un sueño tan nítido y real, que no tuve que esforzarme mucho en recrearlo. Sakura-chan agonizaba lentamente frente a mí porque yo no podía llegar a ella a tiempo. Me veía corriendo desesperadamente en dirección a ella, impotente porque sentía que cada paso me alejaba más en vez de acercarme. Y cuando por fin la sostenía entre mis brazos, descubría horrorizado que sus ojos habían perdido el brillo que los había alimentado. Su pulso era inexistente, su respiración se apagaba lentamente. Su piel, gélida como si estuviese abrazando un témpano de hielo. Me oía gritar en el sueño, roto de dolor por dentro, a sabiendas de que mi vida carecería de significado sin esa persona que la llenaba de ilusión, de luz y de esperanza. Que con su aura angelical y aire inocente y decidido parecía verter en mi vida un manantial de felicidad.

Impulsado por este sueño, por la desesperación de saber que Sakura-chan necesitaba mi ayuda y por mi instinto que me obligaba a protegerla, me concentré en ese jutsu como si no existiera nada más en la vida. Me olvidé de Zetsu, del agarrotamiento que sentía en cada músculo de mi cuerpo, del aire que rozaba mi rostro y alborotaba mi cabello, de los sonidos que hacían el leve crujir de las hojas, el susurro del viento entre los árboles, del gorgoteo que hacía el pantano. Me olvidé de todo... menos de la motivación que me impulsaba a luchar aún en aquéllos instantes tan desesperados. Sakura-chan.

Sólo sentí un tremendo jalón y cuando abrí los ojos, descubrí agradecido, no sabía con quién, que estaba justo en el mismo lugar donde se había clavado el kunai que lancé momentos antes. No perdí el tiempo y tomé a Sakura-chan y a Yojeved-chan de los brazos, dándoles un fuerte jalón que las sacó del pantano.

Exhausto y tembloroso, no sabía si por el esfuerzo o la angustia, me desplomé en el suelo, tomando grandes bocanadas de aire.

- Naruto... respiraste esa cosa que te lanzó Zetsu ¿verdad? - preguntó Sakura-chan arrodillada a mi lado y con sus relucientes esmeraldas brillando de preocupación. La luz de la luna, que bañaba todo el lugar de un suave resplandor plateado la hacía ver aún más hermosa. Le confería un aire casi divino.

- Yo no... - para mi sorpresa arrastraba las palabras y tenía que concentrarme para pronunciar cada una de ellas. - Yo... es-estoy bien, Sa-Sakura-chan - tartamudeé y haciendo el amago de una sonrisa. Pero los músculos de mi cara parecían paralizados. Mi cuerpo entero ya no respondía a las órdenes de mi mente.

Me sentía tan pesado como un saco lleno de plomo, sin control sobre mis acciones, me dejé caer sobre el piso. Incluso el sencillo acto de respirar, era un colosal esfuerzo de voluntad. Era como si mis músculos, perezosos y embotados se negaran a seguir trabajando, dejando mi cuerpo languidecer inexorablemente. Y mientras eso pasaba, mi mente se sumergía en la oscuridad más profunda.

- ¡Naruto! - repliqué suavemente, sacudiendo ligeramente a mi amigo intentando hacer que despertase. Sabía lo que era aquélla nube amarillenta, lo supe en cuanto vi vacilar a Naruto frente a Zetsu, cuando lo vi tambalearse casi imperceptiblemente y ahora lo confirmaba con el intento de sonrisa que había tratado de dirigirme.

- Sakura-chan... ¿qué demonios le hizo ese maldito a Naruto? - preguntó Yojeved-chan tímidamente.

- Parálisis... lo ha paralizado Yojeved-chan y si no hacemos algo... - interrumpí la frase. Era como si pronunciarla atrajera la horrible realidad y cortándola a la mitad, por el contrario, pudiera alejar ese inevitable desastre. - Su respiración se debilita...

- ¿Puedes curarlo? - me preguntó lentamente y en voz baja, como si temiera que la respuesta fuera un no.

- Necesito tiempo... y Zetsu no nos lo va a dar - le contesté, evadiendo la pregunta. La verdad es que las esporas eran difíciles de extraer del cuerpo y a juzgar por la apariencia de la nube que le había lanzado ese repugnante ser, era eso lo que se había introducido al organismo de Naruto y lo que lo estaba matando lentamente.

- Yo te puedo comprar algo... no mucho, pero tal vez sea suficiente - me volteó a ver, con una seguridad que parecía decir que yo era capaz de devolverle la vida a los muertos. Su vibrante mirada llena de certeza y confianza, me hizo estremecer.

- Estará bien unos minutos - mentí. Coloqué las manos sobre el pecho de Naruto, buscando su pulso, rogándole al cielo que no me lo arrebatara. Lo único que podía hacer era confiar en la asombrosa capacidad de recuperación del Kyuubi y pensar que su poderoso chakra anularía los efectos de las esporas paralizantes. Mi trabajo consistiría en mantenerlo vivo mientras ese proceso tenía lugar.

Escuché cómo Yojeved-chan invocaba varios clones y los colocaba a nuestro alrededor. Zetsu estaba frente a nosotros, observándonos con interés y una sonrisa de suficiencia.

- Suijinheki - murmuró Yojeved-chan construyendo su muralla de chakra, que yo esperaba que funcionara con más efectividad que con la que lo había hecho contra el ácido de las plantas.

- Por favor Naruto... te he visto salir de cosas peores - susurré, con las manos a poca distancia de su pecho. Cuando sentía que sus latidos se debilitaban le enviaba impulsos eléctricos para estabilizarlo. Me sentía impotente al no poder hacer nada más. Pasó un largo minuto, durante el cual permanecí ajena a los ataques que Zetsu lanzaba desde afuera. Yojeved-chan se esforzaba al máximo por mantener la muralla de chakra intacta.

- Sakura-chan... ¿cuánto tiempo más necesitas? - me preguntó con dificultad. "Mucho" quise responderle, pero las palabras se hilaron en mi garganta casi sin la intervención de mi voluntad.

- Unos minutos más Yojeved-chan... sólo unos minutos más. - Otro minuto que se extendió casi por lo que me pareció una hora entera y el pulso de Naruto se debilitaba en vez de normalizarse. Su respiración se hacía más superficial y era obvio que por alguna razón el Kyuubi no estaba haciendo su trabajo. "Vamos estúpido zorro. Si Naruto muere tú también. Y te juro que si dejas que eso suceda, yo misma te sacaré de su cuerpo y te patearé el culo hasta deshacerte las colas" me prometí a mísma, frustrada.

- No puedo más... Sakura-chan - dijo ella al cabo de un rato. Quería gritar de desesperación, quería enfrentarme a Zetsu y decirle que me diera tiempo para curar a Naruto. Sé que era una locura, pero era tanta mi angustia que hubiera hecho prácticamente cualquier cosa que me brindara un poco de esperanza.

- De ti depende la vida de Naruto, Yojeved-chan... de que soportes un poco más - le rogué. Mi cabello caía a ambos lados de la cara, y agradecí que Yojeved-chan no pudiera ver la expresión lúgubre que estaba plasmada en mi rostro.

Había una técnica que Tsunade-sama me había enseñado para casos así. Me dijo que era poco efectiva, burda y todavía en proceso de perfeccionamiento. Me contó varias historias de pacientes que se le habían muerto en la mesa de operaciones precisamente por la falta de precisión de ese método. Detalló el impacto inicial que sintió al principio, las lágrimas que había derramado por aquéllos pacientes cuya vida se le había escapado de las manos.

¿Probaría yo una técnica así en Naruto? Tenía miedo... miedo de que Naruto se convirtiese en una de aquéllas personas que habían dejado este mundo justo bajo las narices de Tsunade-sama sin que ella pudiera hacer nada al respecto. Miedo de que fuera mi propia estupidez e ineptitud lo que pudiera ocasionar su muerte. Miedo de que a pesar de mis esfuerzos no sirviera de nada ese proceso. Y sobre todo miedo de que me abandonara justo en mis brazos, tendido sobre mi regazo, frente a mis ojos y sin que yo pudiera evitarlo.

Pero me armé de valor. Lo reuní desde lo más profundo de mi ser, desde el amor intenso y sincero que sentía por aquél rubio que ocupaba casi la totalidad de mi vida. Desde la angustia y la desesperación que me consumían en aquél momento. Decidí que si había una posibilidad de salvarlo, entonces me aferraría a esa esperanza con la tenacidad de un náufrago que lucha en medio del mar embravecido. Ahora la pregunta era: ¿podría sacar las esporas de los pulmones de Naruto sin hacerles daño? Un error y causaría una hemorragia que lo ahogaría en su propia sangre. Y no hablaba de un margen de error muy grande... bastaban uno milímetros, unos condenados milímetros para llevarlo todo al desastre.

Respiré hondo y me concentré en su pecho. Procuré ver con ojos de médico, con precisión de cirujano el sitio exacto donde estaban aquéllas bolsas de aire que se inflaban y desinflaban con cada exhalación de mi querido rubio. Coloqué mis manos en ese sitio y me obligué a mantenerlas firmes. "Todo va a salir bien" me dije a mí misma para calmar los nervios que podían hacerme cometer ese fatal error.

Y lenta, muy lentamente inflé una burbuja de chakra, semejante a la que le había salvado la vida a Kankarou hacía un par de años atrás. Sentí el suave tejido de sus pulmones y el movimiento de éstos me hacía las cosas aún más difíciles. Me mordí el labio y procedí con toda la precaución, el cuidado y la lentitud que jamás había puesto en ningún otro paciente. Me cuidé de no tocar vasos sanguíneos, de no reventar ningún bronquio y cuando al fin salió la primera burbuja cargada de esporas, exhalé un suspiro de alivio. Podía jurar que durante toda la operación había contenido el aliento. Hice lo mismo con el otro pulmón y repetí el procedimiento tres veces más para asegurarme de que quedaran limpios de esporas.

Comprobé su pulso y vi que había vuelto a la normalidad. Casi me eché a llorar de alegría. Y cuando abrió los párpados y el azul cristalino y transparente de sus ojos me enfocó por primera vez, yo sentí que me regresaba el alma al cuerpo. Se sentó lentamente y lo único que atiné a hacer fue a darle un golpe no muy fuerte en la cabeza.

- ¡Baka! ¡¿Sabes lo preocupada que me has tenido?! - Me tallé los ojos para enjugar las lágrimas que luchaban por salir.

- No hay tiempo Sakura-chan - murmuró Yojeved-chan dejando caer la muralla de chakra que nos había mantenido vivos todo ese rato. Probablemente no habían sido más de cinco minutos, pero estaba segura que para Yojeved-chan y para mí había transcurrido toda una eternidad.

Sus clones desaparecieron con un estallido y Zetsu volvió a la carga, más decidido e impaciente que nunca.

- Vaya, veo que has logrado salvarle la vida a tu amigo - comentó cuando vio que Naruto se incorporaba, no sin cierta dificultad, ante él.

- La que no se salvará será la tuya - contestó Naruto con renovada determinación. Mientras tanto, yo ayudaba a Yojeved-chan a reponer las energías perdidas. Le tranferí un poco de mi propio chakra y le agradecí lo que había hecho por nosotros.

- Agradécemlo cuando acabemos con él - sonrió ella, levantándose con la misma desición plasmada en su rostro.

- No falta mucho para eso - le aseguré, colocándome a un lado de Naruto y ajustándome los guantes que me había tenido que quitar para atender a mis amigos.

- Se oyen muy seguros de sí mismos - habló Zetsu, haciendo unos cuantos sellos. - Pero la confianza no les ayudará en mucho. ¡Doton: Kowasu!

Colocó una palma sobre el suelo y éste comenzó a temblar. Gruesas grietas se abrieron en su superficie, y la tierra se resquebrajó como si su interior hubiera estallado de repente.

- ¡Al agua! - gritó Yojeved-chan, luchando por mantener el equilibrio tanto como nosotros.

- Eso no les servirá - aseguró el Akatsuki, que cruzado de brazos, nos miraba impasible y divertido.

Corrimos hacia el agua, tal vez con el mismo plan en mente.

- ¡Yojeved-chan espero que tengas una buena técnica bajo la manga, porque la necesitaremos! - exclamó Naruto por sobre el estruendo que hacía la tierra al abrirse y tragarse lo que hubiera encima de ella.

- Tengo una... pero no sé si... - empezó a decir ella.

- No es momento de dudas... si la tienes la usarás - contesté. Mis ojos tropezaron con los de Naruto y en ese brevísimo momento en el cual nuestras pupilas se encontraron, entendimos al instante lo que iba a pasar. No necesitábamos de palabras para planear nuestro siguiente ataque, y era esa extraña comunicación silenciosa, la clave de nuestra perfecta sincronización en batalla.

Naruto se adentró en el lago, indicándole a Yojeved-chan que se mantuviera lejos de la orilla pero sin que se sumergiera completamente en el agua. En ese instante ella pareció entender. Sus ojos se iluminaron y su mirada se clavó en Zetsu y en mí que avanzaba dificultosamente en la arena, bordeando la playa, buscando una oportunidad.

La tierra seguía temblando, pero el agua me ofrecía cierta estabilidad. Las olas golpeaban fuerte por el movimiento incesante de la tierra y parecía una bestia enjaulada que espera pronto su liberación. Y era eso lo que yo estaba a punto de hacer. Levanté uno de mis puños y lo cargué de chakra. Tanto como me pude pemitir. Lo descargué con furia sobre el agua, levantando una enorme ola que se adentró tierra adentro, engullendo y arrasando todo lo que se le ponía en el camino.

Vi la sorpresa dibujada en el rostro de Zetsu, sus intentos por hacer unos sellos que no lo salvarían de la sed asesina del lago embravecido, ví cómo lo arrastraba la corriente de vuelta hacia el lago, lo vi aferrándose a la orilla para no ser tragado por las olas. Me adentré en el mar, y me sumergí para que mi propio ataque no me matara a mí misma y vi a Naruto con algo reluciente en la palma de su mano, algo que comenzaba a dar vueltas y que empezaba a agitar la ya de por sí turbulenta superficie. Las aguas comenzaron a girar, como en un remolino, arrastrando a Zetsu hacia su centro irremediablemente, tal como la gravedad nos atrae hacia la tierra.

En ese momento salí a la superficie y grité por encima del estruendo de las aguas tumultuosas:

- ¡Ahora Yojeved-chan!

Ella esperaba mi señal a orillas del lago. Alzó sus brazos y me indicó que saliera de allí. Chapoloteando corrí a su lado, justo a tiempo para oírla murmurar:

- Mizu Kaiten.

- ¿Una técnica prohibida? - le pregunté.

- Algo así. No suelo usarla, no me gusta matar - respondió simplemente.

Un remolino se formó en las aguas, no como el que Naruto había iniciado. Éste era mucho más potente. Levantó las aguas por sobre la superficie del lago, haciéndolas girar vertiginosamente. El Rasengan del rubio le agregaba movimiento a las aguas, haciendo el jutsu incluso más mortífero de lo que ya era por sí solo.

Zetsu se perdió en el tifón que tanto Yojeved-chan como Naruto estaban luchando por mantener. Y finalmente, cuando el agua del fondo impulsó lo suficiente el huracán de la superficie, la cabeza de mi amigo asomó a una prudente distancia. Yojeved-chan miraba implacable las rápidas aguas que mantenían a Zetsu prisionero. Cualquiera que estuviera allí dentro no sólo moriría ahogado, también destrozado por la increíble fuerza del torbellino. Me imaginé que si metíamos allí un árbol, por frondoso o pesado que fuera, terminaría convertido en astillas en cuestión de minutos. A decir verdad, parecía una enorme licuadora.

Y finalmente cuando todo aquello terminó, cuando las aguas volvieron a la quietud acostumbrada, cuando los últimos vestigios del remolino se disolvieron y el lago se asentó, descubrimos, no sin cierta desazón, que el cuerpo del Akatsuki no aparecía por ningún lado. Tan sólo una capa raída, negra con nubes rojas estampadas, flotaba tranquilamente en la superficie.


Bueno chicos, ahi me cuentan que tal les parecio. Fue un poco dificil este capitulo, lo escribi mas dormida que despierta je je... Pero creo que asi me quedo mejor xD En fin... espero que les haya gustado y como ya saben, no termina de convencerme la escena de la batalla. Por cierto he estado pensando que a la historia le falta un poco mas de romance y eso es lo que he decidido hacer.

Asi que en los proximos capitulos habra mucho mas feeling entre esta parejita, pero por ahorita tengo que centrarme en la proxima batalla que se avecina. Por cierto, ahora que dispongo de las vacaciones por delante y ahorita que no tengo nadie que me este atosigando para que deje la compu xD les pongo, ahora si, los agradecimientos.

claw the hedgehog: Me gusta tu nick, es original xD Pero me desvio del tema, lo siento, a lo que vamos. Pues muchas gracias por pasarte por el fic y dejar un comentario y pues no, creeme que no sera necesario esperar hasta Navidad, porque tengo pensado concentrarme en la escritura en estas vacaciones, asi que actualizare un poco mas seguido. Por otro lado, estaba pensando en poner a Gamakichi en una de las proximas batallas, de hecho por eso saque a Katsuyu en esta. No te puedo decir con certeza cuando sera, pero prometo que el rey de los sapos o tal vez su hijo no tardaran en hacer aparicion.

natsumy black: Tratare de no demorar... ya no... me desapareci mucho tiempo y no tengo planeado volver a hacerlo. Ademas como ya estoy de vacaciones pues ya dispondre de mas tiempo. Muchas gracias y espero poder seguir viendo tus reviews por aqui!!

dannya6: Si, tienes razon, el estres de la escuela termina por matarte xD En fin... parece que eso por fin ha terminado (si es que tengo suerte y me fui bien en este examen claro U.U) pero bueno, me alegra mucho que te guste el fic y como a todos, te agradezco mucho el haberte tomado un poquito de tiempo para dejar un review. Espero que este capi tambien haya sido de tu agrado.

Dairen Ryuu Hino Kouri Kiky...: Wow tu nick si que es largo y complicado. Lo tuve que copiar y pegar xD No te preocupes por la demora, se que es dificil hacerse un tiempito para pasarse por aqui, lo entiendo y pues muchas gracias por hacerlo. En fin... si tratare de que no me corten la inspiracion, aunque ya no podran hacerlo je je

rokudaime naruto: No, mas bien gracias a ti por el review xD De verdad te gusta la manera en que la manejo?? A mi es una de las cosas que mas me preocupa y es lo dificil de escribir estas cosas. Tratar de no cambiar las personalidades de ninguno de los dos y hacerlos convivir. Que por cierto, me parece que le suavice un poco el caracter a Sakura... a ver tu que dices. Pero bueno... me alegra que te hayas paseado por aqui y me hayas podido dejar un review. Espero uno en este capi, Matta ne!!

ShamanSnake: Lo siento, lo siento, lo siento... T.T De verdad que si... supongo que lo dices porque tarde mucho en postear verdad?? Fue una situacion que desgraciadamente se me salio de las manos y no pude continuar escribiendo. Pero bueno, ahora espero que las cosas sean un poquito diferentes y que estos dos capis puedan compensar un poco el tiempo que los hice esperar (que yo se que no, pero dejame con la ilusion xD)

fern25: Kyaa!! No sabes la emocion que me da ver tus reviews. Para mi tu eres una de las mejores escritoras y saber que te gusta lo que escribo... wow es tan kawaii!! Pues si, lo que mas resalta en mi fic, yo creo, es la fascinacion que siente Naruto por Sakura. Y es que cuando los ves en el manga te das cuenta que si lo que hace nuestro rubio por la pelirrosa no es amor... entonces no se que pueda serlo. Le tiene una devocion... que me encanta plasmarla en mi fic... y me alegra que si sea obvio je je. En fin, te doy las gracias y por cierto, me dare una vuelta por tu perfil para ver si tienes nuevas historias. Me muero de ganas por leer algo tuyo otra vez.

Creo que esos son todos je je. Si me olvido de alguien, mil disculpas, pero bueno ya saben que a todos les agradezco infinitamente sus reviews... me inspiran mucho y me motivan a seguir escribiendo. Espero que se sigan pasando por el fic y pues no me queda nada mas que decir, mas que agradecerles una vez mas su tiempo y comprension. Mil gracias chicos, se les quiere a todos!!