¿Alegría? ¿Dolor? ¿Angustia? ¿Enojo? ¿Confusión? No sabía cuál de todas sentir, todas las emociones habidas y por haber se hicieron presentes en él al escuchar sus palabras. "¡Yo soy Drew maldita sea!". ¿Era posible? Lo vio morir, lo vio siendo enterrado, lo veía ahora. Confusión, tal vez la más exacta de las palabras. ¿Debía golpearlo o abrazarlo? ¿Insultarlo quizás? Un pitido se hacía presente, pero lo ignoraba de forma inconsciente. Había jugado con él, tanto como cuando murió como cuando se presentó bajo la identidad de Hudson Fawkes. No sólo eso, saludó a su padre días atrás y lo acompañó a él en el aniversario de su propia muerte con total frialdad. Su propia muerte… no parecía posible. Lo daban por muerto y por alguna razón apareció con Bogo, lo dio por muerto quince años atrás y ahora lo tenía frente a él. Quince años, década y media riéndose de él a sus espaldas, riéndose de su dolor, de su familia y amigos. El pitido se hizo más fuerte, debía tranquilizarse un poco si no quería sufrir una descarga de su collar. Se mantuvo tranquilo durante la pelea, podía hacerlo ahora.
Se negó a que fuera él, fue lo primero que se le vino a la mente y lo primero que dijo en un acto reflejo. "Tú no puedes ser Drew". Sus rodillas comenzaron a temblar y todo su pelaje se había erizado para cuando comenzó a darle pruebas. La reacción que tuvo en su octavo cumpleaños cuando su vecina Jenny lo besó en su mejilla, la primera vez que fueron a un recital junto con Finnick, sus incontables peleas y desventuras, sus debilidades y fortalezas, todo lo sabía. Había jurado en su tumba que acabaría con quien mató a su primo, ahora estaba con un arma en mano y frente al asesino. ¿Qué debía hacer?
Dio un par de pasos extendiendo su mano, quería quitarle el arma. Después de todo sólo se preocupaba por él, siempre fue así. Sin pensarlo dos veces se la lanzó y se abalanzó sobre él. Si bien estaba entrenado no lo esquivó por alguna razón, ambos cayeron al piso y Nick comenzó a tirar golpes al azar. Su par no se defendía, simplemente amortiguaba los golpes con sus antebrazos unidos en forma de escudo. Tampoco decía nada, no había disculpas ni explicaciones de por medio, sólo gritos y llantos que él vociferaba con cada golpe que lanzaba sobre su cuerpo. Pronto entendió una de las razones de su tranquilidad, en cuanto sintió un fuerte shock que recorrió todo su cuerpo. La luz de su collar pasó de rojo a amarillo después de esto.
Alguien lo tomó y lo apartó de él, no necesitaba voltear para ver que era Bogo quien lo detenía en medio de su ataque de ira. Judy por su parte lo ayudó a ponerse de pie a… ¿Hudson? ¿Drew? ¿Cómo debía llamarlo? "¡Hijo de perra! ¡Maldito mentiroso!", eran algunas de las formas que encontró de dirigirse hacia él.
-Te cagaste en nosotros todo este tiempo.- dejó de luchar contra Bogo sabiendo que no podría liberarse, pero seguiría lanzando golpes de un modo u otro.- Hiciste que mi madre te llorara como un hijo mientras te ibas y te reías de nosotros. ¿Fue divertido? ¿Te gustó vernos derramando lágrimas por ti, grandísimo hijo de perra?- estaba parado a la par de él, completamente mudo y expectante. No reflejaba emoción alguna y eso era lo que más lo enloquecía.- ¡Di algo al menos! ¡No te quedes callado Hudson! ¡O Drew! ¿¡Cómo carajos quiere que te llame!?- en respuesta a su enojo, una nueva descarga eléctrica sacudió su cuerpo.
-Andrew Jefferson Wilde es el nombre de un joven libre, con sueños y metas, con una familia y amigos que lo querían. Yo no escogí esto y nunca lo quise, pero es en lo que me convertí.- observó a Judy y le dirigió una sonrisa, luego se separó de ella para avanzar hacia Nick.- Soy Hudson Fawkes, esto que tienes en frente. Un ser que sólo hace daño ahí donde va, un emisario de los seres más ambiciosos del mundo y, por sobre todo, un miserable condenado que sólo quería volver a sentir el calor de los suyos.
-¿Es así entonces? ¿Tú no querías pero te convertiste en esto?- Judy lo llamó por su nombre, pero todo en la habitación se resumía a ellos dos.- Siempre hay opciones, siempre tenemos oportunidad, Hudson.- pronunció de forma sonora cada sílaba de su nombre, no le servía de nada su relato.
-¿Opciones? Déjame ver, podía… unirme a Cronos y evitar que le dieran mi identidad a las mafias locales para que no vayan a por los míos… o podía quedarme. Sí, quedarme, viendo cómo todos morían de formas inimaginables.- Nick sonrió y bufó ante su respuesta.
-El archimago de plata… No sé ni me importa qué te llevó a hacer eso, pero estoy seguro de que si no lo hubieras hecho no estaríamos aquí.
-¿En serio vas a echarme eso en cara?- preguntó molesto, ambos collares estaban en amarillo.- ¿Quieres que te recuerde en qué usaste el dinero que te llegó?
-Ni se te ocurra mencionarlo, no tienes derecho a hablar de ella.
-Tu madre…
-¡Cállate!- un tercer shock que lo hizo gritar.- ¡Te dije que no hables de ella!
-… tenía cáncer.
-¡Así es! ¡Tenía cáncer y murió de cáncer pese al dinero que dejaste!- nadie respiraba siquiera, el silencio se apoderó del lugar mientras sus lágrimas caían al suelo.- No, no es así. No murió de cáncer, fue la tristeza lo que la mató, el haberte perdido la volvió loca. ¡Podríamos haber buscado otro modo! Podrías… no sé… llevarte la cantidad justa y evitar que todos posaran sus ojos en ti.
-Sabes que no había otro modo y también sabes que de no ser por lo que hice hoy Zootopia sería un caos.
-¿Zootopia? ¿La ciudad que te persigue y te persiguió en tu mejor momento, Hudson?
-La misma Zootopia en la que vives, la misma Zootopia en la que hallaste el amor y la misma Zootopia por la que has estado luchando junto a mí a lo largo de las últimas semanas.- le dirigió la mirada a Bogo y este soltó a Nick, que se dejó caer de rodillas. Le extendió su mano, pero este la rechazó.- Hay ciertas reglas dentro de Cronos, no podía hablarte de mi pasado.
-Entonces no deberías de haberte acercado.
-No podía confiar en nadie más que en ustedes, Cronos siempre me perjudica y la policía tiene infiltrados por todas partes. Ustedes habían resuelto parte del caso y eran mi mejor opción.
-¿Desapareciste para protegernos? Bien. ¿Hiciste todo ese circo por mi madre? Bien.- avanzó hacia la puerta mientras le daba la espalda.- Pero también te acercaste aunque no podías y me mentiste, es eso lo que más me duele. No, me equivoco. Lo que más me duele es saber que mi primo decidió apartarse y volvió sólo para dejarme esta… horrenda imagen. Antes pensaba en ti como si fueras mi hermano del alma, ahora sólo te veo y me das asco. Deberías haberte quedado bajo tierra.
-¡Nick! ¡Ya basta!
-¿En serio lo defiendes a él?- sonrió ante la idea que cruzó su mente.- ¿Tú sabías algo de esto? ¿Tú también me mentiste, Judy?
-Nadie sabía de esto, Nick. De saber algo lo sabrá por Malcolm, pero no debes enojarte con nadie más que conmigo.- en lo más profundo de su alma, agradeció que la interrumpiese antes de hablar. De decirle que le ocultó la verdad volvería a apartarse de todos, ya había terminado muy mal la última vez.
-Ya no creeré en nada de lo que digas, rata inmunda.- la observó a ella fijamente, a la espera de una respuesta.- ¿Y bien, zanahorias? ¿Puedo confiar en ti?- no sabía que responder, sólo bajó la mirada a la espera de que el tiempo se detuviera. Su silencio sólo la incriminaría, si en verdad quería seguir a la par del zorro sólo podía darle una única respuesta, aquella que él quería.
-Malcolm me lo dijo al traerme aquí, no quise creerle en un principio pero terminé por asumirlo.- Fawkes asintió levemente e intentó acercarse a su primo.
-Si hay algo que pueda hacer para que me perdones…
-Vete a la mierda.- esas palabras lo resumían todo, ya no lo quería cerca. El collar de Hudson comenzaba a emitir pitidos, un poco más y su castigo lo esperaba.
-Supongo que así será… ¿Verdad? Renuncio a todo por ti, me juego el pellejo por ti, pero cuando necesito que me escuches huyes como el cobarde que eres.- Nicholas Wilde se frenó en seco al oír estas palabras. No era el único molesto en ese horrible lugar y no sería el único en sufrir una descarga, pero a diferencia de él Hudson ya no las sufría tanto. Apretó sus puños y cerró los ojos mientras la electricidad recorría su cuerpo.- Todas esas noches que terminabas borracho o drogado, tirado en una zanja, era yo quien te cargaba en sus hombros y te llevaba a tu casa. ¿Quién creías que era? ¿El hada de los dientes? Supongo también que creías que el hada de los dientes reponía el dinero que le robabas a mi padre para que no se diera cuenta de lo que hacías. Sin duda merece un premio Nobel o algo así.
-Me estoy conteniendo con todas mis fuerzas para no matarte a golpes, es mi forma de agradecer de que salvaras a Judy después de ponerla en peligro. Aléjate de mí y no me provoques.
-¿Y a qué esperas? Mátame a golpes, mátame de un disparo, clávame un puñal o simplemente posa tus manos en mi cuello. Esta vez no le daré la espalda a la muerte, pero posiblemente sea el único modo de que entiendas que yo te di todo de mí y aún más, yo no soy el egoísta aquí. Eres lo que eres por todo lo que yo hice por ti.
-¿Y debo agradecerte por ello? Lo único bueno en mi vida es la coneja cuya mano estoy tomando y estoy seguro que tú no tuviste nada que ver con esto.- se equivocaba, se equivocaba rotundamente, pero no diría nada respecto a ello. La mirada temerosa de Judy lo llevó a calmarse y evitó que se fuera de boca, tal vez fuera sólo cuestión de tiempo para que las cosas con Nick se tranquilizaran un poco y pudiera explicarle absolutamente todo. Sólo era cuestión de esperar.
"Quédate con ellos por favor", Bogo asintió ante sus palabras, después de haberse mantenido en silencio para respetar ese doloroso momento que les tocaba vivir. "Quizás no sea lo más adecuado hablar de esto ahora, pero el archimago ayudó a mi padre a entrar en rehabilitación. De no ser por ti…", asintió y le dirigió su mejor sonrisa, pese a cuán difícil le fuera sonreír. Ya no tenía nada que hacer ahí, sin mediar palabra alguna se retiraría de la habitación.
. . . . . . . . . .
Ya no podía ir a la casa de Nick o de Judy, su refugio ya no existía y era muy peligro deambular solo por ahí. Si bien no le gustaba demasiado la idea, había un sitio en el cual podría pasar la noche. No se detendría a descansar sin embargo, no tenía tiempo para eso. Pronto Clawhauser entraría a trabajar en su turno nocturno, intentaría infiltrarse en el centro donde se hospedaba Winkler para hablar con él.
Haciendo uso de sus ganzúas, forzó la cerradura del apartamento de Nancy y se adentró en el mismo. Buscó algo en su heladera y comió algo decente por primera vez en días. Estaba profanando su casa en cierto modo pero no tenía otra opción, tenía que mantenerse fuerte. Pronto buscaría enfrentar a Doug en su escondite para buscar información.
Encendió la computadora de Nancy, se puso unos auriculares que encontró por ahí y comenzó a escuchar lo que decían diferentes noticieros en línea. De momento no había nada relevante, sólo se sabía que Judy estaba a salvo y protegida por la policía, así como que su secuestrador murió en un tiroteo. "El jefe Bogo se ha enfrentado con éxito al koala conocido como Malcolm, quien parece ser que tenía cooperación de un carnero que secuestró a la pareja de la oficial Hopps, Nicholas Wilde. Bogo, como de costumbre, ha sabido salir adelante salvando a ambas víctimas y acabando con uno de los involucrados. Seguiremos ampliando en breve.". Al parecer el búfalo se ganaría una nueva medalla o algo así, su icónica imagen se erigía de forma heroica una vez más mientras Zootopia entera lo aplaudía.
Sintió pasos en el pasillo, luego alguien golpeó la puerta. Se quitó sus auriculares y se acercó a la puerta, a través de la cerradura pudo ver al vecino de Nancy. "¿Qué haces tú aquí?", preguntó al no encontrarse con la cerda tal y como esperaba. Lo invitó a pasar dentro, si no sabía nada de la muerte de Nancy se lo mantendría oculto para que lo lleve de todos modos a ver a Winkler. Después de todo, era un experto en cuanto a mentiras.
Preguntó por el paradero de su vecina, pero Hudson negó saber nada respecto a ella. Benjamin afirmó haberla llamada innumerables veces pero ella no contestaba, se sentía preocupado y en el futuro próximo seguramente estaría devastado al conocer el trágico final de su amiga. "Seguramente esté haciendo informes o algo así, estaba realizando trabajos de inteligencia", sus palabras lo tranquilizaron, aunque él moría un poco más por dentro.
Recordaba todo lo que le increpó Nick, todo aquello que odiaba de sí mismo y a lo que sin embargo volvía a recurrir una vez más. "Mantente tranquilo, recuerda que lo haces por el bien de Zootopia", el fin justificaba los medios, esa era su filosofía. No le agradaba en absoluto, pero debió adaptarse a ello para en cierto modo mantener su conciencia mínimamente tranquila.
Tal y como le había dicho la última vez, necesitaría de su ayuda para hablar con Winkler. Si bien el cheetah era un tanto reacio a la idea de ayudarlo a entrar, terminó aceptando a cambio de una suscripción gratuita de por vida a canales y sitios como ZBO, ZBO plus y Zooflix.
Partieron media hora más tarde, antes de llegar al asilo en cuestión Fawkes se bajó para evitar que lo vinculasen con Clawhauser. Lo único que tenía que hacer el cheetah era olvidarse de cerrar la puerta para que minutos después el zorro pudiera adentrarse. "Es la habitación once si mal no recuerdo.", para ese entonces la mayoría de ancianos estaba dormido y los empleados se quedaban fijos en sus puestos, era un sitio normal, aburrido y tranquilo después de todo.
Abrió la puerta y rápidamente se adentró en la habitación número once, la vieja nutria estaba dormida mientras la radio seguía encendida a un volumen mínimo. "Tal vez lo ayude a dormirse", pensó mientras se acercaba a Winkler. Le parecía un tanto irónico que el creador de los collares tuviera que usar uno pese a ser su creador. Se sentó a la par de él y chasqueó sus dedos un par de veces para despertarlo.
-¿Tú quién eres? ¿Ya es hora de la medicina?
-Soy yo, Martial. ¿Acaso no me recuerdas?- según su informe Winkler sufría de amnesia anterógrada y un poco de demencia, por lo que no podía fijar recuerdos de los últimos días, semanas y, en sus peores momentos, de los últimos años. Jugaría un poco con eso para ver si podía sacarle algo de información, dado que su pasado seguía parcialmente intacto y podría evocar recuerdos de los collares.- Soy Hudson, me dijiste que viniera esta noche por este tema.- dijo señalando su collar.
-No te recuerdo, Hudson, lo lamento mucho pero no podré ayudarte.
-Estuve aquí el otro día, cuando intentaron asaltar el asilo. ¿No lo recuerdas?- el pobre anciano cada vez entendía menos.- Vine a ver a mi tío John y esos lobos entraron a robar, pero pudimos espantarlos.
-Creo recordar a John.- frunció el ceño intentando recordar los hechos de los cuales le hablaba.- ¿Y qué te pasó en tu ojo? ¿Fue en la pelea?
-Sí, una de los lobos me golpeó con su manopla. Ahora uso este parche negro para que nadie vea la herida.
-¿Y por qué has venido aquí?
-Esta noche me encontraré con Grace para que ambos podamos huir juntos, pero no podré hacerlo si no me quitas el collar. Me prometiste que me ayudarías.- Winkler sonrió con malicia.
-¿Así que es eso? ¿Quieres que te quite el collar?- su sonrisa lo preocupaba, parecía haberlo descubierto.- No eres el primero en venir aquí, zorro estúpido. ¿Te piensas que puedes aprovecharte de un pobre anciano con problemas de memoria? Pues, ven y bésame el trasero primero, maldito imbécil. No eres el único que quiere que le quite su maldito collar.
-Supongo que las cosas se pondrán más interesantes entonces.- se puso de pie.- Necesito que me enseñes a desactivar los collares, quiero salvar a Zootopia de Bellwether y su gente.
-Y yo quiero el trasero de esa nueva enfermera en mi regazo, pero no todos podemos tener lo que queremos. Ahora vete de aquí o comenzaré a pedir ayuda, perderás tu otro ojo en cuanto den contigo y les diga que quieres desactivar los collares.
-Martial Winkler, eres tal y como te describen todos. Un viejo verde, demente y estúpido, que no puede ver más allá de su propia nariz. No me estás dando la espalda a mí sino a un montón de animales inocentes.
-Vuelve a llamarme viejo demente y yo mismo acabaré contigo.- exclamó sentándose en su cama.- Te reto a que lo hagas.
-Viejo verde… demente… y estúpido.- lanzó un par de golpes contra él pero no lograría hacerle daño alguno. Llevó la mano a su boca y evitó que gritara. Tal y como pensó, Winkler tenía un truco bajo la manga que podría usar en su contra.- La luz de tu collar no cambió de color, si no quieres que todos aquí se enteren de que lo manipulaste volverás a tu cama y evitarás llamar la atención.- asintió y volvió a su posición inicial.- Si pretendes seguir con tu aburrida vida en este asqueroso acilo, más te vale darme lo que quiero.
-Eres astuto, nunca nadie se dio cuenta desde que llegaron estos nuevos collares.- miró a través de su ventana e inspiró profundamente.- Vivir aquí es una mierda, pero hacerlo y tener uno de estos collares es mucho peor. No podría protestar por mi puré de manzanas de no haberlo manipulado, soy un viejo gruñón y tengo que quejarme de todo lo que me rodea para conseguir lo que quiero. El collar me habría domesticado y nadie le hace eso a Martial Winkler.
-¿Cómo lo has hecho entonces?
-Las ondas de alta frecuencia interfieren con el protocolo de seguridad de los collares, anulan la señal por alguna razón.
-¿Ondas como la de tu radio por ejemplo?
-Así es, si tienes una radio FM funcionando cerca de ti durante unos minutos puedes manipular los collares con la interferencia que se crea alrededor de ellos. Otra opción, más acorde a las generaciones actuales y mucho más rápida, es el uso de conexión 3G o 4G en celulares. Sólo tienes que ponerlos entre el collar y tu cuello.- le hizo un gesto con su mano para que se acerque.- Tú ya llevas un rato aquí, debería de funcionar.- segundos después, escuchó un pequeño clic y el collar se abrió.- Por tus quemaduras deduzco que has tenido varios intentos fallidos.
-¿Es así de fácil? ¿Sólo hay que estar cerca de una radio durante un par de minutos o usar un celular y listo?
-Si lo haces evitas que se active el protocolo de seguridad y te ahorras el shock. El cambio de color de las luces necesita mucho más tiempo, yo paso horas y horas con mi vieja radio a la par. Aun así, recuerda que enviarás señales que se censan desde el centro de la ciudad con esa antena gigante. De eso no estarás exento, sabrán lo que haces.
-¿Y qué hay del cierre? ¿Cómo lo fuerzas?
-Es un mecanismo de emergencia para animales que han sufrido descargas muy fuertes y no pueden esperar a que quiten su collar. Si intentas activar el mecanismo de emergencia por sí mismo tendrás una descarga, pero si primero anulas el sistema de seguridad podrás acceder a él. Sólo usa tus garras y mételas en esta ranura.- explicó usando uno de sus dedos en el collar del zorro.- Si vas hasta el fondo hay un interruptor muy pequeño, levántalo y tira del collar con todas tus fuerzas un par de veces. De ese modo activarás el sistema de emergencia.
-¿Envía señales en caso de activarse?
-Por supuesto, la señal es la misma que cuando alguien tiene un ataque de salvajismo. Después de eso tienes que bajar el interruptor todavía más debajo de donde estaba y volver a subirlo. Tira una última vez y tu collar saldrá.
Cerró su collar alrededor de su cuello nuevamente y volvió a intentarlo, ubicando ahora su teléfono en medio. Tal y como le dijo la nutria, después de subir el interruptor que se encontraba dentro de una de las ranuras tiró del collar un par de veces, bajó y volvió a subir el interruptor y jaló del collar una tercera vez. Clic, el collar salió nuevamente. Sonrió como si hubiese descubierto la pólvora.
"Más te vale volver cuando termines con tus cosas, necesito que alguien me haga un par de favores", exclamó el anciano en cuanto se volvió hacia la salida. "Quiero fotos de mi enfermera preferida, ve buscándote una cámara", sonrió ante el comentario del viejo mujeriego. De seguro que en el pasado, cuando estaba en mejor forma, supo arrasar con todo tipo de nutrias.
¿Sería posible? Leyó los informes una y otra vez, buscó en los expedientes todo tipo de relaciones, incluso hizo un par de llamadas, pero nadie lo había confirmado. Usó su teléfono y accedió a su servidor, si bien su refugio había volado por los aires todas sus cosas seguían intactas. "Necesito preguntarle por alguien de su pasado." Su corazón dio un vuelvo al escuchar el nombre de Anne Marshall, al mostrarle la foto que tenía en su teléfono un par de lágrimas comenzaron a recorrer su rostro. Su sospecha resultó ser la auténtica verdad, las respuestas que le dio Winkler así lo corroboraron.
Llevaría puesto su collar para evitar levantar sospechas, se despidió finalmente del viejo y buscó la salida. ¿Sería buena idea llamar a Judy y a Nick? Debía avisarles en cuanto se alejara del asilo, podrían estar en peligro. Abrió la misma puerta por la que entró y se encontró con alguien que lo esperaba a las afueras y le apuntaba con su pistola. "No quiero problemas, así que acompáñame", indicó el individuo que respondía al nombre de Lawrence Lionheart. Se subieron a su vehículo y se alejaron del lugar.
. . . . . . . . . .
Estaba muy debilitada por la forma en que pasó los últimos días, por lo que lo primero que hicieron fue ir al hospital en una ambulancia. Iría junto con Nick y con un psicólogo, que acostumbraba a acompañar a las víctimas de secuestro después de su liberación inmediata. Su único objetivo era ayudarla a estar bien, pero no serviría de nada dada la fortaleza de Judy. Si bien afirmó estar en perfectas condiciones, psicológicamente hablando, el psicólogo se quedaría con ellos para cumplir su trabajo.
Según Christopher Fick, el psicólogo que la acompañaba, sufriría de un estado ansioso generalizado, gran irritabilidad, sentimientos de despersonalización, desorientación temporo-espacial y somatizaciones como vía de expresión de la ansiedad. "En algunos casos también se presenta el llamado "Síndrome del Sobreviviente" la tríada típica compuesta por cefaleas frecuentes, pesadillas recurrentes y estado de tristeza más o menos periódico.". Palabras más, palabras menos, Fick seguía hablando y hablando desesperando a todos los presentes.
"¿Podría callarse de una vez?", preguntó el zorro de forma agresiva, ese tipo ya lo estaba sacando de sus casillas. En cuanto llegasen al hospital, Judy sería recibida por incontables periodistas y fotógrafos apenas bajara de la ambulancia. Había compañeros de la ZPD que la ayudaron a hacerse paso, mientras Nick la tomaba de su brazo y caminaban juntos. Si de por sí estaba un poco mareada y se sentía débil por lo poco que comió en los últimos días, los flashes y gritos le darían un gran dolor de cabeza más tarde.
Incluso en recepción hubo un par de presentadores y periodistas de los noticieros más importantes, pero no se detendrían a hablar con ellos. "¿Cómo es posible que incluso en un momento así no me dejen en paz?", se preguntaba la coneja recordando lo que fueron sus experiencias con los medios en cuanto su relación con Nick salió a la luz.
Sus padres y algunos de sus hermanos la esperaron junto con un castor, el doctor Meyer. Lo primero que hizo fue acostarse en una de las tantas habitaciones de internación, le harían pruebas de sangre y orina para revisar que todo estuviera en orden. Cuando explicó que la sedaron varias veces, pidieron a su vez un examen toxicológico, sólo para asegurarse de que el koala no había usado nada perjudicial para su salud.
Si bien se la notaba cansada, todos los presentes se tomaron un momento para hablar con ella. "El apoyo de sus allegados es algo fundamental en estas primeras instancias", argumentó el doctor Meyer, pero los Hopps se lo tomaron demasiado en serio. Hubo varias discusiones con las enfermeras que pedían a gritos que no entraran más de tres animales a la vez. Fue un individuo en especial el único que entró completamente solo, un enorme búfalo que intimidó a todos con su sola presencia.
-¿Cómo te sientes, Hopps?
-¿Aun incluso en estas circunstancias me llamas por mi apellido?- exclamó con una sonrisa, Bogo imitó el gesto al ver que su mejor oficial se encontraba en buen estado.
-Te dejaremos la próxima semana libre para que pases tiempo de calidad con tu familia y amigos. Si bien las normas dicen que son dos semanas, estoy seguro que no aguatarás tanto tiempo sin trabajar en la ZPD.
-Usted sí que me conoce, jefe.- tiempo de calidad con su familia y amigos, todos los que la habían visitado. Se preguntaba por alguien en especial, que le pareció raro que no estuviera allí.-Por cierto, Bogo, no he visto a Nancy desde que llegué. ¿Sabe algo de ella?
-Está haciendo informes sobre la operación, ella junto a McHorn.- lo mejor sería evitar que supiera de la muerte de su amiga, al menos en esta primera noche, necesitaba recuperarse.
-Voy a llamarla, necesito hablar con ella.
-Quizás no sea lo mejor, Judy, sabes que se distrae rápido y le cuesta volver al trabajo. Le diré que te llame mañana, apenas la vea.
Una vez que Bogo saliera de la habitación, el personal decidió terminar con el horario de visitas que se había sobreexcedido. Dado que se podía quedar un animal a la vez para cuidar a la coneja, algunos de los presentes se turnarían cada dos horas para estar con ella mientras intentaba descansar.
Nick decidió tomar la posta e ir en primer lugar. Estaba completamente agotado pero a su vez quería pasar un rato con ella, por lo que el primer turno le sentaría bien. Esperaba que a esas alturas Judy estuviera dormida, pero no fue necesariamente una sorpresa verla despierta y radiante pese a lo acontecido. "Típico de ti, zanahorias.", pensó para sí mismo en cuanto se sentó a su lado.
-¿Cómo se encuentra oficial Hopps? Mi nombre es Nicholas Wilde, vengo a hacerle un par de preguntas para el New Zoo Times, si es que me lo permite.
-¿Es cierto que ha estado sedada los últimos días?
-Así es señor Wilde, el criminal que todos conocemos bajo el nombre de Malcolm me dormía para que no le estorbase.
-¿Y en qué soñaba, oficial Hopps? Hay quienes dicen que está de pareja con un zorro astuto, maravilloso, sumamente apuesto. ¿Ha soñado con él mientras estuvo dormida?
-Ha sido mi estrella guía todo ese tiempo, ocupa un lugar más allá de todos mis sueños. Lo que sí, tendré que negar que es astuto, maravilloso y sumamente apuesto. Es demasiado torpe, ronca durante toda la noche y cuando despierta por las mañanas está lejos de verse bien, más bien parece que un camión lo pasó por encima.
-Creo que está siendo demasiado injusto con él, siendo que usted tiene gases casi todas las noches, no huele necesariamente a rosas.
-¡Nick! ¡No digas eso! ¿¡Qué pensarán los lectores de mí ahora!?
-Pensarán que eres muy tierna y afortunada por tener a alguien como yo en tu vida. Por las noches te conviertes en una conejita apestosa, pero sigues siendo tierna.
-Sabes que no me gustan que me digan que soy tierna.
-Creí que teníamos un pacto sobre eso, pelusa.
-Hagamos uno nuevo, porque ese ya quedó en el olvido.- se cruzó de brazos a la espera de su oferta.- En primer lugar, podrás decirme que soy tierna, pero a cambio yo te diré un apodo por cada vez que me lo digas, algo humillante y horrible.
-Me han llamado de muchas formas a lo largo de la vida, eso no será problema. ¿Qué hay en segundo lugar?
-Quiero que hables con Drew.- sus palabras cayeron como un baldazo de agua fría, se esperaba que se lo pidiera tarde o temprano pero no en ese momento. Se había vuelto más astuta, lo había llevado a su propio terreno.- Quizás no ahora, no mañana, pero tienes que hablar con él. Tienen que aclarar las cosas.
-Drew murió hace quince años, zanahorias.
-Drew está vivo y está sufriendo como tú, esto no es justo para ninguno de los dos.
-La vida no es justa y no pretendo que lo sea, sí él está sufriendo por sus errores es problema suyo.
-Sus intenciones no eran malas y más de una vez se jugó el cuello por nosotros.- giraba la cabeza, mirando hacia la puerta y cruzándose de brazos, no le agradaba hablar del tema.- Ahora que su misión terminó quizás vuelva a trabajar en Cronos, podrías perderlo otra vez si no vas a por él.- ambos bajaron la vista, si bien Judy analizó sus palabras antes de decirlo, le dolía que existiese la posibilidad de no volver a ver a quien en el último tiempo se convirtió en su amigo.- No sé tú, pero ahora que todo ha salido a luz no puedo disfrutar de nuestra pequeña victoria. Es poco probable que la gente vote a Bellwether, se sabe qué es lo que causa el salvajismo, sabemos que tarde o temprano los collares desaparecerán, pero hay algo que falta.
-Sé que tienes las mejores de las intenciones, Judy, pero simplemente no quiero hablar de esto ahora. Me sentí traicionado como nunca antes, no sé si podría perdonar algo así.
Golpearon la puerta un par de veces, después de eso Herbert, la pantera designada para proteger a Wilde y a Hopps, se adentró en la habitación. "Espero no interrumpir nada", dijo al ver sus rostros. En cuanto Nick preguntó para qué era la silla de ruedas que la pantera llevaba, Herbert le pidió a Judy que la acompañara, Foster quería hablar con ella. "El médico me dijo que descanse, hablaré con ella por la mañana.". Ante esto, la pantera frunce el ceño y comienza a apuntar con su arma. Sin mediar palabras, hicieron caso a los pedidos del enorme felino. "Tienen que decirle a su amigo que deje de meterse donde no le incumbe."
. . . . . . . . . .
"Sabía que tarde o temprano vendrías, he escuchado muchas cosas sobre ti", exclamó Lawrence Lionheart al zorro que iba a su lado, ahora con mayor tranquilidad. "Posiblemente seas mi única alternativa". Anteriormente había buscado información de los collares Winkler, Corleo era la principal inversora y Lionheart la manejaba. Aun así, las ganancias para el león y su empresa no serían notorias. Lionheart le entregó la copia de un contrato, donde afirmaba que el noventa y ocho por ciento del dinero sería devuelto a las arcas de Zootopia para seguir invirtiendo en la ciudad. Básicamente, casi todo el dinero que invertiría Corleo no volvería a la empresa sino que se usaría para mantener en alto a la metrópoli de mamíferos, toda una obra de bien.
Por un lado tenía a Bellwether, que sometió a todos los depredadores. Por el otro lado tenía a Foster, que era acompañada por Lionheart, quien creyó se beneficiaría con los collares Winkler en caso de ganar pero ahora sabía que no era así. Pensó en Bellwether, su imagen pública no paraba de caer. Ahora, con el testimonio de Winkler y la versión de Lionheart, sabía cómo estaba conformado el equipo y cuál era su estrategia.
Bellwether instauró el terror a través de los collares, aparece Foster como salvadora y Lionheart ayuda invirtiendo en las propuestas de Foster. Se suponía que el exalcalde tomaría las riendas políticas de Zootopia, pero su inesperada muerte dejó a Foster como cabeza de su partido político. Pensó en Winkler, los collares llevaban su nombre. Al ser dueño de la licencia también se llevaría una buena parte, pero había algo que todavía no encajaba. ¿Qué ganaba Foster con esto?
Tanto Winkler como Foster eran de la misma especie, dos pequeñas y tiernas nutrias. ¿Habría algún parentesco? Los registros eran difusos, al revisar sus archivos leyó que era hija biológica de Anne Marshall y Michael Foster. A su vez, Winkler no tuvo pareja, hijos ni hermanos, no parecía haber vínculo entre Foster y el creador de los nuevos collares. ¿Dónde estaba el truco? El viejo en su juventud supo ser un galán, un conquistador, un hombre codiciado. Sólo hizo falta una noche llena de errores para que él y Anne Marshall terminaran por engañar a todos. Si bien Michael Foster le daría a la actual candadita su apellido, sus venas contenían la sangre de Winkler. En cuanto el viejo decrépito desapareciera, Foster se haría con toda su herencia, siendo la única heredera por derecho. Millones y millones de billetes que tenía Winkler a su nombre por la licencia de los collares pasarían a llenar los bolsillos de Foster.
Antes no había sabido analizar el rol de la rival de Bellwether. ¿Era partícipe? Más bien artífice y posiblemente quien idease todo. Bellwether arruina su imagen y aterra a todos, pero sale impune al no poder comprobarse ningún delito. Por su parte Foster aparece de la nada, se hace con el poder y el dinero, para después compartirlo con su aliada. Era sencillamente brillante, crear un problema que afecte parte de la población y luego ganar dinero por el problema que ellos mismos crearon.
"Lo descubrí poco después de la muerte de mi tío, quisieron hacerme partícipe.", Lawrence no había resultado ser ningún tonto. Su postura fue demasiado inteligente, aceptó la propuesta de ambas y comenzó a seguirles el juego. Sólo tenía que esperar para destapar una olla a presión que terminaría por dar vuelta las elecciones. ¿Qué ganaba él? Se haría con la alcaldía seguramente al acabar con las dos candidatas, Fawkes no estaba seguro de si eso era bueno o malo, pero Foster y Bellwether no podían ganar bajo ninguna circunstancia.
Para finalizar su encuentro, el zorro preguntó por el escepticismo del león en cuanto Judy le ofreció pruebas para incriminar a Bellwether. "Hay rumores de que se buscará quitar de en medio a Bellwether por consenso político, usarán parte de la información de Hopps para hacerlo", básicamente la oveja debería dejar su cargo, se adelantarían las elecciones, Bellwether no se presentaría después de que se le abriera un sumario y Foster aceleraría las cosas. Eso complicaba mucho más la situación, apenas tendría tiempo para actuar.
Lo dejó a unas cuadras de la casa de Grace, tenía que dejar constancia de lo que sabía y la zorra era la única animal a la que podía acercarse por ahora. Golpeó su puerta y ella salió con su pijama puesto. "¿Qué haces aquí a estas horas?", sin responder a su pregunta el zorro se adentró en su casa. Preguntó por Scott y Grace afirmó que estaba durmiendo arriba, aprovecharía para explicarle todo lo que sabía.
-¿Y qué harás ahora?- preguntó Grace que no dejaba de salir de su asombro.
-Sólo hay una forma de vencer a Foster y Bellwether: tengo que hallar el químico que usan para contagiar el salvajismo y hacer que todos desactiven sus collares. Seré rápido, tiene que darse todo en simultáneo.
-¿No lo ha encontrado Judy Hopps?- era el tema del momento, la esperanza que parecía poner fin a uno de los momentos más oscuros de la ciudad.- Les dicen aulladores, escuché por los noticieros que ya están haciendo pruebas.
-El efecto de los aulladores dura cuanto mucho una hora, hay algo que le ponen que lo intensifica al punto que dura semanas o meses.
-Y supongo que ya sabes dónde está el lugar donde producen esta sustancia.
-Sé dónde se esconde Doug, si su laboratorio no está ahí lo haré hablar de un modo u otro.- se sentó sobre el sofá.- Pero antes de eso necesito que hagamos una última grabación, explicaré cómo desactivar los collares manualmente.
-¡Oh por Dios! ¡Qué tonta soy!- el zorro se mostró confundido, pero segundos después comprendió el actuar de Grace.- Malcolm dejó esto aquí, supuse que serías tú pero después me llamó para adjudicarse el crédito. No puedo creer que casi me lo olvido.
-Se la llevaré a Kate, quizás ella pueda ayudarme y crear más de estás, sólo por si acaso.
-¿Ya has hablado con ella?
-Mañana por la mañana lo haré, ella me ha llamado de hecho.
-¿Puedo preguntar para que la grabación sobre cómo desactivar los collares?
-Lionheart me habló del plan de Bellwether en caso de que no lleguen a concretar sus planes.- se puso su teléfono para después quitarse su collar.- Hay un diez por ciento de collares que son diferentes. No están conectados a la antena receptora, esa que está en el centro de la ciudad, fueron distribuidos en su mayor parte al azar.
-¿Qué hay con el noventa por ciento restante?
-Pueden ser manejados desde el edificio e incluso activarse. Es una función de seguridad, controlan a distancia a los depredadores que reinciden muchas veces en poco tiempo.- pudo notar que Grace no le seguía el hilo.- De no poder concretar sus planes, Bellwether y Foster activarán los collares para no apagarlos. Se llevarán consigo las vidas del noventa por ciento de depredadores de Zootopia.
. . . . . . . . . .
Nota del autor: Vamos Chronicler, acaban de rescatar a Judy. ¿Por qué secuestrarla de nuevo? No me echen la culpa de lo que acaba de pasar, fue Hudson quien metió las narices donde no debía. Como dijo Herbert, alguien debería decirle que deje de meterse donde no le incumbe. Yo lo haría, pero desde que comenzó a traspasar la cuarta pared ya no me hace caso, es todo un rebelde.
Bien, basta de tonterías, un nuevo capítulo y nos acercamos más al desenlace. Ahora ya no hay dudas de lo que planea Bellwether y su aliada (inesperada para algunos, no tanto para otros). Si no se pueden llevar el dinero, de un modo u otro se llevarán algo. ¿Creen que haga falta llegar tan lejos? ¿Podrán los personajes evitar que sus planes se concreten?
Cuando Hudson aparece ante Winkler se da a entender que la nutria padece amnesia anterógrada. En estos casos, el problema no está en la memoria inmediata o a corto plazo (como Dory en Buscando a Nemo), sino en los recuerdos a largo plazo que no pueden fijarse. Cabe recalcar que lo sucedido antes del ACV que lo dejó en estas condiciones sí lo recuerda, es decir la memoria de largo plazo antes del accidente no está alterada pero sí la memoria de largo plazo a partir del accidente. Leí algo para la facultad hace poco y me pareció una buena idea incluir algo así, si les queda algún tipo de duda respecto a esto no duden en preguntar.
Volviendo a la historia en sí, Winkler termina ayudando a Hudson y para su sorpresa los collares son bastante sencillos de desconectar. Las ondas de alta frecuencia interfieren con la señal de los collares y anulan el sistema de seguridad, permitiendo acceder a un sistema de emergencia para terminar por quitar los collares. Por otro lado, Nick parece sellar su opinión de Hudson, aunque Judy intenta convencerlo de lo contrario. Cuando todo parecía estar bien entre ambos, la pantera que cuidaba a Nick cumplió con las órdenes de Foster y se los llevó a ambos. ¿La razón? Cierto zorro blanco fue a hablar con el creador de los collares, ahora Foster tendrá algo con qué extorsionar a Hudson si es que intenta algo.
No hay mucho más para agregar, sólo me resta advertirles que el próximo capítulo tardará en llegar. ¿Hay probabilidades de que llegue para la próxima semana? Definitivamente no, por desgracia. Tendrán que quedarse con la intriga de ver qué es lo que pasa por un tiempo indeterminado, mientras yo estudio algo de fisiología respiratoria, asma, inmunidad, cerebro y otras cosas no muy relevantes. Como siempre espero sus opiniones a través de mensajes y comentarios, buena suerte compañeros y hasta pronto.
