Ohayo! Ps aquí el casi penúltimo capítulo de esta historia! Realmente me entra una emoción de pensar que se acabara! Es que… Las batallas no se me dan! Y necesariamente el final las incluye! Naruto y los demás son de Kishimoto! Espero lo disfruten y aquí les va!

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Cap. XXI. La Última Batalla.

Sus espadas centellearon llenando el aire con el sonido grave del ultimo choque, el poseía el amor y ella el odio, ambas naturalezas encontradas golpeando fuertemente el bosque, destruyendo cuanto encontraran a su paso, intentando así destruirse mutuamente.

Otro golpe y más sangre al suelo, los truenos se hacían cada vez más ruidosos alumbrando escasamente aquella batalla a muerte, deslumbrando los brillantes dientes de su despiadado rostro, lamio la sangre que había logrado obtener viendo como su enemigo se ponía de pie con dificultad, todavía no podía darse por vencedora.

-Eres buena- Acepto el chico mirándola fijamente, podía verla sonreír bajo la pequeña cortina de sangre que corría por su labio, una cortada cerca de su ojo la había manchado pero ella no se detuvo, siguió luchando hasta cortarlo.

-Si no sintieras pena porque soy mujer tal vez sería más divertido- Se burlo limpiando un poco mas de sangre de su rostro, podía sentir como el viento arrastraba el aroma de la sangre más pura que había olido en su vida, disfrutaba del sacrificio que la liberaría.

-Te vencería rápido y no tendría diversión…- Dijo entretenido subiendo sus dedos y creando un vacio delante de si, la chica grito asustada y salto alejándose de él mientras lanzaba corrientes de aire contra ese ataque tan conocido.

Se alejo unos cuantos metros al tiempo que veía como todas sus ráfagas desaparecían siendo absorbidas por el chico, sabía que si quería vencerlo tendría que utilizar algo más que aquello y la tormenta estaba a punto de estallar sobre ellos.

"Perfecto" Pensó sonriendo ante su buena suerte, podía sentir en el aire el momento ideal para el sacrificio, podía sentir la ansiedad llenar el ambiente, incluso podía sentir el deseo de vivir de la sacerdotisa.

Vio como la chica sonreía ampliamente y sin pensarlo mucho se lanzo en su contra, la energía a su alrededor estaba cambiando, el poder mágico estaba inestable, el temor de los elfos corría a su alrededor confundiéndolo; el aire azoto el bosque haciendo que las copas de los arboles amenazaran con caer sobre ellos en cualquier momento.

-Ignora la tormenta- Murmuro la chica apareciendo justo a unos centímetros del chico, podía ver sus ojos brillar con maldad. –Puedo sentir la muerte de la sacerdotisa…- Murmuro alzando su espada al cielo justo cuando un rayo rompía el panorama dejando ver diferentes colores dibujados en el cielo.

-Iie…- Susurro girándose hacia la chica, esta había empezado a saltar alejándose rápidamente de él. –Matte!- Grito furioso empezando a correr detrás de la niña, podía escuchar su risa ser arrastrada por el viento, deseando de alguna manera fundirse con él.

-El bosque lo murmura… Al fin la magia cambiara!- Grito enardecida saltando por encima de las copas de los arboles girándose para ver de reojo al chico, al parecer no la alcanzaría y ella disfrutaba ver su dolor. –Ríndete y acepta tu destino!- Le grito moviendo una de sus manos haciendo que aparecieran los oni y cargaran con su cuerpo aumentando su velocidad.

"No la alcanzare si sigo así" Pensó frustrado, otro rayo golpeo el bosque iluminándolo todo, podía sentir el aroma de la sangre de la castaña pero no podía detenerse, no ahora que descubriría que querían hacer con Hinata.

Gruño fuertemente lanzando la espada a un lado y dejando que la energía tomara control de su cuerpo volviendo a su forma de dragón en unos cuantos segundos, en sus ojos dorados brillaba el deseo de destrucción, un deseo que él nunca antes había experimentado.

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Esquivo el segundo ataque ocultándose entre la espesura del bosque, el ambiente estaba empezando a ser inestable y el cielo se desquebrajaba cada vez más, dejando a la vista los innumerables colores del universo, un universo perfectamente alineado con la tierra y su energía mágica.

Podía sentirlo acercarse, debía cambiar de dirección, no podía permitir que se adentrara mas en el bosque, sencillamente la magia lo llamaría así como lo estaba haciendo con ella; espero a que estuviera a unos cuantos pasos de su cuerpo y lo salto cambiando irremediablemente la dirección que seguirían.

-Vamos…- Dijo divertida tomando nuevamente su espada, sus ojos brillaban con la excitación de la batalla, sus ojos se turbaron al ver de frente al pelinegro, este mantenía su figura humana y lo único que reflejaba su rabia era esos ojos rojos que no dejaban de observarla.

-Si te rindes no tendría que asesinarte- Murmuro moviendo su espada dejando que salpicara un poco de sangre. –Sekai…- Susurro haciendo que sus ojos rojos cambiaran poco a poco a sus característicos ojos negros.

-Iie!- Grito irritada volviendo a su forma humana, mostrando su cabello rojizo y sus intensos ojos dorados. –No te dejare ir con esa mujer!- Completo tomando su espada y corriendo hacia el pelinegro.

Sasuke paro el ataque justo antes de que tocara su rosto, podía ver la rabia centellar en esos ojos dorados que tiempo atrás le habían quitado el sueño, suspiro empujando a la mujer y empezando a atacarla con fuerza, sus golpes eran seguros haciendo que ella retrocediera varios pasos mientras el avanzaba.

Movió ágilmente su espada rasgando parte de la falda de la chica y cortando fácilmente su muslo, la vio gruñir mientras intentaba cortarlo una vez más siendo detenida nuevamente por la gran espada plateada del demonio, en sus ojos podía diferenciar un brillo nuevo, uno que ella no entendía bien.

Retrocedió sobre sus pasos intentando detener la sangre que bajaba fluidamente por su muslo y haciendo una invocación dejo que varias serpientes se precipitaran contra el hombre logrando distraerlo; tomo su espada con ambas manos y luchando contra su propio deseo de protegerlo se lanzo hacia el rasgando su brazo izquierdo dejándolo inutilizado.

Gruño frustrado dejando aparecer nuevamente sus ojos de demonio destruyendo con fuego cada una de las serpientes que habían servido de distracción, podía ver la sonrisa macabra adornar ese delicado rostro viendo como volvía a lanzarse en su contra.

Otro rayo golpeo la tierra encendiendo un árbol cercano en llamas, sus espadas chocaban sin darle importancia a aquel hecho natural, la luz hacia que el metal brillara en medio del mar carmesí que empezaba a producirse entre ambos demonios.

Se movió esquivando la punta de la espada que amenazaba con atravesar su único brazo útil, gruño y tomo el mango de la espada de la mujer para detener de una vez sus ataques, habían perdido precisión y solo estaba lanzando golpes al azar, pudo reconocer que ella solo lo estaba haciendo perder el tiempo.

-Deja de ser un estorbo!- Gruño empujando a la mujer lejos de la espada, la vio tambalearse y sin importarle lanzo la espada lejos de ellos, sus ojos se encontraron con los de ella notando un brillo de tristeza reflejados en esas orbes doradas.

-Porque debería?- Reto pasando sus manos hacia la parte de atrás de su traje sacando dos espadas cortas. –Mi misión es asesinarte- Dijo un poco más calmada viendo como el pelinegro se enderezaba totalmente en su posición.

-No haces nada para matarme- Respondió viendo como aquellos ojos dorados se abrían sorprendidos. –Ni siquiera lo estas intentando!- Gruño empezando a caminar hacia ella, podía ver ahora el temor en sus ojos comprobándole lo que empezaba a dudar. –Porque volviste?... Porque decidiste aparecer ahora que no eres más que un fantasma?- Pregunto deteniéndose a unos dos pasos del cuerpo de la mujer, este temblaba asustado delante de aquellas preguntas.

-Yo… Yo… Tengo que cumplir mi misión- Respondió sin apartar su mirada del pelinegro, un sonido alerto a ambos demonios que se giraron viendo aparecer entre la oscuridad del bosque al biju, al parecer venia bastante agitado.

-Gomen…- Murmuro el pelinegro haciendo que la pelirroja se girara hacia el justo cuando sentía un dolor agudo en su estomago. –No puedo permitirte ser un estorbo- Susurro recibiendo el cuerpo mal herido de la cazadora.

-Sasuke!- Grito asustado el rubio corriendo hacia la pareja, pero se detuvo al ver como el pelinegro tomaba a la mujer en brazos y la colocaba apoyada en un árbol cercano notando el resplandor de la espada del pelinegro justo en medio de su estomago.

-Baka…- Murmuro la mujer captando la atención del pelinegro, este la miro intrigado haciéndola reír. –Morirás si vas a ese lugar- Dijo bajando su mirada, veía la espada del hombre todavía atravesándola y con un poco de fuerza empezó a retirarla de su cuerpo.

-Debo hacerlo…- Dio como simple respuesta tomando el mango de la espada y retirándola en un solo intento haciendo que la chica gritara del dolor. –Si mueres es decisión tuya- Completo sacudiendo su espada para limpiar la sangre vio como una sonrisa empezaba a aparecer en aquel rostro tan familiar para él.

-No deberías dejar un trabajo incompleto- Se burlo sintiendo el sabor metálico de su propia sangre inundar su boca. –Sasuke…- Llamo deteniendo su marcha, su corazón latía rápidamente intentando controlar sus deseos de llorar, realmente amaba a ese hombre.

El pelinegro se giro para verla de reojo viendo como un destello blanco pasaba junto a su rostro y caía unos cuantos pasos delante de él haciendo un sonido agudo que lo desconcertó obligándolo a girarse totalmente hacia la mujer.

-Ya no eres el Uchiha que se caso conmigo- Dio como vaga explicación mientras cerraba los ojos indicando que ya la conversación había terminado, Sasuke solo sonrío de lado y se giro intentando encontrar la pieza que la pelirroja había desechado.

Vio la figura del rubio a unos metros de la suya mientras un nuevo rayo partía el cielo cubriendo todo con una gran oscuridad, una oscuridad que solo se rompía por el leve reflejo de los colores de otros planetas, planetas que podían observarse dibujados en el cielo nocturno.

-Teme…- Llamo el rubio exasperado, tenía rato sintiendo el aroma de la sangre de la castaña y de la ojiblanca. –Vamos- Dijo intentando apresurar al pelinegro viendo como este solo se agachaba un poco para tomar un pequeño objeto del suelo y empezar a caminar hacia él.

-Tranquilízate dobe… Estamos cerca- Dijo seguro empezando a saltar hacia los arboles sintiendo como en su cuerpo la energía purificadora empezaba a perder fuerzas "Kuso Hinata… Ni se te ocurra morirte ahora" Pensó apretando sus puños e intentando aumentar su velocidad.

Un dolor agudo golpeo su brazo lastimado captando la atención del pelinegro, vio con incredulidad como la herida empezaba a cubrirse con un ligero resplandor blanco deteniendo la hemorragia que empezaba a quitarle fuerzas.

-El bosque esta hecho un caos Sasuke…- Comento el rubio mirando en todas las direcciones mientras seguía de cerca al pelinegro. –Sea lo que sea que planee ese demonio esta desestabilizando el equilibrio natural de las cosas- Explico subiendo su mirada notando las ligeras tonalidades que se esparcían por todo el firmamento asustándolo un poco más.

-Cálmate dobe… No puede ser tan grave- Dijo prepotentemente sintiendo el temor recorrer su cuerpo, si realmente estaba pasando lo que dijo el rubio no tenían tiempo que perder y mas contando con lo débil que parecía estar la vida de Hinata en el planeta.

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Se detuvo de golpe al sentir la energía del demonio y del biju moviéndose en aquella dirección y de manera rápida, todo estaba casi listo y no podía permitir que esos demonios tan impuros rompieran el círculo mágico que se estaba formando alrededor del santuario.

-Kuso- Maldijo por lo debajo saltando del hombro de uno de sus sirvientes y mirándolos fijamente se cruzo de brazos. –Vayan… Distraigan a esas dos bestias!- Rugió fuertemente rodeándose de corrientes de aire negra que la protegían de cualquier cosa.

El más grande de los oni la miro desafiante, intentando dar alguna objeción de lo mandado por la humana pero se detuvo al ver los ojos de la chica brillar de la rabia, haciendo que su alma se perturbara levemente.

-Que esperan?!- Grito golpeando con la funda de su espada al líder de aquel ejercito. –Lárguense de una vez! No tengo tiempo para que lo estén perdiendo aquí!- Grito viendo como el ejercito de espíritus asintió y desapareció frente a sus ojos relajándola un poco.

Se giro intentando reanudar su marcha y fue cuando lo sintió, asustada se lanzo hacia el lado derecho esquivando por pura suerte un ataque de agua, sus ojos buscaron al causante viendo como el gran dragón movía sus alas lentamente y sonreía complacido por lo que había causado.

-Porque tanto temor a que lleguen a ese santuario?- Pregunto acortando la distancia entre ambos, la vio morderse el labio confundida mientras bajaba su mirada. –Responde… Que es lo que harán en ese lugar?- Interrogo ahora con más insistencia avanzando unos pasos más.

-Te tengo!- Dijo divertida saltando hacia atrás justo cuando alzaba sus manos y un rayo se detenía de golpe re direccionando su ruta, apuntando justamente al dragón. –Muérete de una vez!- Gruño soltando sus manos y haciendo que la energía siguiera su camino rasgando fuertemente la piel del dragón que logro evitar que diera en un punto vital.

-Responde!- Gruño el dragón abriendo su boca y dejando que pequeñas lanzas de agua salieran de ahí atacando por todos lados a la niña delante de sus ojos, algo dentro de el lo movía a llegar antes que ella al santuario.

Ella se movía con agilidad entre las miles de agujas de agua que arremetían contra su delgado cuerpo, logrando que solo causaran algunos rasguños en sus brazos y piernas, lo miro con rabia al ver como avanzaba hacia el lugar marcado.

-Detente!- Grito creando corrientes de aire que se lanzaron contra el dragón intentando detener su marcha, podía verlo esquivar aquellos ataques con una facilidad que la sorprendió, el no era tan rápido.

-Dime que esta sucediendo?!- Exigió volviéndose hacia la niña y empezando a crear el vacio viendo como esta se asustaba y retrocedía un poco evitando estar en el campo de aquello que era la más absoluta destrucción.

-Que quieres saber?- Interrogo bajando sus manos, sabía que no se detendría hasta obtener respuestas, luego podría matarlo, una vez que estuviera distraído con lo que ella contaría.

-Para que necesitan a Hinata-san?- Soltó avanzando un poco hacia el cuerpo de la niña, vio con recelo como esta suspiraba y cruzaba sus piernas haciendo un ademan de sentarse en el aire. –Porque esta sucediendo todo esto?-

-Dragón… Hace muchos siglos paso algo similar- Comenzó clavando sus ojos verde intenso en los dorados del animal. –Es un ritual que sucede naturalmente purificando el mundo y devolviendo el equilibrio que poco a poco se va perdiendo demo… Si alguien desea interferir necesita un poder lo suficientemente puro para hacerse con toda la magia que será liberada desde el núcleo del planeta- Dijo soltando nuevamente un suspiro, podía notar la perturbación en el gran animal.

-Demo… Hinata-san?... Ella como podría servir en todo esto?- Soltó intentando ignorar la molestia que empezaba a vibrar en su interior, un temor o tal vez una advertencia, pero él prefería ignorarlo en ese momento, tenía que saber la verdad.

-Hinata…- Susurro dejando que el aire arrastrara el nombre, susurrándolo por todo el bosque. –La primera mujer que logro dominar totalmente sus poderes de magia blanca, dominando la facultad de ver el futuro… También la mujer que ocasiono la liberación del demonio más antiguo y destructor de todos- Dijo sintiendo el olor de sangre impregnar el aire, realmente odiaba saber que su aire olía tan horrible.

-Fuwa… Esa sacerdotisa… Nació con la magia más pura en varios siglos, mitad sirena obteniendo así la sabiduría de controlar la antigüedad de la tierra y sus secretos- Explico moviendo ligeramente el aire a su alrededor.

-Teniéndola a ella como catalizador el demonio lograra obtener toda la magia que nazca a través del ritual de equilibrio… Siendo el poseedor de todo nuevo poder lograra controlar en poco tiempo a toda criatura mágica en el planeta-

-Significa que ella deberá estar de acuerdo…- Dijo sintiendo alivio pero la risa de la niña lo hizo dudar nuevamente.

-Los sacrificios son eso… Sacrificios, su pureza se encuentra en la sangre, la tierra solo aceptara su estado de pureza absorbiendo su naturaleza de magia blanca, toda su historia fluye a través de la sangre- Dijo cruzándose de brazos intentando descifrar la expresión que tendría el dragón en ese momento.

-Demo… Sasuke… Ese demonio es parte de su sangre…- Dijo empezando a temer que el sacrificio saliera mal a causa de que su sangre estuviera contaminada con la de un demonio.

-Orochimaru-sama lo planeo así…- Dio como simple respuesta estirando sus piernas y clavando sus ojos en los del dragón intentando descifrar algo, cualquier cosa que le indicara que él la atacaría. –En la sangre de la sacerdotisa corre la maldición… Maldición que todavía posee Orochimaru-sama en su sangre haciéndolo compatible con la sacerdotisa y cumpliendo así sus caprichos- Una sonrisa adorno sus labios al ver que por fin comprendía todo lo que había pasado.

-Entonces… Entonces todo fue planeado- Dijo intentando salir de su sorpresa lo antes posible, podía escuchar en el viento la risa macabra de la niña delante de sí. –Todo…-

-Toda la vida de la sacerdotisa estuvo monitoreada por Orochimaru-sama… Incluso ese demonio… Ese demonio que acepto la maldición, el también fue parte de su plan, existió únicamente para ser parte de esa mujer- Dijo satisfecha soltando de golpe sus manos haciendo que de todas direcciones salieran corrientes de aire filosas.

Fuwa se elevo intentando esquivarlas pero unas cuantas alcanzaron sus alas destrozándolas totalmente, podía sentir su sangre inundar el ambiente mientras la risa de la chica seguía sonando en su cabeza, movió su energía intentando tomar la forma humana lo antes posible sin dejar de ser atacado por aquellas filosas corrientes.

-Gomen…- Susurro la niña subiendo su vista, al parecer el ritual estaba a punto de comenzar. –No teníamos que pelear realmente- Se dijo a si misma viendo como la figura del dragón poco a poco tomaba forma humana mientras seguía siendo atacado sin piedad por sus cuchillas.

-Kisama!- Se escucho un rugido por todo el lugar justo cuando una lanza de hielo se creaba fuera del perímetro de ataque del aire volando para atravesar a la niña que no tuvo mucho tiempo para reaccionar.

El aire se torno frio a su alrededor y justo cuando iba a girarse para detenerlo un dolor agudo golpeo su pecho haciéndola sentir por primera y última vez en su vida el sabor metálico de la sangre humana llenar su garganta de manera rápida.

-Gomen…- Escucho la gélida voz del dragón justo cuando el aire dejo de atacarlo para dejar que cayera al suelo, Fuwa no tenia mas fuerzas para intentar detener aquello, su destino al parecer estaba escrito de aquella manera y no podría cambiarlo, lo único que podía hacer era llevarse a la bruja del viento consigo.

-Ki…sa…ma…- Dijo con dificultad viendo como el cuerpo inconsciente caía al vacio justo como empezaba a hacerlo el de ella, sus extremidades no le respondían, podía sentir la fuerza que aplicaba su corazón para seguir trabajando, al parecer había fallado por unos cuantos centímetros haciendo su muerte más dolorosa.

Una corriente de aire atrapo el cuerpo inconsciente del hombre al tiempo que la recibía a ella, le empezaba a costar respirar y solo podía hacer aquello por ese enemigo, el ser que siempre consideraría su único rival, el único ser con el poder capaz de destruir todo lo creado por ella.

El cielo se ilumino totalmente dejando a la vista una línea blanca alineada totalmente con los demás colores de los planetas, sonrío sintiendo cada vez más lento su corazón, y en lugar de seguir observando aquello que pronto significaría un cambio en el mundo se giro para observar el cuerpo inerte de su contrincante, era la última sangre que olería en su vida y se sentía satisfecha de eso.

"Ojala… En algún momento… Tu poder y el mío puedan vivir sin necesidad de la lucha" Pensó sintiendo por primera vez en toda su existencia el deseo de llorar, unas cuantas lagrimas nublaron sus ojos al tiempo que una gran onda cubrió todo el bosque llevándose consigo el último suspiro de la bruja del viento.

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El aire a su alrededor se hacía cada vez más pesado como intentando frenar su paso, le costaba respirar y aunque no lo viera sabia que a su compañero también, el cielo empezaba a oscurecerse en su totalidad, y hasta las luces de los otros planetas empezaron a desaparecer cubriendo todo con la oscuridad, una oscuridad más fuerte que ninguna antes vista.

-Dobe… Esa sangre- Digo girándose para ver la expresión dolida en el rostro del rubio, notaba por primera vez la intensidad de la sangre de la castaña, al parecer llenaba aquella parte del bosque.

-Debe estar por aquí- Murmuro poniéndose a la altura del pelinegro y sonriendo débilmente.

-Podrías…- Pero una negación por parte del rubio lo corto en seco confundiéndolo, porque razón seguir a su lado si era libre de ver dónde estaba la castaña.

-Le dije que te llevaría donde Hinata-chan… Que te ayudaría- Revelo intentando contener el dolor que nublaba su vista. –Se molestaría si llego donde esta diciéndole que me preocupe por ella y te deje a mitad de camino- Su tono intento ser burlesco pero su corazón lloraba la posible muerte del único ser que había comprendido y aceptado su naturaleza.

-Hai… Realmente se molestaría- Dijo sonriendo de lado viendo como los ojos de su amigo se abrían por la sorpresa de verlo sonreír, Sasuke sabía que él no era exactamente el ejemplo de tener esperanza pero, por una vez deseaba que aquella mujer estuviera viva, que estuviera luchando por seguir junto al tonto de su amigo.

Un rayo resonó en todo el bosque captando la atención de ambos demonios, un aire denso y oscuro empezó a rodearlos haciéndolos retroceder colocándose espalda contra espalda para asegurarse de protegerse mutuamente.

-Genial…- Dijo sarcástico el pelinegro escuchando la ruidosa risa del rubio, al parecer este estaba esperando una lucha donde se viera arriesgada su vida, tal vez con la esperanza de morir antes de encontrar el cadáver de la sirena.

-Ne teme… Hacia cuanto no luchabas con todo de ti?- Pregunto irónico viendo como frente a ellos aparecían grandes bestias, parecían humanos gigantes, su tercer ojo y sus tres dedos le indicaron inmediatamente que eran onis.

-Desde que luche contigo dobe- Respondió soltando un sonoro suspiro, al parecer tendría que luchar un poco más antes de llegar hacia la ojiblanca. "Resiste Hinata… Ni se te ocurra morirte!" Pensó exasperado dejando que la maldición cubriera su cuerpo en un instante mientras una nueva risa del rubio era arrastrada por el viento.

Sus rojos ojos centellaron en medio de la oscuridad que los cubría y su sonrisa malévola brillaba bajo ellos, unos ojos similares miraban intranquilos aquella escena, al parecer demasiado entusiasmado como para contener unos minutos más.

-Vamos- Susurro el pelinegro al tiempo que un rayo cortaba nuevamente el firmamento y un asentimiento por parte del rubio lo motivo a luchar contra aquellas criaturas, su espada brillo en medio de la oscuridad al tiempo que se lanzo contra una de las bestias que estaba más cerca.

Naruto en su lugar solo gruño dejando ver su gran espada colgada en una de sus colas, estaba cerca de su forma definitiva, pero no quería perder el placer de masacrar aquellos espíritus con sus manos en lugar de simplemente aplastarlos con su gran tamaño.

Su espada voló por los aires cayendo en su mano que era prácticamente una garra confundiendo a los dos oni que estaban delante de él haciéndolo ensanchar su sonrisa, al parecer no eran tan inteligentes como suponía.

-Esto parece que será rápido- Afirmo el rubio jugando con la espada entre sus manos, se impulso con una de sus colas y salto rasgando el pecho del oni que tenia más cerca escuchando como aulló de dolor haciéndolo sonreír.

-Dobe!- Grito el pelinegro al ver que los restantes iban en contra del rubio, al parecer no soportaban ver a uno de los suyos herido. –No seas tan baka! Mátalos de un solo golpe!- Grito cortando la cabeza del que iba a golpear con su gran mazo al rubio, este sonrío y asintió saltando para clavar su espada en el pecho del que había derribado segundos antes.

-Ocúpate de esos yo acabare con estos!- Ordeno el rubio retirando su espada y conteniendo un golpe de un mazo con su arma, sonriendo al ver la expresión confundida del espíritu. –Kisamas!- Gruño empujándolo y cortando justo en el medio de su pecho llenando su rostro con aquella sangre putrefacta.

Sasuke en cambio los mantenía a distancia y atacaba uno por uno, corriendo y saltando hacia delante y atrás confundiéndolos y dejando siempre un uno contra uno donde el siempre saldría vencedor, el destello de sus ojos rojos parecía confundir a esos espíritus.

Atravesó con confianza el corazón del más grande de los oni, sintiendo el aroma de muerte que despedían las criaturas delante de si, mas se sorprendió al ver como la que acaba de atravesar se le dibujaba una sonrisa en su rostro alzando contra él su gran mazo; Sasuke retrocedió esquivando por suerte el fuerte ataque viendo con incredulidad como el espíritu sacaba la espada de su pecho y escupiendo un poco de sangre se enderezaba para seguir luchando.

-Teme!- Escucho detrás de si la voz del rubio que en segundo apareció delante de sí. –Estos… Estas cosas no se mueren!- Dijo sorprendiendo al pelinegro que se giro hacia donde estaba el que acababa de atravesar, la herida de su pecho se estaba cerrando mientras una macabra sonrisa adornaba su rostro.

-Demonios…- Una grave voz salió del más grande de los oni captando la atención del rubio y del pelinegro. –Somos espíritus… No morimos tan fácilmente- Se burlo empezando a reírse haciendo que sus guerreros le siguieran llenando el silencioso ambiente con sus risas malévolas.

-Kuso…- Gruño el rubio apretando sus puños y dejando que otra cola mas apareciera tomando un poco mas de altura, su rostro empezaba a largarse empezando a dar paso a su rostro animal bajo la atenta mirada del pelinegro.

-No te emociones demasiado- Murmuro el pelinegro intentando contener la transformación de su amigo, el conocía bien lo peligroso que podía llegar a ser que el liberara totalmente su poder, por algo era conocido como el demonio de destrucción.

-Cálmate… no pienso convertirme totalmente!- Dijo entretenido notando la mirada incrédulo de su amigo sobre si. –De verdad!- Insistió sonriendo mientras empujaba a uno de los oni que iba directo hacia ellos.

-Dobe… Siempre tan distraído- Insistió saltando hacia la espalda del rubio para agarra impulso y cortar unas cuantas cabezas en su salto, podía sentir al fondo la risa de su amigo, sabía que su deseo de destrucción era tan fuerte como el de él.

Sasuke sintió la sangre caliente mojar su rostro al tiempo que veía como nuevamente los espíritus tomaban sus cabezas y volvían a colocarlas en su lugar, sonriendo corrían hacia el pelinegro intentando golpearlo, sus grandes mazos dejaban corrientes eléctricas en el aire.

-Genial…- Murmuro el pelinegro sonriendo tenebrosamente mientras tomaba su espada y la clavaba en el suelo haciendo una muralla con la electricidad que soltaban aquellos mazos redirigiendo la energía y golpeando a uno de los demonios en el rostro quemándolo.

Un aullido de dolor resonó por todo el bosque al tiempo que el cielo se iluminaba con una tenue luz blanca fundiéndose con el resto de los colores que aparecían nuevamente en el firmamento.

-Teme!- Grito el rubio llegando hacia el pelinegro, Sasuke lo miro confundido intentando entender el porqué de su preocupación. –El ritual!... Esta comenzando!- Dijo asustado empujando al pelinegro lejos de aquel lugar.

-Demo…- Intento decir pero el rubio negó gruñendo fuertemente, al parecer si no se marchaba iba a luchar contra él y lo arrastraría hacia aquel lugar. –Los oni- Dijo como excusa para no abandonarlo.

-Puedo con ellos… Nunca mueren pero no me hacen daño- Dijo sonriendo zorrunamente mientras una nueva cola se formaba convirtiéndolo totalmente en un zorro de casi cinco metros de largo. –Ahora largo!- Ordeno lanzando una bola de fuego creando una muralla impidiéndole totalmente el paso hacia el lugar donde estaba el rubio.

-Kuso…- Maldijo frustrado empezando a correr hacia el lugar de donde había salido aquel rayo blanco, al parecer la vida de Hinata se extinguía a cada segundo que pasaba, su sangre empezaba a inundar su olfato aturdiéndolo, era una sangre demasiado tentadora y empezaba a nublar su mente el deseo de poseerla.

Salto sintiendo una brisa fría chocar contra su cuerpo viendo de reojo hacia el lugar de donde provenía, pudo ver una silueta humana inerte, era un chico y a unos metros el cuerpo de una niña al parecer se habrían asesinado mutuamente como estaba siendo normal en aquel bosque.

-Maldición! Hinata…- Gruño dejando libre sus grandes alas para acortar el camino, el aire frio que rodeaba a las criaturas que acababa de ver habían calmado sus ansias por la sangre de la sacerdotisa, sin embargo todavía le causaban curiosidad, algo en aquella energía se le hacía conocido.

Vio con horror un santuario totalmente blanco, tres columnas rodeadas por serpientes blancas de brillantes ojos dorados dibujaban un triangulo alrededor de un circulo carmesí, de donde salía el intenso olor de la ojiblanca, justo en medio de aquel lugar estaba el cuerpo inconsciente de una mujer colgada de sus muñecas de dos pilares rosados, al parecer bañados con sangre.

-Kuso…- Gruño totalmente irritado chocando contra una muralla invisible que lo hizo caer al suelo del golpe, se puso de pie lo más rápido que pudo y se acerco a donde suponía se encontraba la barrera, podía oler esa magia, una magia que él se había negado a aprender.

-Sasuke-kun…- Una suave y casi inexistente voz llego hasta sus oídos haciendo que se girara sorprendido. –Veo que llegaste- Sonrió mientras se mostraba ante el demonio, venia totalmente manchada de sangre, su kimono antes rosado ahora era carmesí intenso y su rostro bañado en lagrimas le indicaba que no había pasado nada bueno.

-Mitsuko-san…- Murmuro sorprendido viendo como la mujer asentía y caminaba hacia él, pasándolo y tocando la barrera de manera delicada, el olor a sangre de sirena inundo su nariz obligándolo a pensar lo peor, pero no tenía tiempo de cuestionar la vida de esa sacerdotisa, lo menos que poseían era tiempo y ambos lo sabían, de alguna forma tenían que romper la barrera que los separaba de Hinata.

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Que tal?!... Horrible?!... Ps es muy tarde para cambiarlo! El final ya esta escrito y ps! Lamento lo trágico! Jajaja… Realmente es necesario! Pregunta… Quieren epilogo?!... Besitos y gracias por sus reviews a lo largo de la historia!

Sayuri Koitsumi, Dark Amy-chan, Yukime Hiwatari, Claressa y flordezereso.

Chicas su apoyo ha sido muy importante para mí y para esta historia! Ojala les guste el final que he preparado pero… Necesito sus respuestas! Desean el epilogo?!... Lo tengo pensado y es realmente algo innovador! Y esta ligado a mis creencias personales! Así que ya saben ahí se los dejo! Ando apurada y ps nos leeremos en la próxima actualización! La ultima de este fic!