Lucky*Star: ¡Verdad o Reto! Capítulo 21: Theme of Love
Este cap. ocurre en el Comiket 73, a finales del 2007, aunque probablemente las fechas y lugares esten mal. (-_-")
El capítulo va alternando escenas tanto de Konata-Kagami, como de Patricia-Hiyori. Las demás no tienen mucha participación esta vez.
Lucky Star y sus personajes no me pertenecen.
Eran las primeras horas de la mañana de la víspera de Año Nuevo, pero las calles ya estaban atestadas de personas.
De repente, una joven extranjera rubia, vestida como todo un sararīman; traje, corbata, y zapatos de vestir, pasó fugazmente entre ellas, dando lugar a empujes e incomodidades. Sólo unas pocas personas se dieron cuenta de que era una chica.
Patricia corría por las calles para encontrarse con Hiyori en el lugar acordado. En su expresión apareció una amplia sonrisa al ver a la artista que tanto amaba esperándola allí, con varias cajas a su lado. Aunque se decepcionó un poco al ver que no estaba usando el cosplay de maid aún.
"¡Hiyorin!" exclamó Patricia.
Hiyori se dio la vuelta. Sus ojos mostraron sorpresa al verla, rápidamente se tapó la nariz con la mano libre e intentó hablar coherentemente, "Uhh… pola, Hatty-chan… digo… bienvenido señor… gah…"
"¿Hiyorin?" preguntó Patricia, sonriendo aún más. Ya había esperado una reacción así de Hiyori, y no le había dicho de antemano que iría vestida así.
"Mi… libreta… debo…" balbuceó Hiyori, pero no pudo recordar en que bolsa la había metido.
"Aquí," dijo Patricia y puso una cámara digital en su mano. "Tomemos fotos, y así podrás dibujarlo más tarde."
"Oh, gracias, gracias, gracias…" murmuró Hiyori, tomando precipitadamente la cámara de Patricia.
"Hiyorin. Quítale la tapa al lente primero. Y si tus manos siguen temblando así las fotos acabarán saliendo borrosas. De hecho… ¡Hey! ¡Sí, tú! ¿Podrías tomarnos algunas fotos, por favor?" Patricia llamó la atención de una persona que pasaba por el lugar, una chica bronceada y aparentemente atlética, con cabello marrón corto y más o menos de su misma edad. Esta se sobresaltó al darse cuenta de que una extranjera le estaba hablando.
"I am sorry, me… no… English," farfulló.
Patricia rió. "Vamos, estaba hablando en japonés," tomó la cámara, se la pasó a la chica, y repitió, "¿Podrías tomar fotos de mí, mi amiga, y ambas juntas? ¡Que demonios, tú también tienes que salir! ¡Me encanta tu bronceado!"
"¿Qué?" dijo la aturdida chica, mirando a Patricia confusa y amedrentada.
Patricia rió nuevamente. "Hiyori, tendrás que explicarselo tú. Ella es una de esas personas que no puede entender japonés si un extranjero lo está hablando. No es la primera vez que veo uno…"
Hiyori soltó una risita, y se lo explicó. Resultó que la chica estaba en el equipo de natación de su escuela, lo que explicaba su cuerpo atlético y su bronceada piel. Eventualmente tuvieron que pedirle a otra persona que les tomara una foto a las tres juntas.
デリミタ デリミタ デリミタ
"¡Yahoo, Kagamin!" llamó la voz de Konata, haciendo sobresaltar a Kagami.
Dio media vuelta y suspiró de alivio al verla. "Hola, Konata. Menos mal que no se te ocurría usar nada raro hoy."
Konata estaba efectivamente usando sus ropas cotidianas; una blusa roja, una falda caqui, un abrigo gris claro, y una gorra marrón. Su cabello estaba atado en una sola coleta con una cinta amarilla. También llevaba una especie de mochila con ruedas tras ella. Kagami intentó ocultar cuanto le gustaba en realidad la apariencia infantil e irresistiblemente linda de Konata.
Konata puso una cara seria, meneó un dedo, y dijo, "¡Claro, hoy día tenemos negocios serios! No hay tiempo para cosplay. O tal vez más tarde, si deseas…"
"No, gracias," respondió Kagami, pero no podía quitarse el sentimiento de que había algo relacionado a cosplay que había olvidado. Añadió, "Tu bolso es más grande este año…"
Konata soltó una risita. "Patty-chan me encargó que le compre algunas cosas también. Oh, ¡hey!… ¿No vas a hacer cosplay esta noche? ¿En el templo? ¡Tengo que verlo!"
"No es cosplay. Y como tendremos los exámenes de entrada pronto, ya no estoy en el templo por ahora," explicó Kagami. Sentía un creciente rubor en las mejillas.
"Oh. Qué lastima. ¿Podrías hacer un show privado, sólo para mí? ¿O tú y Tsukasa? ¡Eso sería el doble de bueno!" dijo Konata, con sus ojos brillando como estrellas.
"¿Tanto quieres verme en el traje de miko?" murmuró Kagami. Pero lo que le sorprendía era su propia reacción ante ello. Le empezaba a parecer una buena idea. Y ahora se acordó de lo que tenía en mente. Quería pedirle que… le hiciera un favor.
Kagami miró al suelo, se cubrió la boca con la mano y balbuceó algo. Su cara estaba roja.
"¿Kagamin?"
Quitó su mano de la boca y dijo, "Creo que me he vuelto loca… pero… yo… quiero que… uhh… es tan vergonzoso…"
"No te preocupes, Kagamin. ¡Estoy más que acostumbrada a hacer cosplay, por mi trabajo, ya sabes!" exclamó Konata.
Kagami miró alrededor para asegurarse de que nadie estuviera escuchando. "Si. Digo, me vestiré como miko para tí. Sólo si tú… … …" masculló Kagami, pero el resto lo dijo en voz tan baja que Konata no pudo escucharlo.
"¿Si te desabotono la ropa interior?" sugirió Konata.
"¡Si te pones el traje de enfermera!" soltó finalmente Kagami. Se sintió tan avergonzada que no pudo mirar de frente a Konata.
"Okey, es un trato," respondió al instante Konata, sin sonar particularmente sorprendida. "¡El tren ya llegó, encaminémonos al Comiket!"
Kagami se quedó congelada en el lugar, así que Konata la tomó de la mano y la llevó tras ella hasta el tren.
"¿Cómo es posible que actúes tan… normal por esto?" susurró Kagami, cuando se hubo recuperado un poco.
"No es un gran problema, realmente. Ya sabes, me visto para otra gente todo el tiempo."
"Oh, claro, ese trabajo de medio tiempo tuyo… pero no es esto un poco… uhh… ¿diferente?"
"Por supuesto que lo es. ¡Haré cosplay para mi Kagamin!" dijo Konata, y sonrió alegremente. De pronto, se apoyó en el brazo de Kagami y recostó su cabeza en su hombro.
"…por favor …estamos en público," masculló Kagami.
デリミタ デリミタ デリミタ
"Aún no te pongas el corsé. Las botas van primero, ¿recuerdas?" dijo Patricia. Ambas se encontraban en los baños, y Patricia estaba ayudando a Hiyori con el traje de maid.
"Oh, cierto. No podré agacharme con el corsé puesto," recordó Hiyori, y se sentó para ponerse las botas.
"¿Tiene que ser así de apretado?" masculló Hiyori, mientras Patricia ajustaba el corsé.
"¡Por supuesto! Esto… hmm… ¡Realza tu figura!"
"¿No te gusta como me veo…?"
"¡Amo como te ves! Date la vuelta,"
Patricia tomó su tiempo para observar la figura de Hiyori, de cabeza a pies.
"Siento que no sea tan bonita como tú…" murmuró Hiyori.
"¡No, estás perfecta así! ¡Serás la sensación!… como sea…" añadió, rascándose la cabeza.
"¿Qué, Patty-chan?"
"Acabamos de lograr ponerte el vestido, y ahora me gustaría quitártelo y… he he…"
"Uhh… pero ya casi son las diez… debemos estar allí pronto. Y… ¿n-nuestra relación ya está en… en e-ese nivel?"
Patricia le pellizcó las mejillas cariñosamente a Hiyori. "¿Así que tenemos una rerasiionshippu ahora, eh?" pronunciando la palabra en inglés como una pequeña broma.
"P-Patty-chan, creí que… que eramos…" jadeó Hiyori, pareciendo estar al borde del pánico.
"¡Sólo bromeaba! ¡Por supuesto que tenemos una relación! Déjame demostrártelo…" repuso Patricia, envolvió a Hiyori con sus brazos y comenzó a besarla. Pero esta vez se dieron su primer beso francés, mucho más apasionado que en otras ocasiones.
A Hiyori le temblaron las rodillas cuando Patricia introdujo su lengua en su boca. Su cabeza y su corazón estaban palpitando fuertemente y casi había olvidado donde estaba y para que había ido ahí. Quería entregarse y sólo disfrutarlo, pero el ver el traje de Patricia le recordó que ese no era el lugar ni el momento apropiado.
Sé forzó a que separaran sus labios, "P-Patty-chan… yo… uhh… ya te he dado mi primer beso… y te daría gustosamente mi virginidad también… pero, de verdad, tenemos que ir… … debemos llevar las cajas a nuestro lugar… lo siento."
"Okey, puedo esperar…" logró decir Patricia, intentando recuperar el aliento, y añadió, "…sólo por un rato…"
デリミタ デリミタ デリミタ
"Konata, necesito ir," dijo Kagami. Estaban paradas en medio de una gran multitud, esperando que las puertas se abrieran.
"¿Qué? ¿Ahora? ¿A dónde irías?" preguntó Konata.
"Me refiero a que… ¡Tengo que ir!" insistió Kagami. Tenía las piernas cruzadas y se veia realmente incómoda.
Konata tomó nuevamente la mano de Kagami y la guió a través de la multitud. "¡Hey, guardia-san! ¡Déjenos pasar, por favor! ¡Es una emergencia!" gritó, al ver a un guardia parado junto a una puerta que decía 'Sólo empleados' con un signo de 'WC' sobre esta.
"Uhh… ¡Rápido!" Kagami estaba ligeramente encorvada y moviéndose inquietamente.
"Está bien, pueden ir… pero vuelvan aquí tan pronto como acaben," dijo el guardia, al ver la expresión de Kagami.
"Muchas gracias, señor," dijo Konata, hizó una pequeña reverencia e hizo entrar Kagami.
Kagami se metió al baño tan rápido como pudo y cerró la puerta. Konata escuchó desde la puerta un sonido borboteante seguido de un profundo suspiro de alivio.
"¡Para de reirte!" gruñó Kagami, al escuchar persistentes risas de Konata al otro lado de la puerta.
"Kagamin, debería estar allí contigo. ¿No sabías que las chicas siempre van al baño en grupos?"
"¡No es así!"
"Sí, si lo hacen, en el occidente. Como sea, es un misterio. ¡Nadie sabe porque hacen eso!" explicó Konata.
Hubo un sonido de agua al tirarse de la cadena, y Kagami salió, con sus manos chorreando agua. "No encontré una toalla…" suspiró.
"¡Oh! ¡Son las diez en punto! ¡Apúrate!" exclamó Konata, y tomó la mano de Kagami. "¡Eww!" murmuró por la humedad de su mano, y la llevó de vuelta.
Abrieron la puerta y encontraron un pasillo vacío.
"Oh. ¡Ya estamos adentro! Fuimos por el camino equivocado," notó Konata.
"¿No es mejor así? Logramos esquivar al resto de gente,"
Konata abrió la boca, pero antes de que pueda responder, un ruido les llamó la atención y se voltearon a ver. Vieron a una multitud. O no exactamente una multitud. Más bien era una masa sólida y compacta de personas, aproximándose con rapidez a ellas. Unos segundos luego de que la entrada principal estuvo abierto, el pasillo ya había sido llenado casi completamente.
Y Kagami y Konata habían quedado atrapadas en medio de la estampida.
"¡Oi! ¡Paren de empujar! ¡Kagami, atrápalo!" gritó Konata, cuando la multitud las separó, y le lanzó algo a Kagami.
Hábilmente, Kagami atrapó el objeto, una cosa de plástico hasta donde pudo ver, y la metió a su bolso, ya que necesitaba usar ambas manos en el momento – y se olvidó de ello, su cabeza estaba en otra parte.
"¡Konata! ¡Konata!" gritó desesperadamente, pero ya la había perdido de vista.
Y, entre cientos y hasta miles de personas empujándose para entrar, Kagami se sentía completamente sola.
Le tomó un momento darse cuenta de lo absurdo de la idea, y comenzó a reir. Le quitó algo de la presión que sentía, mientras que varios chicos otaku intentaban eludir a la intimidante chica riendo sin razón aparente.
デリミタ デリミタ デリミタ
Por décima ocasión, Konata sacó el pequeño aparato de su bolsillo, presionó el botón de Push-to-talk, y dijo, "Haruhi en Lunes llamando a Tsundere Kyon, responde, cambio."
Aún no recibía respuesta alguna. "Hm. Tal vez no recuerda el peinado de Haruhi los lunes… o tal vez no sabe como se usa un walkie-talkie," murmuró para sí misma.
Luego se fijó en su celular, pero, como sabía, no serviría de nada con miles de otros teléfonos en el área.
"Ah, bueno. Mejor sólo sigo con el plan. Espero que ella llegue a la misma conclusión. Me alegro de haberle dado el mapa y el dinero antes de separarnos…", se dijo, intentando olvidar sus preocupaciones, y se encaminó al siguiente círculo marcado en su mapa.
"¡Chica Legendaria A!" dijo en un grito ahogado el hombre.
"¿Qué? ¿Dónde?… ¿Se aproxima hacia aquí? No… se dirige al otro círculo… ¡Rápido, has algo!" dijo otro hombre del mismo círculo.
El hombre saltó sobre la mesa e interceptó a Konata. "¡Hola! ¡Por favor, ven a ver nuestra nueva mercadería! ¡Hemos gastado meses trabajando en ella!"
"Hm. No están en mi mapa. Está bien, haré una excepción esta vez," dijo Konata, y se acercó al escritorio.
Tomó uno de los doujins que había y lo hojeo unos momentos.
El hombre la miró intensamente, con perlas de sudor formándose en su frente.
"¿T-te gustó?"
"No. Han hecho todas las escenas yuri mal. ¡Gracias de todas formas!" respondió Konata, puso el manga en su sitio y se alejó del lugar.
Los dos hombres se desvanecieron de la decepción.
"¿Que sabe ella de las escenas yuri?"
"Es una chica. Supongo que una chica sabría de eso," suspiró el otro.
"Empezaremos desde cero, entonces…"
"¡El siguiente año le daremos el yuri más yuri jamás dibujado! ¡Debemos dedicar todo nuestro tiempo libre a investigar al respecto!"
"¿No sería una investigación yaoi más fácil para nosotros?"
デリミタ デリミタ デリミタ
Kagami había logrado evitar las peores acumulaciones de personas, y ahora estaba descansando apoyada en una pared. Aún tenía el mapa que Konata le había dado.
Suspiró profundamente, "Supongo que debo hacer lo que vinimos a hacer. Si sigo el mapa seguro que me encontraré con ella de nuevo."
Aunque pensando un poco más al respecto cambió de idea, "No, por supuesto que no nos encontraremos así. Ella está siguiendo otro mapa. Por qué no acordamos un lugar donde reunirnos cuando tuvimos la oportunidad… ¡Me estoy volviendo tan irresponsable como ella!"
Kagami suspiró de nuevo, y comenzó a avanzar entre la multitud, hacia el primer círculo marcado en el mapa. Había una larga fila en ese, así que tuvo que esperar por quince minutos.
"¿Qué demonios me mandó a comprar?" murmuró al ver la portada. "¿Haruhi haciéndole eso a Mikuru…?"
"¿Te gusta? Sólo son 1,500 yens," dijo la vendedora.
"No, no me gusta, pero tomaré tres copias," dijo Kagami. La vendedora la miró confundida, pero le pasó las tres copias y hasta le dijo 'gracias' cuando pagó.
"Aunque… quién soy yo para juzgar cuando el regalo de Patricia me… gusto tanto… ¿Acaso no es el yuri igual que el yaoi?…"
Paró de pensar, se rascó la cabeza, y dijo en voz alta, "¿Qué acabo de pensar? ¡Todo es por culpa de ella!" asustando a todos los otakus cercanos.
Deambuló por el lugar durante tres horas más, comprando casi todos los doujins que Konata le había mandado a comprar. Por una vez, el hecho de que fuera intimidante cuando se encontraba de mal humor le resultó una ventaja – los chicos otaku no se atrevieron a acercársele.
"¿Qué dice este garabato junto al nombre del círculo? Su caligrafía es tan desordenada…" suspiró, pero se aproximó al lugar marcado.
Por alguna razón, la mesa tenía una aglomeración de gente mayor que cualquiera de las otras en las que había comprado.
"¿Acabo de ver cabello azul? Imposible…"
Pero no había forma de que se hiciera paso a través de la gente. "Tal vez sólo tenga que irme sin ella y encontrarnos más tarde…"
Abrió su bolso, buscando un pañuelo para secarse la frente, y encontró algo dentro.
"¿Qué es esto?… ¿Un walkie-talkie?"
デリミタ デリミタ デリミタ
La gran muchedumbre se debía a que el par que vendía, vestidas de un sararīman y su maid, estaba volviéndose rápidamente famoso. Los doujins de Hiyori estaban vendiendo más que nunca.
El último punto en el mapa de Konata era el círculo de Hiyori, pero el paso estaba bloqueado. Konata miró alrededor, y vió que el otro extremo de la fila de mesas estaba libre.
"Tendré que hacerlo de la forma antigua…"
Konata esperó a que los miembros de ese círculo estuvieran distraídos mirando a otro lado, y se deslizó debajo de la mesa. Sólo tenía que agacharse un poco y sólo tuvo que caminar así en lugar de arrastrarse. Rápidamente, se movió por debajo de la línea de mesas. Unos pocos miembros de otros círculos se sobresaltaron al sentir su cabello rozándoles las piernas – algunos gritaron que habían ratas bajo la mesa.
Konata había visto fotos de Hiyori en su vestido de sirvienta, y sabía que Patricia insistiría en que lo usara, así que reconoció los pies de Hiyori. Sonriendo, sacó en un movimiento veloz su cámara. Konata salió de un salto justo al lado de Hiyori y Patricia, exclamó ¡'say cheese!' y tomó una foto – que mostraba a ambas con las bocas abiertas, y la sobresaltada Hiyori agarrándose de Patricia.
"¡Konata-senpai! ¿Cómo llegaste aquí?" inquirió Patricia una vez se hubo recuperado de la sorpresa.
"No pude llegar por toda la gente, así que me metí por debajo de las mesas."
"¿Usando tu tamaño como ventaja, eh?" dijo con una sonrisita Patricia.
Konata parecía un poco fastidiada por el comentario. "Yo sólo… como sea, ¡sus trajes están increíbles! ¡Se ven muy bien juntas! Y me gustarían tres copias de todos sus nuevos doujins, por favor."
"Gracias, Konata-senpai –" dijo Hiyori, pero la extraña voz saliendo del bolso de Konata la hizo detenerse.
Rápidamente, Konata sacó el walkie-talkie fuera, y habló por él, "¿Tsundere Kyon, está allí? Cambio."
"¿Dónde diablos te has metido?" gritó Kagami. Se podía escuchar la voz de Kagami claramente por el transmisor, pero también venía de algún lugar en medio de la multitud.
"Tsundere, tienes que decir 'cambio' al acabar de decir tu mensaje. Cambio,"
"¡No me llames Tsundere y dime dónde demonios estás! … … ¡Cambio!"
"¡Estoy aquí! Digo, el último círculo del mapa es el lugar. Cambio."
"¿Y cómo crees que voy a poder pasar por toda la gente? Cambio."
"Presta atención, Kagami. ¡Voy a abrirte camino!" dijo Konata, y gritó tan alto como pudo, "¡¿Qué?! ¡¿Aya Hirano en la entrada principal en cinco minutos?! ¡¿Y vestida como Haruhi?! ¡¿Por qué no me llamaste antes?! ¡¿Cómo crees que voy a poder llegar allí en cinco minutos?!"
La muchedumbre quedó en silencio, y luego la mayoría se dirigió apresuradamente a la entrada principal.
Kagami se hizo a un lado apoyándose en una mesa cercana, y esperó a que pasaran. Mirando de reojo, se dio cuenta de que estaba en la mesa del mismo círculo que había hecho el regalo de Patricia… Y tenían un nuevo doujin. Un fuerte rubor se extendió por su rostro.
Tomó rápidamente el manga, y puso un par de billetes en la mano del vendedor.
Justo cuando estaba a punto de meterlo en su bolso, la deslumbró un familiar flash. Konata había tomado una foto del momento.
"¡Ooh! ¡Buena elección, Kagami! ¡Me había olvidado totalmente de ese círculo!"
Kagami gritó, y arremetió contra ella, pero Konata se alejó a tiempo, y se escabulló por debajos de las mesas antes de que Kagami pudiera atraparla.
"¡Borra esa foto!" gritó.
"¡No hay de que preocuparse, Kagamin! ¡No se la enseñaré a nadie!"
"Oh, hola, Hiyori, Patricia," saludó Kagami al verlas paradas allí con las bocas abiertas.
Konata emergió de nuevo por el otro lado de la mesa. "Kagami, aún lo tienes en la mano," dijo, y rió.
El manga desapareció dentro de su bolso medio segundo después.
"Kagami, ¿Puedes comprarme tres copias de ese también?" dijo Konata, alcanzándole los billetes.
デリミタ デリミタ デリミタ
Ya estaba anocheciendo, y ambas estaban viajando paradas en tren – todos los asientos estaban llenos y había gran cantidad de gente disfrazada. La ruborizada Kagami estaba atrapada entre una Rikku de Fi*al Fa***sy X-2 y una Yoko de Gur**n La***n, ambas con los pechos en su dirección, ambas muy agraciadas y con trajes de gran calidad.
"Así que, Kagamin… estas chicas me recuerdan de esa... cosa que me pediste hacer," comentó Konata, luego de haberle pedido permiso a las cosplayers para tomar fotos de ambas. Kagami, por su parte, no era capaz de ocultar su ruborizado rostro.
"Debe de haberme dado locura temporal,"
"Aww, ¿Entonces ya no quieres que lo haga?"
"… si quiero…" masculló Kagami, al parecer encontrando en el suelo un lugar muy interesante para mirar. "…no hay nadie en mi casa, excepto por Tsukasa. Todos estarán trabajando en el templo toda la noche."
"Entonces bajémonos allí. Oh, por cierto, ¿Cuál te gusta más, ella –" Konata apuntó hacia Rikku, " – o ella?" añadió, apuntando a Yoko.
Las dos cosplayers miraron a Kagami expectantes de su respuesta.
"¡No voy a responder eso!"
"¡Hey, vamos! ¿No te gustan estas?" dijo la chica vestida como Rikku, poniendo sus pechos en la cara de Kagami.
"E-en verdad no podría responder eso, yo…"
"¡Demandamos una respuesta!" exclamó Yoko.
"¡Rikku! ¡Prefiero a Rikku! ¿Están felices ahora?" gritó Kagami.
"Aww, eso casi fue moe," dijo Konata, se rió.
La cosplayer de Rikku sonrió y se acercó a Kagami aún más. "¿Es una tsundere?" le murmuró a Konata.
"Oh, claro. Definitivamente," afirmó Konata.
デリミタ デリミタ デリミタ
"¡Estoy taaan cansada!" exclamó Patricia.
"Sí, yo igual… voy a intentar relajarme un poco," suspiró Hiyori.
Habían llegado al apartamento de Patricia. Había invitado a Hiyori a quedarse allí después del Comiket, ya que estaba más cerca de Ariake.
"Por lo menos no tuvimos que traer de vuelta nada," comentó Patricia, mientras se sacaba los zapatos y la corbata.
"Muchas gracias, Patty-chan. Es gracias a tí que se vendió todo."
"¡No, no! Es porque tus doujins son buenos. ¡Están muy bien dibujados y las historias son buenas!"
"Gracias a ti fue que pude poner todo eso del 'verdad o reto'."
"Me pusiste agradecimientos, me contento con eso…" dijo Patricia, pero paró de hablar y miró Hiyori. "Espera. No te quites las botas aún," añadió.
"No me las puedo quitar de todas formas, por el corsé,"
"Así que, si me quieres agradecer apropiadamente… hay algo que puedes hacer después de todo. Verás, me gustaría tomarte unas cuantas fotos en ese traje…"
"¡Como quieras, Patty-chan! ¡Haré lo que sea!"
"No nos tomará mucho tiempo, podremos descansar luego. Sólo… súbete a la cama y ponte de manos y rodillas primero, con tu pequeño y lindo trasero hacia este lado."
Hiyori se puso instantaneamente roja. "Quieres decir… ¿panchira? E-está bien, Patty-chan… si eso es lo que quieres…"
Patricia se acercó y acarició la mejilla de Hiyori.
"¡Yeah, me encanta los 'panty shots'! Y también los que son sin… he he. No te preocupes, no se las mostraré a nadie sin tu permiso."
Luego de varios minutos, ambas estaban tendidas en la cama, tomadas de la mano.
"Eso fue grandioso. Me sentía avergonzada de posar al principio… pero…" dijo Hiyori.
"¿Pero?"
"…uhh …pero me empezó a gustar …de esa forma …"
"¡Sí, ya me había dado cuenta! Eres bastante notoria en algunas de las fotos…"
Hiyori se puso roja nuevamente.
デリミタ デリミタ デリミタ
El hogar de los Hiiragi estaba silencioso. Kagami le echó un vistazo a la habitación de su hermana, y, como esperaba, encontró a Tsukasa dormida sobre la mesa, con un libro abierto al lado. Entró sigilosamente para no despertarla, y tomó la caja con el disfraz de enfermera.
"No puedo creer que me hayas convencido de hacer esto…" suspiró una vez fuera.
Con sus manos temblando levemente, le alcanzó la caja a Konata en el pasillo. "C-cámbiate en el baño, yo lo haré en mi cuarto… y toca la puerta antes de entrar…"
"Aww, Kagamin, ¿Por qué no simplemente nos cambiamos las dos juntas en tu cuarto?"
"Yo… uhh… eso… sería… demasiado… revelador…" masculló Kagami.
"¡Ya sé que sería demasiado para ti, Kagamin!" dijo Konata, rió, y se fue hacia el baño.
Unos minutos luego, tocó la puerta de Kagami. "Entra,"
Konata en el traje de enfermera se veia tan adorable como había esperado – no, era aún mejor. Kagami sólo podía mirarla con la boca abierta. Desde el pequeño sombrero blanco con la característica cruz roja, hasta sus descalzos pies, Konata era la pura imagen de la ternura.
"P-puedes prestarme tu cámara…" balbuceó Kagami.
"¡Por supuesto!" exclamó Konata, le pasó la cámara a Kagami, e hizo una pose sentada en la cama; puso una de sus manos detrás de la cabeza, y un dedo de la otra en sus labios, y finalmente cruzó las piernas de tal manera que una generosa parte de sus muslos quedaba al descubierto. Aunque la falda era corta ya de por sí.
Konata soltó una risita. "Kagamin… las fotos saldrán movidas…"
"Uhh… yo… huh…" jadeó Kagami, intentando detener el temblor de sus manos. Pero pronto se olvidó de la cámara, y se acercó lentamente a Konata.
A pesar de que Konata siempre se sentía segura de sí misma, despreocupada, y calmada, habían momentos en los que era todo lo contrario. Y el ver la expresión de Kagami la estaba haciendo sentir en uno de esos momentos. De pronto se sentía inquieta, insegura de que hacer, y de cierta forma temerosa. Paró de reir y sus ojos se ensancharon.
Kagami puso sus manos en los hombros de Konata. Sus dedos pasaron rozando su cuello, moviéndose hacia abajo. La respiración de Konata se hizo más rápida cuando Kagami le abrió el primer botón de la camisa. Su corazón empezó a latir fuertemente, y se sentía súbitamente débil. Era incapaz de resistirse – no que ella quisiera resistirse en realidad. "Kagamin… ¿Qué estás haciendo? Sé gentil conmigo, por favor…" intentó decir, pero las palabras no le salieron.
Konata se veía como una presa totalmente indefensa. Cuando Kagami empezó a apretarla contra su pecho, Konata gimoteó.
El sonido de la puerta las interrumpió.
"¡Kagami! Tsukasa se ha quedado dormida. Ya intenté despertarla," dijo Matsuri, abrió la puerta de Kagami, y continuó, "Papá me mandó a ver si todo estaba en orden aquí – ¡eek!" su monólogo terminó con un pequeño grito, y sólo se quedó mirando a la pareja.
Kagami y Konata se habían quedado congeladas en sus lugares. Ambas se habían volteado al abrir la puerta Matsuri, que, por cierto, también estaba con la vestimenta de miko. La interrupción de Matsuri hizo que Kagami se diera cuenta de que había comenzado a desvestir a Konata, sin ni siquiera darse cuenta de lo que estaba haciendo.
Pasaron los segundos, pero ninguna se atrevió a moverse. Los ojos de Matsuri se enfocaron en Konata, y rápidamente apareció un rubor y una expresión en su rostro notablemente parecidas a las Kagami.
Finalmente, Matsuri tosió un par de veces, e intentó hablar. "Q-que…"
Entró al cuarto, y, ya cerca de ambas, su mirada paseó entre Kagami y Konata. "¿E… Esto que… están haciendo… se llama c-cosplay?"
Una voz desde la puerta dijo, "¿Qué pasa, onee-chan? Oh, hola Ma-Ma-Mat…"
Tsukasa se quedó parada en la puerta. Su mirada se dirigió a Matsuri, luego a Kagami, y por último a Konata.
"¿Miko – miko – nurse?"
Konata empezó a carcajear. Se apoyó en la mesa y rió histéricamente.
デリミタ デリミタ デリミタ
Hiyori y Patricia habían descansado un par de horas, comido un poco, y se estaban preparando para ir a la cama.
"Siento decirte esto, Hiyori, pero mi baño es demasiado chico," dijo Patricia.
"¿Oh?" murmuro Hiyori, no entendiéndolo a la primera. "¡Oh!" añadió luego de un par de segundos. "Puedes ir primero, entonces…"
"No, tú ve primero. Yo tomaré un baño luego. Mientras espero podría jabonarte la espalda o algo,"
"Q-quieres… quieres decir… las dos… juntas… en la b-ba…" balbuceó Hiyori.
"No hay nada raro en eso. Nos hemos bañado juntas varias veces, como sólo hace unos días en la casa de Minami-chan," dijo Patricia. "¡De hecho, yo debería ser la tímida aquí! Ya sabes, en America nunca nos bañamos juntos, y casi nunca nos vemos desnudos," añadió.
"P-pero esta vez sólo seremos nosotras…"
"Oh. ¿Estabas pensando en hacer algo… interesante en el baño?" preguntó Patricia, acercándose a Hiyori con una sonrisa solapada en su rostro.
"…n-no, no en el baño… pero sí aquí… en la cama…"
Esta vez Patricia fue la que no se lo esperaba. "Hiyori, ¿quieres decir…?"
"Sí, quiero que… ya sabes."
"Yo también quiero…" suspiró Patricia, abrazando a Hiyori.
デリミタ デリミタ デリミタ
"Okey, ustedes dos. ¡Esto no es aceptable! Primero que todo, deberían estar estudiando, no haciendo tonterías por ahí. Y no hay nada malo con el cosplay, pero envolver un vestido del templo... ¿Qué diría papá? ¡Blasfemia!" sermoneó Matsuri a las dos chicas, luego de haber mandado a Tsukasa a su cuarto de nuevo.
"Lo siento, Matsuri. No lo volveremos a hacer. Por favor, no se lo digas a papá…" murmuró Kagami, mirando al suelo.
Matsuri intentó verse seria, pero quería sonreir. "Las chicas de secundaria son tan lindas…"
Suspirando, Konata tomó su bolso y fue al baño.
"Así que, mientras Konata se cambia, tú también cambiate de una vez, saca tus libros y ponte a estudiar. ¿Está claro?"
"Sí, mamá," dijo Kagami, algo enojada al ver a Matsuri actuando como toda una adulta.
"Bien. Será mejor que vuelva," dijo Matsuri. Ya en la puerta, se dio media vuelta y añadió, "Oh, por cierto."
Miró alrededor y susurró, "¡Konata se veía realmente bien!"
"¡No te atrevas a pensar en eso!" soltó Kagami sin pensarlo.
Matsuri se quedó boquiabierta. Miró a Kagami por un momento, y luego cerró la puerta sin hacer ruido.
"¿Qué acabo de decir?" murmuró Kagami, y se echó en su cama, con la cara hacia abajo.
Un poco más tarde, Konata, ahora vestida como siempre, abrió la puerta y echó una mirada. "Supongo que ya se ha perdido la atmósfera por esta noche," pensó, y suspiró.
"Kagamin, se está haciendo tarde, y estoy muy cansada, así que mejor me voy a casa. Mi papá me traerá al templo mañana en la noche," comentó Konata.
"¿A nuestro templo? Bien, nos vemos mañana entonces… buenas noches," murmuró Kagami .
"Hasta mañana, Kagamin."
Kagura, de Azumanga Daioh, hace una pequeño cameo.
Aunque no lo sepan, hay ciertos japoneses que no pueden entender japonés por muy bien que este hablado – si es un extranjero el que lo habla. El dato fue sacado de un blog llamado Gaijin Smash, que narra la vida de un maestro de inglés en Japón.
Si han escuchado la canción Miko Miko Nurse – Theme of Love (巫女みこナース), entenderan porque Konata empezó de repente a reir – y también el porqué del título.
