Epílogo.

Sus ojos se abrieron de sobre manera y, sin poder hacer nada por defenderse, una fuerte ráfaga de viento la lanzó un par de metros. Su respiración era sonora, sus cabellos estaban revueltos y además su rostro y atuendo se encontraban manchados de lodo. Jadeó y se quedó ahí tendida, estaba demasiado cansada como para continuar huyendo, su cuerpo estaba por completo dolorido. Lentamente se giró y miró al cielo, jadeando, sin intenciones de hacer nada.

Una sombra dio un rápido y ágil salto sobre ella quedando a milímetros de distancia de pie a su lado. La castaña cerró los ojos.

—Por favor…
—¿Eso es todo, Hikari? Eres patética…—la persona mostró una burlona sonrisa de lado. Ella chasqueó la lengua.
—Cállate. Si siendo patética me tendrás piedad hoy, entonces lo soy.

El chico se sentó a su lado, sonriéndole.

—Lo has hecho muy bien. —Inclinándose un poco, depositó un beso sobre su frente. Ella le devolvió la sonrisa.
—Te quiero, Takeru...

El rubio sonrió aún más mientras acariciaba delicadamente su mejilla.

—Regresemos a casa.

Hikari abrió los ojos y asintió, con una pequeña sonrisa.

Mientras la castaña tomaba un largo baño, Takeru se dedicó a guardar sus respectivas armas en el compartimento oculto detrás del armario.

Habían pasado ya casi un año desde los acontecimientos con el Guerrero Oscuro y Ken. Hikari tardó casi un mes en recuperarse por completo de sus heridas, aquella última batalla le había pasado una factura muy cara. Aunque Hikari sabía las consecuencias que aquella milenaria técnica había causado en ella, se negó a dejar de entrenar y perfeccionar sus técnicas.

La "Cortina de luz" era entregar la mitad del alma a la otra persona, literalmente. El receptor vería incrementada su fuerza y capacidades, pero la persona que lo empleara perdería gran parte de ellas. Hikari ya no tenía la misma resistencia de antes. Los primeros meses fueron terribles para ella: Enfermaba con facilidad y dormía la mayor parte del día, perdió algo de peso y era incapaz de usar magia. Takeru odiaba verla así, sentía que era responsabilidad de él el que ella estuviera en ese estado; pero Sora y Taichi le calmaron explicándole que aquel era un estado momentáneo, que era parte del proceso de adaptación que su cuerpo estaba experimentando y que cuando menos lo esperara Hikari volvería a estar bien, aunque como antes se ha dicho, sin las mismas características que antes tenía.

La castaña sabía su condición y aunque al principio tanto Takeru como su hermano se negaron a que pusiera su cuerpo al límite entrenando, ella no dejó de insistir y entrenar por cuenta propia. Ella sabía cuál era el límite de su cuerpo y de sus fuerzas. Al final el rubio terminó accediendo y ayudándole a entrenar y, para sorpresa de la castaña, se volvió exigente con los entrenamientos.

Takeru por su parte se recuperó en apenas una semana, fue por ello que no se despegó del lado de Hikari en todo el tiempo. Al inicio no quería que la castaña se exigiera de más, pero el coraje con el que había luchado y lo fuerte que había demostrado ser durante toda aquella travesía que ambos atravesaron juntos le volvieron a la mente, había sido gracias a ella que lograron completar su misión; fue por ello que decidió ayudarle con los entrenamientos volviéndose estricto en ellos, si bien Hikari no volvería a tener la misma capacidad de antes, por lo menos aprendería a trabajar y desarrollar a la perfección la que ahora poseía.

—¿En qué piensas?

Hikari abrazó al rubio por la espalda mientras depositaba un suave beso sobre su mejilla, su cabello húmedo caía ligeramente sobre sus hombros. Takeru se encontraba sentado sobre la orilla de la cama tan perdido en sus pensamientos que no la oyó salir del cuarto de baño, su suave contacto y el dulce beso en su mejilla le hicieron reaccionar, pero la fragancia a fresa que su cabello desprendía lo hicieron perderse de nuevo.

—¿Takeru…?

El rubio se volteó despacio y la atrajo a sus brazos, abrazándola fuertemente.

—Te amo... —le susurró besando su húmeda cabellera.
—Yo también te amo…—le sonrió ella, aún en sus brazos.

Takeru sonrió y se separó ligeramente de ella para observarle. Sus ojos rubí le miraban cálida y tiernamente, con amor; su cabello caía delicadamente enmarcando su hermoso rostro y sus labios rosas llamaban con desesperación a los suyos.

Hikari rió bajito y se apresuró a besarle. Después de unos momentos se separaron y la chica se sentó en sus piernas mientras él le abrazaba.

—Takeru…
—Dime…—preguntó él mientras le abrazaba, extrañado por el repentino cambio de voz en ella.
—¿Cómo crees que estén ellos…?

Su voz sonó nostálgica pero a la vez apacible. Takeru desvió un poco la mirada pero enseguida la devolvió a ella.

—Creo que están bien. —le susurró, quitándole un par de mechones de la cara y colocándolos detrás de su oreja. Ella recostó ligeramente su cabeza sobre el hombro de él.
—Los extraño…
—Y yo…—el rubio suspiró y la abrazó más.

Angewomon apenas había logrado sobrevivir a aquel ataque que le derribó; Aunque Magna Angemon logró curarle en gran parte, fue necesario llevarla con sus superiores para que recibiera las atenciones necesarias, ya que el daño que recibió había sido con un arma oscura y había sido grave. Como era de esperarse en seres celestiales, el ángel no tardó prácticamente nada en volver a ponerse en pie como si nada hubiera pasado.

A pesar de todo lo sucedido, sus superiores habían acordado que ambos debían regresar al lugar que les correspondía ahí con ellos, pues la oscuridad había sido controlada y había asuntos que debían tratarse ahí. Para ambos fue difícil aceptar la decisión, pues Takeru y Hikari eran parte importante de ellos y se habían acostumbrado a su presencia, pero nada podían hacer ante las órdenes de regresar a su lugar.

¡Tiene que haber algo que podamos hacer!exclamó Hikari, al borde de las lágrimas.

Angewomon se limitó a acercarse y abrazarla fuertemente, la castaña no pudo entonces contener más su llanto y las gruesas lágrimas comenzaron a caer por sus mejillas mientras se aferraba a ella. Tanto MagnaAngemon como Takeru las miraron con un dejo de tristeza.

¿En serio no hay una manera…?

El ángel negó cabizbajo, Takeru se mordió el labio inferior y apretó los puños.

Angewomon…—sollozó Hikari, sin querer separarse de su mejor amiga y protectora.

Hikari…—Angewomon acarició su castaña cabellera, finas lágrimas manchaban su hermoso rostro. —Siempre te voy a querer. Este no es un adiós definitivo. —susurró, con la voz entrecortada.

Yo a ti también te voy a querer siempre, gracias por todo…

Ambas se separaron suavemente y se miraron.

Las gracias aquí no existen. —le sonrió. Hikari se limpió las lágrimas con la muñeca y le devolvió la sonrisa.

Takeru miró a su guardián y le dedicó una triste sonrisa.

Nos volveremos a ver. —le dijo MagnaAngemon anticipadamente.

Lo sé. —asintió él.

Un silencio se formó entre ambos mientras se miraban, Takeru bajó la cabeza por unos segundos y, con un nudo en la garganta, intentó hablar.

MagnaAngemon yo…

No, Takeru. —negó él. El rubio miró las intensas orbes azules de los ojos de su guardián. —No es necesario el perdón. Tenía que ser así, no había otra manera.

Takeru apretó nuevamente los puños y, sin pensárselo, se acercó al hermoso ser y le dio un fuerte abrazo. MagnaAngemon mostró un gesto de confusión al principio pero poco a poco sonrió y correspondió al gesto.

Ha sido un gran honor pelear a tu lado. No habría llegado tan lejos sin ti.—le dijo el rubio una vez se separó de él.

El honor ha sido mio, Takeru. —El ángel le mostró una nueva sonrisa.

Hikari y Angewomon se acercaron a ambos.

Es hora de partir. —habló MagnaAngemon. Angewomon asintió con una sonrisa, tratando de controlar las lágrimas.

Estamos destinados a ser sus guardianes por siempre, no podremos vernos como antes pero siempre vamos a estar ahí cuando lo necesiten. —Angewomon se acercó a MagnaAngemon y le miró.

Nos veremos cuando menos se lo esperen. —dijo ahora MagnaAngemon.

Les echaremos mucho de menos…—sollozó Hikari, Takeru pasó un brazo alrededor de los hombros de ella tratando de confortarla.

Nosotros también a ustedes.

Ambos ángeles se colocaron sus respectivos cascos y extendieron sus majestuosas alas.

Hasta pronto. —dijeron ambos al unísono antes de elevarse por los aires y perderse en el estrellado cielo.

Hikari no lo resistió más y se ocultó en el rostro de Takeru mientras sollozaba levemente, el rubio la abrazó con fuerza mientras una pequeña lágrima descendía por su mejilla.

Takeru salió del cuarto de baño mientras se secaba el cabello con una pequeña toalla blanca, Hikari le sonrió al mirarle y él le guiñó un ojo.

Esto le hizo sonrojarse y ella le sacó la lengua como respuesta ante la sonora risa de él. Increíblemente, un par de meses atrás habían enlazado sus vidas. Había sido una boda muy sencilla: sólo ellos dos, sus hermanos y Sora (Quien se encargó de oficiar la ceremonia.) Aunque fue algo muy simple, fue lo suficientemente hermoso e inolvidable para ambos. Los dos ahora vivían en la villa Ishida, en una pequeña pero muy confortable cabaña. Takeru se estaba haciendo cargo de reconstruir todo lo que el Guerrero Oscuro arrasó aquella noche, algunos de los supervivientes le ayudaban con la misión y muchos otros comenzaban a unirse a él. En poco más de dos meses ya la mitad de la villa había recobrado su anterior esplendor aunque no todo era igual a como era antes: el antiguo hogar de sus padres se había convertido ahora en un santuario y muchas tumbas ocupaban ahora el cementerio rodeadas de hermosos árboles de blancas flores.

Yamato había comenzado un viaje por todo el continente unas semanas después de la boda de Takeru y Hikari con la intención de olvidar el anterior tormento que había vivido al ser convertido en un demonio y, por lo que decía en las cartas que le había enviado a Takeru, lo estaba haciendo muy bien. Taichi por su parte, encontró refugio en Sora; ambos se ayudaban mutuamente pero, aunque su amor era algo que todos sabían, aún no habían decidido casarse.

Después de aquellos días oscuros por fin una tranquilizadora paz llenaba los corazones de todos ellos. No habían sido días fáciles y habían muchas huellas imborrables de la batalla anteriormente librada, pero todos estaban dispuestos a comenzar de cero dejando atrás todo aquello… ya el tiempo se encargaría de enterrar los malos tragos.

—¿Takeru? —la voz de la castaña le sacó de sus pensamientos.

—¿Eh?

—¿En qué piensas? —acarició su rostro, preocupada. Él negó ligeramente con la cabeza y tomó delicadamente su mano para después besarla.

—En nada, princesa. Sólo en lo feliz que soy ahora.

Hikari sonrió por enésima vez en el día. Amaba a ese hombre, con locura. Aún no podía creer en lo hermoso que podía llegar a ser el destino.

Hikari suspiró. Takeru había salido temprano en la mañana junto con un grupo de sus nuevos hombres con la intención de conseguir más madera y materiales para continuar con la reconstrucción, mientras tanto ella se había quedado junto con Sora y su hermano reordenando los archivos que habían logrado salvarse del feroz ataque del guerrero oscuro pero, de un momento a otro, Taichi y la peliroja desaparecieron dejándola sola en lo que era el nuevo archivo.

¿No pueden esperar a que sea de noche…?negó, divertida.

No eran ni la mitad de los archivos los que se habían salvado, pero sí eran una cantidad considerable los que habían conseguido recuperar sólo habían resultado dañados, un escriba se encargaría de transcribirlos de nuevo. Pronto, de entre una pila de libros que se desmoronaron cuando intentó sacar uno, un grueso libro forrado de cuero llamó su atención. La cubierta de cuero estaba cuarteada y rota, al abrirlo, descubrió que las hojas estaban comenzando a enmohecerse y algunas partes comenzaban a ser inteligibles.

"Luminosos días de esperanza." Ése parecía ser el título. Curiosa, comenzó a leer el principio.

'…no se sabe que fue lo que había desatado aquel terrible mal sobre la tierra. El terrible demonio supremo había despertado de su letargo con un solo fin: Convertir a la tierra en el inframundo. Poco a poco todas las regiones del mundo sucumbían ante él dejando un inmenso rastro de sangre a sus espaldas, tratando de sobrevivir, los habitantes de aquellas tierras se aliaban a él, pero al hacerlo eran convertidos en demonios. La tierra ahora era un nido de seres demoníacos.'

La hoja siguiente era imposible de leer, pues la humedad la había corroído; Hikari pasó delicadamente la página y continuó leyendo, estaba por completo atrapada.

'Y entonces él llegó a una tierra que aún rebosaba de verdor y vida donde los señores del lugar se negaron a caer bajo su yugo: Håbe. Ahí reinaban Vogel, señor de esperanza y Eleth, señora de luz. Ambos sabían que el Demonio Supremo pronto llegaría sus tierras y habían reunido a un gran ejército de guerreros, hombres y mujeres, dispuestos a defender su tierra, su libertad y su alma.

La cruenta batalla duró cinco días y noches. Tanto el ejército de Håbe como el de demonios yacían muertos por todo el campo, solamente Vogel y Eleth quedaban en pie luchando contra el maligno ser. Ambos sabían que para acabar con el Demonio Supremo era necesario hacer fuerza de todo su poder entonces usaron su técnica definitiva…'

De nuevo las letras volvían a ser imposibles de leer. La castaña torció la boca y se saltó aquellos párrafos destrozados.

'Una gran explosión se produjo, la noche se iluminó al punto de parecer que era medio día. El Demonio Supremo cayó emitiendo un gran chillido y los señores de Håbe aparecieron casi sin vida en el suelo: Se habían sacrificado para poder acabar con la oscuridad. Pero no todo acabó ahí, sin que ninguno de los dos se lo esperaba, el demoníaco ser comenzó a murmurar un conjunto de frases en la lengua del inframundo: "Ikiajj nerajh salehh szwarajj"

Después de aquello el ser desapareció en un puñado de cenizas, pero Eleth desapareció ante los ojos de Vogel. Les había sido lanzada una maldición: Sus espíritus estaban condenados a pasar milenios separados el uno del otro; no podían gozar del paraíso, pues sus espíritus estaban condenados a vivir separados en la tierra sin ser capaces de reconocerse hasta la próxima amenaza de la oscuridad, ahí tendrían una batalla final…'

Hikari abrió los ojos con sorpresa y cerró el libro, cuando ella conoció a Takeru… por algún extraño motivo se había sentido completa y aunque no llevaban muchos días de conocerse, el sentimiento de amarle fue muy fuerte. Ahora lo entendía, ¿en verdad era posible?

Con las manos un poco temblorosas tomó el viejo libro y se lo llevó consigo, sería su tarea: Transcribirlo ella misma.

La castaña se asomó a la cocina y observó a su esposo preparando la cena, silenciosamente se acercó a él y le abrazó por la espalda.

—Listo. —sonrió el rubio mirándola por encima del hombro. Ella imitó el gesto y se dirigió a la mesa mientras él servía lo que parecía ser una sopa con fideos en un par de tazones. —Aquí tienes. —el rubio le colocó la taza al frente y después se sentó a su lado comenzando a comer.

Ella simplemente observaba en silencio su tazón sin hacer gesto de querer comer, pensativa. El rubio le miró y alzó una ceja.

—¿Estás bien, Hika?

La castaña le miró.

—Hoy ha sido la última vez que entrene.

Takeru frunció el ceño, confundido.

—¿Qué…?—articuló.

—Pasará mucho tiempo antes de que vuelva a retomar mis entrenamientos contigo, senpai.

—Hikari… ¿qué sucede? —cuestionó comenzando a preocuparse, eso no era normal en ella pues siempre que no podían entrenar un día mostraba su frustración y mal humor.

—Estoy embarazada.

Takeru se quedó sin habla, soltó los palillos que sostenía con su mano derecha y sus ojos se abrieron de sobremanera.

—¿Takeru…?

—¿De cuánto…? ¿Cuándo te enteraste…?—habló de pronto. Ella se extrañó ante aquella reacción.

—S-Sora me dijo que podría ser de tres semanas… me enteré hace un par de días…—tartamudeó.

Takeru se pasó una mano por el rostro.

—¿En qué estabas pensando, Hikari? ¡Ayer y hoy hemos tenido entrenamientos muy duros! —alzó la voz y se puso de pie. —¿Por qué no me lo dijiste?

—Y-yo… quería que fuera una sorpresa, no buscaba cómo decírtelo…—su voz se entrecortó. Sorpresivamente, el rubio la estrechó fuertemente en sus brazos.

—Tonta…—le besó en la cabeza mientras acariciaba su cabello. —Te amo, te amo, te amo…

Hikari sonrió y le abrazó con igual fuerza.

—Debes cuidarte más, no me perdonaría que te sucediera nada… ni a ti ni a nuestro…

—…nuestro hijo… —completó ella, Takeru la separó de él y la miró con una amplia y brillante sonrisa antes de besarla apasionadamente.

La euforia que sentía en ese momento era incomparable: Él y Hikari tendrían un hijo.

Así, perdidos en aquel profundo beso, ambos fueron avanzando hacia su habitación despojándose de su ropa en el camino y dejando olvidada la cena sobre la mesa.

Su leve respiración le hizo sonreír. Hikari se encontraba recostada sobre su pecho durmiendo profundamente, su cuerpo se encontraba cubierto con una fina sábana y su rostro estaba adornado con una sonrisa.

Así de increíble era la vida, así de increíble era el destino. Después de atravesar por aquellos días tan difíciles ahora ambos se encontraban juntos: Habían unido sus vidas ante el cielo y ahora ambos tendrían un hijo. ¿Quién lo diría? Hikari le había contado aquella historia que leyó y la conclusión de él era que, si las personas están destinadas unas a otras al final se terminarán encontrando no importando el lugar, las circunstancias y el tiempo. "Lo que es tuyo y está destinado para ti, volverá a ti."

Días de luz estaban asomándose ante ellos.

Tiiin tiiiiin tintintintintin tintintintintin tintintintiiiiiiiiiiin *Música de Star Wars*

¡Holaaaaaaaaa!

Me atrasé unos días, lo siento jeje. ¡Pero aquí está el epílogo! \(*o*)/ *Aplaude ella sola toda emocionada mientras todos la ven alzando una ceja* Lo he releído un montón de veces y me ha gustado un poquillo, aunque siento que tal vez es algo confuso. No sé escribir un epílogo

El que Hikari al final estuviera embarazada de un "chibi Takeru" no sabía si ponerlo o no, no sé… al final me pareció que sería lindo y así ;O; Igualmente, que MagnaAngemon y Angewomon al final tuvieran que volver con sus superiores no sabía si sería lo adecuado, pero como que no se me ocurría que ambos seres -celestiales como son- vivieran juntos con Takeru y Hikari en la villa Ishida *Se imagina a Angewomon haciendo la cena y a Angemon cortando leña por ahí y en las tardes entrenando a los niños del lugar .-.* Como que no xD

En fin, tal vez no es el mejor epílogo pero… ;O; creo que cumple su función (por decirlo de una manera) jaja :DDD

Ustedes tienen la última palabra, ustedes son los jueces.

Aww… ¡Es que los quiero mucho a todos mis lectores! Lo digo de todo corazón y jamás me cansaré de repetirlo. En serio, muchísimas gracias por su apoyo y por seguir hasta el final, por aguantar mis prolongados periodos de ausencia y los fallos que he tenido. ¡Que me encantaría organizar una reunión y conocerles a todos y todas para discutir sobre fanfics :D! (Y seguro aprovecharían tirarme tomates que lo merezco, lo sé) Aww, si el mundo fuera Pangea aún :C
No, en serio, que los quiero mucho a todos C':

Ahora, contestaré a los reviewsillos que me han enviado :D

*Anaiza18: Aww, les dije que ahí no acababa todo para Angemon ;D Muchísimas gracias por tu review y por leer, me alegra muchísimo saber que mi fic te guste mucho. A ver qué tal te parece el epílogo mando un abrazo enorme de manzana y un saludote de naranja también C:

*Isabel-takari: ¡Me alegra que te haya parecido muy bien el final! ¡Muchas gracias por tu comentario! Espero que también te guste el epílogo C': ¡Un abrazote de sandía y saludoteees de fresa!

*IVYMON: ¡Arigatooo! Que bueno que te gustó el final, ¿en serio te pareció bonito? ;O; aww, esa era la idea ;O; Muchísimas gracias por leer y por comentar, ya me dirás qué tal el epílogo :D ¡Besotes de canela! n.n

*Ladygatomon: Que bueno que mi fic te encantara y que el final haya sido bueno C': Muchísimas gracias por tu comentario, prometo seguir con mis fics jaja n.n ¡Saludooos de piña y besos de cajeta!

*Darkfallenangel: ¡¿Cómo que no puedes entrar a tu cuenta?! O: Espero que se haya solucionado el problema D: Ya ves, un día iba a terminarlo… me tomó cuatro años pero… xD jajajaja ¿En serio así te lo imaginabas? ;O; awww ¡me alegra muchísimooo! Aww gracias por comentar y leer, en serio ;O; Espero que el epílogo sea bueno también jeje Y no te preocupes, estoy calentando motores para un nuevo proyecto jaja n.n ¡Un besote de uva y un abrazo de mora!

Bueno… ¡Los quiero muchoooo! ¿Ya se los había dicho? ;O;

Ahora sí, le cambiaré el estatus al "Complete" y el fic quedará sellado C': he disfrutado mucho escribiéndolo y leyendo sus comentarios, de verdad.

No se preocupen, tienen Hikari-Hayabusa para rato… C: *La gente se arranca el cabello y algunos se tiran por la ventana preguntándose por qué* ;O;

Como diría Terminator: I'll be back. Como he mencionado arribita, estoy con un proyecto muy ambicioso y estoy muy emocionada con él. Creo, CREO que será algo que se saldrá de lo común (aunque ahora las cosas originales escasean .-. pero lo intentaré) Prometo no decepcionarles n.n No sé cuándo lo tendré listo, pero juro que no tardaré los siglos xDDDD Simplemente no puedo dejar el fandom de digimon ;O;

Aww… muchísimas gracias a todos, les deseo lo mejor de lo mejor C: Nunca pierdan esa sonrisa aunque el mundo se empeñe en hacerlo C;

¡Los quierooo! ¡Hasta la próximaaaa! n.n

~Hikari-Hayabusa~