Capítulo 21

Confrontación

Seiya se acercó para pasarle el humo a Serena. Y cuando ésta le dio el golpe al cigarro, Seiya la aventó de forma brutal al otro extremo del cuarto, poniéndose inmediatamente sus pantalones y limpiándose la boca con asco.

- Seiya… ¿qué te pasa, qué tienes? – Serena, a punto de llorar, intentó acercarse a abrazar las rodillas de Seiya quién la rechazó y la levantó de los codos con brutalidad.

- ¡En este preciso momento se acabaron las actuaciones! ¡Dime! ¿Quién eres? ¿Dónde está Serena? – gritó Seiya.

- ¿De qué me hablas? – la rubia intentaba abrazar al pelinegro que la esquivaba con repulsión. - ¡Yo soy tu Serena, tu bombón!

- ¡No vuelvas a decir esas palabras! ¡Jamás en tu vida! ¡Tú, quien quiera que seas, no podrías jamás ser Serena! Serena estuvo conmigo, con Taiki y con Yaten. Pero desde que estamos solos, Serena no ha estado aquí. ¡Tú la suplantaste!

- ¿De qué estás hablando? ¿Seiya, te sientes bien? Sólo hemos estado hablando de nosotros, de cómo me enamoré de ti, he estado a punto de entregarme a ti ¿cómo puedes dudar que yo no sea…?

Seiya derribó de coraje lo que había sobre la mesa y tomó una de las prendas de Serena.

- Deja de querer seguir engañándome. Nadie puede suplantar a Serena, a la mujer que amo. Serena estuvo aquí con mis hermanos. Ella huele exactamente a su gemela. Y esta prenda tuya con la que pretendiste seducirme… - Seiya se la aventó en la cara a la rubia – no huele a ella.

- Eso no prueba que yo…

- ¡Cállate! Tan no eres mi bombón que cuando te pregunté cuando te habías enamorado de mí, me pediste un cosmo en lugar de una malteada. Serena jamás cambiaría una malteada. Y me hablaste de un lugar, de una azotea donde había llovido y le había pedido que me dejara reemplazar a Darien. La única vez que yo he estado con Serena en la azotea fue cuando le pedí una cita.

La rubia se quedó muda y Seiya siguió hablando.

- Me dejaste encantando con tu palabrería, no te lo niego. La historia del perfume en el uniforme fue muy original. Casi me la trago. Pero eso jamás pasó. Y luego intentas venir a tener sexo conmigo. Te dejé para ver que tan atrevida eras. Sabía que no ibas a llegar hasta el final. Bombón sí lo hubiera hecho porque me ama. Y luego te traicionaste cuando me pediste un cigarro y hablaste de las manías de Haruka y que te había besado. Bombón jamás me hubiera herido con eso aunque hubiese pasado. Y Serena, primero me hubiera pedido que le enseñara a fumar, no de la nada me habría pedido un cigarro y tú le acabas de dar el golpe.

La rubia por fin se echó a reír y aplaudió.

- ¡Bien! ¡Bien hecho príncipe Seiya! De verdad que por un momento creí que te tenía en la bolsa. Maldito Gran Sabio… sabía que con todos los futuros posibles, al contármelos, me iba a confundir y te conté el que iba a pasar si Serena seguía enamorada de tu hermanito… oye, pero lo hiciste bien, me seguiste la corriente…

- Si no te la seguía no podía saber hasta dónde ibas a llegar…

- Eso de "cuando me dejaste en la friendzone sentí que me hacías el hara kiri" fue muy convincente – la rubia empezó a aplaudir. - ¡Bravo! ¡Bravísimo!

- No tuve otra opción que seguirte el juego.

- ¡Ah! Pero lo que no sabes es que en un futuro alterno, Serena no te ama. Ella se queda con Darien. Y en una azotea ella te dice que siempre serán buenos amigos. – Seiya apretó los puños y la quijada. – A decir verdad, tú sales sobrando en esta historia…

- ¡Cállate! ¡Dime quién eres! ¡Taiki,Yaten! – Seiya gritó para que sus compañeros pudiera venir a ayudarlo con esa impostora.

Los dos aludidos llegaron y al ver cosas rotas y a Seiya hecho una furia, supieron que algo andaba mal.

- ¿Qué pasa? – preguntó Taiki.

- No detecto el olor de la princesa… - dijo Yaten.

- Porque esta Serena es una impostora… ¡y ahora mismo me vas a decir a dónde te la llevaste!

La rubia prendió un cigarro y se lo llevó a la boca. Fumaba a la perfección. Sabía que había cometido el error de revelar lo que pasaba en el futuro alterno. Y Seiya la había descubierto. Demasiado pronto. Su tarea era pasarse por Serena y mantener a la Princesa de la Luna cautiva. Pero Seiya conocía demasiado a la mujer que amaba. Demasiados errores. Análisis de consecuencias. El Gran Sabio se enojaría pero pues ya todo estaba hecho.

- Ok… tranquilícense… primero me pondré cómoda…

Diciendo esto, de su cuerpo emanó un resplandor dorado, deshaciendo los rasgos de Serena y ante ellos, apareció una mujer conocida, temida. Sailor Galaxia.

- ¡No puede ser!

- ¿Me extrañaron?

S&S

- Déjame ver si te entendí – Mina se acercó a Kousagi. – Tú eres Sailor Cosmos y eres hija de Serena y Seiya.

- Sí, tía Mina.

- ¡Ay me dijiste tía, te amo! Eres lindísima…

- Te dije tía porque eres mi tía. Tu eres la esposa del tío Yaten.

Mina se le quedó viendo a Kousagi y y volteó a ver a Lita y Amy.

- Ok, ahora sí, agárrenme porque me caigo y me voy a morir…

- ¿En serio?

- Sí. Y la tía Amy está casada con el tío Taiki.

Amy solamente se dejó caer en el futón con los ojos como hipnotizados. Rei le pasaba la mano delante de la cara pero Amy no respondía.

- Bueno, en realidad para mí todas son mis tías. A todas les digo tías menos a Sailor Uranus.

- Ah… ya salió el peine… - ¿Se puede saber por qué?

- En primera, porque te la pasas llamándome mocosa. Y en segunda, porque mi mamá no fue feliz en el futuro alterno donde yo tengo que ser la presunta hija de Darien porque "técnicamente" tú la obligaste.

- ¿De qué me hablas?

- Vamos Haruka… tú en tu mundo de marimacha de todo lo puedo si no cambias, obligarás a mi mamá a ocultar sus sentimientos por mi padre y le impondrás a mi padre y la obligación de Tokio de Crystal. ¿O acaso se te olvida como recibiste a mi tía Kakyuu? "No le debo mi lealtad a nadie más que a la Princesa Serenity"…

Kakyuu permaneció callada. De hecho todos callaron. Era verdad. Haruka se imponía la mayor parte del tiempo.

- Y de ti tía Rei, mejor ni hablamos. Lo bueno es que reaccionas a tiempo pero tú también eras bastante partidaria de que mi madre no le hiciera caso a mi papá. De hecho, si quieren saberlo, en el futuro alterno donde no aparecen las dos lunas, todas ustedes se empeñan en que mi madre no haga caso de sus sentimientos por mi papá y se quede con el tío Darien. ¿Acaso no veían su infelicidad? ¿No veían que el tío Darien no le hacía caso? ¿Acaso querían eso para ustedes mismas? ¿Alguien que las ignorara?

- El futuro está hecho niña y yo… - Haruka quiso defenderse pero Kousagi se puso frente a ella.

- Ve por un momento al pasado Haruka… si Michiru hubiera muerto en verdad cuando enfrentaron a los Death Busters… ¡niégame que no la hubieras seguido en la muerte!

Haruka dio un paso para atrás. Kousagi le había dado en su punto débil. De hecho casi había conseguido matarse cuando Michiru estaba muriéndose al sacar su talismán. Si no hubiera sido por la llegada de Setsuna, hubieran muerto. Imaginar un mundo sin Michiru era imposible. Si ella se iba, ella la seguiría para encontrarse. Recordó la pregunta eterna de Michiru: ¿Por qué eres tan cruel? ¿Por qué te encierras en tu propio mundo? La respuesta era simple. Porque ella era su mundo y sin ella nada tenía sentido.

- Está bien. Has conseguido callarme la boca. No volveré a decirte mocosa.

- Eso es lo que menos me importa. Si quieres que te ayude es que no le digan a mis padres que yo soy su hija.

- ¿Pero por qué?- Hotaru se acercó. – Le darías una gran felicidad a Serena y Seiya.

- ¿Cómo la felicidad que tuvieron cuando mi prima se anunció como su hija? – Kousagi preguntó y todas se agacharon. La jovencita se refugió en los brazos de Kakyuu. – Perdóname tía pero por esa acción ahora tu hija cree que su madre es la mía y tu no puedes acercarte tan fácil a decirle la verdad…

- Lo sé…

- Y eso no es justo… no lo era y nunca lo será. Si yo llego a decirle a mis padres que yo soy su hija será cuando de ellos salga que quieran tener un hijo. Nunca antes. A veces es mejor no conocer el futuro.

- Pero… tengo una duda Kousagi… - Helios se acercó. - ¿Por qué tu imagen estaba en el cuadro del rey de la Tierra?

- ¡Ah! Esa imagen… Verán… como Sailor Cosmos, tengo los poderes del último estadío de Sailor. Comparto los poderes de todas las Sailor que existen. Incluyendo el de la Sailor del Tiempo y el de la Sailor de la Muerte. Por eso, como Hotaru, puedo hacerme pasar como una bebé o crecer según mis deseos. Y como Setsuna, puedo conocer los planos del tiempo y sus consecuencias. La imagen que tú viste, siempre estuvo en el Milenio de Plata antes de que el rey de la Tierra la robara. El artista que la realizó imaginó que así luciría la última reina de la Luna.

- ¿Y tú…?

- Lo soy. No se equivocó. Yo seré la última reina del Milenio de Plata. Soy Sailor Cosmos. Y de lo que pase ahora, veré mi futuro brillante o lo veré hecho un desastre.

S&S

- ¿Serena? – Darien volteó al darse cuenta que a su lado en otro precipicio, estaba la princesa de la luna.

- ¿Darien? – Serena lo vio con asco. – Eres la última persona a la que quisiera ver…

- ¿Estás bien?

- ¿Qué si estoy bien? ¿Qué si estoy bien? ¿Tienes idea de todo lo que está pasando mientras tu has estado aquí?

- Podrías decirme…

- Sí, tu todo estoico ante todo… ¡me tienes harta! ¿Alguna vez te dije que odio la manera en que me tratas? ¿Qué eres un verdadero estúpido y que no tengo la maldita idea de porque sigo contigo?

- ¡Serena!

- ¿Qué? – la rubia lo retó con los ojos. - ¿Qué vas a hacer? ¿Me vas a lanzar una rosa desde tu precipicio hasta el mío? ¿O me vas a decir que "es que ya no puedo seguir con esto, ¿por qué tengo que seguir atado a ti tan sólo por lo que sucedió en el pasado?" Bueno, no te preocupes, no quiero estar contigo y lástima que no traigo el anillo que me diste porque desde este momento tú y yo no tenemos nada que ver.

- ¿En este preciso momento se te ocurre terminar conmigo? – preguntó Darien incrédulo.

- ¡Cualquier momento es bueno! ¡Además esto ya estaba más que terminado! – gritó Serena. - ¡Y además te voy a exigir que en cuanto salgamos de aquí, no sé como, pero salgamos de esta, me expliques y arregles todo con mi hermana Kakyuu…

- ¿Qué? ¿Conoces a Kakyuu?

- Todavía no he podido verla pero a la que sí he visto y por mucho tiempo es a su hija… ¡y a la tuya!

Un ventarrón los hizo a ambos pegarse a la roca de sus precipicios y el Gran Sabio apareció ante ellos.

- Vaya, parece que van a tener mucho de qué conversar ahora que están aquí reunidos en Artemis.

- ¿En dónde?

- En la segunda luna, mi apreciada princesa. Tus sailor scouts tarde o temprano vendrán. Sailor Lead Crow se encargó de decirles. ¿No sabías que había una segunda luna en la Tierra? Bueno, eso es pura cuestión informativa. Me alegra que ahora estén juntos. Ahora sí se pueden reclamar todo lo que quieran. De hecho, yo fui el que mandó a Darien con tu hermanita.

- ¡Desgraciado!

- ¿Duele criar a una niña que no te quiere verdad?

- Serena, perdóname…

- ¡Tú cállate! ¿Cómo me trajeron aquí? Estaba con Seiya, Taiki y Yaten.

- Como bien lo dijiste… estabas. Fuiste al baño y mi socia fue que tomó tu lugar. Ahora ella se está haciendo pasar por ti con tu amado Seiya… y puede que vaya lejos… muy guapo muchacho.

- ¡No! ¡No! ¿Por qué esta crueldad?

El Gran Sabio se situó delante de Serena y susurró en su oído.

- Ese dolor lo sintió tu tía Neherenia. Lo sintió tu madre al renunciar a una de sus hijas. Es parte de tu herencia… Disfrútalo.