Hola a todos, gracias por llegar hasta aquí. Sé que no ha sido siempre placentero. El drama no suele ser la mejor manera de esparcimiento, siempre será mejor el romance y la aventura, por eso se los agradezco más aún.

Muchas gracias por sus comentarios, los agradezco. Por lo que hare un espacio para responder una duda común en la situación de Candy – al inicio se menciona que se convirtió en mujer en los brazos de el doctor - quizá no utilice las palabras que detallaban en qué sentido la había hecho mujer. Con Albert era inexperta, en su cama hizo lo que seguía del matrimonio, con Dominic encontró la pasión, el deseo de ser su mujer…. Cuando lo escribí no sabía que iba a pasar en la historia, pero suponía la pérdida de un hijo.. Por lo que quise plasmar la diferencia de intimidad entre el doctor y el pasado… espero sea una explicación satisfactoria. Gracias

Reencontrando el pasado

Capitulo 21

Una semana más tarde, en la que las visitas de Albert habían sido más regulares. Los dos notaron el alejamiento y frialdad de su relación.

Candy no sonreía y hablaba con apenas monosílabos, Albert mantenía su distancia y evidenciaba que algo le molestaba, sin decir nada, esperando una oportunidad.

Fue en una tarde en la que los dos guardaban silencio y escuchaban una música suave, mientras sentados en el sofá se mostraban pensativos, que las emociones explotaron.

Albert la miro insistente, mientras ella le devolví la mirada y espero que le dijera algo, antes que ella le preguntara que sucedía.

- ¿Qué sucede? ¿Por qué me miras así?

- Candy ¿Qué hacías en el hogar de Pony? – quiso saber el rubio, preguntando sin preámbulos.

- ….Es una larga historia ….. de la que quiero que hablemos…. – respondió mirándolo con decisión

- Fuiste a encontrarte con el… – dijo sin dudas el rubio – fuiste a encontrarte con Terry.

- … yo, no quería que… no debí ocultártelo, pero no quería que pensaras algo que no es…

- Candy, sé que se vieron en Nueva York, sé que pasaste una noche con él, sé que se han visto en Chicago y también sé que te encontraste ese día con él en el hogar de Pony, lo que aun no entiendo es por qué haz echo todo eso ocultándomelo, ¿acaso te has estado burlando de mí? No creo merecerlo.

- Nunca me burlaría de ti, nada de lo que ha sucedido tiene que ver contigo. Yo soy la única responsable de todo. Del encuentro en Nueva York, que fue casual, de la ilusión que no supe apagar en Terry y su constante contacto conmigo en forma de cartas o de visitas a Chicago, que solo fueron dos ocasiones – se soltó hablando Candy, sin atreverse a mirar a Albert a los ojos. Pero estaba decidida a limpiarse de toda su culpa o al menos de las que aún le quemaban y podía resolver. – creo que tu informante te conto lo hechos, pero no te puede hablar de sentimientos ni de detalles.

- ¿De qué sentimientos? De tu amor por Terry.

- Mi amor por Terry no es el de un hombre a una mujer, al menos ya no lo es, no desde que me comprometí contigo. – respondió elevando la voz - nuestro encuentro en Nueva York lo use para decirle adiós a una etapa de mi vida a una relación, yo tan solo quise despedirme, de forma equivocada, ahora lo veo.

- …entiendo que la despedida debió ser muy intensa, por que pasaron una noche juntos y de esa despedida salió la fuerza para que Terry terminara con Susana y te buscara a ti, después de todo tú estabas embarazada de él, después de aquella despedida….

Por primera vez, Candy alzo la mirada para ver a Albert, que le dedico una mirada más fría.

- Ahora veo lo importancia de no contarte yo misma lo sucedido, te han llenado la cabeza de mentiras y el corazón de amargura – respondió Candy con un nudo en la garganta, tras recoger la última cosecha de sus errores. - solo quiero pedirte una cosa Albert, si es que aun puedo hacerlo.

Albert no respondió, tan solo se limitó a mirarla sin decir más.

- Por favor perdóname por todo el daño que te he hecho… y si es posible te pido que no me odies.

- No te odio, pero no puedo creer todo lo que me has mentido y engañado y sobre todo, lo que te has burlado de mi… tú no eres mi Candy, tu eres una mujer fría y calculadora, no sé cómo voy a digerir todos estos eventos y como podremos superar esto. .

Con el dolor clavado en el corazón, Candy miro a Albert y abrió su alma para dejarlo volar, deseaba que fuera feliz y a su lado no lo seria, por lo que en ese momento tomo la decisión de salir de su vida para siempre, lo dejaría con la idea errónea que se había hecho. Se desaparecería del mundo, para no volver nunca más, no podría resistir volver a verlo más.

- Lo mejor será que pidamos la anulación de nuestro matrimonio – dijo Candy con seriedad, controlando las lágrimas que quería dejar correr.

- ¿Estas segura que es eso lo que quieres?

- Creo que es lo mejor para los dos, un matrimonio sin una base sólida no va a funcionar.

- Entiendo, quieres tu libertad- respondió el rubio lleno de dolor y frustración

- Quiero que seas feliz y conmigo no lo serás – respondió la rubia

- Me estás diciendo que no me amas.

- Eso no importa ya, el daño es demasiado, lo mejor es que sigamos por caminos separados, quizá así encontremos nuevamente la tranquilidad y felicidad que se nos fue de las manos.

- Entiendo, quieres volver a Terry.

- No es necesario que discutamos ese punto, lo mejor es disolver lo hecho hasta el día de hoy.

- No tienes que preocuparte por disolver nada, al parecer nunca estuvimos casados, el padre de esa capilla, no es en realidad un padre, es solo un seminarista y no tiene la autoridad de realizar lazos matrimoniales, por lo que nuestro matrimonio no es válido, tienes la libertad de correr a Terry.

- ¿Cómo?

- Así es, quería un certificado de nuestro matrimonio y me encontré con eso.

- No me lo imaginaba, que decepción – respondió perturbada en un murmullo, recomponiéndose de inmediato - Gracias por todo Albert, tan solo espero que algún día logres perdonarme.

- Será mejor que me vaya, te deseo suerte Candy – le dijo poniéndose de pie, para dirigirse a la puerta - no renuncies a tu verdadera felicidad.

- …..Albert – lo detuvo la rubia antes de que el desapareciera por la puerta –…. no confíes tanto en Luce, no se sus intenciones contigo, pero no es una buena persona.

Sin responder Albert salió del departamento de Candy y de su vida, camino por la calle, con las palabras de Luce retumbando en su cabeza, lo que él había visto con dolor y lo que con certeza había leído en el reporte del investigador, no pudo evitar derramar un par de lágrimas que limpio con enojo, lo mejor era hacerse a un lado para que Candy fuera feliz. de lo contrario ninguno de los tres lo seria.

No volvió en semanas. Mismas que Candy utilizo para cerrar todos sus compromisos en Chicago, Annie aún estaba dolida con ella por lo sucedido en el Hogar de Pony, por lo que la evadió todo ese tiempo, sin imaginar que no volvería a verla en años.

Con dolor en el corazón y el alma seca, Candy partió de Chicago con rumbo a Nueva York, para embarcarse en un navío que la llevaría a Europa, como enfermera de guerra. No se despido de nadie, ni volvió a mirar atrás.

Fin de flash back

Como nunca Dominic estaba en silencio y con el cuerpo tenso, habían llegado a un pequeño cementerio, que se veía más bien abandonado.

Camino al lado de Candy que se detuvo en una esquina del lugar, tratando de reconocer las tumbas.

-Aquí descansan esas dos mujeres que fueron más que mis madres y dieron su vida por mí – dijo orgullosa, dejando que las lágrimas cayeran por su rostro pálido.

-Sé que en el fondo de tu corazón sabes que no eres culpable de ese fatídico accidente – dijo Dominic con voz grave. – ellas entregaron su vida para salvar la tuya, lo que cualquier madre haría por sus hijos.

- …. Si lo sé – respondió sin poder dejar de llorar – sé que me amaron hasta el último segundo, sé que estaban decepcionadas de mi proceder, sorprendidas de mis decisiones equivocadas, pero no dejaron de quererme.

- Eras joven y llena de sentimientos, no pensaste claramente.

- No tienes que ser sutil, ahora a la distancia lo veo, fui una chica no solo errante en sus actos, si no egoísta, pensé en mí y mi necesidad de despedirme de Terry y al mismo tiempo seguir con mis deseos de casarme con Albert- respondió limpiándose las lágrimas – nunca actué movida por el deseo de engañar a Terry o Albert, nunca intente tenerlos a los dos, siempre tuve claro que el tiempo entre Terry y yo ya había pasado, pero quise decirle adiós sin que afectara a nuestras vidas después de eso, que estúpida fui y que mal me porte con los dos.

Tras un silencio que sirvió para que Candy alzara una oración por sus madres, los dos salieron del cementerio para seguir caminando, Candy se sentí más liberada y también muy dolida tras revivir con su plática aquellos días, nunca se había perdonado por perder a su bebe, lo que provoco su esterilidad.

-te fuiste a Paris amando a tu esposo – dijo Dominc con un pinchazo en el corazón.

- no era mi esposo, nunca lo fue.. – respondió dolida.

- Pero si lo dejaste sintiendo amor por él.

- en mi mente no había habido más ilusión que formar una familia con él, envejecer a su lado. Así que renuncie a él pensando que debía ser feliz, verdaderamente feliz al lado de alguien digno de él, porque yo ya no sentía que lo fuera… si eso es amor – respondió mirándolo a los ojos – …lo deje por amor, para que se olvidara de mí y yo pudiera hacer lo mismo.

- ¿y lograste olvidarle?

-logre redimirme en mi soledad, estaba tranquila y en paz, porque no pensaba en nadie de ese pasado, porque les di la libertad de vivir felices lejos de quien les había causado tanto daño, el fuego se apagó y el sentimiento se secó hasta volverse polvo y volar con el aire.

- ¿te gustaría volver a verlo? ¿Saber de el? ¿De Terry quizá?

-me gustaría saber que son felices, que tienen vidas realizadas, pero no quiero volver a estar frente a ellos.

En un nuevo silencio caminaron nuevamente por un sendero que los llevaba al pueblo, ya era tarde y comenzaba a caer el sol. El viaje había resultado enriquecedor para los dos, finalmente Candy se había mostrado tal cual era y había soltado un peso que había cargado por largo tiempo, mientras Dominic lograba terminar de armar el rompecabezas sintiéndose confundido, desplazado por un fantasma de hacía años.

Serge había vuelto con una sonrisa en los labios, pero una nostalgia que apagaba su mirar, apenas vio a la pareja aparecer por el horizonte se puso de pie y fue hasta ellos, ya no se sentía tan atacado por los recuerdos.

- ¿En dónde se metieron?, comenzaba a preocuparme

- Dimos una caminata muy larga y a ti como te fue.

- Muy bien llegue desde hace horas, los espere para cenar, no creí que fueran a regresar tan tarde.

-Pues entonces vamos a buscar en donde cenar, nosotros tampoco hemos probado bocado. – respondió Dominic tratando de sonar animado.

- Durante la cena, escucharon el relato de Serge y su descubrimiento, que los alrededores y la cabaña de la montaña aun mantenían el logotipo de los Andley.

- Dominic aparentaba prestar atención, pero sus pensamientos estaban muy lejos de permitirse escuchar la información de Serge, Candy hacia un fuerte esfuerzo por mostrarse normal y llevar la conversación con su querido Stear.

- A la mañana siguiente los tres se pusieron de pie a media mañana y salieron de regreso a la ciudad, de regreso a su vida monótona y la perene búsqueda de Serge pro una mirada a su hermano.

Candy se mostraba más relajada y de mejor humor, aun caminaba por su antiguo departamento de vez en vez, pero ya no sufría por la loza que la había aplastado por años.

También seguía pensando en aquel bebe que nunca llego a nacer, imaginaba su rostro y soñaba con esos momentos que nunca vivirían.

Con el paso de los días Candy noto la lejanía de Dominic, ya no se mostraba atento con ella y tampoco la buscaba para ir a dormir, temía que la historia de su vida lo hubiera alejado, que el verla como realmente era lo hubiera decepcionado. La tristeza comenzó a invadirla apagando la poca luz que tenía.

Una tarde que estaba inquieta por su tardanza se decidió a hablar con él e indagar que sucedía, tan solo tenía que esperar a que llegara.

- Deja de pasearte tanto, ya me mareaste, tu doctor no ha de tardar en llegar.

- No me dijo que fuera a llegar tarde

- ¿Están disgustados?

- Ese es el problema, no lo sé – respondió sintiéndose nerviosa - ha cambiado mucho y está muy alejado de mí, creo que ya no siente nada por mí.

- Dominic te ama, él siempre está preocupado por ti, yo lo he visto y el me lo ha dicho, en cambio tu siempre lo estas rechazando y alejándolo de ti, será mejor que tengas cuidado y te portes mejor con él.

- Creo que se ha decepcionado de mí por todo lo que le conté que viví aquí hace años.

- ¿Qué pudiste hacer para decepcionarlo? Tú eras y eres una chica encantadora, tan bondadosa y preocupada por los demás, además el doctor es un hombre cabal.

- … eso cambio Serge, yo hice cosas de las que me arrepiento, pero lastime a varias persona, te lo contare en otro momento, pero Dominic lo sabe y creo que se desilusiono de mí, por más cabal y maduro que sea.

- Debes de hablar con él.

- Lo hare… en cuanto vuelva…

- Dominic llego varias horas más tarde de lo acostumbrado, Serge y Candy cenaron y el hombre se fue a dormir, le esperaba un día difícil al día siguiente.

- Mientras la rubia se quedó dormida en el sillón. Donde Dominic la, encontró.

- Candice, Candice despierta…

- Dominic…. ¿Dónde estabas? – dijo apenas abrió los ojos y lo vio con la melena revuelta y sus brillantes ojos grises.

- Tuve un compromiso después de salir del hospital, no debes esperarme, tu trabajas y mereces un buen descanso

- ¿Qué sucede Dominic? Estas muy cambiado, desde que regresamos de Lakewood has cambiado mucho conmigo

- ¿te lo parece?

- No me lo parece, te lo estoy diciendo. ¿es acaso que mí pasado también llego hasta ti?

- Es muy tarde para hablar de un tema tan complicado.

- ¿Cuál es la complicación? ¿me amas o … la decepción también llego a ti?

-Candice nuestra relación siempre ha sido libre, abierta, por qué quieres ahora venir a ser una mujer controladora que nunca has sido.

-No quiero controlarte, sabes que eres libre. Tan solo quiero saber si ya no tengo tus afectos.

-Mis sentimientos por ti son profundos y sinceros, no se desbancarían por lo que hizo una chica confundida y hasta atolondrada… lo que me haría cambiar de opinión seria tu proceder actual, tu silencio actual y tu confusión actual.

-Yo ya no soy la misma chica de hace 20 años, yo no te guardo silencios, por eso te conté todo lo que hay en mi corazón… yo no estoy aquí buscando a nadie, tu eres testigo que yo no quise volver, no busque estar aquí.

- Te pediré que no te guardes los deseos que tenga tu corazón, si los recuerdos, el lugar, te han removido sentimientos, te pido que me lo digas. Se sincera.

- lo hare, lo único que puedo decirte es que en un momento sentí el deseo de saber a Albert feliz, pero no de recuperar nada.

- ¿y Terry?

- a el renuncie mucho antes que todo el infierno se desatara.

- ¿quieres buscar a Albert?

- … no lo sé…después de nuestro viaje a Lakewood deje de pensar en todo ese asunto.

- hay algo que no les he dicho a ti y a Serge, porque no tenía claro que las personas que ustedes buscan y la que yo conozco estuvieran relacionadas, pero esta noche lo confirme por eso llegue tarde.

- ¿de que estas hablando?

- creo que a Serge le gustaría escuchar esto.

-está dormido.

-pues lo despertare.- dijo el doctor Lebanc para ir hasta la habitación de Serge y traerlo a la sala con ellos.

- ¿Qué sucede doctor?

- hay algo que quiero contarles y no quiero que pase más tiempo – comenzó el doctor mirando los ojos curiosos de sus dos escuchantes. – no les había dicho nada porque no quería inquietarlos sin información veraz.

- ¿de qué se trata doctor? - lo apresuro Serge, adormilado en el sillón a un lado de Candy.

- se trata de su familia, de los Andley. – dijo sin mas, dejando a Candy y Serge con los ojos abiertos y el corazón acelerado - hace meses que supe de la existencia de un paciente del hospital que tenía trato especial por ser uno de sus benefactores o al menos lo fue por mucho tiempo.

- Albert!? – exclamo Candy, casi cayendo del sillón.

- es mejor conocido como William Andley.

- ¿… pero dijiste que es un paciente? – pregunto Candice llena de expectación

- su esposa lo es – respondió sin quitar su mirada de la rubia, mientras Serge se mantenía expectante – Deborah Andley tiene una afección pulmonar.

-¿es grave? – pregunto Candice manteniendo su grado de interés

-es de cuidado, pero creo que saldrá adelante pronto – respondió sincero mirando a la rubia - yo no tenía claro si el seria la misma persona de la que ustedes huían y después rastreaban, por lo que no dije nada y trate de mantenerme en contacto con él, para averiguar si era la misma persona.

-Por supuesto que es el, William Andley siempre fue el personaje misterioso de la familia y benefactor de hospitales y todo lo que tenga que ver con servicios sociales – repuso Serge orgulloso

- Esta noche Salí con él a cenar – aunó Dominic – hace un par de semanas me había invitado a cenar y por fin hoy pudimos llevar a cabo esa cita, es un hombre discreto y poco habla de su vida privada, pero tras una larga charla me dijo algunas cosas que encajan con sus historias.

- ¿nuestras historias? – pregunto confundido Serge, ya que él nunca le había confiado nada importante.

- Sí, me hablo de su sobrino que está casado desde hace veinte años con su novia del colegio y tienen 3 hijos…- respondió Dominc, dejando a Serge mudo…

- Annie… - susurro apenas audible la rubia.

- Sé que su sobrino y su familia viven aún en Chicago, aunque están viendo la posibilidad de moverse a Florida, ya que tienen una amiga que les ofrece hacerse cargo de una compañía importante que era de su padre y ahora es de ella…

Candy miro a Serge comprendiendo quien era esa amiga. Guardando ambos silencio, por un momento.

-Es ella – dijo Candy, acariciando la mano de Serge.

- Los Andley tuvieron pérdidas millonarias aquel día que la bolsa de valores se convulsiono, perdieron poco más de la mitad de su fortuna, por lo que todas las familias que dependían de ellos, se fueron en declive, él mismo tuvo que vender algunas propiedades para salir adelante.

- Por eso vendieron Lakewood – dijo Serge mirado a Candy

- Quiero que entiendan que yo estoy en una situación delicada, yo sé quién es él, pero él no tiene idea quien soy yo y menos aún que estoy ligado a ustedes, no puedo seguir mostrándome como su amigo y traicionando su confianza….

- ¿Qué nos quieres decir con eso? – pregunto Candy temerosa.

- Que no podre seguir ocultándole que los conozco a ustedes, de lo contrario tendré que alejarme de él.

- ¿Irnos de Chicago? – pregunto aun abrumado Serge

- Yo podría dejar ese hospital o tener mi propio consultorio, no se podríamos pensarlo, pero no quiero tomarle el pelo a ese hombre.

- Gracias Dominic, muchas gracias por ser tan correcto – dijo Candy desde el fondo de su corazón, el doctor estaba haciendo algo que ella no había hecho, protegiendo a Albert – tienes razón no es correcto jugar con la confianza de Albert…. ¿Tú que propones?

- Yo no puedo resolver lo que ustedes quieran hacer con esa información, lo único que me es claro es que si continúo cerca del señor Andley, el tendrá que saber de mi cercanía con ustedes y decidirá que hace con eso o simplemente puedo dejar el anonimato, pero desapareceré de su vista.

- Yo no quiero que sepan de mí, me conformo con saber que mi hermano es feliz y que tengo 3 sobrinos, prefiero darles la espalda nuevamente y desaparecer, pero no quiero que sepan que estoy vivo y cerca. – respondió Serge decidido.

- No tienen por qué saber de ti, Dominic no sabe quién eres a ciencia cierta, en todo caso yo soy la que tendría que enfrentarme a verlos nuevamente…

- ¿y qué es lo que decides? – pregunto Dominic mirándola profundamente.

- ¿quieres ver a Archie? – pregunto a Serge, que la miraba con algo de temor – no sabrán de ti, nunca se los diré, pero si tú quieres verlo, saber de su vida y quizá de… ella, yo los enfrentare.

- No quiero exponerte a lo que no deseas… - respondió Serge bajando la mirada. – yo ya me resigne hace mucho tiempo a enterrarlos a todos.

- Es a Albert a quien prefiero evitar, pero él es el único que nos puede llevar a Archie…

- No quiero que me vean

-Puedes hablarle de mí a Albert Dominic, de mi interés por saber de Archie y su esposa.

- ¿esta segura? Por qué no habrá vuelta atrás.

- Estoy segura – respondió mirando a Dominic segura de ella misma

- Los tres decidieron hablar a más detalle en otro momento, tendrían que presentarse a trabajar al día siguiente y aunque sabían que con dificultad conciliarían el sueño se retiraron a su dormitorio.

- Dominic miraba a detalle cada movimiento de la rubia, quería ver el momento en el que se quebrara y mostrara lo que pudieran ser sus verdaderos sentimientos.

- me alegra ver que has terminado de romper el cascaron y muestras tus deseos sin recelo.

- No te equivoques doctor, esto no es lo que crees – respondió mirándolo retadora - no busco un encuentro con Albert, lo que hago lo hago por Serge, aun cuando no merezca que lo creas.

- No es a mí a quien tienes que convencer. – respondió dándole la espalda

- ¿Qué te sucede doctor? Nunca habías actuado así desde que te conozco, retador y buscando la manera de acusarme.

- ¿de qué podría acusarte Candice? De que cada vez que te pedía matrimonio me negaras la verdadera razón. Que ya estabas casada o que tu corazón ya tenía dueño y no volvería a amar nunca más. De que cada vez que te decía te amo, me callaras por que no podías escucharlo de nadie más….

- No me hagas arrepentirme de contarte todo doctor, te pedí que me escucharas y me entendieras sin figurarte ideas, creí que serias más objetivo y que confiabas en mí.

Dominic guardo silencio y se puso su pijama, mientras le daba la espalda a la rubia, meditando en las palabras que le decía. Quizá estaba siendo injusto por sus celos, pero tenía que protegerse por si ella decidía dejarlo por correr a su pasado.

- Tienes razón, no he sido justo, lo siento.

- ¿Por qué estas actuando así conmigo?

- Celos quizá.

- ¿celos? ¿de que, de quién? ¿De una historia rancia y enmohecida?

- Del amor que le diste a Albert, a pesar que no escucho una explicación le diste su libertad, llevándote tú la culpa y la vergüenza de algo que no hiciste – le dijo mientras la recibía en sus brazos cuando ella se entregó a su lado de la cama – ese bebe del que no supiste hasta que se fue, era de él ¿verdad?

- Si… - dijo con la voz apagada, era evidente que era un tema doloroso – yo le falle a Albert cuando fui a Nueva York y actué irresponsable, dejando que Terry se ilusionara ante lo que para mí fue una despedida, pero nuca hice nada que me impidiera ser su esposa, él es el padre del único hijo que tuve en mi ser.

-Eres una buena mujer – respondió Dominic besando su frente y abrazándola contra su cuerpo – Albert tiene una hija…

- Una niña… debió volverse loco con ella.

- Creo que sí, no me hablo mucho de ella, pero es evidente que es su mundo.

- Me alegra que tenga una familia y pueda ser feliz.

- Al parecer han pasado momentos difíciles con la economía, pero no hay duda que ama a su familia. Nunca ha fallado a una visita médica con su esposa, y siempre está muy involucrado, de hecho la reunión de esta noche fue por eso, para hablar de la salud de Deborah.

- ¿Es grave?

- No lo creo, es una condición con la que tendrá que vivir, un poco más crítico que el asma, pero no morirá de eso..

- Me alegra saberlo

- ¿…sabes quién es la enfermera exclusiva de los Anldey?

- No… - respondió mirándolo sin entender… - … no tengo idea.

- Yo creo que si tienes idea, no necesitas pensar mucho.

Tras unos segundos de pensarlo, miro a Dominic. Comprendió que las únicas enfermeras a las que había hecho referencia eran las que habían hecho él viaja a Nueva York.

- Luce…

Dominic la miro, asintiendo, ambos sabían que ella había contribuido a que la tribulación de su pasado fuera aún más caótica. Nunca la había enfrentado, había dejado pasar su intromisión, pero definitivamente le tenía guardada una retribución.