Notas de la autora: Hola a todas y todos los que anden por aquí :)
Este capítulo es cortito pero no quiero apresurar ni forzar la trama indebidamente. Tal vez tarde más de lo esperado, pero terminaré este fic en la forma en que siempre lo concebí. Oh, pero no se preocupen, estoy hablando de finales y aún le faltan muchos capítulos a esto, unos siete mínimo. Mínimo. No esperaba que fuera un fic tan largo, pero así ha ido saliendo. Sólo espero que no se aburran de esta historia y como siempre he dicho, mientras exista por lo menos una persona leyéndome, yo seguiré escribiendo.
Feliz Navidad atrasada a todos y feliz año nuevo a todos también jeje :) Nos vemos/leemos el otro año :)
Un abrazo ENORME y mi infinito agradecimiento a Sheldongfs y Nicole SHBRCOPG. Infinitas, inmensas, inmensas gracias por seguir leyéndome. Este capítulo va dedicado a ustedes. Espero que les guste :)
TO BE WITH YOU
By Aurum Black
Capítulo 20
Love of my life
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-Pero qué desagradable sorpresa, encontrarlos aquí reunidos -musitó Harry mirándolos con desagrado, mientras ellos le respondían con muecas del mismo desdén -Claro, excepto a ti Luna. Tu siempre me has caído bien, así que siempre es agradable verte. ¿Cómo has estado? -Los cuatro se quedaron pasmados, Ginny muy quieta sintiendo su corazón latir nervioso, Cedric con una máscara de tranquilidad cubriendo su rostro, Draco con los tendones de su cuello en infinita tensión y Luna con una expresión de incredulidad mezclada con asco, pero no le contestó así que él le sonrió con suficiencia -¿Qué? Aunque no lo creas de verdad me interesa. Hace mucho que no nos vemos.
Luna resopló molesta.
-Por favor, no actúes como si aún fuéramos amigos.
Sin embargo eso sólo provocó que Harry soltara una carcajada suave.
-Veo que sigues siendo igual de sincera que antes. Eso siempre me gustó de ti, aunque tienes un don nato para atraer gente indeseable -y entonces volvió a pasar su mirada por sus tres acompañantes pero no les dijo nada. Cuando sus ojos encontraron los de Ginny, ella pudo ver en ellos rabia contenida, coraje, odio; pero de inmediato él apartó la vista y volvió a dirigirse a Luna -En fin, espero que algún día podamos seguir platicando, pero sin tanta gentuza escuchando.
-¿Perdón?
-Ya sabes, como en una cita.
Luna jadeó indignada, abriendo la boca con sorpresa, mientras los demás lo miraban con incredulidad. Excepto Draco, que lo miraba con desprecio, con los puños apretados, dando un paso al frente. Sin embargo, Cedric le puso una mano en el hombro y lo detuvo, mientras Luna le ponía una mano en el pecho para tranquilizarlo y sólo volteaba a ver a Harry para decirle:
-Gracias, pero no gracias.
Entonces Ginny pudo ver cómo Harry observaba la escena desconcertado, pero sólo le hicieron falta unos cuantos segundos para comprender lo que estaba sucediendo, así que comenzó a reír de forma cruel.
-¿De verdad? ¿Estás saliendo con el hurón? -Nadie le contestó, pero él siguió riendo - Este debe ser tu día de suerte, Malfoy, ¡una mujer se fijó en ti! -y volvió a soltar una fuerte carcajada
-Para tu información, no sólo estamos saliendo -le dijo Luna girándose a verlo con la molestia incrustada en su rostro -Vamos a casarnos -Y entonces le enseñó el brillante diamante alrededor de su dedo, dejándolo por un segundo sin palabras, pero enseguida volvió a la carga.
-Sabía que tenías malos gustos, pero esta vez has rebasado tus propios límites.
-¿Por qué no te largas? -soltó Ginny tomando valor de quién sabe dónde, preocupada por que Luna y Cedric no pudieran contener a Draco y todo se saliera de control.
-No estaba hablando contigo.
-Ni nosotros contigo. Ya viniste a molestar, ahora vete.
Harry la miró entrecerrando los ojos, dedicándole todo su desprecio y girándose para caminar lejos de ellos, simplemente añadió:
-Ahora sí deberías ir a un psiquiátrico, Luna.
Draco dio un paso más al frente, deshaciéndose del agarre tanto de Luna como de Cedric, mientras Luna chillaba muy bajo un "Draco, no" y Harry se mantenía tan sólo a unos pasos de distancia de ellos, riéndose descaradamente.
-No dejaré que te insulte -replicó volteando a ver a Harry con rabia, con toda la intención de lanzársele encima, pero Cedric volvió a detenerlo, esta vez utilizando su cuerpo para cortarle el paso.
-No le hagas caso -le dijo con tranquilidad -No vale la pena ni siquiera escucharlo.
Draco respiró un par de veces y luego abrazó a Luna para tranquilizarse, pero en ese momento Harry había vuelto a acercarse a ellos y se encontraba mirando a Cedric, con furia contenida brillando en sus ojos.
-El perfecto señor Diggory tiene que venir a controlar la situación ¿no? ¿Sabes qué? Lo q-
-No me interesa escuchar lo que tengas para decir -lo interrumpió Cedric con la misma voz tranquila de siempre
-¿Eso crees? Pues-
-De verdad -dijo volviendo a cortarlo -Guárdate tus opiniones y vete por donde llegaste.
Ginny vio hervir el coraje por el cuerpo de Harry y pensó desesperadamente en que debía hacer algo. Ponerse en medio de ambos o simplemente hablar y distraer la atención de su ex prometido para que dejara de mirar con tanta furia a Cedric, pero se quedó pasmada sin saber cómo moverse o articular una sola palabra.
Harry dio un paso al frente acercándose a Cedric, pero entonces el encargado de la recepción volvió y dijo con voz alegre:
-¡Señor Potter! Qué gusto tenerlo de vuelta.
Harry le dedicó una última mirada de desdén a Cedric y luego volteó a ver al de la recepción con una sonrisa.
-El gusto es mío de poder volver a aquí.
-¿Viene solo o está esperando a alguien más?
-Ya sabes que nunca vengo solo.
Y entonces se enfrascaron en una conversación agradable que ninguno de los presentes podía creer real, después de haber visto su verdadera personalidad. Los cuatro aprovecharon para alejarse un poco de Harry y formar un pequeño círculo entre ellos.
-Por Merlín, no entiendo cómo pudiste soportarlo tanto tiempo -le dijo Draco a Ginny, provocando que Luna le diera un codazo y él se quejara de dolor. Ginny sacudió la cabeza y simplemente rió, ahora un poco más tranquila dado que la situación pareció no salirse de control.
-¿Quieres que nos vayamos? -le preguntó Luna a Ginny mirándola con preocupación.
-No. Estoy bien -dijo ella con voz segura -Perfectamente bien, no te preocupes.
Y entonces siguieron hablando, intentando mantenerse distraídos, relajándose poco a poco, hasta que vieron una mesa desocuparse. Sin embargo, el tipo de la recepción se la asignó a Harry, alegando que era cliente frecuente, pero todos sabían que se debía a su fama como salvador del mundo mágico. Luna y Draco habían estado a punto de reclamar, pero tanto Ginny como Cedric insistieron en dejar el asunto así para que Harry saliera de su vista lo más pronto posible. A pesar de aquello él no se fue a su mesa, sino que se quedó allí esperando, no sin antes dedicarles una sonrisa maliciosa.
Cuando Ginny estaba comenzando a pensar en lo que podría significar aquella sonrisa, fue cuando lo comprendió. La puerta del restaurante se abrió, dejando entrar una ráfaga de aire frío junto a la persona que entraba al lugar y entonces la vio. Estilizada, elegante, glamorosa, Cho Chang caminó con una sonrisa en su rostro que le produjo náuseas y entonces sintió sus piernas flaquear. Un sudor frío recorrió su espalda, mientras la manos le sudaban. Recuerdos inundaron su mente y por un instante ya no se encontraba en aquel restaurante italiano sino en su antigua casa. Abrió la puerta de su recámara y la vio a ella. A ella sobre su prometido, teniendo sexo sobre su propia cama, sus propias sábanas, su futuro marido. Ginny contuvo la respiración. Recordaba perfectamente su larga cabellera negra agitándose contra su espalda y luego cuando supieron que estaba allí, su sonrisa despectiva, de suficiencia, como diciéndole "al final, yo gané". Ginny sintió que se le iba la fortaleza, pero justo en ese momento Cedric la tomó de la cintura y la sostuvo a su costado.
-Ay no -susurró Luna preocupada -Ginny...
-¿Qué sucede? -preguntó Cedric contrariado. Dio un vistazo rápido y vio a la mujer que acababa de entrar dirigirse a Harry y darle un beso apasionado ¿Acaso Ginny tenía celos? ¿Aún le afectaba verlo con alguien más? Entonces ella se movió y pudo reconocerla: su antigua novia del colegio, Cho Chang -¿Ginny? -Ella parpadeó varias veces, como saliendo de la bruma y entonces lo miró a los ojos. Se dio cuenta que los de ella estaban conteniendo las lágrimas -¿Qué pasa?
-Fue con ella -le susurró para luego apretar los ojos y respirar entrecortadamente.
Le tomó solo un instante comprenderlo, así que sin importarle donde estaban ni quien los viera, la rodeó con ambos brazos y la apretó contra su pecho.
-Estoy aquí contigo -le susurró muy bajito al oído para que sólo ella lo oyera -Te quiero
Y esa voz fue lo que hizo que Ginny se mantuviera cuerda y dejara pasar el recuerdo. Lo dejó ir, sin sostenerse más. Relajó su cuerpo y aspiró su perfume, volviendo al presente, sintiendo como los brazos de Cedric la mantenían completa. Un segundo, mil años. No tuvo certeza del tiempo que había transcurrido pues se había perdido en ese abrazo, aferrándose a su palabras, aferrándose a su "Te quiero".
Se separó de él con lentitud, dedicándole una sonrisa de agradecimiento.
-¿Ginny? -volvió a susurrar Luna a su costado -¿Estás bien?
Ella sólo asintió levemente, se cruzó de brazos y respiró profundamente, mirando el piso, deseando que todo aquello acabara rápido, esperando que Harry y su desagradable acompañante hubieran desaparecido de la recepción.
-Así que es verdad -musitó Harry acercándose a ellos nuevamente. Ginny no pudo evitar alzar la cabeza a pesar de que se sentía extremadamente descolocada -¿Estás saliendo con este? -dijo señalando a Cedric. Ella cerró los ojos con cansancio, pensando en mil maneras de mandarlo muy lejos, pero sin las ganas suficientes ni la fuerza para poder hacerlo -Estás con él y lo negaste. Eres una maldita mentirosa
-Harry, ya. Vete -espetó Luna alzando la voz, colocándose frente a Ginny
Ginny suspiró y esta vez volteó a ver el techo, dándose valor para enfrentarlo.
-Ni siquiera puedes mirarme. Eres una cobarde.
-Déjala en paz -dijo Cedric con voz firme pero que iba perdiendo la tranquilidad que antes había mostrado
Harry los observó, respirando entrecortadamente y luego les dedicó un gesto de desprecio.
-Bien. Quédate con ella, todo el mundo sabe que es una cualquiera.
El puño de Cedric se alzó con tanta furia y tanta fuerza que al impactarse con el rostro de Harry, lo derribó, dejándolo tirado en el piso. Él sin embargo, acostumbrado a la pelea, se recobró de inmediato, levantándose y devolviéndole el golpe sin que Cedric lo advirtiera. Le respondió con un empujón y luego hubo más golpes por parte de ambos. Se estrellaron en la pared, tirando varios cuadros, mientras todos en la recepción gritaban y se armaba un pequeño alboroto.
-¡Sepáralos! -había chillado Luna mirando a Draco, pero él se encontraba sonriendo ampliamente
-Ni loco
Luna le pegó en el brazo a lo que él terminó accediendo, no sin antes tardarse lo suficiente para que los dos siguieran lanzándose puñetazos a todas las partes del cuerpo. Entre Draco y un mesero terminaron por separarlos, dejando que todos observaran a un Harry que tenía el labio abierto mientras que a Cedric le escurría un hilo de sangre de la ceja.
-¡Fuera! ¡Ustedes cuatro! ¡Fuera de mi restaurante! -gritó furioso el señor de la recepción, que ayudado por los meseros, prácticamente los empujaron hacia la calle, antes de que cualquiera pudiera decir algo más -¡Y no vuelvan!
El silencio fue roto sólo por la respiración agitada de Cedric y la risa divertida de Draco. Ginny se acercó a Cedric y le tomó el rostro, examinándolo. Harry le había logrado colocar varios golpes por lo que su piel comenzaba a hincharse y a ponerse roja. Pero no pudo decirle nada, porque Luna lo había tomado de la mano y lo había jalado por la acera, caminando unas calles hasta llegar a un pequeño parque, donde lo sentó y a la luz de la lámpara, curó sus heridas y desinflamó los golpes, mientras Ginny y Draco observaban.
-Fue impresionante -no paraba de decir Draco -Ese primer golpe estuvo magnífico, digno de boxeador profesional. Tomaste impulso y ¡bam! en todo el rostro. Apuesto a que le rompiste la nariz, o por lo menos se la dejaste chueca.
-Cielo, ya cállate -musitó Luna mientras terminaba de inspeccionar a Cedric.
-Es que fue estupendo. Nunca voy a olvidar la forma en que cayó al piso -dijo riendo -Cómo desearía poderle haberle dado aunque fuera sólo un golpe.
-¿Y tu por qué?
-Porque te estaba coqueteando
Luna rió acercándose a Draco para abrazarlo.
-Todos sabemos que sólo lo hizo para molestar a Ginny.
-De todas formas, era la excusa perfecta -le contestó sonriendo y luego se besaron, no sin antes que Luna le diera un golpecito tierno.
Ginny que se había mantenido en silencio todo el tiempo desde que los sacaron del restaurante, se acercó a Cedric que aún estaba sentado en la columna de la lámpara.
-No debiste haberlo hecho -le dijo Ginny volviendo a tomar su rostro que ya se encontraba casi en perfecto estado.
-No pude evitarlo.
Ella sacudió la cabeza sin poder reprimir una sonrisa tímida.
-Gracias. No vuelvas a hacerlo, pero gracias.
Él sonrió ampliamente, haciendo que el corazón de Ginny cayera a sus pies.
-Fue divertido.
Ginny rió, relajándose por completo.
-Bueno, ¿y ahora qué? -dijo de pronto Draco -Aún tengo hambre.
-Ahí enfrente hay un local de pizzas -dijo Cedric señalando el pequeño y austero lugar, cruzando la calle.
-Perfecto -dijeron los tres al unísono, provocando más risas, para luego caminar hacia allá. Cedric y Draco caminaron enfrente, sin dejar de hablar de la pelea que acababan de presenciar, mientras Luna y Ginny se quedaban atrás.
-¿Estás bien? -le preguntó Luna como por milésima vez aquella noche.
Ginny suspiró cansada y asintió.
-Sí
-¿De verdad? No tienes que fingir conmigo y lo sabes.
-No, es sólo... -giró a verla, dedicándole una sonrisa triste -No entiendo como pude estar tanto tiempo con ese bastardo, y mucho tiempo más sufriendo por él...
-El amor nos hace hacer estupideces -dijo Luna encogiéndose de hombros.
Ginny negó con la cabeza.
-Nunca fue amor.
Luna se quedó atónita frente a aquella declaración tan contundente y veraz. Luego dirigió su mirada hacia Cedric y de regreso a ella. Ginny pudo intuir lo que Luna estaba pensando y entonces supo que ya no podían seguir ocultando más las cosas.
-Ced y yo... nosotros...
-Ustedes se ven bonitos juntos -interrumpió Luna sonriendole ampliamente -No sé que hay ni qué sucede, pero está bien si no me lo dicen. Sólo quiero que sean felices -Ginny le respondió la sonrisa -¿Eres feliz?
-Estoy en proceso.
-Me alegro mucho, de verdad. Quiero que cuando seas completamente feliz vengas corriendo a decírmelo -Entonces le pasó el brazo por los hombros y siguieron caminando, abrazadas -Te quiero
-Y yo a ti
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Era de madrugada y Ginny se encontraba en el balcón del departamento de Cedric, envuelta en una delgada bata observando el cielo estrellado. A pesar de que el frío le calaba los huesos, no podía evitar satisfacer su mal hábito de fumar. Se llevó el último trozo de cigarrillo a los labios y aspiró profundamente, cerrando los ojos, sonriendo. Sintiéndose plena, irremediablemente feliz. Aquella noche Cedric la había defendido de los insultos de Harry y aunque no quisiera admitirlo abiertamente, le había gustado mucho la forma en que él había reaccionado, sacando ese lado que poco mostraba, impulsivo, desafiante, enérgico. Y claro, como tantas veces había dicho Draco mientras devoraban pizza entre los cuatro, siempre era un deleite ver cómo le partían la cara a San Potter. Ginny sonrió pensando en el prometido de Luna. Le gustaba tener a alguien con quien hablar mierda de Harry.
Apagó la colilla del cigarro y la tiró a la basura para después volver a entrar al departamento. Luego de haber cenado y de haberse despedido de Luna y de Draco, Cedric y Ginny habían vuelto a ese lugar, entre besos y caricias, sin poder soportar ni un segundo más la necesidad de estar sintiendo sus cuerpos, uno contra el otro, piel contra piel. Aquella noche Cedric le había hecho el amor de la forma más tierna y hermosa del mundo, la había acariciado y recorrido con una suavidad inusitada. La había cuidado y querido con toda su alma, y ella no había podido hacer menos que responderle con el mismo fervor. Besando cada poro de su piel, recorriendo con los dedos cada parte de su cuerpo, y besándolo. Besándolo con calma, con premura, con pasión. Besándolo de todas las formas posibles en que podía hacerlo. Entregándose a él por completo.
Esa noche, mientras Cedric la rodeaba con su cuerpo, estando unida a él en un ritual de vaivenes suaves, mirándolo directamente a los ojos fue cuando supo que lo que sentía por él no hacía más que multiplicarse cada vez. Aquella noche, al tocar las estrellas junto a él, supo que lo amaba de una forma que no alcanzaba muy bien a comprender. Se había enamorado total y completamente y quería ser la mujer que estuviera con él cada noche, cada mañana, cada día, toda la vida.
Ginny volvió a entrar a la habitación teniendo cuidado de no hacer ruido para no despertar a Cedric, quien se encontraba profundamente dormido, y luego volvió a meterse a la cama, acostándose a su lado, poniéndose de costado para quedar justo frente a él. Pero Ginny no se durmió. Ni siquiera hizo el intento. Simplemente se quedó allí, observándolo dormir, sintiendo un amor infinito inundar su pecho, perdiéndose en la línea obscura y poblada de sus cejas. No supo cuanto tiempo estuvo sumida en el sonido rítmico y tranquilo de la respiración de Cedric chocando contra la almohada, ni cuanto tiempo dedicó a observar la curvatura inmensa de sus pestañas, imaginando que se columpiaba en ellas. Luego, sin poder evitar un segundo más, decidió acariciar su cabello. Con mucha delicadeza para no perturbar su plácido sueño. Sus dedos recorrieron los sedosos filamentos castaños que tanto adoraba, mientras no dejaba de observar sus carnosos labios, suaves, hermosos. Esos mismos labios que le producían el más infinito placer con un simple roce.
Allí, observándolo, a Ginny le pareció curioso haber pensado antes que Harry era el amor de su vida. Porque él nunca la hizo sentir ni una mínima parte de todo lo que Cedric lograba. No dejaba de pensar en cómo es que las personas llegaban a la conclusión de haber encontrado al amor de su vida, cuando probablemente no tenían ni idea de lo que eso significaba. Y allí estaba ella, a muchos días de distancia, completamente convencida de que Cedric era la persona irremediablemente indicada para ella. Su verdadero amor. El único, el definitivo, el importante. No necesitaba de más pruebas ni de más hechos. Había algo en su corazón que latía a cada milisegundo, que gritaba con todo su ser algo que no podría negar por más que lo quisiera.
Cedric Diggory era el amor de su vida.
