Bien, de vuelta con un nuevo capítulo y esta vez a petición de algunas lectoras, un Edward POV.
Debo admitir que no ha sido para nada fácil escribir desde esta perspectiva, ya que habían sido 20 capítulos solo atreves de los ojos de Bella. Sinceramente lo siento un poco flojo, pero de verdad quería tratar de complacerlas. Y de haberlo tenido terminado habría actualizado antes como agradecimiento a la respuesta tan positiva que tuvo el capítulo anterior.
Como siempre, mil gracias por los follows, favorites y reviews:
thequeenredforever
eddieIlove
Robmy
vivicullenhaleswan
Azul Tachikawa
daniwashere
valentinaalejandra. quelimpanenavarro
Jana Cullen
janalez
ana cruz
brujcullen – Creo que hiciste que me sonrojara. En serio.
vanee.-joaa
Y a quienes comentan como invitado.
Para la amiga que comenta desde Colombia y me preguntó por lo del zafiro, sé que lo leí hace algún tiempo en algún lugar y hace unos días lo leí de nuevo en una página de joyería de Chanel. Así que, como quería que el regalo de Edward tuviera un significado especial decidí que fuese precisamente un zafiro.
De nuevo mil gracias a todas por sus comentarios. No imaginan lo mucho que me anima saber que les agrada y que me den sugerencias. Bien, aquí el cap ;)
Capítulo 21
Me desperté cuando el sol se coló por la ventana. Pretendía levantarme y correr las cortinas para seguir durmiendo, pero al incorporarme la habitación dio mil vueltas. Me tendí de nuevo en la cama, deseando no haber tomado como lo hice la noche anterior. Ni siquiera recordaba lo que había sucedido luego del segundo trago. Lo sé, patético.
La cabeza parecía a punto de explotarme, jamás me había sentido así en mi corta vida. Repentinamente sentí las tan advertidas nauseas, corrí hasta el baño y devolví probablemente todo lo que había comido ayer. Me lavé los dientes al menos unas cinco veces, tratando de eliminar la espantosa sensación en mi boca, también dispuse darme una ducha con agua muy fría, ésta me caló hasta los huesos, pero tal vez sirviera para despertarme un poco.
Luego usaría la excusa de preguntarle a Alice lo ocurrido para ver si Bella aún seguía con ella, esperaba que así fuera pues, la noche anterior escasamente y había pasado tiempo con ella. Todavía deseaba golpearme la cabeza contra la pared por haberle dicho que me interesaba como amiga. Esa fue la más negra de las blasfemias. Pero al escucharla decir que éramos amigos, me atemoricé como era costumbre y no pude confesar lo enamorado que estaba de ella. Yo no quería perder la amistad que había surgido entre nosotros, incluso verla sin poder estar de la forma en que quisiera con ella era mejor que no tener su encantadora presencia cerca, como había pasado estas últimas semanas. Fueron alrededor de dos semanas infernales, verla en el instituto y en casa, mientras compartía con mis hermanos y en cambio a mí me ignoraba había sido duro. Aunque en cierto modo yo tenía la culpa, el hecho de no haber confesado que sí estaba celoso de Newton cuando me lo preguntó había sido una de las causas por las que ella se había molestado. No es que Mike fuera un gran rival, pero si ella estaba interesada en él, ¿Qué sentido tenía admitir que la quiero?
Fue una bocanada de aire fresco cuando me aclaró que él no le gusta, pero esa sensación de alegría no podía durar demasiado, tenía que aparecer Alec Volturi. El chico nunca me había desagradado, pero ahora… lo aborrecía hasta los límites. No es que hubiese en el mundo una persona lo suficientemente buena como para merecer el amor de Bella, pero Alec era el menos indicado, incluso hacía pocos días había repetido frente al equipo de football lo enamorado que estaba de Chelsea. Pero claro, tenía que venir a la estúpida fiesta y poner sus ojos precisamente en la chica de mis sueños. ¿Y quién no lo haría? Bella era hermosa, con su largo cabello castaño, tan sedoso como aparentaba, sus rosados labios, más dulces incluso que la miel, esos hermosos y atrayentes ojos chocolate, que te invitaban a ver dentro de su alma y esas mejillas, que se tornaban del más exquisito rosa cuando se avergonzaba, dándole un aspecto más tierno. Encantadora, inteligente, divertida y muchos adjetivos más… era simplemente perfecta. Y quizás esa era una de las razones por las que cada vez que quería confesarle mis sentimientos, me acobardaba en el último segundo: Yo no podía aspirar a que Bella me correspondiera.
Resignado con ese pensamiento y decidido a beber todo el líquido que pudiera encontrar en la cocina, bajé las escaleras muy despacio. Vi a Alice saliendo de su habitación y encaminándose por el pasillo hasta llegar y entrar a la de Emmett, ya era costumbre entre ellos entrar en la habitación del otro sin tocar la puerta. ¿Y dónde estaba Bella? Me llamó la atención el que se quedara estática bajo el marco de la puerta, así que caminé y me asomé a ver que era tan paralizante. Al llegar hasta su posición y ver lo mismo que ella, no tuve más remedio que reírme. En la cama de mi hermano, se encontraba Emmett, acostado boca abajo con toda la almohada y la cara llena de baba, sobre él, se hallaba una Rosalie en no mejores condiciones, con el maquillaje corrido y el cabello revuelto, los dos aun con la misma ropa de ayer, pero totalmente desarreglada, parecían los típicos borrachos. Una ironía ese pensamiento, si estaba viniendo de mí.
Vi los ojos de mi hermana brillar con emoción al verme, así que negué rápidamente con la cabeza, sabía lo que pretendía: una broma.
–Vamos Edward, será divertido. – susurró. Negué nuevamente tratando de salir de ahí. No era sensato meterse con Emmett, él era el rey de las bromas. Ella me tomó por el brazo.
–Debes ayudarme Edward Cullen, tal vez así te perdone y no necesite vengarme de ti. – dijo amenazante.
–Pero ya te vengaste de mí. Le contaste un secreto mío a Bella, ¿No es así? – contesté pretendiendo desinterés.
–Pues eso fue por no decirme sobre su cumpleaños. Recuerda que aún me debes la ocasión en que hiciste a Emmett maquillarme. – masculló con rabia. Bien, era mejor desafiar a Emmett que a Alice. Él era impertinente, pero ella era cruel.
–Bien, ¿Qué se supone que debo hacer? – me rendí. Ella sonrió triunfante y me hizo señas para que entrara tras ella. La seguí hasta la cama mientras ella me daba indicaciones.
–Alice, no podemos hacer esto. – le dije con dificultad mientras levantaba el robusto cuerpo de Emmett.
–Claro que podemos, tú me estas ayudando, ¿no?
– ¿Sabes lo furioso que Jasper se pondrá? – intenté convencerla, sabiendo desde el inicio que no daría resultado nada de lo que yo dijera.
–Es obvio que le avisaremos a Jazz.
– ¿Y crees que eso lo hará sentir mejor?
–Él entenderá, yo soy su novia.
–Pero ella es su prima.
– ¡Que no importa! – me reprendió en un susurro. Cuando hubimos acabado con nuestra labor nos dirigimos a la cocina, tomé un enorme vaso con agua y dos aspirinas. Jasper entró a la cocina en ese momento.
–Buenos días Edward, Alice. – saludó asintiendo con la cabeza en mi dirección y luego se acercó y le acarició delicadamente la mejilla a Alice. Ese era una de los motivos por los que Jasper me agradaba, no necesitaba mostrar en público su cariño para con mi hermana. No podemos decir que él se sentiría igual de aliviado de haber una relación permanente entre Emmett y Rosalie.
– ¿Dónde están los chicos? – preguntó de repente. Y yo me volví a preguntar, ¿Dónde estaba Bella?
–Emmett y Rose siguen durmiendo. Y Bella tuvo que irse, su mamá vino de visita por su cumpleaños, así que no podremos verla durante todo el fin de semana. – concluyó con un mohín. Lo cierto es que eran escasos -por no decir nulos- los días en que Bella no pasaba con mi familia y amigos, pero dudaba mucho que Alice sintiera el mismo vacío que yo sentía en estos momentos.
–Vaya nochecita, eh. – dijo Jasper cuando me vio tomando mi tercer vaso con agua. Lo miré interrogante. ¿Había hecho alguna locura?
–Imaginé que no recordarías nada. – aceptó.
– ¿De qué hablas? – pregunté con extrema curiosidad, deseando no haber hecho nada de lo que realmente pudiera arrepentirme.
– ¿Recuerdas lo que sucedió antes de tu primer trago? – asentí. Claro que lo recordaba, vi a Rose llegar hasta Alec con Bella siguiéndola, este la abrazó y luego se quedaron solos, ella se rió con él y luego Jasper llegó a preguntar si yo estaba bien, le dije que me dejara en paz y le arrebaté su trago tomándolo de un sorbo, luego caminé hasta la barra y comencé a pedir más tragos, después de eso no recordaba nada.
– ¿Y recuerdas lo que pasó después? – esta vez negué.
–Te explico. Comenzaste a beber como loco y casi te besaste con Whitney Rogers. – dijo, escupí el agua que acababa de tomar.
–Calma, dije casi. Te acercaste diciéndole que no la veías como tú amiga, ella se emocionó creyendo que al fin habías caído en sus redes, pero cuando le dijiste: "Te quiero Bella" ella te abofeteó y se fue casi corriendo. – finalizó su relato. ¡Había confesado mi amor por Bella mientras estuve borracho! ¿Qué habría pasado de decírselo a ella? Era probablemente la única parte buena de estar ebrio, había tomado coraje.
– ¿Y luego que pasó? – investigué aun molesto con el hecho de no poder recordar nada. Él se rió entre dientes.
–Bella bailaba con Alec, así que tú fuiste y lo golpeaste. – me contó con una sonrisa de burla. Yo lo miré atónito, no podía creerlo.
–Le dijiste que se alejara de ella. Bella, Emmett y yo te llevamos hasta tu habitación, te tiraste a los brazos de Bella diciendo que querías estar con ella y luego los dejamos solos. Así que, lo que pasó después… solo lo sabe ella. – concluyó con gesto de disculpa, pero en realidad le agradecía, me dijo más de lo que me habría contado Alice y menos de lo que habría exagerado Emmett.
¿En serio le había dicho a Bella que quería estar con ella? El hecho de haberle confesado al menos un poco de lo que sentía me alegraba, me mataba el no saber que tanto o que tan poco le había dicho al estar a solas. Pero la posibilidad de que al haber ella comprendido que la quería y por eso se alejara me atormentaba. Debía hablar con ella cuanto antes, pero lamentablemente eso no podría ser sino hasta el lunes en el instituto.
– ¡Emmett Cullen! – el chillido histérico de Rosalie hizo a Jasper correr hasta el lugar de donde provenía su voz. Alice y yo corrimos tras él, aunque ya sabíamos con que se toparía. Al entrar en la habitación encontramos a Rosalie tratando de taparse con una de sus manos lo que podía y en la otra mano sostenía un cepillo para el cabello con el cual golpeaba a Emmett. Mi hermano por su lado solo cubría su cara y sus partes más sensibles del ataque de la rubia. Sí, todo salió como Alice prometió. Me había obligado a recostar a Emmett boca arriba y con la rubia sobre él. Claro, no sin antes dejarlos a ambos solo en ropa interior. Jasper miraba pasmado la escena, Alice soltó una risita y mi cuñado reaccionó. Corrió a separar a Rose y le quitó el cepillo de las manos.
– ¿Pero qué es lo que pasa? Y… ¿Porque estas desnuda? – dijo Jasper pasándole una sábana para que se cubriera.
– ¿Qué es lo que pasa? ¿¡Que es lo que pasa!? – Berreó viendo con irritación a su primo por la pregunta– Pasa que este degenerado se ha aprovechado del hecho de que estaba ebria y… y puesto que me he despertado en su habitación, semidesnuda encima suyo y con sus manos en mi trasero significa que nos hemos acostado. ¡Es prácticamente una violación, yo no estaba en mis cinco sentidos! – Finalizó pareciendo a punto de llorar.
–Pero Rose, bebé, yo no me aprovecharía de ti. Además, tú dijiste que yo también te gustaba. – se defendió Emmett.
– ¡Pero eso no significa que me quería acostar contigo! – siguió chillando.
– ¿No querías? – Dijo Emmett con tono de decepción. Rodé los ojos, Emmett era tan idiota.
–No es como si fuera la gran cosa, Rose. Tampoco es que fuera la primera vez. – expuso Alice ignorando el comentario de Emmett, aunque en realidad este era un comentario mucho peor. Ni a Jasper ni a mi nos interesaba conocer la vida íntima de la rubia. Pero pude ver algo cristalino en la mejilla de Rosalie. ¿Acaso estaba llorando? Al ver su expresión y comprender el porqué de ésta, no pude evitar susurrar.
–Si lo era…– Rosalie soltó otra lágrima, mientras los chicos la miraban asombrados.
–Oh vamos, no vengas a decirme que eras virgen. Ya ni siquiera yo lo soy…– dijo Alice como si hablara del clima. Jasper se envaró de repente, al tiempo que nos veía a Emmett y a mí con pánico.
– ¿Qué? ¿Jasper? – dijimos Rosalie, Emmett y yo al mismo tiempo. El rubio se puso más rojo que una cereza. No necesitábamos confirmación.
– ¡Jasper! – repetimos los tres. Bien, no necesitaba saber detalles, decidí salir de ahí antes de oír cosas que no precisaba escuchar. Subí a mi habitación y me recosté en mi cama.
Debo haberme quedado dormido, porque cuando fijé mi vista en el reloj de mi mesa de noche ya eran las seis de la tarde. Pude escuchar risas en la parte de abajo, así que supuse que mis padres ya habían llegado. Bajé las escaleras hasta el segundo piso y escuché más risas provenientes de la habitación de Alice. Sin poderlo evitar, me vi acercando la oreja a la puerta para escuchar lo que charlaban.
–Fue tan divertido ver a Emmett tratando de explicarles los métodos anticonceptivos. – dijo la voz de Rosalie y escuché otra risa.
–Si quieres puedo regalarte mi dotación vitalicia de condones– dijo ahora… ¿Bella? Mi corazón comenzó a bombear como loco. Ella y Rosalie comenzaron a reír a carcajadas.
–Ja, ja. Ríanse todo lo que quieran. Deberían saber que conmigo no es recomendable meterse.
– ¿Sigues pensando en venganzas Alice? Por eso es por lo que estamos aquí, por querer jugarme una broma. No sé tú, pero yo le llamaría karma.
–Yo no puedo creer que te pusieras a llorar por pensar que te habías acostado con Emmett. De todas formas creo que terminarán en esas…– opinó Alice.
–Tal vez, pero no es lo mismo si estaba inconsciente. – debatió Rosalie.
–Entiendo, quieres tener un recuerdo de tu primera vez. Claro que entiendo, yo lo recuerdo como si hubiese sido ayer…
–Pero dijiste que fue ayer– le recordó Rosalie. Tuve el fugaz pensamiento de irme. No necesitaba saber cuándo mi hermana había comenzado a… como sea.
–Bien, si fue ayer. Lo que quiero decir es que comprendo el que quieras memorizar la forma en que te besa, en que te mira, la forma en que te acaricia…– Oh por Dios, ¿Podía alguien callarla?
–Basta. No quiero saber los detalles de tu intimidad con Jasper. – le cortó Bella. ¿He dicho cuanto la amo? Digo… yo… yo solo quiero decir que agradezco que callara la boca morbosa de Alice.
–Solo quiero saber una última cosa. No te ofendas Rose… pero, ¿Cómo es que aun eres virgen?
– ¿Sabes que cuando alguien comienza una oración con: "no te ofendas" es cuando realmente estas al tanto que vas a sentirte así? – apreció la rubia.
–Como sea. Es porque, como sabes, algunos solo me querían por mi físico. Así que, ¿Por qué darles lo único que querían? – terminó Rosalie.
–Ok, entonces eso nos deja con Bella y lo que pasa con mi hermano.
–No quiero hablar de ello. – dijo Bella con algo de pesar en la voz. ¿Es que yo había dicho algo que la hiciera sentirse así?
– ¿No confías en nosotras? – Dijo Alice con su tono de súplica. Nadie habló por algunos segundos, así que supuse que estaba usando "La cara" como Bella solía llamarla.
–Eso es chantaje. – la acusó Bella con un suspiro de rendición.
–Solo queremos saber que pasó entre ustedes.
–Por favor, no me digas que seguiste los pasos de Alice. – fingió suplicar Rosalie. Bella y yo… ¿en esa posición? Me sonrojé de solo pensarlo.
– ¡Rose! – le regaño Bella, así que supuse que ella también estaría sonrojada.
– ¿Vas a contarnos o qué? – la presionó Alice.
–Ya te dije que si– presté especial atención para no perderme nada de su relato.
–Boo– pegué un salto cuando Emmett llegó por mi espalda.
–Eres un idiota. – Le reñí susurrando.
– ¿Nunca te dijo mamá que no es educado escuchar conversaciones ajenas?
–Sí, pero al parecer es un gen Cullen no ser educado. Tu mejor que nadie debería saberlo. – le dije irónico, Jasper que estaba tras él soltó una risita baja. Les hice señas para que se callaran y me dejaran escuchar.
–Bien, luego de que Emmett y Jasper lo dejaran en su habitación…– comenzó Bella, Emmett abrió los ojos con interés y me apartó de un empujón para escuchar él, pero entre Jasper y yo logramos quitarlo, me miró con gesto ofendido pero no dijo nada y seguimos escuchando.
–…cuando Jasper cerró la puerta tras él, Edward me dijo que no me fuera, que me necesitaba y que me quería. – Los chicos me miraron con los ojos abiertos como platos y me quedé de piedra. No podía creer que se lo había confesado. Estaba a punto de darme un infarto.
– ¿¡Qué!? – chillaron las chicas.
–Pero eso no es todo. Le dije que yo también lo quería. – ok, ahora si estaba seguro que me daría un infarto. Sin importar que los chicos me vieran, quise llorar al saber que ella también me quería.
–Ahhhh– obviamente el chillido de Alice no se hizo esperar. – ¡Gracias Dios! – profirió en un grito. Escuché a Rosalie reírse.
–Deja de ser dramática Alice, levántate del suelo. – la reprendió Bella riéndose. Supuse que siendo teatral como Alice era, se había puesto de rodillas en el suelo.
–Oh Bella, es que no comprendes lo feliz que soy. Al fin tú y el idiota, inútil y virginal de mi hermano se declararon. – dijo mi "querida" hermana melliza. Vi a Emmett a punto de soltar una carcajada, pero la mirada envenenada y el gesto con los dedos en sus labios que le dio Jasper sirvieron para recordarle que estábamos de incognito. Repasé lo que Alice había dicho, ¿virginal? ¿Entonces eso significaba que les había contado sobre mi lamentable y nula vida amorosa?
–No te emociones, se lo dije solo porque él estaba borracho y hoy no recordaría nada. Además su confesión fue producto del alcohol. – opinó con dolor, casi pude ver las comillas en la palabra "confesión". En serio no podía creer que ella pensara eso. Era yo quien encontraba inverosímil el que ella me correspondiera.
–Bien, pero luego, ¿qué paso? Detalles Bella, detalles. – le animó Rosalie.
–Oh, ¿Pero porque te sonrojas? ¿Fue acaso algo pervertido? – Alice y Rose rieron y los chicos también soltaron unas risitas.
–Alice…
–Ok, lo siento. Sé que él es demasiado pánfilo como para hablarte sucio. – y volvieron a reír. Fulminé con la mirada a los chicos, que estaban rojos a causa de contener la risa.
–Dijo que yo lo veía como amigo, pero que él me veía como algo más, que… que está enamorado de mí… y me besó. – las chicas chillaron de nuevo, mientras los chicos me sonreían sinceros. Emmett me dio uno de sus típicos abrazos de oso y cuando me soltó se limpió una falsa lágrima que caía por su mejilla, para luego susurrar:
–Crecen tan rápido. – rodé los ojos.
– ¿Que pasó luego? – dijo con ansiedad mi melliza.
– ¿Luego? Bueno, luego se quedó dormido– admitió Bella sonando como si tuviera una sonrisa en sus labios cuando lo dijo. Miré Emmett aterrado, cuando soltó una sonora carcajada. De repente la puerta se abrió y Jasper y yo caímos al suelo con una seria Alice viéndonos.
No creyeron que Edward no se iba a enterar, ¿no? Hay que recordar que las paredes tienen oídos XD. Al principio consideré la idea de que Emmett no lo dejase escuchar, pero el pensamiento de que me desearan una muerte lenta y dolorosa me hizo desistir. Realmente espero sus comentarios y sugerencias. Nos leemos en el próximo capítulo.
