Los personajes son de Naoko Takeuchi… la historia es de mi loca imaginación XD
SERENA POW
Abrí mis ojos lentamente y mi Dios personal durmiendo. Tenía su brazo aferrado a mi cintura. Me gire un poco para mirar la hora. 8:30 am decía el reloj de la pared. Tome su brazo y lentamente lo hice a un lado. Me levante, me vestí, y me fui del cuarto, no sin antes tomar ropa para bañarme, hacía calor así que con el "ejercicio" del día anterior estaba bastante sudorosa. Lo bese en la comisura de los labios y el sonrió aun dormido, lo que hizo que me contagiara una sonrisa.
Me dirigí al baño y entre directamente en la ducha. Me bañe en un santiamén y salí aun con el pelo húmedo. Comencé a hacer el desayuno, dado que aun era temprano para que Esmeralda comenzara a hacerlo.
Sintonicé la radio, y comencé a bailar al ritmo de la música. Generalmente yo no usaba mis poderes para cocinar pero hoy estaba extremadamente feliz. Con la levitación daba vueltas las tostadas, mientras que con mis manos servía café. Comencé a depositar las tostadas en un plato, cuando sentí que mi espalda se pegaba con algo y de inmediato era rodeada por unos fuertes brazos, mientras sentía besos en mi cuello.
-Darien-dije sorprendida -me asustaste.
-Lo sé, lo siento-dijo sin apartar sus labios de mi cuello, sentí que me estaba literalmente "chuponeando mi cuello" y debo admitir que me encantaba tenerlo así de cerca.
-Me puedes soltar un poquito-pedí casi susurrándolo ya que me producía corrientes eléctricas en el estomago sus besos.
-No, quiero-dijo aun sin despegar su objetivo.
-Darien, vamos…quiero desayunar…TENGO HAMBRE-me queje
-No, quiero-repitió-yo ya estoy desayunando y sabes que…sabes bien-me dijo seductoramente.
Mi estomago hizo acto de presencia y el rio a carcajadas.
-No te rías- dije fingiendo enojo- te lo dije…tengo hambre.
Me giro y me beso suavemente los labios, luego tomo las 2 tazas de café y las coloco sobre la mesa, yo hice lo propio con las tostadas y luego con la manteca y la mermelada.
Comimos amenamente. Cuando terminamos, escuchamos la puerta principal abrirse.
-Buenos días-dijeron Maxi y Seiya, acompañados por Esmeralda.
-Buenos días dijo Darien.
Yo estaba tan feliz de volver a verles, que me había aquedado en shock.
Vi a Maxi girarse y me dio un tierno beso en la mejilla.
-Hola sere-me dijo
-Hola-le respondí al instante, luego se que medo viendo.
-¿Sere?-me pregunto
-Si- le respondí y me abrazo con todas sus fuerzas
- volviste!-me dijo y yo lo abrase correspondiéndolo.
-Si volví, y no me voy a volver a ir
Luego me pare y lo vi a Seiya estático en el mismo lugar.
-Hola-le dije agitando mis manos frente a su frente. De inmediato sentí como era levantada del suelo y me abrazaban con más fuerza de la normal unos fuertes brazos.
-Bombón, donde diablos te habías metido
-No sabría donde exactamente…-era verdad, no tenía ni la más remota idea, comencé a sentir las tostadas subir por mi garganta-Seiya sé que me quieres, pero el desayuno se me está a punto de salírseme-le advertí.
-Ups, lo siento, es la emoción, no controlo mis fuerzas. Bienvenida al planea tierra-se burlo yo lo golpee con mi puño en su brazo.
-Aunch-se quejo.
Luego voltee mi rostro y vi a una muy emocionada Esmeralda, que luego de unos minutos me abrazo amorosamente.
-Serena, todos te extrañábamos, que bueno que volviste-me dijo y vi la sinceridad de sus palabras.
-Gracias, y lamento haberlos preocupado.
…
Los días siguientes fueron los más gratos, le habíamos contado Darien y yo sobre nuestro compromiso y "Esme", como quería que la llamaran se dedico a enseñarme cosas para la boda, como decoración, las tarjetas para los invitados, los lugares donde podría realizarse…en fin parecía más entusiasta ella que yo con todo este asunto. Ojo no digo que a mí no me importara…solo que yo no quería una gran boda, yo deseaba una sencilla rodeada de la gente querida. Y por suerte Darien estuvo de acuerdo.
-2 meses después…-
Hoy nos encontrábamos en el parque disfrutando de un día de picnic. Ya que yo no tenía trabajo… y digo literal, porque al acercase fechas importantes para el grupo, y como yo seguía valla a saber en que mundo, contrataron a otra asistente para hacer mi trabajo, así que estaba en busca de nuevo trabajo, pero decidí no tomármelo tan a pecho. En realidad yo no necesitaba ningún trabajo solo lo hacía para matar el tiempo.
Estaba con Hotaru en mis brazos, haciéndola girar mientras que ella soltaba unas hermosas carcajadas, cuando me sentí extraña, deje de girar y me quede quieta, Seiya quien me vio poner cara seria se me acerco y me pregunto si estaba bien.
-Sí, solo me maree un poco-quise dar un paso pero sentí que todo a mi alrededor dio un leve giro.
-¿Segura que estas bien bombón?-me pregunto.
-Sí, si… solo me maree ya te dije-pero sin dudarlo le entregue a la niña en brazos-agárrala, creo que no debí dar tantas vueltas-dije pero al querer dar otro paso mi mundo volvió a girar y luego se puso todo negro.
…
Intente concentrarme en lo que veía, pero todo era borroso…cuando se aclaro vi a una chica que conocía muy bien, tendida en una cama…
-Serena-me dijo la chica cuando abrió los ojos-ayúdame…
.
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Lentamente abrí los ojos y estaba en los brazos de Darien…
-Tranquila-me dijo cuando intente levantarme-quédate un poco sentada me dijo y note que todos me rodeaban respetando espacio, supongo que para que pudiera respirar mejor.
-¿Que…paso?-pregunta tonta la mía era obvio la respuesta.
-Te desmayaste
-Ah, es que me maree, nada de que preocuparse-dije para calmarlo.
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Habían pasado algunos días desde que había tenido esa ilusión, o lo que fuera que sea, creo que todo empezó porque me estuve preguntando que ocurriría si yo usaba mis poderes para despertarla, yo se que ella nos había producido mucho dolor pero a ningún ser humano le negaría la posibilidad de curar. Yo creo que eso produjo todo aquello, le hable de esto a Darien y el se negó rotundamente, me pregunto si podían haber revotes, es decir, que yo resultara herida y le dije que no sabía, no era una simple herida lo que tenia Melissa, tendría que conectarme con su cuerpo y despertarla, en una manera sencilla de decir. Esto provocó una pelea entre los dos. Salió enojado del cuarto azotando la puerta. El no me entendía, ¿y si Melissa me estaba pidiendo ayuda?... yo era su salvación.
Hoy había decidido hablar con el nuevamente para convencerlo de dejar hacerlo. No es que necesitara su permiso. También podría tomar la ruta fácil viajar hasta Santa Fe y hacerlo, pero no quería empeorar las cosas.
Suspire por enésima vez antes de entrar en su despacho. Toque a la puerta y cuando me respondieron entre.
-Hola amor, ¿como estas?-me pregunto amorosamente ni bien abrí la puerta.
-Bien-le respondí media queda.
-¿Sucedió algo?-me pregunto al notar mi corta respuesta.
-No, nada interesante pasa, ahora que no tengo trabajo ya no tengo que hacer me aburro con facilidad… así que decidí visitarte, ¿o es que interrumpo algo?-le dije mientras me sentaba en la silla frente a él.
-No, de hecho estaba por terminar lo que estaba haciendo-me dijo y yo tome aire.
-Darien… necesito hablar contigo-le dije al fin tomando coraje.
-No será de cierto tema…-sabia que lo intuiría-si lo es, mi respuesta es NO!-dijo firme.
-Pero entiende, tengo que ir-trate de ser amable.
-No, no es tu deber ir, tu no provocaste su accidente… no es tu culpa que este así, ella se lo busco-aquí vamos otra vez, pensé-
-Sí, lo sé, pero es que ella sigue llamándome… no puedo hacerme la desentendida y fingir que no nada pasa.
-Mira, si yo tuviera garantías de que nada va a pasarte con gusto te llevaría pero no puedo…temo por tu seguridad…si algo malo llegara a pasar…-lo vi ponerse tenso-no puedo lo siento pero no puedo.
-Pero Darien, entiende tal vez no pase nada, he entrenado mucho, mis poderes son mayores, puede que no pase nada-era la pura verdad.
-Y si pasa-me dijo y mi paciencia se estaba disminuyendo cada vez más.
-No seas pesimista-le increpe
-No soy pesimista soy realista-me dijo medio elevando su voz, yo no me quede atrás.
-Pero ponte en mi lugar, que harías si fueras tu –intente convencerlo.
-Yo no lo haría-a mi no me engañaba, frente a los demás era frio, todo lo contrario cuando estaba conmigo.
-Estas mintiendo…yo sé que no eres así…lo harías, es tu amiga después de todo.
-Eso no tiene nada que ver-me dijo mientras se pasaba las manos por su cabello, realmente se estaba enojando.
-Si lo tiene, se que a pesar de todo la quieres- "jaque", pensé.
-Estas empezando a cansarme Serena- me respondió sobando su nariz, tratando de calmarse.
-No tu me fastidias… bien podría irme, hacerlo y no avisarte nada-le dije mientras me cruzaba de brazos.
-Así que ahora debo agradecer tu gesto-me dijo mientras se paraba.
-Pues si-le dije parándome.
-No lo harás y es mi última palabra-me advirtió, a la mierda mi paciencia, pensé.
-Tú- le dije mientras lo apuntaba con el dedo- no puedes decirme lo que puedo o no hacer, no eres tu el que la sueña todas las noches clamando tu ayuda… no duermo bien y lo sabes-en respuesta frunció el seño, todos las noches despertaba exaltada y sudando frio y luego ya no podía dormir.
-Pues cómprate pastillas para dormir, si ese es el problema-me reprocho.
-Pues el problema eres tú, eres tan obstinado, piensas que con "empastillarme"- hice comillas con mis manos- todo se solucionara
-No le veo otra salida-me dijo fríamente.
-Si sabes cual es-le grite.
-No y te lo repito NO!.
-No sabes que así sufro…ya no aguanto-le dije con lágrimas amenazando salir de mis ojos.
-Si quieres vemos un medico… un psicólogo o lo que sea!- ahora resulta que soy una loca, pensé.
-¿Me estas tratando de loca?-le dije con mis manos en jarras.
-No yo no dije eso- dijo el muy hijo de…. Argh!
-Si claro, faltaría que me mandes a un manicomio.
-Serena no te pongas así- trato de calmarme pero estaba muy furiosa para que esos ojitos de perro mojado que me puso funcionara.
-Me pongo como quiero… eres un maldito estúpido-le grite antes de salir azotando la puerta.
Me dirigí hacia casa, tenía un nudo en mi garganta y lágrimas agolpaban mis ojos. Llegue y vi a Esmeralda limpiando la sala. Maxi estaba aun en la escuela.
-¿Todo bien?-me pregunto amablemente.
-Sí solo, me duele un poco la cabeza-mentí-me voy a descansar un poco.
-Sí, te va a hacer bien, tienes la cara un poco pálida -Asentí y me dirigí a mi cuarto.
Me descalcé y me senté en la cama me abrace a mi misma y comencé a llorar. Bronca impotencia, cansancio acumulado, todo se me junto y empecé a sentirme mal, me dolía la cabeza, y ahora era de enserio. Comencé a tener cuchos de frio. Me tape con las sábanas sin limpiarme las lágrimas ya que no dejaban de salírseme como cascadas de mis ya hinchados ojos.
Sin darme cuenta me quede dormida.
Darien POW
Serena seguía insistiéndome con la idea de curar a Melissa, eso me ponía inseguro, que pasaba si Serena se lastimaba. Ya aviamos discutido varias veces por eso. No entendía que todo esto era para protegerla. No quería que se lastimara. Parecería egoísta, yo también quería que Melissa despertara, yo aun la consideraba mi amiga y confiaba en que cambiara su actitud. Yo igual que Sere la había perdonado.
Cuando Serena salió enfurecida me puse furioso. Me fui al baño a refrescarme. Ni bien puse mi traste en el haciendo mi teléfono sonó.
-Hola-respondí calmadamente.
-Sr. Darien, hay un hombre en la otra línea que quiere hablar con usted- me informo mi secretaria.
-¿Quién es?-no esperaba ningún llamado.
-El Señor Fiore Tsukino-me respondió.
-Ok. Páseme la llamada-le indique.
-Hola Fiore- lo salude amenamente.
-Hola cuñadito… -el me llamaba así-¿cómo es que recién me entero que vas a casarte con mi princesa?- me pregunto un poco elevando su voz.
-Es que tú viajas mucho y no pudimos contactarte- no era que la más pura verdad.
-Eso no es escusa…óyeme bien, espero que este repentinas ganas de casarte no se deba a que dejaste embarazada a mi hermana…porque te juro que voy hasta España y le la corto para que no puedas tener hijos- me amenazo.
-No, Serena no está embarazada- dije firme, si lo estuviera me hubiera dado cuenta, pensé.
-Pero eso no quiere decir que no la hayas tocado-me dijo y yo trague saliva.
-Yo…- las palabras no salían de mi boca.
-No me vas a decir que la tocaste…- me pregunto o más bien lo confirmo.
-Pero si me caso con ella de todos modos la voy a tocar… así que solo me adelante unos pasos- dije sonriendo.
-Unos pasos…- repitió incrédulo- ya verás como llego y te las dejo tan morado que ya no te van a servir…como te atreviste!-me grito de nuevo.
-No creo que a Serena le agrade mucho saber que ya no va a poder tener hijos por tu culpa… -lo amenace-no creo que quieras enfrentar su ira.
-No…-quedo pensando-ahora que lo pienso… mejor no…. No va a ser cosa que me estrangule sin usar sus manos y luego lo haga parecer un accidente-lo dijo en tono mafioso y podría jurar que también movía sus manos.
-Tu hermana no es ninguna mafiosa- le regañe.
-¿Quién sabe?…tal vez se le da por comenzar y no va haber quien se salve.
Reímos al unísono.
-Como sea, llamaba para saber como andaban, ya que llame a tu casa y me dijeron que estaba acostada… y que se sentía mal.
-¿Está mal?- me reprendí a mi mismo seguro la discusión la puso mal.
-¿Qué clase de prometido eres tu?…mueve tu culo y ve a ver que rayos tiene mi hermanita…
No necesito decirlo 2 veces ya que corte y corrí al estacionamiento, luego pise el acelerador a fondo y me fui como como alma que lleva el diablo a mi casa. Estacione y me dirigí al cuarto donde dormíamos Sere y yo.
La vi acostada tapada solo por las sabanas, prendí la luz de la mesita. Note que había llorado, ya que tenía lágrimas secas por las mejillas. Le di un beso en la frente y estaba fría, saque una manta del ropero y la tape. Ella comenzó a removerse en la cama. Abrió sus labios y los movía, estaba como hablando. Acerque mi oído hasta situarlos en su boca.
-Ayúdame -susurró débilmente.
La quise despertar pero no habría los ojos, de repente se empezó a mover más frenéticamente. Alrededor todo comenzó a temblar. Las cosas caían de lugar, algunas otras se rompían.
-Ayúdame, ayúdame -repetía sin parar
Luego abrió los ojos y se tapo los oídos.
-Amor soy yo-le dije amorosamente
-Darien, has que se calle -me decía mientas se tapaba los oídos.
-¿Quien?-pregunte agarrándola de los brazos.
-Melissa, me llama todo el día, ya no aguanto más- me dijo llorando.
-Ayúdame Serena -escuche y juraría que era la voz de Melissa.
Aparte de mis brazos a Serena para ver si había sido ella, cuando esa voz volvió a sonar pero vi claramente que no era ella.
-Tranquila, cálmate… está bien iremos a ver a Melissa-dije finalmente, esto no le hacía bien, tenía razón.
-¿En serio?- me dijo dejando de llorar, pero las cosas se seguían moviendo a nuestro alrededor.
-Sí, ahora cálmate... te estás descontrolando-le dije mientras rosaba el dedo en su nariz.
-Abrázame-me dijo y yo no lo dude y lo hice, de inmediato todo se calmo.
-¿Estas mejor?-le pregunte luego de unos minutos.
-Sí, creo que si –me dijo dudosa.
-¿Que fue esa voz?-le pregunte ya que tenía curiosidad.
-Melissa… o tal vez soy yo… no creo que ella tenga poderes, pero no lo hago a propósito… no puedo evitarlo…te juro que ella me llama todo el tiem-la corte colocando un dedo en sus labios.
-Te creo…
- iremos a verla… todo saldrá bien-me dijo abrazándome de nuevo.
-Si, así lo deseo… y lamento todo… las peleas –me sentía una escoria.
-Si te entiendo a la perfección y no hay nada que perdonar. Te amo –me dijo
-Y yo a ti- le respondí
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Llegamos finalmente al hospital, donde estaba Melissa, después de un corto viaje en avión privado, cortesía de mi hermano, aunque en realidad era de los dos, yo nunca lo usaba, así que le dije que se lo quedara.
-No me habías dicho que tenias avión-me pregunto cuando estábamos por tomar el ascensor para llegar a la habitación de Melissa.
-Nunca hablamos mucho de mi pasado… en realidad soy heredera de unas cuantas cosas que me dejaron mis padres-me confesé.
-Tienes razón… ¿de cuánto estamos hablando exactamente?
-Millones…tal vez no recuerdo con exactitud, Fiore se encarga de eso… a mi nuca me intereso el dinero.
-Sabía que a ti no te interesaba en absoluto la plata-me dijo mientras me aferraba mas a él, ya que me tenia abrazada por la cintura.
-Ya sabe-me encogí de hombros- me parece que hay cosas más importantes que eso.
Entramos en la habitación, la vi pálida, con una aguja en su brazo izquierdo con lo que supuse que era suero, se veía igual que mis sueños, apariciones o lo que sea.
-Y como funciona esto, que vas a hacer-me pregunto preocupado Darien.
-Le voy a tomar de la mano y básicamente me concentro, no sé lo que pase alrededor, tal vez haya movimientos, pero no puedo romper esta conexión que voy a hacer… sino algo malo podría pasar.
-De acuerdo… ten cuidado-me dijo antes de depositar un suave beso en mis labios.
Tome la mano izquierda de Melissa y la aferré entre mis manos, cerré los ojos y me concentre, sentí movientes a mi alrededor, gente que hablaba no recuerdo bien.
De repente me encontré en un lugar iluminado, el cielo tal vez, naaa no podría morir por algo así ¿o sí?
-Hola-me saludo alguien a mis espaldas, me gire y la vi, era Melissa.
-Hola -le conteste-donde estamos-dije mientras miraba alrededor era todo blanco sin nada en especial, solo el blanco mismo.
-No tengo ni la más remota idea… pero viniste a buscarme verdad?
-Sí, te escuche… y por eso vine
-Te tardaste demasiado-me recrimino, aunque su actitud la hacía parecer otra persona, tal vez los días aquí la suavizaron, y valla como, parecía más amigable.
-Oye…gracias que vine y tú me regañas-le dije juguetonamente.
-Es broma Serena-sip definitivamente no era ella, pero me gustaba esta nueva Melissa.
-Ah sabes hacer bromas…no sabía-dije con ironía.
-Bueno vasta de chácharas… ¿cómo volveremos?
-Vas a tener que dejarte guiar-le vi arrugar el seño, esto no había servido aun no me soportaba del todo…pero que se le va hacer, Dios no puede hacer todo perfecto.
-Si no quieres me voy por donde vine-le dije mientras amagaba por irme, pero me detuvo enseguida, yo no puede evitar formar una sonrisa.
-NO! No es eso …¿qué tengo que hacer?-me pregunto tímidamente.
-Ven- le dije y le ofrecí mi mano y ella la acepto- vamos
-Antes de que nos vallamos quería decirte… gracias por venir-sentí la sinceridad de sus palabras
-De nada… no perdamos tiempo Darien nos espera…-le dije antes de lentamente abandonar donde fuera que estábamos.
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Cuando abrí los ojos estaba en un cuarto blanco, amarrada literalmente a una cama, y no había señales de Darien o Melissa, un grupo de hombres y mujeres me observaban detrás de un vidrio… ¿QUE DEMONIOS HABIA PASADO?
Vi a un hombre bastante guapo debo decir, rubio ojos celestes, el típico ángel caído…
-Hola, ¿eres Serena verdad?-me dijo amablemente.
-¿Dónde estoy?- le pregunte comenzándome a desesperar.
-Tranquila… no debes alterarte… eso te hace descontrolarte ¿verdad?-parecía que se refería a mis poderes… ¿quién demonios era y donde estaban todos?
-¿Donde está Darien?-le grite
-Si no te tranquilizas voy a tener que sedarte y de verdad no quiero hacerlo- me dijo acercándose a la cama.
-Me importa un comino… ¿Donde está Darien?-le grite de nuevo.
Las cosas alrededor comenzaron a agitarse y varias cosas se estrellaron contra esos malditos chusmas.
-Tranquila Serena-me dijo mientras me tocaba el brazo para calmarme.
-No me voy a calmar donde esta mi prometido-le grite pero me sorprendí al decirlo
-Te lo advertí, lo siento-me dijo antes de insertar una guja en mi brazo.
En ese instante comencé a sentir los ojos pesados ya no sentí nada.
Y ahora ¿que pasara con Sere?, ¿Dónde está?
¿Abra podido salvar a Melissa?
Las respuestas en el próximo capítulo…
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BESOS
***MINAKO1413***
