Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a Stephanie Meyer, solo la trama me pertenece.
Hola :D, muchísimas gracias por sus reviews, alertas, favoritos.
Hola, como se pudieron percatar por el nombre del capitulo. Este es un Edward POV. Les informo que fue tan largo que tuve que dividirlo en dos partes entre este cap y el siguiente. Espero que les guste…
Mi Twitter es (arroba) betzacosta, quien quiera me puede agregar ;) que ahora lo tengo desde mi teléfono y si lo uso jeje.
Dos meses…
Habían pasado exactamente sesenta y un días desde que la dejó llorando en la sala de su casa suplicándole que se fuera. Todavía tiene grabada la tristeza y desesperación de su mirada cuando le pedía que se fuera, que no podía estar más tiempo cerca de él, que le estaba haciendo daño.
Se pasó la mano por su frente tratando de alejar esa visión y poder así continuar con su trabajo. Debía concentrarse. Miró la oficina de la sucursal de Washington y sonrió un poco aliviado, era una buena sede y no tenía ningún tipo de problemas ni gerencial ni financieramente, tal como se lo había informado Seth el día anterior.
Tomó una carpeta y empezó a leer suspirando hondo, no podía hacer nada. Por lo menos ya había resuelto la mayoría de los problemas y había visitado el sesenta por ciento de sus sucursales, parando así los rumores que habían empezado a circular.
También se alegra de que haya funcionado a cabalidad el plan que estructuró Bella con Leah, las acciones han aumentado un veinte por ciento, lo cual es un gran logro porque solo han pasado un par de meses.
Bella es muy inteligente… aunque no tenía ninguna duda de eso.
Bella… - la alejó de su mente para enfocarse en otras cosas. Tenía una misión en concreto y ese día debía llevar la primera parte a cabo.
-Grabrielle – llamó Edward por el intercomunicador a la secretaria de ese despacho.
-Dígame Señor Cullen – dijo la empleada entrando un poco exaltada. Él suspiró hondo de nuevo, al parecer todas las mujeres se emocionaban al verlo y no estaba en ánimos para ser condescendiente ni mucho menos para efectuar una acción que incentive esa acción. Había hecho una promesa. Además… tampoco le apetecía.
-¿Confirmaste mi cita de almuerzo? – le preguntó con un tono más áspero de lo normal.
-Si señor – dijo entre fascinada y asustada por su tono – en el restaurante Circles, tal como me especificó.
-Perfecto, estaré de regreso en unas horas. Cualquier cosa importante te puedes comunicar con Seth que esta en la oficina contigua, o me llamas por teléfono, todavía estoy esperando el informe de mercadeo para terminar con mi auditoria.
-Si, Señor Cullen – dijo ella atenta – Me comuniqué con el encargado y hoy a las cinco de la tarde tiene pautado la cita de presentación.
-Perfecto – anunció Edward aliviado por el cambio profesional que tuvo la secretaria, por lo menos entendió que no hay interés de su parte – Entonces necesito que reserves dos asientos de primera clase hacía Londres para mañana en la tarde – era la próxima a investigar, ya había terminado con las que se encontraban en Estados Unidos.
-Por supuesto – titubeó la mujer y se mordió el labio - ¿Nos abandona tan pronto? – preguntó coqueta y Edward abrió los ojos asombrado. Debería despedirla por su atrevimiento, ¿acaso nadie sabía que significaba ser profesional?
-Si – contestó tosco y frustrado abandonando la habitación e ignorando a la mujer. Sinceramente, ¿qué demonios ocurría?, siempre había llamado la atención en el sexo femenino, pero ahora la situación era un poco excesiva. Tal vez es como dicen, cuando lo ignoras más te buscan…
Alejó esos pensamientos y se montó en el auto con chofer que había contratado para que lo trasladara hasta el restaurante. Había pautado que cada secretaria de donde llegaran le tuviera un servicio parecido a él y a Seth para así poder movilizarse con más facilidad y poder hacer su trabajo con mayor eficiencia.
Repicó su teléfono y él frunció el ceño a ver que era Alice llamándolo. Hace dos meses recibió cuatro llamadas seguidas de sus amigos, de cada uno de ellos. Rosalie y Alice le gritaron y lo insultaron por haberle creído a Victoria y haber arruinado las cosas con Bella después de que tanto habían deseado, rezado y esperado que por fin se juntaran. Jasper y Emmett conversaron más tranquilamente con él, tratando de consolarlo, el que más sirvió para eso fue Jasper, por ser más intuitivo que Emmett en ese aspecto quien solo repetía una y otra vez que todos eran unos imbéciles. Jasper al contrario entendió que Edward estaba también atormentado por esa situación, lo había escuchado y le recomendó paciencia y calma, que le diera el tiempo que Bella pedía y que estaba seguro que ambos volverían. Según Jasper eran almas gemelas y pertenecían juntos.
A Edward le gustaba esa definición de su relación con Bella, ya se lo habían dicho anteriormente y nunca le había molestado.
Desde ese día había recibido llamadas periódicas por parte de Alice y Rosalie, además de los mails de Bree, tal vez ella es la que sepa más de la situación y junto a Diego son los que mejor lo han aconsejado. Por lo menos sabe que Bella no esta sola en esos momentos, que hay personas que la están apoyando y que también lo están apoyando a él con igual intensidad.
-Hola Alice – contestó tranquilamente a la vez que dejaba caer su cabeza en el asiento del vehiculo.
-Hola Ed ¿Cómo estas? – preguntó ansiosamente y Edward sonrió. Después de insultarlo por una hora le preguntó cómo estaba y desde ese día han estado hablando más de lo que normalmente acostumbraban.
-Bien pequeño demonio – dijo riendo de su chiste privado – ocupado con el trabajo…
-¿Todo tranquilo?
-Todo bajo control… no te preocupes que estamos vigilantes por cualquier cosa – anunció calmadamente.
-Me alegra escuchar eso… - suspiró ansiosa y Edward frunció el ceño.
-¿Qué sucede Alice? – Preguntó y se acomodó en el asiento - ¿Le ocurrió algo a Bella? – insistió más ansioso. De verdad esas llamadas tenían un doble objetivo, sus amigos se enteraban de él y él aprovechaba para saber cómo estaba ella, qué estaba haciendo, con quién salía, si se había enamorado del maldito perro y lo había olvidado. Era su forma de tortura personal, pero no podía evitarla.
-Bella está bien – contestó con un tono tranquilizante que hizo que él frunciera más el ceño - ¿Cuándo regresas Edward? – preguntó ansiosamente.
-Todavía no Alice – dijo suspirando derrotado. Eran mucha las cosas que lo tenían alejado de California - ¿Qué sucede?
-Quiero que ustedes estén juntos… - dijo con voz de niña y Edward sonrió al imaginársela con un puchero bastante pronunciado – No me gusta esto… a ninguno nos gusta…
-Lo sé – contestó a la vez que se masajeaba los parpados con la mano libre – a mí tampoco me gusta… pero es necesario.
-Pero no quiero que se enamore de él – terminó peleando y Edward abrió los ojos sintiéndose el hombre más amargado y miserable del mundo. Tampoco deseaba que se enamorada de otro hombre.
Maldijo el día que decidió actuar como el caballero que no era, que le permitió a ella decidir su destino. Debió secuestrarla y llevársela lejos hasta que entendiera que su lugar era a su lado. Que necesitaban estar juntos.
¿Pero cómo se lo hacía entender cuando a él mismo le había costado tanto hacerlo?
Es un idiota.
Un maldito estúpido que se merece todo lo que le esta pasando…
-¿Te dijo que lo amaba? – preguntó como el masoquista que ahora se había convertido y sonrió ligeramente. De verdad cayó lo más bajo posible.
-No – dijo Alice sinceramente – ella se esta engañando con él, pero sus ojos no brillan ni nunca ha hablado con la misma emoción de Jacob que como hablaba de ti, pero… si pasa más tiempo… ¿Y sí te olvida?
Edward apretó el teléfono hasta que sintió que sonaba como si se fuera a partir y allí se relajó. Nunca había sentido algo tan fuerte como lo que experimentaba en esos momentos.
Celos.
Los celos más puros que podrían existir en el planeta. La rabia bullía desde dentro de su ser cuando escuchaba pronunciar ese nombre, cuando los imaginaba juntos. Incluso se encontraba respirando hondo para no gritar como un energúmeno o dirigirse a California para partirle la cara por atreverse a respirar el mismo aire que ella, o tocarla. Maldita sea, no quiere imaginarse sus manos trazando líneas en el cuerpo de Bella. Respiró hondo alejando ese pensamiento, no podía resistirlo, no podía tener esos sentimientos en ese momento ya que debía estar concentrado – Basta Alice. Bella es la que tiene que decidir y si lo elije a él – sintió la rabia bullir y lo impidió de nuevo. Tenía que controlarse – pues así será… - no se lo creía ni él mismo, pero quería acabar con el tema.
Alice suspiró hondo – Está bien, sé que ustedes son los que deciden, aunque se estén equivocando…
-Alice… - advirtió.
-No me vengas con eso – contestó con tono molesto – ella es una cobarde por botarte y tú un imbécil por hacerle caso…
Edward se rió de buena gana, en parte porque pensó exactamente lo mismo al dejarla sola esa noche después que le pidiera que la dejara; pero tuvo que hacerlo y no porque ella se lo rogó, sino porque era cierto lo que le dijo. Se estaban destruyendo mutuamente y había que poner distancia.
Claro… él había pensado que solo le iba a dar una semana…
Pero ya van dos meses y no puede acercarse a su lado… maldita sea.
-Te prometo que todo saldrá bien – le dijo Edward aunque no sabía si se lo había prometido a ella o a él mismo – y gracias por llamarme para contarme de ella.
-Te lo prometí – dijo Alice como respuesta – Rose y yo estamos la mayor cantidad de tiempo que podemos con ella… sabes como es.
-¿Estás procurando que coma? – preguntó frunciendo el ceño unos segundos. Sabía que cuando se preocupaba, trabajaba en demasía o estaba deprimida no comía y lo menos que quería era que se enfermara.
-Hago lo que puedo – dijo respirando hondo – ya sabes como es Bella, pero por lo menos contamos con Jac… - se interrumpió rápidamente.
-Jacob – completó apretando la mano libre en forma de puño.
Alice suspiró – Jacob se alió a nosotras para cuidarla… él de verdad la quiere – dijo en voz baja y Edward asintió. Tenía una lucha interna muy grande entre lo que él quería y lo que sería mejor para ella, si estar con ese hombre o con él. Lamentablemente si veía las cosas en perspectiva iba a salir perdiendo ya que sabía que se había vuelto un hombre celoso, posesivo y egoísta con respecto a Bella.
¿Cuándo sucedió y por qué no se había dado cuenta antes? Todavía es un misterio. Tal vez hasta sea mejor que se enamore del tal Jacob y él se quede solo… Dios sabe que se lo merecía. Pero no quería. Era egoísta. La deseaba para él así no fuera lo mejor para ella.
-Lo sé – contestó unos segundos después. Si algo había aprendido de las conversaciones con Rosalie, Bree, Alice, demonios inclusive Jasper y Emmett es que los sentimientos del tal Jacob eran verdaderos.
-Pero te extraña – informó apresuradamente y con tono sincero – ella cree que no nos damos cuenta, pero muchas veces se queda viendo al vacío como si estuviese pensando en algo muy lejano… y sé que es en ti…
Edward sonrió mirando por la ventana – Lo sé – respondió de nuevo. Estaba seguro que era así, porque a él le ocurría exactamente lo mismo – Hablamos después Alice, estoy llegando al lugar de mi cita…
-Adiós Edward… te quiero mucho – dijo ella con voz triste.
Él asintió así no pudieran verlo – Yo también enana…
Trancó la llamada y vio al horizonte. ¿Cuándo se había enamorado de Isabella Swan? Sabía cuándo se dio cuenta que estaba enamorado de ella, lo cual sucedió de dos formas distintas, inconsciente y conscientemente.
Inconscientemente fue cuando estuvieron juntos por primera vez. Cuando hicieron el amor en su oficina buscando que él se olvidara que fue abandonado por su esposa. Una completa humillación para Bella, así no lo entendiera hasta tarde y ella no lo hubiese tomado así. Su primera vez. Ella era virgen hasta ese día y él… no lo supo.
Idiota… era un idiota.
Pero allí hubo un momento, después de que todo acabara que la observó debajo de su cuerpo, desnuda y completamente entregada, con los ojos brillosos, las mejillas sonrojadas y los labios hinchados que algo en él grito mía e hizo que su corazón se contrajera y sintiera una emoción nunca antes experimentada hacia ella dentro de su pecho. Una mezcla de cariño, pasión, dulzura, posesión, deseo, protección que él no había sentido nunca por nadie. Y que lo asustó como nada lo había aterrorizado antes. Por eso se alejo, huyó, se escondió detrás de la fachada de amistad y cariño y bloqueó esos sentimientos.
¿Qué más podía hacer?
Lo habían dejado, abandonado, todas sus esperanzas de un futuro que había creado meses atrás cuando se casó estaban destrozadas. No sentía confianza hacia nadie incluyéndose a sí mismo. Además esa maldita carta, el medio que utilizó Victoria para dejarlo, lo único que hizo fue demostrarle lo que tanto le habían repetido sus amigos en burla, que era bueno para dormir con las mujeres pero no para crear un hogar, una familia.
"Edward Cullen siempre será un excelente hombre para una noche de placer, pero si no fuera por su fama, prestigio y posición económica no serviría para asentarse".
Eso lo escuchó de una ex novia en la Universidad que en una borrachera se lo estaba confesando a su mejor amiga sin saber que él la escuchaba detrás de la puerta. Esas palabras se le quedaron grabadas para siempre y se repetían en su interior una y otra vez. Después de que Victoria lo dejó no lo abandonaron nunca más.
Porque era cierto. Él demostró allí que no servía para ser una buena pareja, un buen esposo, ya que lo intentó y falló estrepitosamente, por lo que no merecía la pena siquiera pensar en otra mujer. Además era muy pronto todo, no podía sentir nada por nadie en ese momento. No se sentía preparado para otro desengaño. Así la persona por la cual haya sentido por unos segundos algo distinto y asombroso fuera Bella.
Por lo que estuvo apartado por seis meses, hablaba con ella únicamente a lo referido al trabajo, se mantuvo fuera del mundo pensando, analizando que era lo que había sucedido esa noche, por qué había fracasado con Victoria y qué iba a ser con su vida.
Claro, no se encontraba completamente separado de Bella, nunca lo pudo hacer, por lo que sabía que hacia cada momento ya que la mantenía vigilaba, cuidaba que comiera y que nadie le dijera algo que no quería escuchar. Era bueno para eso, todavía nadie de la empresa le había confesado que sabían cuando cumplía años y que por orden expresa de él, nadie, en ninguna sucursal, podía felicitarla o tratarla como si fuera un día distinto.
Pero después regresó Victoria y su adquirida voluntad se arruinó.
¿Quién diría que no le afectaría que volviera su ex esposa sino su amante? Rió sarcásticamente mientras miraba hacía la ventana. Es mejor que fuera así, si no, hubiese actuado distinto después de saberlo todo.
Ese día sintió unos celos intensos, posesivos, poderosos. Cuando escuchó a su madre decir "Edward, Victoria regreso a California... con James" algo en el explotó. No pensó, calculó, analizó. Su parte racional se fue para siempre. Lo único que quería era impedir que él llegara a ella, evitar que Bella estuviera con James y por eso la poseyó salvajemente. Como nunca había hecho con nadie. Como si la estuviese marcando y si con esa acción la volviera irremediablemente suya. Y allí conscientemente lo entendió.
Después de todo su acto salvaje y animal la observó unos segundos y notó como ella lo miraba con ojos nublados y llenos de confianza hacía él y lo supo. Comprendió de qué se trataba ese sentimiento que lo volvió a invadir de nuevo con más fuerza, esa mezcla que hacía parecer que su corazón fuera a explotar. Se dio cuenta que la amaba, así lo quisiera negar y no se lo pudiera decir.
¿Había sentido esos celos enfermizos en otra oportunidad?
No lo creía. Él nunca fue celoso con ninguna mujer. Mucho menos con Victoria, nunca le había importado qué hiciera o se había tornado posesivo al ver que hablaba con alguien extraño. No había experimentado celos con nadie… excepto con Bella. ¿Cómo no se dio cuenta antes de eso? por Dios ¿Qué tan ciego puede llegar a ser una persona? se volvió a preguntar.
Todavía recuerda como siempre el pecho se le contraía cuando la veía coqueteando con un hombre, pero se lo negaba, la incitaba a buscarse pareja diciéndose a si mismo que era molestia de hermano, que la quería proteger de hombres que no la valoraban. Y por eso aunque la incitaba a estar con alguien, siempre, sutilmente, le sugería defectos y razones por la que esa persona no le convenía, para alejarla de cualquier hombre, porque no quería que estuviera con nadie. Porque era un egoísta y lo quería todo… alejo ese pensamiento, no quería pensar en eso…
Así que siempre la celó, siempre la protegió y la cuidó… por lo que una pregunta retumbaba en su interior… ¿Desde cuando la amaba? Notó que el vehiculo se detuvo para estacionar así que salió de su ensoñación, necesitaba concentrarse en otras cosas.
-Ya llegamos señor Cullen.
Asintió y respiró hondo – Puede ir a almorzar y regresar, cualquier cosa me comunicare con usted – el conductor asintió y él bajó del vehículo.
Entró al restaurante e inmediatamente la anfitriona se acercó a donde estaba parado con una amplia sonrisa y aleteando seductoramente sus pestañas. Edward rodó los ojos, por los últimos dos meses los coqueteos e insinuaciones habían sido peores que antes, tal vez porque adivinan que está solo y con el corazón herido. Maldita sea… ya suena como una mujer. Negó con la cabeza mientras respiraba hondo. Esa rubia no tenía culpa que él mismo haya destrozado su vida – Soy el Señor Cullen, yo alquile el privado de este restaurante – dijo secamente.
La mujer asintió y su sonrisa se amplió con un brillo en la mirada - Ya su acompañante esta esperándolo – anunció mientras le hacía ademán para que lo siguiera y contorneaba su cadera sugerentemente. Edward se encontró mirando esa parte de su cuerpo por unos segundos y desviando la mirada.
No eran iguales, no eran las caderas que lo volvían loco sin siquiera buscarlo. Bella no se movía coquetamente, mucho menos con él, pero después de descubrirla sexualmente, él mismo se vio hipnotizado con esos movimientos involuntarios y los seguía a dónde quiera que iban.
La forma en como lo miraba y sus ojos brillaban, como doblaba ligeramente la cabeza hacia el lado derecho cuando lo escuchaba concentrada y su cabello rozaba su hombro; como sus manos se movían elegantes y efusivamente cuando quería expresar un punto que la apasionaba. La manera en que arrugaba su nariz cuando hablaba de algo desagradable. Su ademán natural al caminaba, sin importarle nada y que inconscientemente sus caderas se movían con un compás seductor que lo llevaban hacía la locura; como se estremecía cuando él la tocaba, y no solo después que empezaron su historia, sino desde antes, cada vez que la tomaba para bailar, guiarla a un sitio, evitar que por su torpeza natural se cayera, siempre la sentía temblar un poco, por él, por su roce. ¿Cómo no lo notó antes?
Todavía recuerda como sus caderas se movían en ese vestido negro, que debía ser prohibido y solo usado para darle un espectáculo privado a él, si terminaba tirado en el suelo… mucho mejor. Rememoraba lo sensual que se veía con la espalda descubierta y el vestido completamente ceñido a su cuerpo y lo mejor es que ella no se daba cuenta. No entendía el efecto que toda su imagen causaba en otros hombres y en especial a él mismo. Aún no entiende cómo pudo pasar tantas horas sin tocarla o sin alejarla de allí para poseerla como tanto deseaba. Debe ser sincero consigo mismo. Su deseo carnal solo era equilibrado a su necesidad de huir con ella cuando la vio hablando con James, era ilógico, sentía la urgencia de atraerla a su cuerpo y marcarla como suya. Nunca quiso actuar como un animal más que en ese momento.
Demonios, mentalmente en ese momento la estaba llenando de sus fluidos corporales para que nadie se le acercara. Algo estaba mal con él. Y todavía allí, en ese momento, cuando tenía todo para ser feliz y poseerla para sí mismo se acobardó. No le dijo lo que sentía por ella, solo le contestó que eran ellos dos porque no sabía si ella lo quería, si sentía por él lo mismo que estaba sintiendo por ella o si sólo trataba de consolarlo, ya que era Bella, ella es capaz de dar todo a una persona sin pensar en sí misma. Además ¿Qué iba a ofrecerle?, no servía para tener pareja, ya lo había demostrado, así los días que pasaba con ella se sintieran distintos, como si fuera su sitio.
¿Pero no fue siempre así?Ellos generalmente se sentían cómodos, se compenetraban. Cuando pasaban mucho tiempo juntos completaban hasta las oraciones de cada uno y tenían una forma de intuir sus estados de ánimo depende de la ceja con la que se levantaban. ¿Acaso él no sabía qué cuando ella fruncía el ceño ligeramente, estaba molesta por algo? ¿Qué cuando su cabeza estaba tornada hacía la izquierda y lo miraba con los ojos entrecerrados, él debía aceptar la responsabilidad así no supiera de qué lo estaba culpando, porque había hecho algo malo, y sabía que ella tenía la razón? ¿Qué cuando ella apretaba sus manos y sobre todo uniendo sus dedos índices estaba nerviosa y qué cuando se mordía el labio tomando con el dedo corazón derecho su cabello se sentía culpable por algo?… todo eso lo conocía, pero no garantizaba que iban a funcionar. Que él no lo iba a arruinar. Y que no iban a perder su amistad en el proceso.
Además, él había cambiado. Su separación, ese fracaso le hizo ser distinto, efectivamente tenía problemas de confianza, y ella odiaba eso, ya se lo había demostrado. Eso terminó de arruinarlo todo…
-Ésta es su mesa – señaló la anfitriona y Edward la observó extrañado, había caminado por inercia. Fijó su visión en la mesa y saludó con un movimiento de cabeza a su único ocupante – La camarera los atenderá inmediatamente.
-Gracias – contestó Edward sentándose en un extremo – Sr. Jenks – saludó cordialmente.
-Señor Cullen – dijo sonriendo ligeramente haciendo un ademán de respeto.
Edward observó al hombre por unos segundos. Se lo habían recomendado como el mejor investigador del país. Según lo que le dijeron Charlie y su padre no había nada que él no descubriera lo cual era necesario para el cometido en el que se encontraban y sin embargo, ver a ese sujeto un poco nervioso, limpiándose la frente con un pañuelo, que en algún momento debió ser blanco, con una calva pronunciada y un poco obeso no le daba la impresión que su fama fuera correcta.
Tal vez ese era el punto, ser una persona tan normal que pasaba desapercibida en todos los círculos. Quizás de esa forma logre investigar todo lo que se le asigne.
Entendía el punto de Charlie para contratarlo, aunque su padre lo había rechazado tajantemente, pero era necesario, esa era la forma de contener a un enemigo que nadie sabía que existía… mucho menos él.
El día en que se reunió con su padre y Charlie, tal vez quedaría para la posteridad como uno de los peores días de su vida. Aparecieron en la oficina de Nueva York, el día siguiente a la reunión extraordinaria que pautó Bella y dijeron que tenían que hablar con él, que era urgente e iban a tratar un asunto privado y difícil.
Se fueron a la habitación de hotel donde estaba alojando y allí Edward se enteró de todo. Como si su ego y su hombría no hubiesen recibido suficientes golpes en ese año, la vida se encargó de darle el golpe más certero.
Todavía no recuerda bien cómo pudo escuchar a su padre describir lo que habían descubierto de Victoria. No entiende cómo no salió de esa habitación a buscar a alguien para realizar un asesinato, a cualquier persona, no era exigente en ese aspecto.
Su padre habló calmadamente, mirándolo con la compasión que lo caracterizaba. Le explicó que los motivos del matrimonio entre Victoria y él no fueron iguales para ambos, que ella estaba detrás de la empresa y que de verdad lamentaba ser el que le informara eso. Solo eso tuvo que decir para que Edward lo entendiera todo. Lo habían usado. De la forma más estúpida y maquiavélica del planeta y lo peor de todo es que se lo merecía. Por creer que la gente cambiaba, por no pensar bien las cosas y tomar decisiones precipitadas, por casarse creyendo que amaba a alguien sin saber bien qué demonios era ese sentimiento.
Edward se sentó en la cama tratando de sopesar los sentimientos de indignación, rabia, dolor, decepción y frustración que querían carcomerlo por dentro. Su padre y Charlie se mantuvieron callados durante todo el tiempo que él analizaba la información recibida, que él entendía toda la situación.
Tal vez paso una hora, quizás menos, a Edward no le importó, solo trato de unir cabos. Pensó en como Victoria le preguntó en varias oportunidades de la empresa, como al principio del matrimonio quiso sutilmente influir en sus decisiones, que a los tres meses le empezó a insistir sobre el tema de concebir un niño lo cual él había rechazado hasta lo infinito ya que no se sentía preparado para tener un bebé y como una semana antes de la separación habían tenido una discusión muy fuerte por Bella y que le había dicho "Estoy segura que con ella lo querrías todo, pero ella no lo tendrá… no tendrá nada". Edward la ignoró, la tomó como algo hormonal, una pelea de hermanas normal, pero ahora entiende a qué se refería, Victoria lo quería todo, su empresa, su dinero… ¿su hombre?
Bella tenía razón todo el tiempo. Ella siempre pensó que él le pertenecía y por eso Victoria lo buscó ¿Sería esa una de las razones? También tiene que entender que él ayudo. Quedó deslumbrado con ella, la deseó como nunca y quiso tenerla, sin importarle nada más; por supuesto el incentivo del papel de buena niña que había sido herida anteriormente y que no se quería entregar a nadie hasta que estuviese casada le funcionó perfectamente. Leyó que él era un cazador, que quería conseguir su triunfo a cabalidad después de un buen reto, y jugando a una buena persecución consiguió su premio, pero Edward no entendió que a la final el premio era otro, así como los jugadores. Él pensó que estaba cazando y la verdad era que lo habían cazado.
Unos minutos después dedujo el grado de peligro de lo que estaba sucediendo. La reunión extraordinaria, la estrategia de Bella y la verdadera razón por la que sus padres estaban en esa habitación. Ella todavía quería su premio. Allí su padre se lo corroboró y él nunca se sintió tan furioso ya que comprendió que Bella lo estaba protegiendo, que no quería decirle nada. Maldita sea, tenía más derecho que nadie para saber lo que estaba ocurriendo. Así se lo gritó a Charlie y a Carlisle, los cuales lo aceptaron y le explicaron que por eso estaban allí, que sabían que tenía derecho a saber.
Claro, ahora Edward entendía por qué Bella no se lo había contado. No quería hacerle daño, humillarlo. Era típico, proteger a todos excepto a si misma, cuidarlo hasta con su propia vida, en este caso a costa de la propia empresa. Una actuación perfecta de Bella… que lo único que causaba era incrementar el deseo de viajar a California, tomarla por los hombros y zarandearla hasta que entendiera que no tenía que luchar sola en contra de un enemigo en común, que él no amaba a Victoria y no sentía dolor o sufrimiento por lo que había planeado. Lo que sentía era rabia e indignación por haber caído en ese juego de principiantes y por haber sido tan idiota en confiar en una mujer que no valía la pena, en un caparazón. Porque eso era Victoria, una mujer vacía, por fuera es perfecta, pero por dentro… no había nada que salvar, tal como se lo dijo James una vez.
Después Charlie le planteó que había contratado a J. Jenks y que iba a ser su labor contactarlo cuando tuviera los resultados, ya que Carlisle no le gustaba la idea aunque fuera buena y Charlie iba a estar ocupado en la empresa con Bella. Y habían pautado la segunda parte de la estrategia, la parte ilegal,que empezaba en ese momento con J. Jenks sentado a su frente y mirándolo nervioso - ¿Conseguiste algo de lo que te pedimos? – preguntó.
-Si señor Cullen – contestó nervioso mientras sacaba una carpeta y dos sobre manilas - ¿Está seguro que es buena opción hacer esta transacción en un lugar tan público? – preguntó mirando a los alrededores.
Edward asintió y llamó levantando la mano a la camarera. La joven se acercó sonriendo ampliamente - ¿Desean ordenar? – preguntó servicialmente.
-Deseo que cierren el compartimiento – dijo señalando las puertas que separaban la parte privada del restaurante que él había alquilado, que era como una pequeña habitación, y el resto del restaurante – Nosotros utilizaremos el bar privado si necesitamos algo y requiero que no nos moleste nadie.
-Por supuesto – Dijo sonriendo y procediendo a cumplir lo ordenado.
-¿Suficiente privacidad? – preguntó Edward mirando a Jenks de nuevo.
-Si – contestó aliviado. Edward comprendió que él también lo estaba, esas cosas era mejor hacerlas en privado – Victoria Mallory-Cullen – dijo abriendo la primera carpeta y nervioso porque sabía que hablaba de su ex esposa – Es una chica ocupada, sólo eso le puedo decir.
-¿A qué te refieres con eso? – preguntó colocando los codos en la mesa.
-Efectivamente es la que ha estado divulgando los rumores de conflicto entre los socios de la Empresa Swan & Cullen Enterprise – Edward asintió – le anexó además de las copias de cada boleto de avión a cada una de sus sucursales, donde coincide con el inicio de rumor en cuestión…
-Lo sé – dijo mirándolo fijamente – Usted y yo hemos estado en contacto y siempre llegó a la misma sucursal donde esta ella para prevenir esa situación, pero esto no es prueba suficiente.
-No, no lo es – contestó asintiendo y abriendo otra carpeta – pero además le tengo varias declaraciones en cada sucursal sobre la autora de los rumores, claro, en un tribunal esto no tiene validez…
-No lo necesito para ir a un tribunal Jenks, ya hemos aclarado ese punto – dijo cansinamente. No lo precisaba para atacarla legalmente, aunque por lo que este haciendo podría pagar tiempo en prisión, pero si hace eso tendrían un escándalo mayor, además era su ex esposa, no podía hacerlo así quisiera.
-Lo sé – dijo Jenks a la vez que le enseñaba las fotos que le había tomado en cada sucursal – esto también serviría de prueba. Edward asintió sonriendo, lo que tenía era suficiente para llevar la segunda parte del plan en práctica. Expulsarla de su vida para siempre por medio del chantaje. Era un poco morboso y contra de la naturaleza de Bella Swan por lo cual la misma no fue informada sobre ello, pero es la táctica más certera, tal como se lo había planteado Charlie, para manipular a una manipuladora y hacerla desistir de sus planes.
-Esto será suficiente Jenks, es un buen trabajo – dijo alabando la calidad de cada una de sus pruebas. Victoria no tendría escapatoria, las declaraciones, copias de los boletos y tomas fotográficas eran más que suficientes. Por supuesto que no iba a ir a un tribunal a acusarla, pero eso ella no tendría que saberlo.
-Hay algo más – anunció Jenks limpiándose la cara con el pañuelo. Edward frunció el ceño al verlo aún más nervioso – La investigada se ha reunido en varias oportunidades con el señor… - dijo revisando la carpeta para recordar el nombre – Aro Vulturi.
Edward frunció el ceño a la vez que le quitaba la carpeta de las manos para confirmar el nombre, lo cual hizo un segundo después y si le quedaba alguna duda nada más con ver la foto de Victoria riendo a la vez que tomaba el antebrazo derecho del ex director de la sucursal de Chicago de Swan & Cullen Enterprise era prueba suficiente – Maldita sea – murmuró tirando la carpeta. Eso agravaba la situación, una Victoria tratando de divulgar rumores para bajar las acciones era una situación manejable. Victoria y Aro juntos no lo era tanto, sobre todo por el hecho de que el último tenía conocimiento sobre secretos industriales importantes de su compañía - ¿Sabes qué es lo que esta sucediendo entre ellos?
Jenks negó con la cabeza – No he podido averiguarlo, se han reunido cuatro veces, pero no he podido acercarme lo suficiente para poder escuchar algo de interés, pero… si me permite… - Edward asintió para que hablara – éstas reuniones no son casuales, la última vez que los vi estaban con Benjamín Platt.
Edward abrió los ojos desmesuradamente por unos segundos y luego volvió a su pose segura – Maldita sea… - murmuró de nuevo a la vez que veía la foto. Benjamín Platt, es el ahijado de Kebi Grant, dueño de Grant's Construction, los cuales eran la empresa competidora de su compañía desde hacía ya un tiempo. No, esos encuentros no eran casualidad – Sigue con la investigación – ordenó tosco, molesto, pero no había otra forma de actuar en esos momentos – Necesito saber qué demonios hace en esas juntas, qué están buscando, conviértete en su sombra si te da la gana, pero antes de terminar esta semana tengo que entender ¿qué mierdas está sucediendo?
-Por supuesto – contestó Jenks más nervioso aún.
Edward se levantó del asiento rápidamente haciendo que la silla sonada escandalosamente. Tiró en la mesa unos cuantos billetes sin siquiera saber cuánto dejaba y tomó la información recolectada por el investigador – Espero que cumplas lo que se te esta ordenando Jenks, te estoy pagando muy bien para que no cometas ningún error… - Jenks asintió y él salió del sitio como alma que se lleva el diablo.
Demonios, eso solo causaba que toda esa maldita situación se alargara más de lo necesario. No podía volver a California mientras no lo resolviera. Era imposible que dejara a Victoria sola y nadie podía manejarla como él. ¿Qué demonios estaba haciendo Victoria con un miembro de sus competidores? ¿Ella de verdad piensa que puede ganarles? Negó la cabeza mientras entraba en el carro alquilado. Alabo que hubiese llegado en el lapso que estuvo reunido, necesitaba meditar bien los pasos a seguir.
-Vamos al Hotel – declaró Edward a la vez que cerraba el compartimiento que separaba al piloto de la parte de atrás. No le gustaba hacerlo pero era necesario para realizar la llamada a su ex suegro – Charlie – dijo cuando contestaron al segundo repique.
-¿Hablaste con Jenks? – preguntó Charlie rápidamente. Justo al grano, como siempre. Hace muchos años entendió que de Swan & Cullen Enterprise su padre era la creatividad, la bondad y el incentivo; pero el estratega, el competidor y quien había conseguido destruir a los competidores y llevar la empresa a la cima era el hombre con el que estaba hablando en ese momento.
-Si – respondió masajeándose la frente, como si con eso fuera aliviar la puntada de dolor que sentía en la mitad del cerebro – Tengo las pruebas – anunció un segundo después.
-Perfecto – dijo Charlie – envíamelas que yo me encargaré de todo…
-No es todo – interrumpió molesto – Jenks confirmó que Victoria esta teniendo relaciones con Aro Vulturi…
-¿Crees que busque secretos para venderlos al mejor postor? – Preguntó Charlie analizando rápidamente lo que Edward le decía – Aro tiene un contrato de confidencialidad y será penado con prisión si hace algo así…
-Lo sé – afirmó – pero no es con él solamente, también ha visitado a Benjamín Platt.
-Maldita sea – escuchó que gruñía Charlie – voy a buscar a esa niña y la traeré a California arrastrándola por el cabello…
-Charlie… - Dijo advirtiéndole – Jenks esta investigando que busca, pero sabes que…
-Lo sé – interrumpió Charlie suspirando pesadamente – pero si sucede lo peor tendremos que proceder…
-Pero es tu hijastra… - interrumpió a su vez sobresaltado.
-Ella no es mi familia desde que quiso atacar algo que es mío Edward – dijo con voz amenazante.
-Tal vez deba regresar a California – dijo Edward preocupado y además ansioso, quería ver a Bella.
-No – declaró Charlie firmemente – sabes por qué estas fuera de California Edward Cullen, es más fácil de controlar así y además… tú y yo hablamos.
-Está bien – dijo Edward dejándose caer en el asiento – Hablaremos cuando tenga los resultados.
-Perfecto…
-Charlie… - llamó antes de que trancara – Cuídala por favor…
-Es mi hija Edward – dijo Charlie – la cuidare con mi vida – y dicho esto cortó la llamada.
Edward miró la ventanilla mientras suspiraba cansinamente. Claro que había hablado con Charlie. Maldita sea, si esa es la razón por la que esta lejos de California.
Tres razones que lo tienen apartado de Bella: La petición de ella de alejarse, aunque si es sincero consigo mismo, esa la iba a incumplir rápidamente. Victoria. Charlie.
El mismo día que Charlie y Carlisle fueron a contarle la verdad y a planear la estrategia a seguir, legaron a la conclusión de buscar las pruebas para mantenerla a raya y chantajearla ya que si le hablan sin evidencias podría alegar que todo era falso y dejarlos igual y sin la ventaja del factor sorpresa. Cuando ya habían hablado a cabalidad de todo, Carlisle le informó a Charlie que era hora de irse ya que el avión de regreso a California estaba próximo a salir pero Charlie le dijo a su padre que saliera un momento que él tenía que hablar con Edward.
Carlisle se fue asintiendo extrañado ya que esa no era una situación normal y Edward asintió pensando que iban a hablar sobre Victoria.
-¿Qué sucede Charlie? – le había preguntado.
-Quiero que hablemos de Bella – dijo Charlie sentándose en el sillón que estaba en el área de recibo de la habitación.
-¿De Bella? – preguntó Edward sentándose en la silla que le indicaba Charlie.
-Edward… - dijo él a la vez que colocaba los codos en sus rodillas acercándose más – siempre me has parecido un buen muchacho, es más, siempre quise que fueras mi yerno…
Edward asintió, eso se lo había dicho cuando le pidió la mano de Victoria – Lo sé.
-Pero no me gusta que estés jugando con mi hija…
-Charlie – dijo él negando con la cabeza…
-Cállate – interrumpió a la vez que se levantaba de la silla y lo miraba molesto – Te di una hija y no supiste tratarla, no estuviste con ella ni siquiera un año antes de divorciarte – dijo negando con la cabeza.
Edward lo observó asombrado – Pero… tú acabas de decirme…
Charlie se pasó la mano en la cabeza y asintió – Tienes razón, no te puedo culpar por Victoria, esa relación no se rompió por ti, pero Edward, tu elegiste mal, no supiste valorar a mi hija, no entendiste que ella te amó toda su vida.
-Yo… - dijo él negando con la cabeza – no lo sabía…
-Ahora, después que te divorciaste inicias una relación con ella – Edward lo miró fijamente asombrado. No pensaba que nadie lo supiera – Si, qué creías, ¿Qué no lo sabía? Pensaste que era idiota, ya sabía yo que tantas miraditas entre ustedes dos, la forma en como tomaste su mano el día del baile, todo eso quería decir que algo estaba sucediendo allí…
-Si – afirmó Edward – estábamos juntos.
-Y tú la engañaste – dijo Charlie mirándolo amenazadoramente.
Edward bajó la cabeza – Creo que eso no es su problema.
-Claro que es mi problema, ¡ella es mi hija maldita sea! – Dijo golpeando la mesa que estaba cerca – y lo peor de todo es que fui yo él que le tuvo que dar la noticia que tu habías vuelto con Victoria.
Edward lo miró asombrado y volvió a bajar la cabeza un segundo después. Quería saber en verdad si le fallo o no, si se acostó con Victoria esa noche. Desearía recordar qué sucedió, así se quitaría una preocupación que cada día amenazaba por explotar y destruirlo todo – Yo no volví con Victoria – contestó unos minutos después con la manos en formas de puño.
Charlie negó con la cabeza, ignorando su comentario – Fui yo el que tuvo que presenciar cómo le rompiste el corazón Edward Cullen, el que vio como palideció, su mirada se quedo sin vida y casi se desmayaba por la noticia. ¿Crees que es fácil para un padre ver eso?
-Charlie – dijo Edward acercándose a él – Si hay algo que nunca he querido hacer es dañar a Bella de alguna forma, debes de creerme yo…
Charlie levantó el brazo derecho indicándole que se callara a la vez que lo miaba furioso -Y no solo esa noche, sino cada día en su adolescencia la veía morir un poco más por ese estúpido enamoramiento. Bella te ha aguantado toda su vida, ha estado para ti siempre, aguantando todas tus idioteces y creo que es hora que cumplas con lo que te esta pidiendo, que sufras tú para variar – Edward lo miró fijamente por unos segundos, quería explicarle que no solo Bella había sufrido en todo eso y que la quería a su lado pero no pudo ya que Charlie continuó cambiando toda la situación – No quiero verte cerca de California hasta que toda esta situación se resuelva...
-No me puede pedir eso Señor – dijo acercándose a Charlie sintiéndose desesperado – Yo amo a su hija – declaró mirándolo fijamente.
-¿De verdad? – preguntó Charlie midiéndolo con la mirada, como si tratara de descifrar si decía la verdad o no.
-Si – dijo Edward firmemente.
-Quien ama quiere que esa persona sea feliz hijo… ¿Quieres que Bella sea feliz?
-Por supuesto.
-Entonces dale el tiempo que te pidió, piensa en ella por alguna vez. Además, esto no es solo por un problema de pareja Edward, te necesitamos para que controles a Victoria, que estés pendiente de cada paso que realice, la excusa que te inventaste de la auditoria nos será útil, así podrás movilizarte con facilidad.
Edward asintió y miró de nuevo a Charlie – Si Bella me acepta Charlie, le pediré su mano para casarme con ella.
Charlie sonrió y lo tomó del hombro – Si ella te acepta yo no podré evitarlo ¿no es así? – negó con la cabeza – pero mi hija es terca y creo que un engaño no se perdona tan fácil…
Edward asintió – Todo fuera más sencillo si recordara qué mierda fue lo que hice… - declaró ofuscado a la vez que caminaba alejándose de Charlie sin percatarse que había pronunciado esas palabras.
-¿De qué no te acuerdas? – preguntó Charlie mirándolo con el ceño fruncido.
-Estaba borracho – confesó mirando por la ventana que estaba en un lado de la habitación – no recuerdo qué sucedió esa noche…
Charlie asintió acercándose a él – Además del amor debe existir confianza entre ambos, así que ella tendrá que decidir si puede superar ese obstáculo o no. Tienes que dejar que pase el tiempo hijo – aconsejó colocando una mano en su hombro y dándole varias palmadas – esperemos que todo salga bien…
Edward pestaño alejando esa conversación de la cabeza. Miró la ventanilla del vehiculo observando los árboles y los edificios. No solo tenían que superar los problemas de confianza y entender qué es lo que había ocurrido para llegar a ese punto, también tenían que superar la aversión de su suegro y alejar el peligro de la empresa.
¿Cómo iba a hacer todo eso?
Llamó a la secretaria para posponer la cita con el equipo de mercadeo ya que necesitaba analizar los nuevos hechos y si los atendía a primera hora del día siguiente igual podría viajar a Londres en el vuelo de la tarde.
Llegó al hotel quince minutos después, despidió al chofer ya que no esperaba salir de nuevo en ese día y entró al Lobby a pedir la llave y preguntar si tenía mensajes.
Caminó varios pasos y quedó paralizado al ver a la mujer que lo esperaba en los grandes muebles de la entrada. Sonrió irónicamente, sentía como un pequeño dejavu, aunque no tendría razón para ello, la escena se había repetido en varias oportunidades en los últimos dos meses.
Se acercó respirando hondo, exigiéndose calma y serenidad y sonrió de la forma mas confiada que podría conseguir – Victoria – dijo mientras llegaba a su lado.
Ella se levantó del mueble moviendo su cabello seductoramente y sonrió caminando los dos pasos que lo separaban - ¿Cómo estas amor? – saludó sonriendo. Levantó la mano y acarició el borde de su chaqueta, mirándolo ansiosamente - Edward - dijo con tono alterado y viéndose casi asustada.
La observo extrañado - ¿Qué sucede Victoria? - preguntó dudoso.
-Dijiste que te avisara... - suspiró hondo – Creo que mis sospechas son ciertas...
Edward quedó paralizado viéndola fijamente. Sintió como el aire escapaba de sus pulmones y su corazón se paralizó por unos segundos. No puede ser, pensó inmediatamente, ¡maldita sea! Como si necesitara que la suerte se agravara y tener algo más que lo aleje de lo que quiere...
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