Descargo responsabilidad: No poseo Vampire Academy.

— Parezco una abuela — dije. Hice una mueca ante mi reflejo en el espejo. Atrás mío, se encontraba mi padre tratando de no reír — no le veo la gracia Ibrahim. Mi padre dejo de reír y opto por su pose de persona ruda, aunque la diversión seguía bailando en sus ojos.

— Estas hermosa — él camino hasta donde mí, y beso mi cabellera llena de canas, hice una mueca.

— lo dices por que no eres tú el que luce como una momia — levante la mano y aspire el olor — ni hueles como una.

En las últimas doce horas, mi abuelo se encargó de encantar dos anillos; al parecer el viejo no solo podía viajar al pasado y a la mente de los demás, si no que, también podía disfrazar a las personas con un simple encantamiento; a veces me daba por pensar que era un brujo en vez de un vampiro.

La mujer que reflejo el espejo era totalmente humana; tenía unos 55 años, con el cabello casi blanco y algunas arrugas alrededor de los ojos y en toda la frete, era una mujer rechoncha y de baja estatura, en sí, era fea y olía mal. Francisco, había insistido en encartar los objetos dando alusión a una mujer de edad y no a una joven, su explicación era muy sencilla, Galina, no confiaba en las mujeres jóvenes y hermosa, al parecer la vampiresa no solo era malvada; también odiaba a quien fuese más hermoso que ella. Tal vez lo años no hacen madurar a las personas.

Tenía tres horas antes de que un auto me recogiera y me dejara en la propiedad de Galina, Allí tendría que infiltrarme durante una semana, en esa semana tenía que recoger todas las pruebas posibles para demostrar que la mujer estaba mal y presentárselas a Yeva, pero también tenía que hacerme cercana a ella, pues así sería más fácil saber que estaba planeado o que había estado pasando todo esos meses, y donde habían ido a parar todas las personas desaparecidas.

Eddie, también estaba involucrado en este plan loco, su papel era el de mi esposo y, aunque en un principio el plan era solamente nosotros dos, Christian, insistió en que quería participar ya que sola no me dejaría ir, al principio me negué, pero Dimitri dijo que si no iba Christian lo haría él, así que después de mucho refutar y pelear termine aceptando, era mejor Christian que mi posesivo hombre.

Christian, seria nuestro hijo de 14 años, ¿Cómo Francisco logro hacer que luciera como uno? No lo sé, pero el caso es que lo hizo y, Christian, lucia como uno. Infiltrarse en la casa de Galina fue fácil. Al parecer sus ''amigos'' se desayunaban a sus criados, por lo cual el personal estaba en constante cambio, lo que fue una bendición para nosotros tres, ya que al Abe darse cuenta de que la casa necesitaba criados el vio la oportunidad de entrar. Al parecer, Galina, era muy estúpida por aceptar personas si conocer o muy ingenua al pensar que los humanos son débiles, mi ''familia'' era de todo, pero nunca débil.

— Esto apesta — Christian, hablo a mi lado. Me voltee a mirarlo y tenía razón, él apestaba.

Sus cabellos negros y sus preciosos ojos azules desaparecieron para ser remplazados por un cabello cobrizo algo grasiento y con ojos de color negro, su cuerpo musculoso y perfecto paso hacer un perfecto costal de hueso, era feo y algo ''asqueroso''

Él me miro y con sus ojos de ''niño'' me dijo: — Rose, esto apesta. Mi belleza se ha ido ¡Mira! Pero si ni lastima doy — me trague la risa que amenazaba con salir. Por supuesto que esto apestaba, ¿pero que más podíamos hacer? Francisco, tenía razón, teníamos que lucir como una familia pobre y ciertamente había cumplido su misión muy bien, demasiado bien diría yo.

— Al menos tú no luces como una maldita albóndiga — mire a Eddie, y tenía razón, él era igual que Christian, pero en una forma mucho más adulta. Su precioso cuerpo atlético desapareció dejando a un señor obeso y lleno de pelos, en donde antes había una hermosa cabellera castaña rubia, ahora sola había una gran calva de la cual ningún hombre estaría orgulloso, su piel paso de ser tersa y perfecta a ser llena de grasa y un gran bigote que de solo verlo me dio asco, esto apestaba.

No estábamos felices y eso era de suponerse, llámenme egocéntrica y vanidosa, pero realmente las personas que se reflejaban en los espejos daban asco y no solo eso, olían como el mismo infierno.

— está bien — dije mirando a mí 'familia falsa'' y a mi padre y abuelo — sé que tenemos que lucir como el asco, pero no debemos oler como tal — tanto Cristian como Eddie hicieron una mueca cuando descubrieron su propio olor — así que, si me disculpan me iré a dar un baño y los veo en media hora abajo y, Chris, lava tu cabello hasta que se caiga o esté limpio, lo que pase primero.

— Como digas mamá — él dijo no muy feliz, lo que causo que Eddie sonriera.

Me despedí de ellos y entre en mi habitación, gracias al cielo estaba vacía, no me imaginaba que Dimitri estuviera, me daba vergüenza que me viera así, era simplemente horrible. Me despoje de las ropas mugrientas y entre en la ducha; lave mi cuerpo que gracias al hechizo había perdido sus curvas y me quite el olor a viejo y guardado, fue difícil, pero cuando tenía la piel escaldad de tanto fregar vi que por lo menos olía mejor.

Tome una toalla y me la enrede en mi cuerpo y salí, afuera estaba mi precioso novio esperándome acostado sobre la cama con una mirada divertida en la cara, él tomo mi apariencia y sus ojos se iluminaron con diversión, una sonrisa se empezó a formar en su cara dejando expuesto sus colmillos, tenía la broma en la punta de su lengua pero lo detuve:

— si dices algo te asesinare — camine hasta el tocador y comencé a hidratar la piel asquerosa de mi cuerpo, que aparte de ser imperfecta, era totalmente reseca.

— Luces hermosa — él dijo aun en la cama con esas sonrisa que tanto amaba, lo mire a través del espejo y entre cerré los ojos, el maldito bastardo se estaba burlando de mí.

— No es gracioso, Dimitri, soy horrible — pase a mi cabello he hice un mueca, si el cuerpo estaba mal el cabello era un desastre, quería llorar.

— No es una broma, siempre serás hermosa para mí — en unos segundos lo tenía parado detrás de mí ayudando a desenredar mi cabello canoso.

— Lo dices porque sabes que es un disfraz, que por cierto, no tiene nada de hermoso— el dejo el cepillo sobre el tocador y coloco su cabeza sobre mi hombro, nuestros ojos se encontraron en el espejo y el me sonrió.

— Siempre serás hermosa para mí, Rose. — Dejo caer un beso en mi hombro y continuo peinando mi cabello con delicadeza, sus palabras me hicieron sentir mejor.

— ¿sigues estando de acuerdo con esto? — pregunte mirándolo por medio del espejo, el guardo silencio y continuo con su tarea sin detenerse.

— no lo estoy, pero confió en ti. No te voy a mentir, será una semana infernal sin saber que va a pasar, pero vas con Eddie y Christian y aunque a Eddie no lo conozco casi sé que Christian te protegerá si eso significa poner su vida antes que la tuya, solo por eso me relajo un poco, pero no del todo, Rose, no quiero que nada pase, si Galina te hace algo seria el fin de la paz en nuestro mundo — el estuvo dejándome procesar sus palabras.

— tú la… — me detuve, no sabía cómo terminar la frase.

— ¿la mataría? — Asentí — primero mataría todo lo que más ama, y, luego haría que me rogara por su muerte — la piel se me erizo como sus palabras salieron de su boca. Él me volteo y clavo su mirada en mi rostro, sus ojos esmeraldas me miraron fijamente — perderte seria mi propia muerte, pero antes de irme ella pagaría por todo, así me tuviera que condenar en el infierno por el resto de nuestras vidas, Rose, no soy un asesino, pero por ti me convierto en el peor de todos.

— Eso no va a tener que pasar — puse una mano en su mejilla y él se inclinó ante mi tacto —la única que morirá es Galina y todo habrá terminado.

— Lo sé, pero temo por tu seguridad — él se inclinó y rozo sus labios con los mío — estas dentro de mi Rose Belikov y mi vida sin ti es vacía; durante mucho siglos vague solo sin una razón para exigir, así que simplemente me limite a vivir entre la lujuria y los placeres, pero luego has llegado tú y me diste por que vivir, me diste una razón para amar a la vida y querer hacerla mejor por ti, sin ti nada de eso tiene sentido, mi vida comenzó contigo en ese callejón y termina contigo cuando tomes tu último aliento.

— No pasara — le asegure — aún tenemos unos cuantos milenios para amarnos — él me sonrió creyendo mis palabras, tristemente no eran verdaderas. — todo saldrá bien.

— Lo sé, confió en ti — él me beso, pero fuimos interrumpidos por mi padre que ingreso en la habitación.

— esa hora, Rose. — Asentí y Dimitri me dio una mirada de tristeza y angustia.

— En unos minutos estaré contigo — él asintió y se marchó dejándome sola los últimos minutos con mi hombre.

Dimitri, me ayudo a vestirme con las pertenecías que Francisco había conseguido. Cuando estaba lista tomados de la mano fuimos hasta la planta principal donde todo me estaban esperando, Eddie y Christian, lucían igual, pero más limpios, cada uno tenía una bolsa a sus pies las cuales tenían sus partencias, Dimitri, tenía la mia.

Todos comenzamos a montarnos en el taxi que nos llevaría. Me volví hacia Dimitri y lo bese con pasión, lo bese como si fuera la última vez y el me respondió con la misma pación.

— Te amo, Roza, vuelve a mí — él sobo mi mejilla y yo asentí.

— Lo prometo — él me picoteo por última vez y me ayudo a montarme en el auto, cerró la puerta y el auto comenzó la marcha dejando atrás mi corazón y mi vida.

La casa de Galina, a mejor de una palabra, era una gran mansión con grandes muros de piedra a su alrededor y un frondoso bosque espeso que cualquiera podía perderse y desaparecer sin dejar rastro, era un gran lugar donde podías asesinar a alguien sin dejar rastro.

Eddie, pago al taxi y junto con Christian salimos al exterior, afuera hacia un poco de viento pero el calor abrazador tan característico de Turquía estaba presente. Tomando nuestras maletas caminamos hasta el sendero que daba entrada a la casa, allí, había dos guardas, ambos humanos, eran de piel negra y muy musculosa, daban miedo, pero como al ser humanos no eran más fuerte que nosotros.

— ¿Quiénes son? — pregunto uno, lo mire y vi que tenía por hay unos 30 años, era alto con el cabello rapado estilo militar y tenía un tatuaje en su cara, daba miedo.

— Somos los nuevos criados de la señora Galina — hablo Eddie con una voz gruesa y un acento francés. El grandulón de antes miro una planilla y al parecer encontró lo que estaba buscando ya que dijo:

— son la familia Lombard, la señora les estaba esperando hasta la noche.

— mis disculpas, pero es que nuestro trasporte se adelantó, por lo que llegamos antes de lo previsto — el grandulón pareció aceptar la escusa y por medio de un intercomunicador hablo con alguien de la casa, él dio instrucciones entre gritos y la persona del otro lado pareció obedécele ya que tres minutos después llego al puesto de la guardia.

Era una niña, de uno 16 años, tenía el cabello rubio y los ojos verde jade, bajo el sudor y la ropa mugrosa podía llegar a ser muy hermosa, aunque su cuerpo era un costal de huesos dada la mala alimentación, su ojos preciosos mostraban la tristeza y su débil cuerpo el cansancio, sentí pesar por ella.

— Muéstrale los aposentos a los nuevos y encárgate de hacerles conocer las tareas que desempeñaran aquí — la niña asintió aceptando las órdenes de aquel hombre.

— buenas tardes, ustedes deben ser los nuevos criados de la ama Galina — la palabra ''ama'' estaba un poco pasado de época, pero ella lo dijo como si estuviera acostumbrado hacerlo — síganme por favor, les mostrare sus aposentos, por cierto mi nombre es Jill.

La seguimos atreves de la gran casa, a diferencia de la de Abe, esta tenía un aspecto más norte americano. La casa era muy grande, más de lo que pensé y era muy hermosa, el gusto con el cual estaba decorada era exquisito y muy delicado, era increíble pensar que Galina estaba detrás de tan buen gusto.

Jill, nos llevó por muchos pasadizos y salió de la propiedad, detrás de esta era una casa más modesta pero también con un tamaño considerable, esta casa era de un aspecto más viejo y la decoración no era tan lujosa, sin embargo, estaba bien amueblada y sobre todo muy limpia.

— esta es la casa de la servidumbre — comenzó a decir Jill — la casa está equipada con todo lo que se necesita, sus habitaciones están en la tercera planta; su habitación es más bien un ala privada la que cuenta con dos habitaciones y un baño, si tienen hambre la cocina se encuentra en la planta principal y pueden ir allí a la hora que quieran.

Llegamos a la tercera planta y era verdad, la habitación era muy espaciosa. Eddie, dejo nuestras cosas sobre la cama y Christian se dedicó a explorar, yo por mi parte me quede mirando a la joven niña, era muy hermosa, pero sobre todo era muy joven para verse tan cansada de la vida. Un movimiento de su cuello dejo caer su cabello rubio, allí se revelo unas pequeñas marcas de picaduras, imperceptibles para cualquiera, pero no para mí, era marcas de mordedura, me estremecí al darme cuenta de que Jill no era solo otra simple criada, ella también era alimento de Galina.

— sus horarios comienzan los lunes a las seis de la mañana y terminan el sábado al medio día, todos los días luego de servir la cena serán libres de retirarse a descansar, pero si hay un evento se deben quedar hasta que termine, no hablaran ni tendrán interacción con los invitados, se dirigirán a la señora de la casa, como ama Galina y solo hablaran cuando ella les pida que lo hagan — ella se detuvo un momento y me miro — Sra. Judhit, usted estará encargara de la limpieza de la segunda planta y de preparar la cena — asentí tomando el papel que me estaba ofreciendo — su esposo, Carl,estará encargado de las caballerizas junto con su hijo,Jace. Deben tener en cuenta de que hay partes de la casa la cual no deben pisar, como lo es el cuarto piso y el sótano, son lugares prohibidos para los empleados, los sábados luego de que terminen su trabajo son libres de salir, pero deberán regresar el domingo en la noche para comenzar sus deberes de nuevo el lunes, si siguen estas normas el ama Galina estará encantadas con ustedes.

— Gracias Jill — dije dándole una sonrisa que ella intento devolver pero salió más como una mueca.

— de nada señora. Ahora los dejare desempacar y ponerse cómodos, la espero en la cocina, hoy tendrá que hacer la comida y servirla en el gran salón — ella se dio media vuelta e iba a marcharse, pero se detuvo y sin volver la cara dijo — y pase lo que pase nunca digan nada de lo que vea o escuchen si aprecian su vida en algo — y con eso se fue dejándonos solos en nuestra nueva habitación.

— Viste lo hermosa que era — Christian dijo mirando hacia la puerta donde Jill estaba unos minutos antes —, pero se ve tan miserable.

— Tienes razón — acepto Eddie, su nombre es Jill Mestrano, sus padres murieron cuando ella tenía 12 años, desde entonces llego a vivir aquí, se ha convertido en la criada favorita, Jill, conoce muchas cosas pero nunca dice nada por lo cual Galina a un la mantiene a su lado.

— también se alimenta de ella — dije — y Jill no se alimenta bien y está enferma, si sigue así morirá pronto.

— ¿Cómo lo sabes? — pregunto Cristian.

— ¿te olvidas quién soy? — Dije ofendida — su cuerpo se está deteriorando y muere, la chica no come y Galina se alimenta más de lo que debería, la chica lo hace porque quiere morir.

— pero ella quiere morir dormida y sin dolor — agrego Eddie — lo he sentido, su mente la ha delatado, ella ha visto de lo que es capaz Galina y le tiene miedo, pero no tiene a donde ir, es analfabeta, no sabe leer ni escribir, no conoce nada a parte de estos muros, sus padres eran empleados y murieron a causa de una taque animal o eso lo hizo creer Galina, Galina la acepto y la hizo su mascota, Jill, escucha y ve todo pero no dice nada y está cansada, quiere morir pero sin dolor.

— ¿Cómo sabes todo eso? — pregunto Cristian perplejo.

— se leer la mente, con solo ver a una persona, se sus emociones y miedos y al igual que mi abuelo Francisco puedo jugar con las ideas de las personas, en el breve momento que estuvo aquí pude ver eso, sin embargo, una parte de su mente estaba bloqueada los recuerdos están allí, pero alguien o ella misma los bloquea lo que me hace más difícil la lectura.

— Si lo que dices es verdad esa niña nos puede ayudar mucho — dije pensando en voz alta — ella ha dicho que no podemos ingresar ni al cuarto piso ni al sótano allí debe haber algo, pero necesitamos saber que es.

— No la podemos utilizar, Rose — dijo Christian en una muestra para defenderla.

— no hay de otra Chris, si esa niña sabe algo nos servirá de ayuda, tenemos una semana antes de que los hechizos dejen de funcionar, si no logramos averiguar algo estamos perdidos, Francisco, fue muy claro, hechizos como esto solo se pueden hacer en luna menguante y ya paso, no podemos quedarnos aquí, además, el siguiente lunes será el día de todos los santos, el primero de noviembre, mi décimo octavo cumpleaños y sabes que debo ver a Yeva si no moriré.

— Espera, espera — Eddie intervino un poco confundido — ¿cómo que morirás? ¿Estas enferma o algo?

Era verdad, Eddie no lo sabía, Eddie pensó que era una simple humana. Gracias al collar de Dimitri, nadie sabía lo que yo era aparte de mi padre, mi abuelo y los Belikov, para Eddie era una simple humana metida en un mundo que la mayoría de gente solo cree que son cuentos sin saber realmente que es lo que los rodea.

Si quería que esto funcionara debía decirle la verdad, pero la verdad podía ser muy peligrosa y más en estas paredes donde podían tener oídos, así que, con mucho cuidado cerré mis ojos y abrí la mente, estaba débil, no había tomado más sangre de Dimitri y mi cuerpo la necesitaba, enfoque toda mi energía en lugar y deje que el poder fluyera, un hechizo de retención seria suficiente, nada de lo que pasar aquí podría ser oído por los demás y menos si las personas tenían malas energías y las quisiera usar contra mí.

La magia fluyo por mis poros y envolvió el lugar con tonos blancos y dorados, solo yo podía verlos, la habitación se ilumino y luego todo fue tuene, la luz desapareció y los colores se desvanecieron como el viento.

Abrí mis ojos y me sentí mareada, Christian, corrió ayudarme y me sentó sobre uno de los dos sillones que había, Eddie, se sentó a nuestro lado y espero a que me recuperara, el miro por el lugar, él sintió la magia mas no la pudo apreciar de la forma que yo o Yeva, pero sin embargo estuvo presente.

— ¿Rose, que pasa, por qué dices que morirás? — él pregunto cuando vio que estaba mejor, lo mire a los ojos y tome una respiración profunda.

— a diferencia de lo que crees no soy humana y estoy lejos de serlo, como sabes, Yeva, es un ser poderoso y antiguo; anterior mente ella fue un Angel desterrado y condenado a vagar por la tierra llevándose el alma de las personas, yo nací de un ser igual de poderoso que ella y de un vampiro como ya lo sabes, pero no soy vampiro, bueno aun no, mi madre al igual que Yeva es un angel y mi padre como también sabes es un vampiro lo que me convierte un poco ambas, así que cuando cumpla 18 años debo beber de la sangre de Yeva para poder terminar el proceso y reclamar mi parte vampiro.

Eddie, proceso mis palabras, fue la mejor manera que encontré para decirle que era, no era algo que me gustaba explicar, por qué ni yo misma sabía que era, a veces creía que yo misma era un hibrido por la mezcla de tantas cosas, pero al final del día me daba cuenta de que era alguien poderoso que si no sabía cómo usar mi poder terminaría muriendo lentamente haciendo daño a las personas que me rodeaban.

— Así que eres mitad angel y mitad vampiro — él dijo despacio aun procesando las palabras.

— sí, pero a diferencia de ti, no necesito la sangre y puedo hacer magia, no como la de las películas, pero si puedo proteger, hechizar y un sinfín de cosas con mi mente y mis sentidos.

— Valla, eso suena loco, pero en nuestro mundo eso no es una buena palabra — él dijo sonriendo con afecto.

— sí, y es por eso que debemos hacer lo que tenemos que hacer antes del domingo, si no, este plan no funcionara — y yo moriré, agregue para mi sola.

— Entonces pongámonos a trabajar — él se levantó y de su bolso saco un plano el cual coloco en el piso a la vista de Cristian y yo.

— ¿Qué es eso? — pregunto Christian.

— son los planos de la casa. Hace 25 años esta casa fue propiedad de mi padre y él la vendió a alguien y, supongo que ese alguien se lo vendió a Galina, mi padre fue el que construyo esta casa, conozco cada pasadizo y cada rincón.

— necesitamos a Jill, Cristian, intenta hacerte amigo de ella, si es necesario juega con su mente, pero necesitamos entrar a sus recuerdos.

— ¿sabes que ella quedara en el medio si algo se desata? — pregunto mirándome.

— protégela, puedes hacerlo, dale de tu sangre y se hará más fuerte, pero no solo eso, toma ramas de cedro y envenena tu sangre, al mezclarse en el sistema de Jill y al Galina beberla se hará devil.

— ¿cedro?

— el cedro es usado desde tiempo inmemorables para la protección, si la tomas no te hará nada, pero si alguien bebe de la sangre de una persona con cedro se debilitara y no será tan poderoso, el cedro en la sangre humana es veneno para los vampiros.

— No preguntare como sabes estas cosas — dijo el mirándome con recelo.

— de igual modo no te respondería — dije volviéndome a Eddie y mirando el plano que teníamos enfrente — según esto hay dos entradas al cuarto piso y de suponer que nadie puede subir estarán bloqueadas y vigiladas, el sótano tiene tres entradas.

— sí, pero esta — Eddie, señalo un que daba a tres metro hacia el bosque — fue sellada cuando yo tenía un año, mi padre dijo que alguien podría entrar por ahí a la casa, así que suponiendo que siga sellada sería la única que no tiene vigilancia, aunque también debe ser casi imposible entrar, ya que según mi madre cuando hay época de lluvias eso allí se inunda.

— lo bueno es que casi no ha llovido, debe haber agua pero no para no poder cruzar, el cuarto piso será difícil, pero no imposible, esta noche averiguare quien vigila las entradas y los debilitare.

— ¿Cómo piensas hacer eso? — pregunto Eddie.

— en su comida pondré valeriana y eso ayudara a que duerman como bebes, así que no coman nada ni beban nada, cuando estén dormidos investigaremos, pero no hoy, tomara dos días para lograr que la valeriana haga efecto, supongo que los guardianes son vampiros por lo cual se tardara un poco más en hacer efecto, pero el miércoles será el momento perfecto para intentar mirar.

— ¿y qué hacemos en estos días? — pregunto Christian.

— tú Romeo, intenta hacerte amigo de Jill y saber qué es lo que sabe, mientras que Eddie y yo exploramos el cuarto piso y la entrada al sótano.

La puerta sonó y luego alguien entro, era Jill, ella traía consigo un uniforme que supuse que era para mí — Sra. Judhit, necesito que se coloque esto y me acompañe, la cena deberá ser servida en dos horas — tome el uniforme y me excuse y me fui a cambiar.

Cuando ingrese en el baño me apresure a quitarme la ropa y ponerme el uniforme que para mi asombro me quedo bien, recogí mi cabello canoso en un elegante moña y me deslice mi anillo de casada en el dedo, me mire al espejo y tome una respiración profunda tu puedes hacerlo, Rose me dije mentalmente, tenía que convencerme de que podía hacer esto si quería que todo saliera bien y así salvar a Dimitri.

Mejor tú que él.

La frase seguía rondando en mi cabeza, sabía que Dimitri pensaba que tenía que salvarme, pero no dejaría hacerlo, prefería morir antes de que un mal le tocara a él, él ya había visto mucho dolor y sufrimiento con los años, él ya me había cuidado durante toda su vida, ahora era hora de que yo lo protegiera a él y lo librara del mal que estaba por venir.

Afuera la voz de Christian se escuchó, él estaba diciéndole algo a Jill y la joven sonrió, levante mis cejas, hacerla reír no estaba dentro del plan, pero si era la mejor forma de ganarse su confianza, pues que así fuera. Salí del baño y vi que ciertamente Jill estaba sonriendo con ganas, lo que fuera que le hubiera dicho Christian la hizo feliz y una parte de mí se alegró por ello, esa niña necesitaba un respiro de su trágica vida.

— Estoy lista — anuncie, bese a mi esposo e hijo y seguí a Jill escaleras abajo y a través de la propiedad. El sol se estaba escondiendo detrás de las montañas dándole paso a la noche donde surgían las peores desgracias.

Jill, nos condujo a través de una puerta de madera y al entrar vi que era una gran cocina muy elegante y bien equipada. Había muchas personas moviéndose de un lado para otro y otras que estaban sentadas tomándose un descanso.

— lo que debes hacer es simple, yo te ayudare — Jill, dijo pasándome un delantal y colocándose otro ella — debemos servir la cena a las ocho de la noche en el gran comedor, hoy será sencillo ya que Galina cenara con sus guardias.

— ¿guardias? —Jill asintió pero no dijo más, resople, sácale información sería más difícil de lo que pensé a no ser de que … — Jill — la llame y la tome de los hombros, ella me miro a los ojos y comencé a hipnotizarla para que me dijera lo que quería — ¿Cuál es el trabajo de los guardias de Galina? — sus ojos se pusieron vidriosos.

— cuidar de la casa — ella respondió.

— ¿cuidan ellos el cuarto piso y el sótano? — Jill asintió — ¿Cuántos son?

— tres en el cuarto piso y dos en el sótano.

— ¿hay cambios de turno? — Jill negó con la cabeza.

— solo custodian de día.

— ¿Por qué?

— en la noche nadie puede entrar en la propiedad y quien lo hace no vuelve a salir.

Esa información era muy interesante, si en la noche no se podía entrar no había necesidad de guardias, pero eso me facilitaba la cosas, aunque no podía cantar victoria aun, Galina, debía tener toda la propiedad monitoreadas así que cualquier movimiento que hiciera ella lo descubriría a no ser de que…

— ¿sabes en que parte está el sistema de seguridad de la casa? — Jill asintió aun con sus ojos vidriosos.

— en el puesto de la guardia, en la entrada de la casa, allí se maneja todo el sistema de vigilancia.

— ¿tiene ellos cambio de turno?

— sí, cada doce horas.

— ¿cuántos son?

— En el día son dos y en la noche solo uno — la gente estaba mirando nuestra interacción, por lo cual quite mi mirada de ella y ella volvió un poco desorientada. Había escuchado que la hipnosis era como un trance en el que la persona sentía que estaba dormida, por lo cual cuando la dejabas salir de ella salía un poco confundida.

— ¿Qué paso? — Jill, pregunto mirando a ambos lados, yo tome un cuchillo y comencé a cortar las verduras de la ensalada.

— nada ¿Por qué lo preguntas? — dije sin dejar de cortar.

— sentí como si me hubiera ido por un segundo. — deje el cuchillo y la tome de la mano y la lleve hasta un mesa donde la senté.

— pequeña niña, estas agotada siéntate un rato que yo termino la comida — ella me dio una sonrisa de agradecimiento y yo volví a mi trabajo.

Una hora después, tenía todo listo, el salmón estaba bien cocinado, el puré de papas estaba esponjoso y la ensalada estaba lista para ser servida. Jill, comenzó a servir los platos y yo a llevarlos, a esta hora solo éramos nosotras dos en la cocina ya que los otros criados se habían retirado hacia sus habitaciones dando por finalizado otro día.

Tome una bandeja y apile de a tres platos y Jill siguió mi ejemplo, ambas caminamos hasta el comedor donde las personas ya estaba sentados. Mire a cada uno y reconocí a los dos grandulones de la entrada; también había un hombre rubio y otro de cabello negro, todos igual de tatuados en su rostro y con sus cuerpo musculosos. Mi mirada cayó sobre la cabeza de la mesa y allí la vi, Galina, con su piel pálida y ojos de un color verde esmeralda, su cabello rubio estaba bien peinado y estaba vestida elegantemente, ella percibió o mejor dicho olio nuestra llegada y me dedico una sonrisa.

— tú debes ser la nueva ¿Judhit? — ella pregunto tomando un sorbo de su copa de vino.

— si señora — hice un reverencia lo cual le complació, cuando levante la vista vi que ella me estaba mirando detenidamente, su mirada picaba en mi piel, era como si ella pudiera ver bajo mi disfraz, me causo escalofríos.

— espero que Jill te haya explicado cómo funcionan las cosas aquí.

— si mi señora.

— Entonces, no creo que tengamos problemas, por favor sírvenos que muero de hambre — en todo este tiempo ella no me quito la mirada de encima y yo hice mi mejor esfuerzo por no retorcerme.

La semana fue pasando, Galina me miraba siempre como si supiera algo, pero nunca me dijo nada, es más, me trataba bien o por no decir mejor que todos en la casa. El miércoles en la noche estaba cansada, el día había sido eterno, además nunca había hecho nada, en la casa Belikov nunca tuve que preocuparme ni por tender la cama, siempre tenía mi propia criada, Christian y Eddie no se la estaban pasando de lo lindo al igual que yo, ellos no sabían nada de los quehaceres domésticos, pero con los días fuimos aprendiendo.

En esta mitad de semana no habíamos hecho ningún movimiento, pues queríamos ganarnos la confianza de todos y a eso viene mi punto, Christian, había logrado ganarse a Jill y no solo eso, al parecer él estaba empezando a sentir más de la cuenta por la pequeña niña desamparada, cada día la cuidaba y se aseguraba de que comiera, como le había dicho, él puso en su sangre cedro y Jill la ingirió sin saber que lo hacía, podía notar a Galina un poco débil lo que me confirmo que Jill si era su alimento personal, no basto para derribarla, ya que, gracias a su años vividos era fuerte, pero poco a poco se debilitaba.

Por otra parte, sus guardianes estaban menos alerta ya que la valeriana en sus sistema los estaba agotando de poco a poco haciéndolo débil y despistados. Como había supuesto la tercera entrada al sótano no tenía guardianes y gracias a un milagro el lugar no estaba inundado, aunque si estaba lleno de vegetación, por lo cual Eddie y Christian cada noche intentaban escarbar en el lugar tratando abrirse paso entre la maleza del sitio.

Esta noche no sería diferente, ellos se irían y yo iría a desconectar el sistema de vigilancia por un rato, necesitaba saber que había en el cuarto piso y esta noche lo sabría.

Me vestí como de costumbre y recogí mi cabello, fui a la cocina y prepare un café y agregue medio frasco de valeriana, eso bastaría para sacar al guardia por unas doce horas, más que tiempo suficiente. Cuando estaba listo baje hasta el puesto de guardia y el hombre de cabello rubio estaba allí, toque la puerta y el salió.

— ¿Qué haces aquí? —él pregunto con su voz gruesa y dura.

— Es una noche fría y pensé que este café serviría de algo— le entregue la taza y el la miro con recelo pero igual la acepto.

— ¿gracias? — salió más como una pregunta, le sonreí y me marche o hice el ademan de marcharme, pero ciertamente espere pacientemente detrás de un roble.

Pasaron dos horas antes de que el tipo cayera rendido, más de lo que pensé que duraría, pero al final la valeriana fue más fuerte que él y lo derribo. Con mucho cuidado entre en la sala y vi que estaba llena de monitores, los estudie uno por uno y vi que cada habitación estaba monitoreadas, menos una que daba en el cuarto piso, era la única habitación del piso, y aunque, el pasillo tenía tres cámaras en ángulos diferentes, dentro de esta no había ninguna, como Jill había dicho, de noche no había nadie. Con cuidado desactive las cámaras y me di cuenta que se activarían de nuevo en una hora, así que no contaba con mucho tiempo.

Con rapidez salí de la cabina de guardias y corrí a la casa. Adentro todo estaba en silencio, era un poco más de la media noche por lo cual todos estaban dormidos. Subí las escaleras que había memorizado días atrás y me encontré en el cuarto piso, nada estaba fuera de lo normal, había una alfombra que cubre los pisos y cuadros de pinturas muy antiguas, las luces LED brillaban sobre mí y todo estaba en total silencio. La puerta estaba a todo frente de mí y sin perder tiempo camine hasta donde ella, al llegar al picaporte este no giro y resople, por supuesto que iba a tener seguro.

Aunque eso ya lo suponía, por lo cual de mi cabello saque un pequeño gancho, di gracias al cielo las veces que me le escape a Dimitri y no tenía llaves para entrar, con cuidado la inserte dentro de la rendija de la puerta y comencé a darle vueltas, me tomo más trabajo que el que debía y estaba por darme por vencida hasta que en el último giro la cerradura hizo clic y la puerta se abrió.

Adentro todo estaba oscuro y un olor nauseabundo me lleno las fosas nasales, el hedor era insoportable y sentí mi estómago rebotarse y querer expulsar la comida que había ingerido, sea lo que hubiera aquí estaba podrido. A ciegas busque un interruptor y me costó encontrarlo, con cada paso que daba el olor aumentaba en gran medida y era como si cada paso me llevara a la fuente de la podredumbre, choque contra algo y luego algo viscoso cayó sobre mi pie, se sintió frio y algo espeso, sentí repulsión, pero lo ignore y seguí buscando. La habitación estaba bañada por una total oscuridad, que ni con mis sentidos lograba ver nada más allá de solo negrura a mí alrededor. Rodee cada parte; lo que me dio indicio de que la habitación era enorme y fuera para el fin que era utilizada no la limpiaban muy a menudo, cosa que me extraño ya que la casa siempre brillaba como una taza de té. Choque contra un muro y comencé a buscar el encendedor y por fin di con él, lo active y de inmediato una fila de lámparas comenzó a prenderse dando luz a todo el lugar de muerte. Cerré mis ojos ya que por un momento la blanca luz me cegó, pero al cabo de unos minutos todo cobro nitidez.

Lo primero en lo que me fije fue en las pared que tenía enfrente de mí, era de un color blanco y está sucio como si nadie la hubiese limpiado o pintado en muchos años, me di media vuelta y sentí que el corazón se me detuvo; las paredes blancas estaba manchas por sangre seca y en cada una colgaba un cuerpo tasajeado como si fuera un pez, la sola vista me causo náuseas y no me contuve, las arcadas llegaron a acompañada de mi cena y almuerzo juntos, el vómito casi no se detiene y me tuve que tener sobre algo, pero al tocar la superficie más cercana que tenía contuve un grito de dolor, ya que, por la fuerza que había impulsado mi cuerpo coloque la mano con demasiada fuerza clavándome una espina de metal en mi palma derecha, el vómito se detuvo pero un aullido de dolor salió de mis labios.

Mire hacia mi derecha y vi como de mi mano sobresalía una espina de metal que estaba en la silla, me mordí el labio y las lágrimas salían de mi rosto, era insoportable. La sangre salía a borbotones y, mientras estuviera allí clavada no podía curarme y, a decir verdad, dolía como el mismo infierno. La mano estaba tan clavada que era casi imposible zafarme si hubiese sido un humano, pero con mi fuerza podría hacerlo, aunque, eso no significaba que me dolería menos. Con mi mano izquierda tome la mano y con agilidad la safe de un fuerte jalón, un gruñido dejo mis labios y la sangre salió como un rio.

Mire mi man, y allí vi un desagradable hueco y la sangre oscura escurrir de él, hice una mueca; era horrible. Cerré mis ojos y me concentre en la herida que era profunda y enorme; mi cuerpo se calentó y cada poro de mi piel se erizo, la magia comenzó a fluir y el dolor desapareció; sentí como los tejidos de mi piel se buscaban y se unían entre sí, la carne que antes estaba separada se unió deteniendo el sangrado y desapareciendo la gran abertura; la calidez de mi cuerpo desapareció y mis poros volvieron a su estado normal, la magia dejo de fluir, abrí mis ojos y me sentí devil, necesitaba la sangre de Dimitri y entre más pasada los días mas mi cuerpo la reclamaba.

Mire mi mano, y allí solo había una pequeña mancha colorada dejando la huella de lo que había sido la gran herida, moví la mano y solo una pequeña molestia se sintió, nada que en un día no mejorara. Me incorpore y vi a mi alrededor, fue como si me trasportara a una cámara de tortura de la santa inquisición, silla de púas, doncellas de hierro, cierras, potros, garruchas, la cuna de judas y un sinfín de elementos que causaban dolor y al final la muerte, todas estaban manchadas de sangre, unas seca y otras aun tenia sangre goteando de sus agujas; mire las paredes y allí estaba los cuerpos, unos estaban en total estado de podredumbre y otros aun le salía sangre.

Me acerque y las náuseas aparecieron, me sostuve el estómago y allí algo brinco, me sobre salte, pero no le preste atención. Camine hasta quedar a todo el frente de los cuerpos y los estudie; cada uno tenía una forma distinta de tortura, unos tenía sus huesos dislocados, otros tenía el cuerpo lleno de huecos gracias a la doncella de hierro, pero todos tenían algo común, y era que, sus cuerpos estaba tasajeados desde el cuello hasta los pies, la sangre y materia salía de las heridas, al parecer cuando los tasajeaban les echaban algo lo que hacía que las heridas se infectaran matando lentamente a la víctima. Me estremecí, ¿Quién puede ser tan cruel para hacer algo así?, pero la respuesta era sencilla, Galina. Ella era la mujer más cruel y despiadada que podía existir y por ellos es que teníamos que asesinarla antes de que ella lo hiciera con nosotros.

Mire más de cerca los cuerpos y todos ellos tenía mordedura de vampiro, mire un poco más de cerca y el patrón se repetía más veces. Las mordeduras eran hechas antes de la muerte y me atrevo a decir que antes de la tortura. La mejor forma de hacer un vampiro era mordiendo a la persona, sacando su sangre por completo y luego dando de beber a unas gotas de la sangre del vampiro. Por lo cual, cada mordida en el cuerpo de las victimas quería decir que, Galina les había sacado la sangre más de una vez, pero sin dejarlos morir, ella los sacaba hasta el límite y luego dejaba que se recuperaran y volvía a repetir el mismo patrón, ¿para que lo hacía? No sabría decir, pero al parecer su experimento era fallido porque todos terminaron igual. Muertos y torturados.

Mi móvil sonó con un nuevo mensaje era de Eddie, tal vez ellos había encontrado algo en el sótano, aunque si mi intuición era correcta el sótano era las cárceles donde ella mantenía a estas personas cautivas. El mensaje era corto, simplemente decía ''ven rápido, tenemos algo que decirte'' guarde el móvil y camine entre la sangre y los pedazos de carne, esto era una carnicería humana, apague la luz y salí cerrando la puerta y asegurándome de que tuviera el seguro.

Me sentía fría y algo atónita, lo que había visto allí adentro no tenía explicación, Galina, era una sanguinaria y estaba sedienta de sangre, aunque no sabía por qué los intentaba convertir para luego mátalos de una forma tan cruel, ¿por qué tenía que tener esa mente tan retorcida? y sobre todo ¿Por qué quería crear tantos vampiros? Tantas preguntas y ninguna respuesta.

Camine por el bosque, un frio me recorrió el cuerpo y un mal presentimiento me estremeció, algo estaba pasando o iba a pasar, corrí por la propiedad y llegue a la casa de la servidumbre, adentro todo estaba oscuro y el frio me helo los hueso, sin mirar ni perder tiempo subí los escalones de dos en dos hasta la habitación que se me había asignado. Entre y todo estaba normal, pero la mala sensación seguía ahí presente.

— Eddie, Christian — llame, pero no hubo respuesta. Busque en las habitaciones y en el baño, pero no había rastro en ninguna parte de ellos dos. Volví a sala y algo estaba mal, la chimenea estaba prendida la cual no lo estaba cuando entre.

Mire a mi alrededor sintiéndome observada, algo no estaba bien, un frio me recorrió la piel y vi que una ventana estaba abierta, fui hasta donde ella y la cerré, un viento frio me paso por la nuca y mi cabello se revolvió, me di vuelta pero no había nada, mi corazón latía a mil y mi piel picaba, algo estaba fuera de lugar. Camine hasta donde la chimenea, he iba a pagarla, pero de nuevo algo paso por mi lado, no fui tan rápida y cuando me di vuelta la sangre abandono mi piel, en toda la ventana y con una copa de sangre estaba Galina sonriendo como una depredadora.

— Hola Rose — ella dijo y luego todo fue oscuro.


Mis amores, quería agradecerles por los hermosos comentarios que me dejan y por todo el apoyo que me brindan; este capitulo me costo algo escribirlo y espero que les guste, también quería decirles que estamos llegando al final de la historia, pero aun nos falta cosas que ver ¿que creen ustedes que le pasara a Rose? ¿creen que sobrevivirá y podrá ser feliz con Dimitri, o creen que Dimitri morirá por salvarla?

En el siguiente capitulo aparecerá alguien a quien menciono mucho y ¿de quien cree que hablo?, déjenme saber que les pareció este capitulo, que piensan de el ¿lo odian, lo aman?, pero sobre todo que quiere o que piensan que va a pasar. Cambien quiero dar las gracias a los que siguen/ favorito a esta historia, gracias por tomarse el tiempo y darle una oportunidad.

No es mas por hoy, nos leemos en una próxima. Les mando besos y abrazos.