Hola gente! Acá vengo a traerles el penúltimo capítulo de este fic y como los tengo acostumbrados, es largo... ¡Queda muy poco para el final! Por eso quiero agradecerles a TODOS los que me acompañaron con sus reviews a lo largo de esta historia... Gracias por los comentarios en el capitulo anterior, sinceramente me alegro de que se hayan animado, si ustedes no leyeran y no comentaran yo no podría escribir por eso todo esto es obra de ustedes más que mía. por eso GRACIAS!
Agradezco especialemente a Bita y Natty, por leerme sobre todo! Ustedes dos si que me hacen reír! Gracias por leerme y sacarme informacion sobre las historias mientras chateamos! soy más fácil para dar spoliers que Romilda Vane con Harry en el sexto libro! jajajajaja! Las aprecio!
Supongo que este capítulo es el más esperado... que lo disfruten todos!
Capitulo 20
Algunos errores son deliciosos
Y un día después de la tormenta
Cuando menos piensas sale el sol
De tanto sumar pierdes la cuenta
Porque uno y uno no siempre son dos
Cuando menos piensas sale el sol.
Se besaban con una urgencia casi mortal. La mente de Harry iba a toda velocidad mientras saboreaba impunemente sus labios, que eran adictivos, dulces, eufóricos, uno llevaba al otro...
-¡Harry, Ginny!- los sorprendió Ben.- ¡Al fin volvieron!
Ellos dos lo miraron.
-No volvimos.- aclaró Ginny y se puso de pie. A Harry se le estrujó el corazón. Ben frunció el entrecejo sin entender nada.- Yo sólo le estaba pidiendo un beso para relajarme un poco, porque Potter me provocó una contracción…- Harry enrojeció.
-No fue así, Benicio.- le dijo Harry al dueño de Euphoria, serio.
-Está bien, está bien. – apaciguó Ben- Pero no me hagas poner mal a mi sobrinita postiza.-la abrazó. Harry se levantó.
-¿Dónde están los demás?- quiso saber Ginny.
-Ni idea. Tiff y Tracy haciendo de las suyas…
-Bien…Me voy al baño.- dijo Ginny sin mirar a Harry.
-Te acompaño, Ginnix. – se ofreció Ben.
Harry se quedó parada mirando cómo se iban y con una extraña sensación en el pecho.
Dentro del salón, la gente seguía bailando y cantando. Ya todos estaban muy borrachos a esa altura. Tiff miró su reloj, mareada. Eran las cinco de la madrugada. En eso, vio a acercarse a Ron y Hermione que discutían enérgicamente.
-¡No le hablaba sensualmente, Ronald! ¡No digas estupideces! – decía Hermione harta.
-¡Ah no! –saltó un indignado Ron. - ¡Te miraba las tetas!
-¡Todos los hombres lo hacen! – naturalizó Hermione.
-¡El cocinero lo hacía abiertamente y adelante mío! – objetó Ron con el rostro rojo como su pelo.
-¡Has tomado demasiado, Ronald!
-Y tu, coqueta, no dejabas de relamerte… ¡que vergüenza!
-¿Qué estás queriendo decir? - dijo Hermione con la mirada corrosiva.
-¿Quieren calmarse? – intervino Tiff buscando a Thomas en la multitud.
-El cocinero se relame con los pechos de mi mujer enfrente de MIS narices.. ¿y yo debo callarme la boca? – Ron miró a Tiff buscando apoyo- Tilman, ¿que opinas tú de esto?
-Que cualquier hombre heterosexual le miraría las tetas a tu mujer – guiñó un ojo a Hermione y ésta sonrió.- Son enormes.
-¡Gracias! ¡Gracias! Siempre tan generosa tú… – chilló Ron. Ambas se echaron a reír. El pelirrojo se fue enfurruñado.
-¡Está loco! – dijo Tiff. Hermione puso una cara preocupada mirando a Ron mientras éste se alejaba.
-Lo voy a buscar… - la miró reprobatoriamente- diablos, tienes un terrible olor a alcohol…
-¡Arrastrada! Y si, me tomé hasta el agua de los floreros…
-¡No lo puedo controlar! – confesó Hermione. – Ronald me puede desde los once años…- Tiff suspiró
-Yo tampoco puedo evitar ponerme ebria. Es como un don. – rieron.
Hermione se alejó resueltamente y Tiff caminó hacia uno los lujosos baños, sonriendo divertida. Entró y cuando cerró la puerta gritó con fuerza. Quién estaba allí le tapó la boca con la mano.
-¡No grites Tilman! – espetó. Tiffany se soltó.
-¿Qué mierda haces aquí? ¿Me querías ver orinar? – Thomas negó
-Estaba esperándote – dijo.
-¿Para qué?
-Para besarte… -Tiff se dio cuenta que estaba tan ebrio como ella.
-¡Ni disfrutar de una borrachera en paz se puede!
-¡¿No me digas que estás borracha? – rió Thomas y empezaron a reírse estruendosamente.
-Si, Blair…- más carcajadas injustificadas…hasta que se sobaron la panza.
-Estás loca, Tiffany…
-Me encanta estarlo – dijo Tiff apoyándose en la pared.
-Mañana me arrepentiré de esto… - aseguró Thomas y dio un largo trago de cerveza.
-¿De qué?
-De estar besando a Tiffany Tilman en el baño de su casa…
-¡No la estás besando!
-¡Oh me hiciste acordar! – Acercó su boca – De mi deber…-le dio un corto beso y se alejaba hacia la puerta… dejándola obnubilada.
-¡Thomas! – lo llamó ella.
-¿Qué?
-¿Dónde vas?
-A besarme con otras…- el muchacho sonrió disfrutando su indignación.
-¿Te gustan los bichitos? – se burló Tiff con una mueca cínica.
-Y… me gustas tú – Tiff le tiró su lata vacía y le dio en la frente, haciéndole daño.- ¡Maldita yegua!
-¡Eso es para que aprendas a respetarme, Blair! – gritó enardecida.
-¿Respeto? ¿En serio sabes lo que es el respeto tú? – dijo Thomas indignado- Desde que dejamos de vernos, no paras de pasearte delante de mío con tipos…¡ahora te la aguantas!
-¿Y tú? ¡Bailaste con todas, sólo se salvaron mis amigas! – Tiff se había acercado demasiado a él.
-A ver Tilman, ¿con cuántos te acostaste desde que no nos vemos? – le preguntó Thomas agarrándola del brazo violencia.
-¡Suéltame Blair! – dijo ella, asustada. Thomas parecía desencajado. La conversación ya no era en broma, ni divertida.
-¡Contéstame, maldita! – la apuró. Ella sonrió amargamente, mientras sentía dormírsele el brazo a causa de su opresión.
-Con cuatro o cinco, ¿por? ¿Debo pedirte permiso a ti?– le contestó con descaro Tiff.
-¡ERES UNA PUTA! -Thomas la empujó violentamente contra la puerta y ella, cayó al piso y se golpeó la cabeza contra el filoso marco. Tiff gritó de dolor.- ¡NO! – se arrodilló ante ella.
-¡No me toques, Blair! ¿Qué te ocurre? ¿Te has vuelto loco? – Sollozó Tiffany asustada- ¡Aléjate de mi! Eres…- le dio un puñetazo en el pecho que no logró hacerle daño, pero él, como respuesta la abrazó. Estaba asustado y pálido.
-Lo siento, hermosa, lo siento, perdóname…- cerró los ojos en señal de impotencia y arrepentimiento.- Me descontrolé, no quise… - ella se dejó abrazar. Ella levantó la vista… y el sin dudarlo, le tomó la cara y la besó. Comenzaron a dejarse llevar, sin poder resistirse. El alcohol que nublaba el juicio de ambos jóvenes. La cuestión fue que cayeron en la bañera e hicieron el amor desaforadamente… Thomas giró los grifos dorados y se mojaron todos. Cuando estaban abrazados y relajados por las espumas del baño, él rompió el silencio.
-Perdón – susurró con culpa- No quise lastimarte, Tiff.
-Ya está – dijo ella- Júrame que jamás volverás a hacerlo…
-Te lo juro…me siento horrible.- dijo Thomas angustiado.- Jamás me había descontrolado así…
-Lo sé…- lo abrazó Tiff.
-Tiff…
-¿mmmm?
-¿Quieres ser mi novia? – ella lo miró sorprendida - ¿Qué? ¿Dije algo malo?
-No…
-¿Qué me dices?
-Que te mentí. No me he acostado con nadie más luego de que tu y yo…
-¿En serio?
-Sí…- confirmó ella y le dio un beso.- Creo que podríamos ser una especie de novios, ¿no?
-Me encanta.- Thomas la abrazó. – Pero será mejor que salgamos de aquí, porque me estoy cagando de frío… - ella rió.
-Yo estoy arrugada… - dijo Tiff mirándose las manos
-¡PUEDEN DESOCUPAR EL BAÑO! – Gritó una voz desde la puerta.- ¡ESTÁN TODOS OCUPADOS Y QUEREMOS ORINAR!
Tiff y Thomas rieron por lo bajo mientras se secaban.
-¡ES CIERTO, NOS TOMAMOS HASTA EL AGUA DE LOS CHARCOS! – Decía otra voz femenina.
-¡SEGURAMENTE ESTÁN FOLLANDO! – dijo otra de las voces y los aludidos dejaron de sonreír.- ¡VI A TIFF ENTRAR AQUÍ! – Se escucharon risas.
-¡NO ME HAGAN REÍR, QUE ME ORINO! – gimió otro.
-¡Desaparezcamos de aquí! – Apremió Tiff, saliendo de la ducha.
-¡Ya saben que somos nosotros, a mi también me vieron entrar! – exclamó Thomas preocupado.
-¡No importa! ¡Apúrate o seremos el hazmerreír de la fiesta!
-¿Quieres que te seque, morocha? – dijo seductoramente Thomas y ambos rieron.
00
Las repercusiones de la fiesta no se hicieron esperar y fueron nefastas. Resulta que habían acudido varios periodistas y reporteros de Corazón de Bruja y El Profeta, con cámaras y vuela plumas para anotar los detalles de cualquier digna de se transformadas en un caudal chismes sobre la vida de El Salvador y sus amigos. Fue así que a la semana siguiente, Corazón de Bruja publicó una nota en donde detallaba todos y cada uno de los sucesos más escandalosos del cumpleaños de Tracy. Todos habían sido víctimas de ese artículo que detallaba cómo la Veela ninfómana, ya conocida como Tracy Dumas, besaba al no tan gay de Troy Blair. El artículo aclaraba que Troy y Tracy habían subido a una de las habitaciones de la mansión Tilman para tener sexo desenfrenado. En otro párrafo, contaba detalladamente la discusión entre Harry Potter y Ginevra Weasley, echándose en cara un sin número de reproches y luego besándose apasionadamente. Y cómo Tiffany Tilman y Thomas Blair ebrios, hicieron el amor en el baño de mujeres. Y el efecto viril que las inmensas tetas de Hermione Granger provocaron en el cocinero y una escena de celos por parte de su esposo, Ronald Weasley.
Ni hablar del tema que cantó el trío diabólico: Rata de dos patas. Los títulos incluían la palabra "rata" en Corazón de Bruja como la primera plana de El Profeta, con foto de las cuatro parejas, besándose con pasión. Hermione y Ron, habían caído esta vez, y ya no se burlaban de Harry como antes. Ellos se veían tan afectados como él, y eso fue la única cosa positiva que Harry le encontró a la intromisión en el evento de la prensa. Tomó Corazón de Bruja y no pudo evitar leerla…
SECCIÓN "EL ELEGIDO & COMPAÑÍA"
¿EL ELEGIDO ES UNA RATA DE DOS PATAS?
De horribles y sensuales roedores
Así llamó Ginevra Molly Weasley (21) a nuestro querido Salvador, Harry James (22). Fue en la fiesta de cumpleaños de su amiga Tracy Dumas también conocida como la Veela Ninfómana (22), escritora de este medio. El altercado terminó a los besos entre ambos. Y no fue el único escándalo que se aconteció en el evento.
La fiesta tuvo lugar el pasado primero de julio en la mansión de Tiffany Tilman.
¡Lee esta nota y entérate de todo!
El cumpleaños de Tracy Dumas, una de las mejores amigas de Ginevra, se desenvolvió en medio de jugosos sucesos. El primero de todos ellos fue cuando Ginevra, junto a sus dos compinches, ("El Trío diabólico de Euphoria"), cantaron un tema para nada tierno al público presente. El estribillo, rezaba "Rata de dos patas, te estoy hablando a ti, porque un bicho rastrero aún siendo el más chiquito, comparado contigo, se queda muy chiquito". ¿Polémico verdad? Nuestros periodistas confirmaron que ellas se lo cantaban a tres personas en especial, respectivamente. Harry James Potter (22) y los hermanos Blair: Troy (22) y Thomas (20). ¡Ellos estaban indignados! Pero a la mayoría la canción les resultó divertida, sobre todo a las mujeres que unieron sus voces para cantarle a todas las pequeñas ratas que tienen en su vida. "Porque todas las mujeres escondemos en el placard una rata", 'ratifico' Tiffany Tilman (22), dueña de la mansión donde se realizó el evento. El Sexy Cicatrizado y los comestibles hermanos Blair no tardaron en reclamarles y pedirles explicaciones a esas tres descaradas. "Si ellos son ratas, que quedará para los que somos feos", opinó un chico del público. Tiene razón, esos tres son carnes de cañón, aunque tal vez sí sean unas ratas con las mujeres… (Lo siento chicos, su prontuario no los favorece).
Quienes ayudaron a destruir los Horrocruxes de Lord Voldermort no están afuera de estos sucesos que tienen tanto de vergonzoso como de divertido... Ronald Weasley (23) no dudó en montar una escena de celos a su novia, la bellísima Hermione Jane Granger (23), por portar un escote provocador y sensual, que deslumbró al cocinero de mansión. Tanta fue la lujuria de ese gordo cocinero que llegó al punto de querer desnudarse delante de ella para hacer… bueno, lo dejo en su imaginación. El gordo cocinero, halagó las bubies de Hermione y su novio pelirrojo se puso del color de su pelo. No dudó en soltarle varias blasfemias e insultarlo vulgarmente, alegando que ese manjar era sólo de él. Hermione, avergonzada, huyó de las cocinas, no sin antes llamar idiota a su esposo, con vehemencia.
Por otra parte informamos a la comunidad femenina que La Veela Ninfómana estaba absolutamente equivocada afirmando la homosexualidad de Troy Blair. Ella misma se encargó de desmentir la 'acusación', cuando la se la fotografió besando al susodicho con extrema pasión, en la cocina de la enorme Mansión Tilman. Según las malas lenguas, La Veela ha estado siempre enamorada de Troy Blair y como él nunca le hizo caso, publicó esa nota para vengarse. ¡Además de ninfómana, es resentida! Muy buena jugada, pero deberías haberte ocultado de los paparazzi, querida Veela…Eso no es todo: testigos oculares, aseguran que los vieron subir a una de las habitaciones y allí tuvieron sexo desenfrenado. ¡Te envidamos Veela! Qué bueno que le quitaste lo Gay a ese hermoso ejemplar… Ahora que te subiste al hipogrifo, deberías aprovecharlo…
A propósito del sexo desenfrenado con Blair, Tiffany Tilman, es otra experta. Por sino lo recuerdan tiempo atrás ella salió con Thomas Blair. Es que a Tiff le encantan los menores, suelen decirle "La abusadora". En un importante estado de ebriedad, Tiffany y Thomas se batieron a duelo en uno de los sanitarios, que incluía un en enorme jacuzzi; parece ser que Thomas se puso bastante violento y luego se arrepintió. Tiff, enamorada, accedió a sus besos y caricias, y luego hicieron el amor dentro del jacuzzi. ¡Mientras tanto, muchas mujeres contenían la orina y se quejaban por la ocupación del baño! ¡Qué barbaridad! ¿Podrían haber ido a un hotel de paso no?
Harry y Ginny, como los llaman sus amigos, discutieron en el jardín de la mansión haciéndose jugosos reclamos. El sexy Elegido la increpó duramente por haberle ocultado el embarazo. En Corazón de Bruja pensamos que tiene razón. ¡Nosotros teníamos todo el derecho de saber que el soltero más codiciado iba a ser padre! Por otra parte, ella le reclamó que se hace el Sex Symbol. Desde aquí le avisamos a Ginevra que Harry es un símbolo sexual, aunque a ella le pese. Una mujer con dos dedos frente podría confirmar con sólo ver su trasero. Por lo visto Ginevra no estaba tan enojada con él, ya que, exigió al El elegido que le de un beso urgentemente… ¿quién quisiera ser ella, verdad? En la siguiente foto, se muestra con claridad cómo ella lo cohíbe con un tierno beso en los labios. Nuestro dulce señor limón, se vio acorralado y…
Ginny no siguió leyendo para no estallar de la bronca. ¡Malditas babosas arrastradas! Pensó. Siempre están de parte de él… A pesar de su indignación, también se sentía avergonzada por la nota que escribieron, y le preguntó a Tracy cómo sus compañeros de trabajo pudieron hacerle algo así a ella también. Sin embargo a la rubia no le sorprendía, Corazón de Bruja aclaró en la letra chica de su contrato que en el caso de que cualquier empleado se vuelva "interesante" tenía todo el derecho a lucrar con la vida privada de la persona en cuestión. Ginny no podía creer lo descarados que eran los dueños de esa revista amarillista, pero se tranquilizó, ya que nadie de sus amigos se había salvado. Sólo Collen, que no llamaba tanto la atención porque no era muy amigo de "El elegido".
Ginny estaba triste por la discusión con Harry. El había dicho que no la amaba, y eso le dio a entender que no había más que hacer. Tiff dormía en el sillón, pero Ginny no estaba segura de que realmente estuviera dormida. Pensó que sólo lo hacía para que no le hablaran… Miró a Tracy, quién permanecía muy callada mientras revolvía la cena. Ambas estaban tristes y eso se notaba en la tensión del ambiente.
-Tracy…- la llamó
-¿Qué?
-¿Qué te ocurre? – ella suspiró preocupada.
-Nada.-evadió la rubia- ¿Y a ti que ocurre?
-Mañana llegan mis padres.- dijo Ginny inventando una excusa.
-Eso explica tu cara – dijo con sarcasmo Tracy, sin sonreír.
-¿Qué te pasa a ti?
-Me acosté con Troy. ¿Te parece poco?
-Lo leí – cuchicheó su amiga para nada sorprendida.
-Sí, lo sé. Revista de porquería. – dijo en un lamento- Nunca debí trabajar para ellos…
-¿Dejarás el empleo?
-Ni loca. La paga es demasiado buena; pero son unos malditos metidos…
-Ya sabes, nadie se salva- la consoló Ginny- Peor es lo mío, prácticamente aseguran que violé a Potter… ¿has escuchado algo más ridículo?
-Eso no es nada… - dijo Tracy tristemente- En mi caso, ya no puedo volver atrás…
-¿Por qué querrías hacerlo?
-Me ha gustado demasiado… tu sabes…– confesó Tracy. Ginny sonrió.- No te rías, es un horror lo que estoy viviendo…
-¿Por qué?
-Tengo los gemidos de Blair en mi cabeza… - se consternó Tracy sin mirarla y Ginny rió.- No te burles, es una pesadilla; no puedo concentrarme en nada. Maldita sea, hasta recuerdo cómo me miraba cuándo… - se frenó sin poder continuar.
-¿Mientras follaban? – Tracy asintió.- Es normal… me pasa lo mismo con Potter…- torció los ojos. – Dicen que suele pasar cuando estás enamo…
-¡No pronuncies esa palabra! – se soliviantó Tracy haciendo una cruz con los dedos pulgares.
-Deberías asumirlo.- aconsejó Ginny.
-No… sería peor…
-Aunque te niegues, siempre te gana. Es como intentar detener el tiempo, jamás vas poder lograrlo.- Tracy no dijo nada.- Eso es el amor. – Continuó Ginny con cierto resentimiento.- Lo que todos buscamos, un caos, un puto caos que nos gusta. ¿Cómo puede gustarnos? Intentas huir para preservarte, pero te sigue a todas partes. El amor es lo incontrolable... Y al mismo tiempo lo deseas porque te hace sentir viva… -Tracy asintió melancólicamente.- Pero también necesitas resistirlo… piensas que es más seguro no depender emocionalmente de un espécimen tan intermitente como un hombre porque sabes bien que si te dejas llevar, ¡no hay retorno alguno! ¡Te tendrá en un puño!- Ginny hizo un movimiento de impotencia con la mano- Y en el momento que te tiene a su merced… ¡se va todo a la mismísima mierda! Y seguimos luchando contra la corriente… aunque sepas que ese desgraciado no es para ti… lo ves y solamente quieres hacerle el amor (maldita sea, me odio)… quieres besarlo, cuidarlo, que sea tuyo... En definitiva, es una cursi mierda… una mierda que nos gusta.
Tracy la miró fijo. Recordó a Harry definir el amor de la misma manera cuando lo escuchó hablar sólo en el camarín de Ginny hacía meses. Sonrió. Él también había calificado como una mierda lo que sentía por ella… una mierda que le gustaba mucho sentir. ¿Sería por eso que Harry y Ginny estaban tan enamorados? Nunca había visto una pareja como ellos, parecían salidos de un libro o de una película de amor.
-Tracy, deja de tildarte – se exasperó Ginny ante su silencio - ¿En qué piensas?
-Que tu monólogo ha sido increíble. Eres igual a Potter. – Contestó por fin la rubia.
-¿Por qué lo dices?
-Por nada… -mintió Tracy.- Creo que tienes mucha razón pero te cabe mucho…
-… el melodrama… ¿no? - sonrieron.
-Es verdad, te encanta – vociferó Tiff con voz ronca, sin abrir los ojos.
-Menos mal que estabas dormida…- replicó Ginny. Tiff sonrió y entreabrió los ojos.
-Creo que somos un poco resentidas – afirmó Tracy con pesar.
-¿Un poco? – dijo Ginny y luego rieron. Tiff se levantó. – No tuvimos mucha suerte…
-Tú si.- dijo Tracy convencida- En mi caso, he cometido el error más grande del mundo en mi fiesta de cumpleaños. Cavé mi propia fosa…
-Estupidez que siempre quisiste cometer. – Recordó Ginny- Troy te gustó desde que tenías once años.
-Harry a ti también – Ginny lo reconoció con un movimiento afirmativo- Pero él nunca me ha hecho caso; yo no soy tú.
-Le gustas a Troy –terció Tiffany - Y no sólo eso, él te quiere. He visto como te mira…
-¡Estás loca!
-En serio, Dumas, te lo digo de verdad.- Tiff le puso una mano en el hombro.
-Tiene razón. – dijo Ginny.
-Yo…- Tracy respiró hondo, con angustia- Nunca había sentido algo así al acostarme con alguien…- tragó- yo nunca había hecho el amor…- la miró y se le aguaron los ojos. A Tiffany no se le ocurrió burlarse, sino que le dedicó una tierna mirada. La pelirroja sonrió.
-Es muy tierno lo que dices. –dijo- Pero creo que valdría la pena que se lo digas a Blair. Y tú – miró a Tiff – a su hermano menor…
-Estoy nuevamente con Thomas…. –le recordó. Sus amigas no se sorprendieron- Pero no le diré que lo quiero…- se puso roja.- Que lo haga él primero… somos amigos con derechos…
-Amigos con derecho… -repitió Ginny con una mezcla de nostalgia y tristeza.
-Troy se burlaría de mí – dijo Tracy.- Imagino su cara cínica y de suficiencia si llego a decirle semejante locura - sus amigas negaron con la cabeza- Es así, ya está, cumplió su objetivo: acostarse conmigo, como con todas las demás. Ahora, se dedicará a torturarme.
-¡No es así! – dijo Ginny angustiada. -¡Peor estoy yo! ¡Sola con mi hijo!
-¿Eh? – se espantó Tiff.
-¡Qué dices! ¡Si Potter se hará cargo de él!
-Si, pero no de mi… -sonrieron y luego a Ginny se le borró la sonrisa.- El ya no me ama…- Tracy se echó a reír.- No te burles, estoy destruida… - dos lágrimas cayeron- debí haberme dado cuenta que nunca me quiso…
-¿Qué te fumaste?- rió Tiff dándole un pañuelo.
-Es así, no me da ni la hora.
-Está herido porque no le dijiste sobre el bebix. – Intercedió Tracy- ¿No te das cuenta cómo lo quiere? Cada vez que te mira el vientre, se pone como un idiota. Está loco por ti y por el bebé…
-¿De qué hablas? – preguntó Ginny. Tiff rió sin decir nada.
-Ginny… – dijo Tracy armándose de paciencia- si analizas bien la situación te darás cuenta que estás equivocada. Primero – enumeró con un dedo- Harrix no permite que seas Auror… lo que significa que si te pasara algo, se cortaría las pelotas.- ambas sonrieron- Segundo, te hace reclamos a causa de tu amistad con Lynch…
-Es egoísta…
-Y tercero, te ama… –la ignoró Tracy.- pero es muy cobarde para decírtelo… quiere causarte daño, aunque me atrevo a decir que sufre más que tú…
-¿Qué? – Dijo Ginny indignada porque su amiga lo defendía.- ¡Yo estoy sufriendo horrores!
-Un mar de lágrimas – la ayudó Tiff con una sonrisa.
-El más. – Dijo Tracy mirándolas - Debe tener una pelea interna con lo que dice su rencor y lo que dice su corazón…-Ginny se sorprendió.
-¡No puedo creer que digas esa clase de cosas! – exclamó Ginny -¡Es más propio de Hermione! – rió.- De todas maneras… no es así…
-¿Ah no? – Tracy buscó en su cartera y sacó una bola de cristal.- Tengo pruebas, Weasley.
-¡Al fin nos vas a contar qué rayos sabes sobre Harrix! – farfulló Tiffany con un dejo de reproche en la voz.
-¿Qué hace Harry en tu pensadero? – dijo Ginny alarmada e intentó agarrarlo pero Tracy esquivó su mano.
-¿Te acuerdas cuando entraste en el camarín en Navidad? – Ginny asintió- Bueno, yo…- se puso roja- escuché al cicatrizado hablando sólo…- sonrió- No sabes, un tierno…
-¿Y recién ahora me lo dices? – espetó Ginny con indignación.
-Es que antes no tenía un pensadero…- mintió Tracy con incomodidad.- Me lo compre hace muy poco y he tenido que practicar para verter todos los recuerdos…
-Tracy…- empezó Ginny, escéptica.- Di la verdad…
-Está bien, extorsioné al señor limón, no me convenía soltar la lengua…
-¡Soy tu amiga! ¿Me lo podrías haber contado no? – dijo Ginny.
-¿Le hubieras creído? – dijo Tiff desconfiada. Ginny la miró.- ¡No mientas!
-Cuando supe de esto que les voy a mostrar – dijo Tracy – tú y Harrix estaban juntos. Creí que era sólo cuestión de tiempo que el Señor limón te dijera que…
-¿Qué? – se impacientó Ginny.
-Ya vas a ver… he usado esto a mi favor durante estos meses.- sonrió con picardía y Ginny le dio un coscorrón.- Basta, y escucha… -agitó la bola y el volumen se subió. La voz de Harry embriagó los oídos de Ginny.
-¡Me temo que el audio es imperdible! – dijo Tiffany riendo.
"Mierda y mil veces mierda. No se que mierda me pasa contigo.-la voz de Harry sonaba como un eco - El problema es que no es ninguna mierda. El problema es que me encanta. Me encanta verte, me encanta estar cerca de ti, me encanta tu olor… - suspiró-…la manera en la que me haces perder el control, tu impertinencia, tu locura… maldita sea, creo que amo tu locura y creí que no la soportaba, pero no, la amo. Amo tu espontaneidad, hasta amo que me digas señor limón –rió.-… y ese gesto que haces con tus ojos cuando te enojas conmigo, y verte cuidar a Benjamín, amo verte bailar y cantar, amo la euforia con la que me besas en los sueños… y me siento un idiota hablando aquí solo, pero lo cierto es que en cuanto más amo todas aquellas cosas de ti, más ganas me dan de amar, de ser como antes…en definitiva, te amo Ginny…"
-¡Oh! – Ginny estaba emocionada.- ¡No puedo creerlo!
-Define el amor igual que tú – dijo maravillada Tiff- Son el uno para el otro…- hizo un exagerado movimiento de pestañas.
-¡Te dije que te amaba!- sonrió Tracy.
-¡Nunca te voy a perdonar que no me lo hayas dicho antes!
-¡Extorsioné a Potter con esto! – dijo Tracy como si eso justificara su silencio- Y además, esperaba que te lo cuente él mismo… ¡Hubiese tenido más valor! -chascó la lengua- Debí suponer que era demasiado cobarde…
-Claro que debiste suponerlo – dijo Tiff apuntándola con el dedo – Es tan cobarde como tú.- Tracy le hizo fuck you.
-¡Harry es un amor! – dijo Ginny sonriendo tontamente.
-Todo muy lindo… pero no le comentes nada, o no podré chantajearlo… - le advirtió Tracy.
-¡No tienes escrúpulos, Dumas! – murmuró Tiff.
-Sí lo sé… pero bueno… - Bajó la mirada y Ginny supo que volvía a pensar en Troy.
-Te quiere, no seas tan tonta de no aprovecharlo…
-¿Tienes pruebas como yo te di a ti? – dijo Tracy con una amarga sonrisa.
-Bueno, no…
-¿Ves? No me quiere…evitaré cruzármelo, o no soportaré la vergüenza- se levantó. –Me voy a la redacción de Corazón de Bruja. –se quedó tildada, pensando a Troy- Te juro que no sé como lo voy a mirar a la cara…
-¿A Blair o a tus compañeros de trabajo? – inquirió Tiffany.
-A Blair – aclaró Tracy.
-Vamos, eres caradura- la animó Ginny. Tiff soltó una carcajada.
-Sí, es cierto. – Reconoció Tracy - Lo peor es que gracias a mi todos saben que no es gay…
-¡Enmendaste tu error! – se burló Ginny y miró el reloj- Debo ir a San mungo…-
-¿Tienes visita al sanador? – Ginny asintió- ¿Irás con Potter?
-Sí…- dijo contenta Ginny. – Tengo unas ganas de… - Tracy rió.- y no puedo…
-¡Ya se! ¡Hazle un imperio y oblígalo a acostarse contigo! – la aconsejó Tiffany con una sonrisa.
-Es buena idea – dijo Ginny – Pero es muy rápido con la varita, no podré hacerlo…- sonrió y se quedó pensativa.- Mis padres vienen mañana…
-¿Si? – se sorprendió Tiff.- ¡Qué rapido se pasó el tiempo!
-Demasiado.- dijo Tracy.
-No querrán hablarme, ya saben que están enojados por lo del embarazo…- dijo Ginny.- Pero bueno…
-Bajemos que se hace tarde… - apremió Tracy.- Por cierto, ¿con cual de las dos varitas es más rápido Potter?- Tiff largó una carcajada y Ginny sonrió.
-No lo sé… creo que empatan.- contestó tomando las llaves.
-Hasta luego…- las saludó una sonriente Tiff tirándose en el sillón.
00
Harry estaba nervioso. Ginny hacía media hora que debería haber llegado para el chequeo. "Siempre tan impuntual e irresponsable". En eso, varias brujas pasaron leyendo "Corazón de bruja", y lo miraron lujuriosamente y sin disimular. El bufó. Estaba harto, siempre por hache o por be, terminaba pasando algún papelón y siempre, sus papelones eran públicos. Recordó la borrachera de hacía unos meses, en aquel bar muggle, y la canción que habría cantado junto a Thomas y Troy arriba la mesa de pool. Sonrió. Había sido divertida la manera que tuvieron de hacerse más amigos. Jamás creyó que una borrachera melancólica le haría ganar amistades, pero sucedió. Se dejó caer en el asiento, pensativo. Estaba triste, quería protegerla, mimarla… y se sentía culpable por haber provocado una discusión con ella durante la fiesta. Ella se había angustiado y Harry no se perdonaría que le suceda algo a su hijo… No debía provocarla, no debía hacer que se altere. Recordó la canción rata de dos patas y rió… "No fue tan malo después de todo… hijo mío tu madre si que es divertida" y luego se acordó de la otra, esa que ella había cantado la última vez que estuvo en Euphoria; era cierto: el mundo se caía al no tenerla cerca. Y aunque hacía todo para hacerle pagar sus errores, se lastimaba también a sí mismo. Era conciente que alejarse de ella, era un castigo también para él. Pero el rencor no lo dejaba pensar y por otro lado, no confiaba en ella. ¿Cómo podía estar con alguien en quién no confiaba? Si hacía una autocrítica, él también la había lastimado. Lo sorprendió saber que Ginny había intentado decirle que esperaba un hijo de él, pero el encuentro con Kate hizo que se retractara de esa decisión. En parte tenía razón… y recordó sus malditas palabras "Hoy por hoy, un hijo sería un estorbo en mi vida" A veces tenía ganas de mandar todo al diablo y decirle que quería estar junto a ella… pero luego, los celos por Collen Lynch, también lo frenaban. ¿Por qué era todo tan complicado? ¿Por qué había tantas trabas entre él y Ginny? ¿O solo era él quién se imponía esas trabas, por temor a que no funcionara?
Harry escuchó un tumulto en la entrada del Hospital, que interrumpió sus pensamientos. Esperó que no haya incidentes porque Ginny estaba por llegar… Se acercó al centro de atención, donde varios miraban.
Ginny caminaba por las calles de Londres, muy tranquila, sobándose el vientre. Hacía muchísimo calor ese último día de junio. Sabía que estaba llegando tarde, pero no le importaba. Después de todo, esperar un hijo de Harry Potter, tenía sus beneficios. Nunca le faltaría una cama y un ecógrafo en San Mungo, llegara a la hora que llegara. Sonrió descaradamente. Aunque, sin embargo sabía, que debía enfrentar la furia de Papi Potter apenas llegue al Hospital. Esa reprimenda valía tomarse un buen helado mientras caminaba, alegremente con el cucurucho en la mano, masticando una exquisita frutilla que se dedicó a arrancar de la bocha, golosamente. Había sido lo bastante precavida para comprarse una botella de agua; el helado le daba mucha sed… sacó la botella pequeña de su cartera y bebió hasta la mitad, con verdadero placer.
El secreto que por fin le reveló Tracy, alegró a Ginny de manera inconmensurable. Harry la amaba, solamente debía darle tiempo a que perdone sus errores… y por otro lado, pensó que ella también debía perdonarlo a él. Por mucho que lo amara, no podía arrancarse la imagen de Kate burlándose de ella en el Bautismo de Benjamín… ¿Debía dejar pasar eso? ¿Debía perdonar a Harry la vida de soltero que había llevado durante esos tres meses que estuvieron separados? Tenía ganas de hacer borrón y cuenta nueva… pero no sabía si Harry estaba dispuesto a lo mismo. El no parecía tan dócil en cuanto eso…Sin darse cuenta, llegó a esa sucursal de San Mungo, que se parecía bastante a un Hospital muggle, todo blanco, con un olor a limpio que embriagaba las fosas nasales. Aún no había entrado y ya podía sentirlo… chupó un poco más su helado, sonriendo de placer. La sonrisa se esfumó cuando se topó cara a cara con alguien sumamente desagradable.
-Weasley…- la saludó Malfoy con su gesto cínico.- Me encanta que nos encontremos de casualidad. Tenía ganas de conocer a tu bebé.
-En cambio a mi me da asco verte- lo desafió Ginny. Tenía mucho odio contra él y estaba dispuesta a cantarle unas cuantas verdades.
-Has estado muy protegida, chiquita; Potter se ha encargado de eso –ella lo miraba con asco- Cuando me enteré que ibas a ser madre no dudé que… -le tocó el vientre y Ginny retrocedió, retirándole la mano bruscamente.
-¡No me toques o te vomitaré! – le avisó- Eres un bastardo y te detesto…siempre me pregunto ¿cómo pude andar contigo? – dijo con odio. Draco curvó su sonrisa.- ¡Eres mentiroso y mal tipo!
-Te dije que pagarías muy caro haberme dejado… y haberme cambiado por Potter…¡ese maldito arrogante!
-¡Eso es lo único que te molesta, Draco! – Soltó ella, perdiendo los estribos- ¡Tu ego herido es el que te hace comportarte así!, ¿verdad?
-¡Cállate! ¡Tuve que soportar que te niegues a acostarte conmigo, cuando con Potter lo hiciste la primera vez que lo sugirió! ¡Eres una puta! – Exclamó Draco, con la mirada herida.- ¡Encima esperas un hijo de él!
-¿Cuándo vas a dejarme en paz? –le preguntó ella, harta.- ¿No te das cuenta que no te quiero?
-¡No voy a dejarte en paz! ¡Eres mi obsesión! - se acercó a ella.
-¿Por eso tuviste que ir a mentirle a Harry, no? – dijo Ginny, ya sin poder contenerse.
-¡No le he dicho ninguna mentira!
Harry escuchó un tumulto en la entrada del Hospital, que interrumpió sus pensamientos. Esperó que no haya incidentes porque Ginny estaba por llegar… Se acercó al centro de atención, donde varios miraban.
-¡Si le mentiste! – Gritaba la voz Ginny colérica - ¡Le dijiste que me acostaba contigo para que no le contaras que yo soy Auror! – Draco largó una sonora carcajada- ¡¿Te divierte mi sufrimiento?
-Qué intuitiva eres, Weasley… - dijo él mordaz.
-¡Vete al infierno!
-Me alegra que sufra Potter. – afirmó Malfoy- Eso de ocultarle a su hijo ha sido una jugada maestra, te felicito…
-¡Cállate, maldito! – Gritaba Ginny en ese momento.- ¡No hables de mi hijo! – le pegó una sonora cachetada y Draco la tomó violentamente del brazo.
-¡Pagarás ese golpe con tu vida, desgraciada! – gritó.
-Suéltala Malfoy… - dijo Harry a sus espaldas. Draco la soltó; Ginny se quería morir. Seguramente Harry pensaba cualquier cosa de lo que había visto. Se maldijo internamente… ¿por qué tenía tanta mala suerte?
-Tu mujercita y yo nos estábamos divirtiendo…- siseó Malfoy.
-¡Es mentira, Harry! – exclamó ella harta de que la ensucie.- ¡Te lo juro!
-Dile la verdad, Ginevra – dijo Malfoy.
-¡Cállate la boca! – Gritó Harry- Te lo voy a decir una vez Malfoy, deja en paz a Ginny, porque te juro que no dudaré en reservarte una celda en Azkaban…
-¡No te tengo miedo Potter! – Harry sacó su varita y Malfoy, retrocedió.
-Deberías tenerlo...- contestó Harry con la mirada amenazante.-No terminaste muy bien la última vez que discutimos…- Harry hizo una sonrisa algo siniestra. Ginny jamás lo había visto así.- Si vuelves a molestar a Ginny, vas a terminar en Azkaban junto con tu padre…- Malfoy iba a golpearlo, pero lo detuvo alguien que se llegó hasta allí.
-¿Qué pasa aquí? – era un guarda de San Mungo que se había acercado.- Me llamaron porque había un tumulto en la entrada….-
-Nada.- contestó Harry sonriendo– El señor Malfoy ya se iba…
-¡Esto no quedará así, Potter! – chilló Malfoy enojado y se fue dando un portazo. La gente que miraba curiosa, comenzó a dispersarse. Harry miró a Ginny y la dirigió a la sala en donde iban a ser atendidos. Ambos se sentaron en dos sillas.
-¿Estás bien? – preguntó Harry, algo incómodo.
-Sí. - contestó ella, con la voz firme. Era mentira: sentía una impotencia y una rabia descomunal hacia Malfoy y también hacia Harry, porque él nunca le creyó, él se había tragado el verso de Draco. A esa altura Ginny no sabía cual de los dos era más idiota.
-Lo siento- balbuceó él, realmente apenado y le puso una mano en el vientre.
-¿Qué lo sientes, dices? – repuso Ginny intentando controlar la bronca.
-Si… -dijo Harry y suspiró.- ¿Cuánto hace que Malfoy te amenaza?
-Meses…- contestó.
-Otra cosa que jamás me dijiste… no entiendo por qué no confías en mi.- la voz de Harry sonaba dolida y decepcionada.
-Tú tampoco confías en mí.- contestó Ginny razonablemente.- Y no quiero más reproches. No tengo ganas de aguantarte hoy…
-¿Por qué no me dejas ayudarte?
–No sigas juzgándome, Harry…
-Lo siento, no quise reprocharte nada…– se disculpó nuevamente él. Y se miraron.- Ginny…
-¿Qué?
-Quiero que sepas que…- tragó. –…que escuché lo que te dijo Malfoy.
-¿Ah sí? – dijo ella con los labios fruncidos.- Me alegro.- fingió una sonrisa.
-Me equivoqué…- admitió.
-Que bueno que te hayas dado cuenta que me acusaste injustamente. Fue idiota de tu parte haberle creído.-Soltó Ginny. – Y, por si todavía tienes dudas, también es cierto que te envíe una carta hace unos meses contándote que estaba embarazada. –El estuvo a punto de intervenir – Se que no te llegó, ya lo sé, pero la intención la tuve… - Harry se acercó su cara a la de ella, a punto de pronunciarle lo que tanto ansiaba desde que supo que iba a ser papá. Ella se ruborizó al tenerlo tan cerca y sintió como el bebé, adentro de ella comenzó a moverse rápidamente.- Basta, Bebix…
-¿Qué le ocurre?
-¡Lo de siempre!- Harry le tocó el vientre y ella sintió como si un montón de bichitos le hicieran suaves cosquillas desde los pies hasta su parte íntima.- Se mueve mucho…
-Sí… - sólo pudo contestar él, visiblemente emocionado.- Ginny… - empezó otra vez, pero la puerta del consultorio se abrió.
-¡Al fin los tengo a los dos! – fue la manera de saludar del sanador Richard.- Parece que fue ayer cuando Harry me contó que iban a vivir juntos, Ginny – le dijo con confianza. Ella sonrió.- Harry ha quedado loco contigo desde que empezaste a usar un camisón rojo lucifer…
-Richard…- carraspeó Harry. Ginny abrió los ojos, sorprendida, eso había sido mucho antes de lo que Harry le hubiera confesado cuando se lo preguntó.
-Lo siento, Potter – sonrió el sanador- ¿Cómo has estado? – preguntó a Ginny.
-Con hambre- contestó ella con un hilo de voz. Todavía se sentía angustiada por lo que había vivido con Malfoy… no sabía si quería reír, llorar o dar patadas.
-Es normal- dijo Richard levantándole la blusa. El corazón de Harry latió fuerte, no había visto el vientre desde hacía varios días. Richard comenzó a pasarle gel, cuando la puerta del despacho se abrió otra vez. Harry bufó.
-Disculpe la intromisión –dijo una secretaria- Tenemos una emergencia, señor Rocker…
-¿Si? – dijo él.
-¡Urgente! Hay un paciente suyo dañado por poción indeleble…- Richard fue hacia ella.- Si no actuamos rápido…
-¡Ayúdalo, Richard! – Suplicó Ginny preocupada- ¡Es lo más horrible que puede pasarte!
-Lo sé, Ginny – dijo Richard- Harry, encárgate tú, eres sanador…- Richard lo miró.
-Pero…
-¡Vamos Harry! ¡Eres sanador y es tu mujer! – el negó, asustado- ¡Tengo una emergencia!…- y sin decir más se fue del consultorio dejándolos solos.
-Potter – dijo Ginny fríamente- Apúrate, quiero ver a mi bebé… ¿o tienes miedo?
-¡Ja! ¡Miedo, yo! – se burló él. – Deja de decirle MI bebé…porque también es mío…- Ginny se emocionó. Harry le distribuyó el gel en el vientre y ella se movía compulsivamente.- ¡Quédate quieta!
-¡Me haces cosquillas! – dijo riendo. El también sonrió.
-Listo…- le puso el transductor y encendió la pantalla.- Oh, es hermoso…
-¡Lo es! – dijo Ginny emocionada.
-¿Quieres saber el sexo?
-Si, ya no aguanto más sin saber.
-Es un varón.- reveló Harry.- Estás de treinta semanas…
-Diablos es igual a ti…- dijo Ginny mirando sus facciones.
-¡¿Te disgusta? – se enojaba Harry.
-No…- dijo ella sonriendo.- Por lo menos será lindo…- el sonrió.
-Mira…- señaló la pantalla.- ¡Tiene mi nariz! - se emocionó Harry.
-No, es mi nariz. La tuya es más alargada.
-¡Mentira! Es igual a la mía… - insistía Harry.
-Tiene la forma de los ojos igual a ti…- dijo Ginny. – Está todo acurrucado, es un amor…
-Si, ellos tienen una posición fetal que…- empezó Harry pero ella lo interrumpió.
-¡No seas pesado con las explicaciones! – Harry sonrió. Era adorable hasta cuando se exasperaba- ¡Mira nada más su piecito!
-Si él es… - Harry le pasó una mano en la frente dejando la frase inconclusa.
-¿Qué haces? – lo miró fijo.
-Ginny…- susurró él nervioso y se sentó en la orilla de la cama. Ella continuaba acostada- Quiero que hablemos. Necesito decirte varias cosas…- ella frunció las cejas.- Primero, me gustaría pedirte perdón por lo que tuviste que vivir con Malfoy hace un rato.
-No fue tu culpa…
-Me tragué sus palabras cuando vino a provocarme… - ella hizo signos de interrumpir, pero el levantó una mano.- No, déjame terminar. Draco me dijo cosas horribles… Por ejemplo, que habías estado conmigo por una apuesta y que lo habían hecho para burlarse de mí…
-No fue así…
-Lo sé…- concedió él.- Pero en cuanto comprobé que tú eras Auror, por defecto, le creí todo lo demás. Fui un estúpido. - se lo notaba triste y angustiado.- Pero lo cierto es que no pude evitarlo; te eché de mi casa y te aseguro que sufrí un montón cuando tomé esa decisión. – Ginny no podía reaccionar- y luego quisiste decirme del embarazo y pasó todo lo de Marlene, esa idiota…- Ginny sonrió al escucharlo hablar mal de ella- yo estaba ciego de dolor y no te di muchas oportunidades de hablar conmigo…
-Harry, yo…
-…así que supongo que debió ser comprensible. Cuando por fin quisiste decírmelo tu carta no llegó. No se que habrá pasado, pero me gustaría saberlo. Sumado a que te dije que no quería hijos…- chascó la lengua con un gesto de bronca –Fue un error haberte dicho eso. ¡Como si yo hubiese podido imaginarme que tú estabas embarazada! Pero no dudes que sólo lo dije porque la única mujer con quién querría tenerlos eras tú y ya no veía posibilidades de reconciliación… - la miró intensamente. El corazón de Ginny latía tan fuerte que podía salirse por la garganta.- Para colmo de males, tú y Lynch estaban…
-Después de estar contigo, no hubo nada entre Collen y yo, solo somos amigos – se apresuró a decir Ginny.- Collen está saliendo con alguien, Harry…
-¿Si? – Harry hizo una sonrisa encantadora- Debí haberte creído, pero los celos me matan, no los puedo controlar; y quiero pedirte perdón por lo que pasó en el cumpleaños de Tracy…
-No… - él volvió a ignorarla.
-Comenzamos a discutir y tú tuviste una contracción debido al mal momento. No quiero que discutamos más, no nos hace bien…
-Tú me provocaste…
-Yo… jamás podría perdonarme si te ocurriese algo malo a ti o al bebé- ella sonrió. – Ustedes… son todo para mí.
-Harry…- dijo Ginny incorporándose mientras él la ayudaba- Perdóname por no haberte dicho en la cara que estaba embarazada; realmente creí que era lo mejor para ti… y luego me dejé llevar por la bronca y los celos y la verdad es que no pude decirte; sólo pude escribir esa carta que jamás llegó… ¡todo me salió mal! – se tomó la cabeza, afectada.
-No todo te salió mal…- dijo Harry mirándola y sonriendo levemente.
-Si, primero no te conté que era Auror y después cometí ese error de las pastillas anti…
-Ese fue un error encantador.- Harry le acarició la cara.- De hecho, nunca un error tuyo me había hecho tan feliz…
-¿En serio? – le preguntó con un tono casi infantil.
-Muy en serio. – Parpadeó y dejó de sonreír.-Te amo, Ginny.
-Yo también te amo…- se besaron efusivamente.
-Quiero que sepas que no tuve una vida de soltero, ni de fiestero, sólo tuve una vida miserable. Fui patético, - ambos sonrieron- no hice más que extrañarte, me dediqué a beber cerveza…
-¡Qué envidia!– Ginny le paso una mano por su pelo alborotado…
-Sí…tú me pegaste el vicio.
-La mía fue peor- dijo ella seriamente- Ni siquiera podía beber…- rieron. El le acomodó el mechón detrás de la oreja.
-Ginny… - le dio un corto beso en los labios - ¿Quieres ser mi amiga con derechos otra vez?
-¡Ni loca! –el abrió los ojos grandes.- Quiero ser tu mujer…- el sonrió.
-Me gusta eso… - la besó sensualmente.- ¿Entonces vuelves a casa?
-Aún no… mis padres vienen mañana y ¿qué pensarían?
-Pero si ya estás embarazada. ¿Qué otra cosa peor puede pasar? – rieron.
-Tienes razón, Harrix. Seré la señora limón…- rió Ginny.
-Tonta – La besó y Ginny sintió al bebé moverse.
-Quédate quieto, James…- el rostro de Harry se iluminó.
-¿En serio? – Preguntó ilusionado – ¿En serio podemos llamarlo James?
-Si…– aclaró Ginny- ¿James Sirius?
-Me encanta…- la besó- Me encanta, me encanta, me encanta…
-¿Vamos a tu casa? – dijo Ginny con una mirada sugerente.
-¡Eres terrible!– ella rió- Pero me gusta idea…- besó su cuello y ella cerró los ojos.
Así los encontraron Arthur y Molly Weasley. Ellos giraron sus cabezas, colorados.
-¡Bueno, bueno! – Dijo Arthur, incómodo- ¡Cuánto han cambiado las cosas!
-¡Sí! – dijo Molly con alegría. - ¡No puedo creerlo! – sollozó emocionada y corrió a abrazarlos.
-Arthur…- empezó Harry, queriendo explicarle.
-¡Mami! – lo interrumpió Ginny feliz- ¡Cuánto te extrañé! – se abrazaron fuertemente.
-Nosotros también, hijita – replicó su madre.
-¿Cuándo llegaron?
-Creí que vendrían mañana- dijo Harry entre sorprendido y alegre.
-Quisimos darles una sorpresa – explicó la señora Weasley- Fuimos a La Madriguera y Ron y Hermione nos dijeron que estaban aquí… - le brillaron los ojos- Qué cambiados están, aún no puedo creerlo…
-¡Lo mismo digo! – coincidió Arthur- Creímos que jamás te recuperarías de tu locura, hija…
-Sigue siendo una desviada – aclaró Harry riendo.
-¡Señor Limón! – lo retó Ginny y el sonrió, abrazándola.
-No increpes a Ginny. –comentó Arthur mirando a Harry- Me han comentado que ella te contagió la adicción a la cerveza… - lo reprendió cariñosamente. Harry sonrió.- Ahora son dos los desviados…
-Tres – corrigió Molly- ¡Mira mi nieto! – le acarició la panza.- Y pensar que te reprendimos tanto cuando no nos contaste que venía en camino…
-¡Deberían casarse! – Reprobó su marido- El bebé se merece padres casados…
-¡Somos amigos con derecho! – informó Ginny descaradamente. – No nos gustan los compromisos… - bromeó. Harry enrojeció cuando Arthur le arrojó una mirada severa.
-¡No es así, Arthur!– se apresuró a decir, sintiéndose intimidado.- Somos novios.
-¡Qué tranquilidad! – ironizó Arthur.
-Papi, no te hagas problema…- apaciguó Ginny abrazándolo.- ¡Tienen mucho para contarnos seguramente!
-¡No es el momento para novedades! – dijo la señora Weasley.- Debemos desocupar el consultorio… o Richard nos matará…
-Podríamos hacer una fiesta de bienvenida. - propuso Arthur – Así nos ponemos al día con las noticias…
-Me gusta la idea. – Aprobó Harry- ¡Haremos una fiesta en mi casa! ¿Qué te parece mi amor?- La señora Weasley abrió los ojos, sin poder creer lo cambiado que estaba.
-¡Me dijiste mi amor! – Lo abrazó enternecida y luego le dio un coscorrón- ¡Tardaste demasiado, señor del limón cobarde! – el rió y la besó con urgencia. Los señores Weasley's se tensaron. Estaban diferentes, pero al mismo tiempo, iguales. – Me parece genial… - otro beso.
-Vamos, parece que hiciera mil años que no se besan… - dijo Molly.
-Acabamos de reconciliarnos – les dijo Ginny despreocupada.
-Quiero creer, Potter – empezó Arthur- Que lo que decía Corazón De Bruja con respecto a tus mujeres no era cierto…
-¡No, no! ¡Para nada! – dijo colorado. Ginny largó una carcajada.
-¡Están locos! – Aseguró Molly divertida.- Y si vamos a hacer una fiesta… será mejor que nos apuremos…
-La haremos el sábado – decidió Harry.
-¿Mañana o el sábado que viene? – preguntó su suegra.
-Mañana…
-Oye Harry…- dijo Ginny - Creo que tenemos que organizar algo para juntar Tracy y Troy…
-No…- negó Harry automáticamente. - Dumas nos matará…
-¡No lo hará! – Intervino la señora Weasley.- ¡Esa chica siempre ha estado enamorada de Troy Blair!
-¿Cómo sabes? – dijo Ginny ceñuda.
-Nunca que nos escapa nada a las madres. Y la señora Dumas no es la excepción…- Arthur la besó en los labios, orgulloso de su esposa.
-¡No lo hagan adelante mío! – Enrojeció Ginny y Harry rió.
Esa misma noche Ginny se mudó nuevamente al n° 12 de Grimmauld Place y Harry estuvo muy feliz con su decisión. No podía creer que estaban juntos nuevamente, olvidando todos los errores cometidos en el pasado. Y la sensación de volver a tenerla era maravilloso. Esa noche, luego de terminar de acomodar las pertenencias de Ginny, estaban mirando televisión en la cama, abrazados y charlando animadamente. Harry le hacía mimos en el vientre con ternura.
-En serio mi amor, no veo la hora de que nazca.
-¿Y yo? – Dijo Ginny torciendo los ojos - ¡Me está matando, me duele la espalda!
-Claro pero yo lo decía por…- la miró lujuriosamente.
-Te juro que me muero de ganas pero no creo que James me lo permita – rió.
-Lo sé corazón- la miró - ¿Te dije que te amo?
-Yo te amo más – lo besó – Oye, ¿mañana hay que comprar las cosas para la fiesta?
-Si. ¿Vamos juntos?
-¿No tienes que ir al Escuadrón? – le preguntó Ginny.
-No iré mañana. Artemis sabrá perdonármelo. – dijo Harry acariciandole el pelo- Hermione me dijo que vendrá ayudarnos para preparar la casa…
-¿Has pensado la cantidad de fiestas que hicimos desde que vine a vivir aquí? – comentó Ginny con una sonrisa.
-Es cierto. El cumpleaños de Tiff y Tracy, navidad... y otras también que lo hacían para tomar más alcohol…
-¡Oye! - le pegó en el hombro mientras reía – No puedes negar que ahora te encanta la cerveza…
-Claro que si – admitió Harry – Es increíble cómo has cambiado mi vida, Gin.
-¡Y pensar que te querías morir cuando aceptaste la propuesta de mi madre!
-Es cierto.
-¿Pensaste que estabas cometiendo un error? – dijo Ginny con algo de resentimiento.
-Sí, pero bueno… tú sabes, algunos errores son deliciosos.- Ginny lo besó- Sobre todo lo de James… desde que nació Rose y apareció Benjamín me moría de ganas de tener un hijo contigo…
-¿De verdad? – musitó ella ilusionada.
-Claro hermosa- le tocó el vientre- y tú cumpliste mi deseo…
-Fue algo inesperado – dijo Ginny sonriendo tiernamente- a mi me costó aceptarlo pero luego me di cuenta que me hacía inmensamente feliz…
-Eres hermosa, ¿sabías? – le comió la boca haciéndola gemir- y te amo demasiado…
-Yo te amo más, pero no me beses así… - lo miró severamente – que no podemos hacer lo que queremos hacer…
-¿Y si lo intentamos? – sugirió Harry elocuentemente.
-¡No! Pobre James… - respiró hondo.- Tengo ganas de volver a bailar…- Harry se puso serio.
-¿Volverás a bailar en Euphoria? – dijo en un tono de "no me gusta nada"
-Después de que nazca James-aclaró Ginny.
-No me gusta mucho…
-No seas pesado, Harry, me encanta cantar y bailar…
-¿Y mi opinión no cuenta?
-Claro que no, es mi vida. Tengo todo el derecho de elegir qué quiero hacer con ella.
-Ginny…
-¿Prefieres que vuelva al Escuadrón? – siseó ella con mal humor.
-No. – admitió Harry – Pero…
-Mira Harry, no dejaré de bailar...- Ginny empezaba a enojarse.- te guste o no te guste…
-Bueno, bueno…- dijo él apaciguador.- No peleemos… nos costó un Perú estar juntos mi vida…
-Tienes razón Harrix – se acurrucó más en sus brazos y bostezó- Te amo y cada día estás más sensual…- cerró los ojos mientras él reía.
-Me encanta como te tomas la vida- le susurró- eso es lo que más me enamoró de ti. Siempre tan descarada, desfachatada, eufórica… no te importa nada, eres tan versátil.-suspiró-Eres tan…- la miró. Ginny se había quedado dormida profundamente. Eso lo hizo sonreír. Seguramente no había escuchado nada, pero no importaba, ella lo sabía- Te amo, hermosura…- le besó la frente y apagó la luz.
Al día siguiente no se hizo esperar la organización para fiesta de bienvenida de los señores Weasley. Harry estaba demasiado feliz como para ocultarlo. Cuando miró la fecha del calendario se dio cuenta que ya hacía un año que Molly Weasley lo había llamado para que lo ayudase a cuidar a Ginny mientras ellos se iban a Egipto. ¿Quién iba a pensar que un año después las cosas iban a cambiar tanto? Ahora él y Ginny estaban de novios, o eran una "pareja" y tendrían un bebé en tan sólo un mes. Un bebé que se llamaría como su padre… "James"… ¿Qué más podía pedirle a la vida? Ginny, la mujer de su vida, la única que había llegado a amar por completo, estaba con él, era su compañera y como si eso fuera poco, lo iba a hacer papá muy pronto… Suspiró, colocando globos torpemente con la varita.
-No mueves bien la varita – lo corrigió Hermione- El movimiento es un triángulo a la derecha, acelerando la destreza dos segundos después…
-¡Diablos! – se quejó Harry - ¡Hazlo tu! Mejor me irá cambiándole los pañales a Rose…- se bajó de la silla y tomó en su brazos a su sobrina. Hermione sonrió.
-Es bueno que vayas practicando… - dijo mientras se disponía a acomodar con increíble destreza los globos, cambiando su color, forma y tamaño.- James no tardará en llegar…
-¡Falta más de un mes! – dijo Harry asustado.
-¡Papi Potter tiene miedo! – se burló su amiga.
-No… - mintió Harry. Hermione se giró para mirarlo con una ceja alzada.- Bueno si…- admitió rojo.
-Quítate los fantasmas de la cabeza- aconsejó Hermione mientras le daba forma al globo del torso de hombre desnudo.- No pasará nada malo…
-¡No lo sé! – dijo Harry angustiado.- Deja de darle formas obscenas a los globos…
-Tiffany me enseño…
-No me extraña- rieron – Por cierto, ¿vienen los Blair, verdad? – Hermione dijo que sí- Se armará una guerra entre Tracy y Troy…- Hermione lo miró.- Ginny propuso hacer algo por ellos… no entiendo la razón…
-Tracy le contó a Ginny lo que te escuchó decir en el camarín hace ocho meses…- soltó Hermione. Harry enrojeció.
-¿Queee? ¡Voy a matarla! – se tapó la cara con las manos, sin poder mirar a su amiga.
-No es para tanto…
-¿Qué no es para tanto? – dijo Harry mientras Rosie insistía en meterle los dedos adentro la boca- No hagas eso, mi amor… ¡Tracy me estuvo sobornando durante mucho tiempo!
-Tuvo que contarle a Ginny la verdad… – dijo Hermione bajando de la silla- Porque tú no te dignabas a decírselo nuevamente… - lo miró con reproche- Y Ginny estaba bastante triste…- Harry puso una mirada de culpa.
-Mataré a Dumas…
-Ella te ayudó– recalcó Hermione convencida- Y nosotros deberíamos hacer que esos dos se den cuenta cuánto se quieren… se merecen que le devolvamos el favor, ¿no?
-Puede ser… ¿qué propones? - Rose lloró y Hermione fue hasta su bolso y tomó una mamadera dándosela a Harry, quién automáticamente se sentó en el sillón y hábilmente alimentó a su sobrina.- Es hermosa…- Hermione sonrió.
-Te queda linda- lo halagó sonriendo. – Creo que deberíamos hacerle una jugada maestra a Troy y Tracy…
-¿Algo como qué? ¿Pociones?
-No… algo muggle…simple. – dijo misteriosamente- Les mandaremos cartas… y los citaremos en la Sala Multipropósito esta noche- sonrió.
-¡No irán!
-¡Si lo harán! – dijo Hermione.
-La sala multipropósito no es un hotel transitorio…
-Es mejor que utilicemos pociones -terció Ginny llegando con Ron de comprar helados.- Los gemelos mejoraron el Veritaserum…– Su vientre era enorme. Miró cómo Harry alimentaba a Rose- Qué fuerte estás, Potter… - se sentó a su lado y se acomodó en sus brazos que le gustoso, le cedió.
-¡Ginny! – se encendió Ron incómodo. Hermione y Ginny rieron (la pelirroja lo hacía para molestar a su hermano), y Harry sonrió.
-Dame un beso, hermosa- le dijo a Ginny y se besaron apasionadamente, como si su vida dependiera de ello. Ron bufó.
-Creí que estábamos planeando algo para juntar a Dumas y a Blair – dijo para que dejaran de besarse. Su hermana y su mejor amigo lo miraron sonrojados y riendo.
-Tienes razón -concedió Harry.- Pero que lo haga Hermione…
-¡Todo yo! ¡Todo yo! – zapateó la otra. Ginny largó una sonora carcajada.
-Eres la mejor con la varita…
-Mentira, yo soy el mejor – dijo Harry y Ginny lo golpeó en la cabeza. Ron rió.
Horas más tarde todos estaban muy bien vestidos para la fiesta. Los Weasley empezaron a llegar, junto a algunos amigos de las chicas. Ben extrañamente estaba vestido de negro, y se lo notaba un tanto nervioso, vaya a saber porqué. Collen se llegó hasta la casa de Harry, quién tuvo que aceptar la amistad, pese a sus constantes protestas. Ginny lo recibió con un abrazo enorme y Harry carraspeó, incómodo. Se había puesto un vestido ajustado y corto, que dejaba ver su pronunciado vientre de casi ocho meses. El pelo lo llevaba recogido porque hacía demasiado calor. Artemis Lynch fue invitado, y para horror de Harry trajo a Peter Perkins, que se dedicó a devorarse a Ginny con la mirada. "Maldito seas, Perkins, está embarazada, pervertido, es mía", pensaba Harry con los ojos verdes entornados. Ginny sólo se burlaba de su posesión y no le prestaba demasiada atención. Thomas y Tiffany llegaron juntos para la sorpresa de todos los presentes. Y cuando Fred y George le dijeron que eran novios, ellos se apresuraron a negarlo… Tracy calzó un vestido rojo carmesí, con su rubio y largo cabello suelto y un maquillaje de noche, que incluía pestañas postizas. Las sandalias eran plateadas y su bronceado natural resaltaba sus piernas. Ginny estuvo segura que se había puesto alguna pomada, porque brillaban exageradamente.
-¡Perra! – Le dijo- Estás decidida a matar a Troy Blair de un infarto… ¿no?
-Obvio… – se inmiscuyó Tiff – Quiere hacerlo sufrir.
-¡No! – dijo Tracy cohibida – Quiero deslumbrar a todos…- dio una vuelta sobre si misma y los Aurores murmuraron cosas por lo bajo.- Ay… me siento tan linda hoy…
-¡Espera a que llegue Troy! – Murmuró Ginny- Parece que se vestirá de gala…- susurró.
-Thomas hizo lo mismo- dijo Tiff y sus amigas la miraron para ver su expresión cuando lo decía- Insistí en tener sexo en el ascensor de su edificio, pero no accedió…
-¡Descarada!- dijo Ginny
-¡Es mi fantasía! Esta noche después de unas copas seguramente lo convenceré… ¿en qué piensas, Tracy? ¿Acaso en el traje de Troy?
-En Troy sin traje – puntualizó Ginny.
-Estúpidas, nada que ver – se sonrojó Tracy. – Sólo que me apetece una copa de champaña…
-En mi barrio le decimos Shampoo...- dijo Tiff.- A mi también se me antoja… ¿vamos a buscar?
-Diablos, no me gocen- dijo Ginny – muero por probar alguna aunque sea una copa…
-¡Ni se te ocurra! – exclamó Harry acercándose. Ella se asustó.
-¡Mi terroncito de azúcar! -Harry rió y Ginny lo besó dulcemente.
-Que divertida eres – susurró Harry, para luego darle otro beso- Pero creo que te pusiste un vestido demasiado provocativo…
-¿Provocativo? ¡Soy un barril!.
-¡Mentira! Si te ven de atrás no se nota que estás embarazada… – dijo preocupado y bajó la voz para decirle: – Para colmo el embarazo ha agrandado tu culo…- ella lo besó riendo.- Y tus senos…
-Basta Harrix – rogó Ginny, cómplice.- Aún falta mucho para que finalice la fiesta y podamos estar en la camita juntitos…
-Pobre James ¿no? – dijo Harry con un poco de culpa.
-James está feliz…
-Si, seguro – dijo Tracy que volvía junto a Tiff con una fina copa de champaña burbujeante.- cuando nazca te va preguntar si a ti te gusta que hagan así…- le tocó la cabeza a Harry con el pulgar varias veces- así y así en la cabeza… - Tiff escupió la bebida en la copa, atragantándose de la risa. Harry y Ginny también soltaron una carcajada.
-Eres de lo peorcito que hay, Dumas – dijo Harry.
-Lo sé- respondió ella con orgullo. Tracy se fue a hablar con Ben sin decir nada más.
Tiff miró a la rubia alejarse
-¿Está todo listo con el plan? – les preguntó a la pareja.
-Si…- susurró Harry.- Espero que no provoque un problema.
-No pasará nada- apaciguó Ginny.- Se matarán a besos…
-¡No es la idea, mi amor! – enunció Harry preocupado- Tienen que decirse lo que sienten…
-¡Ya tengo el Veritaserum! – dijo Tiff y Harry frunció el entrecejo.
-¡Ya me enteré lo que me hicieron la Navidad pasada! – le recordó.
-No hizo efecto, mi vida- dijo Ginny besándole el cuello, y oliendo su perfume. El la besó otra vez.- Ya me amabas en ese momento, ¿te acuerdas?
-Te amo ahora también.- la besó de nuevo.
-Yo también te amo.- Tiff rodó los ojos.
-¡Dejen de mimarse!
-Una se acostumbra a la buena vida, amiga…
-Puse el Veritaserum en la heladera, - informó Tiff, ignorándola.- parece que aumenta los efectos…- sonrió.
-Eso es un mito…- aseguró Harry
-¿No íbamos a utilizar métodos muggles? – se extrañó Ginny.
-Hermione me dio un deshinibidor, es una droga muggle y la mezclé con Veritaserum…- explicó Tiff y Harry abrió los ojos grandes, preocupado.- No podemos fallar…- en ese momento Troy entró en la sala, vestido de gala, con smokings. Sus ojos marrones resplandecían y estaba muy moreno.- Mierda, qué bueno está mi cuñado…
-¡Tiffany! - susurró Harry avergonzado.- ¡Es tu cuñado!
-Si bueno, pero está fuerte igual…
-¡Cállense! – Apremió Ginny nerviosa- Acá tengo la copa para él…
-Genial – dijo Tiff.- Toma Harrix – le dio la copa- Recibe a Troy…intenta sonar convincente…ya sabemos que no eres buen actor pero…
-¡Se lo que tengo hacer! – exclamó Harry enojado. Y se fue a hablar con Troy.
-¿Y Tracy? – Preguntó Ginny alarmada - ¿Cómo le daremos la copa a Tracy?
-Ella la tendrá en la mano muy pronto…- dijo Tiff con suficiencia- La puse estratégicamente en el rincón, al lado los hielos…Dumas siempre toma las copas de al lado los hielos…
-¿Estás segura? – dijo Ginny escéptica.
-Si…
Ambas miraron a Harry y a Troy y se acercaron lo suficiente para escuchar la conversación sin que ellos se den cuenta. Blair ya tenía la copa en la mano.
-Me enteré que volviste con Ginny – le decía Troy- Te felicito.
-Gracias – dijo un sonriente Harry – Y yo me enteré que estuviste con la cumpleañera en su fiesta…
-Lo saben todos. Corazón de Bruja se encargó de difamarnos.
-Si…- dijo Harry. – ¿Hablarás con ella?
-No… ¿qué le voy a decir? – dijo Troy.- Seguramente se burlará de mi y me dirá algo de mi polla…- Ginny y Tiffany contuvieron la risa.- ahora que la conoce…
-No seas idiota…- dijo Harry – Tú la quieres…
-Me gusta…- corrigió Troy. Harry alzó las cejas- ¡Bien me gusta mucho!
-Troy…
-¿Qué?- se desentendió el último y miró alrededor girando su cuello.- ¿Ella ya está aquí?
-Claro…-contestó Harry- Y no sabes cómo se vino… ¡se tiró el placard encima! – Troy lo miraba penetrantemente- Se calzó un vestido fucsia; todos los hombres le miraron las piernas y el escote…
Troy puso mala cara y llevó su copa de a la boca dando un sorbo generoso.
-Tiene un gusto algo raro…- dijo frunciendo la boca.
-¡Es una buena champaña! – dijo Harry algo nervioso.
-Si, lo es…
-Brindemos…- propuso Harry haciendo chin chin con su copa- ¡Por nosotros!
-¡Por nosotros! – repitió Troy y se tomó el contenido que quedaba bruscamente. Miró a Harry con las pupilas extremadamente dilatadas.
-¿Estás bien? – preguntó Harry.
-Si. –Dijo Troy- Aunque no tan bien, ¿sabes?
-¿Por?
-Me acosté con Tracy y quiero volver a hacerlo. – dijo Troy con vehemencia y un raro tono de voz.- Eso no es todo, creo que quiero hacerlo muchas veces más. Y me preocupa, no me había pasado con ninguna chica. ¡Si supieras las cosas que hace en la cama, me entenderías! Ella…
-¡No me lo cuentes! – se espantó Harry. Ginny y Tiff, se acercaron, ya sin disimular.
-¡Hola Troy! – saludaron inocentemente.
-Hola chicas. – dijo Troy mirándolas. – Ginny, ese vestido te hace una terrible yegua ¡Aún con esa barriga dan ganas de muchas cosas! Pero no eres mi tipo, no te preocupes… además Harry se ocupa de eso muy bien ¿no? – Harry abrió los ojos muy grandes, pero no sonrió.- Y tú, Tiffany, deberías esconder un poco los senos, sino quieres que traicione a mi hermano ¡son enormes! – los otros tres rieron sin poder evitarlo.- Thomas debe pasarla bien contigo, ¿verdad? Estoy seguro que sí… Y tú, Harry ¿por qué te dejas el pelo alborotado? Te ves buen mozo y seguramente Benicio vendrá a pedirte que seas su pareja…
-Sincericidio…- describió Tiffany.- Oye Blair, mira quién viene ahí…- Tracy se acercaba con una copa en la mano. Al ver a Troy, quiso esquivarlos, pero Ginny la agarró del brazo para evitar que huyera.
-¡Mamita! – se le escapó Troy.- Está para matarla…
-¡Cállate! – se alarmó Harry.- ¡O te oirá!
-Tracy, - dijo Ginny- ¿no piensas saludar a Troy? – La rubia estaba roja.
-No, quiero ir al baño…- dijo totalmente avergonzada.
-Quiero que te quedes-dijo automáticamente Troy- Quiero que te quedes acá.
-No me molestes, Blair.
-Bueno, nosotros nos vamos – dijo Harry.
-¡No! – rogó Tracy.
-Si amiga – dijo Tiff- Debemos hacerlo...
-Vamos…- apremió Ginny y los tres se alejaron de ellos. Ginny estuvo segura que Tracy no estaba intoxicada con Veritaserum. Se comportaba normalmente.- Te lo dije… ella no tomó la copa indicada…
-¡Oh no! – se lamentó Tiff.- ¿Quién la habrá tomado entonces?
En ese momento apareció Ben, agarrando a una chica de las manos. Tenía la mirada poseída.
-¡Hola diosas! – las saludó. – Les presento a mi novia, Pink…
-¿Pink? – se sorprendía Tiff. Hermione llegó a ellas y miró a Ben sorprendida.
-Si, me llamo Pink – sonrió la muchacha abrazando a Benicio- Estamos muy enamorados…
-No lo puedo creer – dijo Hermione, llegando.
-¿Por qué creen que me gustan tanto los colores femeninos? – dijo riendo Ben. – Ella ha sido la culpable que no pare de comprarme camisas rosas y fucsias…- sonrió.- Y me he divertido mucho cuando tú – señaló a Hermione, quién se puso bordó – me acusabas de gay…
-¡Lo siento, Ben! – se disculpó Hermione, abochornada.
-¡Yo no tanto! ¡Siempre me aproveché de las sospechas para tocarles el…!
-¿Qué dices? – se enojaba Pink.
-¡No le hagas caso! – se apresuró a añadir Ginny- Ben tomó Veritaserum por error…
-¡Por Dios! ¿Cómo pensaron que yo era homosexual? – Seguía Ben- Me gustan más los senos que las chuletas de cerdo… - rió.- Y mira a Pink, tiene unos increíbles… ¡son mi manjar favorito, suelo desayunarlos!
-¡Benicio! – lo retó su novia, quién enrojeció. Tiff comenzó a reírse a carcajadas, junto a Ginny y Hermione.
La pelirroja se sentó porque le dolían los pies. A su lado estaba Thomas Blair con la mirada perdida mirando cómo Tiff reía. Ginny notó que tenía una media sonrisa en los labios y largó una sonora carcajada. Thomas salió de su encandilamiento y la miró, sin dejar de sonreír.
-No te burles, pelirroja.
-No lo hago. Estás hecho un estúpido por mi amiga.- comentó mientras giraba los tobillos para relajarse.
-Igual que tú con Harry.
-Si…-dijo Ginny feliz- Es hermoso, ¿no crees?
-Me gustan las mujeres.
-Si bueno, pero míralo. – Dijo Ginny babosa- No puede estar tan fuerte…- se acarició el vientre.-Y voy a tener una hijo de él…
-Se nota.
-¡Blair! – Se sulfuró Ginny en broma.- Es increíble que estemos tan bien…
-Lo es. ¡Les costó tanto entrar en razones!
-¡Caradura! ¿Sabes cuánto esperé que te arregles con Tiff?- Thomas enrojeció.
-Ella era la culpable.
-Si, claro.- dijo con ironía Ginny
-Suele pasar – chascó la lengua Thomas.
-Es cierto. Mi hermano y Hermione pasaron por lo mismo. ¡Siete años siendo amigos como para que se den cuenta que estaban hecho el uno para el otro!
-Por lo menos nosotros no tardamos tanto, ¿no? – Le sonrió Thomas, pensativo- ¿Y en Hogwarts?
-¿Qué pasa con Hogwarts?
-Digo, Harry y tú… ¿por qué nunca pasó nada?
-No me daba ni la hora- dijo Ginny sonriendo con nostalgia- Estaba ocupado salvando al mundo mágico, aunque eso es un estúpido consuelo, lo sé- rieron.
-Es raro que Harry no se haya fijado en ti antes…- comentó Thomas
-Algunos estaban seguros de que terminaría con Hermione.- le contó Ginny, despreocupada, y Thomas abrió los ojos grandes.- Decían que ella era la bruja adecuada para él, porque siempre lo acompañó en sus misiones…
-Pero Harry y Hermione, no pegan…-dijo Thomas convencido.- Cualquiera que los ve se da cuenta que se tratan como hermanos- Ginny sonrió.
-Tienes razón, yo siempre lo he sabido. Además mi cuñada muere por Ron desde los once años.- suspiró.
-Harry te ama.- dijo Thomas con preocupación si se tratara de una enfermedad incurable- Lo he presenciado con mis propios ojos.
-¿Qué quieres decir? – dijo Ginny desorientada.
-¿Sabes guardar secretos?
-Claro.
-Hace meses Harry se agarró una terrible borrachera por ti.- le confesó Thomas divertido.- Tendrías que haberlo visto, no tenía desperdicio…- Ginny estaba sorprendida.
-¿Harry tomando? –Hizo un gesto de sorpresa- ¡Es de no creer!
-Se tomó hasta el agua de los floreros. –corroboró Thomas- Eso no es nada… se puso a cantar un tema...- enrojeció recordando el momento.- Esa canción que ustedes tocaron en Euphoria.
-¿Cuál de todas?
-I try to say goodbye and I choke…- le canto Thomas y Ginny lo recordó.
-¡No lo puedo creer! - soltó enseguida- ¿Harry estaba en Euphoria esa noche? ¡Yo no lo vi!
-Seguramente se habrá ocultado- dedujo Thomas encogiéndose de hombros.
-Así que se agarró una borrachera…
-Eso no es nada. Lloraba por ti, se preguntaba porqué no habían tenido hijos. Y se quejaba porque tú te ibas al Londres muggle con Collen – rieron a carcajadas.- Fue muy divertido y…
-Mataría por haberlo visto.- dijo Ginny divertida.
-…y entonces en un momento lo llamó Kate...
-¿Qué? –Ginny se quedó de piedra.- ¿Kate Kingkom?
-Si y la atendió mi hermano. Él le dijo que no molestara más, la humilló, le contó que él estaba ocupado llorando por ti porque te amaba- Ginny estaba estática y seria- Parece que Kate vino aquí a Grimmauld Place a buscarlo y…
-¿Esa noche vino aquí a Grimmauld Place? – balbuceó Ginny sin salir de su ensoñación.
-Si, ¿por?
-La carta…- susurró Ginny para sí misma.
Troy y Tracy se quedaron en un rincón apartados.
-Qué hermosa estás.
Tracy lo miraba desconfiada. No dejaba de notar que tenía algo extraño en sus ojos castaños. ¿Qué ocurría con Troy? ¿Acaso drogas muggles?
-¿Qué te pasa Blair?
-¿A mi? Depende cómo se lo mire – contestó él- El otro día la pasamos, genial ¿no?
-Blair, me estás asustando… tú nunca me tratas así… - dijo Tracy dando un paso atrás, como si temiera que no se tratase de Troy Blair sino de un impostor.
-¡Por que tu no me dejas!
-¡Qué dices!
-La verdad. No me dejas cuidarte, mimarte, besarte. – suspiró. – Antes le comentaba a Harry que estoy preocupado. Me acosté contigo…- Tracy enrojeció.- y quiero volver a hacerlo…
-¿Qué?
-Eso, lo que oyes. Yo…
-Basta Troy…- dijo Tracy – No me digas más esas cosas… no soportaré que te rías de mí una vez más…- se fue al jardín y él la siguió. La alcanzó y la tomó del brazo.- ¡Déjame Blair! - Estaban cerca la piscina y al lado había el sauce que Harry había instalado.
-¡No voy a dejarte…! – aseguró él. – Escucharás lo que tengo para decirte y luego si quieres vete…
-¿Qué te ocurre? – dijo ella sin mirarlo a los ojos.
-¡De todo! – Contestó él.- ¡Maldita sea, hemos tenido sexo y ahora no quieres ni mirarme! ¿Tanto asco te produzco, Dumas? – Ella lo miró con el corazón latiéndole a mil por horas- ¿Hasta cuándo me harás sufrir?
-¿De qué estás hablando, Blair?
-¡De mi y de ti! ¡De lo que me pasa contigo! En tu fiesta de cumpleaños, te acercaste a mi, me besaste… y después hicimos el amor…
-Esto debe ser un error… tu no…
-Algunos errores son deliciosos, Dumas- apuntó Troy sonriéndole abiertamente.
-¿Qué te pasa, Blair?
-¿Estás sorda? – la apuntó con el dedo- ¡Estuvimos juntos! Y hoy…- su mirada se ablandó y le acarició la cara.- estás tan linda… eres tan hermosa… - ella se quedó tildada.- Maldita sea, cómo no te vi antes… en Orange te hice la vida imposible y estoy tan arrepentido de no haberte hecho caso… Pero la vida da vueltas ¿sabes? – Tracy no podía modular una puta sílaba- Hace ocho meses mi hermano me invitó a un bar reinaugurado llamado "The Euphoria". Yo siempre estuve listo para las fiestas – sonrió, sin dejar de mirarla- Y allí te vi cantando esa canción… ¿cómo era? Daría lo que fuera por tener, tan sólo unos segundos para desaparecer… ¡Tu voz! – Exclamaba- ¡Me volvió loco! Y te reconocí al instante. Eras tú, la rubia loca de la cual me había burlado en el colegio. Bailabas sensualmente, despreocupada. Me encantaste, Tracy. Y recordé muy a mi pesar, toda la vergüenza que te hice pasar hace unos años…
-Troy…
-… y me comprendí cuan idiota había sido. Pensé: Tracy Dumas está buenísima. La quiero llevar a mi cama- ella abrió los ojos muy grandes.- Todos los hombres pensamos eso cuándo alguien nos gusta, no me mires así. No fue tan fácil acostarme contigo porque tú no me prestabas atención, me detestabas…
-Yo…
-…me basureabas, me tratabas mal. Nunca una chica me hizo renegar tanto…- la tomó por sus bronceados hombros- Yo no estaba acostumbrado a recibir un no como respuesta… y tú… tú sabías cómo decirme que no… y eso me encantó. Entonces averigüé el nombre del orfanato en el que colaboras y te fui a ver… - Tracy palideció.
-¿Cómo sabes eso?
-Lo averigüé en el ministerio – explicó Troy- Y entonces te vi con esos niños, tan solos, tan enfermos. Jamás pensé que hubiera alguien capaz de dar todo por esa gente…- Troy estaba conmovido.- Entonces pensé… esta mujer es increíble: no deja de sorprenderme. Baila, canta, ayuda a niños desinteresadamente, se juega por sus amigas…es una leona en la cama…– Ella estaba roja como un tomate.-…pero…lo cierto es que no me quiere ni un poco y yo si…
-Troy, ¿qué estás insinuando?
-¿No es obvio Dumas?
-No lo es – repuso Tracy.
-¡Maldita seas! ¡No me lo hagas decir!
-Todo esto es una broma, ¿verdad?
-¿Qué? ¿Te estoy diciendo que te amo y tu me dices que es una broma?- contestó Troy, ofendido.
-¿Qué dijiste? – contestó ella incrédula, pero temía que lo repita.-
-¡Que te amo!- gritó Troy.
-Me estás cargando…
-¡No, Tracy no! - decía él con impotencia- ¿Crees que estaría haciendo este papel ridículo enfrente de ti?
-¿Qué tomaste? – preguntó ella desconfiada.
-¡Champaña!
-Troy…
-Es verdad, Dumas – la interrumpió él, nuevamente- Estoy enamorado de ti y se que llegué tarde…
-Troy yo…-el la interrumpió con un beso fogoso. Fuerte, cálido, sobrenatural. Ella lo separó. -Iba a decirte que… tu copa de champaña tiene alguna poción, estoy segura.- Troy sonrió y volvieron a besarse apasionadamente. La agarró de la cintura con una mano y de la cara con la otra, e intensificó el beso.
-Es bueno saber que se animaron a besuquearse sin insultos…– dijo la voz de Tiffany.- ¡Pero deberían dejarlo para más tarde, porque Ginny rompió bolsa!
Nota: el final fue un pequeño guiño de otro capitulo de esta historia... ¡qué poco falta para el descelance! ¡Sólo un capítulo y ya me estoy poniendo melodramática! Ah, y el epílogo por supuesto.
Espero que me acompañen hasta el final con sus maravillosos comentarios que los espero ansiosamente. Por supuesto van a ser contestados todos los reviews loggeados.
Los quiero mucho y gracias por estar ahí haciendome tan feliz!
Joanne.
